lunes, 17 de febrero de 2014

Aquí están, estos son: los mejores del rock

Los ganadores de la gran encuesta del rock argentino. Un ANTOJO para escuchar clickeando acá



Anoche en Antojo le dimos -bajo la dirección de Santiago Segura- la puntada final -aunque no tan final- a un trabajo descomunal: en julio pasado Santiago, editor del blog La Música es del Aire, se propuso la insensata tarea de hacer una gran encuesta que diera cuenta de la totalidad de la producción artística del rock argentino desde su nacimiento hasta hoy. Una tarea ambiciosa para llevar a cabo por un medio de comunicación pequeño e independiente, pero necesaria. A Santiago, nos contó anoche, la idea se le ocurrió después de leer un post de La otra, "Un extraño ranking de la Rolling Stone", en el que yo expresaba mi disidencia por la manera bizarra y descuidada con que la revista Rolling Stone había manoseado el canon musical rockero argentino mediante un refrito hecho sin rigor y con excesivo oportunismo. Santiago recogió esa disidencia y la llevó como bandera hasta la victoria. Donde aquí habíamos puesto disconformidad, él puso trabajo y llevó a cabo una verdadera superproducción. Grande por donde se lo mire: varios centenares de encuestados, un pluralismo sostenido con rigor, una lista que incluye a algunas figuras señeras de la música, el arte y el periodismo y a jóvenes de toda juventud, con todo lo que puede haber en el medio. Santiago no se contentó con solo consultarlos y computar los votos para armar un Top 100 (que por culpa de múltiples empates terminaron siendo 109), sino que se propuso la demencial idea de que cada uno de los 109 discos ganadores fueran acompañados de un texto analítico, de publicar todos los textos y (próximamente) cada uno de los votos individuales y apostillas varias. A los que hacemos Antojo nos encantó participar votando primero, escribiendo algunos de los textos después y, finalmente, dedicarle 4 horas de radio a dar a conocer los resultados de la encuesta. Acá, para acompañar el audio del programa de anoche, les dejo fragmentos de algunos de los textos escritos para la ocasión y los invito a que los lean completos en el blog La Música es del aire. Estos, entonces, son los discos ganadores de la encuesta:



#1  Artaud, Pescado Rabioso. Talent Microfón - 1973
(Texto de José Miccio):
Artaud pone en escena la disputa entre la desesperación del escritor francés y la terquedad anímica del rock. O lo que es lo mismo: entre la locura y el amor. O mejor: entre Artaud y Lennon, como el mismo Spinetta dijo una vez y todos repetimos (sensatamente) a partir de entonces. Cantata de puentes amarillos es el acto mayor del drama. Dos imágenes aparecen enfrentadas al comienzo: el camino, que abre el mundo a la experiencia, y la sangre, que confunde e idiotiza. En su desarrollo modular y tortuoso la canción asocia a cada una de estas imágenes otros elementos (el pájaro y la jaula, el alma y el encierro, el puente y el carrusel), siempre en situación de forcejeo, hasta que al final la borrasca cesa y el amor impone su dominio. Lo que pasa en Cantata pasa en las otras canciones o entre ellas. Es como si Artaud pusiera a Spinetta ante el abismo y Spinetta sacara del vértigo que lo sacude una obra sublime como respuesta al sobresalto que le produce leer. Hay discos en los que ciertos estados de ánimo parecen dar con sus notas esenciales, de manera que lo que le sucede a su autor no es distinto de lo que les sucede a todos los que atraviesan una situación del mismo nombre. Blood on the tracks no trata del divorcio de Dylan sino de todos los divorcios. El amor después del amor no dice sobre Páez más que lo que dice sobre todos los enamorados. Artaud es el disco de la conmoción de la lectura. (Leer completo acá)


#2 Almendra, Almendra. RCA - 1969
(Texto de Litto Nebbia)
Si bien el disco tiene gran cantidad de canciones de Spinetta, la excelencia del trabajo es producto de la noble química grupal que tenían en esos momentos. Todo el proyecto Almendra, eran “otra gente” para el panorama de esa época. Eran distintos pero dentro de una estética natural que les pertenecía. Nótese que los aportes vocales de Emilio del Guercio y también los compositivos, estaban muy emparejados con los de Luis. En calidad y estilística. Las maneras de integrar la percusión y la labor guitarrística de Rodolfo Garcia y Edelmiro Molinari, siempre estaban atentas a despegarse de cualquier formato roquero ya establecido. Hasta la portada del disco es una raritie para ese tiempo. Creo que es un producto super “argentino”, lleno de calidad y originalidad. De aquí su trascendencia y esta maravillosa posibilidad de seguir “creciendo” a través del tiempo. En lo personal, quizá el tema que más me gusta es A estos hombres tristes, sin que esta elección opaque a ninguna de las otras bellas canciones que lo integran. (Leer completo acá)


