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viernes, 31 de marzo de 2017

Ante la sexta movilización masiva, ¿el gobierno quiere muertos, para provocar una reacción que justifique una escalada represiva?









Sexta marcha masiva de un marzo histórico, que marcó una escalada de protestas sociales antimacristas de una intensidad, frecuencia y volumen que no encuentra comparación en la historia argentina reciente.

La derecha, muy nerviosa ante el grado de organización de una potencia inesperada, reacciona con un autismo dirigido hacia su núcleo duro. Y una escalada de grupos de tareas como el del domingo contra La Garganta Poderosa y contra un comedero del Movimiento de Trabajadores  Excluidos anoche en Lanús (ver más acá *).

Quizás la clave de su reacción haya que buscarla en ese encierro discursivo negador que está logrando articular un frente opositor muy dinámico en las calles, algo muy difícil de prever dos meses atrás. Este estado de efervescencia es el resultado de las provocaciones del régimen, con declaraciones de sus funcionarios y comunicadores, cómplices de una violencia moral que parecen no advertir que, en lugar de aislar los sectores movilizados, los hacen crecer en una rica heterogeneidad.

La ilusión de permitir un grado de movilización de baja intensidad voló por los aires el 7 de marzo en un acto dramático cuando las propias bases de la cúpula cegetista corrieron a sus presuntos representantes y derribaron el palco en el que hablaban. Esto, para los machos más porongas del sindicalismo amarillo constituyó una desautorización humillante que aún no parecen ser capaces de leer correctamente.

El Trío Los Panchos sigue balbuceando después del papelón un discurso con una blandura y vaguedad que indica que no les cayó la ficha. Hace poco, contestando para su corporación amiga, La Nación, Juan Carlos Schmid, la gran esperanza blanca de la "oposición amigable", seguía verseando vaguedades, como continuar "con el diálogo" embustero del macrismo (mil veces ya probado) después de que, en su ilusión, el acto del 6 sea dominguero. Parecen no registrar que la etapa del franeleo fraudulento entre la cúpula amarilla y sus aliados del gobierno ha agotado sus instancias.

El paro no va a ser una válvula para dejar escapar la presión del descontento popular y volver a foja cero, hacia las truchas mesas del diálogo. Para cualquiera que haya pasado por algunas de las marchas muy heteogéneas, política y socialmente, el farfullar adormecedor de Schmid, Acuña y Daer quedó tan fuera de lugar como las remanidas alusiones a la "pesada herencia" que salen de la usina "intelectual" de Cambiemos. No es que se parecen: es que son parte de lo mismo, en una maniobra de pinzas concertada desde hace un año para conducir al pueblo a un desaliento y desmovilización que permita a los sindicatos amarillos presentarse como los "dueños de la calle" y "garantes del diálogo". En el ADN vandorista, la movilización desgasta a los trabajadores. En realidad desgasta al gobierno y a ellos, sus cómplices. Por lo demás el pueblo en la calle sigue creciendo, lejos de desgastarse.

Esto ya fue: si el régimen y su gremialismo colaboracionista no perciben que el clima social cambió drásticamente desde fin de año para acá, se van a pegar un golpe bien duro.

El paro del 6 de abril fue convocado 10 días después de que el TriunviGato fuera desautorizado por sus bases a la vista de todos. La idea fue la misma que vienen aplicando desde el 29 de abril pasado: una "descompresión" para seguir en la misma. Pero las marchas de marzo le imprimieron al paro del 6 una dirección que los burócratas no pueden torcer.

Las abundantes fotos de diversa procedencia (las mejores, las de ES Fotografía y M.A.f.I.A). que acompañaron esos posteos no van a modo de mera ilustración. Son verificaciones sociológicas de la diversidad, la cantidad y la claridad estratégica del pueblo movilizado. Esas imágenes desmienten la lectura ominosa que sobre las marchas intentan borronear el régimen y sus satélites. No ven la realidad, o quieren que los televidentes desinformados no la vean.

