Estreno mundial: D35I3RT0 - Raúl Perron3 - laotra21

domingo, 7 de marzo de 2021

Formosa, todos nosotros



El caso Formosa: Insfrán debe resolver políticamente un conflicto sanitario social y económico. Dialogar con comerciantes que no pueden volver a fase 1 sin fundirse. Desistir de apelar a la represión para resolver un problema sanitario. Saber que en Formosa se discute la Argentina.

Si acaso Insfrán tuvo algún éxito en la contención de la pandemia, debe tomar nota de que las balas de goma marcan el fracaso tanto de la política sanitaria como de la política a secas. Y que Insfrán no tiene futuro si se aísla del Frente de Todos.

La oposición macrista y los medios de ultraderecha lo van a golpear si se empeña en reprimir y a la vez va golpear al gobierno nacional del que Insfrán depende.

El gobierno nacional debe aprender de Formosa todo lo que no se debe hacer en caso de otra emergencia sanitaria. Y saber que el costo político de cualquier indulgencia con la violencia institucional le quita una de sus principales banderas. El Frente de Todos con balas de goma se asoma al abismo macrista.

Los peronistas de Perón y los nestoristas de Néstor tienen que aprender que el peronismo del Siglo XXI no puede ni debe reprimir manifestantes. Lo prometió Néstor al comienzo de su gobierno y es una de las claves de la vigencia actual del peronismo, de la autoridad póstuma de Néstor y del liderazgo excepcional de Cristina. No reprimir manifestaciones de ningún signo político. Resolver los conflictos calientes con política.

Los peronistas que postulan la existencia de "balas de goma buenas" tienen saber que cualquier bala de goma, cualquiera sea el cuerpo en que entrara, hiere a todo el pueblo y especialmente al movimiento popular. En eso consiste la universalidad de los Derechos Humanos. Los principios y la pragmática acá coinciden.

Por pragmatismo y por humanismo: sacar a la pandemia de la grieta siempre que la derecha quiera meter la pandemia en la grieta.

domingo, 28 de febrero de 2021

Larreta y el fascismo de las bolsas negras son dos caras de la misma moneda



El blindaje del que goza el gobierno porteño de Rodríguez Larreta es uno de los fenómenos más sorprendentes y peligrosos de los últimos años de la vida política argentina. Como habitante porteño, padezco la perversidad de Larreta por todos lados y de muy cerca. Ninguno de los ancianos, docentes o personas que yo conozco que por diferentes motivos podrían haber sido vacunados o estar a punto de serlo tienen una perspectiva cierta de la fecha de su vacunación. Esto se explica por la hostilidad que el gobierno de Larreta ejerce contra algunos sectores sociales bastante definidos. El larretismo fustiga sistemáticamente al PAMI, a los docentes, a la escuela pública, sectores que en la práctica fueron definidos como sus enemigos estratégicos mucho antes de que asuma el presidente Alberto Fernández.

Larreta es el ejecutor de las políticas macristas desde 2007. Desde entonces los porteños tenemos una memoria de la barbarie de los grupos parapoliciales asolando las calles y hostigando a los  indigentes, la represión en el Borda, el salvajismo con que su policía irrumpió en la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín. La hostilidad hacia los docentes sindicalizados es permanente desde que Larreta era el gestor del gobierno nominal de macri. Sorprendentemente parte de los docentes porteños se someten a su humillación sistemática, sea por afinidad ideológica o por miedo. No sé en qué medida los ciudadanos porteños lo registran o si incluso aplauden este ataque. Las declaraciones de Acuña tildando a los docentes como viejos, zurdos y fracasados no recibe ninguna sanción política, no pagan costo alguno por decirlo, quizás porque uno de cada dos porteños piensa así. 

El maltrato larretista hacia el sistema previsional se muestra otra vez en la reciente decisión de dejar expresamente al PAMI fuera del plan de vacunación. Conozco a ancianos de cerca de 90 años beneficiarios de PAMI y hasta el momento solo lograron obtener una captura de pantalla de "estar empadronados" para una presunta vacunación, sin que figuren sus nombres, sin número de registro ni comprobante de trámite, lo que no otorga ningún derecho ni compromiso concreto por parte del estado porteño. Mientras tanto, nos enteramos de que Larreta distribuyó las vacunas entre algunas prepagas, con un desprecio de clase que los habitantes de esta ciudad no perciben o lisa y llanamente aprueban. 

