Ya desde aquel día marzo de su lanzamiento, en una escucha idílica alrededor del fuego con amigos, el disco se abrió paso para estar entre lo mejor del año por venir.
La transición de un tema a otro en su continuidad es brillante, con cambios múltiples dentro de una misma canción, cambios sutiles y bruscos de una canción a otra, con variedad de géneros y paisajes emocionales que devienen en miniaturas muy bien incrustadas. El disco se convierte en un manual de estilo y de estilos.
Lo que destaco como fundamentación para elegir el disco de Rosalía es justamente su diseño, el gran diseño, de hecho, no entiendo por qué está trackeado, al menos para mí, no existe el tema 4, el tema 7...
Tuve la oportunidad de ver el show en vivo del Motomami tour, con un despligue minimalista entre el escenario y la pantalla y con un caudal de voz haciendo vibrar cada partícula del aire que nos unía.
CÉSAR COLMAN
- The Smile, A Light for Attracting Attention: Un disco vibrante, emotivo, lindante entre la frescura sonora y una matizada atemporalidad. The Smile tiene vida propia y no nos hace extrañar a Radiohead.
- Marilina Bertoldi, Mojigata: Canciones que en su mayoría rondan los 2 a 3 minutos, con gancho, personalidad y algo más. Eso mínimo indispensable que pones para que la cosa funcione…
MENCIONES:
- Flavio Etcheto, Ambient: Una experimentación electrónica instrumental que vibra en formato de EP
- Marillion, An hour before it's dark: Canciones con matices y epopeyas.
- Brian Eno, Foreverandevermore: Un disco que bucea en el sentimiento de las texturas electrónicas
- Etc…
CARMEN CUERVO
COMICS DEL AÑO
Rep: Lo popular y la política al más alto nivel. Una creatividad poética y certera que crece sin techo en cada tira diaria.
Tute: Una reflexión sobre la existencia que nos hace sonreír y nos interpela. Hablo de esta viñeta suya como podría estar haciéndolo de los cientos que hizo este año.
MAXI DIOMEDI
DISCOS
Previo a la llamada de Oscar venía pensando en que no encontraría en 2022 discos que yo fuera a recordar fácilmente. La consigna que me relató fue: “El primero que te vengan a la cabeza. Minimalismo”. Al toque me surgieron tres: Fossora, de Bjork; La memoria de un Kiss, de Lucas Martí (perdón la insistencia) y The Car de Artic Monkeys. El oído tiene reacciones inesperadas y aún me sorprende que el acto reflejo haya sido rescatar a dos de esos tres. Después me puse a revisar el año discográfico y recordé trabajos que valía la pena mencionar o recomendar con entusiasmo, pero ninguno superaba el primer impulso.
Me resultó algo gracioso que mi playlist pusiera a dialogar a Bjork con Lucas Martí teniendo en cuenta que ella no es el tipo de artista que a él le interesa. Más bien todo lo contrario, digamos que le resulta demasiado solemne. Pero no es del todo azarosa esta combinación porque, más allá de dos discos con dos estéticas marcadamente diferentes, hay algo que los hermana: la búsqueda por meterse dentro de la canción hasta encontrarle el corazón. Son artistas que después de un largo recorrido (Bjork, 56 años, Martí, 44) se siguen preguntando por el meollo del arte (sí, sus propuestas rebasan lo musical) en una era donde eso importa cada vez menos. Prueban nuevas estructuras, desechan lo facilongo. A esas dos gemas sumo The Car, una apuesta por la belleza clásica, con orquestaciones que remiten a los 70 y un canto casi perfecto de Alex Turner con tufo -en ocasiones- a los 50. Frente a un clima de época donde todo es acelere, este disco es lo contrario. Un disco (casi) de otra época, en una época donde todas las épocas conviven.
LIBROS
- La Religión Holderlïn, Javier Galarza | Casi a la par de la inesperada y temprana muerte de Javier en 2022 llegó este libro que editó Llantén. Se puede leer de un tirón, aunque no es la forma adecuada. Mejor degustarlo de a poco, entrada por entrada. Porque esos textos cortos esconden la intención de expandir el mundo todo lo posible y más. Dije textos cortos, pensando en su forma, pero bien podría llamarlos cartas a Alia, o reflexiones sueltas o diario de la pandemia. Se apoya -siempre- en los nombres que guiaron su pensamiento y su estar: Hölderlin, Mandelstam, Heiddeger, Paul Celan, Freud, poetas orientales, etc. Su insistencia en leerlos y releerlos (¿una vida dedicada a eso?) es conmovedora. Conservo en los oídos su voz y cada vez que lo leo esa voz aflora. Cada página trafica el tono reposado de Galarza, su imbricación con el misterio en la poesía y su empeño por llegar al fondo de las cosas, a sabiendas de que lo importante no es llegar, sino hacer el intento.
Un fragmento del libro vinculado a lo que escribí arriba:
“En la poesía ocurre como en el sueño: la multiplicidad de sentidos de un texto tarda años en descifrarse y siempre aparece un nuevo significado que cada lector suele reinterpretar. Esto nos aleja de los totalitarismos. Tal vez podemos pensar, aquí lo dejo ahora, que esto te hable a vos, me hable a mí, le hable a cualquiera”.
Otro libro de recomendación obligatoria para asomar a la década del 80 desde una mirada lateral es POZOGUERRILEROIRASCIBLE, de Santiago Segura. Editó Vadémecum.
OSCAR CUERVO
DISCO
El artista nativo de Seattle Mike Andreas, conocido artísticamente como Perfume Genius, viene expandiendo los límites formales y políticos del pop desde hace ya más de una década. Tiene todo lo que en un artista pop me enamora: actitud desafiante, melodías adhesivas, intensidad emocional sin distancia cínica, vocación por una sinceridad a veces lacerante, a veces combativa, delicada melancolía, corporalidad sensual, relieve auditivo, violencia, furia, y ternura. Su discografía fue transitando por diversas etapas a medida que establecía en el mundo su refinada sensibilidad queer. A esta altura de un siglo tortuoso, presenta un disco que se interna por climas oscuros y amenazantes que me remontan al cine lyncheano. Incluso su agudísimo falsete recuerda la voz dulce e inquietante de Julee Cruise (recientemente fallecida, pocos meses antes de su genial compositor Angelo Badalamenti). Ugly season, su disco de este año, me lleva sin querer a Lynch, Cruise y Badalamenti. Pero Perfume Genius es un artista con una fuerte personalidad propia e inquieta, epígono de nadie. Esta horrible temporada encuentra en Ugly Season una adecuada banda de sonido.
