domingo, 22 de julio de 2012
Batman: los años entre las sombras
jueves, 30 de julio de 2009
Los años en sombras
«“¿Cómo pudo pasar esto? ¿Por qué un hombre como vos se vio llevado por sus demonios tan lejos, a tanta profundidad? Una pregunta absurda sobre todo viniendo de mí. Sé mejor que nadie lo que puede retroceder un alma y destrozar una mente. Lo que arrastra a los hombres hacia la oscuridad.” (Batman dos caras, crimen y castigo)
Bruce Wayne es un hombre disfrazado de murciélago, con una capucha que le cubre hasta la mitad del rostro, con endijas en los ojos, orejas y barbilla puntiagudas. El traje es una enorme capa azul o gris con terminaciones triangulares. En el pecho brilla la insignia de un murciélago. Batman es un hombre oscuro con un cinturón amarillo y una cuerda para colgarse y andar por los aires.
¿Por qué un murciélago? En la historia se repetirá una y otra vez la escena nocturna de un murciélago que rompe los cristales de la ventana de una habitación. Batman, que así se llama el hombre disfrazado, será un caballero destinado a una cruzada contra el delito y el mal. En 1939 nació un comic que narraba sus aventuras pero también empezó a desarrollarse un ícono que se fue construyendo durante 70 años en una gran variedad de historietas, series animadas, series televisivas y películas». (Este es el comienzo de la nota La caída del murciélago de Carmen Cuervo, publicada en el número 21 de revista La otra).
«En junio de 1938, Superman apareció en la revista Action Comics, lo que generó un éxito en ventas y el nacimiento de un nuevo género: "el heroico". Fue así que la división de National Publications (que luego fue DC Comics) solicitó a jóvenes escritores y dibujantes que profundizaran en ese estilo de comic para crear personajes que compitieran con el hombre de acero. Por eso, Bob Kane, quien ya tenía una carrera en el mundo del noveno arte, convocó al escritor Bill Finger, para enseñarle los primeros bocetos de The Bat-man. El personaje parecía una copia de Superman. Finger sugirió unos cambios radicales en su aspecto». (Este es el comienzo de la nota Los años entre las sombras de Juan Manuel Castro, publicada en el número 21 de La otra).
domingo, 12 de abril de 2009
Dos historietas de autor
“La imaginería que despliega es tan inquietante como original: desde un héroe mutilado por una mujer que tiene una hoja de afeitar en lugar de dientes, hasta la creación de un enigma inquietante: «¿Qué se refleja en dos espejos enfrentados?», sofisma que podría pasar a formar parte de los más interesantes trucos del pensamiento junto a la pregunta «¿Hace un árbol ruido cuando se cae si no hay nadie para oírlo?». Desfigurado es una historia compleja, a veces difícil de comprender, con un guión interesante pero que no termina de desarrollarse, tal vez impedido por los cuatro años que tardó en completarse la publicación de sus casi cien páginas. Por momentos, el plumeado recuerda al de Solano López en El Eternauta, obra de capital importancia para comprender la concepción creativa y estética de Sanz.” comenta Ezequiel Dellutri en Tebeosfera sobre la obra de Salvador Sanz.
Desde el punto de vista estético, Desfigurado es una gran obra, ya que valiéndose sólo del blanco y negro, el autor logra transportar al lector por todo tipo de secuencias. Cada cuadro es un estímulo directo para el ojo. El lujo de detalles y los juegos de luz son uno de los pilares que hacen de esta obra un baluarte.
La trama por momentos toma el carril de la acción, con persecuciones callejeras en moto, pero otras veces el suspenso y el terror. La narración habla de la calidad artistica que caracteriza a Sanz, más allá de su impecable trazo. Además posee una gama de personajes oscuros y misteriosos, de donde se destaca Gillette, la que luego paso a ser la tapa del festival Buenos Aires Rojo Sangre.
Como contracara de este estilo tan cargado de detalles con narraciones serias y focalizadas, llega Humor etílico, el primer libro del humorista gráfico Mauro Serafín, mas conocido como El Bruno.
