lunes, 30 de noviembre de 2015

A juntarse en defensa de los centros culturales amenazados por el ataque macrista


La Ley de Centros Culturales, aprobada en forma definitiva desde el 30 de septiembre de este a√Īo, ser√° una herramienta indispensable para evitar o enfrentaR las clausuras de los espacios autogestivos e independientes que, a√ļn perseguidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, siguen resistiendo. Vamos a necesitarlos mucho en los a√Īos que vienen, con su previsible proceso de privatizaci√≥n de la cultura, como ya se evidencia en los 8 a√Īos de gesti√≥n macrista en CABA.

Tenemos que estar listos para salir a habilitar nuestros espacios. La batalla cultural contin√ļa.

HOY lunes 30/11 a las 18:00 hs. en la Terraza de Club Cultural Matienzo, la organización Abogados Culturales convoca a una charla abierta, un encuentro para explicar qué pasos hay que dar para habilitar un Centro Cultural.

Ser√°n los espacios de resistencia en los tiempos duros que vienen.

Más información acá en facebook.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Los amigo

Spinetta póstumo, hoy a la hora 0 en FM La Tribu


Cuantas veces fantaseé
con tenerte en mi vida
cuantas noches yo so√Ī√©
que est√°bamos felices por fin
tal vez en la distancia atroz
ya no pueda regresar
te pido Iris ten piedad de mí

Iris, Iris
Iris, mi amor
Iris, Iris
Oh Iris, mi amor

Tantos días sin noción
esperando por un gesto
un llamado, una ilusión
en la falsa oscuridad total
cenizas de lo que no vi
en lo que el mar me sepultó
te pido Iris ten piedad de mí

Cuantas veces yo so√Ī√©
con tenerte en mi vida
cuantas noches fantaseé
que estábamos felices así
tal vez en la distancia atroz
ya no pueda regresar
te pido Iris ten piedad de mí

Iris, Iris
Iris, mi amor
Iris, Iris
Oh Iris, mi amor



“Somos la peor banda de la cuadra, pero tenemos nuestro hit, ‘Iris'”, dice Rodolfo Garc√≠a que dec√≠a Luis Alberto Spinetta, refiri√©ndose al tr√≠o que ambos integraban en marzo de 2011 junto al bajista Daniel Ferr√≥n. Se juntaban una vez por semana sin la idea de sacar inmediatamente un disco y la formaci√≥n nunca se lleg√≥ a presentar en vivo. Spinetta enferm√≥ y muri√≥ menos de un a√Īo despu√©s de estos encuentros. Seg√ļn dice su hija Vera, son las √ļltimas canciones que √©l compuso y grab√≥, aunque es posible que si ellos buscan, encuentren algo m√°s: "yo he escuchado m√°s temas -dice Vera- que probablemente est√©n en alg√ļn lugar grabados, porque √©l estaba todo el tiempo tocando”.

Dante y Valentino Spinetta se hicieron cargo de la postproducción de las ocho canciones que esta semana aparecieron como disco, bajo el título Los amigo. Si eran la peor banda de la cuadra, me hubiera gustado vivir en ese barrio.

Se trata de un disco luminoso, que suena con una frescura y elegancia que remiten a un cruce de Almendra con Invisible, es decir, a la esencia depurada de un Spinetta b√°sico e intemporal. Creo que es el mejor disco que grab√≥ en su √ļltima d√©cada, con un par de canciones a la altura de su leyenda inalcanzable. .

En estas grabaciones aparecen ocasionalmente Claudio Cardone, el Mono Fontana, Valentino Spinetta y la orquesta Kashmir (la misma que acompa√Ī√≥ a Charly en el Col√≥n), pero el concepto sonoro es claramente el de un tr√≠o, una formaci√≥n en la que siempre Spinetta refulgi√≥.  El aire distendido ("bastante feliz, ¿eh?") del encuentro amistoso se puede respirar. La parte de guitarra de "Iris" (en dos versiones, dos milagros) es una de las piezas m√°s bellas de todo el rock argentino de cualquier √©poca.

Esta medianoche lo escuchamos enteros (m√°s algunas sorpresas) junto a Santiago Segura (La M√ļsica es del Aire) y Maxi Diomedi en La otra, FM La Tribu, 88,7, http://fmlatribu.com/radio/hd/http://fmlatribu.com/radio/sd/

viernes, 27 de noviembre de 2015

El ministro de cultura de Macri elogia los golpes de estado (la Libertadora es su golpe favorito)

Para Pablo Avelluto, el pueblo es "esa baba incomprensible"


Una divertida conversación sobre su golpe de estado favorito, la Libertadora


El ministro de cultura con ganas de cerrar el IUNA


Malvinas y retórica premontonera


Dentro de dos semanas Avelluto tendrá en sus manos la cultura de la nación.

jueves, 26 de noviembre de 2015

La política cultural del PRO va a consistir en cambiarle el nombre a lo que hizo el kirchnerismo y bajar todo a la altura de las ruinas del Teatro San Martín

Rename CCK






Yo creo que está bien que un gobierno del PRO dispuesto a destruir la soberanía política y la independencia económica de nuestro pueblo le cambie el nombre a todo. Me parece perfecto que el gobierno PRO pase a la historia por destruir todo lo que va a destruir y por cambiarle el nombre a todo lo que hizo el gobierno anterior. Que se ponga del lado de la historia de Aramburu y Rojas. El tiempo repondrá las palabras y las cosas en su lugar.

Me comenta Lidia Ferrari: "Será su primera acción política, pero seguramente no la más destructiva. Está tendrá un valor simbólico que recuperará la historia. La destrucción económica va a hervir la vida material de los argentinos. Esta acción la proclaman.,las otras las disfrazaran".

Un ciudadano se horroriza con mis palabras. Las considera golpistas, por hablar así de un gobierno "cuando todavía ni siquiera comenzó".

Los ciudadanos prudentes esperan que la destrucción comience, los imprudentes tomamos en serio lo que ya están anunciando. Ok, tomate tu tiempo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El Ministro de Cultura de la Nación del gobierno macrista quiere echar a todos los docentes. Ok, no a todos....

Y también quiere exterminar al peronismo

Dos días después del triunfo del Partido Revolucionario Sri Mauri o Muerte las piletas están en calma


por Félix Bruzzone

Dos d√≠as despu√©s del triunfo del Partido Revolucionario Sri Mauri o Muerte las piletas est√°n en calma. A mi clienta rubia del barrio cerrado adonde fueron a parar los adoquines que Macri sac√≥ de San Telmo, que me llam√≥ el viernes, le dije que estoy con mucho trabajo y que si quiere que yo vaya a limpiar su pileta podr√≠a ir despu√©s de horario y le cobrar√≠a horas extras, o sea el doble. Silencio. No mensaje√≥ m√°s y si esta semana llama pienso decirle lo mismo, y si no que se consiga a otro. Si no me vas a llamar todas las semanas busc√° a un piletero desregulado, yo ya viv√≠ la desregulaci√≥n laboral y el √ļltimo patr√≥n al que me someter√≠a en esas condiciones es a vos, turra. Hay un mont√≥n de pileteros as√≠. Andan con un carrito, al acecho. Son buena gente. Suelen ser paraguayos. Los paraguayos, salvo que sean jardineros tirapasto o garitas que se piensan que Dios naci√≥ en una garita y que ellos son sus √°ngeles, me caen bien. Mi cliente Wilfredo, por ejemplo. Es muy insoportable y tiene un auto blanco y mea champagne, y una vez me us√≥ de flete a cambio de un "gracias", pero en el fondo es blando, y tambi√©n es f√°cil hacerlo entrar en razones cuando se pone √°spero. "Entiendo lo que quer√©s, no soy un necio", le dije la √ļltima vez que √©l quer√≠a que le hiciera uno de sus trabajitos especiales; me mir√≥ y dijo: "Ok, ok, conf√≠o en vos". Tambi√©n es inseguro. De ah√≠ lo mani√°tico, ¿no? Su mujer en cambio es dura y segura, pero un poco desconfiada, y comprensiva como √©l. Parecen ser buena gente. Aunque supongo que algunos problemitas deben tener porque el hijo del medio de ellos fue el que revole√≥ el caniche a la pileta vac√≠a, dos metros de ca√≠da libre. Pero bueno, en definitiva, todo tranquilo por ac√°. La gente parece m√°s contenta y hay que aprovechar esa alegr√≠a generalizada de los votantes del Comandante Mauri para aumentar y cobrar deudas, as√≠ agarro unos pesitos m√°s antes del desastre y me compro alg√ļn turr√≥n, alg√ļn pan dulce.

martes, 24 de noviembre de 2015

Lobotomías colectivas a control remoto

La foccaccia venezolana y las post elecciones argentinas


por Lidia Ferrari

Una ciudad hermosa del nordeste de Italia. Paseando con amigos argentinos que disfrutan de algo que se va a terminar a partir de estas nuevas jornadas que se inician en el pa√≠s: viajar al extranjero, como turistas y no como refugiados econ√≥micos o pol√≠ticos. Entramos a una maravillosa panader√≠a de esas que te ofrecen irresistibles tentaciones. Somos varios esperando el turno en ese espacio peque√Īo. Un sujeto nos escucha hablar en castellano y comenta algo, dice ser venezolano. Como somos muchos, le pregunto si hab√≠a que sacar n√ļmero. No, responde, s√≥lo hacer la cola. Inmediatamente hace un comentario un poco bizarro: “En Venezuela primero tienes que tener el ticket, si no, no te atienden”. Lo miro, como dici√©ndole: ¿y eso con qu√© se come? Y el tipo tira algunas cosas. Siento que mi amigo me trata de hacer retroceder para evitar al evidente antichavista que se avecinaba. Yo intento comprender ese amague de simpat√≠a y reflejo vecindario que le hace pensar al susodicho que puedo ser c√≥mplice de algo que no entiendo. Entonces lo miro como para entender y sigue balbuceando: "En Venezuela tienes que tener el ticket para que te atiendan, y adem√°s no sabes si vas a poder comprar lo que quieres..." y otros balbuceos inentendibles que quieren, en su gestualidad, mostrar que en Venezuela (y no en Italia) hay alguna especie de estalinismo que te obliga a sacar n√ļmero para ser atendido en una panader√≠a. 

Lo miro con intenci√≥n de comprender, si bien ya me hab√≠a percatado de lo que mi amigo se quer√≠a desembarazar r√°pidamente: un antichavista furioso en una situaci√≥n absurda. El tipo habla como tratando de hacer la denuncia de un sistema vil de represi√≥n que yo desconoc√≠a. Cuando comprendo que sus balbuceos no dicen nada m√°s que en Venezuela hay que sacar n√ļmero para hacer la fila, y recordando que es una costumbre en la mayor parte de los negocios de Italia (post mussoliniana) y de Argentina (post dictadura) le digo, casi inocentemente: "Pero es una ventaja el tener los n√ļmeros...". A lo cual agrega otros balbuceos que s√≥lo intentan recibirr una respuesta c√≥mplice como “¡qu√© barbaridad lo que est√° pasando en Venezuela!”. Por fortuna, nos toca el turno y nos compramos una linda foccaccia, luego de que un italiano sonriente hace dos intentos de birlarnos el turno sin lograrlo.

Algunos dir√°n: ¿qu√© importancia puede tener tal an√©cdota? Ocurri√≥ el d√≠a domingo 22 de noviembre, horas antes de saber que la derecha neoliberal gan√≥ las elecciones en Argentina. Horas antes de volver a corroborar que una mitad del pueblo argentino vot√≥ consignas vac√≠as, desprovistas de argumentos, artilugios que ni siquiera tienen calidad literaria, espejitos de colores que son palabras intercambiadas como s√≥lidas mercanc√≠as que s√≥lo ponen en circulacion indignaciones sobre las cuales no se puede esgrimir nada o casi nada. S√≥lo esa efusi√≥n de gestos y palabras sin sentido, que intentan dividir al mundo entre malos y buenos. 

Ese venezolano que aprovecha cualquier pavada para exponer su ideolog√≠a hecha de aserr√≠n, al servicio de ponerse en el lugar de los que se indignan con las pol√≠ticas populistas es igual al argentino que vot√≥ a Macri en contra de la Yegua que alimenta a los negros vagos. Un tipo humano para el que no habr√° lugar en el mundo en el cual no pueda desplegar una parrafada de palabras huecas que manifiesten su indignaci√≥n, que ni siquiera la podr√° poner en la cuenta de una emoci√≥n genuina que puede tener como sujeto. Ser√° hablado por un sistema que le ha inventado un “otro” frente al cual indignarse y al cual odiar. Es este sistema, simple, simpl√≠simo, el que forj√≥ el odio de la Alemania nazi a los jud√≠os, el que se ha gestado en la Europa frente a los inmigrantes, o el Nuevo Orden Mundial a los musulmanes. Se ha constru√≠do una “cosa otra” frente a la cual nos podemos posicionar (en apariencia) como personas. 

Al venezolano de la panader√≠a como al macrista de los globos felices se les ha piantado el volumen que los hace ser sujetos con una psiquis medianamente compleja. ¿Ser√° posible que el orden neoliberal haya encontrado la manera de lobotomizar sin bistur√≠ alguno? En este domingo 22 de noviembre de 2015 estoy comenzando a sospechar que la ciencia y la tecnolog√≠a neoliberal han logrado realizar lobotom√≠as colectivas a control remoto y que es el secreto mejor guardado de los servicios de inteligencia, secreto que nunca va a salir en los medios.

lunes, 23 de noviembre de 2015

MACRI PRESIDENTE: ¡PERDIMOS!

Una discusión en La otra.-radio para escuchar clickeando acá



Ganó Macri.

Perdimos.

Perdió nuestro candidato, Daniel Scioli, por dos puntos de diferencia.

Macri hizo bien su campa√Īa, le ofert√≥ un "cambio" abstracto al tercio despolitizado de la poblaci√≥n que inclina la balanza para uno u otro lado. El contenido concreto del cambio lo iremos descubriendo muy pronto. Ser√° un gran aprendizaje.

Se terminan 12 a√Īos de kirchnerismo, lo mejor que Argentina vivi√≥ en medio siglo.

Despu√©s de 12 a√Īos perdimos sacando 48,60%. Habr√≠a que hacer UN recuento de votos en C√≥rdoba, donde en algunas mesas 1 + 1 = 3. Puede ser un poco m√°s. Pero bueh, no vamos a ser como ellos. Perdimos.

Las causas de la derrota son m√ļltiples. Ata√Īen, en diversos grados, a muchos actores pol√≠ticos. Empezando por la dirigencia m√°xima del FPV, Cristina y Scioli.

A cada cual lo suyo.

A los militantes y simpatizantes del gobierno nos cabe no haber sabido plantear cr√≠ticas razonables al rumbo del gobierno en tiempo y forma. Al campo popular, integrando en esto a kirchneristas y no kirchneristas, el no haber dejado de lado mezquindades para presentar un frente unido y plural contra el adversario. Los kirchneristas fuimos soberbios con nuestro 54% de 2011 y no interpretamos correctamente el sentido de ese mandato. No era un cheque en blanco. Nos falt√≥ acercarnos a hablar con otros sectores del pueblo no K, para lograr una unidad en la acci√≥n desde identidades diferenciadas. Estos sectores populares no K le retacearon el apoyo a las duras luchas contra el poder econ√≥mico que el kirchnerismo dio en estos a√Īos. Le buscaron los peros a N√©stor y Cristina en causas que eran en beneficio del conjunto. S√≥lo en las √ļltimas semanas, sectores que jam√°s bancaron a N√©stor y Cristina en la calle, ahora salieron a bancar a Scioli, ante la evidencia de que Macri nos llevaba puestos. Si hubiera habido menos mezquindad de ambos lados del campo popular, K y no K, quiz√°s otro gallo cantar√≠a.

Scioli le puso garra a la campa√Īa. En el √ļltimo tramo. S√≥lo despu√©s del magro resultado de la primera vuelta. Desaprovech√≥ el capital pol√≠tico de las PASO, hizo la plancha, no estuvo donde ten√≠a que estar durante las inundaciones (Por qu√© no crece Scioli), y el 22 de octubre empez√≥ a pagar cara su indolencia. Si hubiera sido desde marzo como fue en estas √ļltimas tres semanas, por ah√≠ gan√°bamos.

La militancia K no le puso mucha onda a la campa√Īa. Scioli no hizo mucho por conquistarla. Tampoco hizo algo por tener una militancia propia. No hay sciolismo. Como s√≠ hay militancia macrista. Una ausencia inexplicable en una campa√Īa que hizo eje en la defensa del salario y el empleo es la del movimiento obrero organizado. ¿D√≥nde estuvieron los sindicatos? ¿Les falt√≥ convicci√≥n para encolumnarse detr√°s del candidato que promet√≠a la defensa del poder adquisitivo del salario? ¿Tendr√≠a que haber partido del propio Scioli la iniciativa de armar un gran frente sindical? Antes de la primera vuelta se lo vio m√°s interesado en organizar cenas con las c√°maras empresariales que en alinear a todo el sindicalismo en defensa de su proyecto de desarrollo con inclusi√≥n social. Ahora que gan√≥ el macrismo lleg√≥ la hora de que el sindicalismo se unifique para ponerle una barrera al ajuste. ¿O negociar√°n con el nuevo oficialismo conservador el manejo de los fondos de las obras sociales? Eso significar√≠a que la columna vertebral del peronismo contraiga una artrosis terminal y su representatividad sea desplazada por agrupaciones de base m√°s combativas. 

Cristina no dio se√Īales claras a la militancia sobre el problema de la sucesi√≥n. Un problema inexorable. Ella se manej√≥ con hermetismo y los cristinistas esperamos mucho tiempo una definici√≥n que s√≥lo lleg√≥ por default. La precandidatura de Randazzo fue da√Īina y no se la pudo resolver provechosamente.

La presidenta manejó admirablemente la gobernabilidad y fue firme ante adversarios temibles como los buitres y sus aliados locales. Pero dejó resquebrajarse la construcción política territorial y la coalición social que la sostuvo. No interpretó las advertencias que el electorado le mandó en 2009 y 2013 (La patria es el otro). No reprocho su firmeza en el ejercicio de la autoridad democrática, la admiro. Pero lamento su rigidez para conquistar nuevos aliados.

Cristina deja un pa√≠s desendeudado, con alto nivel de empleo, salarios altos en d√≥lares, sin conflictos sociales graves. Termina con una imagen positiva que coincide con los votos de la segunda vuelta. Una proeza despu√©s de 12 a√Īos desgastantes de gobierno de un pa√≠s ind√≥mito y con las corporaciones medi√°ticas insult√°ndola e intentando mellar sistem√°ticamente su poder leg√≠timo.

Pero, atenci√≥n, si del otro lado tuvi√©ramos dem√≥cratas de derecha podr√≠amos esperar tranquilos estas tres semanas de transici√≥n. Con las fieras que tenemos del otro lado, podemos esperar todav√≠a alg√ļn intento de embarrar la cancha a √ļltimo momento, para quitarle al final el preciado atributo de la gobernabilidad. Vamos a ver c√≥mo vota hoy la city y la maquinita remarcadora de los supermercados. Vamos a ver si no intentan corridas ni otras cositas sucias para desestabilizar las semanas que quedan. Si lo hacen, juegan con fuego, porque estos incendios se sabe cu√°ndo empiezan pero no cu√°ndo ni c√≥mo terminan. Supongo que Cristina est√° preparada para esa posibilidad. La derecha necesita un escenario agitado para justificar el ajuste brutal que a√Īora.

La Nación salió hoy mismo a marcarle la cancha a Macri: exige urgentes indultos para los genocidas y el cese de los procesamientos a jueces colaboradores de la dictadura. Macri es naturalmente apretable.

En el peronismo bonaerense hay una crisis muy seria que se viene anunciando desde 2009, se agrav√≥ en 2013 y nadie, ni Cristina ni Scioli, supieron advertir a tiempo. El mito de la invencibilidad del aparato conurbano se cay√≥ a pedazos el 22 de octubre. No est√° m√°s. ¿Qu√© es el peronismo territorial hoy? No se sabe. O m√°s bien, se sabe que no se sabe qu√© es. Otaceh√©, Granados, Curto, el Barba, Dar√≠o Giustozzi,el Clan Galmarini y la mar en coche.

Como s√≠ntoma terminal de ese resquebrajamiento del peronismo bonaerense veamos la suciedad de la interna para definir el candidato a gobernador, con la oscur√≠sima operaci√≥n contra An√≠bal que se hizo desde Clar√≠n, el Servicio Penitenciario Bonaerense (o sea, gente que se supone que respond√≠a pol√≠ticamente a Scioli) y quiz√°s algunos otros dirigentes peronistas. Termin√≥ de la peor manera: con la derrota en la provincia que a√ļn gobierna el candidato derrotado. Eso huele muy feo y Scioli no pudo o no quiso resolverlo. (La pregunta del mill√≥n). Yo todav√≠a espero que alg√ļn d√≠a se aclare. Espero sentado por si acaso.

Para colmo de males, premió con cargos en su frustrado gabinete a algunos de los responsables de la traición. (Ver acá)

A favor: la conmovedora reacci√≥n espont√°nea de la militancia inorg√°nica que en pocos d√≠as se puso la campa√Īa al hombro ante las se√Īales confusas de los dirigentes (Cristina y Scioli). Esa militancia uno a uno sum√≥ probablemente cinco, diez puntos al resultado final. Logr√≥ sacar esta foto de medio pa√≠s dispuesto a resistir el ajuste y a defender lo logrado. Ese 48,6% no es puramente K ni peronista ni puramente nada. Es la sociedad civil alerta, hoy con mayor claridad que sus dirigentes. Lo mejor que tenemos (ver ac√°, ac√° y ac√°). Algo de las asambleas barriales de 2001 persiste, fortalecido por los avances de la experiencia kirchnerista. Esas fuerzas sociales de gran creatividad y cconciencia pol√≠tica esperan un liderazgo que las articule.

De todo eso estuvimos discutiendo anoche en La otra, en caliente, incluso sin ponernos de acuerdo. Fue un programa caliente y compa√Īero. Alto rating tuvimos.

Esc√ļchenlo ac√°, si quieren. La m√ļsica, una cosa de locos (Eels, Albert Pla, Leo Masliah, Charly Fito, Sabina).

Ahora basta de lloriqueos y de mezquindades. A fortalecerse para vencer en la pr√≥xima oportunidad.  Que empieza hoy mismo.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Vamos a estar ahí


por Lidia Ferrari

Entramos en una nueva etapa donde no est√°n N√©stor ni Cristina, pero hay un proyecto de pa√≠s. ¿Y qu√© hace el pueblo frente a un momento de pasaje crucial, frente a esta nueva realidad que se le presenta, donde ya no est√° su l√≠der para defenderlo? Toma las riendas. Toma las riendas porque no le queda otra, claro. Lo que est√° claro en estos √ļltimos d√≠as es que este pueblo, en el cual la fisonom√≠a del l√≠der a√ļn no es clara y donde habr√° un cambio, un inexorable cambio, ha tomado el toro por las astas, despu√©s del susto del 25 de octubre. Se ha ungido como pueblo y ha decidido pelear por eso que el kirchnerismo, desde el liderazgo pol√≠tico de N√©stor y Cristina, le fue extendido. El pueblo ha decidido apropiarse de lo logrado, es decir de la historia de construcci√≥n pol√≠tica de estas √ļltimas d√©cadas. Pero este pueblo no es una ‘entelequia’ constitu√≠da. Son los miles “uno a uno” que se apropian de las herramientas que se fueron consolidando en esta d√©cada. Cristina dice: cuando voten piensen que en el voto est√°n sus derechos, est√° haciendo extensiva una construcci√≥n de consciencia popular. Los programas llevados adelante por este gobierno, no son s√≥lo programas que “benefician” a sus usuarios, sino que, a trav√©s de ellos, se ha vehiculizado un derecho que se adquiere.

Entonces se trata de la construcci√≥n de un pueblo, de la construcci√≥n colectiva que, como dije hace algunos d√≠as, se le debe agradecer al kirchnerismo pues “ha puesto a la sociedad a pensarse. Pensarse como sociedad no es algo que se hace colectivamente sin m√°s, sino que requiere un compromiso subjetivo de cada uno”. Algo que se ha visto en estos d√≠as con la militancia “uno a uno” de aquellos que no son militantes, sino ciudadanos militando como ciudadanos con plenos derechos. Como dijo mi amigo Oscar Cuervo: “... esta pr√°ctica pol√≠tica tiene una cualidad que trasciende incluso el resultado de las elecciones. La experiencia subjetiva y a la vez colectiva de salir a la calle y poner en la calle a la pol√≠tica, de poner el cuerpo y la oreja, de tratar de comprender las razones del otro y responder esas razones con otras razones, es un fen√≥meno no previsto, no dirigido por ning√ļn comando de campa√Īa y lo contrario a cualquier estrategia de marketing. Ese hecho pol√≠tico es un fin en s√≠ mismo y est√° destinado a persistir m√°s all√° del 22, sea tanto que gane Scioli como que gane Macri. Esta multitud de movilizados con un alto grado de involucramiento vamos a estar ah√≠ sea cual fuera el resultado. “

Creo que de lo que se trata es que ha habido aqu√≠ una apropiaci√≥n por parte del pueblo de lo que se construy√≥ en estos a√Īos. En este sentido hoy dir√≠a, en lugar de esa duda del 2011 acerca de si nos merec√≠amos o no a Cristina, podr√≠a decir con precisi√≥n: nos merecimos a Cristina. El pueblo no s√≥lo la ha merecido sino que ya puede ir m√°s all√° de ella y de N√©stor, con lo que ellos han puesto. Se trata de una relaci√≥n estrecha entre liderazgo y pueblo. Una construcci√≥n de pueblo, precisamente, como dice Laclau, como hecho contingente. Aqu√≠ est√° el pueblo construy√©ndose en el d√≠a a d√≠a y uno a uno, en la pelea por el 22 de noviembre.

s√°bado, 21 de noviembre de 2015

Lo que decidimos ma√Īana


por Esther Díaz

Acuérdate de conservar una mente tranquila en la adversidad
y en la buena fortuna abstente de una alegría ostentosa.
(Horacio)

Era una especie de alcanc√≠a. Un recipiente con una peque√Īa apertura redondeada en la superficie superior. Los se√Īores romanos la colocaban junto a sus lares en un lugar sagrado de sus hogares. Cuando sufr√≠an una gran pena “marcaban” ese d√≠a depositando una piedrita negra en esa caja. Por el contrario, cuando disfrutaban una gran felicidad, depositaban una blanca. Para fin de a√Īo realizaban un ritual: se romp√≠a esa caja y al contar el contenido se declaraba –de manera solemne- si hab√≠a sido un buen a√Īo en el caso de que las piedras blancas superaban a las negras y viceversa. “Marcar√© este d√≠a con una piedra blanca” dice el poeta Horacio festejando que su amor distante por fin le confes√≥ que lo ama. El domingo 22 todos los argentinos depositaremos una piedra en nuestros imaginarios receptores de penas y alegr√≠as. Pero hoy (20-11-15) todav√≠a estamos luchando. Dir√© entonces qu√© condiciones tendr√≠an que cumplirse para que pueda depositar mi piedra blanca.

He llegado al invierno de mi vida. Sufr√≠ tantos golpes militares promocionados por las minor√≠as econ√≥micamente pudientes de nuestro pa√≠s que he perdido la cuenta. Aunque llevar√© a la tumba, por supuesto, el recuerdo de la √ļltima y sangrienta dictadura militar, con los sufrimientos por todos conocidos: torturas, desaparici√≥n de personas, robo de beb√©s, violaciones y m√°s. Cada golpe vino acompa√Īado de inconmensurable deuda externa -que todav√≠a estamos pagando o debiendo- y de miseria econ√≥mica para el 95% de los argentinos. S√≥lo un 5% del pa√≠s acumula poder y fortuna. Esta minor√≠a privilegiada ya no tiene cuarteles poderosos para pedirles que volteen a los gobiernos que juegan en contra de sus intereses. Recurren entonces a los que son mucho m√°s poderosos que ellos: los grandes capitalistas del coraz√≥n del imperio.

En los √ļltimos a√Īos de democracia la balanza se ha volcado para el lado de los que menos tenemos. Veamos un par de ejemplos. Se ha luchado contra el terrateniente que cosecha soja (cuyo costo es m√≠nimo) acumulando ganancias extraordinarias y se resiste salvajemente a que una m√≠nima parte de esa ganancia sea retenida por el Estado para mejoras favorables al pueblo. Bien, la Alianza Cambiemos ha prometido quitarles esa retenci√≥n a los millonarios mientras considera que los sueldos representan un gasto (no una inversi√≥n) y por lo tanto hay que recortarlos. Y, como tendr√°n que pagar los pr√©stamos (por los que tambi√©n ellos ganar√°n), quitar√°n los subsidios a los servicios p√ļblicos y nuestros ingresos se destruir√°n, as√≠ como tambi√©n la ense√Īanza p√ļblica y gratuita (que ellos disfrutaron y ahora quieren negarnos), la soberan√≠a sobre YPF, Aerol√≠neas Argentinas, la investigaci√≥n cient√≠fica y todo lo que hemos ido recuperando. La colosal entrega del pa√≠s y la connivencia con el capitalismo global nos pondr√° nuevamente de rodillas. Eso se tapa con asedio a las instituciones nacionales (BCRA, entre otros), acusaciones de corrupci√≥n, globos, buena onda y fiestas. Sepulcros blanqueados.

La otra alternativa es la del país. La que apuesta al fortalecimiento de la producción, no a la liberación desenfrenada del dólar con su chorrera de recortes en la economía de los que todos los días vamos al super de los chinos (y no a los shoppings de Miami). La alternativa que piensa en la mejora de las jubilaciones (no en entregar nuestros aportes al capital extranjero). La que aboga por las paritarias (el PRO dice que no son necesarias). En fin, la opción política que tiene en cuenta nuestra salud y provee medicamentos gratuitos para todas las enfermedades graves, la que en lugar de otorgar patentes a las multinacionales fabrica genéricos nacionales y subsidia los tratamientos de HIV, cáncer y otros padecimientos cruciales. Esta alternativa hoy la representa Scioli. Por este proyecto doy la cara y me juego.

Respeto obviamente la decisi√≥n de todo el electorado. Pero pienso en la serenidad que anhelar√≠a para que lo que me quede por vivir, en el futuro de los j√≥venes, en la educaci√≥n garantizada por el Estado, en el bienestar de los que menos tienen, en la clase media que motoriza a este pa√≠s, en las personas que trabajan en servicios dom√©sticos y han logrado el reconocimiento del trabajo en blanco, en los jubilados, los obreros, los artistas, la gente de la cultura en general y todos lo que son ninguneados por la derecha neoliberal que ya se ha subido al carro triunfal, que nos ofende con sus actitudes soberbias, sus poses de teleteatro: la manito tomando a su pareja en entrevistas period√≠sticas, besos cinematogr√°ficos en c√°mara, sobrar al otro candidato canchereando ante millones de espectadores, mostrando ostensivamente sus dos manos para burlarse de la discapacidad del candidato oficialista, entre otras descalificaciones indignas de un futuro presidente. Pensando en esas y tantas otras cosas que considero beneficiosas para el pa√≠s, votar√© a Scioli y espero que los que apostamos por la patria y estamos en contra del recorte de los beneficios p√ļblicos podamos marcar el domingo con una piedra blanca.

La homofobia de Cambiemos


Algunos han querido ver en Cambiemos un modelo cultural superador de la vieja derecha ultramontana, fascista y homof√≥bica. Se tratar√≠a, seg√ļn esta interpretaci√≥n, de una nueva "centroderecha" libertaria, aggiornada, con una agenda que adopta la revindicaci√≥n de la diversidad y los derechos civiles de √ļltima generaci√≥n. "Piter" Robledo es, seg√ļn esta construcci√≥n de marketing, el gay del PRO que muestra la apertura de ese espacio. Esto no se condice con la militancia de la candidata a vicepresidenta contra el matrimonio igualitario en 2010 ni con las famosas declaraciones de Macri en 2007, cuando caracterizaba a los homosexuales como enfermos. 


Algunos episodios de violencia discriminatoria protagonizados por integrantes de Cambiemos en distintos puntos del país parecen evocar más a la vieja derecha expresada por Macri y Michetti que a la trabajosa construcción marketinera de modernidad. Un ejemplo reciente son las agresiones de los neonazis marplatenses del Foro Nacional Patriótico liderado por Carlos Pampillón (alineado con el intendente electo de Cambiemos, Carlos Arroyo) contra las manifestantes del Encuentro Nacional de Mujeres frente a la catedral.


