Cadete





miércoles, 12 de noviembre de 2014

El fin de ciclo K está rarísimo (I)

Y hay que empezar a pensar el futuro


Este es un fin de ciclo raro: ahora que faltan 9 meses para las PASO, 11 para las generales y un poco más de un año para la asunción del nuevo gobierno, todos están poniéndose a pensar cómo será un país que, por primera vez en 12 años, no será presidido por un Kirchner. Las lecturas al respecto son ambivalentes: vaso medio vacío o medio lleno, es preciso hacer un ejercicio de intensa interpretación, porque hay muchas variables políticas indeterminadas. Hay indicios en uno u otro sentido y así los ansiosos por las lecturas sencillas y rotundas no encuentran la fórmula que describa lo que está pasando y lo que pasará en el corto y el mediano plazo (del largo plazo ni hablemos: eso en Argentina es imposible; por ende, los que especulan en función de 2019 están directamente locos).

Quiero decir: los que desde fines de 2007 están presagiando un fin de ciclo K de estilo wagneriano vienen errándole sin pausas durante 7 años: ya es mucho. Un año después de las elecciones de medio término, el kirchnerismo parece estar quebrando el mito del pato rengo, los garrochazos no se produjeron, el ganador en la provincia de Buenos Aires del año pasado está en serios problemas para consolidar su armado político y en cualquier momento puede ser desplazado por Macri del podio. Mauricio tiene un par de ventajas: concita con más naturalidad el voto antiperonista y consigue aprobación en la gestión de los vecinos del distrito que él gobierna; el candidato del FRENO se mueve en ambos niveles en un limbo de indefiniciones que le están provocando una sangría interna (ver La verdadera interna que Massa quiere ocultar).

El sector antiK más extremo se ilusionó con que Cristina tuviera dos años pesadillezcos en la segunda mitad de su segundo mandato, que incluso la obligarían a abandonar el gobierno por anticipado y dejaran grabada en la memoria popular una lección inolvidable contra los intentos populistas. Esto facilitaría que un gobierno de derecha clásica emprendiera un ajuste cuyo costo se atribuiría a "los desastres del populismo K". Para que esa memoria anhelada se grabara a sangre y fuego en el pueblo debían darse una serie de condiciones catastróficas: la disgregación de los bloques legislativos, una hiperinflación descontrolada, el desmadre de la conflictividad social, una dificultad insalvable para mantener el funcionamiento de las paritarias, el crecimiento exponencial del desempleo y una escalada del dólar que hiciera inevitable una megadevaluación: este combo daría como resultado la imagen de un gobierno acorralado, jaqueado por los cuatro costados, obligado a reprimir (¡muertos! ¡la derecha se ceba con el olor a sangre!) y abandonado por sus propias bases políticas: nada de eso está pasando. Los amagos de saqueos y las sediciones de las policías provinciales de fin de año pasado fueron sofocados, las paritarias se manejaron con racionalidad, todo indica que la inflación de octubre se desaceleró y el consumo parece estar reactivándose. El nivel de empleo está preservándose y el Ejecutivo mantiene un nivel de iniciativa política que obliga a la oposición a adoptar una actitud continuamente defensiva y vacilante.

Un ejemplo de esto: después de la devaluación de enero pasado, la derecha económica apostó a instalar la idea de que esa devaluación no sería suficiente, que el valor del dólar sería rápidamente absorbido por la inflación y que era inevitable otro salto: los más desbordados gurúes, voceros de ese poder concentrado y golpístas permanentes, anunciaban un dólar a $ 20 en poco tiempo. Esto inició una feroz corrida cambiaria que llevó el precio del blue hasta $ 16, estirando hasta márgenes insostenibles la brecha con el dólar oficial y empujando todas las expectativas inflacionarias en un círculo infernal. Esa tendencia está cesando.

En medio de una "tormenta perfecta" (fallo de Griesa en favor de los buitres, restricciones externas, desaceleración del crecimiento de China y en los socios comerciales, recesión en Brasil, baja inaudita del precio de las comodities; ver "Tropiezos ajenos que afectan") el gobierno está capeando el temporal. Una batería de medidas sorprendentes para las expectativas que existían hace unos meses está logrando quebrarle el brazo al lobby devaluador (ver Compra de dólares cae por primera vez en siete meses • LA DEMANDA DE BILLETES PARA AHORRO SE REDUJO UN 13% EN LO QUE VA DE NOVIEMBRE).

