Cine y pensamiento







El próximo sábado:
La Pivellina + una yapa. Alvarez Thomas 1093 - 19:30.

domingo, 28 de febrero de 2010

El hombre que nos roba las novias



Fotografía: Nicolás Villalobos

Sólo hay un hombre que recuerden la abuelas,
las abuelas más viejas
sólo hay un hombre que recuerden las abuelas
que recuerden cómo les bajaba las bragas
cuando ellas eran jóvenes
sólo hay un hombre que recuerden la abuelas
que recuerden cómo despierta las niñas
cuando dejan de ser niñas

porque él es el hombre con quien sueñan las mujeres
cuando sueñan con hombres
es el hombre que moja las mujeres
cuando se consuelan solas
es el hombre por el que suspiran las mujeres
cuando los hombres no pueden

y es el hombre que conforta a las mujeres
y es el hombre que consuela a las mujeres
es el hombre con quien se masturban las chicas
y es el hombre que nos roba las novias
y es el hombre que nos roba las novias

y es el hombre que espía a las mujeres
si hace sol y es domingo
y es el hombre que, milagro la hostia
las hace suyas de prisa
y es el hombre que acompaña a las mujeres
del bracete a la iglesia
y es el hombre que confiesa a las mujeres
y es el hombre que apacienta las mujeres
el cabrón que se nos carda a las cabras
y es hombre que nos roba las novias
y es hombre que nos roba las novias

El gorila que surgió de las sombras
reclamándonos las vírgenes
es el monstruo que se lleva las jóvenes
en las noches de tormenta
la criatura que pretenden las nenas
para todo menos para llevar en el vientre
es el hombre que se ríe de nosotros
la alimaña que se oculta en las cuevas
es la bestia que emborracha a las mujeres
él es hombre que nos roba las novias
él es hombre que nos roba las novias

Es el hombre, el gran hombre
el mil hombres que obsesiona a las mujeres
o tal vez sea el hombre que creen los hombres
que obsesiona a las mujeres
la obsesión que atormenta cualquier relación
entre un hombre y las mujeres
es el hombre que no puede ver ningún hombre
y del que sólo saben las mujeres
el fantasma que oscurece a las mujeres
la cadena que cargan los hombres
y es la pena que hay entre hombres y mujeres
y él es hombre que nos roba las novias
y él es hombre que nos roba las novias.




El hombre que nos roba las novias hoy a la medianoche en La otra.-radio
www.fmlatribu.com

Rosa patria la otra

+ Perlongher en la radio



Néstor Perlongher (de quien ya hablamos varias veces en el blog y en la radio), poeta, sociólogo, y activista político en los años 70, fue uno de los creadores del Frente de Liberación Homosexual. Este movimiento pionero en Latinoamérica, que también tuvo lugar en nuestro país, permitió el desarrollo de la lucha de militantes homosexuales y feministas argentinos. A través de Perlongher y de la reconstrucción de la iconografía utilizada por aquellos militantes, Rosa Patria, el documental de Santiago Loza que se estrena este jueves en el MALBA, intenta recuperar un retrato de lo que fue esa lucha. Sarita Torres, fotógrafa y figura clave tanto del FLH como los movimientos feministas en la Argentina, es en la actualidad el hilo que conduce al espectador por una historia olvidada, a punto de desaparecer. En la película también hay testimonios de Rodolfo Fogwill, Fernando Noy, Juan José Sebreli, Arturo Carrera, Ernesto Hollmann y Flavio Rapisardi, entre otros. y Alejandro Ricagno; y la participación especial de la actriz María Inés Aldaburu.

Santiago Loza, María Inés Aldaburu y Alejandro Ricagno estarán hoy domingo a la medianoche en La otra.-radio, FM La Tribu, 88.7.

Rosa patria, un retrato de Néstor Perlongher y su militancia olvidada. Dirigida por Santiago Loza. Estreno exclusivamente en el Malba, el jueves 4 de marzo a las 20.30 hs. Y luego todos los jueves (20.30 hs) y sábados de marzo (18.30hs).



ANALES
Si el oficial deserta y las tropas confusas siguen carga
la brigada ligera el dos (de infantería)
mientras el oficial, oculto y compungido, llora contra la arena
a la manera de un figurín de Jamandreu
su oscura cara evanescida; "He
robado las perlas de mi hermana, las perlas
y las diademas de mi hermana, las gemas, las alianzas
los dijes y los decires de mi hermana, sus ademanes, sus
estigmas de mujer del 50
su sombrerera con follajes, yo, un aduto oficial de ceño torvo,
a ella, mi frágil desvaneciente hermana"

Y ellas avanzan torpes en la flora, en la fauna
y el oficial lava las fajas en la fuente, fuente de paja en el
torrente lava

Esclavo soy
de acaienos de hermosas grabas, siervo soy
sodmoizado por sus dioses
ciego soy:
veían y no podían creer
lo que veían?: estolas y cadenas de corazón partido
partido: uncido soy
a cualquier carro que levante voy
la polvareda de la historia
Y yo
pillaba yo
contra esos paredones del perdón, por esas galerías
Oh, Glenda
cómo pillaba yo por esos campos
qué pillo ese pillar
y en eso
veo venir a los soldados rusos
adentrada en la fronda:
pillaba y fui pillada ¡por los siervos!
y desarmada en la floresta como esas chicas de Girondo

Yo, un soldado austrohúngaro!



NÉSTOR PERLONGHER

sábado, 27 de febrero de 2010

El fabuloso mundo de Chris Ware


(Clickear imágenes para verlas más grandes)

por Eduardo D. Benitez

Se llama Chris Ware y es el principal exponente de la sangre joven del lenguaje del comic, con la utilización de estructuras narrativas totalmente revolucionarias y disposiciones espaciales de las viñetas en evidente diálogo con las obras del legendario autor de Little Nemo, Winsor McCay. Con su Jimmy Corrigan y el Catálogo de novedades Acme abrió el juego para que las producciones de los nuevos creadores del noveno arte vieran la luz.

Parece que Art Spiegelman –el autor del comic concentracionario Maus- lo lanzó hacia el mundillo del comic invitándolo a participar de la mítica revista RAW, donde colaboró durante un tiempo. Pero el maravilloso mundo de Chris Ware se consolida con las historias gráficas que publica por entregas un tiempo después en el periódico N.Y. Times.



Acercarse a la obra de Chris Ware es animarse a entrar en una zona minada. En ella podemos toparnos con el más descarnado de los cinismos o simplemente con un vacío absoluto. Chris Ware hace implotar el recorrido de lectura habitual de una historieta. Si no, compruébenlo leyendo la maravillosa Building Stories que publicó por entregas en el New York Times del domingo, que desborda la lectura de una tira cómica cotidiana.

Pero la verdadera tropa de elite de este historietista nacido en el estado de Nebraska la encontramos en Catálogo de novedades Acme. Un mundo con sus propias reglas internas que funciona con sus desproporciones, sus cuadritos escondidos en el reverso de la faja promocional y con sus singulares y disfuncionales personajes (Un super héroe panzón y pelado, un ratón cinéfilo y atorrante).

En un primer encuentro con el Catálogo… llama la atención el formato en que está presentado, con sus historias a veces en tamaños desmedidos, viñetas gigantes ó con una letra ínfima. Desde su propio soporte-por su formato y tamaño- el Catálogo de novedades Acme altera las convenciones del lenguaje historietístico. ¿Cómo se lee este libro de Chris Ware? ¿Como un compendio de viñetas sueltas? ¿Como un libro-objeto? ¿Como una obra conceptual? Tal vez como una delicada conjunción de todas estas descripciones.



Lo cierto es que el Catálogo de novedades… requiere un esfuerzo incluso físico para ser leído. Nada sorprendente, si se tiene en cuenta que este monstruo luminoso fue concebido por uno de los grandes adalides de la vanguardia del comic. Poblado de tiras y relatos de tono nostálgico, simulando publicidades gráficas que hacen referencia directa a marcas estilísticas de una época precisa: los años 50 y el bello terreno de la publicidad y los avisos clasificados, arrasado por la parodia o la satirización: “Cometa errores. Tenga hijos y altere para siempre el sabor de su vida” reza la Compañía de semillas Acme. Una institución creada por el propio Ware, como todas las que recorren el libro.