Un grave episodio de violencia homof√≥bica se produjo el mi√©rcoles pasado en Rafaela, provincia de Santa Fe. Algunos miembros del colectivo Revuelo Diversidad asistieron al cierre de campa√Īa de Cambiemos, manifest√°ndose contra la homofobia de Macri. De pronto un militante de Cambiemos empez√≥ a insultar y golpear a Mauricio Aguilera, de Revuelo. En el video filmado por otro miembro de Revuelo puede verse al partidario de Cambiemos golpeando a Aguilera.



Mauricio Aguilera cont√≥ que ellos fueron a la Plaza 25 de Mayo de Rafaela a hacer una pintada con la consigna: “Macri es homof√≥bico. Reutemann es inundador”. Al verlos llegar, los militantes del PRO los agredieron con insultos machistas y homof√≥bicos, y despu√©s empezaron a tirarles cascotazos. En el video (censurado en Facebook) puede verse a Adri√°n Turina, referente pol√≠tico y asesor de concejales del PRO, peg√°ndole un cabezazo a Aguilera, mientras otros macristas empujan a los militantes de Revuelo y les quitan con violencia sus aerosoles. “Sinceramente no esper√°bamos esa violencia como respuesta y nos retiramos para radicar la denuncia”, dijo uno de los militantes. Caminaron cinco cuadras y aparecieron cinco patrulleros de la Polic√≠a Santafesina... ¡para detener a los agredidos! Aguilera y sus compa√Īeros preguntaron qu√© denuncia hab√≠a contra ellos, por qu√© los estaban deteniendo y qui√©n era responsable del operativo. Los polic√≠as interpretaron estas preguntas como “resistencia a la autoridad”.

viernes, 20 de noviembre de 2015

"En 2001 tuve que proteger 10 puestos de trabajo, ahora son 400" (un testimonio para la memoria futura)


por Oscar Cuervo

A esta altura del partido, cuando las campa√Īas electorales terminaron, supongo que la enorme mayor√≠a de los argentinos tiene decidido su voto. Ese porcentaje debe ser m√°s alto a√ļn entre los lectores de este blog: dif√≠cilmente alguien que pase por ac√° pueda estar dudando todav√≠a a qui√©n votar. De manera que con este post no me hago ilusi√≥n de incidir ni remotamente en un resultado que est√° en el pecho y en el pensamiento de cada argentino.

Si tengo que resumir en pocas palabras lo que se juega el domingo, diría: salario y empleo. El PRO en el gobierno iría contra esas dos variables de la economía que están ligadas: a mayor índice de empleo, más capacidad de los trabajadores para pelear por sus salarios; las paritarias libres les dan una fortaleza que pierden cuando peligran los puestos de trabajo. Cuando un trabajador tiene miedo a quedarse desocupado, pierde capacidad de defender el poder adquisitivo de su salario. Creo que un gobierno del PRO no atacaría principalmente a Cristina, ni a la Cámpora, ni a las cadenas nacionales ni a 678, sino el empleo y el salario. Esa es la consecuencia observable de una devaluación abrupta como la que promete Macri: el comienzo de una escala descendente del poder adquisitivo de los sueldos y un ascenso de la desocupación. Ojalá me equivoque.

Como sea, quiero hacer un ejercicio de memoria prospectiva. No pretendo que nadie se acuerde c√≥mo era todo hace quince a√Īos: semejante lujo se lo pueden dar los muy politizados o los suficientemente viejos para tener registro de lo que pasaba en 2000/2001. La instantaneidad vol√°til de la √©poca no ayuda a esos ejercicios retrospectivos: pasan cosas todo el tiempo, los temas de conversaci√≥n suben y bajan en horas, como los TT de twitter. El ejercicio prospectivo que propongo no se dirige a las pr√≥ximas 72 horas, sino a los pr√≥ximos dos a√Īos.



Subo este video al blog para volver a subirlo en la primavera de 2017. Como todo pasa r√°pido, dos a√Īos es una medida razonable: en ese lapso uno puede olvidarse , pero tambi√©n volver a recordarlo. Subir√© el video de nuevo en 2017, sea cual fuera el resultado de las elecciones del domingo.

El que habla en el video es una persona que no conozco, tampoco s√© qui√©n lo registr√≥. Lo vi en el blog del tucumano Aldo Jarma y qued√© impresionado. Quien aparece hablando es Daniel Mill√°n, propietario de la empresa de cosm√©ticos Millanel. Lo √ļnico que s√© sobre esa empresa es lo que dice ac√° Mill√°n: es una industria nacional, depende del mercado interno, hace 15 a√Īos tuvo 10 puestos de trabajo y ahora tiene 400. Y el tipo est√° interesado en mantener su empresa. Su perspectiva de clase no es la m√≠a, pero no es tan lejana como para que me resulte incomprensible. Les dice a sus empelados:

"Yo participo en varias c√°maras empresariales. Desde las c√°maras empresariales estamos muy preocupados por lo que se viene el domingo. Hay dos modelos de pa√≠s: uno productivo y uno especulativo. Cada uno puede elegir lo que quiera, pero tengan claro que despu√©s nos vamos a tener que hacer cargo. Yo en el a√Īo 2001 y ahora fueron las dos √ļnicas veces que tuve que hablar. En 2001 tuve que proteger 10 puestos de trabajo. Ahora son 400. Es muy dif√≠cil sostener una empresa productiva cuando todo viene de afuera. Si ustedes consideran que esto puede avanzar en un pa√≠s donde todo se importe, les digo que se acuerden, que se acuerden lo que pas√≥ en 2001. (...) Muchos de ustedes son demasiado j√≥venes para ver esto. D√≠ganme si el problema es la inseguridad y la inflaci√≥n, c√≥mo la seguridad se mejora sin gente trabajando y c√≥mo la inflaci√≥n se mejora con devaluaci√≥n de $ 20. Esta empresa no ha perdido un puesto de trabajo en los √ļltimos 15 a√Īos. No lo ha perdido. Y como yo muchos otros. Las c√°maras est√°n preocupadas. Se los digo porque hay que trasmitirlo. Porque se escucha hablar a economistas pero no se escucha hablar a industriales. (...) Pueden votar a quien quieran, por supuesto, y pueden decir lo que quieran, ustedes vieron que cada uno dijo lo que quiso en esta planta y yo no hice ni un comentario. Ahora el problema es que despu√©s nos tenemos que hacer cargo de esto. (...) Nosotros tambi√©n somos responsables de lo que pasa. ¿Qu√© est√° todo bien? Ni en pedo. Hay much√≠simo por mejorar. Pero ojo, no vaya ser que perdamos lo que se logr√≥ en estos 15 a√Īos por un modelo que es de libro de autoayuda. "Abrac√©monos, convers√©monos, mejor√©monos"... ¿C√≥mo? ¿D√≥nde? ¿Desde cu√°ndo un libro de autoayuda mejor√≥ un pa√≠s? Que me digan c√≥mo. Yo s√© c√≥mo. Yo transform√© una empresa de 12 personas a 400. Y eso a m√≠ no me lo van a explicar. Y no se lo pueden explicar a la mayor√≠a de las empresas de Villa Lynch. En el a√Īo 2001 esto era un desierto, no hab√≠a autos, no hab√≠a gente trabajando, los colectivos iban vac√≠os y los trenes iban vac√≠os. Entonces, conciencia...".

Esto que transcribo son apenas tres minutos de once. Vale la pena verlo entero. Percibir el tono con que el tipo habla y el tenso silencio con que sus empleados escuchan. Supongo que entre los empleados habrá votantes de Macri, de Scioli y algunos que van a votar en blanco. De lo que se escucha puede inferirse que antes hablaron algunos empleados La conversación política (no sindical) entre un empresario y los trabajadores no es algo muy habitual. De ahí el interés testimonial de la escena.

Algo m√°s: en mi c√≠rculo de amistades no hay empresarios. Soy docente de la universidad p√ļblica, mis compa√Īeros y amigos no tienen empresas de 400 empleados, ni siquiera de 15. Supongo que entre mis alumnos tampoco hay muchos empresarios, si es que hay alguno. No est√° en mi propio horizonte pelear por sostener una empresa de 400 empleados pero tampoco me resulta imposible imaginar de qu√© se trata. Es distante de mi actual situaci√≥n laboral pero cercano a mi historia: mis viejos eran obreros y, mientras era estudiante, yo tambi√©n lo fui. Puede ser que algunos de esos trabajadores que escuchan en silencio hayan sido o lleguen a ser mis alumnos.

Entonces, sin pretensi√≥n propagand√≠stica, propongo solamente guardar esta escena y retomarla de ac√° a dos a√Īos. No falta tanto.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Nunca fue tan f√°cil elegir: Este domingo voto a Scioli


No voté a Scioli en primera vuelta. Di razones de esto. Ahora lo voto por su compromiso expreso en defensa del salario y el empleo. Eso inclina mi balanza.

Tiene raz√≥n Dolina, nunca fue tan f√°cil una elecci√≥n. Por el modelo de pa√≠s que cada candidato propone, s√≥lo puedo optar por Scioli. 

Macri es totalmente incompatible con mis intereses de clase, mi √©tica y mi est√©tica, con el colectivo social que integro, con mi voluntad. 

Contribuir con mi indiferencia a que el pa√≠s sea gobernado por PRO ser√≠a una traici√≥n a m√≠ mismo, a mi historia y mis compa√Īeros.

Voto a Scioli luego de una tranquila reflexi√≥n racional. Y con alta simpat√≠a por todos los que se movilizan por el triunfo del FPV. 

Voto por la protecci√≥n del empleo, las paritarias, la defensa de la educaci√≥n p√ļblica en la que trabajo. Por mis padres jubilados.

Voto contra un plan de ajuste brutal anunciado por el PRO, que lleva a liquidar el valor de los salarios y favorecer principalmente a los sectores agroexportadores y a las grandes empresas que no dependen del mercado interno. Voto contra la desocupación que traerá aparejada la apertura de la economía y el alineamiento que propone el PRO con los tratados de libre comercio con EEUU. Voto contra la dependencia económica que Macri asegura con su vuelta al megaendeudamiento con los organismos financieros internacionales y su anunciada capitulación con los buitres.

Voto contra el racismo que en las redes sociales alardea el colectivo social que apoya a Macri.

Voto contra la hipocresía que se llena la boca contra la corrupcion, mientras promueve la corrupción sistémica de las corporaciones económicas trasnacionales que sostienen a Macri. Voto contra el cinismo que declama la defensa republicana de las instituciones y naturaliza que las instituciones se sometan a la conveniencia de las clases dominantes y el poder financiero trasnacional.

Voto contra la contracción de la actividad económica que causaría un dólar cuyo precio lo fije el mercado. Contra las desocupación que tendría como consecuencia. Contra una visión económica que ve a los salarios como un "costo" que debe ser reducido para maximizar las ganancias de los capitalistas. Voto contra los que dicen que las paritarias libres "no siempre" son necesarias.