Salido del fanzine Kaos en los 90, y más tarde en la revista Setro Cómic, lo más destacable de este artista es su poder de síntesis, “de un estilo Hannah & Barbera”. Logra crear rostros de famosos personajes de films de horror con solo unos pocos trazos, distorsionados y hasta más creíbles. En cada viñeta se trasluce el fanatismo de este dibujante por el cine de terror, más que nada el clase B y Z. Da una vuelta de tuerca al género de terror, lleva el suspenso y la tensión típica del género hacia algo más absurdo, inclinándose hacia la comicidad. Este es el punto fuerte del Bruno, y él sabe como sacar el jugo a este don. Homenajes a filmes ochentosos y a sus míticos personajes hay de sobra dentro de Humor etílico. Pero no por eso el lector dejará de sonreír. Se podría trazar un paralelismo entre el absurdo del Bruno y el de Gustavo Sala, salvando las distancias, ya que es un componente clave que nunca deja de funcionar en sus tiras. Muertos vivos, muñecos vudú, nenas alcohólicas son el medio por el cual el terror -bajo el trazo de este dibujante- tornará hacia el mundo del sinsentido.
Con respecto al género de terror, el Bruno confiesa que es el que más le gusta, porque plantea situaciones que en la vida cotidiana no suceden. Abre el juego a la imaginación y eso es lo que hace tan rico este género, sumando a la libertad que ofrece el clase B y Z. Es aquí donde el cine y el comic se cruzan: el Bruno está para trasladar desde la pantalla grande las situaciones y los personajes más temibles para, una vez dentro de las viñetas, caracterizarlos con desopilantes ocurrencias y los diálogos más alocados.
Ambos han publicado sus trabajos en la revista Fierro: Sanz con una tapa de Nocturno, la tira que publica y que casi está por terminar. Por otro lado, el Bruno, junto a otros ilustradores, han hecho hace unos números un Picado Fino (suplemento de Fierro) sobre terror. Una joya imperdible.
Estos artistas abren el juego para cultivar el género de terror dentro de la historieta. Los dos tienen un estilo muy personal y bien diferenciado. Los lectores podrán disfrutar de esta adaptación de la estética terrorífica, ya que no caen en estructuras rígidas y repetitivas. Zon verdaderos autores y eso hace que Humor etílico y Desfigurado sean muy recomendables para los fanáticos del noveno arte.
domingo, 22 de marzo de 2009
Ganar las calles (para el arte)
por Juan Manuel Castro
En la actualidad, la vida en la ciudad presenta características que son el resultado de la post modernidad y del modelo económico mundial. En sus calles transcurren manifestaciones socio-culturales que expresan la realidad de los centros urbanos: las clases marginadas que se desplazan hacia las periferias, la centralización del consumo dentro de espacios como los shoppings, la constante desaparición de barrios como los de antaño, reemplazados por zonas plagadas de edificios y rascacielos.
Dentro de esta oleada de desplazamiento y metamorfosis que tiene lugar én las últimas décadas, no todas las manifestaciones apuntan hacia la concentración y la cuasi-devoción por la propiedad privada por sobre las libertades individuales y colectivas. Desde fines de los 60, una nueva forma de arte es plasmada sobre los muros de distintas ciudades del mundo: el streetart. Surge como contrapartida de la contaminación visual, por ejemplo, la concentración de publicidades a cielo abierto y la visión privada del espacio público. Las manifestaciones artísticas no tienen por qué quedar relegadas a galerías de elite o a un círculo cerrado, el trabajo de estos artistas irrumpe en medio de la cotidianeidad, para que sean vistas por quienes surquen por esas calles.
“Las ciudades son espacios configurados por un denso y complejo entramado de estímulos y mensajes visuales. En este contexto resulta difícil discriminar la información que nos rodea”, asegura el volante de una muestra sobre esta disciplina. El hecho de “apropiarse del espacio urbano” no implica una intervención vandálica sobre las paredes, sino que se buscan “lugares baldíos, en mal estado”. Más aún, resulta común pedir permisos a los dueños, antes de poner la primera pincelada. Generalmente los trabajos colectivos, es decir, grandes murales, se llevan a cabo ala luz del día.
Como puntos de inflexión, se pueden señalar dos sucesos que han repercutido en forma profunda sobre estas nuevas prácticas sociales: uno es el Mayo francés de 1968, el otro son las calles neoyorquinas a mediados de los 70, donde el hip hop asomó por primera vez para innovar sobre el modo de expresarse en los suburbios, además de replantear los conceptos de arte y comunicación; no por nada ocupa un sólido lugar en la actualidad (ver el film NY 77, the coolest year in hell).
