jueves, 15 de abril de 2021

Se acabó lo que se daba

Horacio no era el amigo


La racionalidad política de las medidas que Alberto anunció anoche confirma que no podés gobernar cediendo todo a los poderes que te quieren voltear, porque te van a voltear más rápido si abandonás a los que te eligieron. La lección alfonsinista: el pueblo acude a tu llamado hasta ver que terminás haciendo lo contrario de lo que decís. Un resto de racionalidad en esta sociedad permite abrigar una esperanza de que la calamidad no resulte tan alta como en sociedades cercanas.

Además de resolver nuestros dilemas principistas en favor del sistema sanitario, por añadidura vino el efecto pragmático: los que anoche caceroleaban por las medidas restrictivas anunciadas, incluida la suspensión de las clases presenciales en las que estaban hostilmente empeñados tanto el larretismo como el propio ministro de educación de Nación Nicolás Trotta, dentro de unos días cacerolearían de todos modos por el colapso sanitario, si llegara a producirse. No se gobierna teniéndoles miedo a estos televidentes neurasténicos ni a los que los estimulan con una campaña mediática terrorista.

Lo que sucedió anoche es un pequeño triunfo de la racionalidad política en medio de una calamidad mayor. Esta calamidad ni siquiera es argentina. Lo que está crujiendo es la civilización planetaria y la está haciendo crujir la primera pandemia auténticamente global de la historia. La calamidad no radica solamente en el poder del daño del virus, sino en que el bicho se coló por las rajaduras del sistema. Lo que se está tambaleando es la civilización planetaria tal como la conocimos, la llamada vida moderna. El sueño del progreso engendra monstruos. No es la ya conocida anomalía argentina. El modo de vida diseñado a partir del desarrollo tecnológico consumista se topó de pronto con un alien que atraviesa con su rayo despiadado todas su precariedad. Si alguna enseñanza dejan estos meses de espanto, es que el mundo moderno -del que la postmodernidad es su versión indexada- es precario y se inclina con más facilidad hacia el espanto que hacia el cálculo de bienestar distribuido entre la mayor cantidad de personas, tal como lo soñó cándidamente el utilitarismo. El monstruo no es el virus, sino el mundo sacudido por el virus.

Argentina intentaba salir de la calamidad macrista, estábamos a punto de tomarnos un respiro después de cuatro años de crueldad ejercida con arrogancia y torpeza, cuando apareció una calamidad mayor. Porque nuestro instrumento para protegernos del daño producido por el orden mundial y el lugar que nuestras clases dominantes nos propusieron dentro de ese orden fue -quiero decir: fue y todavía sigue siendo- el peronismo.  El peronismo, con el liderazgo de Cristina y la capacidad popular de resistencia, venció a esa constelación del poder desquiciada. ¿Cómo habría sido un gobierno del Frente de Todos sin pandemia? Es una pregunta  imaginaria, más vale no perder tiempo en eso, porque ahora lo que hay es la pandemia que sacude la estantería de un mundo precario. El peronismo estaba preparado para muchas cosas pero nada estaba preparado para la pandemia, que todavía no sabemos cómo y cuándo termina. Tampoco quién va a quedar para contar el desenlace. 

¿Cómo hubiera sido la pandemia gobernada por el macrismo? No lo sabemos, pero da miedo pensarlo. Un botón de muestra lo tuvimos por el sinuoso boicot que Larreta empezó a ejercitar al poco tiempo de aparecer sentado en la famosa mesa de tres junto a Kicillof y Alberto. El presidente vio en el comienzo una posibilidad de "cerrar la grieta" frente a la amenaza exterior, suponiendo que todos iban a reaccionar razonablemente para preservar la comunidad organizada. Se hizo mucha fuerza para mantener esa ilusión hasta ayer. Revisen la penosas apariciones de Trotta y hagan toda la fuerza que puedan para distinguirlo del discurso larretista. Hoy el ministro hijo, de un represor militar, aparece como la pieza mellada de ese forzamiento. En La otra marcamos desde mayo pasado que Larreta actuaba como el enemigo cerca, que estaba ahí para corroer el plan sanitario. Alberto no lo supo o no lo quiso ver hasta ayer.

Esta semana la cosa se puso tan fiera, los enemigos tan hostiles, el negacionismo tan intenso, la curva tan empinada, los muertos tantos como para que fuera evidente que la ilusión albertista de lograr esa sutura se viera imposible. Alberto tenía que elegir y eligió bien. Las restricciones rigen para el AMBA que es el núcleo inestable por el que siempre empieza todo.

Esta historia no ha terminado.

lunes, 12 de abril de 2021

Alberto y Larreta: el término medio entre la vida y la muerte es la agonía

Larreta manejó el ritmo del colapso y Alberto lo dejó

El crecimiento exponencial del Covid en el país era previsible en mayo de 2020. Alberto se dejó manejar los tiempos por Larreta que, para diferenciarse de las restricciones duras que propiciaba la provincia de Buenos Aires, empezó a abrir prematuramente las actividades, sin haber tendido ni una línea de ayuda estatal a los sectores porteños perjudicados por los efectos de la recesión económica que las restricciones provocaron. 

Esta lógica perversa, ya en el invierno pasado, provocó un crecimiento preocupante de los contagios en el AMBA. Las decisiones de Larreta están separadas por el cruce de una avenida de la provincia gobernada por Kicillof. Ese incremento después se extendió al resto del  país. Alberto intentó aparecer como el término medio entre Larreta y Axel. La foto que en marzo pasado hizo volar por los aires los índices de aprobación del presidente escondía el peligro evitable que ahora se acerca: la curva de contagios no encuentra techo y el sistema sanitario argentino se aproxima cada día al colapso evitado el invierno pasado. Si en pocas horas el colapso se produce -de hecho ya se registra en las clínicas privadas de CABA-, el gobierno del Frente de Todos habrá perdido su principal logro. En unos días Argentina puede empezar a ofrecer las imágenes terroríficas que nos llegaron durante meses de Brasil.

Cuando en el invierno pasado Alberto se propuso aparecer -con las famosas conferencias tripartitas- como el justo medio entre Larreta y Kicillof, el jefe de gobierno de la ciudad autónoma ya trabajaba para boicotear el plan sanitario nacional. En ese momento y en esa mesa, Larreta instaló el tema de los runners para congraciarse con el gorilismo porteño. 

En la derecha no hay halcones y palomas

A principios de 2021, Larreta y Acuña doblaron la apuesta: impusieron una apurada vuelta a la presencialidad con protocolos objetivamente incumplibles. Una maniobra de marketing político puso en riesgo la salud pública nacional. El gobierno de CABA hizo que las clases empezaran un mes antes de lo habitual, sin margen para gradualidad alguna. Acuña se jactaba de que la presencialidad tenía que ser para todos los chicos todos los días. Si a alguien le quedaban dudas de la hostilidad contra los gremios docentes, el larretismo avisó que los docentes no tendrían prioridad en el plan de vacunación pero la presencialidad sí.

¿Cómo podría el gobierno nacional ponerse como término medio entre dos posiciones si las decisiones de Soledad Acuña llamaban a una segunda ola de contagios prevista por todo el mundo? El larretismo salió a hablar de "cuidados y protocolos". Gobiernan la ciudad desde 2007 y no es un secreto que la destrucción de la escuela pública es su política sostenida, no una serie de errores desafortunados. La inscripción online tuvo desde el comienzo resultados desastrosos, las vacantes de la escuela pública se fueron achicando permanentemente y el negocio de las privadas crecía. Gran parte de la clase media porteña naturalizó que sus hijos fueran a la escuela privada. Desde siempre el larretismo excluyó a los diversos miembros de la comunidad educativa de la mesa de las negociaciones. ¿Alguien podría creer que Acuña iba a cumplir el protocolo? 

Larreta se dedicó desde enero a hostigar a las autoridades de las escuelas y sus docentes. En las reuniones virtuales del verano los propios directores de las escuelas confesaban la inviabilidad de los protocolos pero aceptaban sumisos los aprietes, "hasta que la cosa explote". La falsa conciencia política del docente porteño es un fenómeno tortuoso, con su sumisión a las "órdenes de arriba". Las posturas claudicantes de los sindicatos tienen el margen de maniobra que sus propios afiliados les conceden. Eso, en épocas normales. En pandemia todo se agrava. Las decisiones del funcionamiento escolar pasan a incidir en la salud pública. Por la enorme masa que la comunidad educativa saca a las calles, cualquier saturación en el tránsito hacia las escuelas compromete a la totalidad de la población. La presunta seguridad que ofrecerían los protocolos simulados de Acuña afecta a otro espacio que ya no está en su jurisdicción.

