miércoles, 26 de agosto de 2015

Uruguayos por doquier

La otra.-radio del domingo pasado para escuchar clickeando acá 


El domingo a la tarde estuvimos en la Ballena Azul presenciando un notable show de Rubén Rada, quien presentó su disco Tango, milonga y candombe, en el que despliega su tremenda ductilidad de cantante, uno de los mejores de esta región del mundo,: a sus 72 años conserva en escena una potencia vocal y una capacidad de showman excepcionales. En su nuevo disco, Rada acentúa los lazos que existen entre el tango y la música afro y de eso se trató el show en la Ballena, en el que, con una puesta en escena sencilla que evocaba el ambiente de los boliches y piringundines en los que el tango nació, logró quitarle monumentalidad al espacio escénico imponenete de la Ballena y transformarlo en un encuentro intimista. 

Después, en el programa de radio de la noche repasamos un precioso repertorio de gemas de los músicos uruguayos: Eduardo Mateo (escuchamos la última parte de la entrevista Guilherme Alencar Pinto, autor de Razones Locas), Fernando Cabrera (que tuvo un memorable recital en la Ballena el viernes pasado), El Príncipe, Urbano Moraes, el nuevo disco del genio inclasificable Leo Masliah y el del propio Rada. Una colección de canciones maravillosas que se pueden escuchar acá.

Si vieras (Mateo)

Si vieras las rosas brotando
Sabrías que existe el amor
Trayendo rocío en el alba
Devuelven al sol su color

Quisiera que escuches al viento
Tocando con su diapasón
Y vieras entonces los sueños
El árbol y aquel corazón

Esta es la canción que trae sueños
Son del corazón mis recuerdo
Cántala también tu conmigo
Y tu sol saldrá lo tendrás

Quisiera que vieras la luna
Quedarse allí sobre el mar
Y entonces te vieras conmigo
Temblando allí en la sal

Escuchen señores escuchen
Yo canto soñando el amor
Cuidado no intenten callarme
El mundo ya se despertó



Milonga Para Una Niña
Alfredo Zitarrosa por Rubé Rada

El que ha vivido penando,
por causa de un mal amor,
no encuentra nada mejor,
que cantar y d'ir pensando.
Y si anduvo calculando,
qué culpa pudo tener,
cuando ve que una mujer,
no conoce obligaciones,
se consuela con canciones,
y se olvida de querer.

Por eso niña te pido,
que no me guardes rencor,
yo no puedo darte amor,
ni vos podés darme olvido.
Yo sé que en cualquier descuido,
me iba a bolear contra el suelo,
y aunque me ofrezcas consuelo,
yo no lo puedo aceptar,
puedo enseñarte a volar,
pero no seguirte el vuelo.

Yo no te puedo entregar,
un corazón apagado;
cuando falla el del costado,
no hay nada que conversar.
Hay una forma de amar,
que es un modo de conciencia;
hay un amor que es paciencia,
y otro que es solo aromar.
¿ Cuál amor te podría dar,
quien amara tu inocencia ?

Cuando te vuelva a encontrar,
no podremos sonreír,
prefiero verte partir,
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar,
que una vez te conocí,
y que nomás porque sí,
te compuse una canción,
cantará en tu corazón,
lo poquito que te di.