sábado, 16 de octubre de 2010

Joaquim Jordá y Jacinto Esteva: Dos a quererse ( + un Guerin como invitado incómodo)

docbsas


por Alejandro Ricagno

Y empezó el docbsas, nomás.

Mi debut en él fue iniciarme con lo que me queda por ver de la obra del entrañable Joaquín Jordá. Su retrospectiva completa es uno de los imperdibles de este doc. Lamentablemente -y esto con referencia a muchas de la pelis de esta edición- pocas se repiten en más de una función. Por única vez entonces se pudo ver hoy dos las primeras de Jordá: el corto El día de los muertos es una inmersión documental en el cementerio civil de Almudena, en Madrid en el Día de los Santos Difuntos en 1960. Su estética me recordó a ese viaje casi dantesco por la España profunda y sus festividades religiosas, que unos años más tarde (entre 1963 y 1974, exactamente) realizará el director maldito Jacinto Esteva en Lejos de los árboles; esa especie de Las Hurdes ampliada mil veces, que pudimos ver en último Bafici. Pero Jordá es más amable, aunque la censura franquista haya calificado el corto como “repugnante”.


Jacinto Esteva ,uno de los impulsores de la llamada Escuela de Barcelona, es junto a Jordá el codirector de la segunda obra co-dirigida por Jordá, Dante no es únicamente severo ( 1967) el film manifiesto de esa corriente catalana, influenciada por las rupturas formales de la nouvelle vague, cotê Godard principalmente- Incluso hay en Dante... una referencia explícita y laudatoria a Pierrot le Fou, y un comentario despectivo hacia Ascensor para el cadalso, sentando las preferencias por la narración fragmentaria, el gusto por la cita y algo que podría llamarse “el Antonionismo Pop” como lo atestigua la foto de más abajo, aunque con mucho más gusto por el humor y la provocación que el director italiano. (Datito: El joven que se ve en la foto es Enrique Irazoqui, el Cristo de El Evangelio de Pasolini, un año después de ese film).

No podría decir qué en el film- tan lejos de la rigurosa sencillez que Jordá más tarde demuestra en De nens, o en Detrás del espejo- pertenece a Jordá y qué a Esteva, habiendo visto de éste ultimo solamente ese documental demente sobre las más salvajes fiestas religiosas, pero todo el film exhala una preferencia por la experimentación formal y la provocación dentro del panorama del cine español de esos años, obre todo del cine que se hacia en Madrid. Una experiencia extraña. Sin haberse concebido como documental, hoy lo es en cuanto testimonio de las búsquedas estéticas de la cinematografía marca Barcelona, y de las modas y modos de una clase marcada a fuego por los 60.

La clave oculta de Dante..., y que vuelve a unir los nombres de Esteva y Jordá, está en el film que se proyecta el próximo miércoles a la 17 hs.: El encargo del cazador; un film testamento en más de un sentido.
Esteva, fallecido en 1985, deja testamentado por escrito el deseo de que se haga una película sobre él. Y se lo encarga a Jordá, a través de su hija. Jordá debe, entonces cargar encima con el encargo del muerto, que no es cualquier muerto, sino el amigo del pasado, el fundador de la Escuela de Barcelona, su coquiper en Dante, y el testigo, motor, y actor (desquiciado) principal de un grupo de directores, productores, actores, esposas, amantes, hijos, hijas, diletantes y satélites de la “divine gauche” catalana de los años 60. Y además, según los muy diversos testimonios que recoge el filme, Esteva, era un tipo más jodido que pisar un cardo. Pues bien, Jordá recoge el guante, y a través del retrato descarnado de su amigo, hace uno más amplio de ese grupo de la burguesía intelectual del que Jordá se había alejado en la década siguiente a Dante no es únicamente severo.

El encargo del cazador, con Esteva como eje centrípeto, tiene la fuerza de aquel otra elegía terminal de “un fin de raza”, que es El desencanto de Jaime Chavarri. De hecho, Leopoldo María Panero y Jacinto Esteva parecen conjurar ellos solos todo el malditismo etílico de una inteligencia aguda en un medio por demás decadente y codificado. Como si la burguesía intelectual catalana de raíz franquista (Panero padre y su amigos) y la izquierda exquisita (la burguesía hedonista que se reunía en el bar Bocaccio) tuvieran más de un punto en común y devoraran del mismo modo a sus hijos más brillantes. O como en el caso de Esteva, se autodevoraran. La paulatina administración de los testimonios a cámara, con la emocionante presencia Daria, la hija de Esteva como guía, devela como trabaja Jordá el documental: como un film de suspenso. O como escribió alguien en el programa de mano; como un buen film de terror porque los fantasma aquí evocados -como en De nens- no se van así nomás.

