Cadete





lunes, 13 de febrero de 2012

Hugo o el ilusionismo embalsamado

La última tentación de Scorsese


por Oscar Cuervo

¿Qué le pasó a Scorsese?

Su última gran película de ficción la hizo hace ya 17 años. Entretanto hizo algunos documentales que alentaron la ilusión de que volviera a ser el que fue: notablemente No direction home. En cambio, su producción ficcional fue perdiendo cualquier atisbo de estilo. Perdió su estilo. Pero no para ganar otro. O para suplir la necesidad de tener un estilo por alguna osadía formal que el concepto de "estilo" no pudiera contener. No. En lugar de su propio estilo, lo que ha quedado en la obra reciente de Scorsese es un desdibujamiento: sus películas podrían estar hechas por cualquier otro. Jamás nos daríamos cuenta de que Los infiltrados, La isla siniestra o Hugo han sido hechas por la misma persona si los títulos no nos lo advirtieran. No hay un distanciamiento, un desacomodamiento, una negación o una alteración de su estilo anterior. Hay una especie de sepultamiento, de borramiento u oclusión. Me da la sensación de que Scorsese ha perdido de vista a su espectador. Debe pensar que los que vieron Taxi Driver, El Rey de la Comedia, Toro Salvaje, Buenos Muchachos o Casino están todos muertos. Que la gente que va al cine hoy en día no podría asimilar esas películas y se impuso a sí mismo simplificar sus planteos estéticos para hacerlos accesibles a audiencias más básicas.

Hugo es una película en la que Scorsese intenta entablar contacto con la audiencia de Spielberg. Parece estar concebida bajo la hipótesis de que Spielberg ha triunfado y que toda resistencia es inútil. Taxi Driver fue conocida apenas unos meses después de Tiburón. Son sus respectivas películas consagratorias. Todo el mundo sabe que el paradigma Spielberg triunfó en Hollywood. A la altura de Hugo Scorsese parece haber firmado su rendición incondicional.

La coartada es la cinefilia: la preservación de las viejas películas, la rememoración de los pioneros, la evocación de un inventario sentimental común a grandes audiencias. La restricción de base es que planteos inquietantes, perturbadores, desestabilizadores no pueden tener lugar en el cine actual: por ejemplo, el punto ciego que une en Taxi Driver la escena de la masacre con el presunto (y terriblemente ambivalente) happy ending es hoy un gesto imposible. La sensación de malestar soterrado que mina El Rey de la Comedia es una experiencia hoy proscripta. La tortuosa estrategia de identificación/distanciamiento que nos producía Toro salvaje ha sido abjurada. 

En lugar de esto, el paradigma Spielberg impone dirigirse al "niño que todos tenemos adentro". Nos propone una identificación confiada con una mirada infantil. Se supone que ante determinadas películas nos volvemos niños: mentira elevada al cuadrado: nadie que no lo sea podrá volverse niño jamás, ni siquiera por dos horas. El dispositivo cinematográfico de la puerilización demanda un importante monto de mala fe por parte del puerilizado. Pero además y sobre todo: la niñez nada tiene que ver con la sensiblería, con un sentimentalismo férreamente codificado, con primeros planos de caritas sonrientes, bondadosas, lacrimosas, falsamente inocentes, con mundos simplificados y unidimensionales. La infancia es un territorio terrible, poblado de horror, de angustia, de inquietud, siempre al borde del abismo. Hugo es una película llena de primeros planos con caritas emocionadas, de lectura inmediata y unívoca. Entonces, no se trata de una mirada infantil sino de una mirada construida en base a los clisés industriales acerca de la infancia.

Ser niños otra vez ante la experiencia cinematográfica. Pero ¿qué cine es el que, según Hugo de Scorsese, merece ser preservado? ¿Y preservado de qué manera? La salida ante la mecanización parece ser el ilusionismo: es precisamente Melies el precursor al que Scorsese le tributa en esta ocasión. ¿Y por qué Melies, entre todos los precursores posibles? Por su ilusionismo. El ilusionismo homenajeado aquí está abstraído del flujo histórico que lo hizo posible: porque el ilusionismo ha sido una reacción mecánica al mecanicismo. El principio constructivo de Hugo es el de la máquina con corazón. Melies abrió posibilidades para el cine con su iniciativa. Pero lo que Scorsese celebra hoy de Melies en Hugo es un ilusionismo abstracto. Como si se tratase de un principio elemental y eterno, que siempre puede surtir efectos parecidos. 

Se sabe que desde hace unos años Scorsese se ha vuelto un preservacionista de las viejas películas, que pone parte de su dinero para preservar a Vertigo o Belle de jour del deterioro del tiempo. Los negativos son puestos a salvo, se los remasteriza y se los muestra a las nuevas generaciones en condiciones óptimas. Loable propósito. Mirada infantil, máquinas sentimentales e ilusionismo abstracto. Preservación y restauración de piezas arqueológicas. La operación cinematográfica que Hugo propone es finalmente retrógrada. Propone la restauración del cine de Melies y su remasterización en 3D. Hay que borrar en la imagen ilusionista toda huella histórica del tiempo del que proviene para reciclarla en el mercado de las imágenes aggiornadas. Hay que embalsamar los restos de Melies con técnicas de última generación para repetir el asombro en espectadores puerilizados. 