Hay que animarse al ejercicio gozoso de perderse en este Catálogo: en las dimensiones nada habituales de sus planchas, en sus numerosas viñetas en un negro casi absoluto, en sus geometrías prolijamente obsesivas y en el saludo solitario de alguno de los personajes de su enorme cantera.

viernes, 26 de febrero de 2010

Viene Albert Pla

la semana que viene a Buenos Aires


coño, qué complicado
lo que nos ha costado
encontrarnos aquí
mira tú qué casualidad
la que nos tocó vivir
porque el mundo es un pañuelo
que no se lava con detergente

Lo que nos ha costado encontrarnos con Albert Plá. En la edición 2004 del BAFICI tuvimos el gusto de ver De niños, un notable documental de Joaquim Jordá que cuenta la historia del juicio por pedofilia que se le hizo a Xavier Tamarit, un asistente social del barrio chino de Barcelona. Lejos de la histeria pedofilofóbica que inunda hoy en día a la prensa global, la película de Jordá se permite dirigir la mira no al acusado, sino a sus acusadores, para descubrir la feroz hipocresía que mueve a la gente de bien, esos sepulcros blanqueados. Y si la película logra instalarnos de movida en un clima de delicada humanidad ajena a toda hipocresía es porque empieza con el Albert (pronúnciese con acento en la e) cantando –susurrando, en el tono íntimo de una conversación entre amigos a las cuatro de la mañana, esa hora en la que la gente de bien no conversa-, cantando estas Nanas del Antonio:



La sola presencia de Plá derrocha incandescencia. Su voz mínima es capaz de contarnos al oído las más duras historias de seres desvalidos que deambulan por la noche catalana, y lo hace con una extraña mezcla de ternura y desgarro.

La música que el Albert hace no es, en sentido estricto, rock. Más bien se inscribe en la ilustre estirpe de la cançó catalana, pero también de esos cantautores de cualquier parte que se encargan de poner en versos el latido más íntimo de una ciudad: Jacques Brel, Lou Reed, Moris... A menudo su voz se pone tan dulce que parece estar acunando a un niño -de hecho, ¿Anem Al Llit? (2002), uno de sus mejores discos, consta de diez hermosas canciones infantiles.



Sin ser rockero, Plá conserva una buena dosis de la anárquica irreverencia y del reto al conformismo que muchos rockeros perdieron entre las operaciones de marketing. Ese gusto por lo incierto se pone de manifiesto cuando canta ¿La dejo o no la dejo?, la hilarante historia del indeciso que se puso de novio con una terrorista:



Tu novia es un encanto y tú estás tan enamorado
por eso le perdonas sus deslices, sus engaños
pero tu cariño no es tan ciego, ves muy claro su secreto
ella tiene otra vida más siniestra y clandestina
tu novia es una terrorista
ejecuta y ajusticia y atenta contra el sistema
tiene este cruel defecto, pero en fin nadie es perfecto
lo prefiero, lo consiento, antes que su pasatiempo
sea coleccionar sellos, sea ponerme los cuernos
porque un romance muerto es un romance menos.

Una comisaría ha sufrido un atentado
tres jóvenes policías murieron acribillados
claro que es más comercial el coche bomba a un coronel
cuatro quilos de explosivos le mandan directo al cielo
qué matanza, qué sangría,
debería denunciarla, pero igual la culpa es mía,
quizás necesite ayuda, mi comprensión, mi cariño
quizás si le hubiera dado más amor se habría olvidado
de cargarse policías, sin manías, sin prejuicios
un policía muerto... un policía menos...

Según fuentes del gobierno esta tarde una explosión
ha mandao a tomar por culo los retretes del congreso
se atribuye el atentado a un sector nacionalista
que se caga en el sistema y reivindica con violencia
¡libertad e independencia!
tú sabes que eso es mentira, que la culpa es de tu novia
se ha cargao tres diputaos, la democracia agoniza
qué problema de conciencia, ¿a quién piensas serle infiel?
¿a tu novia o a tu patria? tú decides, mientras tanto
un político muerto... un político menos...

Le han pegao cuatro tiros por la calle a un militar
a sangre fría, a bocajarro, paseaba con su hijito
pudiste haber evitado este cruel asesinato
el destino de ese niño huérfano estaba en tus manos
¿no te estremece su llanto?
jesusito de mi vida que eres niño como yo
di porqué han matao a mi papá, toy solito

¿que haré yo? ¿cómo perdonarle?
esto ha ido demasiado lejos, necesito tu consejo
¿que hago? ¿la dejo o no la dejo?
un militar muerto... un militar menos...

Quizás busque en otra parte lo que nunca supe darle
ilusiones y alicientes para poder realizarse
mi silencio está cantando apología al terrorismo
me siento responsable y cómplice de su barbarie
por celoso y por cobarde
pero es que me horroriza estar sin ella, no sabría hacerme a la idea
que le ocurra una desgracia o caiga en acto de servicio
el día menos pensado me despierto y estoy viudo
y sin ella estoy perdido, ya nada tiene sentido
porque una novia muerta es una novia menos...


Plá grabó este tema en 1993, pero su discográfica no se animó a publicarlo hasta 1997, en el disco en vivo Veintegenarios en Albuquerque. Al catalán le encanta moverse por ese borde de riesgo que provoca incomodidad a diestra y siniestra: “A mí me sale natural. No es que cuando me pongo a escribir busque aquello de lo que el resto de la gente no quiere hablar. No busco provocar. Es sólo que el punto de vista suele fijarse en lo que te sorprende a ti en particular acerca de un tema que está ahí para todos". Y es precisamente el punto de vista que Plá elige para contar sus historias lo que saca de quicio a los que pretenden que el arte sea edificante. Al entonar la voz del novio de la terrorista, la canción frustra cualquier intento de moraleja, a favor o en contra: “Yo creo que la canción de la novia terrorista no tiene nada que ver con la política en su aspecto más concreto. Si la canto en Francia, la gente no se fija en ese aspecto. De momento, a mí la ETA o el Rey no me dan caña suficiente como para dedicarles una canción. Cuando estás ahí cantando, sabes perfectamente que al soltar determinada palabrita siempre aparecen esas sonrisas o esos aPláusos. De los que se ponen a aullar cuando canto lo de Un policía muerto, un policía menos... pienso para mí: «gilipollas, no les va a servir de nada ponerse así». Y en cuanto a mí, a ver cómo digo yo que no he tenido nada que ver con ellos".

La semana que viene Pla llega a Buenos Aires para dar cinco recitales en Niceto. Viene a presentar su último disco, La diferencia, que incluye Buscando, esta dulcísima canción de amor. Por supuesto que los de La otra vamos a ir a verlo en patota y el domingo a la medianoche un 40 % del programa de radio va a estar dedicado al Abert.

jueves, 25 de febrero de 2010

Licuado de zapallos


por oac

Patética la oposición: pretende achacarle al gobierno su propia incapacidad para obtener el cuórum en la sesión de ayer en Senadores. Necesitan de Menem para sesionar y para que vote a favor de su proyecto, Menem no se presenta y la culpa la tiene Cristina. La Carrió amenaza con no asistir a la Asamblea Legistlativa y le exige a la presidenta que garantice que las dos cámaras funciones. Pero, ¿cómo? ¿No tiene este hato de inútiles que forman el licuado de zapallo opositor mayoría en ambas cámaras? ¿No son ellos los que tienen que garantizar el funcionamiento de las cámaras?

Lo de ayer es un claro síntoma de la construcción política de la que es capaz el licuado de zapallos: manejan un monpolio mediático que anuncia que tienen los 37 votos (¿o será que el monopolio los maneja a ellos?). Para reunir esos votos dependen de... ¡Menem! Menem no aparece y le echan la culpa al gobierno. El monopolio pone en tapa de hoy la sugerencia de un pacto Menem-Kirchner. El propio Cal-los sale a decir que él no participó de ninguna negociación con el licuado de zapallos. En realidad, Menem saca a relucir la hipocresía del licuado: lo tratan como a un leproso, no quieren por nada del mundo sacarse una foto junto a él, lo usaron cuando necesitaban su voto contra la 125, sacándolo del hospital donde estaba internado por neumonía y, una vez que votó, le sueltan la mano.

Es un buen anticipo de lo que pasaría si alguna vez alguno de los ingredientes del licuado llegara a gobernar: sólo son capaces para echarle a otros las culpas de sus propios fracasos. El monopolio tiene que hacer un casting de zapallitos, porque los que maneja ahora están un tanto magullados.

El living, la ciénaga

(otra historia de la filosofía; viene del capítulo anterior)


por oac

Hay modernos tardíos (ay) que sienten nostalgias por lo que nunca han tenido. Añoran al sujeto fuerte de la modernidad, el que tomó en sus manos la realidad y lo real, el que proyectó la ciencia y sojuzgó a su objeto; el que diseñó la tecnología y dominó la naturaleza, el que se hizo cargo de la Historia e hizo la revolución (la única revolución triunfante hasta la fecha: la revolución burguesa).

Y pensar que ese magnífico sujeto, capaz de tan magnas cosas, nació fallado...

Porque el sujeto moderno nació fallado. Y esa falla es su marca de nacimiento.

