sábado, 17 de agosto de 2019

Este infierno está encantador

Este domingo a las 12 de la noche en La otra.-radio. FM 89,3. wwww.radiografica.org.ar


En política todo es efímero y transitorio.
D. Barba.

El modelo de la república liberal tardomoderna permite excluir, ilegitimar,
 destruir, odiar sin culpa, odiar con o sin conciencia, odiar desde la “neoinocencia” política.
N. Casullo, “Las derechas”

por Hernán Sassi *

La última dictadura no comenzó en el 76 y se extiende allende el 83, más allá de J. López y del próximo I. Petrella que reclame memoria completa e impulse baja de la edad de imputabilidad para los pibes rotos que produce el sistema. La “cultura PRO” empezó antes de que naciera el Strangedanger, y no termina cuando un rey depuesto se vaya a Italia, su prisión de olvido, o cuando su séquito renueve pasaporte de ciudadanos del mundo y retornen, ahora de manera privada, a las finanzas, esa alquimia de aprendices de brujo de hombres de fina estampa con las manos más sucias que una papa.

Sostenido por el neoliberalismo, “un proyecto político que restablece las condiciones de acumulación capitalista y restaura el poder de la elite económica”, a Cambiemos lo guió una fe ciega que los hace ir hasta final con cerrazón de kamikazes. Como cruzados, no van a parar hasta que este país sea otra vez tierra arrasada. Los vientos de la historia (del neoliberalismo y de la Técnica, caras complementarias de esta película de zombies) los trajeron hasta acá. El azar hizo el resto. Esto último no los exime de responsabilidad. Al respecto, no creo que haya lo que comúnmente llamamos justicia. Pero es seguro que algún día la historia, que siempre juzga, asentará a los vencedores vencidos como pesadilla o farsa de ángeles terribles. De vidas lisas y piel de amianto, a hijos y nietos de estos hermosos y malditos semejante juicio no les dolerá ni un tantito así.

Autopostulados como garantes del bien, lo único que hicieron, como todo perverso (como el macho que pega y dice “lo hago por tu bien”), es sembrar el mal, un mal que está en nosotros, no vayamos a creer. Como sea, ahora hay que lidiar con la “pesada herencia” de Cambiemos, que no es la del tendal (de deuda y fiambres) o la de haber sembrado la culpa, sino la de haber contribuido a la implantación de un régimen de terror, de terror al otro como suele suceder cuando un régimen así se impone.

Acicatearon lo peor de nosotros: individualismo, egoísmo o sálvese quien pueda, como queramos llamarle. Contrariamente a lo que promocionan como su virtud, la “satisfacción garantizada” de Cambiemos está ahí, en lo que nos aleja del otro. Así fue como nos acostumbramos a la moda del odio: a la envidia del goce ajeno, a la segregación (de lo propio que se rechaza, como bien nos recuerda C. Quiroga) y a un descreimiento de la política que costará desterrar.

No fue por azar tampoco que estamos llenos de esta mierda. A hacernos cargo. Habrá que sacarse de encima esta banalidad del bien y volver a tender el lazo social desatado por un neoliberalismo, que al hacerlo, desencadenó este miedo que nos deja con el estómago que gruñe como enjaulado. Hay mucho por hacer en el barrio, en el sindicato, en el aula, en la asamblea, y en la charla con amigos y familiares. La mierda entró capilarmente y por la palabra. No de otro modo hay que sacarla, che.


* Fragmento del libro Cambiemos. La banalidad del bien, un ensayo de 80 páginas en el que Hernán Sassi intenta delinear la figura específica de la derecha que llegó al gobierno argentino en 2015. El libro, aparecido hace pocas semanas, se refiere obviamente a un régimen aún exitoso. La debacle macrista del domingo pasado permite releerlo desde una nueva perspectiva. La última frase que citamos se abre hacia nuestro estricto presente. Sassi viene mañana a La otra.-radio, el programa del domingo después. También vamos a conversar con el periodista brasileño Henrique Júdice Magalhães, quien nos aporta la mirada de este presente en la región y especialmente la reacción de Bolsonaro ante la caída macrista. Mañana a las 12 de la noche en FM 89,3, www.radiografica.org.ar

jueves, 15 de agosto de 2019

El decisivo 11 de agosto para la pugna entre la destrucción y la construcción de la Argentina


