Foto: Nadia Albarracin


sábado, 31 de octubre de 2009

Yoko, Dylan y Micah

presentan sus nuevos discos en La otra.-radio
domingo a la medianoche, FM La Tribu, http://www.fmlatribu.com/









Y conversamos con la periodista Claudia Acuña sobre el papel de los medios en la construcción de los sentidos de la realidad.

viernes, 30 de octubre de 2009

This is It!


por oac

Todas las noticias que nos llegaban eran horribles: denuncias por paidofilia o chantajes de las familias de los niños que se quedaban a dormir con él lo habían llevado a la quiebra, estaba chiflado y gastaba fortunas en extravaganzas, por poco había tirado a uno de sus hijos por el balcón, lo habían visto vestido de mujer caminando por las calles de Londres, se le estaba cayendo la nariz, su alteración mental lo había hecho incapaz de volver a hacer otro disco. Todo mal, como corresponde a ese oficio que se está volviendo cada vez más indigno y buchón, el de periodista.

No me interesa decidir acá cuántas de esas cosas son ciertas, Michael tendría lo suyo, yo tengo lo mío y el que está leyendo no creo que sea mejor que nosotros dos. Si te buscan mierda te la encuentran, los que viven de buscarle mierda a los demás.

Michael será otro magnate norteamericano encerrado en su propio laberinto de vanidad e impotencia, Orson Welles los retrató de una vez y para siempre.

Pero Jackson ha sido también un gran artista. El producto más refinado de la escudería Tamla Motown, el destilado de las mejores tendencias de la música popular del siglo, heredero de Duke Ellington, James Brown, Stevie Wonder y de las estrellas fugaces del soul y del funk de los 60 y 70 y de los trabajadores del algodonal y de los coros spiritual de las iglesias del deep south. Jackson saltó la valla desde las radios del gueto hasta las radios blancas. Y produjo el mayor suceso global de la música desde Los Beatles y hasta hoy.

Es verdad: tenía a toda la industria atrás, pero toda la industria sumada no da como resultado un artista. Madonna tenía a toda la industria atrás y ahí la tienen.



Algún día habrá que hacer un desarrollo más extenso acerca de los artistas que toman de modo literal esa consigna del romanticismo de hacer de sí mismos una obra de arte: yo en los últimos tiempos apunté a dos, de muy diverso carácter: Clint Eastwood y Charly García. Constructores de sus propios íconos, el yeite consiste en abolir la separación entre la obra y el cuerpo del artista, inscribir al ícono sobre la superficie de su piel, modelar las cavernas interiores del cuerpo y ofrecer el resultado a la consideración pública. Tiene algo de ofrenda a la comunidad, como lo indica el final de Gran Torino, pero en el caso de Eastwood prima el cálculo sobre la efectuación: Clint hace que se sacrifica por la comunidad y ahí termina todo para él.

El caso de Michael Jackson es el más radical. El cruce desde las radios y los charts negros hacia el mainstream no sólo quedó registrado en sus discos, sino en todo su cuerpo. Su físico magro condensa la experiencia doliente de los antepasados africanos, de los esclavos de América, de los niños pobres abusados por padres alcohólicos, de los músicos negros que cantan Dignity & Pride. En el cuerpo de Jackson, su obra, opresor y oprimidos juntos en un mismo envase.

Si sumamos: artista de talento deslumbrante + memoria corporal de la opresión + magnate chiflado + Tamla Motown + cruce al mainstream + la cuestión de la técnica + paranoid android del Siglo XXI, el resultado de la cuenta da = Michael Jackson.

This is It es finalmente la brillante despedida de un gran artista. Lo que se ve allí no guarda relación directa con las noticias de la prensa carroñera. Se ve a una bestia escénica, un tipo que captura la mirada, un músico descomunal preparando concienzudamente su vuelta a los escenarios, un bailarín de una originalidad incomparable. Respaldado por la tecnología de punta.

En uno de los momentos más inquietantes del film, Michael se queja por el efecto que está produciendo en él un audífono interno. No hay demasiadas explicaciones, pero supongo que se trata de un auricular por el cual el tipo monitorea el sonido del espectáculo, sólo que en vez de tener el aparato puesto en las orejas lo tiene adentro del oído: Michael dice que siente como si le estuvieran metiendo un puño en la oreja y que eso es demasiado (incluso para él!). Le preguntan qué quiere que se modifique en el funcionamiento del audífono interno, si tiene alguna precisión que hacer o simplemente que bajen el volumen. Y Michael contesta que sí, que por favor, que bajen el volumen.

Esto da una idea de su cuerpo doliente devenido en laboratorio tecnológico, para bien del show bussiness y probablemente para que la técnica haga su mejor faena hasta la fecha. Jackson y los diseñadores, arregladores e ingenieros que lo rodean parecen estar de acuerdo en trabajar para dar el mejor show de que se tenga memoria.

En la película hay muestras de lo que hubiera sido y se ve que hubiera sido deslumbrante: tanques de guerra que amenazan con deglutir el cuerpo del artista, arañas mecánicas, fantasmas voladores, proyecciones en 3D, la aparición involuntaria de Rita Hayworth, Humphrey Bogart y Edward G. Robinson, los mejores bailarines de todas las razas. Y esas canciones claro: Thriller, Beat it, Man in the Mirror, Billy Jean, I cant' stop loving you, Smooth Criminal...

La mayor parte del tiempo, en estos ensayos registrados durante las últimas semanas de la vida de Jackson, el cantante está haciendo playback sobre las grabaciones originales. Sobre todo se está puliendo el planteo escénico del show. En esas ocasiones luce el Jackson bailarín y se lo ve maravilloso, con el talento y el magnetismo de siempre y quizá aún mejor. Sobre el escenario no hay rastros del desquicio humano de que habló la prensa amarilla. Quizá lo fuera en privado, pero lo que se ve sobre las tablas es simplemente al mejor preparándose para volver. Las remakes de los viejos clips y los gadgets son llamativos, pero quizás innnecesarios, cuando lo que realmente importa es el despliegue de la música y de la danza. A partir de cierto punto, los trucos restan en lugar de sumar.

Pero los momentos más emocionantes y por eso mismo los más tristes son puramente musicales: Michael a veces cede a la tentación de cantar algunas partes, como cuando tiene que ensayar algún dúo o cuando le indica a sus músicos que no están logrando el groove que él pretende. Ahí la música es cuerpo y memoria corporal, algo que ninguna máquina podría calcular, porque encarna las heridas y el latido y la carne vibra siempre en armónicos singularísimos y a la vez ancestrales. Michael Jackson es un cantante de matices casi imperceptibles, como si dibujara en el aire con un pincel muy fino una figura primitiva y estilizada.

Será una de mis diez películas del año.

Aquel querido mes de agosto

Este sábado a las 19:30 en Lambaré 873



por Eduardo Chinasky

Aquel querido mes de agosto, la película de Miguel Gomes, comienza con un registro documental sobre unas aldeas del Portugal profundo, sus personajes singulares y su música popular. Lo que se diría un “trabajo de campo”. Pero casi imperceptiblemente, como si las diferentes partes de la narración fueran capas tectónicas que se van desplazando a través de millones de años para formar nuevos continentes, el documental seco va dando lugar a una historia de amor triangular: padre, hija, y aspirante a novio de la hija. Como si la cámara se fuera metiendo dentro de los sentimientos y contradicciones más íntimas de los personajes, para desembarcar en una tierra incógnita. Apagados desiertos del corazón, abandonos presentidos y no por eso menos tristes.

