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Hormiguita Ocaña, primera candidata a diputada nacional de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires,
desconoce el caso Maldonado: "Ni el gobierno va a durar...".

martes, 5 de febrero de 2013

La política y la guerra


A una señora no le gustó mi crítica a 678 y escribió: "Hay que aprobar todo lo que hacen los compañeros ...te creés que esto es un juego? Esto es una guerra, si gana el enemigo te creés que van a tener piedad?" .

Un lector del blog dijo: "En la guerra el fuego cruzado es jodido y el propio peor y creo firmemente que la guerra se está dando, ni en pedo ganada".

Y la amiga de una amiga abundó: "Todo este análisis me parece ocioso y demasiado 'intelectual'. con objetivos 'muy elevados'. Estamos en el barro y en guerra y se lucha con las armas que hay, perfectibles".

Me sorprendió la repetición de la misma idea en contextos diferentes, a propósito de una crítica realizada a un programa de televisión.

¿Estamos en guerra?

La agresión en patota contra Axel Kicillof y sus hijos, que volvían desde Uruguay en clase turista en Buquebús, y las siniestras justificaciones de algunos políticos opositores y periodistas de la derecha parecen alimentar la idea de quienes caracterizan o metaforizan esta etapa de la historia argentina como una guerra.

Es un error. La derecha argentina necesita escalar todo el tiempo el clima de confrontación, porque en términos estrictamente políticos no sabe qué hacer. No tienen idea. En el terreno de la política no han encontrado aún la manera de derrotar al kirchnerismo. Creo que es tiempo de deshacernos de toda metáfora bélica y hacer más y mejor política. Y de extremar nuestros esfuerzos para deslindar la idea de conflicto político de toda connotación bélica.

Lo expresa muy bien el amigo Alito: "Si la historia de la humanidad se divide entre períodos en los que domina la guerra y períodos en los que viabiliza la política, estamos menos que nunca en guerra. Si no se entiende la diferencia entre el conflicto y la guerra, terminamos negociando en desventaja, porque a los que estamos de este lado nos es favorable el terreno de la política".

La repetición acrítica de la idea de que estamos en guerra me preocupa. En boca de personas que no parecen estar en guerra.

Lo peor de la frase "estamos en guerra" es que es mentira. No están en guerra, no estamos en guerra, la guerra es otra cosa.

Hay que empezar por no mentirnos.

Los militantes que repiten "estamos en guerra" tan solo para eximirse de la autocrítica no son precisamente guerreros.

La frase "estamos en guerra" forma parte de una devaluación del peso de las palabras. No hay que invocar la guerra en vano. Dicha por compañeros, suena tan falsa como cuando los caceroleros dicen "no te dejan pensar distinto, esto es una dictadura".

Parece que los que en uno y otro caso hablan así no saben lo que es una dictadura y lo que es una guerra.

Si se abusa de ellas, las palabras pierden su densidad. Si acaso alguna vez hubiera que usar "guerra" o "dictadura" en sentido propio y seriamente, las palabras ya no serían capaces de nombrar lo que pasa.

Me gusta mucho lo que expresaba María Pía López hace un tiempo:

"La contienda pensada bélicamente nos exige como soldados –o, en el mejor de los casos, a algunos pocos como estrategas– antes que como intérpretes libres de una situación. La batalla reclama inclusión en una trinchera o en una facción, renuncia a la crítica respecto de ese conjunto en el que se está incluido y acusar o ser acusado de disparar fuego amigo. La batalla supone generales cuando no ensalza comisarios políticos. ¡Pérdida grande de las potencias de un colectivo si aquellos que lo componen deben reducir su imaginación y su reflexión al cuidado de la persistencia de la facción! Que es facción precisamente por ese encierro y no porque éste sea el destino de cualquier conjunto ni la deriva necesaria de la apasionada nitidez de los conflictos. El antagonismo es el plano necesario de la política, mucho más cuando logra capturar y expresar, con los símbolos y las dinámicas propias de esa práctica, las particiones del antagonismo social. Pero eso divide campos que no tienen por qué derivar en bandos o facciones, por el contrario, pueden afirmar su vitalidad en la capacidad de evitar esa deriva". (Completo acá)

(Gracias a Alejandro Kaufman, quien me recomendó la lectura de este texto. El domingo a la medianoche viene Kaufman a La otra.-radio para conversar sobre estos asuntos).

16 comentarios:

Lidia Ferrari dijo...


No me voy a ocupar de decidir si estamos en guerra o no. Pero hay suficientes razones para pensar que estamos en un momento histórico de “dictadura mediática”. La única dictadura que existe, dijo Correa, es la mediática. Por lo tanto, un momento histórico donde todo es mediático implica que si hay guerra o no, si se hace política o no, se juega, en gran medida, en lo mediático. En este sentido tu crítica a 678 puede ser justa, pero no la tomaría como una bandera.

