Santiago Maldonado

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Con vida te queremos

viernes, 28 de agosto de 2015

Por qué no crece Scioli



"Cristina lo puso a Scioli pero no lo quiere, Daniel tiene a Zannini de vice pero no lo quiere, a Aníbal le pusieron a Sabbatella y tampoco lo quiere, los intendentes jugaron con Julián aunque respetan a Aníbal, pero no se bancan a Sabbatella...".

La nota de hoy de Pablo Ibáñez en Ambito parece, más que una columna de análisis político, la sinopsis de un folletín de Almodóvar. ¿Los grandes medios pagan por estas cosas? Carlos Pagni se inclina por la truculencia del giallo, más adecuado a su estampa siniestra. El turco Asís aplica la picaresca que lo llevó a su estatus de best seller; al menos practica un periodismo artesanal en su propio blog.

Lo sorprendente es el vuelo gallináceo para interpretar los movimientos de un sistema político complejo como lo es el peronismo. Tanta tinta derramada para entender la excepcionalidad argentina a través de las décadas sólo da como resultado estas piezas de literatura menor.

Algo más: el columnismo sigue orbitando después de 12 años alrededor de Cristina. Después de pasarse lustros anunciando el fin de ciclo, el columnismo no puede leer una coyuntura electoral en la que Cristina no tiene que revalidar su liderazgo sin seguir atribuyéndole a ella todas las claves de lo que pasa y pasará. Cristina se dedica a gobernar con una iniciativa vigorosa sorprendente para quien culmina su octavo año de mandato, como lo evidencia el envío del proyecto de creación de la Agencia Nacional de Participaciones Estatales, que tiende a afiatar uno de los logros más potentes del modelo. Los cultores del columnismo pueden reprocharle, sin despeinarse, dos aspectos contrarios: por un lado reprocharán que Cristina con su pujanza condiciona la iniciativa del futuro gobierno; simultáneamente le achacarán que no se involucra lo suficiente en la campaña. No sólo gataflorismo, sino cristinodependencia patológica.

Recuerdo la visita a La Tribu de uno de estos comentaristas, quien cifraba su optimismo político para los próximos años -que anticipaba que serían los de un giro hacia el centro de la "generación intermedia"- en lo que él entendía como "la madurez de la dirigencia política en su conjunto". El opinador hablaba desde su kirchnerismo desencantado. A la luz de los acontecimientos de esta semana, me pregunto si él depositará su optimismo en la mesa de Massa, Macri, Sanz y Stolbizer o en la dependencia cristinista de Scioli. Sacando a Cristina, ¿dónde estará esa dirigencia intermedia en la que depositar confianza?

Sigamos con Ibáñez: "Los discursos de la Presidente son el "boletín político" de los hiper-K y en ellos, hasta ahora, Cristina no sólo no elogió a Scioli sino que lo lijó. 'No lo quiere y no puede ocultar", se lamenta un peronista" dice hoy Ibáñez en Ambito, y atribuye a una fuente pejotista indeterminada: "Cristina tiene que salir, al menos una vez cada 10 días, a decir que su candidato es Daniel". La falta de rigor de la nota desconoce los innumerables gestos de Cristina poniéndose al hombro la campaña FPV, el último de ellos en el acto en la Bolsa de Comercio, donde dijo : "Nada más les pedimos que reconozcan nuestros triunfos, esa es la verdadera demoracia", refiriéndose irónicamente a los "predicadores del consenso y el diálogo". Obviamente si Cristina aumentara la intensidad de sus intervenciones, los cristinodependientes rezongarían que lo hace para ahuyentar al electorado "centrista" que podría votar a Scioli pero lo quiere lejos de ella. Que participe más y que participe menos a la vez, un reclamo contradictorio, lo que no impide que Ibáñez lo sostenga en su columna:

"El sciolismo opera en estos días en una sintonía específica: la táctica para ganar la elección el 25-O consiste en recostarse sobre el esquema propio, una panperonización que englobe al PJ clásico, al neocamporismo y a los piqueteros, es decir el dispositivo K con que Cristina de Kirchner llegó al 45,3% en 2007.

"El gobernador escucha, en paralelo, una postura que advierte que el 38,4% del 9-A es el techo del voto K y que debe ir en busca de un filoperonismo que quiere no un Scioli anti-Cristina, sino espera un Scioli con más autonomía y autoridad".

