miércoles, 13 de diciembre de 2017

Siempre el mismo terror a la soledad hizo a los payasos uno rojo otro blanco

Una conversaci√≥n con Roque Di Pietro, autor de Esta noche toca Charly, para escuchar clickeando ac√° 

La genealog√≠a de la obra de Charly Garc√≠a, el m√°s grande m√ļsico popular contempor√°neo de la Argentina, es la historia de la hostilidad de la sociedad civil, la prensa especializada y el propio p√ļblico de Charly hacia la veracidad de su arte. 

Los artistas importantes son as√≠: grandes analizadores de las miserias de las sociedades que los engendran y a la vez los hostigan. Charly no es una estrella de rock dedicada durante d√©cadas a componer grandes hits transgeneracionales, ni el "vocero de una generaci√≥n", ni el cantante de la Naci√≥n (as√≠ como el gran Tato Bores se divert√≠a present√°ndose a s√≠ mismo como el "C√≥mico de la Naci√≥n"). La belleza de la m√ļsica de Charly est√° hecha como una sutil elaboraci√≥n de los detritus que la sociedad argentina no supo c√≥mo procesar: en su universo est√°n los desaparecidos y los amigos en cana, los vecinos fascistas, las viejas todas quemadas, las razzias del gobierno justicialista de la Triple A, el sectarismo y el machismo del p√ļblico de rock nacional, los jueces que se enfiestan con los presidentes, el poder represivo de la medicina "rehabilitadora", la angurria de los managers, el transformador que te consume lo mejor que ten√©s, te tira atr√°s, te pide m√°s y m√°s y llega un punto en que no quer√©s.

Dicho as√≠ parece apenas un p√°rrafo barroco. Lo que hizo Roque Di Pietro en su libro Esta noche toca Charly es documentarlo con pruebas emp√≠ricas y excavar en la memoria colectiva de los que asistimos a esos a√Īos de belleza incer√≠ble que Charly nos entreg√≥. Este proceso complejo por el que se erige una obra monumental para varias generaciones e √≠ntima para que te acompa√Īe en tus momentos de m√°xima soledad est√° amasado de un mont√≥n de desencuentros y crueldades concretos y tangibles.

Noviembre de 1977. El pa√≠s azotado por los Blaquier, los Massot y los Massera, el pueblo tratando de rebuscarse en medio de su propia degradaci√≥n colectiva. Charly hace el Festival del Amor en el Luna Park y re√ļne a sus bandas eternas y sus amigos. En un momento dos cantantes mujeres, Mar√≠a Rosa Yorio y M√≥nica Campins, parte de la banda, se ponen a cantar "Volver a los 17", sin que Charly haga una explicaci√≥n did√°ctica de la procedencia y de la belleza de esa m√ļsica y del acto de justicia de cantarlo en medio de ese contexto horrendo. Confiaba en el poder de la m√ļsica. Pero el p√ļblico no entendi√≥ el gesto, no lo escuch√≥ ni lo pens√≥, no le prest√≥ atenci√≥n a la letra: "Volver a los diecisiete/ Despu√©s de vivir un siglo/ Es como descifrar signos/ Sin ser sabio competente/ Volver a ser de repente/ Tan fr√°gil como un segundo/ Volver a sentir profundo/ Como un ni√Īo frente a Dios/ Eso es lo que siento yo/ En este instante fecundo.".

La popu en el Luna no lo pudo entender: ped√≠an el "Blues del Levante". No se alcanza a saber qu√© parte del rechazo se debe a que no estaban haciendo un hit, o si la canci√≥n no se adecuaba al canon roquero de aquel entonces, o si en realidad estaban repudiando la presencia de mujeres en la escena (pas√≥ m√°s de una vez a lo largo de muchos a√Īos). La cosa es que fue un acto de crueldad masiva contra las cantantes que se bancaron el verdugueo durante todo lo que dur√≥ la canci√≥n. Y una muestra de ign0rancia e insensibilidad de los fans de Charly que desbordaban el Luna. Es posible que ese p√ļblico presuntamente hippie estuviera impregnado de la mierda de la dictadura. La cosa es que sucedi√≥ y que Charly, que amaba esa canci√≥n, llev√≥ ese dolor por a√Īos. En el siglo xxi dio unos recitales en Obras titulados "La Venganza" en el que al final se dio el gusto de cantarla √©l y de recordar que el p√ļblico del 77 hab√≠a repudiado con chiflidos e insultos la gema de Violeta Parra.

La imprevisibilidad de Charly en vivo, su irascibilidad, sus cambios de humor, su intransigencia ante los caprichos del p√ļblico, su indocilidad ante la prepotencia con que toda la vida lo trat√≥ la cana no son una parte lateral de su obra: son la sustancia de su obra. Y radican en gran parte en su enorme talento y en la crueldad con que la sociedad le devolvi√≥.

Un a√Īo despu√©s la escena se repiti√≥ empeorada en Obras, cuando Charly, David, Aznar y Moro volvieron de Buzios a presentar una m√ļsica que nadie esperaba: Ser√ļ Gir√°n. Di Pietro lo relata con detalles en su libro y adem√°s remite a escuchar en youtube la imperfecta grabaci√≥n de la brillante actuaci√≥n de la banda. El p√ļblico rechaz√≥ las canciones que hoy dar√≠a un brazo para volver a escuchar en vivo por sus propios art√≠fices y pidi√≥, claro, "El blues del levante". Yo estuve ah√≠ y me consta que el p√ļblico, m√°s vil que de costumbre, se mostr√≥ incapaz de escuchar. Sali√≥ cantando "Nos cag√≥, y Charly nos cag√≥...". Y Charly les acaba de ofrecer lo mejor que ten√≠a y lo mejor que se pod√≠a escuchar en Buenos Aires en ese entonces y ojal√° se pudiera escuchar ahora.

Charly nunca olvid√≥ la amargura de aquella noche, que explica en parte algunas directrices de su obra posterior. La cr√≠tica quiz√° entendi√≥ menos que el p√ļblico, y eso que le pagaban para hacerlo. Escribieron sobre voces hermafroditas, acordes r√ļsticos y el ego de los m√ļsicos que no se avinieron a complacer los pedidos del "Blues del levante". Di Pietro vuelve a√Īos despu√©s a mostrarle a esos cr√≠ticos las boludeces que escribieron. Sibila Camps se arrepiente toda la vida de haber escrito lo que puso en Clar√≠n. Miguel Grinberg sigue sin hacerse cargo de las boludeces que puso. Pipo Lernoud no respondi√≥. Jorge Nasser le pidi√≥ disculpas a Charly y Charly le respondi√≥: "si fuera por vos hoy estar√≠a tocando el charango en una biblioteca p√ļblica". Pero hoy Charly todav√≠a no puede ver el registro de esa noche sin sentir dolor. 

Los bobos de entonces ni sospechaban que con su necedad estaban impulsando a Charly a sus m√°s potentes y revulsivas mutaciones de los 80 y los 90. Esta noche toca Charly ayuda a buscar, documentar, organizar y pensar esa experiencia.

Si clickean ac√°, pueden escuchar el programa del domingo donde hablamos de todo esto con Di Pietro. Tambi√©n escuchamos algunos registros extraordinarios de cuando esos cl√°sicos que hoy forman parte del inventario popular estaban siendo presentados por primera vez en p√ļblico.

El material periodístico obtenido es tanto que no nos alcanzó una sola noche para pasarlo todo. Habrá una continuación radial en enero.

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