martes, 25 de junio de 2019

Historias de la otra


Finalmente ayer a la noche en FM Universidad de La Plata sali√≥ al aire la historia de revista La otra narrada por otros y con algunas intervenciones m√≠as, en el programa Los Subterr√°neos. El programa dedica cada emisi√≥n a contar la historia de alguna revista independiente vinculada con la cultura rock y esta vez nos toc√≥ a nosotros. Claro que lo m√°s interesante fue escuchar los comentarios que hac√≠an los conductores del programa, Sebasti√°n Benedetti, Alfonso "Ponchi" Fern√°ndez, y Nicol√°s Arias, sobre esas notas que hicimos hace varios a√Īos, muchas de las cuales yo hab√≠a olvidado. Me hizo recordar momentos de mi vida, dir√≠a Pappo. Resulta interesante descubrir que una revista no comercial, dirigida a un p√ļblico que cuando la hac√≠amos nos parec√≠a incierto, supo encontrar a sus lectores, que hoy pueden releer lo que escrib√≠amos y comprobar que diez o m√°s a√Īos despu√©s conservan alguna vigencia. Estas observaciones que los amigos de La Plata hicieron sobre aquellas revistas me hacen sentir un poco orgulloso de la historia de La otra. El programa lo escuchan ac√°:



Uno de los grandes aciertos de este programa, que es la primera vez que escucho, es que los conductores supieron captar el esp√≠ritu musical de La otra, por eso pusieron canciones que perfectamente pueden salir al aire en nuestro propio programa de los domingos: Dylan, Tom Waits, Ricky Espinosa, Litto Nebbia con Calamaro... ¡hasta aquel genial tema de Yoko "Yes, I'm A Witch", que inspir√≥ una de las tapas de la revista!



También reproduzco acá abajo algo que escribió Esteban del Valle -integrante del staff inicial de La otra- cuando se enteró que el programa iba a salir y después los conductores del programa tuvieron el tino de leerlo al aire. Y creo que agrega otra perspectiva interesante a ese momento inicial de la revista, que apareció junto con un increíble ciclo de cine de Fassbinder que co-organizamos con Esteban en un local de San Telmo en el que durante cuatro meses programamos una película diferente de Rainer Werner Fassbinder cada sábado. Esteban recuerda aquel 2003 así:

Me toc√≥ participar en el momento fundacional de la revista La Otra al transitar con Oscar Cuervo una etapa intensa, apasionada y determinante en nuestras vidas y del pa√≠s, con las calles a√ļn humeantes por los acontecimientos del 2001, en un clima de incertidumbres generales y precariedades materiales, coordinando a d√ļo y de manera autogestionada un Taller de Cine y Pensamiento del cual a√ļn hoy nos siguen resonando los ecos y cuyas elaboraciones para m√≠ siguen siendo -conciente e inconcientemente- una referencia para pensar la actualidad.

Oscar venía de una década de Taller de Pensamiento que funcionaba como foco de rebeldía al saber instituído y adocenado de Puan, co-dirigiendo una revista antecesora llamada Parte de Guerra, desde donde ya se generaban polémicas confrontaciones por escrito, con personajes por ejemplo como Quintín y Noriega (en aquel tiempo todavía El Amante). Confrontaciones que vistas en perspectiva serían la antesala de lo que hoy se conoce como la grieta.

El primer n√ļmero de La Otra acompa√Īaba mediante un dossier especial un extenso un ciclo de cine dedicado a Rainer W. Fassbinder, -para el que todos los s√°bados dispon√≠a mi proyecci√≥n en f√≠lmico 16 mm en alg√ļn bar de San Telmo- de cuyas charlas presenciales derivaban debates por escrito durante la semana, atravesados por variadas referencias filos√≥ficas y pol√≠ticas. No conoc√≠amos facebook, apenas nos manej√°bamos con e-mail, pero difund√≠amos con el viejo m√©todo, pegando fotocopias con engrudo por las calles de Buenos Aires.

Por supuesto así de apasionados como éramos, también era inevitable que nos peleáramos un poco entre nosotros, lo que dio final a esa etapa maravillosa con una especie de gran explosión, como corresponde.

Nos volvimos a encontrar dos a√Īos despu√©s en 2005*, en su programa de radio en FM LA TRIBU, hablando los dos a solas acerca de Fassbinder, con motivo de la visita de Hanna Schygulla a la Argentina.