MI CANCIÓN DEL AÑO
Ni bien escuché los acordes iniciales de "Arrancármelo" pensé dos cosas: una, a medida que WOS crece afirma su veta cancionística, íntima y existencial y se aleja de los lugares comunes del rap que lo consagró. Dos, tuve la necesidad de armar una historia de IG con las imágenes exquisitas de Sean Eternxs de Perrone y la canción de WOS: caían perfecto. Lo que no imaginé es que pocos meses después, otra Sean Eternos, el documental de Netflix sobre el triunfo de la Selección Argentina en la Copa América iba a estar musicalizado por "Arrancármelo". Finalmente, la TV Pública eligió la misma canción para editar un spot en apoyo de la Selección durante el frenético mes de Quatar. Rara elección: una canción melancólica, distante del triunfalismo futbolero:
Y no tengo pensado hundirme acá tirado
Y no tengo planeado morirme desangrado
Y no-oh-oh, no me pidas que no vuelva a intentar
Que las cosas vuelvan a su lugar...
Una parte del tuiterío no entendió semejante efusión emocional asociada a los ralentis de Messi en la cancha, suponían la conveniencia de otro agite más recio. La Selección ya se sabe qué y el tuiterío se equivocó como siempre: "Arrancármelo" va a quedar definitivamente asociado al inolvidable triunfo de Argentina. Mejor para mí.
MI CINE DEL AÑO
Me reservo mi lista para cuando se publique la Internacional Cinéfila que organiza Roger Koza.
LUCAS CARRIZO
CINE
En este caso elijo una película de 2014 que vi este año en una plataforma de streaming:
Viaje a Sils María (Clouds of Sils María, 2014)
De Oliver Assayas
La película juega con nuestra percepción, introduciéndonos en escenas confusas, fantasmagóricas, del personaje dentro del personaje. Requiere mucha atención seguir el ritmo de la profundidad de los diálogos cuando las actrices/personajes esfuman sus límites. Binoche y Kristen Stewart están a la altura de las exigencias. "La serpiente de Maloja" es un personaje más que, como todo paisaje romántico, une todo... Nuestra percepción en juego.
La otra es un proyecto de comunicación, creación y pensamiento que nació en 2003 como revista de papel: "Revista de arte y pensamiento". Cuando empezó, La otra no tenía una estrategia. 18 años después seguimos sin tenerla. En el camino fuimos viviendo y dejando algunas huellas. En 2006 nació La otra.-radio los domingos a medianoche en FM La Tribu, donde estuvimos hasta fines de 2015, para pasar en 2016 a Radio Gráfica en un ciclo que terminó al comenzar la pandemia, marzo de 2020.
En 2008, último día de enero, una amiga pensó que ya era momento de tener un blog e hizo por su cuenta el primer posteo. Al día siguiente empezamos a escribir, principalmente sobre cine, música y filosofía. 2008 fue un año muy importante para la historia argentina: el año de la exteriorización del kirchnerismo como identidad política. Si al mes de que empezó el blog estalló el conflicto con las patronales agrarias que intentaron destituir al gobierno recientemente electo de Cristina Kirchner, el período 2003-2007, con la presidencia de Néstor, fue el de la incubación de esta nueva identidad política, la primera surgida en Argentina en el siglo xxi, en el seno de la tradición peronista. Pero la exteriorización del kirchnerismo se manifiesta cuando surge su negación, un bloque de poder destituyente: entonces, primero de manera espontánea y cada vez con mayor conciencia, se forjó este movimiento encabezado por Néstor y Cristina que hoy sigue siendo el que más gravitación tiene en nuestra historia reciente, hasta el punto de que su oponente se define no por un proyecto estratégico propositivo sino meramente destructivo: el antikirchnerismo sigue orbitando hasta la obsesión alrededor de la figura del kirchnerismo, y su actual conductora política, Cristina Kirchner, condiciona y ordena todas las disputas, sea a favor o en contra. Los antikirchneristas forman parte de nuestro paradigma y su única razón de ser es extirpar este proyecto político de la historia argentina. Por esa razón contingente, en 2003 con el aparición de la revista y en 2008 con el inicio de este blog, La otra es un proyecto que quedó ligado a la historia del kirchnerismo y la sección política por momentos terminó por acaparar gran parte de nuestra atención.
Carmen Cuervo, publicado el 24/8/2021 en uno cada día
Pero nuestro interés por el cine, la música y la filosofía es igualmente intenso. Durante algunos períodos, sin premeditación, uno de estos ejes pasa al frente y los otros lo secundan. No como tags disociados: nuestro tratamiento de la música y el cine tiene una fuerte impronta política y también se ve estimulado por la interrogación filosófica. En cada posteo sobre conflictos sociales, cine, música, poesía o artes plásticas, siempre aparece una perplejidad acerca de qué es eso de lo que se trata: qué es una canción, qué es el cine, qué es una obra de arte, cuáles son sus maneras de estar en el mundo, cómo interactúan en la polis. Existen algunas orientaciones filosóficas postmodernas que intentan esquivar esta pregunta por lo que es o lo que está en el mundo -en jerga filosófica, este ser/estar se denomina ontología-. Sostenemos que hay cierta fetichización y deshistorización de las palabras en este discurso postmoderno: parecería que bastara con usar otras palabras para que las cosas cambien. Hace poco le hacíamos una entrevista a un joven cineasta que decía que prefería no pensar qué es el cine, sino cuál es el modo de existencia de las películas, como si solo desplazando levemente la terminología se esquivara el peligro del esencialismo. El prurito al nombrar supone que estar en el mundo, ser, equivaldría a postular una esencia atemporal y consistente. Este prejuicio de que ser es consistir ha sido la tradición dominante en el pensamiento occidental desde la antigüedad. Pero una vez que el prejuicio es percibido como tal, el siguiente paso no tendría que tratar de esquivar la interrogación por el "¿qué es...?" mediante una paráfrasis: "prefiero no preguntar qué es el cine sino cuáles son sus modos de existencia". Una manera torcida de decir lo mismo. Si hubiera un eje que define La otra en cualquiera de sus soportes y plataformas es la insistencia en estas preguntas, que valen tanto para la música, como para la cinefilia, las artes plásticas, la tecnología o el peronismo. Preguntar qué son de ninguna manera implica adjudicarles una esencia inmutable, sino constatar lo que se manifiesta, eso que estando ahí nos interroga, nos inquieta y nos desafía.
Este blog fue sumando extensiones en blogs asociados: Un Largo desde octubre de 2013, para publicar textos de una longitud y un tiempo de lectura que exceden los de los blogs habituales, que permanecen a la vista durante más tiempo y van consiguiendo sus lectores a lo largo de los años: textos "de catálogo" (vean, por ejemplo "Nietzsche Largo" el posteo más largo que La otra haya jamás publicado, de 18600 palabras, casi un librito, que hasta el día de hoy cuenta con tres mil quinientos lectores que se suman mes a mes). En enero de 2015 empezamos a editar un blog de fragmentos breves y diarios al que no pudimos darle continuidad. En noviembre de 2017 publicamos KBSAS, que nació acompañando a la agrupación Kierkegaard Buenos Aires, de vida efímera, pese a lo cual hasta hoy se mantiene como blog.