El talento de Gomes radica principalmente en que el espectador, hipnotizado por este relato a cielo abierto, no nota este ejercicio de desplazamiento. Entonces el film empieza a flotar gallardamente entre dos aguas.


Aquel querido… es límpido y transparente como un vino blanco de Portugal, así de refrescante. El acierto del film de Gomes es dejar muy poco por decodificar y, en cambio, proponer climas inmediatos, emocionales. Es entonces ejemplo de cómo una narración produce un ciframiento entre lo aparente y lo oculto, pero sin llegar jamás a develar lo oculto como un verdadero “significado” (como una equivalencia) que el público deba reconocer sí o sí para comprender la obra. A Gomes le bastan pocos elementos para mostrarnos que un cuento -o sea: un mundo- puede alcanzar capas muy densas y profundas de sentido, sin necesidad de recurrir a la altisonancia ni al cálculo. Gomes enhebra su obra a través de canciones, coplas simples y hermosas, que hablan de lo que todos vivimos: el amor, su pérdida, la esperanza esquiva (fragmento de la nota sobre la película de Gomes aparecida en revista La otra n° 21).

jueves, 29 de octubre de 2009

Niños del limbo



por Martha Silva

Vivimos buscando un lugar en el mundo en el cual ubicarnos lo más dignamente posible. Después de pasar a mejor vida, la lucha por el status sigue, pues tenemos tres opciones de acuerdo a cómo haya sido nuestro comportamiento en vida: el infierno, el purgatorio y el cielo. Siempre según los dictados de la religión católica. Las almas de los niños que morían antes de ser bautizados iban al limbo, espacio ahora descalificado por la propia Iglesia (Comisión Teológica Internacional) por haber sido una simple hipótesis teológica, sin mayor entidad.

La talentosa Andrea Garrote –ver revista La otra n° 20- rescata esta denominación para designar a cierto tipo de gente que se podría identificar como perteneciente a la clase media, a quienes los acontecimientos -aun los más cruentos- les pasan por encima sin que ellos se den por enterados: masacres, revoluciones, etc.

Ella misma personifica a una profesora que coordina un taller literario al que trata de preservar de los avatares que provienen del afuera. No tiene mucha suerte por cierto, porque la realidad se filtra y de qué manera, ya que se le introduce , sin que ella siquiera se percate, un grupo comando terrorista decidido a hacer estallar alguna que otra institución, tomando como centro su taller y como ejecutores a ciertos alumnos. Se mezcla entonces la ficción con una realidad que la profesora no quería dejar entrar en absoluto, provocando la risa y la reflexión posterior.

No es posible evitar la culpa, por más que la clase ilustrada intente refugiarse en esta especie de bunker y no darse por enterada de lo que ocurre afuera. No hay refugio posible. Lo pensó también Hanna Arendt al reflexionar sobre la fallida desvinculación entre filosofía y política en La promesa de la política.

Nadie está exento de la angustia -diría Andrea Garrote- y el personaje de la obra que presenta como el más lúcido -interpretado por Alejandro Zingman- es designado como tonto o quizás como autista, pero demuestra estar más enterado que los demás de lo que está ocurriendo en el pretendido taller literario.

Excelentes actuaciones del elenco, en parte perteneciente al entorno teatral que ha rodeado a Andrea Garrote, profesora también, pero de teatro. Una puesta en escena en la que cada elemento está pensado en función de la trama.

EL CAMARIN DE LAS MUSAS. Mario Bravo 960. Sábados 23:00 hs. Domingo 18:00 hs. Loc. $30-

miércoles, 28 de octubre de 2009

Yo quiero más

Yo necesito


por oac

Siguieron en estos días, acá y allá, las derivaciones acerca del regreso de Charly. Por un lado, parece que el acontecimiento no pudo quedar al margen de la lidia política en la que cada cosa se interpreta como un movimiento del antikirchnerismo o un contramovimiento del kirchnerismo (o viceversa). Así, si Maradona ha pasado a ser el impresentable que "nos llena de vergüenza ante el mundo" (y esta ferocidad de los grandes medios para condenar el tipo de actitudes que en otros momentos le festejaron parecería vincularse al apoyo político que Maradona dio al Fútbol Para Todos), no faltó quien quiso oponerle a Charly como ejemplo del "hombre felizmente rehabilitado".

Es obvio que por estos días nada escapa al mercadeo mediático, el asunto es cómo hacemos para pensar las cosas en su singularidad y no como ejemplos de una lucha generalizada que parece envolverlo todo. Sobre todo cuando la cosa a pensar es la obra de un artista popular como Charly, una obra que demostró que puede sostenerse más allá de la coyuntura en que fue concebida. Y además, cuando este artista se ha erigido a sí mismo en ícono y ha explotado todas las ambivalencias posibles de esa construcción. Un artista que, además de componer canciones que se han vuelto patrimonio de la comunidad, mantiene una distancia que juega con la ambigüedad (el Traidor y el Héroe, el Héroe que traiciona, el Traidor que traiciona borgeanamente, sin dejar de sacrificarse a la vez por la comunidad). En Adiós Sui Generis, Charly le pide al público de la primera función que abandone el Luna Park para que entren los de la segunda y dice: "ustedes saben, yo soy una especie de Judas Iscariote". Ocho años después en Clics Modernos se refiere a sí mismo en tercera persona: "él se cansó de hacer canciones de protesta y se vendió a Fiorucci"; y más adelante: "Se preguntó por qué sus hijos nunca lo invitaban al bar / Un día volverá a las fuentes / no creo que pueda dejar de protestar / Anda ocupado, perdió algo de fama / pero no le va mal".

Durante décadas, desde la disolución de Sui Generis, hemos escuchado decir que Charly se había vendido. La novísima versión de esa añoranza del Charly "anterior" es la de que algunos empiezan a extrañar al que empezaba dos horas tarde y tocaba diez minutos. Ahora hay quien dice que Charly ha sido lobotomizado, quien se lamenta porque está dopado con drogas legales y quien quisiera volver a verlo como se lo vio en los últimos años: "este no es Charly".



Yo ya dije lo que vi el viernes, pero ahora sólo quiero agregar que debatir sobre imágenes planas, de legibilidad inmediata y sin espesor, como las que reproduce la televisión, no funciona de la misma manera cuando se habla de Lilita Carrió o Luis Delía que cuando se quiere decir algo así de un artista complejo como Charly.

Me llamaron del programa de radio del compañero Gerardo Fernández para preguntarme sobre el asunto y acá pueden escuchar mi intervención. También me enrosqué en el blog de Gerardo discutiendo con unos comentaristas que dicen que no fueron a verlo, pero lo vieron en un teleflash y aseguran que Charly canta peor que nunca y que está artísticamente muerto. Ojo, que son muchachos que saben, hay uno que se hace llamar sargento y dice ser maestro de canto, ¿o era al revés?


