viernes, 15 de febrero de 2013

PPT: el gvirtzismo y la comunicación kirchnerista

Alejandro Kaufman en La otra.-radio. Segunda parte
Un programa para descargar clickando esto



Dijo Alejandro Kaufman en su visita a nuestro programa La otra.-radio del domingo pasado:

"El gobierno necesita canales de comunicación y usa los que hay. Así como está Insfrán en Formosa o está la patria sojera, también está PPT. Ese tipo de complejidades se verifican en el orden de la comunicación también. Entonces tenemos lo que yo llamo el "gvirtzismo", es decir, PPT. ¿Qué ha hecho estos años? Una apología de la televisión de la farándula. En 678, en los informes, es muy importante qué dijo Tinelli, qué dijo Rial, qué dijo Mirtha Legrand. Han logrado capturar a la militancia política, a las figuras de los DDHH, sentarlos en ese sillón de TVR y que acepten las cosas que pasan en TVR que no son interesantes. Es una cuestión de farándula y amarillismo, más moderado que el de la oposición. No es la cloaca... hay otra orientación política que atenúa esa cosa tan cloacal de Clarín, La Nación, Perfil, etc, que han profundizado tanto su grado de perversidad que son récords mundiales de perversidad en la manera de practicar el periodismo.

"El problema es que está tan en crisis la cuestión mediática argentina que no hay mucho con quién hablar. Las prácticas mediáticas y periodísticas no se han depurado después de la dictadura, sino que han profundizado sus características antipopulares. Tinelli es tan enemigo del pueblo como demagógico. Lo captura pero va en contra de los intereses populares. Es machista, es misógino, es cruel con los más débiles. Cuando uno hace comunicación popular, no tiene que ser condescendiente con Tinelli, tiene que ser crítico con Tinelli.

"Este es un debate sobre derechos humanos, un debate sobre el artículo 70 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. ¿Qué dice este artículo?

ARTÍCULO 70: La programación de los servicios previstos en esta ley deberá evitar contenidos que promuevan o inciten tratos discriminatorios basados en la raza, el color, el sexo, la orientación sexual, el idioma, la religión, las opiniones políticas o de cualquier otra índole, el origen nacional o social, la posición económica, el nacimiento, el aspecto físico, la presencia de discapacidades o que menoscaben la dignidad humana o induzcan a comportamientos perjudiciales para el ambiente o para la salud de las personas y la integridad de los niños, niñas o adolescentes.

"Es un artículo que hace todo un relevamiento de lo que a nivel de contenidos no debe ser emitido en los medios. Contenidos: la ley sí interviene sobre los contenidos, y eso tiene que ver con los derechos humanos. Si vos tomás ese artículo hay muchas cosas de TVR o PPT que serían cuestionables. Yo me acuerdo de una vez en TVR, cuando se tocó el tema de un señor que quedó sepultado en el derrumbe de un edificio en Capital, se lo hizo de una manera morbosa, irrespetuosa, chabacana. Lo que pasa es que ha logrado hegemonía en el horizonte político y cultural argentino un grado de violencia simbólica que genera insensibilidad. Aparece el argumento de que tal cosa hay que mostrarla porque es una noticia, una información. Esa idea en realidad es un pretexto que se usa para capturar la sensibilidad de la audiencia con contenidos morbosos, sexuales, violentos. Eso es lo que hace Tinelli, pero eso también es lo que hace la comunicación kirchnerista lamentablemente. Un empresario que tiene un multimedios kirchnerista no puede tener medios amarillos. El video de Florencia Peña provino de un medio amarillo de Szpolski. Esas son cuestiones que deben ser discutidas políticamente.