Descartes es el burgués sentado en su living, pensando en conquistar su autonomía existencial y, por ende, su paz espiritual. Porque ya tenía un buen pasar, y entonces sólo le faltaba darse su propia ley. Y en esa empresa, sabiéndolo o sin saberlo, Descartes empezó a transitar el camino de la modernidad, es decir: de su autonomía.

¿Qué verdad puedo darme a mí mismo, sin depender de otros? Descartes estaba preocupado por la posibilidad de que le pasara como a Galileo, que había sido procesado por la Inquisición y cuya teoría heliocéntrica fue condenada como herejía. Galileo tuvo que retractarse, a pesar de que seguía creyendo en el movimiento de la tierra. Galileo se retiró a sus aposentos humillado por los Inquisidores, él, uno de los hombres más brillantes de su época.

Descartes no quiso correr la misma suerte, pero tomó el proceso a Galileo como una enseñanza. Así que se retiró a sus aposentos a desdoblarse. Yo puedo desdoblar lo que pienso de lo que hago, porque el ámbito de mi libertad es interior. No radica la libertad en lo que yo pueda decirle al mundo, sino en lo que yo pueda decirme a mí mismo.

¿Y qué se dijo?

Se dijo: soy.

Esa es la primera verdad indudable, el fundamentum inconcussum absolutum veritatis, la verdad primera, sin la cual es imposible fundar otras verdades: yo puedo ser víctima de ilusiones ópticas o de alucinaciones, puedo estar soñando ahora, puedo estar siendo engañado sin advertirlo; es más: puedo estar mal hecho, de un modo tan insanable que, sin advertirlo, vuelva a equivocarme una y otra vez. Yo dudo. No estoy seguro de nada excepto de que dudo. Tengo miedo ya de no poder olvidarme de estas dudas acerca de todo lo otro, lo que percibo, siento, sueño o alucino. ¿Y si nada es real? ¿Si la vida es un sueño? Esa es la primera verdad indudable. ¿Cuál? ¿Que la vida es un sueño? ¿Que el mundo quizá no exista? No, eso es dudoso. Lo indudable es que yo desearía olvidar esta sospecha y temo no poder hacerlo. Temo, tiemblo, ergo: soy. Lo real, lo único real, es esta duda.



La manera en que yo capturo mi ser es esa vacilación, esa inquietud que consiste en desear olvidar y no poder. Esa experiencia es transitada por Descartes así: deseo olvidar, no puedo: desear y no poder, eso es ser: soy. Cogito: sum. Me hallo a mí mismo en el trance de desear lo que no puedo. ¿Quién soy? El que no puede olvidar.

No poder olvidar, eso es pensar, eso soy.

(Canto del gallo)

Otro gallo cantaría si Descartes hubiera retenido la aparición (la parición) de ese yo que piensa, si hubiera seguido hurgando en ese touch con su ser, si hubiera registrado y retenido esa marca -el temor, el no poder olvidar- de la verdad que (lo) alumbró, en lugar de haberse respondido: "soy la cosa que piensa".

Pero ese yo así alumbrado se pensó a sí mismo como cosa que piensa, a la vez que comprendió perfectamente que tan magnífico fundamento no podía consigo mismo. Yo, Descartes, no puedo quedarme conmigo mismo, no es esa una verdad que pueda sostenerme. Yo no puedo conmigo mismo. El living en que me hallo pensando es el centro autófago de mi propio infierno. Si me quedo acá pensando, terminaré por ser devorado por esta duda que me ha carcomido. Yo soy, pero necesito algo más, alguien más. Necesito a otro.

Muchas veces se ha criticado la salida que ideó Descartes del laberinto en el cual se hallaba encerrado. Se dijo: fue genial a la hora de dudar, es decir, de destruir sus certezas, de negar el mundo, de dejarlo en suspenso, de reducir al mundo a apenas un objeto de mis actos de pensamiento (yo percibo el mundo, yo sueño el mundo, yo alucino el mundo, yo dudo del mundo, yo descreo del mundo o creo en él, yo, siempre yo). Y fue un pusilánime al tratar de reconstruir todo lo que la duda había destruído. Descartes puso la negatividad (el yo) en el centro del universo. Pero fue Hegel, mucho después, cuando la revolución burguesa ya había sido hecha, el que le puso ese nombre: negatividad.

En idioma hegeliano: la autoconciencia -conciencia que el yo tiene de sí mismo- sólo está cierta de sí misma mediante la negación de lo otro. Yo estoy cierto de la nulidad de lo otro (el mundo entero) y soy cierto en esa nulidad; por esto, esa nulidad del mundo es mi verdad. Situación paradójica, porque para estar cierto de algo (de mí) necesito de eso que niego como incierto, precisamente lo necesito para poder negarlo. Mi certeza depende enteramente de la incertidumbre del mundo, se afirma en la negación del mundo. Negando el mundo me autonomizo, es decir: distanciándome de él, me libero de él. Pero a la vez: dado que mi propio yo consiste -por el momento- en liberarme del mundo, para ser (para ser libre) dependo del mundo. Ser libre requiere depender de aquello de lo que me libero. Afirmarme requiere negar lo que niego, pero también conservarlo, para poder negarlo: porque si eso que yo niego se aniquila sin más, entoces yo (que sólo soy esa negación) terminaría por aniquilarme a mí mismo. (Fenomenología del Espíritu, B, IV).

Así que no hay vueltas que darle: necesito a Otro. O al menos a otro (¿me alcanzaría con otro como yo, otro yo, o necesito Otro otro?)

Como se ve, estamos en terreno cenagoso: y eso que buscábamos una certidumbre. Y precisamente esa ciénaga es el sujeto moderno, nunca fue otra cosa, a pesar de los anhelos de los modernos tardíos.

Es tarde: será por eso que Hegel dijo que el búho de Minerva emprende su vuelo en el momento que oscurece.

Es tarde para mí, que me voy a dormir cuando aclara.

Buenos días, hasta más ver.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Bueno, chauu, ta lueeego...

Los custodios de la República
son Menemdependientes



Observen el gestito de Cobito:

Desde un bote que naufraga



En mitad de la noche
con un sonido enfermante
este pequeño bote
ha encallado
el mástil está torcido
el casco está quebrado
una marea alta y quedará varado.

Si pudiera caminar, me iría lejos
pero no he dormido desde ayer
la tinta se está hundiendo
la página está borrosa
y no puedo leer ni una sola palabra
pero sé que te amo
sé lo que escribí
mis últimas palabras para ti
desde un bote que naufraga.


(Stephin Merrit, Magnetic Fields, disco: Realism)
Traducción: Dark Lady

martes, 23 de febrero de 2010

El MARFICI en Buenos Aires

(en el CC Borges)



El MARFICI es el festival de origen privado más grande del país y uno de los principales a nivel Latinoamericano. En el corazón del evento se encuentra la muestra cinematográfica, que abarca más de 70 films y se desarrolla entre los primeros días de Mayo, habitualmente en cinco o más salas de la ciudad (que incluyen el Cine Teatro Roxy, el Cine Santa Fe, el Teatro Corrientes, el Museo del Mar, y otros).

Las películas se dividen en secciones, entre las que se cuentan “Competencia Internacional de Documentales”, “Competencia Nacional de Cortometrajes”, “Danza Con Los Sueños” (obras de cine argentino), “Desencuadres” (dedicada al llamado cine de autor), “Esculpiendo Milagros” (dedicada a la música), "Los Salieri de Narciso" (Cine de terror argentino), y diferentes retrospectivas y focos particulares que se renuevan año tras año.

En las diferentes ediciones han estado presentes en el festival una inmensa variedad de invitados de renombre internacional entre los que se cuenta a Adolfo Aristarain, Sergio Bianchi (director brasileño), José Luis Guerín, Damian Szifrón, James Merendino (director norteamericano, Hans Hurch (director del Festival de Vienna), Olivier Pere (programador de la Quincenne de Cannes), Pablo Llorca (director español), Shelly Silver (videasta norteamericana), Hrafn Gunnlaugsson (director islandés), Lech Kowalski, Alejandro Mouján, Raúl Perrone, Martin Vartanov, Rakesh Sharma (director indio), Raoul Girard (director francés), Viatcheslav Amirkhanian (director ruso), Gustavo Fontán, entre otros.