Prueba de sonido

Pero lo que de veras me gustó fue leer el relato que hizo Arqueck sobre su odisea del viernes hasta llegar a ver a Charly en Velez y su vuelta a casa empapado y exhausto. Si no me equivoco Arqueck es un gran narrador. El relato emppieza así:

"Si hay comienzo existe la habitación.

"Ahí estoy con mis circunstancias y un CD o cassette –un cassette o un CD, mejor– llamado “Filosofía barata y zapatos de goma” (por la misma época de “el acento de barrio te sale mal” y “sos un aristócrata de cotillón”, la doble mortal moral ricotera) del hombre –que sabré y estudiaré y poseeré y perderé– Carlos Alberto García Moreno (Lange).

"Yo en la habitación y en las letras y en ese terceto inicial àlla Sargeant Pepper y luego yo comprandome todos y cada uno de los cd`s del oligarca mayor y comenzando a forjar la productiva y coral voz del fanático: una estructura de sistemáticos desengaños, un ir y volver de dos personas uno solo, la complicidad de ningún crimen y la enseñanza de aprender de lo que nadie enseña pero resignificarlo
".

Y si quieren saber cómo sigue, clickeen acá. Creo que no se arrepentirán.

(Las fotos que ilustran este post fueron sacadas de la página de FB Charly García (Culto Say No More. Fotógrafo: Maxi Vernazza)

martes, 27 de octubre de 2009

Todavía faltaba el mejor ciclo de cine de este año

Y empieza este sábado en La Tribu

Lambaré 873 - 19:30



La otra presenta:

¿Delirio o realidad? Delirio y realidad.

Un ciclo de películas inclasificables, entre la ficción y el documental, entre el sueño y la vigilia, entre el delirio y la realidad.

- 31 de octubre: AQUEL QUERIDO MES DE AGOSTO, el sorprendente film de Miguel Gomes ganador del último BAFICI.



- 7 de noviembre: ELEGÍA DE UN VIAJE de Alexander Sokurov.



Y DONG de Jia Zhang-ke. Dos maestros del cine contemporáneo exploran los cruces entre cine y pintura, realidad y representación.



- 14 de noviembre: LA SALVAJE Y AZUL LEJANÍA. Desde hace años se viene dudando de si el cineasta Werner Herzog es un genio o un loco: esta película no nos sacará de la duda.



- 21 de noviembre: ALEMANIA EN OTOÑO (film colectivo de Rainer Werner Fassbinder, Alexander Kluge, Volker Schlöndorff, Edgar Reitz y otros). Cuando la realidad política parece una pesadilla.



- 28 de noviembre: EL DESENCANTO, una extraorindaria película de Jaime Chavarri que cambió para siempre al cine documental, última película de este año.

lunes, 26 de octubre de 2009

Argentina Camba



por oac

Prensa camba independiente: el desarrollo de las notas en el interior de Perfil y la contratapa de Fontevecchia no justifican lo que el título promete. En el último párrafo de la nota de página 2 dice: "“Milagro Sala tiene una adhesión más difusa al kirchnerismo. No es ni D’Elía ni Pérsico, se mueve con más autonomía”, confió a este diario un dirigente que conoce el universo de los kirchneristas puros": eso es todo. De este modo, la conexión que establece la tapa entre la "poderosa" militante jujeña y el kirchnerismo es simplemente "difusa". Una lección de precisión periodística. Pero la tapa es todo lo que necesita el gorila lector de Perfil, quiero decir, el lector camba, para alimentar su no tan difuso racismo.


Dirigentes cambas

Pero la nota de Gerardo Young en Clarín de ayer supera todas las marcas del racismo camba:

"Hija de nadie, coya orgullosa, criada en los bajofondos de San Salvador de Jujuy, ex presidiaria, ex adicta, enferma crónica, fanática de los autos, tiradora profesional, madre de dos hijos, incansable e inabarcable, líder indiscutible de la organización popular Tupac Amaru, alias La Milagro, La Flaca o La Gobernanta. A los 46 años, en su cuerpito de menos de 50 kilos se concentra hoy el temor, la fascinación y la más increíble historia sobre la destrucción del Estado y sus consecuencias. Jujuy ya la conoce; ahora, el país.

"¿Puede Milagro Sala, esa criatura frágil y agresiva, mal
(sic), manejar el destino de toda una provincia?

(...) "«¡Que me digan violenta! Pero más violencia es la de los políticos que no han hecho nada por los pobres!», se defiende La Milagro, mientras camina con los enviados de Clarín por "El cantri de los villeros", un barrio de 1.800 casas que construyó con fondos públicos en el Alto Comedero, a 15 kilómetros del centro de Jujuy. La visita al "cantri" fue el jueves por la mañana y La Milagro se mostró como siempre: en jean y remera, el pelo negro reseco y cortado como a cuchillo, acompañada por entre 20 y 30 hombres que la protegen, movilizada con los Fiat Adventure, esos que la identifican en Jujuy. «¿Y por qué los coyas no podemos tener autos buenos, eh?»."

El fino Gerardo Young se burla de la manera de pronunciar "cantri" de la hija de nadie, la "coya" orgullosa, de pelo negro reseco y cortado a cuchillo. ¿Racismo? ¿Clasismo? No: prensa libre, escrita a la medida del imaginario de los sectores medios de la Nación Camba del Río de la Plata.

domingo, 25 de octubre de 2009

Primicia Mundial

Lo nuevo de Martín Buscaglia esta noche en La otra.-radio



A las 23:59 del domingo en FM La Tribu.

Pablo Llonto en La otra.-radio

El autor de La Noble Ernestina hoy a la medianoche
En FM La Tribu, 88.7,
www.fmlatribu.com



Nacido en San Martín, provincia de Buenos Aires. Abogado y Licenciado en Periodismo.

Entre 1978 y 1991 trabajó como redactor de las secciones Política y Deportes de Clarín. La cobertura más extensa que le tocó realizar fue el llamado Juicio a las Juntas, crónica y comentarios diarios sobre el proceso judicial, durante casi todo el año 1985. Fue delegado sindical de los trabajadores de Clarín entre 1984 y 1999. Ese año fue despedido por la empresa, gracias a un fallo de la Corte Suprema.

Formó parte de las redacciones en las revistas Noticias, El Gráfico y Somos y Veintitrés. Entre 2005 y 2006 fue secretario de redacción de la revista "Un Caño". Colaboró en el periódico de las Madres de Plaza de Mayo.

Uno de sus trabajos, "El invencible Bilardo", fue seleccionado finalista en la Tercera Convocatoria del PREMIO NUEVO PERIODISMO CEMEX+FNPI. de la Fundación de García Márquez.

Como abogado integró los equipos de abogados que colaboraron ad honorem con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en 1985 en los juicios por desapariciones de personas durante la dictadura militar argentina y actualmente representa a familiares de desaparecidos en las causas penales de la ESMA, Campo de Mayo, Automotores Orletti, La Tablada y Superintendencia de Seguridad Federal.

