Cine y pensamiento







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lunes, 18 de enero de 2010

Herzog x Caldini = Expreso Imaginario


por oac

El otro día, hojeando mi antigua colección de EXPRESO IMAGINARIO, me encontré con una sorpresa: en el n° 11 (junio de 1977) hay una nota titulada: "Werner Herzog: Ver através de las cosas", firmada por el cineasta Claudio Caldini. Mi sorpresa se debe a que últimamente Caldini visita nuestro blog y de vez en cuando deja algún escueto comentario cargado de un humor amable y sugestivo. Además, sé que Andrés Di Tella está haciendo una película (¿o un libro? ¿o ambas cosas?) sobre Caldini. Y justo esta semana empieza en la sala Lugones un ciclo de películas documentales (o casi documentales, o un tanto dudosamente documentales) de Herzog. Los ciclos de verano de la Lugones son uno de los momentos gloriosos del calendario porteño: Bresson, Fassbinder, Rohmer... nunca bajan de ese nivel. Así que es muy interesante releer lo que Caldini veía en Herzog hace 33 años. Ambos, Caldini y Herzog han tenido trayectorias muy fructíferas desde entonces hasta hoy. Y la revista EXPRESO IMAGINARIO terminó por convertirse en un hito del periodismo independiente argentino. Así que lo que reproduzco acá es una celebración por partida triple:



WERNER HERZOG: Ver a través de las cosas

El año pasado, la perezosa cartelera porteña se sacudió con dos estrenos de características no habituales:
Aguirre, la ira de Dios y El enigma de Kaspar Hauser. Hasta esta iniciativa de algunos exhibidores independientes sólo unas pocas personas conocían a su director Herzog a través de algún ciclo sobre joven cine alemán en el Instituto Goethe.

Aguirre logró admiradores apasionados y detractores rabiosos. El mito de "El Dorado", una historia de la conquista española en la selva peruana ¿filmada por alemanes? ¿Qué es eso?
La película duró un par de semanas en la sala de estreno. Narraba la matanza provocada por un subalterno de la expedición de Hernán Cortés y sus esfuerzos demenciales por ganar el poder.

Casi toda la acción -desenfrenada- transcurría en medio de una selva enmarañada desde donde partían flechas anónimas, en cualquier momento. La cámara de Herzog danzaba casi todo el tiempo en torno a una balsa que va cubriéndose paulatinamente de cadáveres. Hacia el final, solo Aguirre (alto, rubio, ojos azules desorbitados y espalda levemente encorvada) se mantiene en la cima, junto al cadáver atado de su hija, amada con la misma pasión insana.

El peligro que se ve en
Aguirre (más acá de la idea de quienes ven el mundo lleno de "Aguirres") fue, para los realizadores, un peligro real. Imagínense a un equipo de filmación completo en medio de la parte menos "explorada" de la selva peruana, rodeados por sus habitantes naturales (víboras, insectos, etc.).

El rigor de Herzog exigió a sus colaboradores otra clase de proezas. Por ejemplo, para una de las escenas finales se requerían trescientos monos sobre la balsa. La única forma de conseguirlo fue liberando un cargamento destinado a varios zoológicos, que luego debió ser repuesto.

Frente a los comentarios que provocaron estos esfuerzos, Herzog comentó en un reportaje: "La crítica en Europa Occidental está saturada de cultura. Se corre el riesgo de una miopía generalizada, que abarca todo el campo de las ideas. Cuando
Aguirre se estrenó aquí, la compararon con Borges, John Ford, Shakespeare, Rimbaud. Prefiero al público que mira el film con un poco de simpatía, nada más".

KASPAR HAUSER



"Cada hombre para sí y Dios contra todos" es el título original del film conocido en Buenos Aires como El enigma de Kaspar Hauser. Trata del único (?) caso en la historia de la humanidad en que un hombre nace "como adulto".