Yo te avisé

En febrero Acuña anticipaba el desastre para cualquiera que estuviera atento: "...la ministra informó que también se tuvo en cuenta un refuerzo de los medios de transporte para llegar a las escuelas. Los datos oficiales indican que los alumnos de primaria el 70% utilizan medios propios, auto o caminando, y solo el 30% usa el transporte público. Y en el caso de la secundaria es el 40%, pero en ambos casos usan el colectivo. Se trabajó con Nación para que haya prioridad para estudiantes y docentes en el uso de transporte público, y ahora se está trabajando en la ampliación del transporte interurbano, para los chicos que vienen de Provincia a Ciudad”. [completo acá].

Los "datos oficiales" son de verosimilitud dudosa pero esquivan deliberadamente lo obvio: no hay burbuja posible si un docente viaja de una escuela a otra y está en contacto con centenares de chicos. En la escuela media, los chicos tienen tantos docentes como materias. ¿De qué burbuja hablamos? Aunque los protocolos dibujados se cumplieran a la perfección -hipótesis improbable- el transporte público sobresaturado es un espacio de contagio masivo más gigantesco que cientos de fiestas clandestinas. Las restricciones nocturnas no van a cambiar significativamente el rumbo hacia el colapso. Antes de que las temperaturas disminuyan y las variantes más contagiosas tengan circulación comunitaria era previsible el rebrote que ahora vivimos. Para Larreta nada de esto fue un error. El comienzo de las clases adelantado por Larreta ante la indolencia del gobierno nacional tenía que reflejarse en una curva brutal y así fue.

La línea amarilla describe el nivel de contagios de CABA desde enero hasta hoy. Después de meses de una meseta alta, los contagios empiezan a subir el 5 de marzo de manera sostenida y el incremento se vuelve exponencial. La ciudad más rica del país, con una geografía fácilmente abarcable y una población sin crecimiento desde hace décadas es por lejos la región del país de mayor contagiosidad. Los comportamientos de las curvas de la provincia de Buenos Aires (línea azul) y el promedio nacional (línea roja) se ven arrastrado por el de CABA 20 días después. Como el año pasado: la pandemia entra por esta ciudad y enferma al país.

Pregunta inquietante: ¿no sabía Alberto Fernández que una alteración brusca en CABA arrastraba al resto de la Nación que preside? ¿Ignoraba que cuando el colapso se produzca -lo que en febrero se podía haber evitado- el costo político no lo va a pagar el que dio la señal de largada sino el que dejó hacer? Peor todavía: ¿no registró Alberto que haber evitado el colapso sanitario es el único logro indiscutido de su gestión y está a punto de perderlo? 

El amigo Horacio

El gobierno nacional tomó hace varios meses la descentralización de la política sanitaria, tal vez especulando con que cediendo la gestión de la emergencia a los diversos distritos consolidaba su perfil dialoguista. La descentralización de las políticas educativas durante el menemismo le hizo un enorme daño a la educación pública, transformó al Ministerio de Educación en un organismo sin jurisdicción. Eso pudo evaluarse con el correr de los años. Aplicar el mismo criterio a la gestión de la pandemia deja a los habitantes de los diversos distritos del país a merced de especulaciones de politquería mezquina. Eso y no otra cosa hizo Larreta. Protegido por la casi totalidad de los medios, las decisiones que él tomó terminaron imponiendo la agenda sanitaria. El ministro de educación de Nación Nicolás Trotta, por intereses compartidos, por formación ideológica o por miedo a las críticas se allanó a todos los caprichos de Larreta y Acuña. Resulta difícil pensar que Trotta tiene semejante autonomía cuando es alguien del grupo político más cercano a Alberto. Es inquietante seguir el derrotero de Trotta porque no se encuentran diferencias ni siquiera gestuales con el larretismo.

Para la derecha la cosa está fácil: viene la segunda fase: proclamar el fracaso sanitario del gobierno nacional. Le harán todo el daño que puedan, a costa de los muertos que hagan falta. ¿No se la vio venir Alberto?