En abril de 2005 publicó su segundo libro, "La Vergüenza de Todos" (Ediciones Madres de Plaza de Mayo) una investigación sobre lo que ocurría en la Argentina de la dictadura militar del general Videla durante el Mundial de Fútbol que se jugó en junio de 1978. En 2007 publica la primera edición de La Noble Ernestina: de cómo una intrascendente bailarina de flamenco conquistó al dueño del diario Clarín y, luego de la muerte del esposo, logró desplazar al resto de la familia para quedarse con una empresa en ascenso que en pocos años llegó a ser el más grande imperio mediático de Sudamérica.

Integra el grupo de periodistas Metaprensa que se plantea la lucha por otro periodismo, y que produjo un programa de radio en AM 530, La Voz de las Madres, llamado "Nos mean y dicen que llueve". Esta noche conversa con nosotros.

sábado, 24 de octubre de 2009

La vida en canciones


por oac

Que yo recuerde no ha habido recital de Charly García que no estuviera asediado por el drama. Definitivamente, Charly es un artista asediado y la mejor prueba de ello son sus canciones.

Sus canciones: no hay otra explicación para comprender su autoridad a través de décadas: no se trata de su presencia física, ni de una voz privilegiada, ni de un buen agente de prensa, ni de un productor musical avezado, ni de una coyuntura favorable, ni de complacencia para con su público, ni de habilidad para aggiornarse, ni de buena suerte. Con semejante cosecha de canciones, con canciones así, no podía ser de otro modo. Ahí están, escucharlas, pensar en lo que dicen y cómo lo dicen.

Charly pertenece a una raza de cantantes confesionales, (como John Lennon, como Elliott Smith) que supo exponer su más íntimo desgarro bajo la luz despiadada. Ha crecido en público y en público ha muerto mil veces. Quien lo probó lo sabe: la obra de Charly es preparación para la muerte. Los más jóvenes o los más distraídos tomen sus discos desde el primero hasta el último (con todas las pausas que consideren necesarias) y no tardarán en comprender que prepararse a morir es el asunto de Charly.

No hay trucos pop, ese es un recurso legítimo de otros, no de Charly. No es el hombre más sexy del mundo, las arrugas no le harán mella. Por eso aún en las peores noches su temible presencia guardaba una fuerza artística inapelable. La laceración física, la fisura, la pérdida de la juventud no pueden dañar el magnetismo del tipo que hace Canción para mi muerte, Confesiones de invierno, Viernes 3 AM, Vos también estabas verde, Fax U, Asesíname...

Nadie sabe por qué, pero necesitamos canciones. ¿Por qué una determinada especie aparecida en un pequeño planeta al costado de un universo indiferente necesita canciones para vivir? No sé.

Pero sin canciones la vida sería un error. Cuando aparece un tipo que pone las canciones, después otro amasará el pan y otro pondrá la mesa. Y listo.

Charly puso las canciones.



Y más allá de todo cálculo, en la noche de ayer bastaba con que las cantara. Su voz ahora suena más clara y potente que en estos últimos 20 años: la voz estaba ahí. Charly está sereno y feliz, eso se nota a la distancia. Yo estaba a veinte metros y lo notaba, pero si cerraba los ojos y escuchaba su voz, lo sentía protegido por sus canciones. La banda sonó de puta madre (y sigan mamando). Hilda es una diosa, el puntal más perfecto que pueda tener Charly en el escenario. Y el negro García Lopez y su guitarra lanzando llamaradas que asustaron al mismo vendaval. Con el zorrito y los chilenos, los siete sobre el escenario eran la mejor banda que Charly haya tenido en décadas. Y el flaco Luis Alberto Spinetta, al que Charly presentó como "mi ídolo y mi maestro" y nunca dijo una verdad tan grande. Los dos juntos jugando para el mismo equipo son robo. Esos dos pibes ahí arriba son nuestros reyes magos. Y existen.



No cantó ninguna de las que nombré, cantó otras, tan buenas como esas. Yo me quedo con El amor espera, que es mi favorita de Charly siglo XXI; y con dos que no hizo él pero que él hizo suyas: Me siento mucho mejor e Influenza.

Todo bajo control, todo preparado para que la noche fuera perfecta. Pero no. La tierra no es un sitio fácil, la perfección no es cosa mundana. La tormenta que se desencadenó fue feroz. Antes de empezar, las fieras ráfagas frías hacían tambalear el dispositivo escénico. La cosa estaba fulera, así que hubo que desmontar la parte del show que iban a dar los De la Guarda. Será para otra vez. Y cuando se largó, ay mami. Dos horas bajo un diluvio.

La lluvia fue el drama que esta noche puso Dios y la puso gratis. Fue la mejor superproducción de una noche memorable. La lluvia puso el aliento épico y creo que no podría haber sido mejor con una noche plácida. Así quedará en la memoria del cuerpo, esa que se acuerda cuando la mente empieza a olvidarse.

Yo creo que me voy a acordar de esta noche dentro de algunos años.

Y creo que todavía habrá otras noches que la vida nos guarda, mientras la vida quiera.

viernes, 23 de octubre de 2009

Aleeerrta!



Yo la tengo.

La entrada para ver a Charly. Hace muchos años que sigo la carrera de Charly. Y la de hoy es una ocasión especial, no hace falta explicar por qué. Lo único que importa es verlo y escucharlo, saber cómo está el Charly músico, cómo suenan sus canciones, las que atraviesan mi vida y la de muchos otros. No me interesa ni un poco entrar en consideraciones acerca de "Charly, ejemplo de rehabilitación", ni a favor ni en contra, ni un poco más o menos. Eso es materia de mercadeo mediático, de las corporaciones que nunca dejan de ponerse en árbitros de la moralidad y del sentido de las cosas.

Se está largando la tormenta. Hoy que Charly parece estar tranquilo, el cielo está nervioso. Anuncian tormentas eléctricas, granizo, van a caer Narodoskys, Montenegros y Finos Palacios de punta. ¡Dios nos ampare!

Después cuento.

My Winnipeg


por Juan Aguzzi

En realidad, My Winnipeg (2008) trabaja varios de los tópicos de los que se vale Guy Maddin para dar a sus películas ese tono de melodrama alucinado –melodrama en el sentido de que es en el espacio de esas situaciones donde aquello que se contiene en la orilla de la vida, simplemente ocurre: los héroes dicen a los gritos lo que piensan del mundo, las heroínas sufren por lo que aman y no consiguen, los padres traicionan a sus hijos–, esa carga onírica que suele ir desprendiendo las capas de lo posible para descubrir el tiempo animal de las emociones donde todo se vuelve real. Pero además de esos componentes, My Winnipeg, que es el último film estrenado de Maddin luego de, por citar un par de los últimos, La música más triste del mundo (2003); Drácula: Páginas del diario de una virgen (2002); es un relato sobre la memoria de infancia y juventud, de la infancia y la juventud en una ciudad –Winnipeg, una ciudad ferroviaria y con poco humor, donde Maddin nació y donde pasa buena parte del año, la ciudad más fría del mundo, con 20º bajo cero en invierno, como le gusta señalar al autor–, una suerte de exploración emotiva, un relevamiento de las cicatrices que esas épocas fueron dejando en el cuerpo y en la mente. Algunas esencialmente formadoras de un carácter –el del narrador que las repasa, el propio Maddin– otras que van tornándose divergentes al cabo del tiempo y muestran su costado más desolador, más absurdo y salvaje, y que terminaron conformando ese imaginario entre perturbador y fantástico de sus relatos.

Y como si esto fuera poco, My Winnipeg está sustanciada con recursos de los que el cine de Maddin es deudor pero que aquí se ensamblan admirablemente para alcanzar otro estadio estético, tal como si cierta melancolía le requiriera trazos más afinados. Algo que puede verse en la estilizada lúdica de sombras y luces que remiten al universo expresionista alemán; en la combinación pura de elementos dramáticos o trágicos que alumbraron las imágenes del cine mudo; en un montaje que es a la vez reflexión y afirmación de (y sobre) las potencialidades que los rusos teorizaron un par de décadas después de la invención del cine; en las animaciones reguladas por los caprichos de la imaginación para dar cuenta de la leyenda, todo, claro, a través de una gestualidad moderna, arraigada en principios personales acerca del riesgo de narrar sin imposiciones y yendo lo más posible al fondo de la cuestión.



En ese sentido, My Winnipeg está planteada como un relato autobiográfico a través de un flujo de enunciados verbales y conexiones voluntarias de imágenes y frases. Allí, el inconsciente poético del autor hace circular –mediante una prosa poética– una serie de analogías incontrolables
que tienen su correlato en la exhuberancia de los espacios a partir de los cuales Maddin recuerda y asocia. Descubre esa ciudad paralela, oculta o superpuesta a la otra real, esas calles aledañas a las arterias por donde circula el tránsito ordinario, calles por donde se observa el fondo helado y triste de las casas; y muestra los irreversibles y ridículos planteos urbanizadores de una ciudad sitiada perennemente por la nieve, que no son más que vanas justificaciones por los que se destruyen antiguos edificios en aras de la insolente globalización; un gran basural vuelto una gran montaña helada por donde los niños esquían, el lago donde la manada de caballos se congeló al galope y sus cabezas asoman con un rictus desesperado en los ojos y en las bocas y donde los paseantes, en el marco de esa bizarra escenografía ecuestre, se detienen y se toman fotos; los jugadores veteranos de hockey sobre hielo como derivación de su visita a los estadios y a los vestuarios donde se jugaba ese deporte –al parecer su padre trabajaba allí–, pasajes en los que el autor arroja una mirada contemplativa sobre sus deseos homoeróticos en un tono absolutamente lírico. Aquí, en estos pasajes, Maddin hace jugar una conciencia autorreflexiva a partir de la figura dominante de su madre –rol para el que consiguió a Ann Savage, la femme fatale de una perla del cine negro norteamericano, Detour (1945), de Edgar G. Ulmer, en una suerte de libre traslación edípica– y de su relación con él y sus hermanos, una madre que, no duda en decirlo, “tuvo la fuerza de todos los trenes de Manitoba” en su actitud castradora. Las imágenes del pubis de “su madre” que se cuelan entre los pliegues del relato laten con su impudor a cuestas y grafican un “estado” de la relación.

Pero no sólo allí está lo oscuro –y al mismo tiempo lo que ilumina–, de My Winnipeg, sino también en la presencia de fantasmas que caminan la ciudad y en la melancolía siniestra –hay por momentos un dejo lyncheano en las ensoñaciones– con que Maddin traza paralelos entre las experiencias colectivas y las personales, a fin de cuentas todos componentes de una memoria atravesada por las ausencias del presente, a las que sólo esa memoria puede invocar y conjurar.

jueves, 22 de octubre de 2009

Vals con Bashir







Podemos olvidar el pasado, pero el pasado no se olvida de nosotros.

Una noche en un bar, un viejo amigo le dice al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros.

Cada noche, el mismo número de animales.

Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta.

Ari se sorprende al darse cuenta de que no recuerda nada de ese periodo de su vida.

Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese período y de sí mismo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Das Kapital nunca pasa de moda


por oac

Siempre me pareció que Alexander Kluge es una versión sin gracia de Godard y la visión de Noticias de antigüedad ideológica: Marx - Eisenstein - El Capital no logra alejar esta idea de mi cabeza. Ayer a la noche se vio en la Lugones lo que por lo visto es el highlight de este DOCBSAS/09, una versión condensada de la extensa edición original (casi 10 horas) de Nachrichten aus der ideologischen Antike - Marx – Eisenstein – Das Kapital. La versión completa sólo salió a la venta como una caja de DVDs, la versión condensada que aquí se vio ayer la hizo el propio Kluge para ser exhibida en festivales. Se trata de un intento de retomar el viejo proyecto que Sergei Eisenstein no pudo llevar a cabo: hacer una versión cinematográfica de El Capital, la obra cumbre del filósofo Karl marx. Pero más bien, lo que parece hacer Kluge (eso al menos es lo que se desprende de esta versión breve) es filmar los obstáculos que tiene el lenguaje cinematográfico para filmar semejante cumbre del pensamiento humano, o directamente filmar la imposibilidad de filmarlo.




Kluge anuncia que su película (en rigor de verdad un DVD triple, una más que atractiva mercancía que se puede adquirir por internet) es a la vez un tributo a Sergio Eisenstein por haber intentado lo imposible. Así que la suma de estrellas taquillera (Marx, Eisenstein, Das Kapital, más Bertolt Brecht, más Hans Magnus Enzensberger, más James Joyce) no podía sino constituir un éxito en pequeña escala. Y así fue: las varias funciones programadas del film ensayo de Kluge están agotando las entradas, aunque no se trate precisamente de la mejor película del DOC/09.



La estructura de esta versión condensada está formada por una serie de sketches, clips, entrevistas, intertítulos y hasta pequeños cortos que alcanzan un valor autónomo. Ejemplo de esto es el cortomentraje El hombre en la cosa, dirigid por Tom Tykwer, en el que, partiendo de la imagen congelada de una breve filmación en la que una mujer pasa caminando por una vereda, y mediante efectos de aproximación a los distintos objetos en cuadro (efectos logrados con recursos digitales) una voz off analiza las capas de tiempo y las complejas relaciones sistémicas de cada elemento de la imagen, la pollera de la transeúnte, los graffitti inscriptos en las paredes de la calle, las baldosas, las puertas, etc. En consonancia con la idea central de El Capital, lo que este corto muestra es que el ser de cualquier objeto implica una compleja serie de relaciones sistémicas y que cada cosa que el tosco materialismo sólo es capaz de pensar en su mera ficisidad es en realidad el resultado de un trabajo metafísico. Este solo corto basta para dar una idea intuitiva de la genial filosofía marxista. Dada su eficacia, el resto de la obra aparece ciertamente como una inflación, muy entretenida, eso sí, del planteo de la imposibilidad de filmar un tratado filosófico.


