domingo, 6 de diciembre de 2009

Todo sobre las bandas eternas

y Ana Cámera cantando en vivo
hoy a la medianoche en La otra.-radio
FM La Tribu, 88.7, www.fmlatribu.com



- Estuvimos en la gloriosa noche del Flaco y vamos a seguirla saboreando en la radio.

- Viene una chica que canta muy pero muy bien, Ana Cámera, que presenta su primer álbum, Historia, el próximo sábado en Café Vinilo. Ana canta en vivo en nuestros estudios.

- Anticipamos algo del nuevo número de revista La otra, que sale de un momento a otro.

Hoy a la medianoche en la radio.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Apocalipse de aire



por oac

Un derroche. Es una palabra que define la ley que rigió la noche de las bandas eternas en Liniers: entre las 22:00 del viernes y las 2:40 del sábado, entre "Mi elemento", el tema del último disco del flaco con que abrió el recital, y "No te alejes tanto de mí", el tema de Mondo di cromo (1983) con el que lo cerró casi cinco horas después, lo que hubo es un dispendio de belleza incalculable. Los grandes acontecimientos pueden ser grandes en términos cuantitativos: mucha gente, muchos invitados, mucho dinero, muchas canciones, mucha expectativa. Pero son raras las veces en que un gran acontecimiento es grande después de que ha pasado. Esta vez fue así.

Las primeras dos horas fueron un set solista, con incrustaciones de Jade, más Kamikase, más la versión de Spinetta de los que a su entender forman parte de su universo artístico: allí cantó una versión sublime de "Mariposas de madera", a la que signó como condición de posibilidad de la existencia de "Muchacha, ojos de papel". También hizo bellísimas versiones de "Filosofía barata y zapatos de goma", "Adónde está la libertad", "Necesito un amor", "El rey lloró", "Las cosas tienen movimiento". En ese set subieron a tocar (y se esmeraron por estar a la altura de las circunstancias) Gustavo Ceratti ("Te para tres" y "Bajan"), Fito Páez ("Asilo en tu corazón"), Juanse (el tema de Pappo), los hijos del flaco (el tema de Manal), los numerosos y notables tecladistas de Jade (sublime desempeño de Leo Sujatovich en "Maribel se durmió" y de Juan del Barrio en "Alma de diamante") y Charly García, en la enésima versión (pero más precisa y vibrante que nunca) de "Rezo por vos". Spinetta hizo en este set algunas de las joyas más raras de su tesoro creativo: "¿No ves que ya no somos chiquitos?", "Al ver verás", "Umbral", "Ella también", "La bengala perdida", "Cementerio club". La selección del repertorio desafía cualquier concepto del rock de estadios, tramas sonoras delicadísimas, con una voz al borde del quebranto que daba la sensación de un arte aéreo, celestial, efímero. Las canciones pequeñas parecían un triunfo del ser más frágil ante la inmensidad de la noche: una cosa tan chiquita y tan bonita frente a la oscura vastedad del universo, una proeza de ese junco que canta.

Cuando terminó ese set, nos miramos con Sofi, Analía, Carmen y Maxi y dijimos: si el recital terminara acá, ya garpó. Pero, señores y señoras, faltaban aún Invisible, Pescado Rabioso, Almendra. Y después más aún. Ver y oir a Pescado (¿cuántos entre la multitud presente habrán visto antes a Pescado?) sonando en la noche de Liniers era algo conmovedor: al final esta banda legendaria que uno solo creía que existía en el mundo del mito, que solo habitaba en vinilos gastados, al final estaba formada por tipos de carne y de hueso, gente humana, Cutaia gastando su Hammond en "Post-crucifixión", Lebón arrullando el aire de la noche con su "Hola, dulce viento".

Antes había estado Invisible y sus cinco temas tuvieron gusto a poco: "Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo", "Durazno sangrando", "Jugo de Lúcuma", "Niño condenado", "Amor de primavera". Invisible se tendría que haber llamado siempre "Improbable", porque no era en absoluto probable que una banda así haya existido. "Power trío" no es una noción correcta en este caso, Gabriel Medina dijo bien, esta banda ha hecho una música que nunca contó con precedentes acá o en otro sitio, y es posible que sea un ejemplar único en su especie, que el molde se haya roto y que la humanidad no merezca contar con más de una banda como esta. La distribución de roles de guitarra, bajo y batería, la línea melódica llevada adelante por el cantante, la alquimia de elementos parcos, medidos, apabullantes, no señor, Invisible directamente no puede ser.

Y claro, después llegó Almendra. Estábamos ahí frente al comienzo de todo, con el pasado esperándonos en el futuro: "Fermín", "Para esos hombres tristes", "Color Humano", "Muchacha". A cada rato yo miraba a mi alrededor y veía algo que no vi antes en estadios: el silencio de 40.000 almas atónitas, gente que no daba crédito de aquello de lo que era testigo.

Fue la celebración del Flaco Spinetta, que es como si dijéramos: del Cuchi Leguizamón, de Atahualpa, de Troilo, de Gardel: es decir: del autor de un pedazo de la belleza de nuestras vidas. Luis Alberto llega a sus 60 años con su brillo intacto y lo derrocha todo en una velada. Parece que él pensara que las canciones se pueden derrochar, que no hay que ser amarrete con la belleza, que hay darla y darla. Parece que el insensato creyera que si la gasta toda en una noche, que si no se guarda ni un poquito, que si una vez que uno se dijo: "bueno, yo con esto me conformo, antes que él mi vieja es la única que me dio tanto", él todavía saca de su bolsa un regalo más, pareciera que el loco confía que puede ser así de dispendioso y que cuando ya lo dio todo, todavía la quedará algo más. Es demasiado, es un exceso de confianza de que cuando a él todo se le acabe aún se le dará algo.