Kaspar ha sido encerrado en una celda oscura durante los primeros años de su vida, hasta su adultez, y no puede reconocer a sus semejantes. Su única obligada actividad es estar sentado, atado al piso de un altillo. Kaspar resulta, en el sentido más puro, una persona sin conceptos, sin lenguaje; un ser humano de una especie desconocida.

Cuando Kaspar emerge de su cautiverio -gracias a la bondad o la crueldad de quien lo ha mantenido preso- es metido de cabeza en la vida ordenada que lentamente mata en él lo que hay de espontáneo. Cuando muere, al final, quizá asesinado por uno de quienes no soportan su cuestionamiento de las costumbres, los doctores buscan desesperadamente algún órgano deforme de su anatomía, como para justificar la incomprensión de toda la sociedad.

"Tanto en
Aguirre como en Kaspar Hauser, el ángulo de visión histórico es un punto de partida muy seguro para el espectador" comentó Herzog. "Esto le permite desviarse y dejar su imaginación en libertad para ver a través de las cosas".

"Me atengo a los hechos con cierta medida. Los principales acontecimientos de la vida de Kaspar son presentados en el film. Lo demás, por supuesto, lo he inventado. En beneficio del film abandono la verdad
documental por otro nivel de verdad".

Sigue Herzog: "Esta, la verdad ordinaria, la del
cine-verdad, que detesto. Hay un nivel de verdad más profundo, por ejemplo en los sueños que nos cuenta Kaspar".

"Uno de los momentos más hermosos del film es cuando, viendo un campo sembrado, comenta: «¿No oyen alrededor los gritos espantosos que comunmente llaman silencio?». Allí está la esencia de la película, aunque la frase no sea verídica".

Contando con un protagonista - Bruno S.- que vivió desde los tres años en asilos de locos, correccionales y cárceles, Herzog logró una actuación conmovedora. Lo conveniente del personaje deriva de su identificación total, del paralelo entre la historia de Kaspar y el caso de Bruno S., un ser triturado por la sociedad actual.



FATA MORGANA

Fata Morgana, una película de aparente frialdad, está llena de un humor apenas insinuado. En el comienzo, gigantescos aviones jet se posan lenta, pesadamente. Siete veces aturden con su ruido. Luego la pantalla descubre un paisaje de belleza irreal, quizá el desierto del Sahara. Se puede ver un horizonte separando el cielo de la tierra, dunas rosadas, rocas. Ni un árbol ni un ser viviente: el principio de la creación.

"Hay que mencionar aquí -declaró Herzog- que hubo un tiempo en que el mundo estaba envuelto en un silencio total, en calma absoluta, meciéndose solitario y yermo".

Fata Morgana se basa en una historia de la creación por los indios Quiches, en el siglo XVI. Es un texto que recuerda el del Antiguo Testamento. Coincide con él en aspectos esenciales. Este Dios indio comete errores, tiene que anular su invención y corregirla constantemente. En todo caso, siempre castiga a quienes desobedecen.

La segunda parte, titulada
El Paraíso, trae imágenes que no muestran al hombre pero sí sus huellas. Restos de aviones caídos, pozos petrolíferos, pueblos del desierto. Son escenarios destruidos, al mismo tiempo crueles y hermosos. "Aquí los hombres nacen muertos", ironiza el texto.

En la tercera parte -
La edad de oro- aparece la gente: tipos burlescos, figuras grotescas. Un número musical ridículo, un buzo torpe que explica a la cámara la naturaleza de las tortugas. Fata Morgana resutla una película difícil de describir y comprender; pero resulta una aventura apasionante.

CORAZÓN DE CRISTAL

El inventor de cristal rubí ha muerto con su secreto. Un fundidor ha tratado de reproducir inútilmente el cristal rubí. El capataz del lugar, luego de revolver los libros y la casa en ruinas del inventor, hace llamar al pastor Hías, famoso por sus dotes de clarividente.

