viernes, 3 de febrero de 2017

En la Sala Lugones vi por primera vez Mouchette, Ugetsu Monotagari, El cochecito y Las amargas lágrimas de Petra von Kant: el macrismo la tiene cerrada desde hace 3 años y medio *





* NOTA DEL EDITOR: El título del post y el despliegue fotográfico están inspirados en una idea de Roger Koza que expresa muy bien una experiencia personal y a la vez colectiva de varias generaciones de cinéfilos porteños, que conocieron las máximas obras de la cinematografía mundial en un ámbito muy querido y hermoso, con entradas de precio accesible y criterios de programación plurales y de excelencia. Nombro 4 películas y podría nombrar otras 400 y otros amigos podrían sumar miles a la lista.

El estrago de tantos años de la Lugones tapiada, convertida en un gigante fantasma en el corazón de la ciudad, condensa el sentido de la fobia del régimen macrista hacia toda sensibilidad artística. Es imposible cuantificar todo el cine que nuestras vidas están perdiendo desde que este régimen agravió nuestra memoria ciudadana. Ni siquiera durante el régimen militar la Lugones fue despreciada como lo hace el gobierno actual.

La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina manifiestan su preocupación ante este agravio:

La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina manifiesta su preocupación por el futuro incierto de la Sala Leopoldo Lugones, que comparte el edificio del Teatro San Martín, perteneciente al Complejo Teatral de Buenos Aires, en la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que cerró sus puertas por refacciones en 2013.

Desde entonces reabrió ocasionalmente en marzo de 2015 en condiciones precarias que impedían la regularidad en las funciones, con notable incomodidad para su público, y volvió a cerrar, al igual que todo el complejo, desde diciembre de 2015. Cabe destacar que todos estos inconvenientes atraviesan la misma gestión del ámbito porteño, sin interrupción.

En virtud de estas circunstancias y frente a la total incertidumbre que existe en la actualidad acerca de su reapertura en mayo próximo, anunciada en diversas oportunidades por los responsables del complejo, nuestra entidad se pone en alerta y reclama a las autoridades del área una pronta comunicación que explique el verdadero estado de su puesta en valor.

Al mismo tiempo, creemos conveniente que el reciclaje y actualización técnica contemple la conservación de la arquitectura original de la sala, así como de su mobiliario y la instalación del equipamiento con el que contaba en su última reapertura, en perfecto estado de funcionamiento, con final de obra tal como lo exige la actual legislación de la ciudad.

Exigimos también explicaciones acerca de las sucesivas inversiones efectuadas en la varias frustradas remodelaciones que ponen en peligro el futuro de la sala emblemática de la cinefilia porteña, que en octubre de 2017 cumplirá medio siglo.

Consejo Directivo de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina