lunes, 31 de agosto de 2015

En el Muro de los Lamentos ruegan a Dios que se acabe el peronismo


Argentinos en plan turístico llegan al Muro de los Lamentos y ruegan al Altísimo por el fin del peronismo. O quizás no sean turistas, sino argentinos residentes en Israel, cuyo vínculo más fuerte con la Patria sea el anhelo de supresión del peronismo. Como sea, el peticionante comparte por facebook la fotografía como se comparten las cosas de uno, como un souvenir o para hacer sonreír a los amigos. Las redes sociales tienen esa dualidad del gesto familiar que en seguida desborda la amable intimidad para mostrar la cara más odiosa de lo público. Lo bueno es que este brote súbito de antiperonismo quedará escrito para el futuro por mano de sus propios actores. He aquí una función fructífera del "compartir".

Debajo de la foto compartida, me comenta Bob Row: "Si es por la efectividad que parece haber tenido el muro hasta ahora para los miles que pidieron que se levante el Tercer Templo, los peronistas pueden quedarse tranquilos por mucho tiempo".

El 15 de mayo pasado, sin haber presentido aún este rebrote furioso del más rancio gorilismo, yo escribí:

El ciclo kirchnerista tiene en Cristina un liderazgo aún vigente y el gran fracaso de la derecha es que no logró liquidar ese liderazgo.

Pero el ciclo kirchnerista se articula con otro ciclo, más largo y más complejo: el ciclo peronista. Ni la dictadura, ni el posterior intento alfonsinista de domar los conflictos sociales mediante una pátina socialdemócrata pseudo-modernizante, ni la infame década neoliberal pudieron terminar con el largo ciclo peronista, que aún hoy sigue siendo la clave de la singularidad política argentina.

El odio antiperonista que por estos días las clases dominantes intentan inyectar con cierto éxito en sectores medios urbanos es una manifestación de impotencia, por una parte. Porque confiesan que los ultras no han podido construir un liderazgo afín que desplace al de Cristina y por ende sólo les cabe fomentar las pulsiones más primarias de la política. Se odia cuando no se puede. Por el otro, los ultras le hacen a Cristina un regalo magnífico para despedir su segundo mandato: le regalan el peronismo. O mejor dicho, le regalan el reconocimiento de que los Kirchner son el peronismo realmente existente. Con lo cual aseguran la permanencia kirchnerista en los años que vienen. El machacar constante contra la horda incapaz de ejercer su derecho republicano inscribe al reciente antikirchnerismo en un ciclo aún más largo: el de la guerra de la Civilización contra la Barbarie.

A la vez, este brote de gorilismo se enanca en una oleada de anti-populismo global. Lula dijo en estos días: “Brasil vive una lucha de clases que viene de arriba abajo, y responde a los prejuicios de la elite hacia los pobres y que se tradujo en el odio y en un proceso de criminalización del PT”.

No deja de ser irónico: el peronismo y su consecución natural, el kirchnerismo, han sido los más sostenidos y eficaces procesos modernizadores de la Patria. Todo lo que hay de impulso emancipador entre nosotros viene con Perón y Evita, con Néstor y Cristina. Todo lo que nos ata a la opresión y al retroceso tiene perfume de gorilas.

5 comentarios:

Eduardo Ferreyra dijo...

Lo curioso es que el autor del blog no considera al peronismo como el más gorila de los movimientos políticos de Argentina. SE comprobó la manera en que siempre sabotearon, de manera violenta muchas veces, las políticas de los gobiernos no peronistas, llegando a declararle 14 paros generales a Raúl Alfonsín. Los peronistas no permitirán jamás que gobierne otro partido que no sean ellos porque carecen del espíritu democrático necesario: es un movimiento VERTICAL, y la democracia es lateral, horizontal, donde el pueblo está al mismo nivel de participación que los políticos o los líderes. El pueblo tiene la posibilidad de opinar y debatir. En el peronismo se obedecen las directivas del iluminado que está en la cúspide. Eso se llama fascismo, y es una copia del régimen ideado por Mussolini -del que Perón fue un ferviente admirador.

marcelo ignacio dijo...

"...donde el pueblo está al mismo nivel de participación que los políticos o los líderes". Señalame un caso (en el gobierno); uno solo.

El fascismo, hermanito, es otra cosa; que incluye eso, pero no es eso.

La democracia de un partido se mide en la oposición, no en el gobierno. Los peronistas nos bancamos perder; siempre. Los gorilas, muy pocas veces. ¿Te acordás del 51, del 55, del 62, del 66 (en que ni siquiera ganamos), del 76? Si estás flojo de memoria, te recuerdo la semana pasada, cuando el peronismo ganó por cien mil votos y quieren negarse a aceptarlo porque se contabilizaron mal menos de mil.

Saludos, y que te mejores. En la honestidad intelectual, sobre todo.

Pablo Pehrsson dijo...

Si Usted no sabe que es el antiperonismo (esencia básica del gorilismo) o todavía mantiene alguna duda al respecto, no se pierda de leer el comentario de Eduardo Ferreyra. Allí encontrará la respuesta clara y contundente de que es el antiperonismo.-

#ElAmorVenceAlOdio

Miljaus14 dijo...

No va a funcionar por el simple motivo que Dios es Perón......

ALEXANDER GONZA dijo...

de lo único que se ha demostrado como verdadero, es que el peronismo es una asociación ilícita, incluyendo a peron que solo tuvo 1 gobierno decente, seguido de una larga lista de desastres, resumiendo gobernaron medio siglo xx y la mayor parte del siglo XXI - y donde estamos? -- algunos adjetivos que les queda perfecto serian: chorros, ladrones, mediocres, corruptos hasta a médula, obsecuentes, y delirantes.

gobiernan por teléfono y arreglan siempre por debajo de la mesa.- como verdaderas lacras que son.---