En YoutubeLa otra tiene un canal desde abril de 2009, que en el último año recibió los aportes creativos de artistas como Raúl Perrone, César González y Martín Farina. En Facebook tenemos un grupo desde julio de 2009. En Twitter estamos con el nombre de usuario oscaracuervo desde octubre de 2010. También estamos en Bandcamp como laotra21, donde ya publicamos tres álbumes con nuestras experimentaciones sonoras. También desde el año pasado tenemosnuestro canal de Ivoox en el que ya publicamos una primera serie de podcasts, que continuarán de manera inminente. Desde diciembre de 2018 también tenemos el perfil @laotra21 en Instagram, combinando imágenes y textos breves, en una fase todavía experimental, a la busca de públicos que no circulan por las otras plataformas. Palabras, imágenes y sonidos combinados son las sustancias por las que La otra se va deslizando a través de ya 18 años. La revista de papel dejó de salir en 2012 cuando se volvió económicamente insostenible.
Les colaboradores con que contamos en todas nuestras mutaciones y soportes a lo largo de los años se cuentan en centenares. Entre todes contribuyeron a darle a La otra la particular tonalidad en la que vibra. Suponemos que el tiempo nos va a seguir dirigiendo el rumbo, como fue desde el principio.
Carmen Cuervo, publicado el 25/8/2021 en uno cada día
A partir de esta semana el blog uno cada día empieza una nueva etapa. Allí Carmen Cuervo irá publicando sus pinturas de a una por día. Contará algunas veces con la colaboración de otres artistes que aportarán sus voces para hacer un canal de comunicación cotidiana predominantemente visual y poético. Aparecerá ahí la pregunta por el mirar. Este posteo está dirigido a darle la bienvenida a uno cada día.
Las pinturas que ilustran este post son algunas de las que ya fueron publicadas en estas primeras jornadas. La que encabeza el post aparece por primera vez en La otra. Ojalá les guste. Lo encuentran clickeando acá. El tiempo está después.
'¿No oyeron hablar de aquel loco que, con una linterna encendida en pleno día, corría por la plaza y gritaba sin cesar: "¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!"? -Y como precisamente se habían juntado ahí muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron risas. ¿Se te perdió?, dijo uno. ¿Se extravió como un niño?, dijo otro. ¿No estará escondido en algún sitio? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Emigró? -así gritaban y se reían a coro. El loco los encaró, les clavó la mirada y exclamó: '¿Dónde está Dios? ¡Se los voy a decir! ¡Lo matamos - ustedes y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero ¿cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar completamente el horizonte? ¿Qué hemos hecho para desencadenar a esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde rueda ahora? ¿Dónde nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia adelante, en todas las direcciones? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del vacío? ¿No hace ya frío? ¿No anochece continuamente y se hace cada vez más oscuro? ¿No hay que encender las linternas desde la mañana? ¿No seguimos oyendo el ruido de los sepultureros que enterraron a Dios? ¿No seguimos oliendo la putrefacción divina? -¡los dioses también se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo matamos nosotros! ¿Cómo vamos a consolarnos nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestros cuchillos -¿quién nos quitará esta sangre de las manos? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué solemnes expiaciones, qué juegos sagrados habremos de inventar? ¿No es demasiado grande para nosotros la magnitud de este acto? ¿No tendríamos que convertirnos en dioses para resultar dignos de semejante acción? Nunca hubo una acción más grandiosa -¡y todo el que nazca después de nosotros pertenecerá, a causa de esta acción, a una historia más elevada que lo que la historia fue hasta ahora!'. Al llegar a este punto, el loco se calló y miró de nuevo a sus oyentes: ellos también se habían callado y lo miraban sin entender. Por último, tiró la linterna al suelo, que se rompió y se apagó. 'Vine demasiado pronto -dijo él entonces-, mi tiempo no ha llegado aún. Este formidable acontecimiento está todavía en camino, avanza, pero aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Necesitan tiempo el relámpago y el trueno y la luz de los astros para ser vistos. También necesitan tiempo los actos después de su realización. Esta acción es para ellos más lejana que los astros más lejanos -¡y sin embargo son ellos los que lo ejecutaron!' Cuentan también que ese mismo día el loco entró en varias iglesias en las que entonó su Requiem aeternam Deo. Cuando lo echaban de ellas y le preguntaban por qué lo hacía, él no dejaba de repetir: '¿Qué son estas iglesias, sino los sepulcros y los monumentos funerarios de Dios?'"
Friedrich Nietzsche
Ilustración: Carmen Cuervo
II
Mi ángel de la guarda está tirado en el sillón,
descompuesto
dice que las espadas están superadas
y las alas, peor, no se usan más, que ya nadie sabe con qué atacar la “materia”
Mi ángel anduvo consultando con colegas y demonios menores, fáciles de abordar.
Juran que tampoco entienden mucho.
Los demonios mayores se frotan la falta de manos, o las colas, pero es por puro alarde, me explica, ellos tampoco se adjudican la autoría.
¡Nadie entiende!
Mi ángel de la guarda es viejo, es decir, antiguo. Debería saber.
Pero no se le ocurre ninguna comparación. “Esta época es incomparable”.
Yo estoy tirada en el otro sillón
lo sigo con los ojos
me habla directamente con las plumas
-eso lo mantenemos-
está asustado, creo
no tanto como yo
que, aunque él diga lo contrario,
sólo me acuerdo de la mortalidad.
Daniela Andújar
III
La escritura de La Gaya Scienza coincide con un momento de salud delicado para Nietzsche. En 1880 empieza su última década filosófica. Sus malestares se agravan: terribles dolores de cabeza, ceguera progresiva y problemas gástricos. Sufre la comida, la humedad, el viento. Son sus años errantes. Deambula por Europa: norte de Italia, Suiza, Alemania. ¿Qué busca? El clima que le deje vivir. No vive una vida jovial. Cuando escribe de su risa olímpica, Nietzsche está delineando un personaje literario.
La jovialidad es efecto de la liberación del peso de la verdad que agobia a los seres humanos. La verdad pesa y entristece. Una vez que el hombre y la mujer descubren, escribe Nietzsche, que la verdad es un invento propio, ya no se ponen por debajo de ella, la tratan como que la manejan y se jactan de eso. El eje vertical -arriba/abajo- organiza la visión nietzscheana de la vida. La postmodernidad que colonizó el sentido común de la socialdemocracia francesa -y en consecuencia porteña- se entusiasma con el giro emotivo y deviene jovial. O trata.