Desde afuera veo que el clima socio-cultural en Argentina está comandado por el odio, por la hostilidad. Lo veo en la oposición y se percibe en la gente de la calle, claro, en los opositores a este gobierno. Me parece que los que apoyan a Cristina o los que son más o menos neutrales no son los que pregonan el odio, la confrontación y la mala leche. En ese sentido se trata de una lucha mediática. Como vos decis, se instala de esa manera porque la oposición no puede ofrecer otra cosa. Pero se instalan y muy bien instalados.

A mí el programa 678 me pareció siempre excelente en cuanto a contenido, quizá la forma no fuera tanto de mi gusto, pero eso no importa. Tampoco me interesa definir si está agotado o no. Estando lejos, lo veo en diferido, lo cual no es lo mismo.

Si bien estoy curada contra las campañas mediáticas de todo tipo, soy un ser humano. No leí en profundidad el entuerto Darín-Cristina, pero me hice una imagen con los títulos. Hasta cuando leí la respuesta de Cristina. Ahí dije nuevamente ¡Chapeau, Cristina! Hay que leerla y escucharla a ella para saber qué pasa. Pero nadie lo hace, todos se quedan con lo “que se dice”. Y eso forma opinión pública. Por lo tanto, tu crítica, si insiste, si pide autocrítica a los otros, termina presentando una confrontación, llamémosla de ideas.

Pero esto es, sobre todo, un asunto mediático. Y en ese sentido, más allá de que tus críticas sean o no justas, son un enunciado que viaja en lo mediático y se instala. Sabemos que ya no importa quién lo dijo, cómo lo dijo y con qué intención. No importa si es amigo o no es amigo. Darín parece que se retractó o dijo que había sido malinterpretado o sesgado en la nota. Eso ya no importa. Lo único que importa es que todo el mundo (y cuando digo todo el mundo lo hago a propósito) mediático sintió que Darín está en contra de Cristina y ella es una dictadora que no permite a la gente expresarse. Lo cual no es en absoluto así. Pero el artilugio es ese. Darín no puede volver atrás ahora, aunque quiera. Salvo que produzca un escándalo de mayúsculas. Pero será difícil que lo escuchen desde otro lugar.

Oscar, me temo que en este mundo lo que quedará de este intercambio de ideas que vos proponés respecto de 678, es que vos criticas a 678 y con ello al gobierno. Que ellos ahora tienen un nuevo enemigo. No importa si te responde Barone, con suprema honestidad intelectual, que se produjo un diálogo. Eso significa que los de 678 ya escucharon tus críticas. Algo harán con ello.

El problema, repito, es la trampa mediática de que lo que queda es la confrontación. Que le pedís autocrítica a tus amigos no es lo que quedará del entuerto. Me temo que éste es el grave problema en el que se encuentran quienes pueden tener “algo” de difusión pública.
Lidia Ferrari

Alfre dijo...

Efectivamente, algo que me parece que intenta señalar el que recurre rápido a la metáfora de la guerra, es algo así como: "esta es la realidad concreta, no el mundo de las interpretaciones libres"

El "esto es así". Petrifica un presupuesto sobre la naturaleza de la "guerra" que se estaría librando. Intenta hacer pasar, sin explicitar, qué clase de "guerra" sería esta, cuáles serían los bandos, cuales sus fines, etc.

En algo es la misma operación que intenta hacer el que posa de "realpolitiker" (sobre lo que comenté algo en el blog de Gerardo, en el post del último vermucito): "esto es así porque es así"

Pero, de vez en cuando, por ahí es posible usar los mismos términos que plantea el otro para expresar el pensamiento propio en ellos. Un atajo, digamos.

Pero claro, tiene sus limitaiones. Ahí, más allá de los términos, pueden enfrentarse interpretaciones diversas; sobre el conflicto social (¿guerra? ¿no guerra?), sobre qué o quienes serían el campo propio, sobre qué estaría en disputa, sobre qué mejores métodos, o estrategias posibles en ese conflicto, etc. Todas cuestiones que quedan sepultadas cuando se recurre al "esto es así".

Carolina dijo...

El domingo no puedo escuchar el programa en vivo. ¿Lo podrás a subir? Gracias!

Comandante Cansado dijo...

Me gustó.

Diego Quiles dijo...

soy clase 58, y vi algunas cositas como para entender la diferencia entre guerra (o matanza) y conflicto político.

En el 2008 no fue presisamente un amable intercambio de pareceres y se quiso directamente voltear a la yegua. Y lo hicieron desde medios que se ganaron incluso con muerte y tortura de sus dueños anteriores.