por Lidia Ferrari

El 11 de agosto produjo una sorpresa, cierto asombro que merece ser pensado, después de disfrutado. Nos vimos sorprendidos porque los peores augurios, la creencia de que la gente puede ser manipulada por los medios o que los argentinos estaban siendo llevados por pulsiones mortíferas, se vieron absolutamente refutados. Estábamos también nosotros envenenados con las horrorosas operaciones del gobierno macrista, tanto que no se nos ocurría pensar que nuestro deseo pudiera ser satisfecho en las urnas y de la manera ostensible que se produjo. Ese deseo de emanciparnos de esta horrible experiencia que está destrozando la república. Pero ocurrió, para sorpresa de todos. Esta magnífica novedad política me llevó a recordar retazos, fragmentos de discursos que pueden armar un collage. El primero es de Freud, del final de El Malestar en la Cultura, cuando después de habernos planteado que en la construcción de la cultura hay dos fuerzas que pugnan, la de la construcción y la de la destrucción, apela a un anhelo que muestra su incertidumbre precisamente en el momento en que la amenaza de Hitler estaba muy presente y no había muchos argumentos para sostener la primacía del amor en la especie humana. Al finalizar el texto, después de habernos mostrado sus razones, aquellas que lo llevaron a ser acusado de pesimista, enuncia un anhelo: “Sólo nos queda esperar que la otra de ambas “potencias celestes”, el eterno Eros, despliegue sus fuerzas para vencer en la lucha con su no menos moral adversario. Mas, ¿quién podría augurar el desenlace final?”. El domingo 11 de agosto quedará inscripto en nuestra historia como un momento en el que, en esa lucha sin cuartel, venció Eros, el amor. Es una victoria contingente, pero alimenta el deseo de que Eros mueva el mundo y no la pulsión de muerte.

La otra cita que recordé es la de Christian Salmon cuando analiza el estrepitoso y colosal fraude de la Empresa Enron en los Estados Unidos. Una de las mayores empresas del planeta se había convertido en un gigantesco storytelling, que cotizaba sus acciones a un precio exorbitante, de acuerdo a futuros e hipotéticos valores de las acciones, hasta que se desentraña el fraude. La quiebra de Enron deja un tendal de perjudicados de la magnitud del fraude. Christian Salmon reflexiona sobre esa colosal estafa que involucró a todo Wall Street y dice: “El bluff de Enron demostró que los políticos de Washington, los profesores de management y los analistas de Wall Street no eran capaces de distinguir la realidad de la ficción”. Pero eso no es lo peor. Salmon nos dice también que seguimos instalados en esta economía ficcional pues, después de ese fraude colosal, se habría esperado de Wall Street y de la política que implementaran medidas para contrarrestar estas construcciones ficcionales que sostienen las finanzas internacionales. Sin embargo, siguen conduciéndose de la misma manera. Esto nos dice mucho acerca de los personajes del gobierno actual argentino que viven en un mundo de mentiras pero que, si bien su meta es saquear las riquezas y jugar para sus patrones, su cinismo no termina de excluirlos de vivir habitando sus propias mentiras y sus propios fraudes.

El otro retazo para hilvanar este collage es algo que escribí en relación con la cultura argentina, sobre todo, con el ejemplo de la educación pública que este gobierno -proveniente por primera vez en la historia de la educación privada- quería (qué alivio poder conjugarlo en pasado) destruir. Parece que razones potentes de resistencia a ese intento de destrucción emergieron el domingo. Hemos estado sumergidos y seguimos estando en un discurso que permanentemente socava experiencias centrales de la cultura argentina. Tanto han insistido con su discurso antiplebeyo y antipatriótico que nos ha parecido que triunfaban sobre nuestra tradición histórica de cultura emancipatoria. Pero esto que nos constituye es opaco a nosotros mismos y quizá allí radique también su potencia, esa potencia que renace cuando es necesario. Decía sobre nuestra cultura de resistencia y de tradición de educación pública: “…persiste y constituye lazos sociales potentes no fácilmente desarticulables. Constituye, sin que sea su propósito, una genuina resistencia. Y esa resistencia podrá o no asumir en alguna oportunidad el estatuto de fuerza antagonizante y/o encarnar una voluntad emancipatoria”. El domingo 11 de agosto emergió con toda su fuerza y, como sucede con la apertura de lo inconsciente, nos sorprendió.