Como la intención del Triunvigato fue un paro dominguero, la marcha de la CTA de ayer, con el lanzamiento de un sector ubaldinista de la CGT (en conmemoración del acto que Ubaldini le hizo a estas misma políticas económicas de hoy, cuando en la dictadura empezaban a mostrar su insostenible antipopularidad) muestran que se está formando un frente sindical que no va a ir a la rosca de palacio. Si querían aislar a Baradel o a "los K", como malvados desestabilizadores, la incipiente convergencia de todos los movimientos está haciendo salir al pueblo de la trampa que el régimen y los burócratas le tendieron.

Si el acto del 6 intentaba ser un paro mudo, sin discurso estratégico, el acto de ayer le dotó del habla. No es silencio: es lo que ayer dijo Hugo Yasky en un discurso brillante:

Yasky dijo “la clase trabajadora vuelve a estar acá presente. No exagerábamos cuando decíamos que marzo iba a ser un mes donde la movilización iba a marcar la agenda. En la plaza también están los movimientos sociales y las juventudes militantes de los partidos que luchan por las utopías sociales”.

(...) Vamos a defender la democracia y a exigir que el mandato presidencial de este gobierno se cumpla hasta el último día. Lo cual no significa que le vamos a firmar un cheque en blanco ni que vamos a permitir que se le dé como único destino a las trabajadoras y trabajadores el hambre”.

(...) Que un gobierno ignore, como ignoró este gobierno, la ley de paritaria docente y la ley de financiamiento educativo... ¿Qué culpa tiene un docente si no puede dar clase porque hay un gobierno que le niega el salario digno para poder trabajar?”.

(...) “La Gobernadora pretende que los docentes acepten el 19 % de aumento. Han dividido e intentan fragmentar a las escuelas, que las maestras se enfrenten entre sí. Quieren la lucha de pobres contra pobres”.

(...) “Al paro general vamos a ir juntos con todos los trabajadores, un paro que tiene que fortalecer a los que dentro del movimiento obrero queremos que se termine la luna de miel con un Gobierno que usó el diálogo social para poner de rodilla a los trabajadores. El paro del 6 de abril es el punto máximo del rechazo a las políticas del gobierno de Macri, será un plebiscito inapelable”.

(...) Después del 6 de abril no va a venir el remanso. Hay algunos dirigentes que están pensando que el paro va a descomprimir la olla a presión. Pero no. El paro nos pone de pie, más aguerridos y fuertes. Plan de acción para demostrar que hasta que el ajuste no se vaya, la lucha sigue. El 1° de mayo llegaremos a la Plaza de Mayo con la marcha federal por el trabajo, por la producción y por la educación”.

La marcha de ayer le puso un discurso político a un paro que la cúpula cegetista pretendía que fuera mudo y dominguero.

El nerviosismo que invade al gobierno se traduce en los Grupos de Tareas que en estas semanas salieron a cazar niños pobres. Ante la sexta movilización masiva, ¿el gobierno quiere muertos, para provocar una reacción que justifique una escalada represiva?

* Comunicado del Movimiento de Trabajadores Excluidos

REPRESIÓN EN UN COMEDOR DE LANÚS

Hace instantes en un merendero “Cartoneritos”, del Movimientos de Trabajadores Excluidos (MTE), en Villa Caraza, Lanús, irrumpieron violentamente, sin explicación alguna, y reprimieron a mansalva a niños y adolescentes, rompieron todo el comedor, tiraron gas pimienta. Hay chicos lastimados y detenidos.

Hacemos responsables a la policía de la provincia de Buenos Aires, al Secretario de Seguridad de Lanús, Diego Kravetz, que hace tiempo viene hostigando a nuestra organización, al intendente Néstor Grindetti, a la Gobernadora Eugenia Vidal y al secretario de seguridad de Provincia Cristian Ritondo, por los hechos.

Están desaparecidos Rodríguez Emilio Maximiliano y dos pibes más. En este momento los vecinos están concentrando en la comisaría Quinta de Lanús.

El referente del MTE, Juan Grabois denunció a Diego Kravetz, que en un momento no muy lejano supo infiltrarse en organizaciones populares, de ser “uno de los grandes perseguidores de los vecinos y los militantes. Él en persona encabezó la represión hoy en el Comedor”, señaló.

Diego Kravetz, el represor de Lanús, al servicio del intendente Grindetti, ex-marido de Vidal