Voto a Scioli en defensa propia y contra los verdugos que sometieron al pueblo argentino durante gran parte de sus dos siglos de existencia. Voto contra la impostura que quiere hacer pasar la restauración del orden conservador como una "nueva política".

Voto por la pol√≠tica como modo de dirimir los conflictos sociales y contra la posibilidad de que al pa√≠s lo manejen sus propios due√Īos.

Voto contra los garcas que detesto y de los que Macri es su m√°s claro exponente. Voto por Scioli.

Si ganara Macri, ser√≠a la primera vez que gane un candidato prometiendo una megadevaluaci√≥n (que equivale a una brutal rebaja del salario real). Si algunos compatriotas expresan su voluntad de elegir el proyecto de la megadevaluaci√≥n, hay que anticiparles c√≥mo repercutir√° en nuestras vidas, las de todos. Si la mayor√≠a de los argentinos eligen el proyecto de la megadevaluaci√≥n y la contracci√≥n del mercado interno, podremos recordarles, cuando finalmente sientan los efectos en su vida cotidiana, la responsabilidad de haber votado as√≠.

Lo que pase depende de nuestro voto. Cualquiera que gane, va a depender de nosotros defender nuestros derechos. Vamos a estar ah√≠ para defenderlos. 

Nunca fue tan f√°cil elegir: por Scioli y contra Macri.


Ayer a la tarde en Estaci√≥n Retiro: Cient√≠ficos y Universitarios Autoconvocados le dicen 
NO a Macri





La Cultura sale a la calle en apoyo a ‪#‎ScioliPresidente‬ (18/11/15) - Foto: Carlos Brigo





martes, 17 de noviembre de 2015

30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

El maravilloso caso del ruso Marlen y los tres orientales

I'm twenty

por José Miccio

Cuando pasa el tiempo todo el caos entre formidable y ridículo de los festivales de cine se reduce a uno o dos títulos. El de 2011 es el de la visita de Joe Dante. El de 1999 el que le dio el premio mayor a João Cesar Monteiro. Por lo que pude leer acá y allá, son muchos los que preparan su memoria para decir que la que acaba de terminar fue la mejor edición de la historia del festival de Mar del Plata (al menos desde su retorno en 1996). Imagino que porque la programación reunió un montón de nombres que pueden considerarse admirables. Hou, Davis, Gomes, Losnitza, Wiseman, Straub. Más escéptico o más tibio (pero igualmente feliz), intuyo que en dos décadas hablaré de este de 2015 como de aquel festival en el que le di la mano a Johnnie To y descubrí las películas de Marlen Khutsiev.

1

Es dif√≠cil hacer un perfil de Khutsiev al modo cl√°sico. Esto es: describiendo sus pel√≠culas como si fueran expresiones diversas de un n√ļcleo fijo, en el que residir√≠a su condici√≥n de autor. Es cierto que hay temas que se repiten: la vida despu√©s de la Segunda Guerra, el conflicto entre la generaci√≥n que pele√≥ contra el nazismo y la de sus hijos, el ritmo urbano, la orfandad. Pero su tratamiento es tan diverso que resulta ilusorio aferrarse a una identidad firme. Nadie puede decir honestamente: basta un plano para reconocer a Khutsiev. No estamos acostumbrados a ver en esto una virtud, pero tal vez lo sea.

Quiero decir: lo que interesa en Khutsiev es el cambio, no la persistencia. Entre otras cosas (sin dudas m√°s importantes) porque permite imaginar tambi√©n la historia del cine sovi√©tico despu√©s de Stalin, un periodo del que sabemos poco y nada fuera de Pasaron las grullas. En Spring on Zarechnaya Street y Two Fyodors Khutsiev es un director cl√°sico, fino y esperanzado, que todav√≠a se mueve en torno del realismo socialista (aunque a distancia). En I'm Twenty y July Rain es un director moderno a la manera europea, influido por la nouvelle vague y por algunos italianos. En Infinitas es un director adscripto al espiritualismo ruso que solemos asociar con Tarkovski. Demasiadas transformaciones como para desatenderlas o reducirlas a meros epifen√≥menos. Qui√©n sabe: tal vez haya un hilo secreto que re√ļne todas las pel√≠culas, e imaginarlo para luego descubrirlo sea la tarea de la cr√≠tica, su triunfo o su comodidad. Pero la verdad es que Khutsiev tiene algo mucho m√°s importante que un estilo: tiene grandes personajes, un talento descomunal para la escena y un amor por el cine que se adivina enorme. Recorro sus pel√≠culas en el orden en que las vi y apunto en el camino algunas impresiones sobre otras m√°s recientes: Cemetery of Splendour (Apichatpong Weerasethakul), Mountains May Depart (Jia Zhang-ke) y Right Now, Wrong Then (Hong Sang-soo).

2

S√°bado 31 de octubre, 19:50, Paseo 2 / 35mm


It Was the Month of May (1970) comienza con im√°genes documentales de la toma de Berl√≠n montadas con ritmo e impulso √©pico (nada de distancia, nada de temblor, nada de pruritos modernos: un horror fascinante, victorioso) y termina con im√°genes documentales de la vida civil interferidas por fotos y planos de campos de concentraci√≥n (el cat√°logo dice que son Sachsenhausen y Buchenwal). Primera impresi√≥n: Khutsiev no es un tipo pol√≠ticamente fino. Parece querer recordarles a quienes caminan despreocupadamente por la calle - a esas chicas hermosas de pollera corta y anteojos de √ļltima moda, por ejemplo – que pisan un suelo manchado de sangre, hist√≥rico, y que sus vidas deben la libertad a otras que seguro no recuerdan. Pero It Was the Month of May no es esa tesis canalla, que pone a los muertos por delante de los vivos (y que Khutsiev repetir√° incluso en People of 1941, su documental de 2001) sino una pel√≠cula excitante, lib√©rrima. Por lo menos durante su primeros noventa minutos, antes de que el tono grave y sobrecargado de su √ļltima parte enrarezca el entusiasmo.

Khutsiev no narra: a√Īade. Filma escenas largas, sin v√≠nculos firmes, de una intensidad rayada. Repaso las tres que siguen al pr√≥logo, de lo mejor que ofreci√≥ la retrospectiva y por lo tanto el festival.

La primera transcurre en una granja alemana en la que descansa un grupo de soldados del Ejército Rojo. La familia y los militares conviven obligadamente pero bien, se comunican como pueden y no tienen conflictos importantes (no declarados, al menos). El tiempo parece detenido, y como se trata de lo que sigue a la guerra las cosas cotidianas adquieren un peso que la rutina les quita. En La noche de San Lorenzo los Taviani filman el plano más hermoso jamás dedicado a los tomates. En Tutti a casa Comencini y Sordi sirven una polenta memorable. En Sicilia! los Straub hacen maravillas con un arenque y un melón de invierno. Para inscribir la resistencia y la renovación de la vida Khutsiev no elige la comida sino la cama, y filma el amanecer de un teniente como una sinfonía, un canto a un cuerpo hermoso y a la luz que lo despierta. Es mayo. Pocas veces unas sábanas fueron tan buenas. Se las siente en la cara. Son sábanas-mami: de ellas se nace. Todo brilla durante estos minutos de gloria, incluso el aburrimiento. Hay en la granja una mujer con piernas dulces, un tocadiscos, café. Y sobre todo hay tiempo sin urgencias ni peligros: días de campo después de la guerra.

La segunda escena es a√ļn m√°s notable. Dura como media hora (tal vez exagero) y trata de un grupo de soldados que habla, come, canta, silba y brinda por la vida y por los muertos. No hay conflictos sino estados de √°nimo, y un talento notable para capturar sus cambios e irrupciones. La escena no est√° formada por elementos que se ordenan seg√ļn un criterio progresivo sino por variaciones de intensidad milagrosamente articuladas, en las que los actores cumplen un papel fundamental. Khutsiev la abre, la concentra, la hace cambiar de direcci√≥n, la convierte en un hervidero emocional siempre al borde del colapso, siempre en un desequilibrio justo. En esto es como Cassavetes, como Scorsese, como Ferrara, como Pialat, directores con quienes no comparte m√°s que este talento. La escena n√ļmero tres, por √ļltimo, es la m√°s f√°cilmente inolvidable. Trata del descubrimiento de un campo de concentraci√≥n. Los soldados rusos lo recorren con sus linternas e intentan entender. “Est√° bien construido”, dice uno. Se escuchan perros y aves amplificadas. El temblor que produce es duradero.

Lo mejor de la película termina acá. O un poco después, otra vez en la granja. La aparición de los sobrevivientes del campo le quita libertad a Khutsiev, que expone su dolor de manera respetuosa y enfática.

Otras dos cosas sobre It Was the Month of May. Primero: ¡es un telefilm! Segundo: Khutsiev filma magistralmente no solo las escenas que intent√© describir antes sino tambi√©n el pasaje de una a otra. Conecta las dos primeras a trav√©s de un largo viaje en moto montado al estilo de las sinfon√≠as de los a√Īos 20, lleno de v√©rtigo y vitalidad, con planos de la ruta, el campo, los √°rboles y el cielo tan voluptuosos como la cama y el caf√©, y pasa de la segunda a la tercera por medio de una caminata nocturna de los soldados, que andan abrazados, encuentran un jeep y llegan sobre ruedas al campo de concentraci√≥n. La importancia de estos pasajes intermedios va de la mano con la importancia de los medios de transporte. Moto, bicicleta, carreta, auto, pies: casi una antolog√≠a. Khutsiev alterna el reposo y el movimiento, hace que la pel√≠cula se vuelva r√≠tmica antes que argumental, acelera o ralentiza el paseo, que funciona como la contracara exacta de la misi√≥n, condenada al pr√≥logo.

3

Lunes 2 de noviembre, 12:00, Ambassador 1 / DCP


 Cemetery of Splendour es una pel√≠cula tan hermosa como su t√≠tulo en ingl√©s. Parece dif√≠cil no estropearla con lugares comunes. Que se reconoce a su director en cada plano. Que est√° m√°s cerca de Syndrome and a Century que de Uncle Boonmee. Que pasa el tiempo y contin√ļa proyect√°ndose en nuestra memoria.

Pero bueno.

La lenta construcci√≥n de un espacio propio del cine es la tarea a la que se entrega Apichatpong (Api) con mayor esmero. Poco a poco, sin levantar nunca la voz, sus planos de vocaci√≥n realista terminan reuni√©ndose en una superficie completamente nueva, como salida de un sue√Īo. Por algo Cemetery of Splendour trata de lo que trata. En un hospital que fue escuela y mucho antes cementerio de reyes, unos soldados duermen, afectados por una misteriosa enfermedad que les impide despertarse o mantenerse conscientes durante mucho tiempo. Puede que la causa sean esos reyes antiguos, que necesitan su energ√≠a para continuar librando sus batallas en la dimensi√≥n que les es propia. O puede que se trate de un raro problema org√°nico. No hay una versi√≥n privilegiada pero tampoco incertidumbre. Incluso es posible pensar en una alegor√≠a: referencias m√°s o menos indirectas al r√©gimen militar que gobierna Tailandia. Cemetery of Splendour es muchas cosas a la vez. Un tapiz en el que se distribuyen (sin armon√≠as declamadas pero tambi√©n sin conflictos) lo real y lo maravilloso, Oriente y Occidente, sue√Īo y vigilia, presente y pasado, tradiciones antiguas y tecnolog√≠as de √ļltima generaci√≥n.