Dice Mariano Kestelboim: “El Gobierno tranquilizó el funcionamiento de la economía [pero] las expectativas devaluacionistas, las operaciones de prensa, las tenciones en el mercado cambiario, continúan”. Es decir: la derecha no ha logrado lo que buscaba, pero hay que prepararse para que lo sigan intentando.


El esquema que había planteado Cristina a fin de año pasado, con la designación de Kicillof y Capitanich como hombres fuertes del gabinete, está funcionando, con la sola excepción de Fabrega quien, como presidente del BCRA resultó ser la quintacolumna del poder financiero en el gobierno (será por eso que los medios de la derecha lo mimaban como el último dique de contención que ponía un poco de racionalidad en medio del "desastre kirchnerista"). La eyección de Fábrega y la designación de Vanolli dieron paso a una ofensiva del gobierno para desarticular maniobras financieras que alentaban las especulaciones devaluadoras en las propias narices de las autoridades monetarias. ¿Por qué no se hizo antes? ¿Por qué se les regalaron a Fábrega y a la city 10 meses preciosos para que siguieran descalabrando las variables macroeconómicas? La respuesta parece ser: el kirchnerismo juega siempre a ensayo y error; y afortunadamente, la mayoría de las veces, cuando se choca contra la realidad, conserva su capacidad de rectificación. Si tuviéramos que asignarle un resultado a la política de los últimos 12 meses podríamos decir: pintaba para perder por goleada y estamos dando vuelta el resultado. Vamos empatados.



Obviamente, es un equilibrio frágil e inestable. Vale la pena, sobre esta cuestión, leer el análisis del blog Finanzas Públicas:

La guerra verde y las enseñanzas de Nestor Kirchner

Como suele repetir Cristina, una vez más el gobierno esta librando una batalla verde. (...)

Desde la asunción de Vanolli al frente del BCRA, el gobierno ha endurecido los controles sobre el mercado de cambios. "vamos a hacer cumplir a rajatabla la ley penal cambiaria" Dijo a los medios Vanolli el primer día de gestión

Esa frase se llevó a la práctica con controles y clausuras de cuevas y financieras que contribuyeron a frenar la corrida y a lograr que el dolar ilegal pierda casi un 20% de su valor.

El Kirchnerismo tiene como máxima estratégica una famosa frase de Henry Kissinger sobre las negociaciones que reza "Cuando vos negociás, x más débil q estés, la otra parte debe sentir q estás dispuesto a ir a la guerra"

En esa inteligencia, se dice por ahí que en el Palacio de Hacienda y el BCRA están preparando munición gruesa para responder a una hipotética próxima corrida del mercado armada por los especuladores de siempre.

Como dijo CFK en aquel recordado acto de Rosario, "vamos por todo". 

En las oficinas del Mecon se trabajaría en preparar las normativas necesarias para estatizar un gran banco privado flojo de papeles q ha sido identificado como un actor clave en toda la ingeniería blue y la fuga de divisas.

La asunción de Vanolli significó un cambio rotundo en la politica del BCRA, el fin de la bicicleta y las negociaciones cordiales con los operadores del mercado.

En los próximos meses veremos si las escaramuzas de hoy se transforman en guerra verde.
Dice José Sbatella, titular de la UIF: "Se rompió la expectativa  sobre el dólar marginal [pero] Vamos a seguir detrás de investigaciones a agentes de bolsas y casas de cambios". Esto significa: el gobierno ha logrado en las últimas semanas algunos éxitos importantes en el terreno cambiario que cambiaron las expectativas adversas previas, pero a la vez es consciente de que los intentos desestabilizadores no terminan acá y está preparado para continuar peleando en este frente. Los controles severos para impedir las actividades non sanctas de las casas de cambio, la activación del swap acordado con China, el acuerdo con el sector exportador para que anticipe la liquidación de la cosecha y la licitación de telefonía (4 G) por U$S 800 millones permitirán sostener el actual nivel de reservas, lo que ayuda a un fin de año relativamente distendido (no lo digo yo, lo dice La Nación acá).