Marcelo Rodríguez me comenta: "¿qué cantidad de casos nuevos de covid debería haber por día para que se considere la posibilidad de suspender las clases presenciales, que son la causa más obvia y evidente de esta disparada? Digo, se me ocurre: dos semanas nomás. Si el ritmo de contagios disminuye, habremos encontrado una válvula para ir conteniendo la explosión de casos, sin represión, sin sacar la gendarmería a la calle, sin cortarle el laburo a nadie, hasta que vayan apareciendo más vacunas. Y si el ritmo de contagios no baja, entonces tendremos evidencias de que no es esa la causa, y al menos nos ahorraremos la vergüenza de seguir participando de este proceso de negación colectiva, que va a ser muy difícil de explicar a las generaciones a las que pretendemos educar, si seguimos vivos, claro. ¿El costo? Serían dos semanas más de virtualidad escolar, que sí, de acuerdo, a todos nos embola, pero no es la muerte de nadie".

UTE, el gremio que hasta ahora la vio por televisión, parece que se despierta cuando nos tapa el agua.

jueves, 8 de abril de 2021

Bruxismo

 NO VA MAS



Apenas dos semanas después del BAFici la "polémica" sobre la de Llinás parece ya más vieja que Rompan Todo de Santaolla. Lo que me lleva a pensar que he visto a las mejores mentes de dos generaciones perder el tiempo como zonzos mascando fast food. Se empeñaron los instrumentos más sofisticados de la crítica, paradigmas sociohistoriográficos, semioticos y hermenéuticos para discutir algo cercano a la nula nada. ¿Alguien retendrá en 2 años en su memoria la gauchesca del matón de El Tala? ¿Las torsiones retóricas desperdiciadas para asignar arrojo estético a una estupidez arrogante? Fue humo para hacer de cuenta que en el BAFICI pasaba algo, la ilusión de que el cine argentino tenía algo que morder que no fuera simple bruxismo.

Ni hablar de la película de cierre, el no va más de Filippelli/Sarlo&co: parece que el título es performativo en sentido amplio: el Bafici tal como lo conocimos ya fue, Filippelli como un Godard outlet organizó para sus amigachos su propio sepelio; coincidentemente con la incineración intelectual de BETTYSARLO, en su total fracaso de vivir. Así ajada termina la flor más bella del maoismo argentino.  

El cine antiperonista gastó sus últimos cartuchos.

No va más.

sábado, 3 de abril de 2021

L-GANTE KELOKE: "Sé hablar bien, sé hablar mal y sé meterme en cualquier lado"

Papu DJ

L-GANTE KELOKE

Comenzamo a entona y se me calienta el pico

Vamo encapsulado al par y a ciento y pico

Dame má pa picar perro que yo lo pico

Y pa la mujere bien chorra ese bien rapidito

Y le hago que mueva cintura agarra e la cadera

Pa meterle con locura yo traje la verdadera

Si queré hacer travesura gata ponte bellaquera

Sube la temperatura vamo a seguirlo ahí afuera eh

Siempre andamo activo pa lo Philli pa la gata

Par de mile que me gasto con la banda má berraca

Adentro el par y bacaneo vacileo pariseo le perreo

Con lo ojo colorao mientra al otro le mando fuego

Y me re cebo me re vuelo

Si me pego pa lo oscuro le meto sin disimulo

Pa otra gira que me sumo tumbando adentro del humo

Más el humo que me fumo me siento el número uno

Cuando ella mueve el culo eh (puta)

Y lo pega pa la paré (bien duro)

Parece que le hace rakata rakata y

Sonando L RKT je

Y e que la noche me busca a mí

Salimo en un coche corte Rally

No tire reproche y ponte pa mí

Que vamo a ir

Pa prender fuego la pista

Cuando la cosa esté lista

Y cuando subamo la nota

Y cuando la gata esté lista

Ve como cacha rebota

Pa que yo no me resista

Y si su amiga se alborota cuando nos vamo a la disco

Nos paramo fuma mota y cada vez toy más arisco

La mente ca vez más loca enrolándome un churro mixto eh

¿Te va gustando ahí? 

Ja

Esto lo hago to lo día

Tranqui quemando María

Parando siempre en la esquina

Y lukiando con la má fina

Yo le mando a todo trapo

También le meto en la calle

Aunque yo no sé si Papu me permite dar detalle

Veinticuatro siete activo endemoniado to prendemo pa

Pregúntame si jodemo

Le metemo con to to to to to

Fuma uno fuman to to to to to

Tomándome un tinto to to to to

La noche se prestó la nota me explotó

La rica me mató la base detonó

Tu novio guacho quebró y L-GANTE la rompió

Será porque somo GG GG

Acá llueven la mishi mishi

Lo alumbro con mi brillo brillo

Ahora sí gasto bille bille

Yeh yeh yeh

Este e L-GANTE ¿que lo qué?

