Dan vergüenza





miércoles, 13 de noviembre de 2013

Comunicación kirchnerista y carta de amor de un soldado a otro

Conversando con Eduardo Blaustein y escuchando a Goldfrapp en el último programa de La otra.-radio. Se puede escuchar clickeando acá.



Nuestro invitado del domingo pasado, Eduardo Blaustein, en conversación con el Pájaro Salinas, Maxi Diomedi y Cristian Bonomo, después de escuchar uno de los hermosos temas de Goldfrapp que pasamos, dijo:

"Yo defiendo muy fuertemente la necesidad del estado democrático y del gobierno de defender su propia libertad de expresión, cosa que el sistema de comunicación dominante y que ahora está en crisis impugna, porque lo que sencillamente  quiere Clarín (para decirlo pronto) es que el gobierno no diga ni 'mu', como si no tuviéramos derecho a la expresión todos los ciudadanos, incluso los funcionarios del estado. Yo defiendo la libertad de expresión del estado y defiendo la posibilidad de un gobierno con el que me identifico, de que cree su propia artillería comunicacional para responder a un sistema comunicacional terrible. Es una situación que viven todos los gobiernos democráticos que conocemos. Cuando acá la crítica es al populismo porque Cristina quiere con el Twitter una comunicación directa con la gente, es exactamente lo que hace Obama en los EEUU. Todo eso lo recontra valoro y lo defiendo.

"Lo que yo impugno en el libro es que el kirchnerismo habla casi siempre en un mismo registro, en blanco y negro, excesivamente épico, excesivamente agresivo, con dificultad para entender que la sociedad argentina es compleja, consta de muchos fragmentos y hay que hablarle de muchas maneras y con mejores amabilidades. Por ejemplo, algo que tenía presente cuando escuchábamos recién la música [de Goldfrapp] que están poniendo en el programa ¿por qué entendemos comunicación kirchnerista todo el tiempo por política, denuncia, 678, réplica, gritos? No sé cómo decirlo, pero ¿por qué no tenemos en Tiempo Argentino, en Radio Nacional, un programa como este, otros matices, otros universos, mayor poesía, mayor riqueza, otras culturas, la cabeza más abierta? Los matices mismos de esta música que describía Cristian Bonomo... parece que no hubiera relación, pero la hay. A mí me encantan muchísimos de los artistas que forman parte del kirchnerismo, que han sido muy coherentes, pero ¿por qué para la opinión pública la imagen de los artistas kirchneristas es la del psicobolche de los 80? Le falta poesía al kirchnerismo, le falta amabilidad, otra sensibilidad.

"Son como tres niveles paralelos de un mismo problema: el discurso político, el discurso institucional publicitario, y la artillería periodística que está dedicada a replicar a Clarín y se empobrece mucho, porque es superdependiente, con poca autonomía para crear otras agendas, otros matices...".

Además de ser un lindo piropo hacia nuestro programa, creo que Blaustein planteó con una claridad que yo antes no había escuchado, la relación entre estética, comunicación y política y uno de los (varios) importantes déficits de un kirchnerismo al que tanto él como nosotros adherimos, incluso cuando criticamos.



Las palabras zarpan
llevadas por el viento
su significado
es tomado por el tiempo.

Tus profundos ojos que ven
estrellas antiguas.

Queríamos sólo amar
¿Cómo te voy a encontrar otra vez?
Destino u oportunidad.

Belleza
en la incertidumbre
luchamos contra ellos
en la gran arena blanca.

Nuestras sombras reviven recuerdos
sólo queremos vivir
sólo amor y respirar de nuevo.

Tus olas blancas en la noche
anhelándote me pierdo
en mis sueños.

Azules ondulantes
olas verdes de hierba
el cielo de hierro
volviendo en el espejo
tus profundos ojos que ven
estrellas antiguas.

Vos sos la luz maravillosa 
mi único amor
que duermas bien...
Buenas noches.

"Clay", de Goldfrapp, es una canción inspirada en una carta escrita por Brian Keith, un soldado norteamericano de la segunda guerra mundial, una carta de amor dirigida a otro soldado que conoció cuanod fue destinado al Norte de Africa:

Dear Dave,

This is in memory of an anniversary — the anniversary of October 27th, 1943, when I first heard you singing in North Africa. That song brings memories of the happiest times I’ve ever known. Memories of a GI show troop — curtains made from barrage balloons — spotlights made from cocoa cans — rehearsals that ran late into the evenings — and a handsome boy with a wonderful tenor voice. Opening night at a theatre in Canastel — perhaps a bit too much muscatel, and someone who understood. Exciting days playing in the beautiful and stately Municipal Opera House in Oran — a misunderstanding — an understanding in the wings just before opening chorus.

Drinks at "Coq d'or" — dinner at the "Auberge" — a ring and promise given. The show 1st Armoured — muscatel, scotch, wine — someone who had to be carried from the truck and put to bed in his tent. A night of pouring rain and two very soaked GIs beneath a solitary tree on an African plain. A borrowed French convertible — a warm sulphur spring, the cool Mediterranean, and a picnic of "rations" and hot cokes. Two lieutenants who were smart enough to know the score, but not smart enough to realize that we wanted to be alone. A screwball piano player — competition — miserable days and lonely nights. The cold, windy night we crawled through the window of a GI theatre and fell asleep on a cot backstage, locked in each other’s arms — the shock when we awoke and realized that miraculously we hadn't been discovered. A fast drive to a cliff above the sea — pictures taken, and a stop amid the purple grapes and cool leaves of a vineyard.

The happiness when told we were going home — and the misery when we learned that we would not be going together. Fond goodbyes on a secluded beach beneath the star-studded velvet of an African night, and the tears that would not be stopped as I stood atop the sea-wall and watched your convoy disappear over the horizon.

We vowed we’d be together again "back home," but fate knew better — you never got there. And so, Dave, I hope that where ever you are these memories are as precious to you as they are to me.

Goodnight, sleep well my love.

Brian Keith

El programa completo se escucha acá.

6 comentarios:

Sofía dijo...

Qué gran disco Felt Mountain, no puedo dejar de escucharlo. El otro, que mencionaba Cristian Bonomo, traté de escucharlo, creo que el 4to disco, pero no me atrapó tanto. Igual no le di mucho tiempo, pero creo que primero voy a tratar de agotar este para luego darle una nueva chance al otro. Lo vengo escuchando bastante en estos días.

Cristian Bonomo dijo...

Sofía, recomiendo agotar Felt Mountain y Tales of us antes de escuchar el resto. Saludos

Sofía dijo...

Ahh, muchísimas gracias Cristian. Voy a hacerte caso.


Un saludo :)

Carlos G. dijo...

Es difícil no coincidir con el punto de vista de Blaustein; me pregunto si no hay que considerar también la circunstancia de que el proyecto nacional no es algo irreductiblemente instalado y que es su propia fragilidad y el tamaño y poder de los adversarios la que le confiere esa postura "casi siempre en un mismo registro, en blanco y negro, excesivamente épico, excesivamente agresivo,..."

Oscar Cuervo dijo...

Por un accidente involuntario se me borró un comentario de Sofía que decía:
"No había leído la carta, qué linda. De dónde salió? Cómo la obtuvieron? "

Respuesta: si ponés Goldfrapp + Clay + Two soldiers love letter sale la carta.

saludos

Sofía dijo...

Gracias! :)