Foto: Nadia Albarracin


miércoles, 14 de junio de 2017

El mito de la unidad peronista se ha roto (en 1951)


por Oscar Cuervo

El problema es que el sentido del peronismo está en disputa: Alberto Fernández, Daer, el Chino Navarro, Pérsico, Bossio, gran parte de los gobernadores se dicen peronistas, pero basta con ver lo que hacen en la práctica: darle gobernabilidad al régimen de la AEA, la UIA, la Rural y los capitales financieros. Son peronistas de Menem, que quieren retomar la conducción del espacio del que fueron desplazados por el kirchnerismo. Deskirchnerizar es su objetivo (alguien lo llama eufemísticamente desconurbanizar, pero quiere decir que hay que sacar a Cristina del medio). 

Lo que no pueden aceptar no es una supuesta lista que arma Cristina con su lapicera, sino un programa de real oposición al macrismo. Lo único que quieren es ganar, no importa ganar qué ni ganar para qué.

Que el peronismo es un sentido en disputa no es una novedad de la hora: es algo que se sabe desde que se obligó a renunciar a Evita el 22 de agosto de 1951. En ese entonces ya con decirse peronista no bastaba: había que ser más específicos. Ser peronista fue un enunciado pendiente de determinación en 1974 y esa indeterminación condujo a una catástrofe humana de la que me eximiré de dar detalles.

Esa disputa por el sentido de ser peronista condujo al pueblo argentino a la encerrona de las internas abiertas de 1988, con Coti Nosiglia operando en favor de Menem. Un año antes el peronismo renovador de Antonio Cafiero había vencido al radicalismo en la provincia, pero Cafiero calentó la pava y Menem se tomó el mate durante 10 años. ¿Alguien se acuerda de aquellos mates, de aquellos años, 1989-1999, peronistas? Ahí el peronsimo ganó y entonces muchos creyeron que ser peronista es ganar y que la derrota es una objeción.

El que no tiene incorporada la derrota como vivencia íntima no sabe nada de política, nada. No sabe lo que saben los que enfrentaron el terrorismo de estado, los que murieron, los que lo enfrentaron y vivieron. ¿Es posible unir la experiencia de esas derrotas con la desesperación de aferrarse al partido del poder? No.

La salida fácil es decir que Menem no era peronista. El problema es que ya en ese entonces el peronismo era un sentido en disputa.

Los años kirchneristas resetearon el sentido de ser peronista. Muchos, que no eran nada en 2007, que eran publicistas, standuperos, poetas de cenáculos, borrachos de salón, académicos, en 2005, 2006, 2007 se hicieron peronistas. Néstor y Cristina eran peronistas desde siempre, pero la identidad no es transitiva. Lo que perdura de democratizador, antioligárquico, progresivo, agonista, emancipador, de aquel impulso peronista de 1945, el que detestaron los gorilas de aquel entonces, está en el kirchnerismo. Ahí reside la unidad histórica. Pero en el conglomerado que se sumó a los años kirchneristas pervivía una parte importante del partido del poder, que habían sido menemistas y en 2013 empezaron a volver a serlo. El artífice de esa deskirchnerización fue, casualmente, Alberto Fernández, el peronista de todos los peronismos. El volvió hace un mes y medio al peronismo, para realinearlo. Antes fue renovadorista o neovandorista, que es la misma mierda con las letras cambiadas. El renovadorismo neovandorismo. Son los que trabajaron para que triunfe macri con el verso de la ancha avenida del medio. Son los que dicen que el peronismo es el partido del poder y creen que una derrota es una objeción. Es la versión del peronismo que les gusta a Morales Solá y Jorge Asís.

¿Son peronistas los neovandoristas? ¿Son peronistas Pichetto, De La Sota, Roberto Fernández de la UTA, Héctor Daer, Katopodis, Juan Carlos Schmid? Una de dos: peronista es todo aquel que se dice peronista o hay que prestar atención a sus prácticas concretas. Ninguna de las dos: ser peronista es un sentido en disputa.

Yo creo que con decir que uno es peronista no basta. Nunca bastó. Cosa significa essere peronista oggi? Ser peronista no es tener la vaca atada, no es ser bilardista de la política. Ese tipo de peronistas lo que quieren es ganar siempre. Algunos lo logran: Pichetto, por caso.

¿Quiero yo ser peronista en ese sentido? Esa es la pregunta que creo que hay que hacerse. Es demasiado bobo o demasiado cretino decirse peronista sin haberse hecho esta pregunta.

En la Argentina macrista ser peronista es no definir nada y lo que hoy hace falta es definirse. ¿En qué posición de esta agonía -agonía que dura al menos desde 1951, cuando el peronismo estaba en el poder, no cuando "perdió"- quiero estar? Los que están preocupados ante todo por ganar, no son capaces ni de hacerse esta pregunta. Antes deberían preguntarse ganar qué, ganar para qué.

Es preciso tener una posición política antes de las elecciones y dejar que el pueblo vote. Y que gane el más mejor.

9 comentarios:

TeLoDije dijo...

Hoy como ayer, Braden o peron

gustavo piazza dijo...

coincido. profundamente. yo soy uno de los perdidos para la política que andaba ocupándose de guevadas cuando sintió el sonido de la flauta de hamelin y lo siguió, y aún ahora prefiero ahogarme en el río a dejar para mis alumnos el legado de la dictadura o el menemismo.
y te estoy contando ésto desde córdoba, donde gobiernan los mismos, separados en dos partidos para que haya "alternancia democrática" como en eeuu. pero que no discuten entre sí, sino contra nosotros, los trabajadores. ahora se creen que nos pueden prohibir hacer huelga.
pero, habida cuenta de la hora, y que parece que ya se definieron las cosas en las listas, y nadie (espero) te puede acusar de vendepatria por criticar a cristina, estaría bueno empezar la autocrítica, la crítica de los que nos quedamos (ahora sí) de éste lado.
y me duele que delía quede afuera, me duele por boudou. me duele lo que han venido haciendo éstos últimos años en córdoba. queremos elegir quién ponemos, acá a acastello lo eligió la cámpora y acastello eligió al gordo buenaventura, que será un buen tipo, pero no nos representa. digo, ahora que estamos nosotros nomás, sería bueno que empezáramos a ver que también se perdió porque la cris nos llama a empoderarnos y desde la cámpora nos ordenan agacharnos.
randazzo ordenando que le desalojen el pj para ocuparlo él me acaba de demostrar de qué lado está, más allá de que en éstos días he procurado intentar no definirme esperando un día más, y otro, hasta hoy.
pero cuando apareció cristina después de las elecciones, llamó a formar un frente único antimacrista, como los maquis llamaban a enfrentar a hitler, y ahora resulta que hasta los cristinistas, ( o ex, como ya podría definirse a randazzo) quedan afuera. no parece un frente demasiado amplio.
no importa, a veces las batallas se ganan y otras veces se pierden, no vamos a dejar de pelear por éso. pero cuando se pierden, como hoy, taría bueno que podamos preguntarnos porqué.

Carlos G. dijo...

Yo, que nunca fui peronista, pero que voté a Néstor en 2003 y que bajo su gobierno y el de Cristina me sentí, por primera y única vez en mi vida representado, siempre pensé que decirse peronista no alcanzaba, no definía.
Peronista? qué peronista?
Perón en el 73 - 74 ¿era peronista?
Así pues que coincido totalmente con el post.

julio lavallén dijo...

Gracias! Muy interesante. Yo me siento profundamente justicialista por eso voté en su momento a Alfonsín. No soy ni fuí peronista, soy K.

julio lavallén dijo...

Gracias! Muy interesante. Yo me siento profundamente justicialista por eso voté en su momento a Alfonsín. No soy ni fuí peronista, soy K.

franzB Bibercopf dijo...

En nuestro país, señores, no hay un solo Vandor, un solo Aramburu… hay miles…
Ay, Barrera, pobre mártir de los trabajadores, víctima, víctima víctima. Barrera, ay, Barrera, te nos fuiste volando para el cielo!
Raymundo Glayzer

franzB Bibercopf dijo...

Gleyzer

claudia serra dijo...

Más que “¿qué es ser Peronista o quién lo es?” cabría preguntarse qué es el Peronismo…HOY.
Porque el fundacional fue esa experiencia iconoclasta, heterodoxa, original, nacida de una visión personal única que la suerte quiso se complementara con otra pasión igualmente arrasadora. Una encarnación singular hecha dupla que muchos otros secundaron, fascinados, para inaugurar algo impensado. Una experiencia que aún hoy despide una fragancia irresistible que llama a continuar esa obra. Y ahí está la trampa mortal para esas nuevas sangres que concurrieron y aún concurren a resetear esa idea primera.
Porque lo que encuentran ya no es Peronismo, sino un conservadurismo popular, ultramontano y provincial, fruto de captura persistente por parte de individuos totalmente faltos de creatividad social. Una banda de tipos que encima, ni siquiera es numerosa, porque son realmente pocos. Pocos…y poca cosa. Y así, cada una de las corrientes internas que fluyó a trasfundir sentido al Peronismo, fracasó en hacerlo. Porque la maquinaria peronista prodigiosa, la que ideó Perón, devino chatarra obsoleta en su ausencia, con una única y pírrica habilidad: ultimar toda renovación, directa o indirectamente. Hasta un día en que una dupla, idénticamente simbolica, idénticamente solvente y original, organizó los restos del Peronismo y lo vivificó.
Pero como el sistema peronista es, eso mismo, un sistema (hoy microcefálico pero harto efectivo), renegó de esa dupla de creadores, la aborreció como aborrece el androide la verdad sobre su origen secundario. Y aunque los sistemas obsoletos tienden a romperse, pueden infligir, si uno se acerca descuidado, daños mortales. Las PASO inminentes, el fracaso de la unidad, la ingratitud popular (por qué no reconocer esto) son muestra de la persistencia de esa maquinaria obsoleta, de su poder de fuego y daño.
Aunque un error han cometido los conservadores populares que enquistan al Peronismo: en su rechazo visceral por estas nuevas figuras, nos dejaron a Cristina y a Néstor para nosotros solitos, pensando que sus mañas eran rasgos creativos. Desconocieron, por el extrañamiento que produce la hipocresía reiterada, la noción de inspiración y cómo se reconoce a un líder carismático.
En cuanto a nosotros, Néstor y Cristina nos prestaron su piel (inocente o deliberadamente, nunca lo sabremos), y aquí estamos, siguiendo esa segunda oleada de ideas originales.
Decís que el Kirchnerismo es el Peronismo del siglo XXI. Te creo. Lo creo. Pero no nos llamaremos Peronismo, eso viene siendo evidente. Quizás, debamos tomar esas ideas arquetípicas que Perón extrajo del éter (todo está en el aire y siempre disponible para el intuitivo), junto con aquellas otras que aportaron Néstor y Cristina (volitivamente o a su despecho), para emprender el destino que nos espera. Saludos peronistas (porque lo somos, y con mucho más derecho que otros). Claudia.

claudia serra dijo...

Esta es una explicación bastante aceptable sobre el funcionamiento de la "máquina"peronista (el "autómata" olvidado de su origen y función).

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1853-19702013000200020