Y aquí vuelvo al principio: los recursos que Kluge pone en juego tienen una bastante evidente raigambre godardiana, el collage de imágenes, textos escritos, voces, música, ruidos, íconos, material de archivo que Godard fue cincelando en las últimas décadas hasta llegar a la exquisitez de las Histoire(s) du cinéma. Pero sucede que Godard es una especie de músico y un gran poeta (de la palabra y de la imagen), y quizá el más exquisito montajista de la historia del cine. Esos mismos recursos en las manos de Kluge tienen un efecto colateral algo incómodo: hacen extrañar a Godard. Allí donde Godard es capaz de componer una música sublime formada por una superposición de citas dispuestas con una rítmica sincopada para conducirnos hacia una experiencia de inquietud lírica, Kluge es demasiado lineal, asertivo, a lo sumo ingenioso.

Madame Butterfly

La película de Tsai Ming-liang que se proyecta hoy por última vez en el DOCBSAS/09



por Liliana Piñeiro

¿Cuánto tiempo lleva la dolorosa comprobación del desamor? Ésta parece ser la pregunta que sostiene a Madame Butterfly, el corto que Tsai Ming-liang filmara en homenaje a la famosa ópera de Puccini. No es casual el escenario elegido: se trata de un “no lugar”, la estación de ómnibus de Kuala Lumpur, donde la transitoriedad de los vínculos acentúa la soledad. “Mi novio vendrá a buscarme”, afirma Madam en medio de la multitud, rechazando toda ayuda para regresar a su casa. Desde esa certeza, máximo pico de expectativa amorosa, se desencadena la desilusión. Y el tiempo no es variable menor. Los minutos van esculpiendo los rasgos en el rostro de la Dama Mariposa y sólo hay que dejarlos transcurrir, hasta que la obra de la desolación esté consumada. Del abigarrado espacio de la estación se pasa a la intimidad de una cama.

Otros son los signos de la ausencia: una poética de los rastros se desliza en la pantalla. La escena queda definida desde el amante que falta, faro invisible de significación. El silencio es el único sonido del abandono, mientras la mano crispada revela la impotencia del cuerpo. El sueño pierde su batalla y los ojos se abren al recuerdo, de triste persistencia. Nada más (y nada menos). Hay que verla. Breve, conciso lirismo para un imposible olvido.

martes, 20 de octubre de 2009

Un relato urgente sobre La Noble Apropiadora

(Sobre la charla que se hizo ayer en ATE Legislatura)



por emeygriega

- Pablo Llonto no fue porque tenía gastroenteritis.

- Pablo Gennaro abrió la mesa y aseguró que ATE Legislatura estará a disposición de esta causa, que habrá más reuniones.

- Habló el tío de la chica apropiada, querellante en la causa desde antes que Abuelas. Cordobés, cantante: David Lanuscou, militante montonero preso, con su hermano desaparecido. Tiene un disco llamado Vuelo Libertario y, aunque es musico desde antes, muchas de sus canciones las escribió con clavitos en las paredes de su cautiverio. Ayer cantó a capella y definió a los muertos como héroes. Teme por las generaciones futuras. Ve demasiado insatalada la teoría de los dos demonios y sabe que el genocidio fue hurdido por los grupos económicos, financistas del plan Condor. Aclara no tener certeza de que la chica de Noble sea su sobrina Matilde, pero que tiene indicios firmes y tiene derecho a quitarse sus dudas.

- Rosita Roisimblitt (Abuela de Plaza de Mayo) dijo que ellas creyeron ingenuamente en Héctor Magneto cuando iban a las reuniones, pero Ernestina nunca las recibió. Que el Juez Marquevich fue un juez probo que la procesó y la detuvo, pero poco duró la detención y el juez. Tan poderosa es la mujer que el juez de la Nación no está en funciones desde entonces. Que ellas no buscan por buscar, que tienen datos concretos de dos familias, que no se trata de encontrar nietos, sino que cada abuela busca a su nieto. Que a lo que accedieron los letrados de la señora es a cotejar la sangre de la chica con sólo dos familias, y que eso vulnera el funcionamiento del Banco de Datos Genéticos. Que hoy día no se necesita sangre: un cepillo de dientes, una bombacha o un peine alcanzan.

- Alan Iud, el ultimo de los integrantes de la mesa, miembro del equipo letrado de Abuelas, intentó resumir los escollos jurídicos y la falta de jurisprudencia en tal sentido. Nuestro codigo penal impide a alguien sacarse "compulsivamente" sangre. Pregunté por qué sí lo permite para con los cónyuges antes de contraer matrimonio o por qué el estado interviene cuando los testigos de Jehová no quieren trasfundir a sus menores. Dijo que nuestro código necesita modificaciones. Algo parecido había dicho Rozanski cuando le tocó juzgar a Etchecolatz y a Von Wernich. En tal ocasión el juez dijo que nuestra Constitución no tiene contemplada la lesa humanidad como en otros países y que las reformas deben ser urgentes). Iud agregó que la Corte Interamericana de DDHH no había tomado cartas en este caso, pero sí en otros.

Al cabo de las alocuciones, hubo preguntas e intervenciones de algunos familiares de desaparecidos, contando las mil y una variantes de la modalidad vincular entre el apropiador y el apropiado. Que así como Cabandié odió a su apropiador, otros le tienen cariño, y que esos procesos deben ser respetados. Que a veces el mismo paso del tiempo y la madurez hacen que el hombre que hoy tiene 30 años, lentamente, desee armar vínculo con su familia verdadera.

Este es el resumen de lo que pasó ayer.

Yo vi la Raya

por oac

Dialoguito de martes a la madrugada:

oac: Raya, I've just seen INDEPENDENCIA in the DOCBSAS and I love it. Very nice film.

Raya: thank you oscar
:)

Y sí, vi la nueva de Raya, Independencia. Y me alegro de haberle echado el ojo al filipino este, creo que no me va a hacer quedar mal. A la altura de Autohystoria era un poco arrojado levantar esta bandera con tanto tiburón suelto dando vueltas. Pero había que hacerlo. Después vino Possible lovers, otro hueso duro de roer, más áspero e insolente aún. Y empezaron a sonar las voces de que el muchacho filipino era un bluff. Pero en La otra lo bancamos y acudimos a la palabra autorizada de Jean Pierre Rehm, quien nos reafirmó que sí, que se trata de un artista de fuste.

Y esta noche vengo de ver Independencia, única exhibición en el DOCBSAS, lo lamento por los que se ven llegando tarde, tarde a todo, pero nadie sabe cuándo se puede volver a exhibir el film. Digamos: si el BAFICI aplica a Independencia el mismo criterio que tiene para los cineastas nacionales, no podrá pasar Independencia el año que viene. De este modo, el DOC se apunta un porotazo. Así que no parece factible que se vuelva a exhibir prontamente esta joyita martiniana. Si dije hace unos días que era difícil que hubiera en el DOC/09 un film tan bueno como el de Apicahtpong, ahora afirmo que Independencia es al menos tan bueno como A Letter to Uncle Boonmee (que, de paso, dan por última vez el miércoles a la noche).