Formo parte del sector docente de la educación pública y no hay perspectiva cierta de que en los próximos meses accedamos a las vacunas, porque el propio gobierno porteño se desalínea de la decisión política del gobierno nacional de priorizar a los docentes en esta nueva etapa. Larreta se permite postergar la vacunación a los docentes mientras hace punta en obligarlos a una vuelta apresurada a la presencialidad, antes de saber si en el otoño que llega vendrá una segunda ola de la pandemia que se pagará en vidas. Cunden las denuncias de incumplimiento de protocolos básicos y en reuniones de docentes los propios directores dicen que sus establecimientos no brindan seguridad sanitaria a la vez que presionan a los docentes a que se sometan al riesgo de contagiarse. Un director dice: "es la triste realidad pero esto va a seguir así hasta que explote". Que explote significa pagar el precio de vidas humanas, pero ni aún en ese caso extremo es seguro que la política de Larreta pague un costo político por la propagación de la enfermedad. Gran parte de los docentes se someten a esta presión por miedo a perder sus designaciones mientras los gremios docentes rezongan sin convicción y dejan que la patoteada de Acuña y Larreta avance. 

En la provincia de Buenos Aires ya se están vacunando los mayores de 70 con un sistema de turnos que viene preparándose desde hace meses y la proximidad geográfica y los vínculos sociales con personas que viven cruzando la General Paz hace más ofensivo el maltrato a los porteños más vulnerables.

Esto ya era visible en mayo del año pasado, cuando la supuesta coordinación de los equipos sanitarios de Nación, Ciudad y Provincia los hacía aparecer juntos en la foto. Un amigo me decía algo que publicamos por ese entonces en "Larreta, el aliado mortífero"“Larreta te hace una senda peatonal en Corrientes y los porteños piensan que de esa forma está gestionando la pandemia. Sería un error fatal que el gobierno nacional no atienda este problema y lo deje en manos de CABA. Ya nos pasó con el subte, con la policía y con todos los problemas graves de la ciudad, de los que el gobierno nacional en su momento no se hizo cargo". 

Y yo concluía: "Alberto debe asumir los problemas de CABA como propios, porque, si llega a colapsar el servicio sanitario metropolitano, la catástrofe le va a explotar en sus manos. Si CABA explota como Nueva York, no se va a salvar la República Argentina. Va a ser la masacre de todos. Los márgenes políticos son estrechos: si Alberto no acierta en la emergencia sanitaria, el bolsonarismo argentino espera agazapado". Todavía andamos en la misma.

Dos o tres cosas que alarman: 

- El gobierno nacional y los gremios docentes hacen la vista gorda ante este trato discriminatorio. El PAMI reacciona tardía y débilmente al ninguneo, mientras los días pasan y el otoño se acerca. Nadie con poder o volumen mediático informa de la hostilidad manifiesta de Larreta hacia los viejos pobres y los docentes. Entre el personal sanitario se posterga la vacunación de los auxiliares médicos y se privilegia a los jerárquicos. Muchos trabajadores sanitarios con turno programado llegaron en estos días para aplicarse las vacunas en los centros en que fueron citados y se encuentran con que "no hay dosis". Un comunicado de los trabajadores del Centro de salud mental Nº 1 Hugo Rosario denuncia que “con turno programado para la aplicación de la vacuna contra el Covid-19, nos presentamos en el Hospital Pirovano hoy 24 de febrero de 2021. Nos informan que no hay dosis”. Situaciones similares se produjeron en los últimos días en varios hospitales porteños. La Asamblea Permanente por los Derechos de la Salud denuncia, sin lograr despertar ninguna alarma mediática ni del gobierno nacional: “Ya hemos perdido una gran parte irremplazable de profesionales y con ellos hemos visto reducida la capacidad de material humano capacitado para ayudar y contribuir a la asistencia y atención de l@s infectad@s; héroes y heroínas anónim@s que han dejado su vida en esta batalla y much@s otr@s que han quedado con secuelas físicas y psíquicas”. El ministro Fernán Quirós es el ejecutor de estas políticas discriminatorias pero goza de un buen trato mediático, incluso de canales supuestamente críticos del macrismo. A Larreta y Quirós no los tocan. Los dejan hacer y crecer políticamente con sus imágenes de "gestores eficientes" instaladas.

- Larreta no paga costo político porque está protegido por casi todos los medios, consentido por el gobierno nacional pero también porque la mayoría porteña parece aprobar este sesgo clasista, meritocrático y sádico. No hay otra forma explicar que, con más de una década de gestión larretista, siga gozando de su impunidad política sino es postulando que la mayoría de la población acepta o aprueba el maltrato a pobres, viejos, docentes, indigentes, personal sanitario. Larreta habla poco y con su astucia comunicacional se diferencia del fascismo estridente del macrismo que cuelga bolsas de cadáveres en sus movilizaciones, pero su línea política es en los hechos la misma y persiste por 14 años sin desvíos. 

