domingo, 16 de enero de 2011

Estoy aquí sentado, parado, acostado


Ya he perdido el olor de los duraznos
mis ojos ven fantasmas en la gente al pasar
ya he cambiado de piel en estos días
hoy soy otro y cuando paso no me ven.

El tiempo al borrarse por mis dedos no me duele
mi cara en el espejo ya no tiene aquel calor
ya no reconozco la calle en que camino
el lugar donde duermo ya no es más mi lugar.

Estoy aquí sentado, parado, acostado
me han crucificado pero todo viene igual.

El peso de las cosas ya no pesa en mis espaldas
el agua que yo bebo es agua y nada más
yo estuve muy solo, pero solo sin recuerdos
yo estuve muy solo, pero solo y nada más.

Las cosas que yo veo son cosas sin historias
sin tiempo y sin memorias, son cosas nada más
me acerco a una piedra y la miro sin pensarla
la toco sin nombrarla, la toco y nada más.


Estoy aquí sentado, parado, acostado
me han crucificado pero todo viene igual.



Hoy en La otra.-radio (FM La Tribu, medianoche, On line) entrevistamos a Eduardo Pinto, uno de los realizadores de Buen día, día, la película sobre Miguel Abuelo estrenada por estos días en Buenos Aires.

sábado, 15 de enero de 2011

Yo la tengo

la canción del verano

A veces me dicen que las canciones del verano que subo no son muy "veraniegas" Pero: ¿qué se piensan que es el verano?


Me decís que el verano llegó
y que no es el tiempo indicado.
Me decís que el invierno llegó
y tus días se hacen largos.

Hay lágrimas en tus ojos
esta noche.

Me decís que no dormís
desde hace días.
Me decís que dormir
te cansa, de todas formas.

Hay lágrimas en tus ojos
esta noche.
Hay lágrimas en tus ojos
cada noche.

Aunque no me creas, sos tan fuerte
y a la oscuridad siempre le sigue el amanecer.
y vos siquiera te acordás de eso
cuando va bien.

Por favor, decime cómo
conocés el mañana
si solo mirás tus propios zapatos.

Hay lágrimas en tus ojos
cada noche.

Hay lágrimas en tus ojos
esta noche.

viernes, 14 de enero de 2011

Criada

Sábado 15 a las 18:00 hs. estreno en el Malba
Excelente película argentina




Sábados y domingos de enero a las 18:00 en Figueroa Alcorta 3415. Y el domingo a la medianoche viene su realizador a La otra.-radio. FM La Tribu.


por Oscar A. Cuervo

Criada: la concisión del título funciona como clave de la película: una única palabra con un significado propio, ajustadamente descriptivo, y que a la vez abre una perspectiva de clase y una trama de relaciones afectivas, laborales, económicas. Una criada es una mujer que, cuando era niña huérfana, fue adoptada por una familia que la crió. Una criada es también personal de servicio de la familia adoptiva. Tiene un estatus ambivalente en el que es difícil separar el sometimiento económico del vínculo familiar. La de la criada es una institución típica de las economías rurales, remanente del sistema feudal.

Criada, la película de Matías Herrera Córdoba, es el retrato de una criada, Hortensia, una mapuche que hace 40 años fue adoptada por una familia de la burguesía catamarqueña. Es, también, la atenta descripción de una forma de trabajo que produce riqueza enajenada. Y finalmente, pero de manera notable, Criada es una indagación sobre la mirada cinematográfica como órgano de desnaturalización de las relaciones familiares y sociales. ¿Cómo logra Herrera Córdoba que su película sea estas tres cosas a la vez?

Por un lado, Criada es esa clase de obras apegadas a un método (un camino) riguroso, que busca situarse a una determinada distancia respecto de las personas y los hechos que registra. La pregunta a la que este tipo de films está siempre respondiendo no es qué contar, sino dónde colocarse para mirar. Y también: cuándo es preciso apartar la mirada. Estas son las cuestiones básicas del realismo: ¿hay una distancia y una duración justas para mostrar la realidad? ¿o hay infinitas posiciones, las que dan lugar a una variedad de realidades posibles? El realismo cinematográfico no tiene nada que ver con la objetividad, puesto que su objeto nunca puede ser supuesto de antemano, sino que es el resultado del proceso de filmación. Esto es lo mismo que decir que a la pregunta por el realismo cinematográfico no se la puede contestar de manera teórica, postulando la existencia de una realidad evidente y unívoca, sino sólo filmando. El realismo es un horizonte hacia el cual una película puede encaminarse pero, atención: caminando no se llega nunca al horizonte, el horizonte se manifiesta siempre sólo para el que camina y porque camina. Dicho en palabras de cine: no hay un realismo posible sin mirada.

Ese bucle de la mirada sobre sí misma no produce un ensimismamiento; por el contrario, hace visible la mirada en su materialidad, es decir: como mirada inserta entre las cosas.

Si el cineasta se mantiene fiel a este problema, si se deja llevar por él, el resultado puede mostrarnos una desconcertante simplicidad. Sólo en este sentido Criada es un film simple: mostrando los trabajos y los días de Hortensia, su puesta en marcha cotidiana de la casa, su cuidado de las gallinas, la recolección de los olivos, su contacto con los elementos -la tierra y el agua, el viento y el fuego-, las tareas de mantenimiento, las mateadas con sus amigas, el contacto telefónico con el hijo que se fue a vivir lejos, el recibimiento que les ofrece a sus patrones, las zonas de la casa que le están vedadas cuando ellos no están, mostrando todo esto la película nos deja ver el mundo que las manos de Hortensia ponen en marcha cada día. Para el que mira atentamente, ese mundo es el nuestro y la cámara de Herrera Córdoba es una extensión de nuestros ojos. Por eso, la simplicidad conquistada mediante tales procedimientos es densa en significados.