Y queda pendiente otro asunto muy importante: ¿qué pasará en enero con el conflicto con los buitres, una vez que haya vencido la cláusula RUFO? Todo hace prever que el kirchnerismo mantendrá su propio clasicismo, es decir: "cuando  negociás, por más débil que estés, la otra parte debe sentir que estás dispuesto a ir a la guerra"; o sea: negociación a cara de perro, sin ceder a la pretensión del poder financiero global de hacer caer la restructuración de la deuda.

Así es el kirchnerismo, señores: nunca se apuren a darlo por vencido, porque el kirchnerismo basa su prolongada vitalidad política en no darse por vencido en las situaciones muy adversas.

Estas cosas permiten explicar la dispersión opositora y la vacilación de la derecha dura para ungir a su candidato: ¿Macri con UNEN? ¿Massa con UNEN? ¿Macri con Massa? Ya parecen haber abandonado la posibilidad de la fórmula Scioli con Massa. A la vez, es posible que Cristina y Scioli estén pensando, ambos, en la conveniencia de encarar las próximas elecciones renovando la coalición que los ligó durante estos años, lo que significa que Cristina se peronice y que Scioli se kirchnerice. Sería la primera vez que el kirchnerismo acepte integrar la coalición gobernante sin ejercer la presidencia de la nación. Esta posibilidad mantiene muy activos a los kirchneristas emocionales y a los kirchneristas racionales: ¿qué pasa si vamos con Scioli? ¿o Scioli es un límite infranqueable para el K de paladar negro? ¿Es preferible perder con una fórmula kirchnerista pura antes que ganar en una coalición peronista con Scioli presidente? ¿nos ponemos en las PASO detrás de algún precandidato que nos dé muestras de kirchnerismo explícito (Taiana, Uribarri...) o que al menos no nos despierte tanta desconfianza como DOS (Randazo...)? Pero, ¿y si Cristina decide que no haya DOS fórmulas en las PASO y propicia una fórmula de unidad encabezada por DOS?

Estos dilemas son propios de un sector político que hoy se siente en condiciones de dar pelea. Otros pueden preferir retirarse con la frente en alto, para ocupar una región de la política puramente testimonial. En un próximo post (este ya es larguísimo) vamos a desarrollar la siguiente cuestión:

Hay kirchneristas que preferirían perder con un K puro antes que ganar con Scioli: espero que esa no sea la idea de Cristina.
(continuará)

4 comentarios:

Carlos G. dijo...

"Así es el kirchnerismo, señores: nunca se apuren a darlo por vencido, porque el kirchnerismo basa su prolongada vitalidad política en no darse por vencido en las situaciones muy adversas."

¡Piú Avanti!
No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo, trémulo de pavor, piénsate bravo,y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo,no la cobarde intrepidez del pavo que amaina su plumaje al menor ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

OMIX dijo...

Ganan seguro?

La formula correcta sería
"Hay kirchneristas que preferirían perder con un K puro antes que probar la suerte de pasar al balotaje con Scioli"

En una de esas vos forzás la conclusión, porq perder con un k puro (como piensa Artemio) y por que "con Scioli se gana seguro"?, no es falaz el razonamiento

OMIX dijo...

Ganan seguro?

La formula correcta sería
"Hay kirchneristas que preferirían perder con un K puro antes que probar la suerte de pasar al balotaje con Scioli"

En una de esas vos forzás la conclusión, porq perder con un k puro (como piensa Artemio) y por que "con Scioli se gana seguro"?, no es falaz el razonamiento

Oscar Cuervo dijo...

Omar, gracias por la corrección pero estás equivocado, porque no hay falacia dado que yo no saqué ninguna conclusión: lo que hago es una descripción de lo que HOY dicen algunas personas: que prefieren perder con un K puro antes que ganar con Scioli". Pero yo no hice ninguna predicción sobre el resultado de las elecciones. Ahora, si vos me preguntás qué opino, te digo que me parece que el FPV gana en primera vuelta. De todos modos, gracias por ru aporte.