Cine y pensamiento







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lunes, 24 de noviembre de 2014

Tropicalia, Jauja, El país del cine

Caetano Veloso, Lisandro Alonso, Nicolás Prividera: La otra.-radio para escuchar clickeando acá 



El de anoche fue un programa atravesado por cuestiones y tensiones que atraviesan el cine, la música, la cultura, la crítica y la política (sin olvidarnos del fútbol ...?), en el que finalmente predominaron un par de nombres. El repertorio y el elenco que desfila por un programa de radio en vivo, producido por quien tiene cierta fobia por los guiones de hierro y las pautas estrictas, responde a una necesidad que al principio no conocemos y al final reconocemos.

Primero hablamos de una película que se estuvo dando los sábados en el Malba, Tropicalia (de Marcelo Machado), que documenta un período excepcional en la historia cultural brasileña, cuando allá por mediados de los 60 se conjugaron talentos de diversas procedencias y disciplinas: cariocas, bahianos y paulistas, músicos, cineastas y teatristas, en ese movimiento llamado "tropicalia" o "tropicalismo" (hay una diferencia sutil entre las dos denominaciones). Un big bang cuyo resplandor alcanza hasta el presente. 

El material documental que Machado rescata es de un valor extraordinario: programas de televisión, registros de performances, shows, películas de la época, con una destacada participación de Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Arnaldo Baptista, María Bethania, Os Mutantes con Rita Lee, Tom Zé, Glauber Rocha... que interactúan y participan de una reacción en cadena de una originalidad pocas veces alcanzada en la cultura popular contemporánea. Sabemos que a mediados de los 60 se está configurando un paradigma en la cultura global que hasta hoy no ha podido ser reemplazado. Pero Tropicalia, la película, logra mostrarnos el momento del emerger en una región precisa, con ondas expansivas hacia el planeta entero. Lo que impresiona es la crudeza, una pulsión salvaje y caótica, como estructuras disipativas que todavía no terminaron de acomodarse. Esa vitalidad desbocada se reconoce como textura en la imagen y en el sonido: las performances que Caetano, Gilberto o Rita ofrecen en ese momento exudan urgencia, sensualidad, contaminaciones, códigos todavía no cristalizados, bullicio. 

La época indudablemente aporta los ingredientes para que esto cobre vida, desde los Beatles hasta las diversas vanguardias, el salvaje cinema novo, los movimientos de liberación del tercer mundo, la revolución sexual y la explosión de la cultura afro y el rock, más ciertos componentes específicos de la sociedad brasileña, una tendencia a la antropofagia cultural, una singularidad lingüística que los vuelve sobre sí mismos y los destina a la originalidad. Y la convulsión política de la guerra fría que desemboca en dictaduras militares que van a convivir malamente con semejante tumulto artístico. Caetano y Gilberto van a terminar presos primero, confinados en sus domicilios después y exiliados en Londres finalmente. En el exilio londinense el insólito refinamiento de Caetano va a llegar a un punto sublime. Las canciones que intepreta en los canales de televisión europeos, que la película recoge, muestran a un genio único que emerge de un movimiento colectivo.



Singularidad y colectividad, historia y arte, generaciones y paradigmas: los procesos siempre son distintos y no hay legalidad que los subsuma. Tampoco es posible reproducir condiciones propicias y azares afortunados mediante métodos; el análisis de lo que pasa, incluso su valor, solo puede ser comprendido a posteriori.



Este tema volvió a aparecer anoche en La otra cuando hablamos del llamado -desde hace 20 años- nuevo cine argentino, y del estreno en el Festival de Mar del Plata de Jauja, la última película de uno de los emergentes claves de esta tendencia, Lisandro Alonso. Nuestros amigos José Miccio y Lautaro García Candela vieron Jauja en la función de la mañana colmada de público, con la presencia de Lisandro, Viggo Mortensen (el protagonista) y Fabián Casas (el guionista). La película despierta entusiasmo y sorprende, según cuentan José y Lautaro. 

Y en una íntima relación no calculada de antemano, en el programa de anoche empezamos a comentar El país del cine. Para una historia política del Nuevo Cine Argentino, el nuevo libro de Nicolás Prividera (Los Ríos, colección "El cine", dirigida por Roger Koza, un gran acontecimiento editorial del año que termina), que aún estoy leyendo, pero anticipo que es apasionante y polémico, obvio. Y se vincula naturalmente con los temas que tratamos anoche a propósito de Tropicalia. También alude directamente al cine de Lisandro, aún cuando por razones obvias el libro de Prividera alcanza hasta Liverpool, la película anterior de Alonso. En próximos posts iré señalando algunas ideas que me despierta El país del cine; seguramente José Miccio y Lautaro García van a explayarse por escrito sobre Jauja de un momento a otro. Pero antes de todo eso, ustedes pueden escuchar el audio del programa de anoche clickeando acá.

La música del programa: Ariel Pink (Pom Pom), Caribou (Our Love) y Antony and The Johnsons (Turning), editados recientemente. Y "Tropicalia" por Caetano, claro.

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