* ACLARACI√ďN: El a√Īo del reencuentro al que Esteban alude tiene que haber sido 2007: nuestro programa en La Tribu empez√≥ a emitirse en invierno de 2006 y Hanna pas√≥ por Buenos Aires en marzo de 2007, antes de ir al Festival de Mar del Plata.

Uno de los fragmentos que anoche se leyeron en el programa, de la p√°gina 3 del n√ļmero 16, invierno 2007:


Link al blog del programa, ac√°.

lunes, 24 de junio de 2019

La otra en Los Subterr√°neos

Hoy en la radio desde La Plata - Link para escuchar online, ac√° 



Los Subterr√°neos -Apuntes de una cultura rock de papel 
FM Universidad - 107,5 - La radio de la Universidad Nacional de La Plata

Esta noche desde las 22:00 hs. vamos a estar en un programa de la radio de la Universidad Nacional de La Plata, contando la prehistoria del blog y del programa de radio La otra, que fue desde julio de 2003 la revista en papel La otra. Y a la vez la prehistoria de esa prehistoria, que fue la revista Parte de Guerra en los 90. Todo lo que nunca me atreví a contar aquí, lo voy a decir ahí.


La p√°gina del programa en Facebook, la tienen ac√°.

El programa lo hacen Sebastián Benedetti, Alfonso "Ponchi" Fernández, y Nicolás Arias. Y hoy a la noche desde las 22:00 voy a estar ahí.

Un anticipo del programa lo pueden escuchar clickeando ac√°.

domingo, 23 de junio de 2019

Dolor y gloria



por Oscar Cuervo

La gloria es la visi√≥n del cuerpo radiante de Eduardo [1], el joven alba√Īil analfabeto al que el ni√Īo Salvador [2] tiene como alumno. Esa visi√≥n, una aut√©ntica experiencia de √©xtasis en el contexto de la santa cat√≥lica y apost√≥lica Espa√Īa franquista, viene despu√©s de que el ni√Īo posara sentado leyendo un libro para que lo retrate ese alba√Īil y artista popular cuya obra ir√° viajando an√≥nima por d√©cadas, desde aquel pueblo con casas como catacumbas en las que los primeros cristianos viv√≠an hasta la galer√≠a de arte en la Madrid contempor√°nea en la que Salvador ya maduro se reencuentra con su primer deseo [“El primer deseo” es el inmenso significante que en el momento decisivo invade la pantalla]. La escena de Eduardo desnudo, cuya visi√≥n provoca un colapso en Salvador, ocupa el centro –no cronol√≥gico sino dramat√ļrgico- de ese laberinto del deseo que es Dolor y gloria, la √ļltima de Almod√≥var. La visi√≥n del cuerpo encarna la gloria del t√≠tulo en la que extra√Īamente muy pocos cr√≠ticos han reparado.

En un mecanismo narrativo que el cineasta maneja con una destreza √ļnica en el cine contempor√°neo, ese plano viene preparado con un astuto esmero hitchcockiano. Es probablemente el √ļnico momento de suspenso de la pel√≠cula, que va desde que Eduardo le propone posar para que lo retrate hasta que le pide permiso para ba√Īarse en la tina. Eduardo va desvisti√©ndose de a poco y el ni√Īo se retira a su dormitorio. La escena est√° construida por un montaje que alterna la piel tersa del muchacho acariciada por el agua –elemento esencial de la pel√≠cula, que remite al √ļtero acuoso desde el que el viejo Salvador [3] emerge en el inicio y del que nunca sale- y los primer√≠simos planos del rostro del ni√Īo perturbado en el espacio contiguo.