El MARFICI fue declarado de Interés Cultural por el Honorable Consejo Deliberante de General Pueyrredón y la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

Centro Cultural Borges de Buenos Aires
Viamonte esq. San Martín
Programación:

Viernes 26 de febrero
COMPETENCIA DOCUMENTAL Y CORTOMETRAJES


18 hs
DIARIO DEL FIN
(Perú, 2008 / 24 min.)
Dir: Juan Alejandro Ramirez
Documental
Una mujer enfrenta un futuro incierto. Recuenta su vida en cortos, sumarios brochazos y en episodios aparentemente inconexos. Una a una, las cicatrices y la amargura, producto de una vida de solo obligaciones, sacrificio y escasa dicha, emergen inexorables. Diario del Fin es un registro visceral, conmovedor, repleto de liberadoras y honestas confesiones, donde cada sentencia está marcada por una profunda introspección y claridad de percepción que solamente parecen asomar en situaciones extremas, sin punto de retorno.




MADE IN L.A.
(USA, 2007 / 71 min.)
Dir: Almudena Carracedo.
Documental
María, Lupe y Maura son tres inmigrantes latinas que luchan por sobrevivir en los talleres de costura de Los Ángeles. Pero un día, con la determinación de conseguir derechos laborales básicos, se embarcan en una odisea de tres años que cambiará sus vidas para siempre. Conmovedora, simpática y profundamente humana, Made in L.A. es una historia sobre la inmigración, el poder de la unidad, y el valor que se necesita para encontrar tu propia voz.


20 hs
EL ESTADO DEL MIEDO
(Argentina, 2008 / 11 min.)
Dir: Livia Tendlarz.
Con César Repetto y Pablo Sorensen
Premio al Mejor Cortometraje
El Chairo es un adolescente que trabaja desde que nació como peón de campo para un poderoso estanciero de la Pampa Argentina, El vasco. Mientras realizan un cruce de vacas a través de una laguna, el Chairo desobedece las órdenes del Vasco y por eso es castigado y humillado delante de todos sus compañeros. A partir de ese momento el Chairo orquestará una venganza perfecta contra su patrón.


INTIMIDADES DE SHAKESPEARE Y VICTOR HUGO
(México, 2008 / 83 min.)
Dir: Yulene Olaizola.
Premio al Mejor Documental
"Ubicada en la esquina de Shakespeare y Victor Hugo en la Ciudad de México, está la casa de huéspedes de mi abuela, un refugio por donde han pasado todo tipo de personajes que revelan al ser humano en todo su esplendor y singularidad. Cuando tenía diez años conocí a uno de ellos, me cantaba canciones y me pintaba en sus cuadros. Se llama Jorge Riosse. Mi abuela lo recuerda como un joven muy especial que llenó su vida de arte y mucho cariño, también sospecha que él asesinó a una docena de mujeres."


Sábado 27 de febrero
MUSICALES


18 hs
NIKOLAI MIASKOVSKI
(Rusia, 2008 / 52 min.)
Dir: Boris Dvorkin.
Documental
El ruso Nikolai Miaskovski (1881-1950) fue un prolífico compositor y es considerado el mayor sinfonista del período soviético. Compuso 27 sinfonías, además de conciertos instrumentales, cuartetos, cantatas y variadas piezas para piano. Por mucho tiempo fue considerado uno de los tres compositores soviéticos más importantes de su tiempo junto a su amigo Sergei Prokofiev y Dmitri Shostakovich. Pero en la actualidad su obra casi ha desaparecido del repertorio de las orquestas. El documental de Boris Dvorkin repasa los hechos más importantes de la vida de Miaskovski, intercalando imágenes de archivo, testimonios y fragmentos de su correspondencia epistolar.


EL MONÓLOGO DEL ROCK
(Rusia, 2008 / 68 min.)
Dir: Vladimir Kozlov.
Documental
Este retrato de Yuri Morozov, una figura clave de la música under rusa de los 70-80s, muestra, un lado desconocido de la Unión Soviética, donde eran perseguidos muchos artistas. Asistimos a 30 años de la sociedad rusa, a través de archivos de la KGB recientemente abiertos, y de películas clandestinas de 8 mm nunca antes vistos, que documentan recitales de rock. Un descomunal perfil de un artista que causará placer descubrir.




20 hs
TANGO MAESTRO - LA VIDA Y LA MÚSICA DE ASTOR PIAZZOLLA
(Gran Bretaña, 2005 / 106 min.)
Dir: Mike Dibb.
Documental
Explorando la vibrante influencia musical de Astor Piazzolla, este documental traza los eventos de su turbulenta y complicada vida profesional a través de reveladores testimonios del propio Piazzolla, su familia, amigos y los grandes músicos argentinos que tocaron con él. Además, incluye material de archivo que abarca más de treinta años de presentaciones filmadas por los propios grupos del músico argentino. A esto se suma las contribuciones de Daniel Barenboim, Yo-Yo Ma, Gary Burton, los integrantes del Kronos Quartet, miembros de la companía de danza Tango Pasión, Joanna Gregor, James Crabb, Fernando Pino Solanas, Gotan Project y Richard Galliano.


Domingo 28 de febrero
OTRAS SECCIONES


18 hs
ANÍBAL Y EL MUNDO
(España, 2009 / 27 min.)
Dir: Pablo Llorca.
Con Jorge Reyes y Paula Martín.
El nuevo cortometraje de Pablo Llorca narra un día en la vida de Aníbal, el cual sale de su casa con una bicicleta y, tras varios intercambios desgraciados, acaba con un lápiz. Sin embargo, el día no habrá acabado para él y una sorpresa aguarda. El film fue realizado en colaboración con los alumnos de Teatro del Instituto Juan de la Cierva.


UNO DE LOS DOS NO PUEDE ESTAR EQUIVOCADO
(España, 2008 / 80 min.)
Dir: Pablo Llorca.
Con Luis Miguel Cintra y Mónica López.
Una película sobre cine, o sobre la necesidad que todos tenemos de contar historias. En Uno de los dos no puede estar equivocado todos los personajes pasan su tiempo narrando o escuchando narraciones que son mostradas de todas las maneras posibles. Coexisten varias tramas, pero la principal parece ser la que comenzó hace varios años en Beirut entre el Diablo y Almudena, una periodista de televisión. Ambos se enamoraron, pero él, asustado, no acudió a la segunda cita. Años después, el Diablo aparece en Madrid, dispuesto a convencer a Almudena de que empiece una nueva vida junto a él.


20 hs
EMBLA
(Islandia/Noruega, 1991/2007 / 90 min.)
Dir: Hrafn Gunnlaugsson.
Con Maria Bonnevie y Gottskálk Dagur Sigurdarson
Embla cuenta la historia de una joven mujer durante las batallas entre cristianos y paganos cerca del año 1000 en Noruega. El Rey Olaf, con su espada en una mano y la cruz en la otra, quería convertir a todo el país al cristianismo. El rey anhelaba un imperio cristiano que abarcara todas las tierras del oeste habitadas por los vikingos. El film se centra en el destino de Embla, quien es tomada prisionera para obligar a su amado Askur a que acepte una peligrosa misión en Islandia. Es el corte del director de la miniserie “El vikingo blanco”, con la cual cierra su famosa trilogía de los vikingos,

lunes, 22 de febrero de 2010

Post número 1000

Ahí tenés


por oac

Ayer encontré en una página de feisbuc la foto de Lennono que está en la columna de la izquierda, con la adorable pareja sosteniendo el retrato de Néstor, y la puse donde ahora la ven. En feisbuc, una señorita que figura entre mi millón de amigos me escribió:

"NO USEN A EL GROSO DE LENONN PARA QUE SOSTENGA EN SUS MANOS ESA BARRABAZADAAAAAAAAAAAAA...QUE HORROR! SAQUEN DE SUS MANOS ESOOOOOOOO!"

Bueno, chica, qué le vamos a hacer. Ahí tenés.

Al subirla al blog se me ocurrió ponerle el título "Néstor 2011".

Pero al verlo escrito me quedé pensando. ¿Por qué Néstor 2011? En realidad, Néstor está convaleciente y ahí la tenemos a Cristina ejerciendo en plenitud sus funciones, piloteando el país con un andar y una firmeza que vamos a extrañar cuando se termine. Recuerdo a tantos cretinos que han dicho que Cris es manejada por Néstor, empezando por la resentida Carrió, alguien a quien se le nota que la vida la ha tratado mal. Dicen algunos tipos que padecieron a Elisa (como Samuel Cabanchik) que ella odia a los hombres y envidia a las mujeres, y por eso unos y otras terminan huyedo de su lado. Los que quedan, como Fernando Iglesias o la Patricia Bullshit, son los good for nothing que no podrían ser aceptados en ninguna otra parte. La Carrió sacó a relucir su lado más truculento cuando dijo que Cristina tenía la tipología de la mujer golpeada. Es una verdadera hijaputez, pero hay que tomarla como de quien viene, una persona dañada por dentro.