El domingo bien temprano habrá doble programa Jordá, Numáx presenta, y Veinte años no es nada; dos películas que -como Dante... y El encargo del cazador -funcionan como espejo: la promesa sobre la experiencia de la lucha y la creación de una cooperativa obrera a fines de los 70, y la segunda sobre el recuentro con los protagonistas de esa experiencia veinte años después.

La otra película que vi es Guest, la última de Jose Luis Guerín, un diario de viaje por las periferias de los países que ha visitado en sus viajes por distintos festivales del mundo llevando En la ciudad de Sylvia, pero de esa seguro hablaremos en la radio el domingo. Puedo adelantar, por ahora, que su retrato de personajes callejeros del tercer mundo, en un momento me irritó más que un poco. Se nota que Guerín trata de salir de la mirada eurocéntrica sin conseguirlo del todo, para finalmente claudicar y caer en los clichés que un cineasta de su calidad no debería caer jamás. Sobre todo en los 20 minutos finales de los 130 que dura el film. Si en su primera hora, sobre todo se equilibran la frescura y belleza formal de aquel Guerin de En construcción, el último tramo en cambio podría titularse Derrapes o Derrumbes.

viernes, 15 de octubre de 2010

Contra el espectáculo

Algunas razones para ver el ciclo de Jean-Louis Comolli que empieza en el docbsas/10

por oac

Ayer a la tarde tuvimos, junto con Martín Farina, el privilegio de entrevistar a Jean Louis Comolli, el cineasta y crítico francés que viene al docbsas/10 para presentar su nuevo libro, Cine contra espectáculo (Manantial, Buenos Aires, 2010) y un ciclo de once de sus films. Comolli, como escritor y realizador, es un pensador del cine, lo cual implica también que es un pensador del mundo contemporáneo. Lo que descubrimos ayer es que además es una amabilísima persona, capaz de trasmitir en directo una pasión que ya podíamos detectar en su escritura.

Nos encontramos con Comolli ayer a las cuatro de la tarde en ese bellísimo lugar de Buenos Aires que pasa casi inadvertido para los porteños, que es el Hall de la Sala Martín Coronado del 2º piso del Teatro San Martín. La cineasta Carmen Guarini, una de las productoras del docbsas, ofició de traductora. Martín Farina llevó su cámara de video con la que grabamos una imperdible entrevista que reproduciremos completa en el próximo número de revista La otra. Con Comolli, durante 45 minutos, hablamos del estado general del cine actual, de las políticas de la producción audiovisual, del documental y la ficción, de Avatar, de Tarnation, de Kiarostami, de Avi Mograbi, de Leni Riefenstahl, de Rosellini y de Lost... Le dimos un par de ejemplares de revista La otra, cuyas tapas reversibles lo hicieron reir a carcajadas. Y al final tuvo la deferencia de decirnos que le había gustado mucho hacer la entrevista con nosotros.

Pero para terminar de convencer a los lectores de este blog de la imperiosa necesidad de ir a la Lugones a ver sus películas, quiero transcribir un fragmento de la introducción del libro que Comolli viene a presentar. Ahí va:

"A nosotros nos toca comprenderlo: hemos ingresado a una nueva época. El cine la ha preparado y ha sido su agente, su actor y su estrella. Pero lo que el cine ha hecho en sus primeros sesenta años no es nada en comparación con lo que las televisiones -principal cuerpo de ejército de los medios masivos- habrán de hacer en los sesenta años siguientes. Totalitaria es la voluntad de poderío del espectáculo generalizado. Nada escapa a su hegemonía, ningún margen, ningún afuera, como no sea la muerte. Sin embargo, se trata de combatir el espectáculo en su misma omnipotencia. Luchar contra su dominación es librar un combate vital para salvar y poseer algo de la dimensión humana del hombre. Esa lucha debe hacerse contra las formas mismas que el espectáculo pone en acción para dominar. La lucha de las formas se oculta en la mayor parte de las formas de lucha. para deshacer o desbordar el orden de cosas existente es menester inventar formas que no sean las de la represión de las conciencias y los movimientos. Incesantes, las batallas o las guerras de los explotados contra los amos se extravían y pierden su vigor al prolongar las formas mismas en las cuales se ejerce hoy la dominación del capital, sea en el ámbito de la información, la publicidad, los medios o los espectáculos. Nosotros, en las luchas de todos los días, hablamos demasiado a menudo con las palabras del enemigo. Pero no crearemos otra manera de decir el mundo y  nuestras esperanzas sino en el círculo de la lengua común, esa bella cautiva que es preciso arrancar a sus sobornadores. así como hay que volver a poner en marcha la utopía, hay que retomar la consigna: ¡de pie, utopistas! Desde el interior mismo de la dominación espectacular nos toca, espectadores, cineastas, deshacer punto por punto esa dominación y destejerla para desincronizarla, agujerearla de fueras de campo, astillarla de intervalos. Dado que las cámaras y los micrófonos están en todos lados, las pantallas se encuentran por doquier y a nosotros se nos intima a estar en medio de ellos: ¡volvámoslos pues del revés! Siempre hubo espejos entre nosotros, desde Narciso. Para volver las armas del enemigo contra él es menos necesaria la conquista (!) de los órganos centrales de la alienación (las sedes de las compañías de televisión, las Maisons Blanches, Disneylandia, etc.)  que la denuncia y la corrosión destituyente de las formas dominantes, de las maneras de mostrar mayoritarias, de los modos de modelar al  espectador, de tratarlo con desprecio, de hacer de él una mercancía. Nos incumbe cambiar esas maneras. Reemplazarlas por otras.  En su historia, el cine supuso y construyó más de una vez un espectador digno de ese nombre, capaz no sólo de ver y escuchar (cosa que ya no debe darse por descontada) sino de ver y escuchar los límites del ver y escuchar. Un espectador crítico. Aquel a quien el espectáculo quiere hacer desaparecer. aquel de quien nosotros pretendemos que no deje de ser. Ese espectador emancipado que prefiero calificar de crítico.

"O bien el espectador que viene hoy se construye contra el espectáculo, o bien desaparece como tal".

Los que vayan a ver sus películas tendrán además el gusto de conocerlo y charla con él, luego de cada proyección. Esta es la lista completa de las películas suyas que se verán en el doc a partir de hoy (para enterarse de los horarios de proyección, clickear acá):


Nacimiento de un hospital
FRANCIA, 1991, 66’
Un lugar vacío, en la puerta de Près-Saint-Gervais. Allí, hace unos años la asistencia pública decide construir un gran hospital de niños. Entre los arquitectos invitados a concursar está Pierre Riboulet, cuyo proyecto finalmente será aceptado por unanimidad. Durante cinco meses de 1980, el arquitecto lleva un diario de su trabajo. Asistimos al nacimiento de un hospital de nuevo tipo. Este testimonio evoca un relato de aventuras: para su autor se trata de enfrentar una carrera de obstáculos (funcionales, económicos, técnicos, estéticos) para crear un lugar de vida, abierto a la ciudad y a la luz, capaz de superar la angustia. Comolli adaptó el diario del arquitecto para el cine, filmando en el presente, suponiendo que el hospital todavía se está gestando.

Marsella en marzo
FRANCIA, 1994, 57’
Marzo, 1993. Marsella, elecciones legislativas. Comolli y Michel Samson agregan un nuevo capítulo a su saga de la política marsellesa, iniciada con Marsella de padre a hijo y seguida con La campaña de Provenza (elecciones regionales de 1992). El trabajo culminaría en 1999 con el montaje de Diez años con Marsella. En este tercer capítulo reencontramos, sobre el trasfondo de la campaña electoral, a la mayoría de los protagonistas de Marsella de padre a hijo para un ejercicio de reflexión política sobre la noción de democracia, el futuro de los partidos, las diferencias entre derecha e izquierda.

El concierto de Mozart
FRANCIA, 1997, 86’
Michel Portal creó el proyecto algo delirante de aislarse durante quince días en un castillo, en compañía de siete jóvenes músicos, para tener el tiempo y el placer de estudiar en profundidad el famoso concierto para clarinete de Mozart. Testigo de ese desafío, Jean-Louis Comolli observa al célebre solista que le da un sentido a cada nota y se interroga sobre cada medida. Después de haber tocado el concierto en el teatro de Champs-Elysées en 1994,  Portal no está satisfecho. Siente la necesidad de “reencontrar paso a paso la música de Mozart”, lejos de las agitadas salas parisinas, de vivir una experiencia que juzga fundamental en su vida. Se toma el tiempo necesario para acercarse íntimamente a ese monumento compuesto por Mozart en los últimos años de su vida. Al término de la estadía, Portal puede ejecutar el concierto “como lo interpreta él”, teñido de sonoridades oscuras, semejante a la voz humana.