Almod√≥var pone en juego la pulsi√≥n esc√≥pica de su espectador actual. La situaci√≥n ha ocurrido en un tiempo pret√©rito, aunque luego sabremos que el espacio y los cuerpos concretos que la encarnan no son los originarios sino evocados y reconstruidos en un set de filmaci√≥n. Eso no importa a los fines expositivos de la narraci√≥n, cuya sorprendente fluidez salta hacia atr√°s y hacia adelante sin obstruir nunca la intensidad de la emoci√≥n ni confundir las l√≠neas esenciales del relato. Almod√≥var es tan notable guionista -prodigioso so√Īador de peripecias-, como gran montajista y director de actores. Pero la construcci√≥n de cada plano, su distancia o cercan√≠a, su duraci√≥n y sustracci√≥n, la mostraci√≥n gradual del cuerpo del joven y el ritmo que se establece entre esa instancia de desnudez y la tensi√≥n del ni√Īo con los ojos cerrados que est√° viviendo su primer shock er√≥tico es lo que eleva la escena a su cualidad ext√°tica. Tambi√©n evidencia que Almod√≥var es un cineasta √ļnico, autor en la √©poca en que un sector de la cr√≠tica quiere apartar la consideraci√≥n de los autores. Nadie m√°s que √©l podr√≠a haber dispuesto as√≠ esta escena y, si no hubiera filmado nada nunca antes, esa sola gloria ya le habr√≠a conferido su estatus de autor.



Pero no se trata solo de la autor√≠a, sino de la pol√≠tica de los autores. La revelaci√≥n en el plano final del artificio cinematogr√°fico muestra su autoconsciencia: Almod√≥var sabe a qui√©n le est√° mostrando sus visiones –alucinatorias como pocas veces antes en su obra. En la √©poca de la paranoia puritana por las denuncias de abuso sexual, el centro del laberinto del deseo almodovariano se halla en una escena que roza el tab√ļ. Antes de que esa visi√≥n gloriosa y su consecuente colapso se produzcan, hemos visto las miradas del alba√Īil y el ni√Īo cruz√°ndose por primera vez, en planos fugaces que son exclusiva potestad del cine: la literatura, la pintura, ni ning√ļn otro arte podr√≠an atravesar este trance. Despu√©s ellos ir√°n enlaz√°ndose con la anuencia desprevenida de la madre de Salvador [4], joven, hermosa, dispuesta a capturar por siempre la mirada del ni√Īo.

Eduardo convertir√° la catacumba en la que la familia de Salvador vive en un hogar lindo, luminoso y azulejado, con un cuidado por el ambiente que anticipa retrospectivamente la est√©tica almodovariana y tambi√©n contrasta con el l√ļgubre departamento en el que el viejo Salvador agoniza en el sopor de la hero√≠na –otra inmersi√≥n materno-uterina. Eduardo lleva a Salvador a habitar la belleza, espacial y corporal, y el ni√Īo a la vez se convierte en maestro del muchacho al alfabetizarlo. Es inolvidable la escena en la que Eduardo repasa el alfabeto bajo la severa inspecci√≥n del ni√Īo, mientras convierte la catacumba es casa. Y es una cumbre del eros cinematogr√°fico el momento en que el ni√Īo toma la mano del muchacho para guiarlo en la forma de agarrar el l√°piz. Ah√≠ el erotismo y la emoci√≥n incitan al riesgo de una mirada hoy custodiada persecutoriamente por la correcci√≥n puritana. La c√°mara antes ha salido a la calle madrile√Īa violenta y trastornada donde Salvador se provee de la hero√≠na: este registro del presente se articula con el recuerdo alucinado del primer deseo para tensar el sentido de la pel√≠cula. [CINE: REGISTRO / ALUCINACI√ďN]

Sin esta gloria ubicada en el centro laber√≠ntico del film, el dolor de la declinaci√≥n f√≠sica desde el cual la narraci√≥n se enuncia inclinar√≠a la experiencia hacia una idea de la finitud vital como mero martirio y desaparecer√≠a la pulsi√≥n deseante que anima la pel√≠cula -y la pel√≠cula dentro de la pel√≠cula. Es curioso que gran parte de la cr√≠tica se haya quedado atascada en la supuesta dimensi√≥n autobiogr√°fica del "Almod√≥var viejo". Se llevaron por delante la gloria sin haberla visto. As√≠ no puede comprenderse que los sucesivos reencuentros de Salvador maduro -con su amiga actriz argentina [5], con Alberto, el protagonista de Sabor [6], ni con su examante Federico [7]- son estaciones hacia el centro del laberinto.