A veces los soldados regresan, como criaturas de otro mundo, y comen, charlan, caminan o van al cine, hasta que de repente el sue√Īo los atrapa de nuevo y vuelven a sus camas. No parecen sufrir. No se quejan cuando est√°n despiertos, no lloran. Es el modo en el que existen. Junto a ellos hay dos mujeres, seguramente los personajes m√°s hermosos de todo el cine de Api. Una (Keng) tiene m√°s o menos treinta a√Īos, es vidente y su naturaleza le permite conectar los mundos de la vigilia y el sue√Īo. Un rumor dice que rechaz√≥ un ofrecimiento laboral del FBI. La segunda mujer (Jenjira) es cincuentona, tiene un marido estadounidense, una pierna diez cent√≠metros m√°s corta que la otra y cuida con especial dedicaci√≥n a uno de los pacientes (Itt). Duerme poco, dice una vez. Y concluye: tal vez su soldado duerma por ella.

Cemetery of Splendour es una pel√≠cula llena de capas, lo que no hace sino fortalecer su superficie, de una tersura que ning√ļn plano desmiente. Todo lo profundo est√° al alcance de la mano, como en las canciones de Virus. La m√©dium, de hecho, puede ver y comunicar lo que no est√° presente (no al menos en nuestra dimensi√≥n perceptiva) solo si toca al que duerme. Api aprovecha esto de manera brillante. En una escena de bosque (que termina con un acto de amor absoluto y dulc√≠simo, para la antolog√≠a m√°s exigente), mientras vemos √°rboles y escuchamos pajaritos, Keng describe palacios antiguos, el vestidor de un pr√≠ncipe, turmalinas rosas: cosas del pasado y del sue√Īo. Otra vez, en el hospital, mientras vemos camas y pacientes, dice lo que ocurre en el mundo de un soldado. En un (otro) momento inolvidable, el escenario escolar le recuerda a Jenjira que hace d√©cadas dej√≥ sin entregar una tarea. ¿Planos? S√≠, por supuesto. Y nunca tan firmes. Pero tambi√©n estratigraf√≠as. Milhojas. Vistas transversales de una excavaci√≥n. Tal vez por eso una m√°quina remueve la tierra durante toda la pel√≠cula.

Lo que pasa con los pares pasado-presente, superficial-profundo y sue√Īo-vigilia pasa tambi√©n con el par humano-divino. Ah√≠ donde deber√≠a haber corte Api pone continuidad. Hay un altar dedicado a dos diosas en el que Jenjira ofrenda y pide. En una escena breve y genial, la mujer come algo al aire libre y las diosas aparecen sin anuncios, se presentan, se sientan a charlar, dicen que los soldados no se van a recuperar nunca y pican algo de lo que Jenjira tiene en la mesa (rechazan, sin embargo, ir a tomar un t√© a su casa).

El pabell√≥n de los durmientes incluye unos tubos de luz cuyos cambios de color (verde, rojo, azul) producen unas cuantas im√°genes inolvidables. Un m√©dico sostiene que ayudan a tener buenos sue√Īos. Tratamiento de cine para una enfermedad de cine: bienvenidos a la cl√≠nica del doctor Api. Cemetery of Splendour es pura metacinematograf√≠a. El momento m√°s claro en este sentido es el ejercicio de meditaci√≥n que propone un m√©dico, y al que la pel√≠cula le dedica unos cuantos minutos. Bajemos el pensamiento a los pies, dice. Llev√©moslo luego a la cara, a la boca, a las orejas, a la nariz, hag√°moslo crecer, que cubra el sal√≥n, que salga al parque, que suba hasta las estrellas, que se expanda y regrese, dirij√°moslo a nuestro cuerpo, al dolor que nos lastima: es energ√≠a que sana. Api trabaja un poco as√≠. Su pel√≠cula se ve con los ojos entrecerrados, en estado de semiinconsciencia. Es un trance. Una canci√≥n de cuna entonada por espectros para espectros, con m√ļsica de ventiladores y grillos.

Sue√Īo, meditaci√≥n, videncia, cine: de esos estados de percepci√≥n alterada trata Cemetery of Splendour.

4

Martes 3 de noviembre, 17:30, Colón / 35mm


Two Fyodors (1958) es la primera pel√≠cula en solitario de Marlen Khutsiev. Termina la guerra y los soldados vuelven a casa. Pero a Khutsiev no le basta la informaci√≥n del regreso: quiere mostrar el tren, las v√≠as, los cables, los hombres, los campos, el cielo, desde todas las posiciones de c√°mara, con varios contrapicados heroicos que convierten a unos hombres cansados en emanaciones de la fuerza sovi√©tica. Fyodor es firme, lleva su uniforme entallado, es guap√≠simo de frente y de perfil. La c√°mara lo mima tanto que termina por enaltecer menos la funci√≥n de sus m√ļsculos que su proporci√≥n y belleza. Fyodor es obra de Fidias, de Miguel √Āngel, del socialismo. El paso del tiempo ha terminado por quitarle poder a la idea que deb√≠a encarnar ese cuerpo y ha fortalecido su sensualidad, a tal punto que alguien ya debe haber ensayado una revisi√≥n con √≥ptica queer del realismo socialista.

Two Fyodors es cine popular de aliento √©pico, para emocionarse y alimentar de paso el orgullo patri√≥tico. Melorrealismo socialista. La historia en primer plano es la de tres individuos buenos que no tienen a nadie y terminan formando una familia. Un soldado (Fyodor), un pibe hu√©rfano (Fyodor) y una joven hermosa (Natasha). Esta construcci√≥n est√° apoyada en otras, dram√°ticamente secundarias e ideol√≥gicamente obvias. Ense√Īanza del festival: el cine sovi√©tico es edificante pero puede serlo en segundo plano y sobrevivir a su tiempo, igual que el de Hollywood. La guerra termin√≥. Quedan sus consecuencias horribles (poca comida, racionamiento, ciudades ca√≠das, familias rotas) y unas voluntades de hierro. Hay que empezar otra vez. Todo lo que sucede entre nuestros protagonistas sucede al mismo tiempo que el pueblo de Odessa vuelve a poner de pie la ciudad que destruy√≥ la guerra. Por corte directo pasamos de la mano de Fyodor que arregla su casa a la excavadora que arregla la ciudad. Lo que me pasa nos pasa. De la soledad a la vida en com√ļn, de las ruinas a las paredes empapeladas, de la familia al barrio, a la ciudad y a la patria. Cada piedra que se pone en su lugar edifica una pared y el socialismo. Esta correspondencia es absoluta. El cl√≠max dram√°tico muestra a los dos Fyodors sentados en una abertura, en medio de una obra en construcci√≥n.

Khutsiev y su fot√≥grafo Piotr Todorovski (un verdadero h√©roe del cine) son maestros de la profundidad de campo. Two Fyodors est√° llena de planos deslumbrantes, de un virtuosismo nada fr√≠o, como las buenas pel√≠culas de Giuseppe De Santis (Non c'√® pace tra gli ulivi, por ejemplo). Mientras las acciones del melodrama se desarrollan, detr√°s pasan los trenes, se mueven las gr√ļas, se oyen los instrumentos de trabajo. En un momento maravilloso el soldado busca desesperadamente al pibe, que escap√≥ pensando que la llegada de Natasha significaba el retorno de su orfandad. Es noche profunda. Hay niebla. Fyodor corre detr√°s de Fyodor mientras en la oscuridad se ven y escuchan las chispas que producen los soldadores, que trabajan a toda hora construyendo el socialismo.

5

Martes 3 de noviembre, 22:30, Colón / 35mm


El debut de Khutsiev (codirigido con Feliks Mironer) se llama Spring on Zarechnaya Street (1956). Es su pel√≠cula m√°s cl√°sica y equilibrada. Es muy hermosa, adem√°s. Una joven maestra de Lengua y Literatura Rusa (Tanya) llega a Odessa para dar clases en una escuela de obreros. Sasha, uno de sus estudiantes, se enamora de ella (y aunque no acepte ninguno de sus requiebros tambi√©n ella de √©l, sin dudas). Los problemas surgen de su mutuo desconocimiento, y sobre todo de la sensaci√≥n de inferioridad que siente el obrero ante una mujer que sabe las reglas del ruso y que puede hablar con soltura de Pushkin, de Tchaikovski y de Alexander Blok. En una escena excelente Tanya escucha a Rachmaninov embelesada y Sasha se va despacio, sin que ella se d√© cuenta, incapaz de sentir la grandeza de la m√ļsica que emociona tan profundamente a la maestra. El abismo que abre la instrucci√≥n solo se cubre con instrucci√≥n, pero quien la imparte se aleja de quien la recibe en el ejercicio mismo de acercamiento (creo que esto suena a refrito in√ļtil de Ranci√®re). Al menos eso parece sentir Sasha.

Hasta ac√°, uno de los dramas.

El otro es m√°s subterr√°neo y m√°s decisivo. Porque tambi√©n la maestra ignora algo: la tarea gloriosa que sus alumnos cumplen en la f√°brica. La visita de Tanya a la sider√ļrgica invierte los roles de la escuela y completa (con talento ejemplar) la idea que sostiene la pel√≠cula: la URSS se hace con esfuerzo y con estudio, con manos fuertes y con inteligencia, con obreros y con intelectuales. De cada uno lo que cada uno puede, a cada uno lo que cada uno necesita. Adem√°s del ruso, Sasha tiene que aprender lo que √©l mismo vale. Adem√°s de a vivir en una ciudad que no es la suya. Tanya tiene que aprender lo que vale Sasha, y la manera mejor de contribuir al progreso intelectual de sus manos y las de sus compa√Īeros.

Las virtudes de la película de Mironer-Khutsiev no proceden por supuesto de su tesis sino de la gracia con la que la historia se desenvuelve, del encanto de sus protagonistas y de ciertas notas de humor. Hay dos personajes que funcionan como el ángel y el demonio de los dibujitos animados. O como Polilla y Pepe Grillo. Uno está siempre con una guitarra, después del trabajo pasea, anda con chicas, disfruta de no hacer nada y trata de que Sasha sea igual: joven y despreocupado. El otro es su contracara exacta: un flaco consciente del valor de los esfuerzos que insiste en la necesidad de estudiar. Sasha-Pinocho va de acá para allá. Cada vez que la maestra lo rechaza se acerca al diablito o vuelve con su chica informal. Cada vez que escucha al otro (y a su corazón) regresa a la escuela y a Tanya.