Para terminar de enhebrar este collage: “El trabajo inmenso que se toma el poder en engañar, manipular y sojuzgar es muestra de que el deseo emancipatorio no está erradicado. Quizás, como el deseo inconsciente, sea indestructible”. Este enunciado general vio en la experiencia heroica del domingo 11 de agosto un caso ejemplar porque, como dice Jorge Alemán, “se demostró que los medios pueden erosionar a un buen gobierno pero no pueden sostener un gobierno pésimo”.

Por supuesto, todo esto no hubiera sido posible sin la genial y generosa estadista Cristina. Sin ella no hubiera sido posible, pero su genial estatura política está cimentada en la cultura argentina de la cual proviene y a la cual ha cultivado y contribuido a hacer crecer. Lo contrario del gobierno actual que ha socavado o intentado socavar lo mejor de nosotros. Un camino de esperanza se ha puesto en marcha.

martes, 13 de agosto de 2019

Inteligencia popular



La actitud de nuestro pueblo frente a la debacle macrista es madura e inteligente.

Sabemos que vienen tiempos económicamente duros y una probabilidad de que intenten una retirada caótica y violenta.

Pero el pueblo argentino aguardó el momento exacto para darle al desquicio macrista un remate poderoso sin haber caído nunca en sus provocaciones.

Obviamente, la tradición peronista nos ayudó a aguardar con paciencia el momento preciso, todo en su medida y armoniosamente.

La clave de esta victoria política es que logramos sumar a las esquivas clases medias. Los desempeños de Alberto y Kicillof fueron claves para esto.

También esta reposición de las clases medias es clave en el desconcierto y la desorientación en que está sumido el macrismo. Se pensaban que la tenían atada y la perdieron.

La autoría de esta construcción política es de Cristina. Todo empezó con su mensaje del 18 de mayo. El resultado de esa idea se vio este domingo.

Ahora empieza otra etapa de muchas dificultades también, pero más esperanzada.

lunes, 12 de agosto de 2019

Caricia significativa

El último de la noche, el primero de la mañana: La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Con el diario del lunes es fácil, ¿no? Pero hace apenas 24 horas ¿quién sabía que iba a pasar lo que pasó? 

Cierto, lo que pasó era racionalmente previsible. ¿Qué proyecto político puede obtener la aprobación de un pueblo al que castiga, humilla, engaña y cuya inteligencia desprecia? Lo que se propuso el macrismo es algo imposible por irracional. Sin embargo, en estos años estuvimos a punto de acostumbrarnos a lo inconcebible. Un formidable aparato de propaganda nos sometió a un tratamiento sistemático de manipulación, extorsión moral, amedrentamiento y estigmatización. Llegamos a creer que la verdad podía ser sustituida enteramente por la mentira.

Y este domingo sucedió lo racional: el pueblo usó las urnas para hacer saber que este régimen ofensivo no se banca más. Nos reconectamos con una persistencia histórica que no se modela a fuerza de bots, trols y big data. Algo de la política clásica persiste en este siglo fulero.

El rugido de las urnas fue de tal contundencia que unas PASO en las que no se decidió ningún cargo electivo alteró el paisaje político de una manera que parece irremontable. Así es como el pueblo argentino suele dar a conocer sus determinaciones. Se hace entender con claridad cuando decide dar por terminada una etapa. El régimen había preparado el terreno para "perder por poco" y alimentar el mito de que era una máquina electoral imbatible que ganaba arrancando de atrás. Bueno, no. Chau, gato.

Este acontecimiento será en estos días profusamente interpretado hasta en sus detalles microscópicos. Será inevitable ahora caer en lugares comunes al analizar la situación. Un ejercicio más divertido es revisar las columnas de análisis políticos de los grandes medios hasta el sábado pasado. Por su cercanía rápidamente caduca es un regocijo escuchar al analista Carlos Pagni, estrella y modelo del periodismo millenial de estos años atroces. Esto decía Pagni anoche, pocos minutos antes de que la debacle se manifestara en toda su dimensión.



Solo quiero resaltar dos cosas.

El más que probable final del macrismo es también la reposición del movimiento nacional y popular al que cada uno le puede poner hoy el nombre que prefiera: peronismo, kirchnerismo, albertismo, populismo, cristinismo, etc. 


¿Qué día empezó a delinearse esto que hoy es evidente? El día de la escarapela. El sábado 18 de mayo a la mañana el país se despertó con el mensaje de Cristina declarando su intención de integrar como precandidata a vicepresidenta una fórmula encabezada por Alberto Fernández. Cristina resolvió en una sola movida un desafío complejo, imprevisible hasta un minuto antes. Los derrotados son muchos y no voy a hacer esa lista ahora. Alberto Fernández empezó a ser, a partir de entonces, el hombre señalado. Seguramente el que reunía los mejores atributos para lograr la unidad de la oposición (peronismo + kirchnerismo + progresismo).