En nuestro programa tuvimos hace exactamente un año a una de sus adláteres, Diana Maffía, quien dijo con una retórica más disimulada algo que en el fondo también agravia a Cristina: "él [Néstor] cree que ella no puede ser presidenta y entonces todas las decisiones importantes las tiene que tomar él".

Y después, Maffía llegó a hacer esta comparación:

- Hay una herida en la memoria que no se puede superar.

-¿Evita?- pregunté yo.

- No -
se rió Diana-. ¡Isabel! ¡Isabel! Hubo un matrimonio y hubo una presidenta...

Y más adelante, Maffía la embarró más aún:

- Cristina nunca ejerció el poder de veto -nos decía la seguidora de Carrió- y en cambio Néstor ejerce el poder de veto. Y eso presiona sobre ella, no porque no tenga iniciativa, la tiene y propone cosas, pero él la está controlando y está vetando alguna de las cosas. Por ejemplo ella quería negociar con las asociaciones del campo y él exigió que no se fuera un paso atrás.

- Ahora,
-pregunté yo- ¿cómo conocés vos la interna del poder de veto y las propuestas que hace ella y que Kirchner le impide?

- Porque lo dice ella misma.

- Yo nunca la escuché decir eso. ¿Dónde lo dijo?

- Bueno, ok, vamos a filtrar, tenés toda la razón: es lo que se difunde en los medios de comunicación.

Bueh, es solo un caso, y eso que Maffía es una de las políticas profesionales más elegantes en el arte de la injuria (y también para esquivar las preguntas difíciles). Me pregunto cuánto habrá de envidia en este tipo de comentarios maliciosos: porque Carrió, Bullshit, Margarita, Chiche Duhalde, Michetti y otras así saben que se dedican a la política y nunca van a llegar a ocupar un rol verdaderamente relevante, como el que está cumpliendo Cristina. Son dirigentes mediocres, en el mejor de los casos. Y si alguien tiene dudas de la diferencia de estatura política de Cristina con cualquiera de ellas, piense sólo un instante en Maffía, Bullshit, Carrió, Margarita o a Michetti gobernando este país. Piensen en el desempeño que podrían tener ante una crisis financiera como la que sacudió al mundo en 2009. Imaginen a Carrió o a Michetti enfrentándose a los poderes permanentes de la Argentina, imagínenselas con las corporaciones mediáticas en contra. O imagínenselas (lo cual en sus casos sería más probable) tratando de imponer una política de ajuste con represión en las calles, imagínense a Carrió tratando de llevarse puestas a las organizaciones sociales, a la CGT, a la CTA. No, no creo que nadie se lo pueda imaginar, porque es directamente imposible que suceda.

Pero no hagamos sexismo: imaginemos el país gobernado por Luis Juez, que hace poco cometió el mismo tipo de grosería de Maffía: comparó a Cristina con Isabel. Imaginen a Juez gobernando el país, tomando medidas que afecten a Clarín, a la Rural, a los milicos, ¿se lo imaginan? ¿Y a Maurizio?

A Cobos uno se lo puede imaginar un poco más, porque tenemos un antecedente cercano proveniente del mismo riñón radical. O a De Narváez: se intuye perfectamente al colombiano declarando el estado de sitio, mandando a matar: se le ve en la cara.

Bueno, entonces: la verdad es que Néstor está reponiéndose y Cristina es la mejor presidente (mujer u hombre) que hayamos tenido durante el período democrático. Así que, dado que hemos llegado al post número 1000 de este querido blog, me parece que vale la pena poner a Yoko y a John levantando la pancarta de Cristina 2011.

domingo, 21 de febrero de 2010

TN: buchones, mentirosos y racistas



Una palmaria muestra de abyección periodística. Acá, más allá de los intereses de la viuda apropiadora y su siniestro escudero Magnetto, lo que se revela es la miseria en vivo y en directo de unos empleados a sueldo con alma de buchones (si se trataba de un robo), racistas (acusaron a los pibes de ladrones pos ser pendejos, morochitos y estar vestidos con gorritas) y mentirosos (por dar "noticias fehacientes" que en realidad responden a una lectura prejuiciosa de indicios mal interpretados).

El video lo saqué del blog de Lucas Carrasco, pero vale la pena que se amplifique. En el fárrago de la manipulación diaria de una cloaca como TN, seguramente esta actitud miserable de Lapegüe Jr. y Dominique puede pasar desapercibida. ¿Lo harán sólo por un sueldo? ¿De cuánto? ¿De 5 o 6 lucas?

Uno después de la otra




Por primera vez en la historia de la radiofonía mundial, hoy a la medianoche, uno después de la otra:

A las 0:00 hs La otra.-radio.

Y a la 1:00 Antojo (edición extra).

A la medianoche en La otra.-radio: el cantante cubano José Luis Barba, de visita en Buenos Aires, nos presenta su nuevo cd, Cubanos. en el que canta acompañado por los grandes de la música de la isla: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Santiago Feliú, Pancho Céspedes y Carlos Varela, entre otros. Barba pertenece a una generación de artistas que comienzan sus carreras en los 80 en La Habana. Radicado ahora en Chile, en su último disco logró reunir a los más expresivos representantes de la Trova, más allá de diferencias ideológicas, y ofreció una canción suya a cada uno de sus compañeros.

En La otra.-radio también haremos un anticipo de las películas de Fassbinder que en los próximos días se proyectan en la sala Lugones. Y daremos nuestro punto de vista sobre Carne sobre carne, la película de Diego Curubeto sobre la Coca Sarli.

Y a la 1:00 Antojo (un antojo más qué le hace al tigre, porque el verano nos quedó chico para el programa que termina el viernes próximo).

El antojo de hoy está más que justificado, porque el artífice de la canción más linda del mundo, Stephin Merrit, de Magnetic Fields, acaba de sacar un nuevo disco: Realism. Así que vamos a estar escuchando algunos de los nuevos temas, junto con algunas gemas de los discos anteriores. No creo que hoy haya en el planeta Tierra un tipo que la tenga más clara a la hora de cosntruir una canción perfecta. Y los que no estén de acuerdo, que la sigan mamando.



You think I'll run, not walk, to you
Why would I want to talk to you?
I want you crawling back to me
Down on your knees, yeah
Like an appendectomy
Sans anesthesia.

If you think you can leave the past behind
You must be out of your mind
If you think you can simply press rewind
You must be out of your mind, son
You must be out of your mind.

You want what you've turned off turned on
You call it sunset, now it's dawn
You can't go 'round just saying stuff
Because it's pretty
And I no longer drink enough
To think you're witty.

You want to kindle that old flame
I don't remember your real name
It must be something scandalous
Lurks in your shadows
If you need a Santa Claus
To buy your gallows.

sábado, 20 de febrero de 2010

Fumate Lost

Una aproximación a un fenómeno de masas



por Eduardo Fernandez Villar

Ante todo, una petición de principio: esto no pretende ser una condena –a bulto cerrado– de toda la variada (pero no por eso menos homogénea) oferta del género "series de tv". Sino, simplemente, un llamado a la reflexión sobre un fenómeno –apenas uno más– de los que produce esta globalización unidireccional en la que estamos inmersos.

Son tantas y tan ostensibles las similitudes que hay entre la célebre Isla de Gilligan y estos muchachos de Lost que una probable volanta a estas palabras bien pudiera haber sido: el día que Gilligan se volvió pretencioso. Justo es decir, en favor del susomentado personaje, que sale ampliamente favorecido con la comparación. De todo punto de vista, Gilligan’s Island supera a Lost. Si bien ambas series mueven a la risa, la primera de ellas lo hacía de un modo directo y simple. Tal vez la distancia que se da entre estas dos series sea la misma que la que media entre sus respectivos espectadores. Hoy, que nos sabemos sofisticados y postmodernos, nos resultaría naïf una remake lisa y llana de la serie que hiciera furor en los sesentas. Varios reajustes se vuelven menester para que funcione. Dichos reajustes pueden englobarse en diferentes órdenes; cuantitativos: en lugar de ser solo siete los náufragos habrán de ser cuarenta y siete (acorde con una sociedad que se quiere democrática y pluralista); cualitativos: no se tratará propiamente de un naufragio (los barcos están demodé), sino de un accidente aéreo; lo cual nos lleva a otra de las variantes (cómo denominarla, ¿geográfica?): la isla no es propiamente una isla, sino que se trata de una suerte de vórtice espacio-temporal (como corresponde a una era que conoce palabras como cuántico o quark), diríamos incluso, parafraseando al sr. Locke, que es una isla milagrosa (ya que no ‘milagrera’, que es cosa de negros) donde la gente puede llegar a sobrevivir después que un avión cae a tierra, sin mayores traumatismos ni –lo que es mucho peor– reflexiones al respecto. No olvidemos las variantes estéticas: mientras que en La isla de Gilligan había personas de edades diversas y físicos que podríamos denominar corrientes, en esta pretenciosa secuela, sólo vemos ninfas y adonis. Abandonando rápidamente toda pretensión de verosimilitud, el casting da clarísimas muestras de aquello a lo que apunta todo: a no ser más que un producto de consumo masivo. Así, encontramos una peligrosísima delincuente que ganaría cualquier concurso de belleza; un médico cuyo físico hercúleo no se muestra siquiera mínimamente acorde al desarrollo de su actividad profesional; un guardavidas que parece más próximo al seguro recorrido de las pasarelas que a lo escabroso y mareante de las mareas (de hecho, no puede salvar a una de las sobrevivientes –¡y ni tan siquiera a sí mismo!– de las cálidas aguas del Pacífico); un sapientísimo "anciano" que, con igual detreza, es tan capaz de acuñar una frase lapidaria como de ultimar un jabalí al trote… y así.