La cuestión de las alianzas
FRANCIA, 1997, 90’
¿Qué hacer con el Frente Nacional? ¿Qué hacer con la ofensiva de Bruno Mégret en la 12ª circunscripción de Bouches-du-Rhône? Estas preguntas son menos frecuentes en la izquierda (nacional o local) que en la derecha: la cuestión de las alianzas siempre es candente para la derecha parlamentaria. Están las posiciones de principio y las realidades del campo electoral. La extrema derecha presiona más que nunca a los partidos de derecha. Las condenas públicas son una cosa, y el comportamiento de los electores, otra. A pocos días de la disolución de la asamblea nacional, el centro de esta batalla es una evaluación de las relaciones de fuerza entre la derecha que gobierna (RPR-UDF) y la extrema derecha (FN). ¿Quién domina, quién cede? La cuestión de las alianzas continúa la serie iniciada en 1989 sobre la vida política en Marsella y sus alrededores.

Juegos de rol en Carpentras
FRANCIA, 1997, 90’
A partir del juicio a los cuatro profanadores del cementerio judío de Carpentras realizado en el tribunal de gran instancia de Marsella en marzo de 1997, Jean-Louis Comolli vuelve sobre los hechos siniestros de mayo de 1990. Juegos de rol en Carpentras sigue la cronología del caso, interrogando a personas cuya posición pública incidió sobre la investigación: abogados, jueces, testigos, periodistas. “Para demostrar esta trama”, explica el director, “nuestra regla fue atenernos rigurosamente a la parte pública de la historia: informaciones, comentarios, indiscreciones, revelaciones, declaraciones y análisis que se hicieron públicos en periódicos, radios, televisiones y libros, al igual que los elementos que aparecieron durante el juicio y que por lo tanto también fueron hecho públicos”. Los archivos televisivos aclaran con eficacia las sutilezas, los ocultamientos, las artimañas políticas o mediáticas en torno al tema. Sin reconstruir el “juicio Carpentras”, Comolli señala las contradicciones y las dudas y nos da las claves de un tema complejo de la política francesa.

Buenaventura Durrutti, anarquista
FRANCIA/ESPAÑA, 1999, 110’
Había una vez... en alguna parte de Cataluña... no hace tanto tiempo... Así empieza esta historia, como una canción de gesta, el romancero de Durruti que es evocado, bosquejado, interpretado y traído por un cantor callejero y actores de teatro, cada uno a su manera. Durruti. Un anarquista español. ¿Quién de nosotros puede imaginar, en todo su poder, el millón y tantos de afiliados a la CNT, la central anarco-sindical? ¿Las ciudades y los pueblos donde el comunismo libertario se vive en toda su magnitud? ¿Las huelgas, las insurrecciones, las luchas callejeras, los levantamientos que hacen que los años 20 y 30 en España sean los tiempos de una conmoción permanente sino de una revolución? Gimnasia revolucionaria, decía Durruti.
La evocación del anarquista Buenaventura Durruti y de los años que precedieron a la guerra civil española, a través de los ensayos del grupo teatral “El Joglars”. Gracias a documentos de archivo, periódicos, fotografías y canciones, Comolli recrea el personaje y el clima de esa época. Y filmando a los actores, sus discusiones y las distintas interpretaciones, también plantea la problemática de la representación histórica.

El caso Sofri
FRANCIA, 2001, 65’
El 17 de mayo de 1972 el comisario de policía Luigi Calabresi es asesinado en Milán. Dieciséis años más tarde, Leonardo Marino, un militante “arrepentido”, acusa a los dirigentes de Lotta Continua (una organización de extrema izquierda fundada en 1968) de haber comandado ese asesinato. A pesar de las declaraciones contradictorias de dos testigos, se arma un juicio en base a sus confesiones. Adriano Sofri, el líder de Lotta Continua, Giorgio Pietrostefani y Ovidio Bompressi, otros dos miembros de la organización, son condenados a 22 años de prisión cada uno. Más de una decena de veredictos contradictorios siguen a la condena, que es confirmada en el 2001. Carlo Ginzburg, historiador, y amigo de Adriano Sofri, está convencido de su inocencia y escribe, después de la primera condena de 1990, El juez y el historiador, un libro que revela las incoherencias del juicio. El director nos propone volver con Carlo Ginzburg sobre el análisis del proceso. Ginzburg analiza un flagrante error judicial: el testimonio principal no corroborado por confirmaciones objetivas, las declaraciones contradictorias, la destrucción de pruebas materiales.