Wah

Tamo claro  perri

Papu DJ

Esto no e letra e rutina

Session

eh.

 

Elian Ángel Valenzuela es conocido artísticamente como L-GANTE KELOKE. Este lunes 5 de marzo cumple 21 años, está con su novia esperando un hijo. De madre sola y padre ausente, tiene dos hermanos y una hermana de otro padre, uno de sus hermanos falleció. Elian nació con el siglo en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. 

"Como mi viejo nunca estuvo, con mi mamá me cagaba de risa, no había quien me ponga los puntos. Entonces eran las 12 de la noche, tenía 11 años y andaba por la calle. Me acuerdo que íbamos a caminar por todo Rodríguez con amigos, tirábamos piedras, desastre mal. Varias veces nos agarró la policía, mi mamá de buena onda entiende todo eso".

En su adolescencia tuvo una netbook del plan Conectar Igualdad durante el segundo mandato de Cristina. Como es un apasionado de la música, aprovechó su acceso a internet para escucharlo todo, la cumbia, el rap, el reggaeton.  

De chico era ya tan fanático de la música que se levantaba de dormir y se conectaba vestido así nomás. La madre con la que todavía vive, a la que en sus conversaciones nombra a cada rato, cuyo año de nacimiento, 1961, él tiene tatuado en la frente, lo veía sentado en la netbook todavía en piyama, pasaba y le comentaba con ironía: "qué elegante, ¡eh!". De ahí viene su nombre artístico. KELOKE, una pregunta, es la forma en que lo llaman sus amigos. ¿Qué es lo que es? Esa pregunta ya se la hacía Aristóteles y va a través de los siglos por gracia del habla. Ironía y pregunta le dieron nombre. 

Rápido comenzó a hacer su propia música con su habilidad para manejar la netbook y un micrófono barato. Siempre quiso hacer cumbia. Cuando le preguntan qué es lo que es, él dice: "soy cumbiero, no hay otra forma. Siempre me gustó la cumbia, siempre pensé ¿tan difícil es tener un estilo más de acá, de Argentina? Lo que siempre me pareció es como que imitaban música de las culturas extranjeras y yo insistía, insistía, quería mezclar, era un objetivo digamos, que el reggaetón suene como la cumbia acá en Argentina". A algunos cumbieros de actitud ortodoxa les desagrada que diga eso. Ortodoxos hay también en los lugares menos pensados, siempre alguien dice esto acá no.

Explica qué es el RKT: "Principalmente, un dato muy importante que veo que lo notan mucho cuando reaccionan extranjeros, ¿no? Dicen: 'pa, que este reggaeton suena extraño, ¿qué es esto?'. Es el RKT, ¿no? Pero lo que tiene de diferente es que golpea un tiempo más hacia atrás. Se les hace raro, sienten que está a destiempo, pero no dicen que está a destiempo porque le queda bien el tiempo ese raro que tiene". Así L-GANTE explica la apropiación de un elemento ajeno que es reproducido de manera un poco defectuosa, de modo tal que el error inicial se vuelve un acierto. Ese concepto serviría para explicar cómo nació el reggae, el ska, el tango, el cuarteto, el chamamé, el vals, casi cualquier género mestizo. La música es el arte de la escucha.

Elian es muy prolífico, graba sus rimas todo el tiempo. Es un pendejo del siglo xxi pero sigue un impulso antiquísimo: escuchar el habla de la calle y volcarlo en ritmo y verso. "Estamos ganando gente a la antigua, así, de corazón. ¿Por qué a la antigua? Porque yo siento que el Indio Solari, para tener toda esa gente que lo sigue, no había Instagram. No había para estar desde tu casa y... '¡conózcanme mil personas! No, había que ir a mil lugares". Se maneja en la red como pez en el agua pero también se mueve por el territorio, a la antigua. 


Él mismo hace los videos de sus canciones, es multidisciplinario, dirían otros, también diseña su vestimenta, sus tatuajes, el corte de pelo de sus amigos. Todo con la computadora. Yendo para adelante se hizo popular, subió los videos a youtube y empezó a propagarse. Ahora sus temas tienen millones de reproducciones. Va y toca por todo el país. Cuando en la pandemia se puso difícil, diseñó barbijos y salió a venderlos.