Es lindo descubrir a un cineasta en su fase incipiente, cuando aún no está tan claro si su obra futura acaso podrá sostener lo que uno vislumbra a primera vista. Es lindo ir viendo cómo se desarrolla, no siempre de un modo previsible. El caso de Raya Martin es el de alguien que camina en zigzag, si uno cree que ya tiene su "fórmula" por haber visto Autohystoria o Possible lovers, entonces se equivoca. Acariciando lo áspero de esos films implacables y difíciles de olvidar, es posible confundir a Raya con un provocador, un especialista en exasperar a públicos conservadores con gestos osados. Pero yo siempre creí que lo que sostenía estos films "difíciles" no es la duración inusitada de sus planos o la rugosidad de su textura, sino una experiencia horrorífica que demanda estas tonalidades. Hay que olvidarse un poco de que la caminata de Autohystoria dura 37 minutos o de que casi todo Possible lovers cabe en un plano fijo de hora y media, olvidarse de estos detalles al fin y al cabo exteriores, para impregnarse del horror que esas imágenes exudan.



Lo propio de Raya parece ser eso de tratar la "Historia" (jejé) como sueño o como pesadilla. Y cuando es necesario él parece capaz de adoptar un tono de delicado ensueño selvático, imágenes primitivas en un diferente sentido a las de los films anteriormente citados. En Independencia adopta una dramaturgia clásica que sólo es cruzada por breves interferencias, que tampoco son arbitrarias. Y el sonido chirriante de la cara oscura de su filmografía acá se troca por una música dulcísima. Y sin embargo es la continuación de la misma guerra por otros medios. En realidad, Independencia es otro paso en la dirección iniciada por A Short Film About the Indio Nacional (Or the Prolonged Sorrow of the Filipinos), su largo del año 2005. Martin declara que es la segunda parte de una trilogía que transcurre durante los períodos de mayor violencia de la historia filipina. Cada film de esta trilogía (que aún no se ha completado) emula el estilo cinemático de la época en la que transcurren los hechos. Para Indio Nacional, que transcurre hacia fines de la ocupación española en Filipinas, esto implicaba filmar en un estilo de cine mudo, con cámara estática, intertítulos y algún recurso de animación muy simple. Para Independencia , que narra sucesos ocurridos durante la ocupación americana, se trata de rodar el film totalmente en estudios, utilizando fondos pintados (alrededor de 20 fondos pintados por varios artistas plásticos) y recursos narrativos propios del primer cine sonoro (todo eso explicado por el propio Raya acá). Pero, agrego yo, la operación estética del film es bastante más compleja que una simple emulación de un estilo retro (cosa que a su modo hace Guy Maddin con resultados muchísimo menos interesantes), porque cada tanto Raya quiebra la armonía con algunos acordes disonantes que provienen de otra dimensión. Habrá que ampliar estas ideas a medida que volvamos a ver la película y, si se da la ocasión, hacerle algunas preguntas a Raya.



Para terminar una buena noticia: Independencia no va a volver a ser exhibida en este DOCBSAS, pero Marcelo Céspedes y Carmen Guarini piensan prolongar la experiencia de esta muestra anual editando algunas de las películas más valiosas y artísticamente arriesgadas que se presentan en el festival. Empiezan ahora mismo con la edición nacional de Z32, de Avi Mograbi. Y para dentro de un tiempo anuncian la edición de Independencia en dvd. Bravo por ellos.

:-)



Todo el mundo tiene que pedir
yo me adelanté en este país
pero ahora quiero participar
desde que vi la raya...

lunes, 19 de octubre de 2009

Encuentro en el estudio


por oac

Hace un par de semanas tuve la fortuna de pasar casualmente por el canal Encuentro y encontré a Lalo Mir entrevistando a Fito Páez. Lo que me retuvo unos instantes es que Fito se disponía a tocar Al lado del camino, una canción que justo yo había subido al blog un día antes: uno de los grandes temas de Páez, lo que a la vez implica uno de los grandes temas de la música popular argentina de las últimas décadas. Pero reportajes a Fito se han visto muchos y bien podría tratarse de uno más, haciéndole decir lo que el músico ya dijo miles de veces. La cuestión es que Fito y Lalo estaban en los estudios ION y hablaban de música, de los problemas que se le presentan a un compositor a la hora de hacer una canción. Y Fito contó que estuvo varios meses trabado en la composición de Cadáver exquisito, por no saber resolver una secuencia de acordes descendente, cosa que Fito relataba con su habitual histrionismo, lo que hacía que un tema aparentemente técnico, algo que sólo pueden comprender los especialistas, se transformara en un relato apasionante.

Y Lalo seguía los pormenores del relato con su propio entusiasmo, con esa risa contagiosa que lo muestra como un profesional dúctil y que a la vez se permite hacer sus entrevistas con total relax, sin interrumpir, dejando al entrevistado desplegar su encanto, sin robar cámara y haciendo la pregunta precisa que dará lugar a una nueva respuesta interesante. Alguna vez habrá que decir que Lalo Mir es uno de los tipos más talentosos que tienen los medios de comunicación argentinos, en la radio es imbatible, un grande a la altura de Antonio Carrizo o del negro Marthineitz, el creador de un estilo (en los 80, con 9PM y poco después con Radio Bangkok) imitado pero jamás siquiera rozado. La cosa es que Lalo no tuvo hasta ahora, que es un comunicador maduro y puede permitirse manejar unos tiempos mucho más pausados que en los acelerados 80, no tuvo, decía, oportunidad de desplegar todo su talento en la TV. Y este programa de Encuentro del que estoy hablando puede ser el que permita apreciar el valor que Lalo tiene también para la televisión.



El programa se llama Encuentro en el estudio, y consiste en que un músico se junta con Lalo en un estudio de grabación (ION también tiene una historia gloriosa en la música argentina) a conversar sobre música, a hablar del amor que tiene por su instrumento, a analizar las dificultades y las maravillas de su oficio. La idea es aparentemente sencilla y podría pasar desapercibida si el conductor no tuviera sensibilidad o si el músico respondiera en cassette rutinario. Así que el otro componente necesario es que el invitado sea capaz de apasionarse hablando de la música. Y eso pasó con Fito y volvió a pasar la semana siguiente con Rubén Juárez. Otro memorable programa. Lalo y su entrevistado charlan un rato y en determinado momento el invitado se detiene a ejemplicar lo que está diciendo, hace sonar el piano o el badoneón. Rubén Juarez dice que los Beatles le volaron la cabeza, caza el fueye y se pone a hacer Yesterday en tempo de tango nostálgico, y suena maravilloso. Habla del estilo de Darienzo, de Pugliese, de Troilo, y marca con el bandoneón las rítmicas que caracterizaban a cada orquesta de la época clásica. Y el invitado tiene también tiempo para hilar una serie de canciones según su inspiración del momento.



Cada programa dura 50 minutos sin cortes. Y algo que también llama la atención es la calidad de imagen, iluminación y sonido, lo que lo acerca a los standards de un DVD musical y lo aleja de las texturas más bien chatas de la TV por cable. Para hoy a la noche se anuncia el tercer programa, con Liliana Herrero como invitada. El programa tiene su primera emisión los lunes a las 22:00 hs. Después vi que se repite los martes a las 17:00 y varias veces más a lo largo de la semana. Para el último porgrama de la temporada se anuncia a Andrés Calamaro, otro grande de la música argentina. Serán 13 programas en esta primera temporada y parece que el año que viene se van a hacer 13 más. Están para verlos en vivo, para guardarlos y grabarlos y volver a verlos cada tanto, cuando uno no quiere quedar hundido en la ciénaga de Luis Ventura, Joaquín Morales Solá, Gustavo Bonelli o Lilita Carrió.

