jueves, 24 de septiembre de 2026

Hospital Británico

El cine frente al poema





Hacia el final de Hospital Británico, la película de Gustavo Fontán y Gloria Peirano, la voz de una mujer relee

Es mi parte de tierra la que llora por los ciruelos que ha perdido.
El verano en que resucitemos tendrá un molino cerca con un chorro blanquísimo sepultado en la vena.

No hay en el plano llanto, ciruelos ni un molino cerca con un chorro blanquísimo sino una imagen suave en la que la gracia leve de unas margaritas va siendo absorbida por la oscuridad de la tierra. En ese juego físico (en el sentido ondulante de la physis repuesto desde la perspectiva del cine) la película se permite releer, no ilustrar ni adaptar, la palabra poética de Héctor Viel Temperley en Hospital Británico.

Hace rato que la obra de Fontán, en solitario o en colaboración con Peirano, explora la fricción entre la lectura poética y el juego del cine con la physis. Siempre es el mundo que juega plegándose entre que la tierra se cierra en oscuridad mientras el cielo se abre en luz. Siempre el cine asiste a ese juego a partir de planos en los que un color disidente estalla en medio de texturas monocromáticas. Aquí la imagen de contornos difuminados y colores atenuados de la cámara estenopeica juega a desenfocar la voz poética de Viel.





Desde el principio la voz de Fontán nos advierte en palabras de Peirano la escena de una lectura compartida: "Nos leemos en voz alta desde que nos conocemos, el mismo libro casi siempre. Podemos leer ese libro completo y despues recomenzar. Nunca ninguno le dijo al otro que parara, que debía hacer algo. (...) Nos atamos a esa lectura para que el amor no nos deje solos". Así queda dicho que el cine no quiere adaptar ni ilustrar el poema, ya que se trata de dimensiones inconmensurables.



La poesía de Viel Temperley en Hospital Británico hace estallar su misticismo anterior en esquirlas que recogen fragmentos de su memoria de los retiros espirituales para adoptar una forma quebrada, de aristas heridas. "Soy un hombre trepanado / que habla con Dios en el Británico". La película no quiere figurar esa experiencia abrupta y abismal, sino desenfocarla y restituir su relectura en el juego entre el mundo y el cine.

Se puede seguir indagando las estrategias del cine de Fontán frente al poema en este link y en este otro.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Fanáticos Inquisidores


Cautivos de un furor sectario medieval mostraron la hilacha.

El martes, ante el despliegue mediático que intentaron los asesores españoles de @cristinafkirchner que presentaban una presunta novedad que lo cambiaría todo, Ari señaló que ese dato se conocía desde 2016, no traía ningún cambio. A partir de ahí recibió un ataque en manada de @la_campora , precedido por @paulapenacca y seguido por una pandilla de fanáticos. Lo trataron como un "ensobrado" (¿les suena de algún lado?).
@ari.lijalad es uno de los periodistas más valientes y serios que tenemos. El maltrato al que lo sometieron desde el círculo de Cristina es un alerta sobre qué sería la Campora si hoy llegara al poder, cosa que nunca sucederá.

domingo, 13 de septiembre de 2026

(...) el mismo río

La película de Alejandro Fernández Mouján
   

Estrenada durante la pandemia (2022) y concebida durante el pozo más hondo del macrismo (2016/2018), (...) el mismo río afina una mirada íntima de la naturaleza: la luz delicada del sol que baña las costas fluviales de un fulgor esencial, el rumor del viento que inspira a los poetas, el canto de los pájaros oído desde el interior de los árboles, las gotas de lluvia sobre las hojas. El Río de la Plata se convierte en portador de sentidos históricos y cósmicos que aún nos desvelan. El mismo río menciona el fluir heraclíteo del tiempo, el renacer inagotable de la physis y el dolor de los cuerpos arrojados. Mouján proviene de una tradición de cine militante (autor de Los resistentes, El Pulqui, Las Palmas, Chaco) que en el refinamiento de su oficio sabe hacer aparecer el amparo del cielo ante una tierra desolada.

(...) el mismo río anticipa la maestría que se despliega años más tarde en Dice que. Ya no resulta tan raro que la recepción de la crítica no sepa reconocer esa humilde maestría.

Actualmente la película es accesible a través de la cuenta de X @inforealDcine.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Rancho Merlo Blues

La nueva película de César González

 

César González vuelve al cine en una colaboración artística con Rodrigo Lugones (co-guionista, músico y actor). Merlo: oeste bonaerense, territorio desolado, áspero, crepuscular, la película de González inscribe pequeños relatos existenciales en el aire duro del suburbio. Registro renuente a la romantización, su decimoprimer largo ensaya el retrato coral de una generación -mayoría de jóvenes de treinta y pico, como él- y de un sector social -trabajadores informales, desempleados- en presente histórico estricto, peleándole a la malaria y el desaliento desde la creación artística -bandas de garage, cine urgente-, la discusión política, las lecturas, los fármacos y la tentación de la violencia. A diferencia de películas recientes que proponen el cine como ilusión y refugio de lo real, el cine de González aprecia el contraste y las marcas de la contingencia, incluso desde su fotografía saturada, sus encuadres inestables, sus cortes bruscos. Hemos dicho antes que la proveniencia villera del cineasta no es solo un dato biográfico sino una incisión en una tradición de miradas burguesas o pequeño-burguesas, con el único precedente de Leonardo Favio. El cine es un capítulo de la lucha de clases y González lo recuerda cada vez que pone manos a la obra. Esa lucha es una fuerza formativa de la materia artística e impregna un tono siempre severo. No hay consolación en sus películas. Es algo que vale tener en cuenta cada vez que comprobamos que luchan también contra la dificultad de un sistema excluyente de exhibición y la desatención de gran parte de la crítica cinematográfica.



Miércoles 9 de septiembre a las  20 hs: proyección y debate en Espacio Cultural Laberinto, Av Rivadavia 18432, Moron.