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Lunes 2 de noviembre, 22:40, Cinema 2 / DCP


Montains May Depart, la nueva de Jia Zhang-ke, es un objeto en estado de mutación permanente, indecoroso y apasionante incluso en sus groserías (que son varias). Todo lo que tiene cambia. La matriz genérica pasa de la comedia romántica enrarecida al melodrama lacrimógeno y luego al coming of age. La pantalla empieza en 4:3 y termina en modo panorámico. El idioma va del chino al inglés.

Jia divide su pel√≠cula en tres partes, cada una de ellas ubicada en un a√Īo distinto. 1999, 2014, 2025. La primera es maravillosa: un tri√°ngulo juvenil (Tao, Zhang, Liangzi) en el que el carb√≥n, los electrodom√©sticos y la m√ļsica pop tienen tanta importancia como los celos y el miedo a decirle “Te quiero” a la chica que te gusta. En el comienzo, los Pet Shop Boys (“Go West”, claro). En el comienzo, un drag√≥n chino. Todo es as√≠: afuera y adentro, ya mismo y siempre. Qui√©n lo hubiera dicho: el ritmo es casi fren√©tico. Este Jia ultracontempor√°neo, que filma una escena extraordinaria detr√°s de otra, en el borde mismo del absurdo (y que deja para la eternidad una coreograf√≠a astillada en una disco), es muy diferente de aquel que lleg√≥ al cine en los a√Īos 90 con pel√≠culas sobre peque√Īos delincuentes y j√≥venes sin trabajo ni futuro. La manera en que se mueven los personajes, la manera en que los sigue la c√°mara, las texturas de la imagen, la duraci√≥n de los planos, el montaje: todo es distinto. En esta primera parte parece como si los j√≥venes de Platform y Unknown Pleassures (y el propio director) se hubieran tomado algo. Un speed, unas l√≠neas. Todos los elementos de aquellas pel√≠culas est√°n ah√≠, pero no queda ninguno de sus enlaces. Es como si el vocabulario de una lengua hubiera permanecido en pie pero su gram√°tica se hubiera transformado radicalmente.

Jia, adjetivo.

Mountains May Depart es también una película de contrastes muy fáciles de exponer. Básicamente: un auto importado y una pagoda, un deseo casi idiota por mirar hacia Occidente y unos dumplings bien chinos, un tipo con voluntad de riqueza (Zhang) y su amigo pusilánime (Liangzi). Hay un ademán de alegoría que la película no termina nunca de resolver, sobre todo cuando pasa el tiempo y el genial episodio de 1999 le cobra a los otros dos su ejemplo altísimo. La chica (Tao) podría ser China, y los dos hombres sus destinos posibles: el aventurero del capital, que termina por conquistarla, y el trabajador humilde, sin voluntad de poder, que después enferma y desaparece de la historia. Zhang es insoportable pero enérgico. Liangzi es querible pero estático. El ritmo del primero es el de Mountains May Depart. El ritmo del segundo se parece más al de Platform. Zhang gana siempre: se queda con la chica y con la narración. Es como si Jia hubiera descubierto un truco dialéctico para lamentarse por la dirección que tomó su país al mismo tiempo que la acepta como necesaria.

Y es que China ha cambiado mucho en el cine de Jia. Ese pa√≠s peligroso, injusto y agresivo de Xiao Wu es ahora un lugar muy poco amable pero con tradiciones que vale la pena defender. Como si el problema fuera la p√©rdida de identidad cultural, no el capitalismo. El tipo que llama D√≥lar a su hijo es un emprendedor y un alienado: su pecado es el segundo. Guste o no, es el que hace que la historia se mueva. Cuando en la √ļltima parte su hijo lo enfrenta (ya convertido en un padre-caricatura) de alg√ļn modo lo redime: el pibe puede inventarse una vida propia en los t√©rminos en que lo hace porque vive en Australia y habla en ingl√©s. Su regreso a China y a la madre puede funcionar como s√≠ntesis: dumplings y D√≥lar.

Una √ļltima cosa. Adem√°s de un √©nfasis indecoroso (y por lo tanto respetable: los que molestan son los elegantes, los atenuados) el nombre del pibe es un mimo para los autoristas. Hay todo un tema con el dinero en el cine de Jia. En Unknown Pleassures alguien habla de Pulp Fiction y se queja porque en China la guita no circula como en Estados Unidos. El personaje principal de Xiao Wu es carterista, y tiene un viejo amigo que se meti√≥ en el comercio de cigarrillos y fue nombrado por el estado como empresario modelo. Puede que exagere, pero tengo la impresi√≥n de que el Jia de Mountains May Depart hubiera contado Xiao Wu desde el punto de vista de este √ļltimo, no del carterista.
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Viernes 6 de noviembre, 22:30, Colón / 35mm


La pel√≠cula m√°s importante de Khutsiev es I'm Twenty (1965). Se trata de un estudio delicado, minucioso y apasionante de varios j√≥venes en la Mosc√ļ de los a√Īos 60. Como en Two Fyodors, todo comienza con un retorno: el de Sergei (Seriozha) a su ciudad despu√©s de una temporada en el ej√©rcito. La diferencia m√°s profunda es que la √©pica de la reconstrucci√≥n ya no existe (para quienes no creen en el azar: a uno de los protagonistas lo vemos demoliendo casas). Lo que encontramos es un drama existencial que oscila entre la incertidumbre, el abatimiento y una esperanza obligada y fragil√≠sima. Es una historia de hu√©rfanos. Los padres – muertos en la guerra – conoc√≠an su papel en la historia. Los hijos no.

Seriozha ocupa el centro dram√°tico. Un poco por detr√°s, Nikolai, y m√°s atr√°s todav√≠a Slava. Son los tres protagonistas. En los primeros minutos Khutsiev los filma con una felicidad contagiosa. Se reencuentran, brindan, se tocan, cantan. Pero a medida que la pel√≠cula avanza la profundidad se vuelve virtualmente infinita: la historia est√° llena de personajes que enriquecen el conjunto con escenas enteras o detalles tan peque√Īos como el modo de fumar o de bailar, la ropa o el peinado. Especialmente memorable es la guardia del tranv√≠a que conversa siempre con Nikolai: puro encanto y fotogenia.

Entonces, m√°s que la historia de tres amigos, I'm Twenty es un fresco sobre la juventud moscovita en tiempos del Deshielo organizado alrededor de un personaje que no tienen nada de h√©roe positivo. En otras palabras: es el fin de toda huella del realismo socialista en el cine de Khutsiev. La inquietud de Seriozha es profunda. Ni el trabajo ni el estudio ni el amor le permiten decir: “Esto quiero”, “Hacia eso voy”. La vida que lleva responde a lo que el socialismo considera correcto pero no lo conforma. “No es suficiente”, dice una vez. “Estoy enfermo y cansado”, dice otra, en un momento en que la frase es tambi√©n literal. Alguna noche se desvela y camina solo. Seriozha es un joven demasiado atribulado para la fe sovi√©tica. A Khrushchev no le gust√≥ mucho el asunto, lo que explica la existencia de dos versiones de la pel√≠cula y los √ļltimos quince minutos de la que se pas√≥ en Mar del Plata (la m√°s corta), que encadenan esperanzas en plan man√≠aco y tapan con curitas los agujeros de bala.

Otra cosa que se puede afirmar de I'm Twenty sin miedo a equivocarse es que se trata de cine de los sesenta en su mejor versi√≥n. La desincronizaci√≥n de imagen y sonido, el modo en que se habita la ciudad y el talento para poner en continuidad todas las esferas que componen la vida recuerdan al cine franc√©s. Khutsiev pasa con gracia extraordinaria del trabajo al ocio, de la casa a la calle, de la cama al paseo (y algo bien ruso: del di√°logo a la canci√≥n o al verso). Como Rivette, como Truffaut, Como Godard. Pero Seriozha y sus amigos son personajes muy diferentes de los de la nouvelle vague, entre otras cosas porque cargan con una historia que ninguno de los franceses lleva encima. La anomia rusa tiene un v√≠nculo profundo con los padres ausentes. (Muchos a√Īos despu√©s, en Paper Soldier, Alexei German Jr. volver√° a poner en escena la orfandad de los j√≥venes de posguerra en t√©rminos muy parecidos. Parece pensar el cient√≠fico que est√° por enviar al espacio a Gagarin: “¿Qu√© cap√≠tulo escribiremos en una historia que tiene detr√°s a Stalin pero tambi√©n el hero√≠smo de nuestros padres, muertos en la Gran Guerra Patria?). En este punto Khutsiev es m√°s bien italiano: lo que est√° en juego adem√°s de una o tres vidas (o una generaci√≥n) es la historia entera de un pa√≠s y de una idea.

En efecto, Khutsiev trata de que la historia de sus personajes sea tambi√©n la de Mosc√ļ y la de su tiempo, sin que ello signifique que los presente como tipos representativos. Lo que hace es incluirlos siempre en grupos, y ponerlos en primer plano solo una vez que los ha mostrado en interacci√≥n con otros. Escenas en el trabajo, un recital de poes√≠a, uno o dos bailes, alguna cena, un picadito, un viaje en subte, otro en tranv√≠a, varios a pie. Una secuencia genial muestra c√≥mo Seriozha se encuentra con la chica que le gusta en medio de un desfile multitudinario (imagino que el del primero de mayo) y termina acompa√Ī√°ndola a la casa mucho despu√©s, en una ciudad vac√≠a. Del acto p√ļblico al coqueteo privado en diez minutos de gloria. Khutsiev hace esto todo el tiempo. Es hermoso ver c√≥mo pasa de una cosa a otra – tranv√≠a, calle, edificio, casa / familia, novia, colega, amigo: todas las combinaciones funcionan - hasta convencernos de que en realidad no hay ning√ļn pasaje sino pura continuidad, porque los espacios y las instituciones pueden estar segmentados pero la vida no.

Khutsiev filma la ciudad amorosamente. Los medios de transporte, la costa del r√≠o, la Plaza Roja, los negocios, los edificios: Mosc√ļ parece vivir para la pel√≠cula. Su fotogenia es igual de alucinante que la del extraordinario grupo de actores que van y vienen por sus calles. La vemos llena y vac√≠a, de madrugada, de d√≠a y de noche, con sus m√°quinas y sus trenes avisando desde la profundidad que respira siempre. En el desfile hay un tipo que pasa entre la multitud con una c√°mara liviana, y otro sentado en una enorme gr√ļa, filmando desde el aire. Son im√°genes que nos recuerdan a Khutsiev y a su fot√≥grafa (Margarita Pilikhina), empe√Īados en mostrar la ciudad desde todos los puntos de vista. Contrapicados, barridos, travellings eternos, tomas de gr√ļa, c√°mara en mano en el tranv√≠a lleno. Cine del tiempo en el que exist√≠a la f√≠sica.