No es nuevo. Así es como en la filosofía se producen los ínfimos desplazamientos de sentido. Nunca es una simple adulteración. La filosofía no habla un léxico convencional, se ve corroída como toda lengua que no responde a la voluntad de nadie. Se toma un fragmento, se lo quita del flujo del pensamiento nietzscheano, de la tragedia en medio de la cual aparece, se lo resalta, se lo hace circular de mano en mano como una moneda que se gasta, lo sabían los cínicos. A la scienza jovial se le ha sacado densidad. La muerte de la verdad y de Dios no son en Nietzsche acontecimientos jocosos sino catástrofes que abaten la civilización europea -hoy global. Europa exportó su ruina. Y arrasan el cuerpo de su profeta. Nietzsche lo llama advenimiento del nihilismo. ¿Es jocoso para sus lectores tardos? Lo que hoy vive el mundo es el hoyo del nihilismo, lo que dice el loco de la linterna en La Gaya Scienza. No hay título menos entendido. Esta es la clave para ubicarse política y personalmente en la época. La muerte de la verdad significa que el fundamento falta. No una simple falta de conceptos sino que falta el piso sobre el que pararse.
Resulta que cuando vinieron mis antepasados en barco (no había aviones y eran pobres) no fueron bien recibidos por los nativos, pues sentían la amenaza de esa muchedumbre inmigrante. Es que inmigraban los pobres del sur de Europa y no estaban conformados con las facciones previstas por Sarmiento & co. En esa época, ser italiano (tano) era sinónimo de ser inmigrante pobre, idéntica posición a la que más adelante ocuparon los bolivianos, los paraguayos y los inmigrantes latinoamericanos en Argentina. Sufrieron segregación racial.
Sabemos que ciertas formas de racismo se detienen frente a la gran centrifugadora cultural, el dinero. Como dijo Larry Holmes, boxeador estadounidense campeón de peso máximo:"Es duro ser negro. ¿Fuiste alguna vez negro? Yo lo fuí una sola vez, cuando era pobre". Así, los italianos, los franceses, los turcos, los rusos (judíos) eran los segregados porque eran pobres y estaban invadiendo el territorio argentino. Algunos de esos inmigrantes, a su vez, se transformaron en racistas con los nativos, por ejemplo, José Ingenieros.
Luego, las cosas fueron cambiando porque la mestización ocurre siempre y los extranjeros que ‘bajaron de los barcos’ parecían conformar la ‘vera’ argentinidad. Es similar a lo que pasa en Europa. Los segregados en Italia eran, para los del Norte, los meridionales. Por suerte para ellos, llegaron los inmigrantes de un poco más al Sur, de Africa, entonces son ellos ahora los segregados.
Siempre hay un color de piel un poco más oscuro a segregar y un color de piel más blanco para idealizar. Pero no siempre fue así. En la antigua Roma, los imperialistas de la época segregaban a los teutónicos germánicos, porque esos pueblos eran los ‘bárbaros’. Ser alto y rubio era un rasgo a segregar en la Roma antigua, porque denunciaba al ‘bárbaro’ de la época. Cuando el imperio se empezó a despoblar por pestes y trances, varios convirtieron a esos 'bárbaros' en ciudadanos romanos. Los ideales, porque de eso se trata, se van modificando, tanto como lo denigrado. El mestizaje siempre hace que los ‘objetos’ denigrados o idealizados cambien.
En la Argentina, hay una matriz ideológica de los fundadores de la patria declaradamente racista, pero no todos los fundadores eran racistas. A veces la historia nos enseña mucho. Cuando se habla de que los argentinos bajamos de los barcos, se está hablando de la inmigración del siglo XIX y no de los de la conquista española. Es elemental, cierto, pero cierta lectura parece convertir a inmigrantes como mis abuelos en colonizadores. Algunos de ellos lo serían, otros no. La matriz colonial es fundacional de cada cultura.
También lo es que “en términos de intercambios culturales los individuos construyen imaginariamente un Otro sin tachar”, lo escribí sobre este tema hace tiempo. Muchos argentinos de clase media se olvidaron de Europa y la Meca. Para ellos, el lugar ideal, sin manchas mestizas, es Estados Unidos. Los latinoamericanos pobres arriesgan sus vidas en pos del sueño ‘americano’. Porque ‘hacer la América’ de los europeos del siglo XIX ahora es, para muchos latinoamericanos, ir a Estados Unidos.
Bienvenidas las discusiones acerca de nuestra constitución mestiza. Si vamos hacia atrás el mestizaje, es lo único que existe, con segregaciones y colonizaciones incluidas. Venimos todos de África. Recuerdo alguna conversación con una persona que no podía soportar la idea de que la especie humana viniera del África. Hay una renegación del propio mestizaje que no hace sino renegar eso que nos constituye a todos. La diferencia, creo, la hace quienes la pueden aceptar y convivir con ella, y quienes la rechazan.
Arturo Jauretche recordaba que una mayoría de gauchos fueron italianos o judíos, los de la más temprana inmigración del Ochocientos. Los gauchos, esa fisonomía típicamente argentina o sudamericana que, según Saer, es más un invento literario que una realidad. El tango, una expresión cultural típica rioplatense, fue una invención mestiza. Tantos argentinos y uruguayos de ascendencia africana, los de la procedencia criolla y sus ritmos como la milonga, con los judíos, italianos, zarzueleros españoles, se mezclaron y ofrecieron una invención original a las culturas del mundo, pero partiendo tanto de ritmos africanos como de música europea. Bienvenido que podamos reflexionar sobre estas cosas.
Como dice Derrida: “Toda cultura es originariamente colonial. (…) Toda cultura se instituye por la imposición unilateral de alguna “política” de la lengua. La dominación, es sabido, comienza por el poder de nombrar, de imponer y de legitimar los apelativos”. Si estamos intentando deconstruir los sentidos dominantes de las palabras que usamos, veamos las colonialidades que nos fundan y también los mestizajes. Porque una forma de la segregación es creer que son los ‘otros’ los colonizados o los colonialistas y no nosotros.
Vi un programa político, el único que se puede ver en la televisión italiana: Accordi & Disaccordi. Creo que el perfil centro-izquierda tiene mucho público en Italia, lo que no tiene son programas para ver. Después de la cuarta entrada mostrando las incongruencias de Salvini, y escuchar la crítica de los periodistas a sus desatinos y salvajadas, no pude seguir viéndolo. El único programa en el que admiro a sus periodistas, me somete a ver a Salvini. A pesar de que está bajando en popularidad está en todos lados. Los medios italianos están pareciéndose mucho a los argentinos. El monopolio del discurso en contra de todo lo que sea Conte, el M5S y la alianza de centro izquierda es escandaloso. ¿Por qué en un programa que no sigue la línea de los empleados de los poderes fuertes también le dan tribuna donde proferir sus insidias y sus conjuras?