Con la importancia que tiene cada una de estas estaciones, transportado Salvador por el hilo del deseo que la hero√≠na lubrica, sin ese punto de llegada de la escena infantil nada tendr√≠a sentido. Es en la conexi√≥n con ese recuerdo/alucinaci√≥n que Salvador recobra su poder art√≠stico y se libera de la depresi√≥n y la hero√≠na. Por eso el encuentro entre Salvador y Federico no puede terminar en la cama, tal como Federico propone. El, despu√©s de tantos a√Īos, a√ļn no parece haber resuelto su inclinaci√≥n y siente inflamarse su deseo cuando ambos se besan. Pero esa no es la cuesti√≥n para Salvador, para quien Federico ha sido el gran amor que todav√≠a puede provocar una erecci√≥n, sin que haya en esa reacci√≥n corporal nada por definir. La conversaci√≥n es suficiente para √©l. Salvador dice que la historia de ellos tiene que terminar as√≠, como Dios manda, porque todav√≠a hay otra instancia que le espera, aunque todav√≠a ni √©l lo sepa -aqu√≠ manda ello-,y llegar√° a trav√©s de un volante que le acerca su asistente Mercedes [8], quien despu√©s de la muerte de la madre del protagonista [9] pasa a ocupar la habitaci√≥n y el rol maternal y se dispone a reparar el lazo que la joven madre hab√≠a inhibido. La asistente le va a proponer al cineasta que vaya en busca de aquel artista 50 a√Īos despu√©s. Salvador desecha la idea porque sabe que el reencuentro va a darse de otra forma. Toda una declaraci√≥n de las potencias de la ficci√≥n.

Los nombres de los personajes de Almod√≥var no son nunca meras nominaciones. Salvador es el que salva. No tanto por los padecimientos corporales que la santa cat√≥lica y apost√≥lica Espa√Īa prescribir√≠a. Salva aquel momento perdido en el olvido de la visi√≥n ext√°tica del cuerpo deseado.

No se trata precisamente de la biopic fidedigna del Almod√≥var maduro, cuyo valor residir√≠a en la adecuaci√≥n verificable de su biograf√≠a. Ese inter√©s ser√≠a banal y farandulesco si Dolor y gloria no fuera una gran m√°quina de sue√Īos autoconsciente del poder√≠o del deseo alucinado. Si acaso hubiera restos de biograf√≠a aut√©ntica de Almod√≥var, el cine no precisa autentificaciones. La verdad de la ficci√≥n salva.


NOTAS
1- César Vicente.
2- Asier Flores.
3- Antonio Banderas.
4- Penélope Cruz.
5- CecilIa Roth.
6- AsierEtxeandia.
7- Leonardo Sbaraglia.
8- Nora Navas.
9- Julieta Serrano.

s√°bado, 22 de junio de 2019

Felicidad

Alejandra Viviana Aranda, Nuevo Mundo, 2017
Visuales CI


por Liliana Pi√Īeiro

Hay una condición, en la escala de lo humano, que deja lugar al enigma.
Si algo me sobrepasa, tengo la felicidad de los débiles.
Reivindico mi peque√Īez.

viernes, 21 de junio de 2019

La fatal ideología de consumo


por Lidia Ferrari

Daciana es de Rumania y hace 11 a√Īos dej√≥ sus hijos y su marido para venir a trabajar a Italia como badante (cuidar ancianos). Est√° pensando en volverse a su pa√≠s. Hoy me dice: ser√° dif√≠cil. Ganar poco como se gana en Rumania ser√° dif√≠cil para m√≠. Como conozco su situaci√≥n para nada apremiante, le digo: No todo es dinero en la vida, ¿no? Y responde: ¡Es cierto! Se le ilumina el rostro. S√≠, agrega, mis hijos me preguntan todo el tiempo cu√°ndo voy a volver. Su exigencia para pensar en los euros la lleva a soportar lo que ya no necesita seguir soportando. Ella ha hecho su vida lejos de su familia para poder comprar objetos. Por lo que ella misma, cuenta no era la necesidad imperiosa de no tener para comer. Pudo terminar su casa y ayudar a sus hijos a comprar casa. ¿Qu√© era lo que la conduc√≠a? Ese relato que alcanza a la gente de pa√≠ses que alguna vez se nombraban “detr√°s de la cortina de hierro”, que vivieron una vida lejos de la riqueza, pero tambi√©n de la tentaci√≥n consumista, ahora apresados en la l√≥gica de la obligaci√≥n de consumir. Realizan una vida desdichada pero que les da una satisfacci√≥n, la de que cuando regresen a su pueblo puedan mostrar lo que han comprado. Esta se√Īora est√° capturada por la l√≥gica de ganar plata (con mucho trabajo y esfuerzo), lo que conduce sus pasos y su vida.

