A los 20 minutos de CIN3FILI4 se oye un disparo cuando la pareja joven discute en medio de la calle. En el diálogo sincopado, Ana y Braulio se gastan una y el otro sobre cómo cumplen con los estereotipos de "las y los estudiantes de cine", pero la riña acaba abruptamente cuando ellos están face to face en primer plano cerrado y suena el bang! fuera de cuadro. Él empieza a caer y termina sobre la calle en posición fetal. Ella se da vuelta, mira a cámara y todo lo que empuña son sus propios dedos, como si de ahí hubiera salido la bala. El juego metanarrativo remite al clásico noir Double Indemnity o a su relectura modernista en Último tango en París. Como efectivamente se trata de una cita, Braulio en la escena siguiente sigue vivito y coleando.
Unos seis minutos después, el chico está sentado solo en un bar y se oye el alarido de una mujer y un disparo, otra vez fuera de cuadro. El sale cámara en mano a buscar la escena. Después de deambular un rato por las calles de Ituzaingó se para y empuña su cámara. Hasta ahí todo fue en blanco y negro, pero la subjetiva de cámara nos deja ver el cuerpo muerto de un hombre en color. En una película muy conversada nadie hablará nunca de uno ni de otro disparo, pero es evidente que riman entre ellos.
Hasta ahora nunca leí acerca de los disparos en el cine de Perrone, a pesar de que aparecen con insistencia desde la primera trilogía de los 90 y a lo largo de toda su filmografía, hasta la serie de P3ND3JO5, RAGAZZI, SEAN ETERNXS en el nuevo siglo y cada vez más suenan en un espacio off que no altera la suerte de los personajes principales. Por eso quedan en una zona preconsciente de la percepción y es difícil que un espectador reintegre con su memoria esa violencia estruendosa por un momento y luego muda.
Es tan persistente Perrone en el recurso y pasa tan desapercibido que ya creo que se trata de un signo estructural de primer orden en su obra. Una especie de rúbrica de autor invisible. O algo más, especialmente en este último opus donde a la muerte lúdica le sucede la otra. Todos hablan de la cinefilia pero nadie menciona la muerte.





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