Pero a través de él tampoco se entera de nada. El capataz anuncia entonces que posee la valiosa información pero el descubrimiento parece haberlo vuelto loco. Su delirio encuentra eco porque la locura se ha apoderado también de los obreros.

El capataz cree entonces que se necesita la sangre de una virgen en la mezcla para lograr el cristal. En un ritual acompañado de arpa apuñala a su criada, la amiga de Hías. Mientras tanto, hay una celebración eufórica en la posada. Hías es invadido por una visión del futuro y la describe, mientras nadie puede interrumpirlo. Ni la danza de una mujer desnuda sobre la mesa, ni el calor abrasador de la fundición del vidrio, ni la noticia de la muerte de su novia. Los trabajadores buscan alguien a quien culpar y creen al vidente el autor de las calamidades que narra. Lo entregan a la ley.

Con estos acontecimientos, Herzog realizó
Corazón de Cristal, su último film recientemente estrenado en Europa. El sistema de trabajo utilizado es desconcertante, casi tanto como la anécdota.

LA HIPNOSIS NO ES EL TEMA

Los puntos más importantes primero. Todos los actores del filme están en estado de hipnosis. Esto ocurre por razones estilísiticas y no por razones de total "tratabilidad". No se trata de tener marionetas actuando. El interés reside en ver gente como nunca fue vista antes en el cine, y en el análisis final, "posibilitar una toma de conciencia de nuestro propio estado interno desde una perspectiva enteramente nueva". Uno no debería subestimar el hecho de que la situación durante la filmación fue principalmente experimental, aún cuando se haya tomado la precaución de ensayar de antemano.

Se ha intentado que el film tenga una atmósfera de alucinación, profecía y delirio colectivo que se intensifica hacia el final. Sobre todo, la hipnosis es un fenómeno normal, tal como el sueño lo es. Como la ciencia no ha encontrado aún una explicación adecuada, la hipnosis está rodeada de un aura de misterio.

¿Cuál es el propósito de todo esto? Es evidente en
Herzog la intención de investigar imágenes desconocidas, un intento de volver transparentes estados internos desde cierto punto de vista. Esto ocurre también en su película Hasta los enanos nacen pequeños, actuada totalmente por liliputienses, quienes representan una especie de esencia, una forma concentrada de lo que es la gente.

En ninguno de los ejemplos dados las personas son deformadas, ni aún los enanos. Lo monstruoso son las circunstancias, las formas sociales, los modelos educacionales, los modales en la mesa. En ningún caso se penetra demaiado en la identidad de la persona. Sin embargo, frecuentemente, ellos se retratan a sí mismos en un nivel estilizado.


Claudio Caldini
Junio 1977

13 comentarios:

claudio caldini dijo...

Oscar, qué buena sorpresa encontrar esta nota del expreso reproducida aquí. Habrás notado que tiene al menos un error grosso: Aguirre integraba la expedición de Pizarro, no de Cortés. Me "apropié" de mucha información de los folletos de los films de Herzog, facilitados por el Goethe Institut. Pipo Lernoud o Jorge Pistocchi retocaron mis primeras letras. No prosperé en el periodismo, pero me dieron mucho placer esas pocas notas escritas para el Expreso. Hubo otras sobre cine experimental, lo único que se publicó sobre el tema en esa época. Qué bueno tener la colección de la revista, perdí todo mi archivo de los años 70 en alguna mudanza. No te preocupes que no te las voy a manguear...
un abrazo

Oscar Cuervo dijo...

Claudio:
ese tipo de errores carecen de importancia, sea Cortés o Pizarro, lo interesante es tu visión del cine de Herzog, que se puede mantener con plena vigencia 30 años después. Ahora a todos nos resulta más fácil decir algo sobre Herzog, con todo lo que hizo después y lo que se escribió sobre él. Hay muchos críticos que, hoy en día, antes de decir una sola palabra sobre Avatar o sobre un cineasta nuevo como Raya Martin, primero googlean todo lo que hayan escrito en todas partes y tratan de sintonizar con un consenso ya instalado: acá hemos leído gente que apoyabab su opinión en "blogs influyentes". carecen en absoluto de criterio, por más que manejen datos. Ese criterio es el que se agradece en tus escuetas tesis sobre Herzog, elaboradas con haber visto apenas dos o tres películas.