En Argentina, varios artistas reconocen como un antes y un después de la crisis 2001, debido al desplazamiento hacia lo callejero y público que significó ese proceso político-social. En la actualidad, las ciudades de Buenos Aires y, en menor medida, Rosario, Córdoba y varios sectores del conurbano exhiben casi con placer en sus muros distintos tipos de intervenciones: desde personajes simpáticos, con fuerte influencia del diseño gráfico, hasta las famosas incripciones (graffiti), asociadas a los raperos. Dentro de toda esta gama, cada artista callejero encuentra su modo, su lenguaje. Además, como complemento de estilos, es muy común ver muros donde ha intervenido más de una mano. Esto sugiere un concepto de cooperativismo interesante, de algún modo lo contrario a prácticas individualistas. Más aún, los eventos más importantes, son, a su vez, organizados por los mismos “interventores de muros”.
Con respecto al “uso del espacio público”, y cuando no, privado, la artista callejera Mondo Lila asegura: “cuando veo una pared que me gusta, pido permiso. Si está muy escrachada, se habla con el dueño, porque no es cuestión de andar escrachando las paredes a tus vecinos. Aparte, si vos pintas y al dueño no le gustó, puede tirar una mano de blanco y perdés la tarde de laburo. Si una casa está abandonada o tapeada, no tengo que pedir permiso. Pero si pedís permiso trabajás más tranquilo, imaginate que estás pintando una pared abandonada y pasa un policía, puede no decirte nada pero si tiene ganas de molestar, te dice algo y te saca”.
El hecho de trabajar en el espacio público tiene su singularidad, ya que “es muy diferente el proceso de trabajar en una pared que en un cuadro,por sus dimensiones". Y también porque “galería me suena a selección, en cambio la calle te ofrece la posibilidad de mostrar lo que hacés sin la necesidad de pasar por un filtro. Ahí todo el mundo lo ve. El espacio publico es la posibilidad de acercarle el arte a la gente”.
El presente y el futuro de esta nueva manifestación del arte, según Mondo Lila: “Entre los más jóvenes son muchos los que están interesados. Sin embargo, va a llegar el punto en que eso se va a agotar por esta explosión. Tal vez se agote el furor que tiene ahora, pero seguro que van a quedar algunos que continúen trabajando y de ahí puede salir otra cosa”.
En las grandes ciudades todavía quedan aquellos que buscan dar una bocanada profunda de aire, evitar que las ansiedades –siempre a flor de piel en este mundo- terminen por desvincular a la población del espacio que los rodea. ¿Será este, el arte de intervenir el espacio público, uno de los últimos respiros en las calles que suelen conducir a ningún lado?
domingo, 22 de febrero de 2009
¿Quién quieres que te vigile?
El guionista Alan Moore, considerado uno de los mejores del noveno arte, y el dibujante Dave Gibbons son los responsables de un hito: Watchmen, que pronto se podrá ver en pantalla grande.
Todo comenzó en el año 1986, cuando esta obra maestra asomó por primera vez como una serie limitada de 12 números. Tras la recepción positiva de los lectores, las entregas fueron reimpresas en un único tomo, es decir, una novela gráfica.
La historia está ambientada en una realidad alternativa, pero es un tiempo que tiene resonancias con el de la guerra fría. El punto de contraste es que allí viven varios superhéroes. Su existencia ha alterado el desarrollo de diferentes acontecimientos históricos reales, como la guerra de Vietnam o la presidencia de Richard Nixon en los Estados Unidos. El team de Watchmen, a pesar de que se los nombre como superhéroes, está conformado por personas corrientes sin más poderes que los que les proporciona el entrenamiento o los inventos que desarrollan ellos mismos. El único personaje con capacidades sobrehumanas es el Dr. Manhattan.
La vuelta de tuerca de este comic, la que hizo que esta obra recibiera numerosos premios, es la puesta en escena de un tipo de héroe distinto, aquel que padece tal condición. Watchmen es una novela sobre superhéroes que abandonaron sus máscaras o cargan la condena de llevarlas siempre, aquellos que viven tras haber renunciado a todo lo demás. Ser héroe implica dejar de ser hombres y mujeres. Y ese destino hace replantear el papel de estas personas que velan por el bien común. ¿Qué existe más allá de ese deseo?
