Cadete



viernes, 13 de enero de 2017

Los aumentos de tarifas en enero ya produjeron una nueva caída del salario y comprometen las negociaciones paritarias


El gobierno macrista pretende para el año 2017 retomar el crecimiento gracias a una recomposición del poder adquisitivo de los salarios y una recuperación del consumo interno. Sin embargo, para cumplir su intento de reducir el déficit fiscal al 4,2%, el gobierno también apuesta a una baja importante del nivel de inflación (proyectada oficialmente en el 17%). Estas proyecciones son inciertas si se consideran los aumentos de tarifas de distintos bienes y servicios ya concretados en enero, sumados a los proyectados para los próximos meses.




Esta infografía visualiza la caída del poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil a causa del aumento de los combustibles, las prepagas y los celulares en enero. Estos aumentos tienen alta incidencia en la formación de otros precios y van a provocar una ola de incrementos de segunda ronda.

El aumento de combustibles del 8% (que acumula 42% desde el cambio de gobierno) produce una caída del 6,5% en el poder adquisitivo del salario, medida en cantidad de tanques de nafta que se podía llenar en 2015 en comparación con la actualidad. Además, estos aumentos son el preludio de la próxima liberalización total de esos precios.

Lo mismo pasa con la medicina prepaga, cuyo aumento acumula un 52% anual. Esto sube un 9% la incidencia de la prepaga sobre el salario mínimo solamente en un año. Las empresas de telefonía celular aumentaron sus tarifas de forma variada de acuerdo al plan y servicio, con topes cercanos al 100%, en todos los casos por encima de la inflación del 2016. Esto produce una caída del poder de compra entre un 2% y un 32% en el salario mínimo.

Este daño al poder de compra de los salarios ya se ha producido, pero es previsible que además los aumentos se van a trasladar a otros precios de la canasta básica (el aumento de combustibles, por ejemplo, encarecerá el transporte de los productos de la canasta básica se va a trasladar a otros precios). Subestimar el componente inercial de la inflación es uno de los factores que determinaron el fracaso del plan monetario del primer año macrista. Si no "se aprende de este error" y se aplican los mismo refutados supuestos, ¿qué llevaría a pensar que las nuevan previsiones no vayan a fracasar otra vez?

En las inminentes negociaciones paritarias, los sindicatos no pueden suponer creible el cumplimiento de los objetivos inflacionarios. Este problema se agudizaría si los sindicatos se propusieran recuperar el poder adquisitivo resignado el año pasado (entre 7 y 12 puntos porcentuales, de acuerdo a la rama de actividad). Si siguen estos criterios, los sindicalistas tendrían que exigir aumentos salariales por encima de la meta del gobierno. Si no lo hicieran, el salario de los trabajadores que los gremialistas representan seguirían en picada.

Fuente: Observatorio de Políticas Públicas-MPE de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNdAv).

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