Cuando alg√ļn relato pueda hegemonizar otro ideal que el de ganar dinero para poder comprarse un buen smartphone, una camioneta, o unas zapatillas de marca, se estar√° haciendo algo para socavar la ideolog√≠a consumista capitalista. ¿Habr√° alg√ļn futuro donde esto sea posible? La ideolog√≠a consumista atraviesa todas las capas de la sociedad, pero va al coraz√≥n de las clases sociales m√°s vulnerables, induci√©ndolas a responder con pasividad y aceptaci√≥n la explotaci√≥n necesaria para que puedan, al fin, consumir. As√≠ ofrecen su vida a cambio de la bolsa. En la mayor√≠a de casos no hay nadie que les ponga un revolver en la cabeza para que decidan entre el dinero y su vida. Hay otro tipo de coacci√≥n que es el ideal consumista que se irradia entre las clases m√°s d√©biles y los conduce mansamente a la explotaci√≥n y a aceptar vidas que nada tienen que ver con la vida de la cual parten.

Es la misma ideología que conduce a un abogado trucho a extorsionar a un empresario en el marco de una causa muy sucia para poder comprarse relojes, camionetas, objetos caros. Es el ideal del consumo que conducirá a estos hombres a realizar cualquier estafa para poder conversar entre ellos de sus camionetas, sus marcas, su cilindrada. La ostentación de la posesión de esos bienes forma parte tanto del universo ideológico del abogado trucho como el del mafioso que aparece en la película Anime Nere contando a los otros mafiosos sus recientes adquisiciones que, casualmente, también son relojes caros. Pero también es el universo ideológico de la excelente persona que es Daciana, que debe hipotecar su vida para comprarse objetos que, en su tierra natal, compraría con más esfuerzo o no compraría.

Es el ideal de las jovencitas vietnamitas que van desde una aldea rural a Hanoi para acceder a bienes de consumo y se encuentran con una vida miserable de explotaci√≥n en las grandes f√°bricas de las multinacionales de la electr√≥nica. Es el ideal de los hombres de Camboya o Sri Lanka que pagan a traficantes para poder ir a trabajar en la periferia de Dubai, la ciudad de los sue√Īos, y se encuentran apresados en una vida en la que ni siquiera les alcanza para enviar remesas a sus familias. Ya no hay que ir a cazar a los esclavos, ellos vienen solos, porque hay un ideal que se encarna en la necesidad del dinero para poder consumir, y se apropia de las vidas de las personas y sus sue√Īos.

Para la espl√©ndida mujer que es Daciana el hecho de que le haya dicho “no todo es dinero” tiene el valor de la palabra de una persona que quiere y respeta y, sobre todo, que la corre de la compulsi√≥n a contabilizar su vida en relaci√≥n a los euros que perder√° de ganar cuando regrese a su casa, donde la est√°n esperando su marido y sus hijos.

miércoles, 19 de junio de 2019

¿Sab√©s lo que significa extra√Īar un lugar cuando ah√≠ dejaste tu coraz√≥n?


¿Sab√©s lo que significa extra√Īar New Orleans?
La extra√Īo cada noche y d√≠a
cuanto m√°s tiempo me alejo
sé que no me equivoco
el sentimiento crece cuanto m√°s lejos estoy.


Extra√Īo las vi√Īas cubiertas de musgo
los pinos altos de az√ļcar
en los que los ruise√Īores sol√≠an cantar
me encantaría volver a ver ese Mississippi cansino
recibiendo a la primavera
la luz de la luna en el pantano
una vieja canción que flota por el aire
sue√Īo con magnolias en flor
y quisiera estar ahí.


