Dejen de mentir





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viernes, 13 de abril de 2018

El león ha muerto esta noche: BAFICI 20

Imprescindible



por Marcos Perilli

¿Qué es el cine si no una pasión abrasadora de emociones, de vacilación del sentido del tiempo que a su vez transcurre en el tiempo? Una magia que nos absorbe y alimenta.



En Le lion est mort ce soir del japonés Nobuhiro Suwa, esa pasión fluye como música, de la mano de una leyenda del cine moderno como Jean Pierre Léaud. Parece que cada año un cineasta diferente sintiera la necesidad de captar su respiración fatigada y filmar la manera en que el tiempo obra sobre su cuerpo mortal. Jean Pierre vuelve a morir a cámara y resucita meses después para que otro director se agregue a la lista de agraciados por su querida presencia. Linda forma de alcanzar la eternidad.



Sus directores previos fueron Tsai, Kaurismaki y Serra y él siempre viene con todo lo que trae a cuestas, como si en los mínimos pliegues de su piel llevara adheridos a Truffaut, Godard, Eustache, Rivette, Pasolini, Glauber, Ruiz, Garrel, Moullet, Bertolucci, Blier, Assayas...


De hecho, la situación inicial de Le lion est mort ce soir parece extraída de un episodio de La nuit américaine y en el transcurso del film no faltan alusiones a Godard y al recientemente moribundo Luis XIV de Serra. Pero él no trae solo lo que ha sido sino que se conecta con lo que viene: en la película de Suwa, Léaud le pasa la posta a una generación que tiene la edad que él tenía cuando apareció en una pantalla y transmite su experiencia a los futuros generadores de historias.



Jean es acá un actor de setenta y pico, o sea... él mismo. Debe actuar su muerte en un film, pero lo primero que dice en la película es que no puede hacerlo. Un imprevisto en el rodaje le da tiempo libre para hacer una visita a una ex pareja. Cuando se encuentran, los dos advierten que no es a ella a quien él realmente busca, lo que lo lleva a la casa de la que ha sido su gran amor, para arreglar unos asuntos pendientes. Una vez en ese caserón bastante sombrío se cruzará con unos niños que tienen la intención de rodar allí una película de fantasmas, desatándose una serie de encuentros fantásticos, reales, o ambas cosas a la vez.



La avidez juvenil, con un deseo de hacer cine que atraviesa los contratiempos de todo proyecto, se entrevera con una relación fantasmagórica de dos seres separados por la muerte, que saldan sus heridas de amantes en un sueño placebo.



Le lion est mort ce soir es una película que celebra al cine y a sus hacedores, entrecruzando lo mejor de la nouvelle vague con el género romántico y los cuentos de fantasmas. Es a la vez un cántico a la vida y a la muerte como parte de ella.



Postdata: el título y la canción que Jean y los niños cantan dicen inequívocamente "el león ha muerto esta noche", pero los subtítulos se empeñan en malversar por "el león duerme en la noche". ¿Qué onda los traductores con la muerte?

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