"Hay inteligencia en la comunicación de la propia Cristina. Una comunicación cristinista que son los discursos de la Presidenta, twitter, facebook, la cadena nacional y los grandes eventos, como el de diciembre en Plaza de Mayo, Tecnópolis, el Bicentenario, eventos espectaculares que están hechos con un criterio político de seriedad, de contención, de corrección política. Ahora no queda bien hablar de corrección política. La corrección política consiste en que yo no te insulto, no te injurio, no soy racista. En el orden de la sátira, como lo hace Barcelona, Capusotto o como se hace en literatura, no rigen esos criterios. Pero en la esfera pública es diferente: parte del proceso de farandulización fue confundir los géneros. ¿Por qué desapareció la comicidad de la televisión argentina (y recién volvió con Capusotto)? Porque todo se volvió cómico... ¡todo es joda! Se suicidan jubilados en la Plaza y nos reímos, siempre hay payaso diciendo estupideces. Y lamentablemente se está produciendo un retroceso con respecto a eso".

(La conversación con Kaufman sigue en el programa de radio, que se puede descargar clickando ahí: http://www.mediafire.com/?4r225met18eu95e)

Temas musicales que escuchamos: Jack White "Love Interruption"; Pappo, Charly García y Botafogo "Desconfío de la vida": Led Zeppelin "Black dog"; Paolo Nutini "Rehab".

jueves, 14 de febrero de 2013

AMIA: El entendimiento con Irán es un acto de soberanía argentina que no acepta subordinarse ni a Irán ni a EEUU

Alejandro Kaufman en La otra.-radio
Un programa para bajar. 1ª parte. Clickar acá


El domingo pasado estuvo en La otra.-radio Alejandro Kaufman, con quien hablamos varios temas de actualidad política.

Sobre la causa AMIA: "Un atentado tiene una lectura política. Como todo acto público realizado por un sujeto político, manda un mensaje. El mensaje del atentado a la AMIA fue: los judíos no pueden diferenciarse del sionismo, tienen que cargar también con las responsabilidades y las consecuencias de lo que ocurre en Medio Oriente. Ese fue el mensaje y eso tuvo enormes consecuencias globales. Y por supuesto que nos ha tocado, como argentinos, sufrir ese destino. Esto ocurrió en una coyuntura: hoy no sucedería de nuevo. Cuando Borger habla sobre el tercer atentado se refiere al razonamiento sobre la impunidad, al criterio de que algo que queda impune puede repetirse, lo que también es discutible. Bueno, le surgió ese enunciado de un modo muy inoportuno y la presidenta le contestó.

"Se olvida hoy en día en el mundo de las redes y de la comunicaición generalizada que los presidentes no dicen opiniones en twitter: cuando la presidenta dice algo en twitter está haciendo un acto de gobierno, está gobernando. Y usa twitter porque es una forma directa para pasar por alto los medios hegemónicos. Así le impone a la agenda hegemónica que repita lo que ella dijo en twitter sin ninguna mediación. (...)

"Cada vez que se habla del asunto del atentado a la AMIA Irán dice: "yo no fui". ¿Y quién fue entonces? "Ah, no, fueron ellos mismos, las víctimas". Y hay voceros argentinos que repiten eso. Yo quiero señalar la extrema gravedad de esto: hay 85 víctimas que tienen familiares, ni siquiera nos extendamos a una dimensión comunitaria, nacional... [Según esta versión de Irán] Hay centenares de familiares que no se han dado cuenta de que fue un auto-atentado. La inverosimilitud de eso es inconmensurable. ¿Vos te podés imaginar? Nadie se da cuenta de nada: "esto lo hace Israel mismo, banderas falsas..." todas esas barbaridades... No hay otro actor [más que Irán], la pista siria es carne podrida; y aunque fuera, es el mismo actor del conflicto de Medio Oriente.

"En ese contexto, ¿qué hace el gobierno argentino? ¡Un acto de soberanía! Los asuntos entre estados no se resuelven penalmente. No es que me robaron un casette y yo voy a la comisaría para que encuentren al ladrón. Los asuntos entre estados tienen otra lógica. Uno interactúa con otro estado no en función de la "Verdad". Pero no por la falta de pureza de los estados. Los estados son entidades complejas que abarcan conflictos, clases sociales, ideologías diversas... Cuando hay un conflicto entre estados tiene una lógica diferente al conflicto entre las personas.