La narración resulta novedosa, fresca y dinámica, además de contar con complementos gráficos explotados al máximo. Son varios los hilos conductores de Watchmen: artículos periodísticos y escritos en los diarios íntimos, a los que hay que agregar lectura de un sub-comic de piratas, Marooned, que narra la historia de un náufrago embarcado en un riesgoso viaje de vuelta a casa para salvar a su familia de un peligro desconocido. Marooned, sutilmente, sirve de mediador entre las diversas historias. Este es sólo uno de los divertidos giros estructurales de la novela.
También es muy destacable la restricción de Moore acerca del uso de narradores omniscientes y globos de pensamiento, lo cual llevó a Gibbons, el dibujante, a elaborar viñetas con un gran cuidado artístico, dentro de las cuales los personajes dejan más expuesto su lenguaje corporal.
Esta apuesta por un nuevo enfoque en el comic ha influenciado en muchos autores jóvenes. La fluidez con que surcan las viñetas por el argumento llevan al lector por un terreno claro, nítido. No existen baches que aminoren la marcha de esta gran aventura. Más allá de eso, luego de acompañar a estos héroes en su larga travesía, entre villanos y fantasmas personales, queda la pregunta latente: ¿quién quieres que te vigile?
lunes, 12 de enero de 2009
Historietas reales
Una alternativa, un nuevo espacio para expresarse, un proyecto colectivo. Todas son definiciones apropiadas para el portal digital Historietas Reales, aunque hay mucho más para contar. Esta es la historia de cómo un grupo de amigos historietistas planteó una novedosa forma de difundir semanalmente sus trabajos, de llegar al público, en un momento del comic nacional en el que no resulta sencillo encontrar dónde publicar.


El futuro de Historietas Reales dependerá de los ánimos colectivos, además del constante ingreso y egreso gente. Al día de hoy se puede decir que, además de estar en un nuevo portal -wordpress-, varios artistas por separado han logrado editar libros en Domus. Son invitados a charlas relacionadas con la historieta, en universidades como la UP. Y cada tanto se pueden ver sus trabajos en el suplemento Picado Fino de la revista Fierro. De algún modo este grupo de amigos logró una fuerte presencia en la escena del comic, con una intervención fresca y original.
“Yo creo que si lo planeábamos salía mal”: con estas palabras y una risa entre los dientes, Fran cierra este encuentro en la porteñísima Corrientes, esquina Callao.
HR son:
Lunes: Fabián Zalazar (Yo conmigo), Federico Reggiani y Fran López (Autobiógrafo), Sole Otero (Sólo le pasa a Sole)
Martes: Hernán Cañellas y Andrés Biscaisaque (Dos tipos de Burzaco), Dante Ginevra y Diego Agrimbau (El camping), Frank Arbelo (Instinto gráfico)
Miércoles: Ernan Cirianni (De cómo me hice rico, sexy y famoso), Mr. Exes y ZAP (Parque Saavedra), Federico Baer (La danza de los condenados)
Jueves: Clara Lagos (Clarísimos días), Angel Mosquito (La Calambre), Rodolfo Santullo y Marcos Vergara (Cena con amigos)
Viernes: Carochinaski (Indecentemente Cursi), Brian Janchez (Shloishim), Powerpaola (La Poderosa)
Sábado: Max Aguirre (Resortes Simbólicos), Christiano (Confuso y ofuscado)
Domingo: Kwainchang Kráneo (El cuervo que sabía), Joni B (Iba a hacerlo esta mañana)
martes, 6 de enero de 2009
Oesterheld III

(viene del post anterior) Los Ellos de la vida real se llevaron a una familia completa: la de Héctor Germán Oesterheld y sus cuatro hijas. Su viuda, Elsa, sólo pudo recuperar el cuerpo de una de ellas, Beatriz, en ese entonces de 19 años, la primera víctima. El 19 de junio de 1976 Beatriz llamó a su madre, se citaron en una confitería. Dos días más tarde, en un tren, camino del trabajo, un joven trajeado se acercó a Elsa para informarle que su hija había sido secuestrada por “grupo de tareas”. Elsa Sánchez de Oesterheld inició un peregrinaje -como tantas otras madres y abuelas en esa época- para recuperar a su hija. Como era común por esos días, sólo encontró puertas cerradas. Peor aún, sus movimientos eran vigilados de cerca para llegar a sus demás hijas y el marido. Elsa no necesitó estar “chupada” para sentir la sensación de encierro.