Vivo en la ciudad del fascismo del buen vecino, que tolera o desea la crueldad hacia los débiles. La persistencia de las políticas de Larreta contrasta con la incoherencia o inacción política del PJ porteño, del cual Alberto Fernández es un emergente. No deja de asombrarme la impavidez con que el gobierno nacional deja hacer a Larreta, cuando fue elegido para gobernar a la República Argentina, de la cual la ciudad de Buenos Aires forma parte. Los sectores sociales a los que las políticas larretistas hostigan padecen de un síndrome de Estocolmo que los lleva a votar a este fundador de baldosas una y otra vez. Pero ¿cómo es posible que el kirchnerismo, a lo largo de ya casi 20 años, no haya sabido articular una política para disputarle poder al larretismo? Parece una impotencia política que por momentos roza la complicidad. 

- El triste destino de la Reina del Plata: una ciudad que dio hijos ilustres en la cultura y el arte, la ciudad que vivió el 17 de octubre de 1945 (tal vez asustada por la negrada que venía del cordón suburbano), la que asistió impávida a los bombardeos del 55 contra la población civil cuyo olvido persiste, esta puta ciudad que mata a pobres corazones. Esta experiencia ciudadana me acerca a comprender los modos de crueldad clasista que vemos afianzarse en los países europeos. La barbarie no siempre tiene la forma payasesca del trumpismo o el goce psicopático evidente de macri. A veces tiene la cara de una buena vecina de Caballito que quiere que maten a los negros y dejen morir a los pobres. El mal que padezco en mi vida cívica se llama Larreta desde hace por lo menos 15 años, lo que para una vida humana es un montón de tiempo. Me avergüenza forma parte de la población de una ciudad tan malvada y estúpida.

lunes, 22 de febrero de 2021

La clase media, nosotros

¿Los siempre víctimas?

Los argentinos estamos desde hace varios años en medio de una lucha muy dura entre dos proyectos de país antitéticos. En uno hay lugar para todos y en el otro solo hay lugar para la mitad. Lo peculiar de Argentina es que tiene una inmensa clase media cuya línea de corte hacia arriba y hacia abajo es difusa. Son en realidad varias clases medias cuyas vacilaciones inclinan la balanza para uno u otro lado. Lo propio de las clases medias es su falta de estrategia histórica. Por eso votaron a Perón en el 73, apoyaron a Videla en el 76, se entusiasmaron con Alfonsín en el 83, se desentendieron de él en el 88, disfrutaron de la farsa menemista de los 90, se volvieron serios en el 99 y pidieron que se vayan todos en 2001. 

Estos sectores son los que más hablan y marcan climas sociales y tendencias culturales, aunque no necesariamente son los que más trabajan y tampoco son los más beneficiados por las políticas que muchas veces abrazan (muchas veces son perjudicados por las políticas que abrazan). El ahorrista que en 2001 salió durante dos semanas a cantar "piquete y cacerola, la lucha es una sola" y al poco tiempo pedía cagar a tiros a los piquetes porque obstruían el tránsito votó a macri con una retórica de respeto a las instituciones y transparencia ética (!!!!!!!!!). 

Ahora las clases medias tienen las redes, facebook, twitter y wassap para seguir opinando y quejándose indignados. Lo que siguen sin tener es una estrategia histórica. 

Fotograma de Fragmentos desde el exilio (Martín Weber)

Yo formo parte de ese universo y eso por momentos me intoxica. Creo que el cacerolismo no coincide exactamente con el macrismo: hay un cacerolismo en autopercibidos peronistas dePerón y kirchneristas de Néstor. Eso hace la lucha más complicada, porque no sabés bien quién es realmente tu compañero, quién sobreactúa una indignación que no está a la altura de su vida real, quién descarga sus frustraciones contra un Otro, etc.

Esta particularidad hace que desde varias décadas estemos tambaleándonos en un empate histórico que ni nos termina de hundir ni nos pone nunca a salvo del aniquilamiento.

domingo, 21 de febrero de 2021

Un penoso espectáculo civil

Cacerolas por doquier
 

Sospecho que mi comentario probablemente se circunscriba al círculo de intensos quejosos con los que me topo en esa red social tóxica que es facebook y al círculo de los antiK, igual de intensos, con los que choco en twitter donde la burbuja no es tan cerrada.