La historia de los hijos "adoptivos" de Ernestina


ATE-LEGISLATURA

invita a enterarse de lo que los grandes medios no permiten difundir:

MESA DEBATE: La Noble Ernestina


PABLO LLONTO: Periodista. Autor del libro que investiga esta historia.

ROSA ROISIMBLIT: Vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo

PABLO GENNARO: Secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

HOY LUNES 19 DE OCTUBRE 19.00 hs.
SALON JAURETCHE
PERU 160- PLANTA BAJA
LEGISLATURA CABA

domingo, 18 de octubre de 2009

18 de octubre


por Daniel Cholakian

Tal vez el primer contacto directo que tuve con el peronismo haya sido el 20 de junio de 1973. Hasta entonces había tenido noticias de segunda y tercera mano. Eran los relatos básicamente antiperonistas que circulaban en mi familia. La genealogía incluía, y sigue incluyendo aún, desde historias de abusos ocultos con las adolescentes de la UES hasta el congelamiento de los alquileres que sumió en la miseria a humildes propietarios, o las corrupciones eternas de gremialistas que tenían casas y queridas fastuosas, aun cuando mantenían las formas de una vida tradicional.

Pero ese miércoles 20 de junio de 1973 por la esquina de mi casa en caballito, desde la mañana muy temprano empezaron a pasar autos, camiones y micros escolares, bondis fuera de línea, y la avenida Directorio, por entonces doble mano, se hizo mano para Ezeiza de prepo nomás, de tanto negro que se iba a un aeropuerto, aeropuerto al que ni en pedo podría ir jamás a tomar un avión.

Yo recuerdo mi sorpresa y extraña algarabía, contagiada por tanta gente que soportaba esperar a paso de hombre esa larga peregrinación hacia la felicidad. Porque ninguna otra cosa sino la felicidad podía ser aquel viaje, que después, mucho después, sabría que fue un viaje de todos nosotros, y hacia abismos tan complejos que tendremos que trabajar mucho, ser muy pacientes y poco dogmáticos para entender lo que devino después de ese día.

Deberé decir, no sin un regusto amargo, que esa avenida Directorio solo se vistió nuevamente de camiones y morochos y bombos y festejos, en otro junio, un 25, un 1978, para un mundial que festejé esta vez con ellos, con los morochos en los camiones. Por gracias del destino, esa vez Directorio también fue mano única, pero justo en el sentido contrario. ¿Qué dibujará la historia con caminos de direcciones iguales pero sentidos contrarios?

Luego, mis contactos con el peronismo fueron muchos, desde la militancia universitaria y sindical, generalmente enfrentados, y desde la mirada ansiosa del que pretende aprender.



Dos elementos siguen pareciéndome centrales a la hora de pensar al peronismo. Tomen esto por favor como parte de una mirada y no como una explicación exhaustiva. Todo texto sobre el peronismo es incompleto y provisional. Mucho más una balbuceante columna radial.

Uno de ellos es la capacidad de poner la política en las calles, tanto para demostrar su capacidad ante los otros (para el peronismo siempre son los otros), como para hacerse cargo de sus enfrentamientos. Así como lo cotidiano político parece resolverse en lo oculto, en lo nunca dicho, en lo guardado en las altas paredes de un ministerio, la política gruesa del peronismo se hace pública. El peronismo resuelve sus cuitas en la calle. Se matan y se curan en salud en las veredas de las plazas, en las marchas, en los gritos, en la siempre perdida y siempre recuperada movilización popular. Aun con la retracción de la masividad, los momentos centrales de la discusión política siguen teniendo, dentro del peronismo, el espacio público como escenario. En algún sentido, esta condición de hacer de lo público su lugar sostiene la condición de central del peronismo en la política argentina.

El otro elemento radicalmente diverso del peronismo es su sentido trágico. El peronismo es lo trágico de la política argentina (…).



Lo trágico no es lo dramático, sino todo lo contrario. Aun cuando mi expresión es estrictamente errónea (en el ámbito de lo trágico no hay posibilidad de la política), cuando hablo de lo trágico me refiero a aquello que en función del mito fundante no puede dejar de suceder. El mito fundante suele ser de orden religioso. Lo trágico se sustenta en el mandato divino. Lo que es de origen divino es inevitable (Edipo va a matar a su padre y casarse con su madre, eso es trágico, no hay modo de evitarlo).

No tengo dudas de que el mito fundante de la política moderna en Argentina es el relato sobre el 17 de octubre de 1945. El peronismo es el hecho trágico de la política argentina, porque es lo que deviene del mito fundador de la modernidad política argentina. Sin que el ejercicio del poder se legitime en aquel mito fundante, sin que el ritual peronista consagre al príncipe, no puede ejercerse el poder en este país. Porque el poder es el orden. El peronismo garantiza el orden. Dije príncipe porque el rey, señores, es eterno: en este sentido Perón aun sin pensarlo lo deja claro en su discurso de ese día: “Que sea esta unidad (la de Perón y la masa sudorosa) indestructible e infinita”. Que sea infinita hace que ambos (pueblo y Perón) sean eternos. El pueblo es un concepto claramente atemporal. En esa operación de sentido, Perón se instala en la eternidad. Constituye allí esa relación con el pueblo, que es el actor central de la política moderna. Por lo tanto, sólo se podrá constituir un poder capaz de gobernar en tanto se instituya al conductor momentáneo, en el ritual que repita aquel mito original. Quién sea instituido momentáneamente como líder en la relación con el pueblo, recibiendo el mandato del eterno, será quien pueda ejercer el poder político.

Ahora bien, y mucho menos teóricamente, en nuestro país es común sostener en la actualidad que no hay posibilidad de gobernar si no es con el peronismo en el poder. Y esta afirmación sencilla, “los únicos capaces de gobernar son los peronistas”, es la mejor demostración de que el peronismo es lo trágico en la política argentina. Repito lo trágico no supone valores, es un modo de construcción de la realidad.

Finalmente podría decir que este ritual de institución del peronismo es lo que deja afuera la discusión por la “ideología” del mismo. Al peronismo no lo instituye su doctrina (aun cuando muchos quisieran asegurar eso), al peronismo lo instituyen sus rituales. Lo instituyen sus discursos fundantes, sus significantes originarios. Es por eso que lejos está el peronismo de ser un proceso anticipatorio de la posmodernidad. Nada de desaparición de los grandes relatos, nada de múltiples explicaciones para un mismo concreto. El peronismo se rearma cada 17 de octubre y en el corazón y el sentimiento de cada peronista.



Será por eso que tal vez muchos, que miramos desde abajo los camiones pasar hacia ese destino idílico aun cuando mortal, probablemente nunca nos subamos a esos camiones. Sin embargo, esto ni nos impide pensar al peronismo, ni juntarnos con ellos a tomar una ginebra y advertir que, en muchos casos, podemos pensarnos juntos en un país más feliz y posible.