El exterminio programado de la familia Oesterheld prosiguió. El 4 de julio de 1976, en Tucumán, fue el turno de Diana, de 23 años, embarazada. El 27 de abril de 1977 lo secuestraron al creador del Eternauta. Estuvo recluido en al menos tres cárceles clandestinas: Campo de Mayo, El Vesubio y Sheraton, donde se le conocía como El Viejo. Los indicios hacen suponer que murió a principios de 1978. Fue el número 7.546(en la lista de la Conadep, Comisión Nacional de Desaparecidos).
El 14 de diciembre del mismo año desaparece Estela, de 24 años. Su última carta lleva esa fecha. Allí se puede leer: “Mamita: Marina hace un mes que no está con nosotros”. Lo que quiere decir que la cuarta hija ha desaparecido también; tenía 18 años.
Además, los bebés de Diana y Marina, forman hoy en día parte de los menores desaparecidos y no estregados a sus familias -en total unos 800. Quien ha sobrevivido a ese horror fue Martín, nieto del guionista e hijo de Estela. Nació en cautiverio y más tarde fue enviado con su abuela.
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El universo que creó Oesterheld postulaba seres de otros mundos, de un caracter despiadado. Dispuestos a destruir y someter. Quienes terminaron con su vida sólo fueron humanos; seres de su misma especie.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Oesterheld II
Por Juan Manuel Castro
(viene de la semana anterior) El eternauta, piedra fundamental de la historieta argentina, relata las aventuras de Juan Salvo, “viajero del tiempo”. Una invasión extraterrestre, la muerte, la resistencia, todos estos condimentos enriquecieron su historia y la hicieron triunfar. Sin embargo, detrás de la de la ciencia ficción, detrás del quiebre en el modo de hacer historietas en el país, existe una historia similar, una que sucedió en la vida real; de este lado de las viñetas. Una “feroz invasión”, la de la última dictadura, asoló a los argentinos y asesinó a varias decenas de miles. Uno de ellos, fue el guionista Héctor Germán Oesterheld; creador de El eternauta.
Ha estallado una bomba atómica (y nada volverá a ser igual)
“Estaba esa moda de los invasores y a él le gustaba mucho la ciencia ficción. Ya habíamos hecho con él Rolo, el marciano adoptado, una especie de ensayo inconsciente. En ese momento, no había ciencia ficción en las historietas argentinas. Cuando Oesterheld puso su editorial tenía ganas de hacer héroes argentinos y eso hizo. Y me agarró a mí para eso. Cuando llegó el momento de hacer una de ciencia ficción en serio escribió El Eternauta”, aseguró Solano López, el dibujante de la mítica historieta, en una entrevista hecha en 2006. En esas líneas se resume el por qué de la gran aceptación de la tira: la cercanía con sus lectores. Ellos, por primera vez tenían frente a sus ojos batallas maratónicas, esta vez, en su tierra natal. Lugares comunes y ampliamente conocidos, como estaciones de subte, el Congreso de la nación, el estadio Monumental, las calles de Vicente López… La dupla López/Oesterheld había quebrado esa tendencia de desarrollar historias en contextos lejanos: otras naciones, conflictos ajenos. La ciencia ficción pudo instalarse con gran fuerza en el imaginarioo popular gracias a esta proximidad: el sentimiento de que lo que se relataba en las páginas de esta historieta “sucedía a la vuelta de la esquina”, motivaba al lector a involucrarse más.
Además, existe un clima local en la historia, más allá de su localización geográfica, no se reproduce el estereotipo de héroe todopoderoso. El concepto del héroe acompañado de su grupo, la actitud humana frente a la adversidad, provocaron que los lectores se apropiaran de la historia.
¡Ya se nos vienen los cascarudos!