El 9 de marzo pasado fue a tocar a San Juan en varios boliches y juntó una buena plata. Iba por la noche con sus amigos en el auto y una patrulla policial los paró, los trató como sospechosos. Iban alegres los pibes y además son morochos y tenían plata: esa combinación en Argentina se llama presunción de delito. Se lo llevaron a la comisaría por desacato. Lo acusaron de no llevar barbijo en la vía pública, pero era la misma yuta la que lo había hecho bajar del auto sin darle tiempo a que se ponga el barbijo, "por averiguación de antecedentes". L-GANTE se calentó y lo arrestaron. El cana que quería que se sacara los anteojos oscuros también llevaba anteojos oscuros. "¿Justo vos me venís a decir que me saque los anteojos? ¡No!". La ley no es pareja. Lo metieron unas horas en el calabozo, que estaba re-explotado. Los otros presos lo reconocieron y estaban a pleno, decían: "¡cumbia cuatro veinte, man". "¡L-GANTE, cantate un tema!" le gritaban. Y se pasaron la noche cantando sus temas en el calabozo. La noticia salió en las páginas policiales.

El día siguiente el productor BIZARRAP lanzó en su cuenta de Instagram el trailer del nuevo tema que hicieron juntos, "L-Gante: BZRP Music Sessions #38" que alcanzó un millón de visitas en un día. Hasta el momento tiene 56 millones de visualizaciones.


Cumbia cuatro veinte
Pa lo negro.

Eh L-GANTE KELOKE
BIZARRAP 
Grabá este villarrap
Si me avisa en cinco estoy 
Porque sabe cómo soy
Su gato no le da entonce me llama y voy
Pide que le haga de to to to
Mientras yo me pico otro co co co co co.

Y arranco al toque roque
Mientras fuma en el baile la rompe
Le doy un beso pa que ella se monte
Sin saber porque 
No tiene compe
Eh?

Dos de Tetra Brik una jarra y picándome el rick
Andamo con el Biza en la villa un tintín
Los má duros tomando un puntín 
moviendo los bricks
Una reposera y una sombrilla
Todos los gato bien en capilla
Acá no compramo con los rastrillo
Y de noche en el coche las soga brillan.

Dale turra atrevete que llegó el que más le mete
Nos cruzamo por las rede pero no fuimo al garete
Mi combete siempre activo amigo
veinticuatro siete
Siempre donde no hay testigo sigo metiendo caliente
Cero Cero Cero berretine
Ranchando en la esquina con los grande y los guachine
Yo no falto el respeto que conmigo no patinen
No me prendo al embrollo yo los dejo que caminen
Que caminen.

Si me avisa en cinco estoy porque sabe cómo soy
Su gato no le da entonce me llama y voy
Pide que le haga de to to to
Mientras yo me pico otro co co co co co.

Y arranco al toque-roque
Mientra fuma en el baile la rompe
Le doy un beso pa que ella se monte
Sin saber porque
no tiene compe
Eh?

Do de Tetra Brik una jarra y picándome el Rick
Andamo con el Biza en la villa un tintín
Los má duro tomando un puntín
Moviendo lo brick
Los ruchi los pincho
Tres damajuana en la Pelopincho
Una parrilla y chinchu en el quincho
Los rocho joseamo hasta hacerno millo 
Por los pasillo.

Yo me siento el king
Mientra quema el chiripi explotamo un motín
Los negros en cuero cumbia al rintintín
Desde que empezamo ya le dimo fin
con mi team
Mi barrio le mete
Las turra perreando agitando el rosquete
Colgando un mellizo de un XTT
Le vuelo la gorra a lo bigotete
Acá en el oeste andamo re crudo
Nosotro somo turro a menudo
Hacemo lo que ninguno pudo
Si hablan de má los dejamo mudo
Te lo juro.

Si me avisa en cinco estoy porque sabe cómo soy
Su gato no le da entonce me llama y voy
Pide que le haga de to to to
Mientras yo me pico otro co co co co co.

Cumbia cuatro veinte pa los negro
L-GANTE KELOKÉ
villarrap
Esto no es letra es rutina
De la más chorra a la más fina
Desde el barrio a Argentina
Rompiendo tarimas
Matando la liga.