domingo, 30 de septiembre de 2018

Juan Grabois llegó a la política argentina para quedarse

Lo conversamos hoy a la medianoche en La otra.-radio, Radio Gráfica, FM 89,3, online acá


Dediqué de Grabois algunas notas en el blog en los últimos meses, dando cuenta de mi propia dificultad para abarcarlo en un concepto. Con cierta desconfianza y también cierto interés. Dos momentos culminantes de mi perplejidad: 1) lo caractericé como "católico jacobino" con la intención de construir un oxímoron, lo que puede patentizar un fallido intento de mi parte de capturar algo que se me escapa; y 2) pocas semanas después asistí, junto a todos, al lanzamiento que la torpeza represiva del macrismo hizo de la figura de Grabois como un referente destacado de la resistencia al ajuste, la noche en que el régimen lo detuvo  junto a un grupo de trabajadores senegaleses y hasta le regaló una iconografía difícilmente superable.


Ahora me encontré con este video de febrero de este año, cuando en una asamblea de organizaciones sociales resolvían concurrir a la movilización sindical del 21F, que terminaría constituyéndose en el lanzamiento del Frente Sindical por el Modelo Nacional.



Al mirar su discurso ante la asamblea, me detengo en el estilo de comunicación de Grabois. Su discurso es sencillo y destaco su capacidad de conectarse con sus compañeros de base. Es muy interesante mirar el arco político de dirigentes que lo escucha, de lo más amplio que se puede reunir en 2018 en el campo popular: Juan Carlos Schmid, Pablo Moyano, Pablo Micheli, Sergio Palazzo, Hugo "Cachorro" Godoy y Roberto Baradel. También se lo veía por ahí a Pérsico. No están todos los que son ni son todos los que están, pero esa unidad dirigencial amplísima es lo que hoy hace falta para derrotar al neoliberalismo. Sé también que Grabois tiene buen diálogo con Myriam Bregman y María del Carmen Verdú (sus abogadas en algunas causas), de la izquierda más antiperonista. Esta fluidez en sus interlocuciones lo muestran como un dirigente sin el vicio peligroso del macartismo.

Uno de los aspectos que me despiertan más dudas es su enérgico alineamiento con Bergoglio, lo que es especialmente enojoso en relación a la legalización del aborto. Bergoglio mismo es un problema y Grabois lo sabe bien, por eso lo menciona ni bien empieza a hablar en la asamblea. Pero mis reservas hacia esa alianza pueden entenderse como parte de la amplitud con que Grabois encara sus alianzas.

También me parece que Grabois es el político sub 40 con mayor proyección futura en el campo popular. Por carisma, por cercanía con los sectores mås atacados por el régimen, por su apertura y ductilidad políticas, por su formación intelectual. Nos ha molestado que haya hablado más de una vez de "las personas buenas del macrismo", así como no podemos desconocer que Patricia Bullrich lo ha señalado como un blanco de sus persecuciones.

Para verlo en acción en un contexto muy distinto al de la asamblea popular, encontré esta conversación teórico-práctica con Fontevecchia.







Desde febrero, Grabois dio varios pasos en dirección hacia la unidad del campo popular y parece que lo hiciera en serio. Me parece que llegó a la política argentina para quedarse por muchos años.

1 comentario:

Unknown dijo...

Creo que es parte de una camada de nuevos dirigentes sociales, no se puede analizar de forma aislada, hay otras figuras que aparecen como Juan Marino, Adrian Bonada, Daniel Menéndez, Gildo Onorato, Rafael Klejzer, etc.
Son todos medio sui generis a su modo, cuales quedarán en la historia y cuáles en el olvido es difícil saberlo.