Lo mismo pasa con la información que me llega de Argentina. Hace 30 años que no leo Clarín y secuaces. Ni veo ningún programa de ellos. La mayoría de mis amigos hacen lo mismo. Sabemos lo que piensan y lo que quieren. Viví durante la dictadura, pertenezco a la generación diezmada, no espero nada nuevo de ellos. Sólo tienen para dar su impunidad, su desvergüenza, sus atrocidades. Tuvimos la inmensa fortuna, el privilegio único en el mundo de ver presos a los represores de la dictadura. Saber que Videla murió en una cárcel común es un evento extraordinario de nuestras vidas y de la historia mundial que no debemos olvidar. Pero sus patrones siguen allí. Me duele que nosotros, desde la indignación y la irritación, multipliquemos sus impunidades o sus delirios. El gran éxito de los cuatro delirantes de la manifestación anti-cuarentena es que ganan la prensa de ellos y la nuestra.
He leído que los expertos en publicidad utilizan la irritación para vender. Un ser irritado es más proclive a prestar atención a lo que lo irrita. Mi irritación y mi indignación me ayudan a superar eso que me sucedió cuando decidí apagar el programa de ‘mis amigos’, los periodistas que quiero y respeto. Me dio tristeza hacerlo. Pero pienso que la irritación y la indignación me evitaron entrar en la angustia. La angustia de que estamos siendo capturados por discursos horrendos, de gente horrenda, que hace cosas horrendas. No sé cómo se sale de esto. Pero pienso que tenemos que inventarnos narraciones donde las cosas no sean dominadas por ese discurso monopólico con intenciones de dominación total. No quiero que sigan imponiendo su agenda al gobierno ni tampoco mi agenda en las redes sociales.
Sé que en Italia se encendió una posibilidad en 2013 con el M5S. Sé que en Argentina tenemos una tradición potente de luchas emancipatorias, como con el gobierno de Fernández-Fernández. Por eso están como locos. Cuando hay algo que se enfrenta a sus impunidades, aunque sea algo mínimo, aunque sea simplemente aminorar en algo su poder, sacan su gigantesca artillería. La que toca en estos tiempos es una guerra narrativa. Porque las batallas también se juegan en la narración. En lo que decimos, en lo que vemos, en lo que escuchamos.
Pero los medios y las redes sociales nos conducen a ver siempre lo mismo, porque saben que el antagonismo está bien presente. Es decir, la oposición a sus desmanes.
Con Menem hubo una ‘Pax’ narrativa, porque se hacía lo que decidían los poderosos de turno. Cuando llegué a Italia estaba Berlusconi. Todo iba sobre rieles. Berlusconi, dueño de medios, y sus socios mostraban el mejor de los mundos desde su más franca impunidad. Ahora, cuando algo se mueve en la Italia profunda, desde la rabia por la desigualdad, ahora, están como locos para impedir que las cabezas se sigan moviendo. No lo logran. Pero abruman. Cuando llegué a este país pensé: está todo tranquilo porque no hay nadie que se oponga. Ahora se movió el avispero, la gente quiere cambiar, a pesar de lo que se diga de los italianos. Veo, siento, que hay un movimiento de base. Por eso hicieron caer al Gobierno de Conte. Pero, aquí, como en Argentina y en todos lados, nos arrojan noticias y relatos exasperantes, inescrupulosos, impunes y desde la más descarada mentira. No quieren que emerja lo que siempre, tarde o temprano, emerge: el deseo de emancipación.
Mi preocupación, que es pregunta, es cómo inventarnos narraciones para compartir, que alimenten nuestro deseo de construir y no que nos irriten o indignen más de lo que ya estamos por vivir en esta época. Pienso que la abstinencia de convertirnos en espectadores de lo peor es un primer paso, pero tenemos que darnos algo más, acrecentar lo que podemos darnos para causar nuestros deseos, nuestras ganas. No sé cómo se hace. Hoy este es mi exabrupto.
Busco una hoja para escribir la mañana nueva del año nuevo. Me alumbro con una luz diagonal. En la casa duermen.
Sin hacer ruido registro la cocina atrás de cuadernos, libretas, propagandas, algo donde escribir lo que busco.
Quiero saber si acaso perdí
si no llegué
no canté victoria
por dónde quedé
dónde paré
o en qué desvíos podría dar la vuelta y retomar
el hilo
el libro
la línea (nunca punteada)
Ansiosa, revuelvo las carteras para encontrar una birome. Bingo!
Ahora falta el papel.
Las únicas hojas que hay de este lado de la casa son las partituras de las canciones que quedaron de anoche.
Selecciono velozmente, pero no al azar, cuál de ellas iré a sacrificar.
Elijo “ Preciso me encontrar” de Cartola. Tiene mil acordes que nunca me salen.
Así que empiezo sobre ella…casi un chiste.
Hoy, 2 del 1 del año 2021 (un número muy bueno para mandar cohetes al espacio) me encuentro “encontrada” mil veces, después de haberme perdido mil y una.
En uno y otro sentido pienso que son los demás lxs que me pierden.
Cuando se me acaba la hoja de “Preciso me encontrar” elijo “Espumas ao vento”.
¿La rabia hace champán?
No, esa no…además es fácil.
Al instante pienso que podría seguir con “Gota d´agua”, de Chico Buarque.
Sí, “Gota d´agua” está muy bien!
Já lhe dei meu corpo
minha alegría
já estanquei meu sangue quando fervía
Olha a voz me que me resta…
olha a veia que salta…
mirá la gota que falta..
…deixa em paz meu coraçao…
ele é um pote assim de mágoas
e qualquer desatençao
pode ser a gota d´agua!
…
En estas canciones, podría decir que ya está la letra de lo que busco, sé o quiero
la venganza
el desquite
la fiestaza que me doy
la victoria de alguna cosa
la posesión de un castillo
el tesoro no muy escondido
de lo que soy
de lo que no soy
y supongo que el año comenzará mejor con todas estas viejas canciones que nadie me extirpará,
Apartar la “imitación”, eliminarla, es algo que nos concierne a las personas.
Entonces, uno se las arregla de este modo. Toma a Cristo sólo como “Redentor” y suprime completamente la determinación “modelo”. Sin embargo, con eso sólo no basta; no pasa mucho tiempo, y luego María se convierte en una especie de reconciliadora a la que pedimos que ella ruegue por nosotros al “Redentor”; y luego “el apóstol” llega a ser una especie de reconciliador al cual pedimos que ruegue por nosotros al “Redentor”; y luego el mártir al apóstol, de abajo hacia arriba, y luego el testigo de la verdad al mártir, de abajo hacia arriba, y luego el pastor al testigo de la verdad, de abajo hacia arriba. Esta inmensa retahíla está calculada para mantener a distancia “la imitación”. Y es una terrible equivocación. Pero, no obstante, hay algo humano en ello. A saber, si quiero pasar una vida de placer y soy consciente de ello y, sin embargo, me mantengo interesado en los modelos que expresan lo opuesto (el sufrimiento) entonces, humanamente hablando, de modo conmovedor, transformaré los modelos en algo así como una especie de reconciliadores que expresarán cuán heterogénea es mi vida respecto de las suyas, es una especie de honestidad para con los modelos. Se vive en el placer sensible y mundano (y lo llaman cristianismo) — y luego se acusa recibo de los modelos intermediarios, a través de la hipocresía: soy demasiado humilde y modesto para codiciar lo extraordinario — ¿qué cosa extraordinaria? ¿Vivir en la pobreza y la miseria, odiado, maldito y, finalmente, asesinado?
