Foto: Nadia Albarracin


viernes, 6 de enero de 2017

¿Tarantino?







¿Qué es el cine? Nada. 
¿Qué quiere el cine? Todo. 
¿Qué es capaz de hacer el cine? Algo.

Jean-Luc Godard, Histoire(s) du cinema

Mañana empezamos un taller de verano llamado "Los cines posibles" para ayudarnos a pensar qué puede ser el cine. Algo.

Empezamos con Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino, a la que hace poco incluí en una lista entre las mejores películas de lo que va del siglo xxi.

Leyendo todo lo que escribí de Tarantino en el blog (acá está todo junto, desde lo último hasta lo primero que escribí) veo que Tarantino cambió o yo cambié o ambos cambiamos.

"Surgido en la época en la que las tradiciones cinematográficas se impusieron como el asunto obsesivo del cine -el cine sobre el cine, las sagas, los reboots, las secuelas, las precuelas, los guiños, la tribalización de públicos en torno a la celebración acrítica y el consumo indiscriminado de géneros- Tarantino estuvo a punto de constituirse en emblema de esa actitud. Pero en sus últimas películas se puso en desaveniencia con ese destino que amenazaba neutralizar su potencia". Esto lo escribí hace poco.


Según esta versión, cambió Tarantino. Sin embargo, si reviso lo que escribí en diferentes momentos sobre Pulp Fiction, ahí el que cambió, y de una forma brutal, soy yo.

Es decir: no soy fiable.

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