Cadete



domingo, 14 de abril de 2013

Fogo y todo el BAFICI

Hoy a la medianoche en La otra.-radio, todo el BAFICI
(Fogo, El Olimpo vacío, Antonio Gil, Avanti Popolo, Outrage Beyond, Lazos perversos y más)
FM La Tribu, 88.7, online

por Martín Farina

Fogo es una película y es también el nombre de un lugar inhóspito. Los confines de una isla semi desierta, que subsiste bajo amenaza de despoblación total, a partir de un proyecto del estado canadiense de redistribuir a todos sus habitantes hacia lugares más centralizados. El proyecto de la película es retratar a sus últimos habitantes quienes se encuentran ante la inminente decisión de abandonar la isla en el último de los barcos disponibles, o quedarse allí, en la soledad extrema, para siempre. Este conflicto, pequeño, que alcanza a bosquejar el nudo del argumento, es un punto de transición entre la escabrosa realidad del lugar, a priori, y la intervención del ojo de Yulene Olaizola, directora del film. El destino del film está sujeto al destino del lugar que a través de él se hace visible. ¿Cuál es, entonces, el lugar que se hace visible?

Con una sobriedad y rigurosidad cinematográfica implacable, la directora construye el vínculo personal de dos de los últimos habitantes de la isla. A través de estos personajes, intencionalmente afuera de la media -hombres adultos solteros- la isla se abre ante los ojos del espectador en todos sus intersticios. En este sentido, la película toma distancia del registro directo documental, y aunque sea este su resultado más evidente, es a partir de esa distancia que se formula el interrogante fundamental: ¿qué queda del hombre al abandonar su lugar de pertenencia?

Por eso, mientras la película conversa sobre el trabajo de aquellos hombres, su amor a los perros, la falta de bebidas para compartir, el llanto, la nostalgia, la soledad y la belleza, transforma, a su vez, el lugar que se describe en una fábula interior. Un cuento cada vez más breve, que escena tras escena pone al hombre ante la necesidad de tomar una decisión trascendental. Irse o quedarse de la isla es algo mucho más grande que trasladarse físicamente de un lugar a otro. Intuyo que para las personas de pueblos pequeños esto resulta una marca incluso más visible que profunda, porque cabe la posibilidad de pensar que no existe mucho más allá del hombre fuera del lugar donde nació. En cambio, los habitantes de las grandes ciudades recreamos esta condición humana a partir de una estratagema intelectual que en este caso se traduce en imágenes cinematográficas. Olaizola pone en juego en su tercer película, una vez más, la intersección histórica de la relación del hombre con el lugar en el que vive, y logra traducir en personajes universales los problemas de aquellas personas que tienen que transitar esa desición.

Anoche, en la premier mundial de El Olimpo Vacío, la película que celebra la estatura intelectual de JJ. Sebreli. Hoy a la medianoche te la comentamos en La otra.-radio.

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