#3 Clics modernosCharly García. SG Discos - 1983
(Texto de Martín Zariello)
Las letras de Clics modernos captan ese instante lírico en el que tras un tema de amor se esconde una declaración política (Los dinosaurios, Plateado sobre plateado). Ojos de videotape es un cóctel de melodía sensible para piano y programaciones anti-clímax. No soy un extraño, paseo reflexivo de rocker maduro, explora las posibilidades sonoras del tango del futuro. El estado de gracia de Charly se adivina hasta en el título del disco. Pensaba llamarlo Nuevos trapos, pero es fotografiado sobre un paredón con un grafiti que dice "Modern Clix": automáticamente argentiniza el nombre y lo transforma en Clics modernos. Ésa apropiación de lo segregado por la alta cultura (el nombre de una bandita menor de postpunk) no sólo habla del modo de hacer música de Charly García, sino también de cómo concibieron sus obras maestras los grandes artistas de este país. No sé en qué puesto estará Clics modernos, pero de algo estoy seguro: es el mejor disco de la historia del rock argentino. (Leer completo acá)


#4 Manal, Manal. Mandioca - 1970
(texto de Oscar Cuervo)

"Si consiguen el primer disco de Manal, recomiendo escuchen esos blues. No se volvió a hacer algo igual" dijo el Indio Solari a su público en 2010, y esa vez tuvo razón. Son contados los casos en que una obra funda un género y a la vez encarna su culminación. Esto pasa con Manal (1970) el disco debut de Manal. Hay que poner el vinilo en la bandeja como si se escuchara por primera vez, hay que olvidarse de todo lo que vino después, o hay que hacer todo lo contrario: situarse en el contexto de mediados de 1969 (¡Onganía!), en Buenos Aires, Argentina, cuando todo era nada y era nada el principio. Y entonces escuchar cómo Manal, pista tras pista, se va adueñando del universo con una determinación inaudita. (Leer completo acá)


#5 Oktubre, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Wormo - 1986
(Texto de Juan Manuel Pairone)

Oktubre será siempre recordado por su estética bolchevique y su contenido lírico tan encriptado como embanderable. Pero lo cierto es que, más allá del sentido político del gesto artístico -retomar la Revolución Rusa en plena crisis del modelo soviético y con la todavía débil democracia argentina como telón de fondo- y de la presencia indeleble del arte de Rocambole en el espacio público, Oktubre es un álbum definitivo del rock local porque es el producto de un cancionero que parece simple y arrollador pero se anima a ser todoterreno. Porque muestra la versatilidad de una banda supuestamente masiva pero sumergida en un modernismo atrapante. Y porque, en definitiva, tiene una huella de época innegable y por demás atractiva, pero, con casi tres décadas de vida, sigue sonando fresco, urgente y provocador. Como si se hubiera propuesto viajar al futuro en la línea del tiempo de la música popular argentina. (Leer completo acá)


#6 Piano Bar, Charly García. SG Discos - 1984
(Texto de Pablo Schanton)

#El país y yo/ Un tipo encerrado en su casa durante la guerra. La escena fundacional (82) en la carrera solista de Charly García recrudece en Piano Bar (84), y eso que se acabó la guerra. Se acabó la Dictadura. La Democracia se ha puesto a hacer promesas sobre el bidet. Pero aquel refugiado sigue cantando “Me siento solo y confundido a la vez”. ¿Por qué no es capaz de abrazar y abrasar la esperanza política, como otros rockeros que aportan el necesario “poptimismo” a la coyuntura, a bordo de sus Tirá para arriba, Hay que salir del agujero interior o No se desesperen? Atención al “De acuerdo” de Promesas sobre el bidet: un grito que tropieza con una síncopa. Si todo el disco pudiera sintetizarse a nivel letra/música no deberíamos soslayar ese momento. “¿¿¿¿¡¡¡¡¡De acuerdo!!!!!????”, aúlla Charly en el cenit del desesperado cuestionamiento del álbum. Ahí la canción parece desorquestarse, desconcertarse, deshacerse. Ahora bien, ¿no era que Promesas… era simplemente una canción sobre la crisis que atravesaba la relación del músico con su novia?