"Es cierto que Irán niega el Holocausto. También hay que decir esto: la política de estado más antisemita desde Hitler es la de Ahmadinejad. Es insoportable eso, a todo nivel. Pero eso no es un motivo para que entre estados no haya negociación, porque también lo hace EEUU, lo hace Naciones Unidas. Irán es miembro de Naciones Unidas. El gobierno argentino, como lo demostró Cristina en el discurso, ha repetido cada año en Naciones Unidas sus reclamos a Irán. 

"El entendimiento que ha hecho Argentina con Irán a mí me parece incuestionable. No quiere decir que tenga eficacia, ni que vaya a salir bien, ni nada. Es una manera de avanzar en un acto de soberanía que consiste no aceptar que lo que ocurra con el atentado a la AMIA y sus consecuencias se subordine a determinaciones ni de Irán ni de EEUU. Es la tradición peronista, tercera posición. Es una posición soberana. Porque Irán te lleva a que el atentado lo cometió la comunidad judía, ningún gobernante argentino de ningún signo podría soportar semejante infamia. Y el kirchnerismo se ha comportado con absoluta corrección, porque al vocero que sostuvo eso siendo un miembro del gobierno se lo echó y no volvió a estar en un cargo de gobierno. Y por otro lado está EEUU como garante de la juridicidad internacional, con una cierta lógica acerca del terrorismo, que el peronismo, con sus oscilaciones, por un lado te saca la Ley Antiterrorista, pero después se corre para el otro lado y te hace el entendimiento con Irán.

"Y después la comunidad judía tiene otras determinaciones. Ha habido una voluntad de apoyar el entendimiento, pero las lógicas internas comunitarias no les han permitido sostenerlo. Entonces se opusieron. Pero eso no tiene por qué dramatizarse. Yo pienso que es una cosa que hay que apoyar con discreción, sin demasiadas expectativas, como un acto de inteligencia política del gobierno. A mí me parece que es una iniciativa creativa.

"Ni hablar, como en cada cosa que pasa, del comportamiento de la oposición. Repugnante. Van al Museo del Holocausto a hacer un acto con Bergman. Ninguno de ellos hizo absolutamente nada durante 19 años y ahora que hay una iniciativa la tienen que bombear".



Para bajar el audio de la primera parte del programa, clickás ahí: http://www.mediafire.com/?vq5bjl93o3811s5

Temas musicales: Diana Krall "Let it rain", Tom Waits "Cold water" y "Chocolate Jesus", Leonard Cohen "Darkness".

Más adelante subimos la segunda parte.

Oración del remanso

Busco la canción del verano V


Fotografía: Paraná hacia el mundo

Soy de la orilla brava del agua turbia y la correntada
que baja hermosa por su barrosa profundidad
soy un paisano serio, soy gente del remanso Valerio
en donde el cielo remonta vuelo en el Paraná.

Tengo el color del río y su misma voz en mi canto sigo
el agua mansa y su suave danza en mi corazón
pero a veces oscura va turbulenta en la ciega hondura
y se hace brillo en este cuchillo de pescador.

Cristo de las redes
no nos abandones
y en los espineles
déjanos tus dones.

No pienses que nos perdiste, es que la pobreza nos pone tristes
la sangre tensa y uno no piensa más que en morir
agua del río viejo, llevate pronto este llanto lejos
que está aclarando y vamos pescando para vivir.

Llevo mi sombra alerta sobre la escama del agua abierta
y en el reposo vertiginoso del espinel
sueño que alzo la proa y subo a la luna en la canoa
y allí descanso hecha un remanso mi propia piel.

Calma de mis dolores
ay, Cristo de los pescadores,
dile a mi amada que está apenada esperandomé
que ando pensando en ella mientras voy vadeando las estrellas
que el río está bravo y estoy cansado para volver.

Cristo de las redes, no nos abandones
y en los espineles déjanos tus dones.