El otro fenómeno político de este momento es el triunfo de Axel Kicillof contra de la flor más resguardada del régimen, María Eugenia Vidal. Kicillof es un dirigente atípico para el territorio políticamente más denso de la Argentina, la provincia de Buenos Aires. Cuando hace apenas unos meses empezó a sonar su nombre como candidato a gobernador, fueron muuuchos los que, incluso con años de peronismo, fruncieron la nariz. Kicillof es el primer dirigente postkirchnerista. Jove ex-ministro de economía de un gobierno vapuleado por el establishment financiero nacional e internacional, terminó derrotando políticamente a la que se suponía que era el cuadro más popular de la derecha. Kicillof también prevaleció dentro del legendario aparato territorial del peronismo bonaerense, conquistándolo palmo a palmo, a fuerza de carisma, inteligencia y serenidad. Kicillof es el ministro de Cristina que Néstor no conoció y, a partir de ahora, uno de los jugadores más importantes de la política argentina.


Para escuchar el programa que más disfrutamos hacer en muchos años de radio, clickeen acá.

domingo, 11 de agosto de 2019

Voto cantado


Si a tu corazón yo llego igual, todo siempre se podrá elegir
no me escribas la pared, solo quiero estar entre tu piel.

Y si acaso no brillara el sol, y quedara yo atrapado aquí
no vería la razón en seguir viviendo sin tu amor.

Y hoy que enloquecido vuelvo buscando tu querer
no queda mas que viento, no queda mas que viento.

Y si acaso no brillara el sol y quedara yo atrapado aquí
no vería la razón de seguir viviendo sin tu amor.

Y hoy que, enloquecido, vuelvo buscando tu querer
no queda mas que viento, no, no queda mas que viento.

Y si acaso no brillara el sol y quedara yo atrapado aquí
no vería la razón de seguir viviendo sin tu amor.




viernes, 9 de agosto de 2019

Una sencilla demostración de cómo se puede alterar el resultado del escrutinio provisorio de las PASO


En el objetado procedimiento para llevar a cabo el escrutinio provisorio por parte de la empresa Smartmatic, que el gobierno impuso para este domingo, hay un paso por el que se puede alterar el resultado de cualquier telegrama confeccionado en los lugares de votación. Smartmatic transforma la imagen no manipulable del formato TIFF en el formato PDF. Este último formato permite cambiar los resultados, como demuestra este video.



Los medios que conforman el sistema propagandístico del régimen salieron a desestimar esta vulnerabilidad del sistema elegido usando argumentos inatinentes. Como por ejemplo "siempre hubo problemas en los escrutinios", una inducción inválida que además no disminuye la gravedad de una nueva manipulación posible. Otro argumento, más cínico, aminora el daño de la posibilidad de  procedimientos fraudulentos alegando que el escrutinio provisorio no tiene valor legal, sino que es el definitivo el que vale. Una respuesta típicamente macrista: porque el escrutinio provisorio es el que se va a conocer entre el domingo a la noche y las primeras horas del lunes, el que definirá los titulares de los diarios del lunes y sobre el cual los medios oficialistas y los voceros del régimen instalarán sus análisis de las elecciones. El escrutinio definitivo llevará muchos días durante los cuales la población solo dispone de los números sospechables de Smartmatic. Semanas durante las cuales la discusión que el macrismo va a instalar es quién sacó más votos e incidir sobre cómo el votante puede elaborar su decisión para las elecciones generales de octubre. El objetivo es manipular la subjetividad no de los votantes ya decididos, sino del porcentaje menor de votantes que puede inclinar la balanza del resultado de las elecciones generales. Le sirve al gobierno para seguir operando en este tramo decisivo. A las versiones contrapuestas de los resultados de las PASO, el macrismo seguirá agregando otras maniobras, como las que conocemos durante estos cuatro últimos años.

jueves, 8 de agosto de 2019

Se viene el día en tu corazón


por Willy Villalobos

Estaba dudando si viajar, porque iba solo, por el costo y la vagancia de arrancar y tomarme el bondi para hacer 300 kilómetros para verla en vivo. Por suerte el amor es más fuerte que la comodidad, así que fui a Retiro y subí al Chevallier rumbo a la ciudad de Litto, de Fito y de tantos.