#7 El amor después del amor, Fito Páez. Warner - 1992
(Texto de Federico Anzardi y Santiago Segura)

La figura de Cecilia Roth y las canciones de amor de pareja le dieron históricamente la chapa de cursi a un disco extenso, denso y pesado. Vuelvan a escuchar El amor...: no todo es juntar margaritas del mantel y comprar revistas en el metro, felices, porque no importa un carajo más. La desesperanza de Tráfico por Katmandú y la lascivia de Sasha, Sissi y el círculo de baba (una porno violenta) y la Balada de Donna Helena (para que Pappo no lo joda con que no es rock, Fito se hace de metal) son hachazos dignos de las épocas más oscuras. Tumbas de la gloria es amor y muerte, mirando el mundo propio desde la relación más íntima (el amor que cambia la vida) pero con un ojo en la vida descontrolada de los astros del rock and roll (¡no me dejes caer!). Decir que es una de las diez canciones más certeras de los ’90 sigue siendo poco. (Leer completo acá)


#8 Canción animal, Soda Stereo. Sony Music - 1990
(Texto de Pablo Schanton)

Liberando sus primeras influencias, Cerati estiliza al máximo -hasta borrar pátinas de vintage, con Daniel Melero en el papel de Eno- lo absorbido de Pescado, Color Humano y Vox Dei, para proponerse como link con la nueva generación de rock argentino de los ’90/’00 que repasa el de los ’70 sin haberlo vivido: Carca, Pez, Los Natas, primero; Mostruo!, el último Aristimuño, Las Diferencias y otros, hoy día. Ricardo Mollo, de su misma generación, se sacude el post punk importado por Luca y, a la altura de La era de la boludez, también reescribe el rock setentista. La clave radica en el vocativo “Nena”. (Leer completo acá)


#9 Kamikaze, Luis Alberto Spinetta. Ratón Finta / Interdisc - 1982
(Texto de Florencia Ruiz)

Me regalaron Kamikaze mucho tiempo después de querer tenerlo y llegó en un momento muy especial -estaba dejando el CBC para dedicarme a hacer y enseñar el arte de combinar sonidos. Posiblemente éste es el álbum que más me ha influenciado, me arriesgo a decir, mientras escribo estas líneas y me recuerdo a la distancia sentada en el piso del cuarto de la casa familiar mirando por la ventana pasar los coches y escuchando al Luis de los 80s. 15 años más cerca del ahora. Kamikaze es un hermoso disco, lleno de canciones bellas, amorosas. Un disco que solo L.A.S. puede hacer y que encierra años de trabajo y de luz. Es increíble que lo haya armado con piezas que no habían encontrado lugar en otros álbumes y que aquí parecen haberse hermanado para siempre. (Leer completo acá)


#10 Pescado 2, Pescado Rabioso. Talent Microfón - 1973
(Texto de Eduardo Fabregat)

Más allá de las pretensiones conceptuales, lo cierto es que Pescado es una obra única de una banda efímera: ya no era el power trío inspirado en Pappo’s Blues y Manal de Desatormentándonos sino un cuarteto con las océanicas profundidades del Hammond de Carlos Cutaia, la garra de David Lebon, el tempo de Black Amaya. Y un Spinetta inspiradísimo, influido por Rimbaud (de allí el díptico de Iniciado del alba e Poseído del alba) pero con su propio vuelo lírico, capaz de perlas como Credulidad, Madre Selva y Cristálida (Aguas claras de Olimpos), ese cierre monumental con una orquesta del Colón que lo quiso cancherear a Cutaia y debió seguir al pie de la letra sus arreglos. Luis también tuvo la generosidad de abrirle juego a Lebon para que grabara el bellísimo Mañana o pasado, mientras asumía sin miedo el rol de guitar hero en tormentas eléctricas como Sombras de la noche negra, el inoxidable blues Como el viento voy a ver o los llameantes nueve minutos cuarenta de ¡Hola, pequeño ser!. Furia rockera y lirismo delicado; punteos de campeonato y climas de cuelgue; la rabia y la ternura de un pez con hidrofobia que hizo historia, en un disco cuyo vinilo contenía un libro hoy invaluable con textos y dibujos del mismo Luis. El Pescado de Pescado: más que aguas claras, aguas eternas.  (Leer completo acá)

Puestos 11 al 16 (que también escuchamos ayer en Antojo, cuyos textos pueden leerse acá):
11- El jardín de los presentes, Invisible.
12- Divididos por la Felicidad, Sumo.
13- Vol. 3, Pappo's Blues.
14- After Chabón, Sumo.
15- Don Cornelio y La Zona, Don Cornelio y La Zona.
16- Invisible, Invisible.

Y en el programa también se nos antojó reparar dos omisiones de los primeros lugares de la encuesta, discos y artistas a nuestro juicio imprescindibles.





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