Con todo respeto, Scorsese: ¿por qué no te vas a cagar?

10 comentarios:

Martha dijo...

Avalo completamente lo que decís: la infancia es un territorio tenebroso poblado de horror y el que piense lo contrario tiene muy mala memoria o intenta defenderse desesperadamente...e infructuosamente. Si lo hace Disney no me llama en absoluto la atención, pero de Scorsese...en fin!
martha

Maloperobueno dijo...

El header es mortal, me encanta la interpretacion gorilacea K de una patota garpada por las mineras haciendola pasar como ciudadanos que estan a favor de las mineras.
Igual no les va a pasar como a Beder Herrera, que en campaña decia que jamas avalaria la megamineria y despues se paso de bando.
Eso explica porque se olvido de declarar 50 palos verdes en bienes personales no?

Alucinante hasta donde te lleva la enfermedad che

Oscar Cuervo dijo...

Claro, las patotas son pagadas por la minería, son tipos que trabajan en la minería, no son Gente Ambientalista. La Gente Ambientalista tiene derecho a cortar rutas para que las Patotas que trabajan en la minería pierdan su derecho constitucional a transitar rutas. Las rutas no son para cualquiera, son solo para la Gente.

puertacine dijo...

Es terrible lo que decís. Todavía no la ví. Lo paradójico quizas sea ese estado de desorientación de los new american cinema en comparación con los new german cinema. Herzog fué capaz de filmar una película en hollywood como Bad Liutenant, donde con gran sencillez no sólo logra una película lúcida y reflexiva, sinó una especie de triller incorrecto y divertido. A la vez puede filmar en 3d las cavernas. Parece estar cada vez más lúcido y adaptable todo terreno. Scorcese parece que se da por vencido o que no tiene ganas de dar ninguna batalla. Aún así Los infiltrados me parece una buena película.

furgoner dijo...

sin haber visto la pelicula puedo intuir,segun tu critica, que socorsese se acercó con la excusa del homenaje al 3D, solo para experimentar la tecnica y desgraciadamente no lo hizo a lo Herzog, que hizo 3D con algo que ninguno hubiera hecho,
un 3d de cavernas es anticomercial, no vende, no muestra efectos, no muestra realidad que pretenden vendernos. Para la industria la realidad hay que buscarla en los animaciones 3d y los avatares, los muppets o vaya que aventura belica

los infiltrados me gustó
la isla siniestra no la entendi


de spielberg siempre es espectaculo

un bardo decia "retrata a tu barrio"

Maloperobueno dijo...

Son tipos que trabajan en la minera, como ese que salio por teleconferencia con Cristina y resulto ser el vicepresidente del PJ de Olavarria y dirigente sindical?

Me estas jodiendo Cuervo! NI vos te la crees, te debe estar supurando la herida.
Defender lo indefendible es un buen ejercicio dialectico, ahora si le aplicas tablas de verdad, te las tenes que meter en la cola, no?

furgoner dijo...

vuelvo para comentarte que mi familia fue a ver la pelicula HUGO y vinieron encantados, es más me hicieron ir a internet y buscar peliculas de melies (mi hija creia que no existia) y hoy ya tenemos pensado ver el documental en casa

el uso del 3d es impresionante como la puede usar tim burton en coraline, disney en UP (una cagada) o toy story, tiburon 3, viaje2 o terminator
y que tiene su contraparte en otros cineastas o producciones

me parece fascinante la idea de hacer un documental 3d sobre unas pinturas en unas cavernas, solo herzog lo puede hacer
pero si le sumamos a esa aventura una mas disparatada, de fassso, que es la de capusotto en 3d, hacer el mismo programa pero dos hora, en cine, con los mismos recursos, y 3d!!! eso es desafiar al cine, al espectador, a las salas, a los que bajamos peliculas y a los criticos

gracias

furgoner dijo...

la ví
scorsese para disney

Oscar Cuervo dijo...

Yo de Scorsese no encuentro una gota. De Disney un poco, 10 %. Pero tiene un 60% de Spielberg y un 30% de Tim Burton. La fórmula no da un buen resultado.

furgoner dijo...

concuerdo que no es scorsese
ahi está
ayer hablaba con mi mujer del otro director que la hubiera hecho, más espectacular todavia
tim burton
quizás a tim no se le ocurrio

a mi hija, que la vio por segunda vez le pregunto que parte le gustó más y me dice "cuando recuerda como hacia las peliculas y el final cuando proyecta todo el trabajo"
o sea
lo mejor es el propio cine de mélie

ahora vamos a ver el padrino para que vea a scorsese como director y no como cameraman
saludos cuervo