Sol y esperanza, un día que daba para entusiasmarse.

Llegué a la terminal y manguié una tarjeta para viajar en el 115. Ya en el bondi se vendían camisetas de las nuestras.

El centro estaba repleto de autos y de compañeros, bajé del colectivo y lo primero que vi fue una pintada que decía "Cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón". El Indio me dio la bienvenida, seguíamos bien.


"Lo que pasa es que les dan licencia gremial" le dice una señora a su amiga, impresionada porque los peronchos no paraban de inundar las calles.

Me metí en un bar a comer un Carlitos con una coca y al salir ya se escuchaban los bombos. En la esquina del boliche me encuentro con otra pintada que explica un punto de vista sobre la seguridad que no es el que cuentan los medios de incomunicación. "Seguridad es incluir a los pibes" dice y está firmada por "Rosario, Latinoamérica".


Veo el Monumento a la Bandera, imponente. Miles de personas esperando al ladito del río Paraná. Ya está, ya llegué, soy uno más entre miles de compañeros.

Alberto y los gobernadores estaban firmando un pacto de gobernabilidad en la Facultad de Derecho, así que había que esperar un rato largo, los vendedores de chori y banderas encantados.

Recorro, veo a la gente inquieta, las consignas se repiten y siguen llegando grupos que ocupan lugares en el parque, mientras se hace la tarde.

Para hacer tiempo fui a tomar una coca a un puesto que se llama Encuentro, me senté en un banquito a mirar el panorama y vi que llegaba un pibe con una guitarra. Me llamó la atención una frase que llevaba pintada en la guitarra. "Siempre que hay dolor habrá canciones" decía la viola. El pibe se arrima a un grupete que estaba tomando birra detrás de mí, se reían mucho, pide permiso y arranca a cantar. 

Los pibes allá en la esquina 
están como dibujados
no les pagan su pecado
no les tocó religión... 


La guitarra frotaba mi espalda y yo quedo conmovido, porque encontrarme con un Príncipe cantando "Cómo que no", canción con la que empieza La Cocina, la película que hicimos con El Príncipe, Gabriel Flain y Martín Farina, era lo que menos esperaba.

Terminó la canción, se tomó un trago de birra, lo convidaron con un finito, me miró y me mangueó 20 pesitos para la birra. Le dije que tenía algo mejor y le di la película. Ahí flasheó él. Hablamos de Gustavo y me dijo que fuéramos a tomar birras. Le dije que no, que quería escucharla a Cristina, estoy seguro de que Gustavo se hubiera ido con él, quizás se fue, ¿cómo que no?

Menos mal que decidí ir a Rosario.

Otra espera y salieron a la cancha los protagonistas.


Primero los gobernadores, la ovación fue para "el Asel", como le dicen los pibes, y luego Cristina y Alberto.


La fiesta estaba en lo más alto y Cristina arrancó en el medio de ovaciones y muestras de amor parecidas a las que Charly estaba recibiendo en ese mismo instante en el Luna.

En ese momento éramos muchos y el silencio que ella generó al empezar a hablar era conmovedor. Siempre me sorprendió el respeto de los compañeros que ya saben que ella va a decir algo importante, inesperado.


Me dediqué a escucharla y a mirar las caras. Me gusta irme hacia adelante y volver mirando a esas personas que saben que ella fue y es la garantía de que ese último acto coronaba una unidad impensable en el 2015. Ella les acaricia el alma, los hace reír y llorar al mismo tiempo y, más que nada, confirma que hay una posibilidad de cambiar todo este desastre.

Lo que más me pegó de su discurso fue la idea de que los dirigentes comen y duermen en sus casas mientras los grasitas están dejando de morfar, durmiendo en la calle y los veteranos no pueden comprar sus remedios. O sea, que los que se equivocan no pagan las consecuencias.

Ahí pensé, y lo anoté en la libreta, que ser peroncho tiene sentido cuando uno pone el esfuerzo para mejorar las condiciones de vida de esos, de aquellos a los que castigan estos mierdas.

Lo demás es chamuyo para la tribuna.

Alberto cada vez mejor, consolidando la consigna "Se siente, se siente, Alberto presidente".


Y me fui con la gente caminando y cantando. Era una ciudad tomada por los que quieren volver a ser felices. Para colmo nos cruzamos con el coche que llevaba a Alberto, lo que provocó que se bancara unos minutos de afecto y canciones.