Søren Kierkegaard, NB 25:92; SKS 24, 508.
NOTA DEL EDITOR: Para algunos la navidad es una noche para atracarse con comida y ponerse en pedo, para otros no es nada. Algunos se ponen tristes porque se sienten más solos que el resto de los días, otros recuerdan los buenos viejos tiempos de la infancia. Otros no saben qué pensar o dudan entre varias opciones. Este pequeño texto de Kierkegaard, preciosamente traducido por primera vez al castellano por Ana Fioravanti, habla de un sentido posible y olvidado por casi todos. Pero lo mejor que tiene es que habla de un momento en el que estás presente.
"La ideología de alguien no nace de un repollo, tiene una genealogía singular a la que concurren ideologías y fantasmas familiares que se han ido entrecruzando en generaciones. Lo más singular se entreteje en torno a ideologías heredadas o rechazadas, tramadas sobre el fondo de la urdimbre histórica. Así, la ideología central de la vida argentina, el antiperonismo, fue enarbolada como narración y con hechos políticos incontestables en la persecución del peronismo. Esa ideología antiperonista se inscribe en cada uno de los argentinos que la practica hilvanada con su historia singular, la de los deseos, goces, odios de sus ancestros con los vaivenes de la política argentina que siempre se enreda y desenreda en una discusión permanente entre peronismo y antiperonismo.
"Una mujer ubicada del lado de una ideología progresista cultiva con pasión el antiperonismo por fidelidad absoluta a su amado padre que en el relato familiar fue un sindicalista perseguido por Perón. La lealtad al padre le impedirá ver rasgos diferenciales en distintas expresiones históricas del peronismo pues dicha lealtad se sostiene en su antiperonismo.
"Un humilde trabajador con aspiraciones burguesas defiende posiciones reaccionarias, defiende a Macri a ultranza y cultiva un antiperonismo casi delirante. En su balbuceante relato justifica su antikirchnerismo con haber tenido padres que murieron muy pobres, a pesar de ser peronistas. Su decepción frente a los padres que le tocaron en suerte alimenta una hostilidad a los pobres (rechazo a ser uno de ellos) y un rencor hacia sus padres peronistas. Cultivando un ideal casi adolescente de los representantes del reino que no tuvo por culpa de sus padres y su peronismo.
"Casos que muestran entrecruzamientos únicos entre los fantasmas singulares y la genealogía de una ideología que no se hereda sin más, sino que teje una propia razón fantasmática a partir de la cual son leídas y vividas las vicisitudes históricas del país.
"Esta lectura a grandes trazos de casos singulares se puede hacer desde el exterior. Todo hace pensar que desde la posición de cada sujeto sea difícil una experiencia de análisis que deshaga la matriz ideológica de esa construcción primaria, en la que se enredan fantasmas e ideología."
Este borrador de mis reflexiones lo escribí hace unas semanas. Me encuentro hoy con la imprescindible entrevista a Jorge Alemán en El cohete a la luna, titulada "Lo único estable es el antiperonismo". La consonancia de reflexiones entre tantos de nosotros me maravilla, no porque pensemos lo mismo sino porque compartimos preocupaciones similares.
En la tradición intelectual occidental, en el siglo XX, hubo una marcada inclinación a pensar en la relación entre líder y pueblo con el sesgo de las experiencias nazis, stalinistas y fascistas. También la lectura del central texto de Freud, Psicología de las Masas y Análisis del Yo, condujo a considerar la relación entre el líder y la masa con la manera en que Freud analizaba al Ejército y a la Iglesia. La manera de considerar la relación entre líder y pueblo quedó ligada a las experiencias totalitarias y la idea de líder político a la imagen de Hitler, Stalin o Mussolini. El pueblo que le corresponde a esas experiencias se convirtió en masa y cada persona había perdido su individualidad. No se advierte que la idea más totalitaria y vencedora del siglo XX es la de la consolidación del capitalismo de mercado y su ideología del libre consumidor. La representación de la libertad en nuestra sociedad capitalista es la de que el individuo es dueño de sus elecciones, de sus actos y no está sujetado a ningún liderazgo. Así constituido este imaginario en el siglo XX, los líderes que han sabido construir una relación fuerte con su pueblo fueron leídos como experiencias totalitarias y negativas para la vida democrática. El sujeto correlativo a la democracia es el individuo consciente, dueño de emitir sus opiniones, independiente y seguro de sí mismo y de sus ideas. Las redes sociales y la posesión de los dispositivos tecnológicos nos permiten ver lo que queremos, cuando queremos, sin necesidad de espacios comunes, tanto como para prescindir salir de la habitación para comer o para intercambiar con otros. Estamos convencidos también de que esta clase de vida auto suficiente está en las antípodas del individuo que pierde su identidad en la experiencia totalitaria. Con este individuo tan consciente de sí mismo, de sus ideas y de lo que quiere hay que construir un sujeto político colectivo. Aquí radican las dificultades del presente.
Los líderes se sostienen en las redes sociales pero las redes sociales, manipuladas por las grandes corporaciones mediáticas, pueden fragilizarlos rápidamente. Las redes sociales nos han dado megáfonos a cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros es dueño de una idea, de un gusto, de una elección política y reclama que esa voz sea escuchada. Pero esa no es la voz del pueblo. Es una voz individual. No hay posibilidad de construir un sujeto colectivo sumando individualidades donde cada reivindicación o demanda tiene su lugar propio y no se articula con la de otros.
Lo que me interesa con este largo preámbulo es advertir la situación delicada que se puede producir al mes de asumir el nuevo gobierno de Frente de Todos. La labor ardua, estratégica de los líderes, empezando por la genial estratega Cristina, donde cada uno de los que se unió en ese Frente renunció a su singularidad para hacer algo común, esa tarea ardua y gigante, que unió a quienes no estaban bien juntos, se realizó básicamente por la postergación de las singularidades de estos líderes. Sin esa donación no habría gobierno popular en Argentina y estaríamos definitivamente habitando el infierno. Pero como el infierno de la devastación que dejó el macrismo está presente y no va a ser fácil salir de ello, se debe seguir unidos a pesar de las diferencias.