Pero desde hace dos días estoy agotado de leer quejas, lamentos y tribulaciones de los indignados de las redes.

Entre los autopercibidos republicanos no cesan de pedir cárcel para Ginés González García al mismo tiempo que anhelan destruir la política sanitaria del actual gobierno.

Entre los autopercibidos compañeros veo una inclinación a levantar la figura de Gines como un héroe que ha sido víctima de una trampa pérfida.

También encontré autopercibidos peronistas que no vacilan en levantar dos posiciones contradictorias: que Ginés hizo todo bien y es víctima de una opereta y que Verbitsky es un ser intachable al que le debemos todo.

Entonces detecto un cuarto o quinto problema, que no es que Ginés cometió una chantada  imperdonable que le hace un enorme daño a nuestro proyecto colectivo. Algunos están empezando a ubicar a Gines en el panteón de los compañeros que hicieron todo perfecto y sostienen que se lo castiga por su lealtad al peronismo y no por la cagada que se mandó en contra nuestra. Por motivos simétricamene equivalentes los caceroleros no se conforman con el despido de Ginés y me hacen llegar a traves de wassap el pedido de su empalamiento en la Plaza Publica.

Desde los autopercibidos peronistas, Ginés hizo una gestión impecable, lo que incluye su decisión de vacunar a su grupo de amigos en un ministerio -que no es su casa, sino el ámbito que le había prestado el pueblo por unos meses. Vacunas que no son suyas, sino que son un bien escaso en el mundo, adquirido con los fondos públicos. Esta transgresión sería una picardía perdonable entre compañeros. Compañeros que esta semana salieron a rescatar picardías análogas del anecdotario de Menem. Debe tratarse de gente que se formó políticamente durante los 90.

Para los autodenominados peronistas de Perón, Verbisky encarna la satánica tentación que hizo tambalear la floja voluntad del Ministro de Salud; sin embargo Verbitsky es imperdonable porque le pidió a su amigo que lo vacune, aunque su amigo sigue siendo nuestro gran compañero porque aceptó vacunarlo.

Están los autopercibidos peronistas que creen que, si Verbisky callaba, la cosa no iba a ser tan grave. El agravio no habría sido haber sacado provecho de su amistad con el Ministro sino decir que se vacunó. 

En esa linea están los autopercibidos peronistas que, por la cagada que se mandó Ginés, claman para que Alberto pida la renuncia de todo su gabinete; otros más audaces piensan que debe renunciar el mismo Alberto. Todo pensado desde el peronismo.

Llegué a leer que algunos autopercibidos P empiezan a pedir que se vayan todos, con una intensidad que no difiere de los que van a cacerolear convocados por Clarín. ¿Por qué no se juntan los peronistas de Perón con los caceroleros de Clarín, si desean lo mismo?

Repasando, veo que el problema no es uno, sino por lo menos cuatro: 

- Verbitsky quiso aprovecharse de su posición notoria para vacunarse antes.

- Ginés es un viejo estúpido que no parece registrar que el mundo vive la peor pandemia de toda nuestra generación y se maneja como si estuviera a cargo de una Unidad Básica de los años 60, ignorando que el pueblo necesita desesperadamente que los funcionarios como él sean muy cuidadosos con la vida popular amenazada.

- La derecha, el poder permanente, nunca cesará de sembrar minas explosivas para hacer tambalear a un gobierno que no les resulta suficientemente dócil y de paso cubrir los estropicios que por estos mismos días está cometiendo Rodríguez Larreta, probablemente el mayor beneficiado de las gauchadas de Ginés

. Lo que me produce mayor desaliento es que la minoría intensa presuntamente compañera baila el mismo vals que toca Clarín y se parece en su incapacidad para pensar el marco político a los caceroleros gorilas. 

Yo no estoy en el medio, estoy todo de un solo lado. Pero me abruma que esa gran marea de simpatizantes y comentadores autopercibidos P constituya la simétrica idiotez de los caceroleros y les resulte imposible pensar políticamamente, con el mismo grado de frivolidad que la que muestran los caceroleros.

Me preguntó cómo vamos a defender las banderas de nuestro movimiento popular si estamos rodeados de cacerolos P, indistinguibles de los cacerolos AntiP, con la única diferencia de poner un nombre en lugar de otro.

Mientras los autopercibidos compañeros se aferran a la agenda instalada por Clarín, será que volveremos a fracasar, porque como caceroleros ellos son mejores. ¿Será que no nos merecemos triunfar y que Magneto entiende más que nosotros qué cosa es la política?

¿Qué será?