Leamos lo que la tan exhaustiva como inconstante Wikipedia tiene para decirnos respecto de este esperpento:



El complejo y críptico desarrollo de Lost da pie a numerosas teorías posibles para explicar los enigmas de la serie, como en su día ocurriera por ejemplo con Twin Peaks. Estas teorías se refieren no sólo a las respuestas fundamentales del argumento, relativas a la isla y a los supervivientes, sino a todos los detalles sin respuesta que se van acumulando con el transcurrir de los capítulos. Los creadores afirman que los diversos enigmas tienen una explicación y que esta será eventualmente mostrada en el transcurso posterior de la serie…

Esta última frase me resulta particularmente reveladora: "Los creadores afirman que los diversos enigmas tienen una explicación y que esta será eventualmente mostrada en el transcurso posterior de la serie.” Lo cual equivale a decir que no tienen nada escrito y lo irán viendo sobre la marcha. De hecho, ese parece ser el nudo vertebrador de toda la serie: ir viendo qué es lo que vende más y seguir las cosas por ese lado (de ahí la acumulación de ‘detalles sin respuesta’ a los que se hace mención en el texto de marras). Todo esto nos lleva a dudar, por decir lo menos, de la pertinencia de los adjetivos con los cuales se valora el dearrollo de la serie. ¿Por qué llamar "complejo" a algo que es meramente complicado? Si bien el calificativo de "críptico" suena bien, ¿por qué aplicárselo a algo que apenas si llega a ser "confuso"?

Se me ocurre que debemos estar bastante mal si es que productos de este tipo nos resultan filosóficamente reveladores. Insisto, no es porque se trate de una serie estadounidense (Six feet under también lo era y sin embargo su factura y la densidad de sus temas, merecen otro tratamiento); tampoco se trata de una cuestión de formato (por citar solo un ejemplo, la serie Twin peaks era muy superior en cuanto a suspense se refiere). ¿De qué se trata entonces? Dicho brevemente, se trata de su baja calidad. De la atomización constante pero inconsecuente de su trama argumental; de la remanida y afectada forma en la que está narrada; del modo desaforado y groseramente comercial con el que fue llevado a cabo el casting. Se trata de lo escasamente originales que resultan ser las ideas que se nos quieren vender –precisamente– como las más novedosas; más aún, llama la atención que los herederos de Stanislaw Lem no iniciaran acciones legales a los productores. Eso por citar sólo alguno de los ‘homenajes’ más obvios en lo que respecta al guión. Hablar del aspecto visual, nos supondría nombrar desde Spielberg hasta Tarkovsky (tomando de este último solo alguna parte de Solaris, desde luego). Al parecer, hay gente para la cual el sólo expediente de nombrar personajes con apellidos de filósofos conocidos, bastaría para considerar "filosófica" per se a toda la propuesta.

Tras escuchar cientos de voces –cientos de veces– hacer mención a las muchas y muy diversas virtudes de esta serie, decidí que tenía que ver el prodigio con mis propios ojos… Vuelvo a preguntarme –una vez más– por qué extraña razón un millón de moscas no deberían estar equivocadas.

viernes, 19 de febrero de 2010

El revés del tapiz de la locura



por Esther Díaz

La historia abunda en enigmas. Ninguno de ellos ha inquietado tanto a los hombres (por lo menos a los hombres de la Ilustración) como aquellos que rompen las continuidades. Un intento de salvar las diferencias ha sido instaurar teologías o sentidos ocultos que rescaten, para la intelección, un progreso interrumpido de la razón. Michel Foucault en lugar de perseguir sentidos ocultos, prefiere describir las condiciones que posibilitaron determinados acontecimientos históricos en sí mismos, sin inventarles continuidades que -en realidad- son más deseadas por los estudiosos que impuestas por la realidad. Por ejemplo, la locura, que no siempre fue una enfermedad mental, no siempre fue objeto de encierro, no siempre se la entremezcló con la verdad y con la ética, como lo ha hecho la modernidad que, además, decidió encerrar a esas personas que presentaban desajustes de orden biológico y conductal, pero que no constituyeron problema para otras épocas históricas. Sin embargo, fueron conflictivas para los modernos y lo siguen siendo para los posmodernos.

En La historia de la locura en la época clásica, Foucault investiga la parte socialmente oculta de la locura. Es decir, no su protocolo médico, tal como se lo conoce desde el siglo XIX hasta la actualidad, sino las prácticas y los discursos que construyeron al enfermo mental como nueva figura histórica.

En los primeros siglos de la modernidad, una caridad laicizada y la condenación de las “malas costumbres” de los que se habían caído del sistema burgués fueron creando justificativos morales para encerrar a los descastados sociales, tales como pobres, locos, prostitutas, libertinos, malos hijos y, en general, diversos “infames”. Así se los denomina en los documentos de la época, en la que existían consideraciones sociales para sacar de circulación a estas personas que alteraban el orden de los modernos. La libre circulación de pobres o de locos se consideraba un atentado al equilibrio público. De modo que el encierro de los pobres primero y de otros segregados, más tarde, cumplía las funciones sociales de reabsorber (o disimular) el desempleo y defender las “buenas costumbres” de lo que, en poco tiempo más, sería la pacata sociedad victoriana.

En esos primeros tiempos del mundo industrial y del ascenso del protestantismo al poder, se percibe el trabajo (el hecho de trabajar) como un remedio infalible contra la miseria física y espiritual. El poder del trabajo vivido como panacea no proviene de su fuerza productiva, sino de una especie de “encantamiento moral”. El origen mítico de este sentimiento habría que buscarlo en la “caída” original cristiana. El trabajo-castigo tiene un valor de penitencia y redención.

Pero la época neoclásica (que los franceses denominan “clásica”) exhuma otro valor bíblico del trabajo: el trabajo como maldición. No es por trabajar que el hombre recogerá frutos espirituales, sino por la bendición aleatoria de Dios. De todos modos hay que trabajar por imperativo moral. Aunque habría que ser cuidadosos en las interpretaciones de los textos sagrados: un pobre que no quiere trabajar basándose en que las aves del cielo y los lirios del campo no tejen ni hilan y ni Salomón en la cúspide de su gloria estuvo vestido con tanta magnificencia, en realidad, está tentando a Dios. Es como si lo desafiara a hacer milagros, mientras para el poder moralizante el milagro es cotidiano, ya que Dios, en su sabiduría infinita, les permite a las personas vivir de los frutos de su trabajo. El pecado de esa época era fundamentalmente la pereza. Así que sea como fuere, los encerrados, debían trabajar.

He ahí el momento en que comienza la discriminación dentro del encierro. Pues los pobres, los libertinos, los homosexuales y otros “miserables morales” podían trabajar. En cambio, aquellos a quienes hoy llamamos “locos” (en aquel momento, los “sin razón”) no lograban llevar a cabo ninguna tarea fructífera. Esta fue su condena y su aislamiento definitivo. Poco a poco se fueron despoblando los establecimientos de encierro y, finalmente, para comienzos del siglo XIX, sólo los locos quedaron detrás de los húmedos muros de los hospicios.

Con este nuevo dispositivo de fuerzas, se difumina la imagen de los pobres y demás excluidos sociales, quedando sólo el loco como objeto de encierro y de “medicalización”, más virtual que real en un principio. Hasta llegar a aletargarlos en la plenitud del siglo pasado, y comenzar a doparlos desde niños en los comienzos del tercer milenio.