Los líderes, nuestros representantes han construido esa unidad y la sostienen. Pero muchos de nosotros, desde el llano, estamos inoculando sospechas, dudas, objeciones, reivindicaciones varias a este flamante gobierno. No son los líderes que se empiezan a pelear, como suele ocurrir. Los electores macristas le reclamaban al kirchnerismo que no podían comprar el té de Ceylan. No voy a hacer la lista de los reclamos, reivindicaciones, objeciones, sospechas que se empezaron a producir por las redes sociales. Estamos en nuestro derecho, porque somos individuos democráticos y el capitalismo nos ha enseñado que querer es poder y, si quiero algo, tengo derecho a reclamarlo y adquirirlo. Pero es el peor escenario que puede ocurrir: que los propios protesten y reclamen. Las sospechas, las dudas socavan la esperanza y la confianza que son los bienes que nos ha donado este gobierno, hecho de líderes que han sabido postergar sus intereses, por el bien común. Muchas cosas buenas tienen las redes sociales, pero a veces, cuando aparecen las agresiones, las patoteadas, los compadritos y también compadritas, se nubla todo y aquello que fue una tarea común para poder lograr la realidad de un triunfo tan ansiado se puebla de resquemores y dudas. Los argentinos heredamos el temple agresivo, irreverente, soberbio y también la lucidez y la super inteligencia para saber qué es lo que debe hacer primero un gobernante recién asumido en un país devastado.
Me preguntaba en 2011 si nos merecíamos a Cristina, porque nos llevaba varios cuerpos de delantera, a nosotros, al pueblo argentino. Los líderes, como Néstor, Cristina y ahora Alberto, están adelante nuestro, tomando decisiones delicadas, claves, y pueden equivocarse, claro. Debemos seguirlos. Esto puede ser leído como algo no democrático. Es la línea ideológica que hemos mamado desde pequeños. La democracia es que cada uno exprese lo que piensa y tome lo que quiere. El totalitarismo capitalista ha hecho la mejor propaganda del siglo XX y XXI. Nos ha convencido de que los totalitarios son los otros. Nosotros, que elegimos lo que queremos y pensamos como se nos ocurre y eso es lo que está bien, somos libres y democráticos. Así estamos hoy horadando a aquellos que hemos elegido y que tienen una tarea titánica por delante.
Recuerdo hace dos años en Madrid cuando escuchaba a militantes de Podemos hablar de modo destemplado acerca de los errores de todos. Hablaban descarnadamente criticándose unos a otros, sobre lo que no hicieron, sobre lo que no lograron, sobre lo que podrían haber sido y también críticas a sus dirigentes. No conozco demasiado de la política española. Con lo que vi y escuché de los propios protagonistas, Podemos parecía estar liquidado. No podía comprender cómo podían denostar tanto algo que estaban recién empezando a construir. Lo mismo he visto en Italia con el M5S. La horizontalidad en su constitución condujo a tanta gente a criticar todo, a no dejar títere sin cabeza. Por suerte tienen algún líder que los mantiene unidos para poder hacer su programa. Que la crítica feroz se haya desencadenado de este lado del tablero ahora en Argentina me hace sospechar no en nuestros líderes. Me hace volver a preguntarme, como en el 2011, si nos merecemos los líderes que hemos sabido acompañar. Los líderes son imprescindibles, porque tienen la decisión en sus manos. Nosotros, los que opinamos desde detrás de una computadora, deberíamos ser más humildes ya que no nos jugamos nada, salvo algún prestigio imaginario de las redes sociales. Ellos están trabajando para tratar de poder mejorarnos la vida. Quizás debamos modificar nuestra idea de los líderes, deconstruir la lectura de que ellos son todopoderosos y que perdemos nuestra individualidad si los seguimos. Más humildad no es ser rebaño. Quizá sea tiempo de ensayar otras lecturas de la relación del sujeto colectivo que se construye entre líder y pueblo.
por Lidia Ferrari, desde Treviso
Ilustración: Carmen Cuervo “No es, sin embargo, cosa insignificante y sencilla [la calumnia], como cabría suponer: requiere gran destreza, no poca astucia, y cierto grado de precisión; pues la calumnia no causaría tantos males de no producirse con cierta verosimilitud, ni triunfaría sobre la verdad, que es más fuerte que todo, de no cuidar previamente su atractivo, su verosimilitud y otros mil detalles frente al auditorio. Suele sufrir la calumnia con especial frecuencia quien goza de favor y es por ello envidiado de quienes deja tras de sí. Todos apuntan sus flechas contra él, por considerarlo un impedimento y obstáculo, y cada cual espera ser el primero tras expugnar al gran encumbrado y privarle del favor”.
Así habla de los males de la calumnia Luciano de Samosata en el siglo segundo después de Cristo. Nada ha cambiado. Ahora hay más dispositivos para que la calumnia se expanda y se convierta en una única voz, pero el funcionamiento es el mismo. Luciano advierte que la calumnia prospera donde no puede funcionar la justicia, esto es, donde no hay posibilidad de la parresía, esto es, escuchar a ambos contendientes, en igualdad de condiciones. No funciona: “Y no dictes sentencia, hasta escuchar de entrambos el relato”.
Así han operado y siguen operando contra Cristina, Alberto y todos los que quieren modificar algo el programa neoliberal. Así se hace en todos lados, en Inglaterra y Francia, acusando a Corbyn y a Melénchon de antisemitas, por ejemplo. Así lo hacen ahora, salvajemente en Italia contra Luigi di Maio, el capo político del M5S. Lo hacen contra todas las medidas populares que toman o que intentan tomar. Pero tienen la hegemonía de los medios y, sobre todo, ese semblante de verosimilitud que exige la calumnia. También porque toca puntos sensibles en la idiosincrasia de algunos pueblos: su necesidad de mirar alto porque se sienten bajos, o el provincialismo que impera en Italia, país en el que vivo; este provincialismo no creo que pueda adjudicarse al pueblo argentino *. Pero, sobre todo, la calumnia es calumnia porque no rige, como dice Luciano, una emisión justa e imparcial de acusaciones con derecho de defensa del acusado.
El calumniado está inerme, en nuestros tiempos, ante la potencia de la prensa hegemónica, ante la corporación periodística y política que no deja casi resquicio para que se filtren otras voces y, sobre todo, no se vea el gesto escondido de la calumnia. Pues la calumnia se viste de santa, esconde sus malas intenciones. La calumnia es una acusación sin fundamento, injusta e impía. Pero se reviste de santa verdad. En nuestros tiempos, pero también en tiempos de Luciano, la calumnia servía y sirve a los poderosos y prospera en los ambientes donde “cobra más fama el más adulador y el más experto en esas infames prácticas”. En este mundo de la potencia colosal de las redes sociales y de los aparatos mediáticos concentrados sería una buena práctica sospechar cuando frente a alguien se disparan calumnias, maledicencias y acusaciones de manera compacta y unívoca y, sobre todo, cuando no se tiene acceso a la voz del calumniado.
* Como decía Borges: “Uno de los mejores rasgos del alma argentina es la generosa curiosidad por lo que ocurre no sólo aquí, sino en cualquier lugar del planeta. La modestia de nuestra tradición nos obliga a ser menos provincianos que los europeos”.
