martes, 5 de mayo de 2015

Vida plena

El Príncipe


por Willy Villalobos

El 3 de abril pasado un grupo de jóvenes músicos porteños organizaron en un lugar de Palermo un homenaje al Príncipe, Gustavo Pena, ese artista que tuve la fortuna de conocer en sus últimos tiempos de vida en el año 2004. Juntos, él y yo, decidimos registrar en video nuestros encuentros, con la ayuda del amigo Gabriel Flain que hizo cámara. Y en eso estábamos cuando en mayo de ese año el Príncipe murió y yo quedé con la tarea de editar la película que permitiría que otros conocieran su música, su pensamiento y su extraordinaria energía. 

La película, después de muchas ideas y venidas, la terminamos de editar con Martín Farina en el año 2009 y decidimos llamarla La cocina. Cuando Eli-u Pena, hija del Príncipe, que estaba al tanto del proyecto e incluso había visto material en bruto, vio el resultado final, algo pasó en ella que la movió a oponerse a la difusión de la película. Alegó que su padre tenía condiciones psico-físicas disminuidas mientras se registraban las imágenes (algo que la alegría y lucidez del Príncipe en la película se encargan de desmentir). Desde entonces, la película nunca pudo ser exhibida oficialmente en Uruguay, pero a pesar de eso no para de ser vista por admiradores del Príncipe, y lo que es todavía mejor, la película le sigue dando a él nuevos admiradores. Incluso hay músicos que escuchan las canciones que el Príncipe me hacía conocer en esos días, canciones totalmente inéditas que los músicos sacan de oído para hacer sus propias versiones, que logran que su música se siga propagando.

En el homenaje que se hizo en abril pasado se proyectó La cocina y entre los que la vieron estaba Vicky, una chica de La Plata que quedó muy entusiasmada, con la idea de seguir organizando otros encuentros así, celebrando la música del Príncipe. Hace un par de días recibí este mail de Vicky, que me llena de alegría y la reparto porque es mucha:


Willy:

cómo va... a un mes del encuentro en el homenaje llega mi mensaje... je...

Bueno, mirá, la peli me llega salada, cruda y sabrosa. Poderosa.

Te agradezco posta por dos cosas: una, el registro de una persona con una vida plena en su búsqueda y repercusión existencial.

Y otra, por haberlo hecho en esa curva tan filosa del camino, vos debiste ser un ángel para Gustavo en ese momento, no sólo por la compañía sino porque lo alentaste en un hacer con sentido hasta el final (cosa a la que queda claro él no se había rendido nunca, pero igual, tu presencia y la filmación, yo imagino, deben haber sido un sostén muy valioso para él).Y muy copada también me parece tu actitud de aguante, dulzura y valentía. La gente en esas instancias se caga en las patas y huye. Todo esto también es la película.

Yo sigo conociendo más de su obra... Ahorita entre a la página de Eli-u y quedo de cara... Es propiamente genial... Y al mismo tiempo la historia de su vida, los retazos autobiográficos que él da a conocer en la peli, es de alguien que buceado profundamente en la condición humana y surfeado el dolor, la pobreza, la orfandad, la incertidumbre, el amor, la mejor de las voluntades, la amistad, el humor, la conciencia, la imposibilidad, la sensibilidad, la madurez, la CREATIVIDAD... Un artista de veras, un artista popular de aqueellos...

La película, como su vida y su obra, es un hermoso cachetazo existencial para nuestros enlataditos programas mentales. ¡¡¡Aplaudo por ello!!!

Claro que me toca, como a los tantos y tantas que tomamos contacto con su música después de que partió, y sin el reconocimiento "que unx espera sea en vida" de un talento como pocos, atravesar la enorme nostalgia de no haberlo conocido, de no haberlo abrazado.

Para él un terrible Graciaaasss!!!!!

Vale la pena organizar otros homenajes, claro que sí, ¡apenas las cosas pinten en este sentido aquí en La Plata te aviso!

Te mando un abrazo, ¡¡buen camino!!

Vicky