Según Ibáñez, Scioli esperaría conseguir el 45% de CFK de 2007 con un esquema "panperonista" que incluya al "neocamporismo" (?) pero a la vez le atribuye el bajo rendimiento de Scioli en las PASO a un techo que le impone Cristina. Si se admite a Cristina como un obstáculo para el crecimiento de Scioli, no se entiende el sentido del siguiente párrafo del folletín de Ibáñez:

"Scioli, en tanto, le dará más visibilidad a Zannini y hasta pondrá en su radar la posibilidad de un acto con La Cámpora. Hay un enlace más sutil: su diálogo fluido con Axel Kicillof será el canal para que Cristina haga un anuncio económico de impacto. 'Si sube la imagen de Cristina, también sube la de Scioli', dicen en el PJ".

¡Un profesor de Lógica ahí! Scioli esperaría que Kicillof haga un anuncio económico de corte populista para que el columnismo después lo victimice diciendo que Cristina le deja un campo minado.

La cuña que estos operadores mediáticos del antiperonismo intentan introducir es la figura del gobernador Urtubey, un peronista de los que les gustan al Círculo Rojo. Urtubey es el fármaco que prescribe la derecha para deskirchnerizar a Scioli, pero si Scioli no crece en la intención de voto la culpa sería de Cristina por no involucrarse más. Hoy Fernando Laborde en La Nación vuelve a lisonjear a Urtubey:

"Urtubey era hasta junio uno de los gobernadores que Scioli tenía in péctore como compañero de fórmula. No pudo ser. Pero ahora Urtubey está diciendo cosas que tal vez Scioli piense, aunque no se atreva a expresar. El gobernador norteño sugirió que no negociar con los holdouts "nos está costando más caro".

"¿Debería el candidato presidencial oficialista dar un salto de calidad discursiva y admitir con el realismo que ensayó Urtubey los problemas del país? No hacerlo acentuará las dudas sobre quién conduce la campaña y quién conducirá al país si llegase a la Casa Rosada".

O bien Scioli espera que Cristina y Kicillof le den una mano, chavizando la economía, o bien Scioli se despega de Cristina, le hace caso al consejo del peronista que les gusta a los antiperonistas y anuncia que va a negociar con los buitres. Difícil que Scioli emprenda simultáneamente dos caminos que conducen a metas opuestas.

Por qué no crece Scioli. Después de unas PASO que lo pusieron en un lugar expectante pero todavía insuficiente para asegurar una victoria en primera vuelta, la derecha dura le disparó fuego de metralla aprovechando sus errores propios, no los de Cristina: su viaje semi-secreto a Roma en medio de las inundaciones y la trifulca de Tucumán. En ambos casos, además de las zancadillas propias de los medios que sostienen la esperanza de conducir a Macri a la victoria mediante el hostigamiento al gobernador de Buenos Aires, lo que queda en evidencia es la sorprendente falta de reflejos políticos de Scioli. ¿Tiene verdadero hambre de liderazgo para conducir el peronismo y el país a la vez, como lo hicieron Cristina y Néstor estos 12 años? 

En estas semanas de frenético activismo derechista, el gobernador candidato muestra una llamativa falta de audacia y carencia de reflejos para esquivar las operaciones que se montan en su contra. La escapada a Roma lo puso a la defensiva justo en los días en que era necesario que muestre la garra que hace falta para postularse a gobernar un país indómito. El escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán estaba muy anunciado desde las semanas previas, en las que las tapas de los diarios preparaban el ambiente de las "sospechas de fraude". La quema de unas pocas urnas el domingo tuvo responsables diversos: en un caso se trató de un candidato del espacio del radical Cano, el adversario de Manzur;  en el otro, se trató de una reyerta entre diversas líneas internas de candidatos a puestos menores del peronismo tucumano, peleándose entre ellos. Que estas reyertas escalaran sin que Alperovich ni Scioli se decidieran a disciplinar a los propios y permitieran la escalada que viene alentando la derecha gorila marca una falta de capacidad preocupante para manejar los tiempos y ordenar a la tropa propia en estas semanas previsiblemente turbulentas, en las que el Círculo gasta la última pólvora por consagrar una fórmula antiperonista. ¿Scioli quiere gobernar el país sin exhibir la garra necesaria para conducir el peronismo? ¿Espera que Cristina le saque siempre las papas del fuego, para después deslizar en off débiles quejas por la hiperactividad de Cristina?