Te mando un párrafo de Jauretche que parece que también unía conceptos aparentemente diferentes.
De cualquier manera, acepto que hagamos política y no la guerra

“A la dictadura de los cabos y sargentos de la gran guerra reemplaza, en los países llamados democráticos, la dictadura de los grupos financieros. Los efectos son los mismos aunque el modus operandi de las imposiciones sea otro más sutil, menos perceptible pero no menos eficaz. Va de unos a otros la diferencia que media entre el asalto a mano armada y la estafa. Mientras los totalitarios reprimen toda formación y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses."

Alex dijo...

Parafraseando a von C.: La (acción) política es la continuación de la guerra por otros medios. El objetivo de ambas es el mismo: impedir que el enemigo tenga más poder que nosotros. ¿Qué hay de la palabra "militancia"?

Ignacio Pereyra dijo...

Yo creo que Brienza en este aspecto tiene razon:el gobierno y los kirchneristas tenemos que ver como aflojar los standares de contestacion cuando se discute con opositores que no son energumenos recalcitrantes:gente con la cual si se tiene un dialogo mas madura y abierto se gana politicamente para el kirchnerismo.A los anti-kirchneristas recalcitrantes(digase "gorilas")nunca cambiaran de opinion respecto del gobierno.Hay que jugar en la arena politica,complejizar los dialogos para mostrar que la realidad cala mas hondo que la dicotomia de buenos y malos sostenidos desde la agenda que impone Clarin,y que 678 al contestar se tiene que "rebajar" a seguir la misma logica de nenes de 5 años.

Oscar Cuervo dijo...

Lidia:
no estamos en dictadura mediática: estamos en democracia, Cristina obtuvo el 54% de los votos y está gobernando. En todas partes se discute, el gobierno tiene un núcleo duro de la población que lo apoya, un núcleo duro que se opone y sectores muy amplios que apoyan o critican, depende del momento y el acierto de las políticas. Eso no es de ninguna manera una dictadura. Hay una confrontación dura, pero nunca hemos vivido un período más democrático y más pacífico que este. Creo que equivocar el diagnóstico puede llevarnos a una derrota política.

No exijo "autocrítica" a los demás. Critico yo a personas que apoyan al gobierno, con las que no estoy en guerra, sino que las critico. Y me sorprende que se use malamente la metáfora de la guerra para eximirse de pensar la propia posición, imponiendo una sensación de "urgencia que no nos permite el lujo de pensarnos" que no es tal. Creo que se quiere eludir la necesidad de pensarse, de pensarnos, que se la bloquea con este diagnóstico liviano de la guerra.

Yo no voy a acallar una crítica a la posición a la que adhiero pensando en cómo podría ser mediáticamente usado lo que digo. Me preocupa no cómo podría ser usado mediáticamente, sino que personas que supuestamente están cerca políticamente salten ante una crítica como si fuera un "ataque". Y que no sepan distinguir un programa de televisión de una posición política que es algo mucho más amplio y complejo.

Alfre: creo que esas apelaciones a la realidad son una manera de evitar pensar. La realidad fuera de toda interpretación no existe. El mundo ya viene interpretado. Entonces hacer política es también (no solo) discutir interpretaciones. Si una interpretación monolítica como "estamos en guerra", que llama a estrechar filas, cerrar la boca, ponerse un casco en la cabeza y acatar órdenes, se impone entre nosotros, creo que nos privamos de un recurso sustancial de la política, como es la crítica. En otras épocas gran parte de la militancia entendía perfectamente la necesidad y la conveniencia de la autocrítica. Creo que este miedo a la autocrítica es un síntoma de una formación política deficiente.


Diego: Entre una guerra y un amable intercambio de opiniones hay muchos matices intermedios. Yo no hablé de intercambio amable. Por otro lado no todo conflicto se resuelve con intercambios amables ni tampoco en duras batallas. Sé que hay un sector muy hostil y hasta intentaron voltear a Cristina y lo volverían a hacer si pudieran. Pero no es así todo el tiempo ni son así todos los que no adhieren al gobierno. El kirchnerismo tiene que tener una política para esos sectores que no nos odian y tampoco nos aman: son ellos los que definen el triunfo y la derrota política. Lo peor de todo es que hay un sector de la militancia que me parece muy básico, que toma cualquier crítica como un ataque (quizá actuando como un espejo invertido de la derecha, que también toma cualquier conflicto como un duro ataque). Digo que esta dialéctica de la sobreactuación nos lleva a mentir, porque no hay guerra. Y además no nos conviene: porque es la derecha la que trata de infisionar una vivencia bélica, dada su incapacidad para articular políticas.

