Foto: Nadia Albarracin


domingo, 24 de agosto de 2014

¿Cuales son las verdaderas diferencias que existen entre el Peronismo y el Radicalismo?

Hoy medianoche: Leandro Santoro (Los Irrompibles) en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online



por Leandro Santoro *

¿Cuales son las verdaderas diferencias que existen entre el Peronismo y el Radicalismo? Quien No se lo pregunto alguna vez.

Descartemos en primer lugar al gorila hormonal y al fundamentalista anti radical. Esos jamas encontrarían placer en la búsqueda por responder esta pregunta y seguramente nunca aceptarían la existencia de similitudes históricas, políticas y conceptuales que la justifiquen.

Pero a quienes disfrutamos del placer de la duda en más de una oportunidad nos visita este interrogante.

Por mi parte -superado mi esquematismo infantil- tome de Raúl Alfonsin una primera aproximación a este dilema. En la tensión existente entre la libertad y la igualdad, el peronismo se inclinaba inicialmente más por la segunda, mientras que nosotros lo hacíamos por la primera. De cualquier manera, decía Alfonsin, ambos pretendemos la realización de ambas.

Más tarde, seguramente influenciado por sus relecturas de Gramsci, Don Raúl explicaba estas diferencias asistiendose con el concepto de “culturas políticas”. Según esta mirada, el Peronismo estaba constituido por una cultura autoritaria pero solidaria, mientras que la UCR poseía una dimensión más liberal -libertaria diría alguno- pero marcadamente más individualista.

Desde este enfoque se entendía su impronta organizativa. El peronismo se articulaba alrededor de la idea de movimiento nacional, mientras la UCR -a pesar de tener un origen muy similar- evolucionaba hacia formas más modernas de organización, como son los partidos políticos.

Con el correr del tiempo y del ejercicio pleno de la democracia consolidada, quien suscribe pudo darle forma a un argumento más para colaborar con este mapa de contrastes.

Desde mi perspectiva, la mayor diferencia entre la cultura peronista y la cultura radical radica en el concepto del poder que ambas sostienen. Mientras que en la primera se privilegia la efectividad por sobre la representatividad, en la segunda se operan de la manera contraria. Así podríamos decir que mientras unos son tributarios de un estilo vertical de articulación y agregación de intereses, los otros lo somos de uno horizontal.

En esta misma linea de razonamiento también podemos apreciar que mientras el peronismo elige “al pueblo” como sujeto político al cual interpelar, la UCR hace lo propio con la “ciudadanía”. Ahora bien, esta diferencia persiste incluso cuando desde ambos espacios se desvía el rumbo y se pasa a privilegiar el poder por sobre la política. En tal caso, es cuando se produce esta degeneración, que vemos como ambos sujetos son remplazados respectivamente por “las masas” y “la gente”.

Mucho se escribió y se dijo acerca de la idea de que mientras los presidentes peronistas “gozan el ejercicio del poder” los radicales “lo padecen”. Y muy probablemente ello sea verdad. Lo cual es de esperar si tenemos en cuenta que mientras que el fundador del primero eligió volver a la argentina para morir gobernando, el fundador del segundo opto por pegarse un tiro en la sien atormentado por las traiciones intestinas. Naturalmente, ambos desenlaces marcaron a fuego las conciencias -y tal vez la cosmovision- de sus seguidores.

Pragmatismo versus intransigencia fueron sin lugar a dudas, las dos actitudes que determinaron durante muchos años los ejes ordenadores de las conductas políticas en nuestro país.

Olvídate “…ellos son Romanos y nosotros somos Griegos” me decía un correligionario mientras apuraba un vaso de vino en una de las tantas e infinitas tertulias radicales. Tal vez tenga razón.

Lo cierto es que sólo si nos permitimos identificar las diferencias que nos separan podremos apreciar y valorar las diferencias que nos unen. De esa superación cultural depende, creo yo, la construcción de un verdadero proyecto nacional, popular, democrático y perdurable en el tiempo.

No olvidemos, amigos, que no por nada fue el chino Balbin quien despidió a Perón y Don Antonio Cafiero quien hizo lo propio con Raúl. A veces los próceres nos hablan después de muertos, es sólo cuestión de saberlos oír.

* Publucado originalmente acá.

En el programa de esta noche también: 200 años de la Octava Sinfonía de Beethoven. Y el informe económico de Federico Kucher.

5 comentarios:

Daniel dijo...

Muy buena.
Lo comprendo porque el mío es un caso raro. No me formé en un hogar pro ni anti peronista.
Mi viejo me decía que en el fondo ambos movimientos perseguían lo mismo, que ambos deberían ser uno solo como Movimiento nacional y popular.
Luego están aquellos hombres que logrando consolidar sus cuestiones dentro de los movimientos, han desvirtuado su sentido y esencia.
Y los que lo hacen progresista y los que lo tornan retrógrado según el sello personal y de corriente interna que le imprimen.

Carlos G. dijo...

Yo no voy a hablar de radicalismo ni de peronismo.
En el fondo descreo de esos conceptos globalizadores: Menem fue peronista, De la Sota y Reutemann también lo son y Cobos o Sanz o Aguad son radicales. Ninguno de ellos me representa.
Solo puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que muchos de los que votamos a Alfonsín en el '83 apoyamos desde 2003 al gobierno de Néstor y de Cristina.
Porque vemos allí, más allá de fuertes diferencias metodológicas, políticas e incluso ideológicas, una búsqueda, un objetivo que les fue común.
No en vano ha sido durante la presidencia de CFK, que Raúl Alfonsín fue homenajeado en casa de gobierno y su busto inaugurado en vida.
No hay más que escuchar a Lepoldo Moreau hoy, para ver los fuertes lazos subterráneos que unen ambos gobiernos.

Alcides Acevedo dijo...

Parece mentira, pero bueno, el peronismo y el radicalismo se parecen tanto como el partido laborista y el conservador en Inglaterra... ¿se entiende? o como los republicanos y los demócratas en USA.... o el PSOE y el PP en España ¿se entiende?

Bueno, aclarado el punto debo decir que esos Irromplibles tienen "irrompible" sobre todo la cara, ya que son unos terribles caraduras, es impresionante ver como se arrastran por unas monedas, dan asco.

Anónimo dijo...

Acevedo: no conozco personalmente a los Irrompibles pero siempre pensaron igual.

En cuanto al primer párrafo, siempre se van a terminar pareciendo los partidos porque se suman a las crestas de las olas en la gestión estatal que se producen en las sociedades en las distintas épocas.En 1971 Nixon dijo somos todos keynesianos y en los 80 los partidos socialistas europeos aplicaban ajustes ortodoxos. En la oposición boquean todos remitiéndose a sus principios, sobre todo cuando hay cerca una elección. Si quisiste ironizar en otro sentido por ejemplo que "todos roban" y otras antipoliticidades suicidas, eso es un fenómeno humano que ojalá superemos en todos los estamentos. Hoy, no es el caso.

Comandante Cansado dijo...

Buen texto.