Santiago Maldonado

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Con vida te queremos

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El primer niño perfecto


por Luana Esquenazi

El 18 de julio de 2013, los noticieros repitieron hasta el agotamiento que había nacido el primer niño perfecto, en Filadelfia, EEUU . Sus padres, después de mucho intentarlo, recurrieron a la fertilización asistida, para luego enterarse de que el problema estaba en los embriones. La noticia recorrió el mundo porque fue la primera vez que se realizó un análisis cromosómico y genético completo de todos embriones para luego elegir al embrión que tenía la cantidad de cromosomas correctos -motivo de la dificultad de embarazarse de la madre, dado que los embriones con composiciones genéticas defectuosas tienden a ser descartados por el propio organismo. El análisis llevado a cabo sobre los embriones fue una secuenciación completa de la totalidad de las cadenas genéticas: algo que antes era impensado, ahora puede hacerse de una forma relativamente rápida . Esta capacidad de lectura de las cadenas genéticas en su totalidad provocó entusiasmo en el mundo de la genética dado que abre la posibilidad de que en un futuro cercano, además de ver si el niño va a heredar una enfermedad concreta de los padres, se sepa qué riesgos puede tener de desarrollar otro tipo de enfermedades, como el Alzheimer o el cáncer. Esto es exactamente lo planteado en el mundo de la película Gattaca: los padres acuden al genetista local, quien con sus respectivos óvulos y esperma cultiva múltiples embriones en su laboratorio, a los que analiza eligiendo los especímenes más aptos. Pero hay algo más: además de la selección, pareciera entenderse en el filme que habría un segundo procedimiento que se lleva a cabo: la manipulación del embrión para obtener un determinado diseño de perfil genético específico:

“Me tomé la libertad de erradicar cualquier condición potencialmente perjudicial (…). Podrían concebir naturalmente un millón de veces y no obtener tales resultados.”

Esto último, aseguran los genetistas, aún está muy lejos de nuestras posibilidades técnicas. Con la secuenciación genética completa se puede aspirar a seleccionar el mejor embrión posible de los que naturalmente una pareja pudo “producir”. De todos modos está claro que estas posibilidades futuras ya se perciben, se palpitan, dado que la ciencia actual está poniendo esfuerzo en desarrollar técnicas para esta disciplina. El nacimiento del primer niño perfecto abrió en estos meses un debate sobre la consideración ética de qué hacer con los embriones descartados y cómo se los piensa: ¿se los tira? ¿se los congela? ¿son seres vivos? ¿se daña algún protocolo, alguna ley, descartándolos? Los límites por ahora parecen grises y el debate está en pleno esplendor, pero la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya se expidió en 2012, asegurando que los embriones no implantados “no son personas”. Desde la comunidad científica de los EEUU y Europa se tendió a destacar el mérito del nacimiento de Connor, como lo llamaron sus padres; pero también se alertó acerca de la posibilidad de elegir embriones porque sí, sin legítimas razones de salud que justifiquen estos procedimientos. Algo como lo que sucede en la película, en la que los padres “ordenan” para sus hijos ojos azules, nada de calvicie y visión perfecta. Es interesante la forma de expresarse del médico, cargada de gran omnipotencia y de un sentimiento de control absoluto y superioridad por sobre el mundo natural. (Fragmento de Gattaca: un aporte a la reflexión sobre el avance de la genética y el conflicto social. Continuar leyendo acá).

4 comentarios:

julieta eme dijo...

excelente! luego entro a Un largo y lo leo completo.

yo creo que Jude Law realmente fue diseñado genéticamente. es perfecto! jaja

un embrión no puede ser una persona. "persona" es un término moral. "persona" es un ser racional y autoconsciente. y no tiene por qué ser necesariamente humano.

un embrión humano ni siquiera es un ser humano. es un huevo de ser humano. así como un huevo de gallina no es una gallina.

julieta eme dijo...

del mismo modo, se suele decir que una bellota no es una encina.

Carlos G. dijo...

Un mundo feliz.
Sólo falta el soma.

jfc dijo...

De esta manera también descartarían bebes con síndrome down, u otros niños que creo, son parte de una evolución que desconocemos, como los que nacen con seis dedos, por ejemplo, y posiblemente sea un desarrollo y no un defecto.