¿Sab√©s lo que significa extra√Īar New Orleans
cuando ahí dejaste tu corazón?
Y una cosa m√°s: extra√Īo al √ļnico que me importa
incluso m√°s que lo que extra√Īo a New Orleans.

martes, 18 de junio de 2019

Viaje a la ciudad de la m√ļsica

New Orleans, La otra.-radio del domingo 16/6, para escuchar clickeando ac√°

Professor Longhair

New Orleans es una ciudad llena de m√ļsica, a la ma√Īana est√°s tomando el desayuno y escuch√°s una guitarra melanc√≥lica que vuela por el aire, sal√≠s a la calle, camin√°s unos metros y te encontr√°s con  Stoker Homeboy apoyado sobre su moto, tocando y cantando sus blues. Y as√≠ continuamente. 



Nos lo cont√≥ el domingo pasado en la radio Perla Neiman, quien desde 2015 ya fue tres veces al Festival de Jazz que se hace todos los a√Īos entre fines de abril y comienzos de mayo, en un clima de primavera calurosa y h√ļmeda. Perla qued√≥ enamorada de esa ciudad desde la primera vez, de la m√ļsica que brota de cada esquina, interpretada por artistas callejeros alejados del concepto de show business que hoy impera en el mundo. Ellos prefieren seguir tocando la m√ļsica que aman en una vereda, pasando la gorra o vendiendo en mano sus cds a los que se paran a escucharlos.


Por los relatos de Perla pudimos llegar a oler el aroma de esas calles y por la m√ļsica que  nos trajo reconocimos esa percepci√≥n que vincula la m√ļsica popular con un territorio y un tiempo, como suele decir Liliana Herrero.

New Orleans fue arrasada en el 2005 por el hurac√°n Katrina y existe una serie llamada Treme, que lleva el nombre de un barrio bohemio poblado de m√ļsicos que sufrieron las consecuencias del hurac√°n que Perla recomienda; tambi√©n nos trajo varios de los temas del soundtrack.



Y para cada tema que trajo, nos cont√≥ una historia que la vinculaba a ella en persona. El programa se volvi√≥ un viaje y la m√ļsica fue la veh√≠culo. Lo pueden recrear descargando el audio, clickeando ac√°.

lunes, 17 de junio de 2019

Peceto tiene la llave pero le falta la puerta


El gato estaba exang√ľe hace unos d√≠as, rechazado para acompa√Īarlo en la f√≥rmula por varios de esos pol√≠ticos inclinados a la negociaci√≥n infinita. Nadie quer√≠a salir en la foto con √©l excepto mariu, la cautiva. Nadie m√°s. Miento, peceto s√≠; peceto pasado, con un segmento de futuro cada vez m√°s cortito, el mandato que se le vence en diciembre y una intenci√≥n de voto nula en todo el pa√≠s, menos que menos en su provincia donde nadie lo puede ver. Ven√≠a de fracasar peceto en el armado de Alternativa Federal, en uno de los papelones m√°s apurados y perfectos de una escena en la que no escasean papelones. Entonces macri, con desesperaci√≥n para desactivar de una vez las presiones del establishment para se bajara y le cediera su candidatura a la vidal, quien de quedarse en provincia tiene altas chances de perder contra Axel, macri, desesperado por no poder dar una sola buena noticia a los argentinos que lo padecen, paralizado durante varias semanas por la iniciativa de Cristina de alterar el tablero pol√≠tico y postularse como candidata a vice de Alberto, macri, desesperado por detener su ca√≠da con una febril ingenier√≠a publicitaria, le ofrece la candidatura de vice a peceto, por default.

La maquinaria de propaganda oficial necesitaba generar un s√ļbito cambio de clima, en un pa√≠s que se debate entre la ira y el agobio, que un domingo del padre a la ma√Īana se queda oscuro de punta a punta, sin que nadie salga a dar la cara durante horas. El d√≠a del padre m√°s oscuro y destemplado de la historia argentina ser√° macrista.

peceto, postulado a presidente sin que las encuestas se enteraran, despu√©s postulado vice de Lavagna, despu√©s desahuciado vice de Urtubey, un fracaso como presunto articulador de una oposici√≥n responsable, la que le vot√≥ todas las leyes al ejecutivo, finalmente acepta la oferta de acompa√Īar al candidato del que todos los otros pol√≠ticos del pa√≠s se quieren despegar: macri peceto es la f√≥rmula de los tenazmente rechazados. 