Caminando para la terminal encontré a María, una santafecina que me dijo que había venido por amor a Cristina. Compartimos un taxi y al llegar a la estación comimos una milanga y emprendimos el retorno.


"Misión Cumplida" pensé al sentarme en el bondi. Misión Cumplida para mí y para todos aquellos que reconstruyeron con esfuerzo durante estos años escandalosos, la herramienta que nos puede llevar a la victoria.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Programa para convencer indecisos

La otra (5/8/2019): un programa que es una película que es una memoria para descargar acá


En 1975 Lou Reed graba Coney Island Baby, su sexto disco solista, uno de esos de contar historias de personajes urbanos, dedicado a una chica trans llamada Rachel de la que Lou estaba muy enamorado. Era el último que grabaría para la RCA después del controversial Metal Machine Music del que ya hablamos. La compañía le había acercado al tecladista Michael Fonfara para emprolijar el audio después del desquicio que Reed había demostrado ser capaz de generar con el disco anterior."Yo sé que me aconsejás por el bien mío- le dijo Lou a Fonfara-, pero no quiero que mi música suene perfecta, al contrario, quiero que arruines el sonido para mí. Si vos no lo hacés, lo voy a hacer yo. Y a mí no me importa si está mal, queda bien así". Se entiende, ¿no? Por eso hoy podemos escuchar Coney Island Baby como música de ahora.

Por ese mismo año, Willy Villalobos, integrante de la línea fundadora de La otra, caía preso a disposición del Poder Ejecutivo encabezado por María Estela Martínez de Perón (a) Isabelita, lo que le garantizaba cierta posibilidad de supervivencia, lo que se verifica por el simple hecho de que Willy participó en la audición de radio del domingo a la medianoche en la que citamos esa frase, ese disco y ese amor de Lou. Cierta posibilidad de supervivencia, digo, porque a pesar de revistar en ese carácter "a disposición del PEN" a muchos compañeros se los asesinó igual aplicándoles la llamada "Ley de Fuga", tal como relata Willy en el programa. 

Foto: Mercedes Arias

Esta audición es además una película que está haciéndose mientras sale al aire, dirigida por Martín Farina. Es decir, el programa es una escena de esa película en la que Willy cuenta las memorias más graciosas de sus años de paso por diversos penales por los que fue siendo trasladado hasta que los milicos lo expulsaron del país. No quiero espoilear la película que todavía no está terminada y para colmo no es mía. Es de Martín. O sea, el programa lo conduzco yo, con el apreciable (¿o se dice inapreciable?) aporte de Carla Maglio y Maxi Diomedi, que es quien cuenta el episodio en la vida de Lou. Pero la película la dirige Martín y las memorias las cuenta Willy, mientras todos reímos al enterarnos de que Roberto Perdía sigue diciendo aún hoy que la Contraofensiva Montonera aceleró el final de la dictadura. Carla dice que ella entrevistó a Perdía a fines de los 90 y él ya sostenía esta tesis. O sea, todo resulta hoy un poco más gracioso. El programa de radio es del género comedia, la película que está haciendo Martín no sé, porque, a diferencia del audio que pueden descargar clickeando acá, de esa película no tengo el final cut

Yo tuve el final cut de Sábato y los amantes regresivos de la oscuridad, una de cuyas capturas de pantalla subió hace días a su instagram Esther Díaz, mujer nómade, sin citar la fuente. Supongo que en los créditos de la película de Martín, en cambio, voy a aparecer.

En los relatos de sus años de cárcel Willy trata de trasmitirnos la idea de que, aún en esas condiciones que para todo pequeño burgués funcionan como el fantasma de lo insoportable, existe un margen para la libertad y la alegría. Y que el recordar es una facultad del instante presente, no del pasado. No me pidan que ahora siga contando porque después van a saber la película sin verla. Aunque ya pueden escuchar la audición. Nosotros no hacemos podcasts, sino audiciones.

El instante presente es esta semana en la que la sociedad argentina empieza a decidir si se arroja definitivamente al abismo que macri le propone o muestra una vocación de vivir. Paenza dice que si en estos días cada uno convence a al menos una persona para que vote la fórmula de Les Fernández, el efecto multiplicador hará que juntemos varios millones de votos. Vaya este programa como nuestra humilde contribución para ver si después de escucharlo convencemos a un aún indeciso.