Con el confinamiento, la locura comienza a integrarse a la ciudad como problema. Hasta el Renacimiento el loco estaba un tanto más allá de la cotidianidad, se lo “dejaba hacer”. En el siglo XVII, al tenerlo encerrado junto a otros desarraigados, mostó llevar una lacra mayor que los demás internos: no podía trabajar, no aceptaba el orden, no se plegaba, por lo tanto, a los valores éticos. El loco pasa así a ser la lámina en blanco de lo urbano. En él la vida se suspende en la más abyecta ociosidad. La locura pasa a ser la prisionera de la razón, de quienes se consideran dueños de la verdad, es decir, de los tecnocientíficos. La locura entonces pierde el aura dorada que supo tener en otras épocas y se convierte en carne para atrapar en chalecos de lona, hasta mediados del siglo pasado, y en chalecos químicos, en nuestra época.

La locura hoy pertenece a las enfermedades vergonzantes, como la sífilis, como el sida, como la cirrosis, como el alcoholismo o la drogadicción en general. Haber moralizado a la locura, la convirtió en culpable. Uno se avergüenza al declarar públicamente que sufre una enfermedad cargada de connotaciones morales. Nadie quiere ser loco, nadie quiere confesar la locura de un ser querido, nadie sabe bien qué hacer con los locos. Excepto quienes manejan las leyes del mercado, que saben que comenzar a medicar desde chiquitas a las personas es un buen negocio (para los laboratorios y sus acólitos) de por vida. Incluso cuando se sabe que eso, más que curar, idiotiza. Pero es más fácil idiotizar que tomarse el infinito trabajo de tratar de comprender, de escuchar y de respetar. Máxime cuando la sociedad no da respuestas solidarias ante esta problemática y la mayoría, ¿a qué negarlo? preferiría que nos “saquemos a los locos de encima”.

A partir de esto, se plantea un desafío a los profesionales de la salud, a los familiares de personas con disturbios mentales y a la sociedad en general. El tema de la locura es demasiado serio como para dejarlo únicamente en manos de los laboratorios multinacionales. Se trata de un problema comunitario y son las investigaciones académicas, los debates públicos y el compromiso de la población en general los que deberían permitirnos asumir con responsabilidad y entereza el abordaje de la integración social del enajenado, antes que abandonarlo al encierro indiscriminado, la medicalización salvaje y la exclusión social.

jueves, 18 de febrero de 2010

Sonidos e imágenes de revista La otra

n° 22 - Verano 2010 - en los kioscos




"Transitando por el pop barroco o coqueteando con la ópera -siempre en el contexto del rock alternativo- Rufus Wainwright ha demostrado ser un cantante ecléctico. Y es en sus shows donde esto es más evidente. Su lírica, mayormente basada en temas personales, y su habilidad escénica, hacen de él un verdadero entretenedor. 'Clasifico mi música como entretenimiento. Vos estas allí; yo soy el show. Estoy aquí para servirte', declaró alguna vez este Liberace del pop actual. Dada su capacidad vocal, sería injusto pedirle a Rufus que se limitara a un solo estilo: afortunadamente no es rehén de su propia voz. Desde chico empezó a escribir canciones autobiográficas, como una forma de exorcizar sus demonios". (Fragmento de la nota "Rufus, al fin!!!" por Fernando Velazco, en La otra 22, hora en los kioscos.)




"¿Qué le pide Cat Power a la canción original a la hora de transformar la tradición en eso que llamamos cover? Que se deje exceder, despedazar, que se deje reinterpretar en nombre de devolverle a la música una vitalidad que se supone perdida. Eso hizo ella con las canciones que evoca en sus discos. Pero esa constante reformulación del original tiene como objeto no sólo los temas ajenos, sino también los propios". (Nota de Eduardo Benitez, "The Curse of the Cat People" sobre la reciente visita de cat Power a Buenos Aires, revista La otra).




"...el año Straub –el año del acontecimiento Straub– fue 2002. Hasta ese momento, y por diversos motivos –su propio celo, entre los primeros-, sabíamos poco de su cine, aunque teníamos noticias de su absoluta intransigencia, de su carácter desafiante, de su singularidad; en una palabra -en un fetiche-: de su rigor. Con la proyección de sus entonces dos últimas películas -las radiantes Sicilia! y Operai, contadini- algo trastabillaba para bien: la fama –sin ser falsa– era egoísta; nada nos había dicho de la felicidad del cine straubiano.
En su descubrimiento mucho tuvo que ver Où est votre sourire enfoui? (¿Dónde está tu sonrisa escondida?), el documental de Pedro Costa que -en un juego generoso y no falto de ironía con la leyenda- retrata al matrimonio como criaturas severas y como pareja cómica. Estamos, fundamentalmente, en una sala de edición; es tiempo del montaje de Sicilia! Straub camina, fuma y discurre sobre la vida y el cine; Huillet trabaja en la moviola y corrige la mala memoria de su compañero; se la ve firme y silenciosa frente a un Straub disperso, enamorado de la sentencia y el argumento. En un momento memorable, cansada de tanta verborrea, Huillet –que busca el corte adecuado– dice su parlamento más largo: “Ahora ya no veo nada por tu culpa. ¿Entenderás alguna vez que ser interrumpido cuando estás concentrado desestabiliza y te devuelve a cero? ¡No sé cómo, después de todo este tiempo editando películas juntos, aún no eres capaz de adquirir esa disciplina! El hombre que confíe en ti, cuando salte la valla, acabara con todo roto”. Los dialécticos Straub, pensamos, viven, como Tracy y Hepburn en alguna de sus películas, un poquito antes de la síntesis; pero su muy teatral enfrentamiento tiene lugar en un espacio ideológico compartido: son dos cineastas modernos y antirrománticos. Como en su maestro Brecht, no hay lugar en su ars poetica para el artista inspirado, el arrebato y la obra eterna...". ("Dos cabalgan juntos (Sobre algunas películas de los Straub)", de José Miccio, en el número 22 de revista La otra.)




"Mariano Otero: Todos los chicos de mi generación estamos atravesados por el rock. Los que elegimos el jazz como medio expresivo somos multiestilísticos, no somos neoclásicos. De todos modos, para mí la música es una sola, no importa si es clásica, jazz o rock. Yo me tomo muy en serio la música. Trabajo en serio, pero mis conciertos no lo son. Los músicos de jazz no tienen que ser serios. Hay tipos que son más divertidos que otros. En mis grupos lo vivimos como fiesta, es una celebración salir a tocar.



"Lo más importante es no perder la ingenuidad, jugar como los niños. Es importante preguntarse en qué etapa uno está para seguir creciendo. Observo a mis hijos y pienso cuánta capacidad de hacer cosas tienen ellos, sin prejuicio alguno. Cuando al conocimiento se le suma libertad, se produce una explosión. Esa es mi búsqueda". (Responde el músico de jazz Mariano Otero a Sebastián Duarte en la entrevista publicada en La otra 22).




"Sokurov entra en la historia del siglo XX con una lucidez implacable: sabe de la sustancia fantasmática que infiltra los mecanismos del poder y filma el ocaso de sus líderes. Es en los confines de una etapa histórica y el comienzo de otra donde esa sustancia revela sus límites. En Moloch (1999), un Hitler decadente e infantil toma dimensiones grotescas por su banalidad y la del entorno que lo sostiene, frente a la inminente derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. En Taurus (2000), nos presenta a un Lenin enfermo, atravesando sus últimos días con una pérdida progresiva de la razón. Allí vemos cómo el otrora magnetismo de esta figura va declinando al mismo tiempo que los ideales de la revolución que liderara, mientras que, con el avance de Stalin en el gobierno, se perfila en el horizonte la sangrienta dictadura que se abatiría, finalmente, sobre el pueblo ruso. En su última película de esta trilogía sobre el poder, El Sol (2004), el director aborda la distancia entre los hombres y los dioses, centrándose en el momento en que el emperador japonés Hirohito debe renunciar a la condición divina que le confiere su tradición y capitular, luego de las masacres de Hiroshima y Nagasaki, para salvar a su pueblo de nuevas matanzas. El pasaje subjetivo de dios a hombre y el componente onírico que lo anticipa dan lugar a escenas memorables". (Fragmento de la nota "Sokurov: una voz al límite" por Liliana Piñeiro).




"19 de julio, 1944:
"Hoy nuestro tren llegó a Dirschau, cerca de Danzig. Este es nuestro octavo día de vía de viaje. No soy un soldado ni un partisano. No estoy apto física y mentalmente para este tipo de vida. Soy un poeta.
"Que luchen los países grandes. Lituania es pequeña. En toda nuestra historia las grandes potencias han marchado sobre nuestras cabezas. Si uno se resiste o no tiene cuidado, termina convertido en polvo bajo las ruedas de Oriente y Occidente. Lo único que podemos hacer los pequeños es, de alguna forma, intentar sobrevivir. Ese es el motivo por el que, si nos acompaña la suerte, nos dirigimos a la Universidad de Viena". (Extracto del diario personal de Jonas Mekas, Ningún lugar adonde ir, con presentación de Emilio Bernini, en La otra 22).