La última utopía – La televisión según Rosellini
FRANCIA, 2005, 90’
Roberto Rossellini, el más famoso cineasta italiano, decide apartarse de la ficción y de la dirección cinematográfica para consagrarse a lo que él llama “una nueva misión para el cine”. Se trata de unir las fuerzas del cine y las de la televisión para llevar a cabo una inmensa seriede programas históricos, poniendo en palabras y  en imágenes la aventura humana desde la época de las cavernas hasta la conquista del espacio, pasando por la invención de las artes y de las técnicas (desde 7.000 A.C. hasta nuestros días: la agricultura, la edad del hierro, el renacimiento, la industrialización...) El proyecto monumental, de más de 60 horas, de los que la mitad fue realizada entre 1963 y 1974, se relaciona con la ambición enciclopedista del siglo de las luces. (...) Es el punto más álgido de su utopía: imaginar a un telespectador ávido de conocimientos,abierto, que quiere saber qué hay en el mundo, y sobre todo que sea capaz de experimentar las sensaciones cinematográficas que certifican el desarrollo del saber. Ese espectador existió y sigue existiendo. Se trata de apostar otra vez a él.

Carta a una joven hija de Kanaky
FRANCIA, 2008, 17’
Un director de cine se dirige a la hija de un amigo que vive en Nueva Caledonia, donde unos años antes filmaron juntos una película. El cineasta escribe con sus palabras, sus imágenes, su voz. Habla de la distancia, de sus recuerdos de ese lugar y del cine.

Las claves de Marsella
FRANCIA, 2008, 60’
En Marsella, en el centro de la batalla por las elecciones municipales de 2008, Sanson y Comolli tratan de captar lo que se juega en el escrutinio. En la última parte de una serie de documentales sobre Marsella iniciada en 1989, los  directores muestran una ciudad cada vez más dividida entre las zonas privilegiadas del sur y las zonas abandonadas del norte.

Ante los fantasmas
FRANCIA, 2009, 109’
“En 2007, Sylvie Lindeperg publicaba Noche y Niebla, un filme en la historia, resultado de una larga reflexión sobre la obra de Resnais. Gérald Collas me propuso hacer una película de ello. Hacía años que yo conocía y apreciaba a Sylvie Lindeperg y su trabajo. La idea de filmarla en acción (como anteriormente había filmado al arquitecto Pierre Riboulet, al cocinero Alain Ducasse, al músico Michel Portal o al historiador Carlo Ginzburg) me atrajo inmediatamente. En esta película, como en su libro, pero ahora mediante imágenes y sonidos, Sylvie Lindeperg interroga las influencias complejas que llevaron a la realización de Noche y Niebla y que pesaron en su destino. Con ella, la práctica artística, y este film en particular, son vistos como analizadores de las contradicciones de una época. Pero no se trata de “reconstituir”. Hemos querido actualizar el gesto y la mirada históricos. Filmarlos aquí y ahora. Las imágenes de archivo de los campos de concentración y de los centros de exterminio filmados en Noche y Niebla siempre plantean la cuestión de su legitimidad, del sufrimiento que producen, del desafío que significan tanto para el deseo como para la posibilidad de ver. Tratándose de la destrucción de los judíos de Europa, esas cuestiones son candentes”. (Jean-Louis Comolli).

Poema del alba



Si tan bonito fue
cómo es que no siguió?
Bonito fue
mas ya no.

jueves, 14 de octubre de 2010

Película de no-amor

A nuestros amores, de Maurice Pialat
Sábado a las 19:30 en Lambaré 873


Todo lo que una chica es capaz de hacer para no entregarse al amor.

¿Sería entonces una película de no-amor?

Pero in absentia la sombra del amor se hace más grande.

Suzanne (Sandrine Bonnaire en un debut cinematográfico que fue también su consagración fulminante) es una pendeja de dieciséis que no quiere amar, que hace lo que puede para esquivar el amor en su vida. Eso la lleva a ser una vagabunda del alma, a la infidelidad como condición permanente, a saltar de uno a otro sin que su corazón se enlace jamás en el corazón de algún otro.

¿Qué le pasa a esta pendeja?

Yo lo estuve pensando.

No sé.

Espero llegar a saberlo.


Maurice Pialat es un especialista en corazones de esta especie. Agradables y en el fondo desagradables y en el fondo aún desgraciados. Creo que Pialat no juzga a sus personajes, pero se pregunta por ellos.

Pialat es de esa generación post-nouvelle vague a la que también pertenecen Jean Eustache y Philippe Garrel, que quedaron un poco a la sombra de sus luminosos hermanos mayores (Godard, Truffaut, Rohmer) y han sido a la vez sombríos en un sentido existencial.


Creo que A nuestros amores puede ser una película de no-amor que definitivamente nos enseñe más sobre el amor que otras que tratan del amor propiamente dicho.