El pobre tipo está loco.

¿O tendrá razón?



Estás perdiendo el tiempo pensando, pensando,
estás fuera de la vida jugando y perdiendo.
Comes tu conciencia, manzano en la nada,
y qué dirán las sombras de todo tu regreso.

Tu ser sin querer se abrirá de la luz
se irá sin saber que lo amaban.

Ya dejaste tu día en busca de agua,
y cómo pasa el tiempo sin fuego, sin fuego.
Ángel de los pobres, pequeña armonía
algo tiene un ensueño en este insomnio.

Tu ser sin querer se abrirá de la luz,
se irá sin saber que lo amaban.

Ya dejaste tu día buscando las moras,
hablando de los niños que escriben en el cielo.
Apocalipse de aire, de aire,
termina todo ese oro en tus bolsillos.

Perdido en el mundo, tu ser te dolerá al fin
ombligo de piedra marcado.

No te busques más en el umbral
para que sepan la forma de tu alma
y que siga la melodía.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Las caras que asoman la ventana quieren cristalizarse en mi pensamiento


por oac

Quizá este no sea uno de los temas que Invisible toque mañana en Velez, pero... qué lindo sería. Encadenado al ánima es una de las cumbres del rock. Y ojo que no dije: rock nacional, digo rock, sin más. Un tema de 15 minutos que youtube no puede poner entero de una sola tirada. Una deformidad, de una belleza extraña, renuente, pero una vez que te metiste en los recovecos de su universo expresionista, de una adherencia que perdura... ¡por décadas!





Sí, el viejo portal del cielo
Sí, el viejo portal del cielo
Puede enfriar los cuerpos de hoy y ayer
Se niega el recuerdo por sano y se quema
En las puertas de una ciudad
Que aulla sin ser vista

Los planetas giran sin saberlo
Así como tu recuerdo vive en ellos
Sin que puedas correr allí
Sin que puedas correr allí

Las ventiscas en sombras ahuyentan el humo
De unos muñecos que se queman
En el alba roja y ardiente de la locura

Las caras que asoman la ventana
Quieren cristalizarse en mi pensamiento
En forma alucinatoria
En forma alucinatoria
Como si los muebles pudieran hablarme de ellas
Sin moverse
Produciendo ruidos incomprensibles a mi espalda

La noche despide
Su manera arrogante
De mecerse donde quiera
Y las ropas de los sirvientes
Caminan por la casa

La noche llega y tal vez
Mañana no exista el tiempo con sombras
La luz se duerme entre las piedras
Sacude sus plumas la avaricia
Salpicando el pasto inmolado

Los perros vuelan en las piernas de la noche
Gime el viento frío
Desde al boca de un dragón sin ojos

El agujero de días de lluvia intensa
Trata de imantar alguna mujer sin cara
Que ronda por la casa

La distancia es un caudal de eternidad
Agazapada sobre la espalda de un león.





Fue editado en 1975, unos meses después estallaría en el mundo un movimiento (que acá tardaría aún varios años en llegar): el punk, para el cual un tema como este, de estructura irregular, con nueve partes distintas, con cortes rítmicos que interrumpen los intentos de danza, con cambios armónicos desconcertantes... esto es lo que los punks aborrecerían.

Yo creo que el punk, que apareció en ese momento como una irrupción liberadora, fue al cabo una restauración de los valores más conservadores de la cultura pop, fue una ofensiva de la derecha del rock. Esta música se había tomado demasiadas libertades, se había vuelto imprevisible, había que volver a los temas radiables de dos minutos y medios, había que volver a los tres tonos, y allí fueron los dóciles Pistols y los dóciles Ramones, a preparar el terreno para el triunfo neo-conservador del pop plástico de los 80.

Hoy vuelvo a escuchar a Invisible y creo que esta música se está tocando mañana, que está muy bien que les joda a todos los que apuestan a que el rock es entertainment. Invisible lo hizo, pero nuestras orejas aún no terminaron de acostumbrarse.

Que la sigan mamando!

martes, 1 de diciembre de 2009

El desencanto

Un extraordinario cierre del ciclo La otra 2009
el sábado a las 19:30 en Lambaré 873
(pero después del cierre, habrá un poquito más)



por oac *

Cuando yo era todavía bastante chico, una película tuvo sobre mí un efecto arrasador y aún hoy muy difícil de olvidar. El desencanto, de Jaime Chavarri. Yo nunca había visto una película así, (y puedo decir que no he vuelto a ver otra igual). Un documental... nunca pensé que un documental pudiera ser eso. Quizá mi experiencia cinéfila haya sido marcada por la revelación de que un verdadero documental siempre es más interesante, más fuerte y más peligroso que un film de ficción, un documental es más cine.



Familia Panero, de la ciudad de Astorga, en las postrimerías del franquismo. Mediados de la década del 70, un hombre al que se refieren como una suerte de poeta oficial del régimen declinante, un hombre ya muerto: Leopoldo Panero. Su viuda e hijos: Felicidad Blanc, Juan Luis, Leopoldo María y Michi. Al comienzo, vemos la estatua del poeta, envuelto y atado: ese hombre del que todos van a hablar en la película (y del que van a hablar de una manera despiadada) no podrá responder a lo que de él se dice. Jaime Chavarri, el director, tiene la astucia de no mostrar nunca la estatua descubierta, de modo que Panero será siempre para El desencanto -es decir, para mí- un hombre envuelto y atado.

* Esto es un fragmento de una extensa nota sobre el poeta Luis María Panero, su familia y la película El desencanto, nota que será publicada en La otra n° 22 de inminente aparición.