La frase de Jauretche no se aplica bien en este caso, porque es un momento donde el poder está bastante repartido: el gobierno tiene legitimidad otorgada por los votos, una militancia considerable que lo apoya, trabajadores que apoyan, empresarios que apoyan, una importante representación en el congreso. Hace 10 años que el kirchnerismo gobierna y logró disputar poder con los sectores del poder tradicional y lo hizo exitosamente. Todo eso no permite caracterizar este momento como una dictadura: Insisto: un mal diagnóstico te lleva a malas políticas y malas políticas te llevan a la derrota.

Carolina: Todavía no sé si podremos subir el programa del domingo.

Comandante cansado: me alegro, mi comandante!

Oscar Cuervo dijo...

Alex: la frase que citás es eso: una frase. No es un dogma religioso. Hay que contrastarla continuamente con la propia práctica y no transformar una frase en un obstáculo para comprender la realidad. No tengo ningún problema con la palabra militancia, en la medida en que no implica forzosamente un conflicto bélico. Los militantes que yo conozco en la actualidad no son guerreros, no viven una guerra, porque no hay una guerra. Hay una lucha, hay conflcto y hay sectores del conflicto donde la línea demarcatoria entre los propios y los adversarios no es tan clara.

Ignacio: totalmente de acuerdo. Es muy importante tener una política de los matices, de las contradicciones internas, de lo que no está definido y puede definirse de una manera u otra.

Una de las cosas que la metáfora de la guerra no permite pensar es el sistema de alianzas en el que algunos que hoy son aliados mañana pueden ser enemigos (en una escala que va desde Duhalde, Clarín, Alberto Fernández y Moyano, y llega hasta Massa, Scioli, Urtubey... el peronismo, bah. ¿Dónde queda el peronismo es esta supuesta "guerra"? Por otro lado, se demostró que algunos sectores sociales apoyaron o se opusieron al gobierno según el acierto del gobierno para lograr incluirlos en su propio campo. A esos sectores no se los convence con batallas, sino con políticas.

Saludos a todos

Diego Quiles dijo...

sin hacerla larga creo que siguen queriendo deshacer lo hecho y limar el poder de la presidenta, de cara al 2015 mucho de lo logrado pende de un hilo.

entiendo lo que decís en cuanto a convencer con política, es más creo que de nuestro lado hubo demasiada mejilla puesta y puentes tendidos antes que tiros verbales.

te va a seguir no gustando esto de usar lenguaje bélico por parte de alguno de nosotros.

creo que va a ser difícil escapar de que muchos sintamos que lo que pasa es nada más que un conflicto

pero bueno, sigamos y vemos.

Oscar Cuervo dijo...

La derecha va a seguir queriendo deshacer lo hecho, siempre. La lucha de clases no cesará. Pero la lucha de clases no es guerra. La lucha de clases implica también alianzas y contradicciones internas. La metáfora de la guerra empobrece esa complejidad hasta reducir todo a dos facciones, como bien dice María Pía López.

No pasa por si a mí me disgusta el lenguaje bélico: es que creo que es una torpeza como caracterización política del momento. Y cuando se usa para acallar las críticas es algo peor todavía.

Si pensás que yo digo que pongas la otra mejilla, es que no leíste nada de lo que dije con atención.

Diego Quiles dijo...

nunca pasé por tu blog, me enganché con el tema 678, me parece que lo que hacés es válido

nada de acallar críticas por lo menos de mi lado

te leí con atención, sólo que lo veo un poco diferente, nada más.

fijate que a veces, si me lo permitís, ponés "no leíste nada de lo que dije con atención" y eso no fomenta el diálogo, pero debe ser tu estilo y pasión por lo que decís.

igual te voy a seguir leyendo

trataré de no ser torpe




oski dijo...

Me parece que en el fondo lo que aflora es lo que se refiere a la intolerancia y con ello me refiero a sus acciones mas o menos violentas.Lo poco que aprendi con los años es que en esos menesteres las derechas sacan ventajas y creo que es porque historicamente han estado usando ese recurso(la violencia) y lo utilizan como una fortaleza aprendida.Por el contrario el discurso politico los debilita, por la solidaridad de intereses entre quienes lo ejercen.

oski dijo...

Siempre pense que la violencia es un activo que las derechas utilizan en su beneficio ya sea para crear miedo o divisiones y que historicamente han manipulado de esa manera a la mayorias.Por esa razon es que la politica es el argumento de las mayorias y la principal fortaleza del campo popular.Lo difil por lo menos para mi, es que la racionalidad intelectual se mantenga inalterable ante la manipulacion o la tilingueria abierta que se desarrolla a diario.

Comandante Cansado dijo...

Te cito acá, Oscar. Perdón por el autobombo, no encontré tu mail para manr el link.

Politico Aficionado dijo...

Oscar, tengo ganas de estar de acuerdo con Ud, porque soy una persona de temperamento pacífico.

Sin embargo tengo la impresión de que el estado de "no guerra" difícilmente pueda ser el resultado de una decisión unilateral.