"La Otra: Algo que me llamó la atención en las películas argentinas que me gustaron últimamente, como Plan B o La Tigra, Chaco es que sus directores tienen un paso por el teatro. Yo tengo un prejuicio respecto de que los que tienen formación teatral van a hacer teatro filmado. Pero en estos casos me sorprendieron. Las dos películas están muy centradas en las actuaciones, se juegan en esos planos secuencia en los que hay un tiempo propio de la actuación, no puesto por la moviola sino en el momento de la filmacion. Y lo que se ve en la pantalla es de una gran verdad cinematográfica, nada teatral. ¿Cómo trabajaron eso?



Federico Godfrid: Es muy rara esta division entre teatro y cine. A mí, la gente de teatro me dice: “porque venís del cine…”; y la gente de cine dice: “porque venis del teatro…”. Mi llegada al teatro viene por hacer cine, quería dirigir actores, conocerlos más, así que empecé a hacer teatro. Después filmé un mediometraje, gasté una fortuna, no quedó nada como yo quería, casi me agarro una úlcera, la pasé mal, y entonces dije: “¿por qué no hago una obra de teatro?”. La hice y me fue muy bien. Entonces empecé a hacer teatro durante 6 o 7 años, pero siempre con ganas de hacer una película.

Juan Sasiaín Huertas: Yo empecé a estudiar al mismo tiempo cine y teatro, y en la carrera de cine hice varios cortos que, como le pasó a Federico, tenía escondidos porque sentía que no tenían vuelo ni a nivel dramático ni poético. Pero cuando nos pusimos a trabajar en teatro con Federico logramos desde el principio un nivel de exigencia, textos largos, con un peso dramático que se sostenía durante una hora. Con esos resultados teatrales, a mí siempre me quedaba la inquietud de lograr algo de igual peso en el cine". (Entrevista a los directores de La Tigra, Chaco en revista La otra).

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cinco días sin Nora



por Martha Silva

(Advertencia: se revelan detalles importantes de la trama)

Fernando Luján -el excelente protagonista de El Coronel no tiene quién le escriba, dirigida por Arturo Ripstein- encarna en este film de la debutante Mariana Chenillo, a José, el ex marido de Nora, quien tiene sus razones para suponer que el suicidio que ella planeó minuciosamente, ha estado dirigido con exclusividad a él, con el fin de seguir fastidiándolo y manipulándolo desde el más allá.

Algo de esto parecen contar las imágenes que surgen detrás de los títulos, que van narrando con todo el despliegue de la vajilla para las grandes ocasiones de qué modo preparó Nora la comida familiar que se tendrá que realizar después de su entierro. La comida rigurosamente señalizada da cuenta de que se está en vísperas de la festividad del Pesaj, fecha que Laura eligió con un feriado de por medio para su este suicidio.

El hecho de que la muerte no haya sido natural traerá aparejado una serie de obstáculos para la concreción del entierro. Todo transcurrirá con una demora de cinco días y no será un rápido trámite, como hubiera deseado el viudo, que dista de ser un judío ortodoxo. Lo que es indudable -y Nora lo habrá calculado también- es que José tendrá tiempo para repasar su vida junto a ella. Cartas y fotos que ofician de disparador no faltan.

Algo que no sabremos si fue premeditado es que José se encuentre debajo de la cama la prueba incontrastable de la infidelidad de Nora mientras estaban conviviendo y nada menos que con alguien muy cercano a la familia. El adulterio de una madre de familia es algo que suele descolocar: recordamos la conmoción de los hijos de Meryl Streep en Los puentes de Madison.

Cinco días sin Nora es una sátira sobre las convenciones familiares y los dogmas religiosos, tanto judíos como católicos. El suicida no tiene dónde caerse muerto, al menos en México y siendo judío. Los distintos personajes -encarnados por actores excelentes- dialogan en torno a los ritos religiosos y sociales.

Son varias las líneas argumentales que se despliegan en esta comedia negra mexicana, realizada con eficacia asombrosa, pese a evidentes limitaciones de producción. Todo con una habilidad formal destacable tratándose de una opera prima, que obtuvo el Astor de Oro a la mejor película, máximo galardón de la 24a. edición del Festival de Mar del Plata.

martes, 16 de febrero de 2010

Esperando el momento de verte aparecer en la distancia


por oac

Un par de horas antes del Antojo de ayer se desplomó sobre Buenos Aires una lluvia torrencial y cuando llegamos La Tribu estaba inundada. Los muchachos hacía denodados esfuerzos para preservar del agua la zona del estudio y el cablerío, la imprescindible Sabina nos dijo: "el aire para nosotros siempre es prioridad y ya está seco", lo cual quería decir que en un par de minutos podíamos empezar el programa. Alessandro Ricagno había traído su pila de canciones italianas, una más linda que la otra: Lucio Dalla, Domenico Modugno, Cigliola Cinquetti, Roberto Vecchionni... Pero hete aquí que la trasmisión por internet se había cortado y en mi feisbuc los oyentes fieles clamaban al cielo por estar perdiéndose el Capriccio. Gustavo, el operador, y Carmen, la cooordinadora de aire, se movieron prestos y en unos 15 minutos la trasmisión on line se restableció. Y entonces los amigos de feisbuc ya deliraron de placer con tan bonitas canciones y con las traducciones que Alessandro iba haciendo al aire.

Ahora sólo quedan siete Antojos (el próximo, el miércoles a medianoche). Alessandro va a volver más adelante a La otra.-radio a hacer una segunda parte delle canzoni italiane. Aquí les dejo uno de los puntos culminantes de la medianoche mojada: Ornella canta el tema de Roberto Carlos al que mejora notablemente con la sua insuperabile espresivitá.



Me equivoqué tantas veces que lo sé ya
que hoy casi ciertamente estoy equivocándome con vos
pero una vez más: qué cosa puede cambiar en la vida mía
aceptar esta extraña cita ha sido una locura.

Estoy triste entre la gente que me pasa por al lado,
pero la nostalgia de volver a verte es más fuerte que el llanto.
Este sol enciende en mi rostro un signo de esperanza
esperando el momento de verte aparecer en la distancia.

Amor, apurate, no resisto
si vos no llegás, no existo,
no existo, no existo...

Ha cambiado el tiempo y ahora está lloviendo
pero me quedo a esperar,
no importa lo que el mundo pueda pensar
yo no me quiero ir.
Miro adentro mío y me pregunto, pero no siento nada.
Soy sólo un resto de esperanza perdida entre la gente.

Amor, ya es tarde y no resisto,
si vos no llegás, no existo,
no existo, no existo...

Luces, coches, vitrinas, calles,
todo se confunde en mi mente
mi sombra está cansada de seguirme
el día muere lentamente.
No me queda más que volverme a casa,
a mi triste vida,
esta vida que quería darte a vos
la deshiciste entre tus dedos.

Amor, perdoname, pero no resisto.
ahora para siempre no existo,
no existo, no existo...

lunes, 15 de febrero de 2010

Godard y la levedad del ser



por Liliana Piñeiro

Por primera vez, Sin aliento.

La película que Jean Luc Godard filmara en 1959 y que constituye un clásico de la nouvelle vague francesa, me llega recién en el 2010, gracias al ciclo programado en homenaje a los 60 años de la Berlinale que se exhibe en estos días en la sala Lugones. Digamos que la experiencia me resultó muy satisfactoria y que nunca es tarde para una cinefilia reciente, si podemos apreciar las virtudes de este director que, posteriormente, diera a luz una de las obras más monumentales del cine, como son las Histoire(s). Y escribiera un extenso poema que permite iluminarlas.

Utilizando técnicas cinematográficas innovadoras para la época y apoyándose en las excelentes actuaciones de Jean Paul Belmondo y Jean Seberg, Godard nos cuenta la odisea de Michel Poiccard, comediante y mártir: una especie de Genet que busca su sentido a través de la provocación. Mentiroso, ladrón, asesino: este personaje asume en sí una identidad negativa con respecto a los valores de la sociedad pequeño burguesa de la posguerra. Bastan pocos minutos para revelar su costado irreverente, la flojedad de la cuerda por la que camina.




La comicidad y la parodia son suficientes para aportarle un espesor disparatado a este thriller, en el que las referencias al cine y a las citas literarias derrumban toda solemnidad. Así, confrontado con la frase de Faulkner: “Entre la pena y la nada, elijo la pena”, Michel declara: “yo elijo… la nada”.

Y es desde esta posición que el joven va en busca de su amante Patricia, en una loca carrera del “todo vale”. Pero el deseo amoroso lo redime en cierto modo y Michel expone su cuerpo a una muerte desdramatizada. El espectador no puede menos que sonreír ante la mueca final: tan leve es el ser, como la nada.