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Sábado 7 de noviembre, 10:00, Colón / 35mm


July Rain (1967) es la cuarta pel√≠cula de Khutsiev pero podr√≠a ser la segunda. Spring on Zarechnaya Street y Two Fyodors pertenecen a otra l√≥gica. Son historias de renovaci√≥n vinculadas todav√≠a al realismo socialista, al menos argumentalmente. Con un tema se puede ilustrar el cambio. En Two Fyodors un soldado adopta a un hu√©rfano de la guerra. En July Rain no hay padres (uno muere), ni matrimonio en el horizonte (la pareja se desarma): solo un ir y venir sin rumbo, unas cuantas reuniones, un tipo condecorado que canta las canciones m√°s tristes del universo. Como para confirmar la importancia del asunto, tampoco hay im√°genes de Lenin, el padre bueno, que en I'm Twenty estaba por todos lados, desde el desfile hasta la biblioteca hogare√Īa. Detalle para quienes persiguen coherencias: en Two Fyodors el soldado y el pibe empapelan una pared, ac√° la protagonista (Lena) arranca una tira de la cocina. Otro cambio fundamental est√° en el estilo. El melodrama de las dos primeras pel√≠culas ya hab√≠a quedado afuera (o estaba muy borroneado) en I'm Twenty, pero las dudas existenciales de Seriozha y la confusi√≥n m√°s o menos profunda de todos los veintea√Īeros no imped√≠an que la energ√≠a brotara de cada plano. En July Rain la extenuaci√≥n es m√°s aguda, y la pel√≠cula misma la asume. Incluso los hermosos segmentos dedicados a Mosc√ļ son diferentes: hay gente en las calles, medios de transporte, sinfon√≠a urbana expuesta con el canc√°n de Offenbach o m√ļsica de jazz. Pero ya no hay personajes que se lancen unos sobre otros, o parejas que se formen entre el tranv√≠a y el acto p√ļblico. Los lugares de reuni√≥n son departamentos, y una vez el bosque.

La razón de todo esto es otra vez Italia. Pero no la misma Italia que le daba al aire nouvelle vague de I'm Twenty un carácter propio.

Hay quienes dicen que Favio no vio a Bresson, y quienes dicen que Perrone no vio a Pedro Costa (ni a Linklater, ni a Van Sant). Pues bien: sumemos a la lista a quienes dicen que Khutsiev no vio a Antonioni. Boris Nelepo, cr√≠tico y programador ruso que acompa√Ī√≥ la retrospectiva en Mar del Plata, lo dijo a prop√≥sito de esta July Rain, sin dudas una pel√≠cula hecha a partir de La noche, El eclipse, La aventura y El desierto rojo. Hay algo extraordinario en el v√≠nculo entre un cineasta obsesionado con el hast√≠o y otro que filma dentro de un estado en el que las palabras claves son construcci√≥n y voluntad. Si Antonioni era considerado por Guido Aristarco un cineasta burgu√©s reaccionario, no es dif√≠cil imaginar qu√© pueden haber pensado las autoridades sovi√©ticas de una pel√≠cula como July Rain, que adem√°s de exponer vac√≠o e incomunicaci√≥n tiene el ep√≠logo compensatorio m√°s d√©bil de los que film√≥ Khutsiev.

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Domingo 8 de noviembre, 14:10, Cinema 2 / DCP


Una película de autor.

Right Now, Wrong Then es lo mejor que puede dar el método Hong Sang-soo. Quiero decir: no es necesariamente su película más admirable (aunque bien podría serlo), pero es la que permite observar en su forma más acabada cada una de las cosas que identificamos como propias del director coreano. La repetición como matriz narrativa: brillante. Las largas escenas de conversación: perfectas. El humor: justísimo. Hong filma siempre historias parecidas. Un hombre ligado al cine (y sentimentalmente torpe) conoce a una o dos chicas, come, se emborracha, dice tonterías. Right Now, Wrong Then trata de eso mismo, y no una sino dos veces, ya que a mitad de camino el título aparece de nuevo y la película vuelve a empezar. Obviamente, hay diferencias entre las dos versiones: en los diálogos, en los encuadres, en el comportamiento de los personajes (pero no en las locaciones ni en el tiempo).

B√°sicamente, lo que pasa es esto. Un director de cine viaja a un pueblo a presentar una de sus pel√≠culas. Para hacer tiempo (llega un d√≠a antes de la proyecci√≥n), visita un templo en el que conoce a una joven aspirante a pintora. Toman algo, hablan, comen, pasan el d√≠a juntos. Listo. Parece poco (escenas largas, no m√°s de diez lugares, mucho di√°logo), pero la historia est√° llena de peripecias. Hong es cualquier cosa menos un cineasta minimalista o como se llame ese culto de la poquedad que abunda en el cine contempor√°neo (y al que Corea del Sur parece haber sido inmune). ¡Pasan tantas cosas en esas mesas y esas barras! Fundamentalmente: mareos existenciales, tropiezos ling√ľ√≠sticos, intentos de conexi√≥n. Re√≠mos, s√≠. Pero hacia adentro. Hong tiene la moral del comediante: lo primero es asumir que somos rid√≠culos, lo segundo que merecemos piedad. En este punto, puede que Right Now, Wrong Then sea su versi√≥n m√°s generosa. Lo que dice una mujer al comienzo - “Mirando tus pel√≠culas me di cuenta de que la vida no es tan mala”- es tan pueril que da un poco de verg√ľenza repetirlo. Pero eso mismo es lo que siente al final otra mujer, y puede que muchos de nosotros.

Convertir algo banal en una revelaci√≥n: no es tarea f√°cil (Godard lo consigui√≥ en Alphaville). Una vez hecho esto, Hong se permite su √ļnico plano hermoso. El √ļltimo, en la nieve, absolutamente inolvidable.

Hay varios momentos que pueden ser tomados como puestas en abismo. Por ejemplo, cuando, hablando de su cine, el director dice que las palabras se meten en el medio de los personajes, que los confunden. O cuando le dice a la pintora que si uno no sabe ad√≥nde va existe la chance del descubrimiento. A pesar de esto. no es posible salir de la pel√≠cula con un ep√≠grafe. No al menos con un ep√≠grafe seguro, inmaculado. El m√©todo Hong consiste en poner entre comillas toda afirmaci√≥n que pueda ser tomada demasiado en serio. A una idea, una broma que la sacude. Es algo com√ļn en sus pel√≠culas. Ah√≠ donde aparece un tema importante Hong mete una pincelada de humor, un gesto rid√≠culo. Es un tipo pudoroso: prefiere pasar por pavo antes que por solemne. Yo no soy un artista, podr√≠a decir. Soy un director de cine.

Una bandera para Hong: No films, movies.

Right Now, Wrong Then presenta todo un universo naif. Se lo ve en paredes, azulejos, cortinas, adornos e incluso en esos zooms un poco torpes que Hong usa desde hace mucho. El estudio en el que trabaja la pintora es una versión en escala de la película que lo contiene. En la puerta hay una cartulina amarilla con flores en los ángulos, casi de aula infantil. De acá salen, además, dos planos fundamentales, dedicados al color: en la primera parte se ve la mano de la chica preparando un naranja lavado, suave, y en la segunda se la ve dándole entidad a un verde al que le caben los mismos adjetivos. Naranjita, verdecito: Hong pinta con esos tonos, de ahí que a veces pase por liviano. Pero lo naif está en los elementos, no en el cuadro: sus películas son historias de soledad e incordio.

En fin. Right Now, Wrong Then tiene la ligereza entre irritante y encantadora de las mejores pel√≠culas de Hong, y la alineaci√≥n planetaria justa, que le permite convertir un lugar com√ļn en un punto de encuentro. Ya lo sabemos: cuando la pel√≠cula de un director no funciona la repetici√≥n se llama pereza, haraganer√≠a, agotamiento, cararrotismo, astenia, dejadez. Cuando funciona se llama autor.

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Viernes 13 de noviembre, 18:30, mi casa / DVDRip.


Un final no tan bueno para una gran retrospectiva: Infinitas (1992). En el catálogo, Boris Nelepo dice que esta es la obra magna de Khutsiev. Puede que tenga razón. Pero también es su peor película.

Infintas pertenece al g√©nero memoria y balance de una vida que puede llegar pronto a su fin (en su versi√≥n europea). Un hombre de m√°s o menos sesenta (Vladimir) vende todo lo que tiene en su casa de Mosc√ļ y regresa al pueblo de su infancia. El viaje se convierte pronto en un juego de memorias: del pasado retornan la madre, el padre, una mujer, un cura, el Vladimir veintea√Īero. Khutsiev va y viene en el tiempo con su habitual maestr√≠a, y aprovecha la aventura espiritual de su personaje para repasar su propia vida con el cine. Hay una escena de baile que recuerda a Two Fyodors, m√ļsica que suena ya en I'm Twenty, un paneo sobre un √°rbol que reitera exactamente otros dos de July Rain. Hay que decir que no son m√°s que citas. Funcionan de manera biogr√°fica, no hablan de una unidad de estilo. Esto es especialmente importante. La idea de que Infinitas funciona como s√≠ntesis de la carera de Khutsiev (expuesta varias veces en presentaciones, comentarios de hall y rese√Īas presurosas) supone que todas las pel√≠culas que pudimos ver en Mar del Plata pueden reunirse sin inconvenientes en una obra nueva, y que de un modo u otro esta obra nueva las trasciende, ya que es capaz de integrar virtudes indudables y distintas. Lamentablemente no es as√≠. En realidad, sucede justamente lo contrario. Infinitas es menos que todo el cine anterior de Khutsiev. Comparada con su encantador debut solo muestra la conquista de un lirismo grave. Comparada con I'm Twenty es todo p√©rdida.

En 1992 Khutsiev no tiene que dar cuenta de nada a nadie, puede mirar hacia s√≠ mismo y reflexionar sobre el tiempo y la existencia como un hombre grande, que tiene mucho m√°s pasado que futuro. Ah√≠ donde parece m√°s libre est√° m√°s atrapado. Por supuesto, Infinitas tiene momentos hermosos, planos arrobadores del campo y de las nubes, un trabajo de c√°mara notable. Pero a diferencia de todas las pel√≠culas anteriores de Khutsiev parece demasiado convencida de su propia importancia. La escena sigue siendo virtuosa. Ah√≠ est√°n esos veinte minutos dedicados al reencuentro de Vladimir con una mujer. O ese gran momento cerca del final, en el que viajamos a las primeras horas del siglo XX. Pero la escena de July Rain (seca e intensa) y la de It Was the Month of May (loca y ardiente) se desarrolla ahora con lentitud, como suspirando, en busca de un lirismo obvio y sobrese√Īalado por la luz. Lo mismo sucede con muchos parlamentos, recargados de √©nfasis. Por la mitad de la pel√≠cula Vladimir habla con su versi√≥n joven y dice todo lo que ya sabemos, porque las escenas anteriores nos lo han comunicado esforzadamente. “Lo que me angustia es saber que tengo un fin”, “Saber que os d√≠as est√°n contados”, “La conciencia del fin es un sentimiento tr√°gico”.

Infinitas es de esas pel√≠culas evidentemente grandes. Todo lo que tiene de bueno es menos bueno por su calculada maestr√≠a. La perfecci√≥n la da√Īa. Hay otro g√©nero al que pertenece: el g√©nero obra maestra.