Pero la propaganda oficial tiene que inducir estados man√≠acos con niebla y nada y as√≠ es como la uni√≥n de los rechazados se presenta como una movida magistral. La prensa oficial la relata as√≠: "el peronismo ingresa a la alianza gobernante y garantiza gobernabilidad del ajuste dr√°stico que ese pa√≠s tiene que hacer de una vez". Genial. Jugada asombrosa que produce euforia en wall street. Paradoja: peceto se pasa al lugar donde ya estaba, ecce homo, deviene el que ya era y macri consigue que alguien acceda a acompa√Īarlo: euforia en el c√≠rculo rojo, el peronismo al fin se divide en dos: peceto y todos los dem√°s.


Al otro d√≠a los peronistas de peceto (frigerio, monz√≥, ritondo) se juntan, hacen un asado y cantan la marcha. Genial, macri logr√≥ dividir al peronismo, y su n√ļcleo duro, que hab√≠a tenido que aprender que la calamidad en que se ha convertido el pa√≠s es fruto de 70 a√Īos de peronia, ahora tiene que celebrar con alborozo que macri vaya acompa√Īado por un peronista de 70 a√Īos. Genial. Una movida producida como resultado del fracaso de todos los otros planes, pero genial lo mismo. El macrismo recobra su talante entusiasta, su temple jocundo y fantino se pone contento.


El dolar baja, el merval sube y macri ya es como que gan√≥. El aparato empieza a propagar que macri recupera imagen positiva e intenci√≥n de voto, mientras en la calle cunden la miseria y el agobio y las derrotas se apilan en las provincias. La prensa dependiente de la pauta empieza a difundir fotos de peceto bes√°ndose en la boca con marquitos, conversando distendidos con dur√°n barba. El gobierno ha vuelto a ocupar centralidad, a manejar la conversaci√≥n. peceto es el complemento de la derecha moderna y democr√°tica que demoniza a los cartoneros y a los inmigrantes paraguayos y bolivianos, la derecha moderna y democr√°tica, natanson, que alerta sobre la presencia de comunistas en las listas rivales, la moderna y democr√°tica derecha que distingue entre argentinos jud√≠os y argentinos argentinos. Se√Īores: peceto.

Los que son sensibles a estas operaciones de acci√≥n piscol√≥gica (acci√≥n meada) temen, porque peceto, dicen, tiene la llave del desafuero de Cristina, porque peceto maneja  la bancada peronista del senado y articula a los gobernadores, dicen, tiene aceitados v√≠nculos con comodoro pis y va a sacarle la causa Dalessio a Ramos Padilla, o quiz√°s directamente va a destituir al juez de Dolores, porque peceto tiene la llave. El establishment recobra la confianza y piensa ahora s√≠, ya el peronismo se hizo nuestro, se acab√≥ la larga decadencia de 70 a√Īos de peronismo ahora que el peronismo se pas√≥ de nuestro lado. Capaz macri peceto ganan y el quilombo que se arme fuerza la renuncia del gato y el estadista le sucede, hombre providencial.

Aunque peceto tiene la llave pero le falta la puerta. En su ocaso pol√≠tico ha recuperado su capacidad cr√≠tica y se siente honrado de que el peor presidente de la historia le ofrezca acompa√Īarlo en la f√≥rmula para su segundo mandato donde todo se har√° igual de mal pero m√°s r√°pido. 

En un domingo electoral sin luz, el corte m√°s grande de la historia, el macrismo pierde estruendosamente en cuatro provincias, a√ļn en aquellas donde el peronismo hace a√Īos no hac√≠a pie, como Santa Fe, a√ļn en las que el kirchnerismo compet√≠a con listas enfrentadas, como Tierra del Fuego. Pierde en las provincias donde el peronismo era oficialismo provincial, como Formosa, pero tambi√©n en las que el peronismo no ganaba desde hace 12 a√Īos, lo que desbarata el consuelo macrista de que en las provincias ganan los oficialismos. Bueno, no, en las provincias gana el peronismo unido o el peronismo dividido, como en San Luis. Es decir, la √ļnica constante es que nadie que vaya con la foto de macri, de vidal, de carri√≥, gana nada nunca. 


Y ahora encima ficharon a peceto, el mejor opositor, el que tiene la llave de una bancada que automáticamente lo repudia. En magistral jugada peceto logra unir al peronismo y al kirchnerismo en el senado, todos contra él, aunque todavía algunos preocupados siguen sosteniendo que peceto tiene la llave.

Pero le falta la puerta.