Dije que este país es indómito y uno de sus elementos es la ferocidad de las clases dominantes para marcarle la cancha a los presidentes. Ahora lo están limando a Scioli como para forzar una segunda vuelta o, en el peor de los casos (para ellos) hacerlo llegar a la presidencia con una legitimidad desgastada. ¿Pensará Scioli que con su letanía de esperanza, fe y optimismo va a resistir el apriete derechista? ¿Habrá creído las pavadas de los comentaristas post-políticos que vienen profetizando un giro al centro? ¿Creerá que su tono adormecedor logrará aplacar a las fieras que lo quieren disciplinar? Los columnistas hablan de un país hiperpresidencialista en el que la lapicera la tiene el ocupante de la Rosada. Pero De La Rúa tuvo esa lapicera durante dos años y vemos para qué le sirvió. Para gobernar un país indómito hace falta la pila que Nestor y Cristina le pusieron al Poder Ejecutivo. Porque el Poder Ejecutivo sin pilas no se sostiene.

Iba a decir que vamos a extrañar a Cristina. Pero no, porque Cristina va a seguir estando.

5 comentarios:

Felipe dijo...

Oscar
Ahora ya es tarde, nuestro candidato tiene las pilas y la letanía que tiene. No lo vamos a cambiar.
Hubiese entendido un post como este unos meses atrás durante las PASO.
Periodo durante el cual te limitaste a criticarle las formas a Randazzo que venía con exceso de pilas.
En aquel entonces te habías dado 2 meses para evaluar por cual de los 2 precandidatos K votar. Por lo visto necesitabas tiempo para "conocerlos". La tuya término siendo una buena movida ya que te salvo el gong y tuvimos candidato único.

Querías formas, acá las tenes las formas.
Nos guste o no ahora nuestro candidato es Scioli y no es tiempo para pedirle lo que siempre supimos que no tenía.

Carlos G. dijo...

Scioli es lo que es y no lo vamos a descubrir ahora.
La distancia entre él (o cualquiera de los candidatos que podrían "medir") y Néstor y/o Cristina es sideral.
Lo asombroso sería que fuera de otra manera: ¿cuántos estadistas de esa talla podría parir la Argentina, o cualquier otro país, en simultáneo?
Ya el hecho de haber tenido dos juntos es excepcional; ahí están los ejemplos de Brasil y Venezuela, y seguirá Ecuador cuando Correa no esté.
Quizás Evo podría tener un sucesor a su altura en Garcia Linera, quizás.
Scioli llegó a donde llegó haciendo lo que hace y una de las "verdades" por las que llegó es una que ya se demostró falsa, tal es la supuesta capacidad de sumar electorado independiente y "centrista" a la base del kirchnerismo.
Ojalá que Cristina siga estando porque la vamos a necesitar mucho.

Oscar Cuervo dijo...

No es tarde en absoluto. Primero porque si sigue así durante estas semanas puede perder, segundo porque si gana, habrá que estar atentos. En política no existe "es tarde". Siempre es el instante el momento en que es necesario pensar y actuar, en cualquier momento. Tercero: Randazzo es menos que Scioli y yo critiqué su pésimo desempeño en la interna que lo dejó fuera de carrera como lo advirtieron Cristina mismo, y el resto de sus compañeros del FPV (que no alzaron una sola voz por él). Las debilidades de Scioli no le suman ni un gramo de virtud a Randazzo. Y mi posición siempre fue criticar algo que me parecía mal en el momento mismo que se producía, incluso a la propia Cristina. No voy a cambiar ese criterio en absoluto.

Oscar Cuervo dijo...

Carlos G
no espero que Scioli sea como Néstor o Cristina, espero que al menos tenga la astucia para no quedar fuera de carrera en estos meses. Para criticarlo por su desempeño como eventual presidente tenemos el tiempo que dure su mandato, si llega. Lo que me sorprende ahora es su falta de reflejos para moverse en esta campaña sucia. De todas maneras, el post no habla solo de Scioli, sino de lo que se dice de él, de Cristina, del peronismo, etc. No espero que Scioli sea Cristina, sino que al menos haga bien su papel de Scioli.

Pía dijo...

Muy buen análisis. A Randazzo le veo una tremenda pinta de Alberto Fernández.