Su obra contiene huellas de una biografía implícita. Entre el primer Eternauta (1957) y la segunda versión (1969) se hace notorio un cambio personal, una revolución. En el 69 relanza la historia original. Esta vez, con el lápiz de Alberto Breccia. Las páginas de la revista Gente fueron las elegidas. Las referencias geopolíticas se hacen muy concretas. Se habla de un pacto entre el Norte y los Ellos. América Latina es abandonada a su suerte y entregada para que los de arriba no fuesen exterminados. Esta vez, los Ellos, los oscuros poderes cósmicos, son las grandes potencias.
Oesterheld torció sus ideas y su modo de pensar; el mundo ya no era el mismo que en esa primera nevada fatal. El golpe de Aramburu, en 1956, con la operación Masacre. El golpe de Onganía, en 1966, con la noche de los bastones largos, cuando fueron cruelmente apaleados los profesores y alumnos de la Universidad de Buenos Aires, mientras eran detenidos. El mandato de Lanusse, en 1972, con la masacre de Trelew.
Como contrapunto, en el país hubo un momento de esperanza: la gran movilización cívica que arrancó con el Cordobazo. Gran parte de la izquierda argentina se injertó en el tronco peronista. Para muchos la vuelta de Perón a la Argentina, desde su exilio en España, era la esperanza de un cambio posible.
Pero en 1976 Argentina se sumergió nuevamente en una dictadura, la más criminal y genocida hasta hoy. Oesterheld militaba en ese momento en la agrupación Montoneros, como jefe de prensa. A su vez, plasmó en la historieta su militancia y sus ideas políticas. En este marcoa salió El Eternauta, segunda parte, en la revista Skorpio de ediciones Récord. Retomó los trazos Solano López.
Un rumbo no tan inesperado
Juan Salvo sufrió este cambio en carne propia: se convirtió en el líder del sometido pueblo sobreviviente, organizándolo militarmente para combatir a los opresores.
”Yo protesté porque él (el guionista) se excedía en el contenido militante. No es que yo les tuviera simpatía a los militares ni a su sistema, sino que lo que él proponía, el mensaje de Montoneros, tampoco era de mi agrado. Y el personaje se desvirtuó. Yo ya no sentía al personaje. Me molestaba porque el personaje se me movía y hacía y decía cosas que no encajaban” declaró Solano López años después.
Cuando se pactó la reedición y la continuación de El eternauta, en diciembre de ese año, Oesterheld ya vivía en la clandestinidad. Solía refugiarse en la isla de Tigre, para no ser chupado. Aparecía cautelosamente en la editorial para entregar los guiones o los mandaba por terceros.
(continuará)
lunes, 8 de diciembre de 2008
Oesterheld, lado B
La editorial independiente Planta relanzó en noviembre Eran tres amigos, originalmente publicado por Codex en 1947. Se trata de un libro de cuentos para chicos escrito por Héctor Germán Oesterheld, del tiempo en que utilizaba el seudónimo de Héctor Sánchez Puyol. Esta nueva edición etá ilustrada por Mariano Grassi.
Arbolito, Cristina y Amapola, el conejito Copito, la patita Tapita, el chanchito Nubecita o el profesor Quesete, son algunos de los personajes que desarrolló Oesterheld. Con un estilo muy personal y la imaginación que marcaría su posterior carrera en el mundo de la historieta, se acercó al mundo editorial con estas historias infantiles.
El domingo 3 de enero de 1943 comenzó un viaje de ida en la vida del jóven Héctor. Fue cuando el diario La Prensa publicó su primer cuento, titulado “Truila y Miltar”, que contaba la historia de dos gnomos, uno dedicado a coleccionar reflejos, y otro a coleccionar penumbras. Con 23 años, rendía libre los dos últimos años de la carrera de Ciencias Naturales, para recibirse de geólogo. Después siguió publicando varios cuentos más, primero para la editorial Codex y luego para Abril. Una vez recibido trabajaba como geólogo en el laboratorio de minería del Banco de Crédito Industrial de la República Argentina.
Tiempo después vendrían los guiones de historieta. Esa época, la más recordada, quizás cueste relacionarla con las historias infantiles que dieron al escritor sus primeras alegrías. Esto demuestra que su talento lo llevó a abarcar muy diversos géneros y conmover del mismo modo.
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