No pienses que nos perdiste, es que la pobreza nos pone tristes 
la sangre tensa y uno no piensa más que en morir 
agua del río viejo, llevate pronto este llanto lejos 
que está aclarando y vamos pescando para vivir
agua del río viejo, llevate pronto este llanto lejos 
que está aclarando y vamos pescando para vivir. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tarantino desencadenado

Django sin cadenas


El Tarantino político de sus últimas dos películas es un cineasta consumado, capaz de sostener sus rasgos de autor más personales, en un medio en el que casi todos los directores tienden a borrar sus huellas y a parecerse a cualquier otro. Y da otra vuelta de tuerca: ya no se limita a celebrar los productos obsolescentes de la cultura pop, gesto que él mismo puso de moda a principios de los 90 y que hoy se volvió un síntoma de alienación contemporánea. Ahora Tarantino pone en la mira las prácticas sociales que hacen posibles tal tipo de consumo cultural, tal clase de películas y tal especie de espectadores. Tarantino se mete con el espectador mainstream, con su morbo, su adicción a la violencia y su medianía despótica, su atención fluctuante y su afasia, su embotamiento sensorial, sus prejuicios raciales y su chauvinismo. El director no denigra a su espectador ni lo complace, sino que hace algo más interesante: le exige un poco más. 

Las referencias de rigor a los géneros cinematográficos, las citas de películas y los homenajes a cineastas subvalorados están, pero son una trampa caza-bobos. Porque en el fondo Django sin cadenas tiene poco y nada que ver con el western, con el spaghetti y con el blaxploitation, que apenas funcionan como texturas de las que el autor se vale, como lienzos sobre los que dibuja sus propios trazos, inconfundibles con los de Leone, Corbucci, Fleischer, e incluso con sus contemporáneos Johnnie To o John Woo. Lo mismo pasa con el tópico de la venganza: es un ideologema con el que Tarantino lleva a cabo una operación más compleja, la de desencubrir la posición del espectador que goza con la representación de la violencia. La distancia que separa a Tarantino de los vengadores anónimos y de los Dirty Harry, incluso de la versión más estilizada de Clint Eastwood en Unforgiven, es tan grande que exige a los críticos aguzar sus conceptos. Subsumir sus películas en la clase genérica del cine de le venganza (prácticamente todo el cine de Hollywood) es perder de vista su singularidad. 

El estúpido juego de guiños para el público "iniciado", cuya iniciación consiste en haber perdido demasiadas tardes frente al Cine de Superacción, en descargar un montón de películas y verlas de manera atolondrada, o apenas en hacer un curso acelerado de cultura pop a través de Wikipedia o de los blogs correctos, parece desplazar hacia el olvido la necesidad de pensar cada obra (y cada producto industrial, si uno tiene tiempo y ganas) en su inquietante singularidad, en lugar de despedazarla en una multiplicidad de referencias reconocidas.

En Bastardos sin gloria y en Django sin cadenas Tarantino introduce la historia en su dispositivo: no simplemente los mil y un relatos producidos por la industria cultural, sino la historia de su país y de su época; y la historia del cine también, pero siempre que se tome la precaución de ubicarla en un marco histórico extracinematográfico. De manera que ya no es suficiente constatar las referencias intertextuales, que todavía abundan, por supuesto, pero que son apenas el punto de partida del desciframiento que nos propone. Ahora también es preciso preguntarse por las relaciones no lineales entre ficción e historia. No sirve suponer que en Bastardos sin gloria Tarantino reescribe el final del nazismo en clave de una fantasía super-vengadora que va más allá de la derrota militar de los alemanes, o que en Django sin cadenas el fin de la esclavitud en los EEUU se consagra con una figura resarcitoria que pone al Otro (el nigger) en el lugar del héroe vengador, para devolverle al opresor cada agravio cometido contra el oprimido. Si Bastardos.. y Django... se valen de la historia es porque a la vez renuncian a representarla. No habrán existido esclavos como Django (Jamie Fox), que al ser liberados rápidamente aprendieran a leer, se volvieran expertos tiradores o usaran  elegantes anteojos de sol (es sorprendente que un crítico prestigioso como Jonathan Rosenbaum sea capaz de un literalismo tan elemental). Esa lectura en clave realista en Tarantino es impertinente e imposible. Las citas cinéfilas y las referencias icónicas no están para ser reconocidas en el juego banal de la trivia de los eruditos de la cultura baja (ni alta, ni de ninguna otra especie de erudición), sino que tienen la propiedad de poner en suspenso toda pretensión realista y de hacer aparecer la función constitutiva de la mirada en la experiencia cinematográfica. No existe el cine sin la mirada. Y la mirada nunca es solo una esencia arquetípica intemporal, sino una mirada situada históricamente.

