miércoles, 4 de febrero de 2009

Historias de amor y sinopsis

Por Oscar A. Cuervo

El despertar sexual que atravesamos en la pubertad debe ser el más inquietante desajuste de la vida humana, el que trastorna proporciones, olores, sabores y colores de las cosas y personas que conocemos. Nunca antes, nunca después, el mundo ha sido o será infinito como en ese momento. Más tarde se conocerá la muerte, pero a los 13 años se conoce la herida de vivir: angustia en el pecho, cosquilleo en la panza, tumulto en los huevos.

El gran acierto de Wild tigers I have known consiste en valerse de esta experiencia para mostrarnos un universo extraño, de angustia deliciosa, colores flúo y sonidos aterciopelados. Un film así no puede ser cómico ni dramático, aunque sí un poco terrorífico y por cierto muy dulce.

Logan es un chico de 13 años que vive absorto esa mutación que reverbera en todo lo que lo rodea. Al comienzo, su atención está inmersa en la textura inestable de una pantalla de TV que muestra a dos chicos de su misma edad practicando lucha libre, con sus cuerpos entrelazados. Mientras mira, Logan se masturba. En las cercanías de su escuela ronda un gato montés, con el que el chico se identifica, por el sentimiento de ser un animal solitario y separado de la comunidad. Pronto Logan encuentra al que se convertirá en el epicentro de su tormenta hormonal: Rodeo, un muchacho dos años mayor que él, de belleza perfecta.

La épica de su vida se concentra en las caminatas hacia el bosque junto a Rodeo, en las que apenas hablan. Bajo la mirada de Logan, la belleza de Rodeo se derrama sobre las otras cosas, el cielo y la tierra (¿o quizá sea al revés: que Logan inyecta en el cuerpo de Rodeo la belleza que descubre en las cosas?).

No es una historia de amor, porque las historias de amor pueden relatar episodios amorosos, pero no abarcan la experiencia del enamorado. Poner a Logan en una historia de amor hubiera sido reconciliarlo con el mundo. Pero la lucha del chico es por no ser domesticado. Lo que para los otros es la realidad, para él es una ilusión ante la cual se siente prisionero. El acierto de Cam Archer, el director de Wild tigers... es esquivar la previsible historia de amor, aún la de un amor adolescente, homosexual y no correspondido. Contar forma parte de las actividades formateadas por la cultura y la experiencia amorosa que prevalece en la película se resiste a ese formato.

Logan es hijo único de una madre sola. También tiene un amigo de su misma edad, Joey, obsesionado en hacer listas con las diversas formas de llegar a ser cool. Hacia el final, cuando Logan después de haber sido rechazado por Rodeo aparece con una peluca y labios pintados, Joey le pide explicaciones:

- ¿Vos sos gay?
- No soy gay.
- Pero... ¿te gustan los chicos?
- No lo sé.
- Pero si te gustan los chicos, sos gay.


La conversación llega en un momento en el que fijar la condición sexual de Logan sólo podría vivirse como un empobrecimiento del universo. Lo que Joey reclama es la posible traducción de la experiencia fílmica en términos de una sinopsis. Pero Wild tigers… cuestiona la reducción de la materia propia del cine a un relato sinóptico. La problemática condición de Logan es la del propio film: un tigre suave y delicado, de voz melíflua, ni hombre ni mujer. Peligroso, de un peligro incierto, que a los ojos de los otros parece apenas un poco tonto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final son todos trolos en las peliculas tuyas cuervo

Anónimo dijo...

Ohhh!! ¿¿así que las actrices de Titanic, Notorious y Con ánimo de amar...son travestis?? Porque me parece que esas pelis también le gustan a Cuervo...

(ironías al margen, este anónimo comentario no le llega a este hermoso post...ni a la suela de los zapatos. Cuestiones de altura, que le dicen...)

Oscar Cuervo dijo...

Hanna:
a no preocuparse, estos mensajes anónimos le agregan al blog un toque de interés para el público teen pop.

Juan Castro dijo...

Oscar, tenes la pelicula?? si la tenes, golazo, me la llvas el domingo??

abrazo