El Expreso Imaginario es una gloria del periodismo argentino, cuando yo empecé a sacar revistas, siempre fue una meta llegar a hacer algo que pudiera aportarle al lector lo que a mí me aportó esa revista.

Tengo la colección de la revista, no sé si completa, pero casi. No ter la podría regalar, pero sí ofrecerte fotocopias o escaneados de las páginas.
un abrazo

Anónimo dijo...

Muy bueno el texto sobre Herzog.
Aprovecho para saludar a Claudio. Me encantan tus films, sobre todo Ofrenda y El devenir de las piedras.

Daniel.

claudio caldini dijo...

Daniel:
muchas gracias, si todavía encantan esos films es porque fueron hechos en estado de encantamiento. Saludos!

Oscar:
nada como la primera vez...
sería buenísimo si podés escanearme alguna de esas notas del 77, sin apuro... para reproducir en mi blog. Gracias!
mi e-mail es cldcln@yahoo.com.ar
un abrazo

Fotografías dijo...

Buenísimo el rescate, Oscar. ¡Queremos más escritos de Caldini! (ya sea rescatados o nuevos...)

Se trata, efectivamente, de una película Y de un libro Y, seguramente, de alguna cosa más.

Un placer reencontrarse con el blog que no descansa, Oscar! Voy a tratar de escucharte esta noche, si puedo.

abrazo

Andrés

Oscar Cuervo dijo...

Claudio:
un día de estos las escaneo
saludos

Andrés:
voy a seguir revisando las Expreso, en busca de más textos de Caldini. Y en cuanto a los nuevos, claro que queremos más, pero eso ya no depende de mí,
abrazo y esperamos la película. Y el libro!
Oscar

pablot dijo...

Me estremece la sospecha de haber leído esta nota en letra impresa cuando El Expreso la publicó.
Y sentirla vívida y actual al releerla en la compu.

Saludos.

liliana dijo...

Aguirre y Kaspar Hauser son dos de mis películas preferidas (excelente título: "Cada hombre para sí y Dios contra todos")

Y después de leer esta reseña tan buena, tengo cada vez más interés en ver el ciclo de documentales

Galois dijo...

Bueno, me agrego al grupo. Yo también tuve la colección (in) completa del Expreso (y alguna Mordisco también).

Me acuerdo como si fuera hoy, de las "lecturas prohibidas" que hacíamos con ellas una banda de pendejos de 1º y 2º de secundaria. "Prohibidas" porque todavía estábamos bajo la dictadura y no era "material adecuado" y porque nos rateábamos para ir a comprarlas en una librería de usados de MdP: la mítica El Ojo.

Gracias a ambos, autor y "rescatador" por el placer de poder volver a leer esta nota.

Oscar Cuervo dijo...

Galois procuraré ir subiendo más notas de este autor o de esta publicación,
saludos

patricio dijo...

Aguirre la ira de dios, o Fitzcarraldo, son dos joyas de este muchacho.

es posible conseguir ( el fantástico mundo de Maria Montiel) con guion de Favio, y dirigida por su hermano?

me encanta Vincent Gallo.

Lars Von Trier.

y Gaspar Noe, que es Argentino eh.

saludos.

Oscar Cuervo dijo...

Gaspar Noé es argentino?
Ugh...

Leandro dijo...

Muy buena nota...
dejo link a mi blog , a un textito sobre Fitzscarraldo...

http://elcristaldeltiempo.blogspot.com/2009_10_01_archive.html

abzos Leandro.