El camino singular de Criada tiene además un aspecto imprevisto. Porque lo que podría ser tomado como un estudio antropológico de una antigua forma de explotación de la Argentina rural es, de manera secreta, también una película familiar. La familia que adoptó a Hortensia es la propia familia del cineasta; por eso él la conoce desde que cuando era chico, Hortensia forma parte de sus memorias infantiles. Este vínculo anterior no es explicitado por la película, sólo aparece implícitamente, como condición de posibilidad de la captura de estas imágenes; capturándolas, Herrera Córdoba produce una liberación: la de su propia conciencia, que advierte por primera vez con asombro lo que hasta entonces había aceptado con familiaridad: el trabajo de Hortensia como sostén de ese paraíso familiar. Haciendo su película, el cineasta abre los ojos al rigor de la explotación que sus memorias bucólicas encubrían. Ve por primera vez lo que siempre estuvo ahí. Si no lo hubiera visto tantas veces, no dispondría de una comprensión tan detallada de ese mundo de maravillas; si, no obstante esa familiaridad, no estuviera abriendo los ojos por primera vez, carecería del asombro necesario para desencubrir la opresión en su sorda violencia.

Criada forma parte de ese género que en los últimos años dio películas tan diversas como M, Los rubios, Fotografías, La televisión y yo e incluso La libertad: películas que son posibles a partir de que un integrante del grupo familiar se dispone a establecer una distancia con el ámbito al que pertenece y abrir una brecha en ese mundo retraído. Al colocar una cámara en medio de esa dimensión de la privacidad que cada familia habitualmente oculta (y en primer lugar: se oculta a sí misma), estas películas se ubican en el límite problemático entre lo público y lo privado. Por el mismo motivo, se trata de films cuyo estatuto documental o ficcional es siempre problemático. Su pertenencia al mundo retratado es su “pecado” de origen y la exhibición de ese mundo a las miradas ajenas es un modo de “expiación”. Testimonio y puesta en escena se entrelazan de forma indiscernible. Cada una de estas películas tramita estos problemas de una forma diferente; lo que podemos decir de Criada no se extiende automáticamente a otras películas mencionadas. Sin embargo, es posible hacer que estas películas dialoguen entre sí. Por diversas que parezcan, todas ellas dan cuenta de las diversas modulaciones que en nuestra época asume el límite entre lo público y lo privado.

Estos efectos de sentido se resaltan cuando se mira una película a través de la otra. Por ejemplo, viendo Criada como una relectura de La libertad, y también, haciendo ver en cada una de ellas lo que la otra omite. Herrera Córdoba puede haber tenido o no en mente la ópera prima de Lisandro Alonso cuando filmaba Criada, pero no es esto lo decisivo. Una y otra película forman parte de una época y de un sistema de producción que hacen posible que los hijos filmen con equipos mínimos los territorios de sus padres, y esto altera tanto las relaciones familiares como las condiciones de producción cinematográfica y las marcas que estas condiciones dejan en la estética del film. No hace falta que sus realizadores tengan conciencia política para que el cine que hacen sea político. Su politicidad no se mide en términos de consignas propuestas, ni de los cambios que se propondrían hacer sobre la realidad retratada o de las repercusiones inmediatas que las películas pudieran conseguir (que serían los rasgos reconocibles de lo que décadas atrás se entendía por cine político). Sus miradas hablan –y dialogan- más allá de su voluntad y sus intenciones declaradas. Este diálogo posible entre las películas no requiere que sus autores compartan un programa estético, ni que sus posiciones políticas confluyan en una misma dirección. El diálogo se activa gracias a una mirada atenta de estas obras y también de las palabras que se dicen al pensarlas. El cine lo hacen los cineastas pero también los espectadores; y además cada cineasta es un tipo especial de espectador, uno que se propone ver antes lo que aún no ha sido visto. Y el espectador es un tipo especial de cineasta, aquel que monta las películas en el archivo de su memoria cinematográfica. Miradas, palabras por las que una época se ve y se habla a sí misma.

Criada se exhibirá los sábados y domingos de enero a las 18:00 en el MALBA, Figueroa Alcorta 3415. Es la revelación 2011 del nuevo cine argentino. El domingo en La otra.-radio. Como se trata de un film independiente no cuenta con un aparato de prensa y difusión. No se la pierdan.

Un muchacho como yo y una chica como tú

Sigo buscando 7

Hitazo de todos los veranos, nunca pasará de moda... SonrisaSonrisa



Un muchacho como yo
que vive simplemente,
que confía en los demás
y dice lo que siente,
un muchacho como yo
precisa exactamente,
una chica como tú,
definitivamente…

Una chica como tú,
que sabe lo que espero,
que quiere de verdad
la cosas que yo quiero,
un muchacho como yo
precisa exactamente,
una chica como tú
ah! porque eres diferente...

Un muchacho como yo
que siempre estuvo triste,
que aprendió a sonreír
cuando tu le sonreíste,
un muchacho como yo
precisa exactamente
una chica como tú
definitivamente…

Un muchacho como yo,
que vive simplemente,
que confía en los demás
y dice lo que siente,
un muchacho como yo
precisa exactamente
una chica como tú,
definitivamente…

Un muchacho como yo,
que vive simplemente,
que confía en los demás
y dice lo que siente,
un muchacho como yo
precisa exactamente
una chica como tú,
definitivamente…
definitivamente...