El último Tarantino, el de Bastardos sin gloria y Django sin cadenas, se volvió político no porque trate temas históricos, sino porque politiza el acto de mirar, justo aquel en el que descubre a su propio espectador. Y la venganza y la violencia aparecen ahora mediadas por una mirada a la que Tarantino filma: como la de la jerarquía nazi que, en el cine en el que va a arder, se regocija puerilmente en la representación de la violencia chauvinista en la pantalla. Como se regocijan tantos espectadores norteamericanos y de otros países, el público que Tarantino comparte con  los mamotretos fascistas como Zero Dark Thirty (después de todo, él sólo hace una película cada dos o tres años y su público sigue todas las semanas moldeando su mirada por lo que le ofrece la industria de la distracción). Como el gran final de Bastardos... transcurre en una sala de cine, sería poco preciso reducirlo a la historia de la venganza de las víctimas judías contra los nazis: hace falta reparar en la locación en la que todo sucede.

En Django sin cadenas la relación entre spaghetti, blaxploitation e historia de la esclavitud en los Estados Unidos no se presta tampoco a lecturas lineales. La mera inversión del esquema "good guy / bad guy” (esclavo negro oprimido / villano blanco opresor) se ve impedida por la presencia de un tercero en discordia (1), el dentista King Schultz, un cazador de recompensas alemán con móviles humanistas, o sea: un elemento altamente improbable en el escenario de cualquier western, clásico o spaghetti. Más bien una incrustación propiamente tarantinesca en la superficie del género y una transpoción del Coronel Hans Landa que el mismo actor, Christoph Waltz, encarnaba en Bastardos sin gloria. El extraordinario Christoph Waltz pasa a ser así el elemento emblemático del giro político de Tarantino: portador de la palabra en todas sus inflexiones, como exhortación, como negociación, como pacto de lealtad, como maniobra distractiva y en los innumerables matices de la ironía. Pero en Django... el King Schultz de Waltz es todavía algo más: el que no puede mirar cómo se destroza a un hombre: 

- Su amigo no soporta ver como los perros matan a un hombre, ¿usted sí?- le pregunta el aboninable terrateniente Calvin Candie (Leonardo DiCaprio) a Django.

- Es que yo ya estoy acostumbrado a los norteamericanos y él no- responde Django. 

Candie es un esclavista despiadado, de una codicia solo superada por el sadismo con que goza del espectáculo de dos negros luchando cuerpo a cuerpo hasta matarse. Hay una sexualidad tortuosa en el personaje de Di Caprio, de un homoerotismo apenas tapado, que se excita ante la carne negra lacerada de sus mandingos. Ese personaje es el portador de las conductas del espectador de cine al que Tarantino pone en cuestión. Es notable que los climax de violencia que arrebatan de goce a Candie sean sustraídos a la cámara, en una apuesta al fuera de campo que el cine americano actual parece querer abolir.  Pensar que el director pone en escena la enésima versión del ojo por ojo es haber visto otra película.

Por si no quedó claro todavía: Django sin cadenas es una obra maestra, el fruto de un dramaturgo desencadenado, una fiesta de la palabra como portadora del drama, un derroche de la imagen significante y un reto al espectador.

(1) Hay un cuarto en discordia y en disonancia también, el repulsivo Stephen que encarna Samuel Jackson, que tanto inquietó a la corrección política norteamericana, del que hablaremos en otra oportunidad).

(continúa en La otra 28, ojo, en papel...)