martes, 12 de febrero de 2008

Una de las escenas más tristes de toda la historia del cine


Hoy martes se proyecta en la sala Lugones, en dos únicas funciones, El porque de la locura del señor R., una de las cumbres del cine fassbinderiano. Es un film difícil de ver, en un doble sentido: porque, hasta donde yo sé, no circula en video ni DVD y el Goethe tampoco tiene una copia en 16 mm para que se programe en cineclubs, así que se proyecta en Buenos Aires una vez cada tantos años.

La otra dificultad es de índole artística: se trata de un planteo de una radicalidad que se goza no sin una considerable dosis de malestar: pero se goza: es una película extraordinaria. En lo que sigue se revelan algunos detalles esenciales de su trama, por lo que recomiendo no seguir leyendo hasta haberla visto. Y verla, por el amor de Dios.


Las películas de Fassbinder exponen casi siempre casos desesperados. El Sr. R. tiene el rostro y la voz del extraordinario actor (y colaborador íntimo: una categoría típica del dispositivo fassbinderiano) Kurt Raab. Parece un tipo tranquilo, pasa la mitad de su vida en la oficina, junto con otras personas igualmente tranquilas; acompaña tranquilo a su mujer cuando hay que ir ver a la maestra de su hijo, porque el chico tiene problemas de atención. En las reuniones con parientes o vecinos, R. está un poco abstraído. Su voz es suave, sin el menor asomo de alguna inflexión brusca. Su mirada tranquila se parece un poco a la de Buster Keaton, pero los ojos de R. no trasmiten melancolía sino una sorda desesperación.

Una de las escenas más tristes de toda la historia del cine: R. va a una disquería buscando una canción para obsequiarle a su esposa. Inmediatamente se transforma en el objeto de burla de las vendedoras, quienes responden con risitas ahogadas a los intentos de R. de tararear la melodía. "Es una canción muy triste con un montón de sentimiento" dice él y al cantar desnuda su ausencia de gracia. La escena al principio parece cómica y uno puede reirse más abiertamente que las vendedoras en la pantalla. Pero la risa se corta cuando uno se da cuenta de que el propio R. percibe la burla y se entrega sumiso a ella (difícil olvidar esta escena): parece que él mismo admite ser despreciable. Entonces, la situación ya ha trazado una espiral descendente que arrastra consigo todo humor y nos hunde en lo sombrío. Se trata de la célebre mirada fría que Fassbinder echa hacia la complicidad de las víctimas con los verdugos.

La película sigue. La iluminación es chata y la cámara deriva de una situación a la otra sin hacer germinar ningún dramatismo. De pronto, la mansedad de R. se troca en liberación a través del crimen brutal y el suicidio. Unos años después, el mismo Kurt Raab personifica en Bolwieser a un ferroviario cornudo con la misma irritante sumisión. Otra vez las burlas y las risas ahogadas, otra vez la complicidad de la víctima y sus ojos muertos; pero esta vez Fassbinder ya no le concederá ni siquiera la piedad del suicidio.

OSCAR ALBERTO CUERVO

9 comentarios:

meridiana dijo...

Excelente recomendaciòn. Cuando ya sòlo nos podemos mirar con los ojos de aquèllos que nos desprecian...no hay otra salida màs que un acto desesperado.
La pelìcula logra un tono insoportable, como insoportable se hace la vida para el protagonista.

Liliana.

Oscar Cuervo dijo...

Liliana:

hay cineastas que filman imágenes que se nos olvidan al rato de salir del cine y otros que nos hacen ver algo imposible de olvidar. A mí me pasa eso con los planos secuencia de Sr R. Y especialmente con la escena de la disquería, las risas contenidas de las vendedoras y la cara de R., dándose cuenta de todo pero asumiéndolo con una impasible desesperación (si estas dos palabras pueden ir juntas).

Esta película sola bastaría para poner a Fassbinder como un genio del cine y a Kurt Raab como un actor extraordinario. Si no hubieran hecho muchas más.

saludos

julieta eme dijo...

yo no la vi!!!!!!! buahhhhh!!!!!!

me la estoy bajando, pero está subtitulada en inglés!!!!!

no pude ir. maldición!!

pero hoy vuelvo. hoy prometo que vuelvo...

besos. julieta.

julieta eme dijo...

¿el actor es el mismo que el de "el asado de satán"? ese tipo tiene una cara muy rara. de rasgos agradables pero un poco filosos. un rostro como de calma pero con una especie de locura que va por dentro. algo así...

besos.

pd.: me encanta copiar las letritas...

julieta eme dijo...

ayer fui a ver "la angustia corroe el alma". muy buena. y muy bello el actor que hace de marroquí!! era marroquí de verdad? fue amante de fassbinder también?

besos. julieta.

Oscar Cuervo dijo...

Julieta:
el actor de La locura del Sr R es el mismo de El asado de Satan y de Bolwieser (esta última no me acuerdo de si la dan en este ciclo=. Raab tambien protagoniza una de las "rarezas" que dan la semana que viene: "La ternura de los lobos", donde hace una especie de vampiro pedófilo con su misma cara de Buster Keaton depravado.
El marroquí de La angustia corroe el alma ha sido también pareja de Fassbinder, tenía en la vida real el mismo nombre largo de la película, igual que Armin Meier fue expulsado del círculo fassbinderiano después de protagonizar esta palícula (primero les daba el protagónico y al tiempo los echaba). Ali deambuló durante meses por distintas ciudades de Europa, una noche, borracho, mató a otro tipo en una pelea, fue preso, se ahorcó en una celda.
Fassbinder le dedicó su última película: Querelle.

La angustia corroe el alma quizá sea mi peferida de todas cuantas RWF hizo, lo que es decir mucho porque hay al menos 10 que me parecen insuperables. Pero La angustia... está atravesada por una calidez amorosa muy rara de encontrar en las otras peliculas del bávaro.

Oscar Cuervo dijo...

Hoy es el día de los enamorados. En la Lugones dan Martha, un punto de vista Fassbinderiano sobre el matrimonio. ¡Feliz día!

julieta eme dijo...

gracias, oscar, por tu respuesta.

realmente impresionante. fassbinder no dejaba títere con cabeza. y no era ningún tonto para elegir amantes: el negro de whity, el marroquí de la angustia corroe el alma y el rubio de el asado de satán. increíble. ninguno baja del metro con noventa y de los 100 kilos de peso... y a todos los muestra hermosos, luciendo sus cuerpos, sus espaldas y sus músculos (y la lista de partes del cuerpo podría seguir)...

hoy vi martha. el actor principal está increíble en ese papel. la película no es sólo sobre el matrimonio, también es sobre el amor, sobre qué cuernos es el amor, sobre las mujeres y los hombres y las relaciones que se establecen entre ambos... y sobre algunas cosas más...

besos. julieta.

Oscar Cuervo dijo...

Efectivamente, no dejaba títere con cabeza: de sus tres parejas dos se suicidaron y uno está preso por homicidio.
¡Feliz día de los enamorados!