viernes, 8 de mayo de 2015

Kierkegaard sin wifi (x Calamaro)

El domingo pasado estuvimos leyendo fragmentos del libro de Andrés Calamaro, Paracaídas & vueltas. Para escuchar el programa, clickear acá.


Un pensador sin paradojas es como un amante sin sentimientos.
Kierkegaard sin WiFi.
La verdad y la paradoja.
Por eso Kierkegaard se va a Alemania hasta que pare de llover.
Por eso vuelve a Copenhagen para vestir de negro y caminar siempre bajo un paraguas sombrilla.
O será que Kierkegaard está sin WiFi.
Constantinis está a punto de volver a las cavernas anteriores a la tecnología de los Samsung y descubrir lo que se puede hacer sin Internet.
Va a fumar, va a escribir, a tocar el saxo de madera, escribir cartas, proponerse cosas.
Los conversatorios arrieros le mostraron un gaucho distinto, más pícaro y solidario.
Martinfierrista habitual, Constantinus opta por escribir ficciones eróticas, su don Juan, aun declarado dead-on-arrival por Leonard Cohen.
Muerto al llegar.

Capítulo 52
(...)
Graciosamente.
Johannes sufrió el escarnio en Copenhagen.
Ver sus fragmentos pisoteados por botas manchadas con sangre y bosta.
Morir y resurgir de las cenizas nunca aspiradas por Keith.
El juez Willy podría encontrarse en un estadio próximo.
Otro catálogo incierto de mesetas.
Constantinus no puede evitar que vengan hacia él los sándwiches de miga.
Ya tomó sus medicinas, las de las diez.
Que le merman las capacidades psicópatas de integrarse en el pensamiento de Kierkegaard sin WiFi.
Johannes está estable porque purgó con insistencia el camino hacia aceptar la ausencia permanente de Keef thr Riff pero ya sabe oler la tormenta en el aire.
Y está viviendo, aun atento a la noticia inevitable.
Y será su herencia lo que su padre querría para él.
Leer y escribir.

Extracto de Aforismos Diapsálmata, escrito por El Filisteo

NOTA DEL EDITOR: El domingo pasado, en la segunda parte de La otra.-radio, estuvimos leyendo algunos fragmentos del libro de Calamaro, Paracaídas & vueltas. No leímos este curioso fragmento donde Andrés juega con varios de los pseudónimos que Soren Kierkegaard usó a lo largo de su obra: Johannes, Constantin Constantius, el Juez William, que mezcla con referencias autobiográficas del propio Calamaro y un personaje de ficción, Keef the Riff, inspirado en Keith Richards. En el programa del domingo leímos otros fragmentos en los que Calamaro se refiere a su relación con Charly, con Bob Dylan y Enrique Symns. (Ver más acá y acá).

El programa se puede escuchar clickeando acá.