Me despierto con un mensaje en wassap de un amigo que me dice que esta noticia le cayó como una patada en el hígado:
El presidente Alberto Fernández participará del “Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo” que se realizará en el Museo de Yad Vashem en la ciudad de Jerusalén el 23 de enero.
La comunicación oficial del destino del primer viaje presidencial al exterior fue realizada por el secretario General de Presidencia, Julio Vitobello, a la embajadora de Israel en Argentina, Galit Ronen.
Prensa Presidencia de la Nación/
Por otro lado leo en facebook posteos de indignados porque "nuestro gobierno tiene presos políticos". Estas expresiones en diverso tono de indignación provienen de sectores comprometidos con el proyecto que resistió al macrismo durante sus cuatro años irrespirables e incluso antes: existen en modo "los que estamos de este lado de la grieta" desde que se produjo en 2008 el conflicto con las patronales agrarias. Yo podría ser uno de ellos, porque durante un largo tramo del camino hubo que agruparse y resistir las humillaciones, los agravios, la destrucción sistemática y gozosa de la dignidad humana, de negación de la empatía que el macrismo practicó.
Sin embargo, yo ya no puedo compartir este modo grieta, el resistiendo con aguante para el que nos habíamos acomodado, ahora que las cosas cambiaron tan drásticamente como no podíamos imaginar hace apenas un año. Me da la impresión de que muchos no registraron el cambio y asumen el modo grieta y el resistir con aguante como una forma definitiva de vida. Si puteaban a macri porque destruía los lazos sociales con un goce perverso, si vivían este agravio con indignación, hay muchos que creen que la indignación ya se fijó como una condición política inalterable para toda circunstancia. Si durante un período necesitamos putear ante tanta canallada como la que se practicó, algunos quedaron fijados a la puteada como identidad política: así, seríamos para siempre los #MMLPQTP. Si la grieta fue un significante que en determinado momento hizo falta para demarcar un territorio y expulsar lo insoportable, hay quienes terminaron creyendo que ahondar la grieta es hacerse fuertes. No se les ocurrió que cuando la dureza se vuelve rígida no es un signo de fuerza sino de debilidad.
Entiendo que la derecha neoliberal, recientemente derrotada en las urnas a pesar de su formidable aparato propagandístico -colonizador de subjetividades- y represivo -asesino o encarcelador de cuerpos-, en determinado momento decidió que ahondar la grieta era su negocio. Exacerbar las ofensas, instigar al odio, solazarse con el débil, ejercer una pedagogía de la crueldad. Esta instrumentación de la grieta instala un clima de resentimiento, de ofensa, de indignación que necesita de un polo opuesto para ir escalando reactivamente. Me parece que es una estrategia que al menos podemos reconocer en todo el continente. En Venezuela o en Bolivia se produjo con éxito una fractura social que delimita dos campos inconmensurables, una imposibilidad absoluta de tramitar los conflictos de otra manera que no sea la aniquilación del enemigo.
Durán Barba, Marcos Peña, Magnetto, Lanata, por poner nombres entre quienes intentaron diseñar una Argentina a la medida del neoliberalismo predador, advirtieron que resultaba propicio para su proyecto político instaurar la grieta como modo invariable de vivir cotidianamente. Odiar las 24 horas del día: vayan a twitter y vean lo que es eso. La derecha iba confiada hacia las elecciones del año pasado alimentando la grieta en sus expresiones más banales. Hemos leído, incluso escrito: "vos tan Miguel del Sel y yo tan Dady Brieva", o "vos tan Alfredo Casero y yo tan Capusotto". Apelando a las reacciones más primarias, esas que nos hacen saltar como por un reflejo condicionado cuando escuchamos la voz de la Carrió o el balbuceo gangoso de Macri, tal como ellos se retuercen cuando escuchan la voz de Cristina.
Creo que la clave para entender qué pasó en este último año hay que buscarla en la percepción que tuvo Cristina acerca de que la propuesta de la grieta, el odio y la indignación reactiva era lo que la derecha esperaba que hiciéramos. Entonces Cristina hizo una movida en el tiempo preciso, buscando a un compañero de fórmula que desbaratara el mecanismo que nos parecía irresistible.
La configuración súbita del campo político cotidiano se produjo no cuando Cristina pronunció sus discursos más encendidos, ni cuando definió con rigor implacable el carácter dañino del régimen macrista. No cuando elevó la voz, arqueó las cejas y condenó tanta abyección, sino cuando entendió que un gesto de distensión, un espacio por el que dejar pasar un rango de diferencias, una respuesta distinta a la esperada podían desbaratar el escenario de polarización dura que la derecha buscaba. Ese gesto, la ventana abierta, la respuesta distinta fue proponerle a Alberto Fernández que él encabezara la fórmula en la que ella iría como vice.
La reacción ante este leve y repentino cambio de posición nos desconcertó a todos. Alberto no es Cristina. El no puede hacer y decir cosas que ella hace y dice. Y a la inversa: Cristina no puede hacer y decir cosas que Alberto hace y dice. Por ejemplo: Cristina no puede hablar con Magnetto. No puede ni mirar a Macri, ni usar la misma lapicera. Y está perfecto. Pero ella entendió que tenía que secundar a alguien que sí pudiera hacerlo. Lo explicó con todas las palabras: no se trataba solamente ni en primer lugar de ganar las elecciones, de agotarse en un cálculo de ingeniería electoral para sumar dos puntos de acá y tres de allá. Se trataba antes que nada de desbaratar la máquina de guerra que la derecha estaba alimentando con entusiasmo, pensando no solo en ganar sino sobre todo en qué hacer el día después de ganar.
¿Qué hacer con el FMI? ¿Qué hacer con los partidos de la oposición, si ganábamos? ¿Qué hacer con los peronistas que estaban apurados por dejar atrás el kirchnerismo cuanto antes? ¿Qué hacer con los millones que no estaban cautivados por el carisma de Cristina ni por sus cualidades discursivas? ¿Qué hacer con los televidentes que creyeron de buena fe que ella se robó dos PBI o que mandó a matar a Nisman? ¿Qué hacer con los jueces que impusieron de un modo aberrante las prisiones preventivas? ¿Qué hacer que no fuera lo que la derecha necesitaba que hiciéramos, eso que en sus sueños húmedos llamaron "el ministerio de la venganza"?
Las cosas que valoramos en Cristina, las cualidades por las que se convirtió en una líder política capaz de resistir los más duros embates del régimen dispuesto a destruirla servían para mantener un núcleo de militancia intensa muy grande y muy firme. Pero eran insuficientes y a veces inadecuadas para lidiar con el país arruinado que iba a dejar el macrismo.
Hay compañeros de ruta que adoptaron especularmente la figura que la derecha proponía del ministerio de la venganza. La clave para ganarles fue desactivar ese mecansimo que ya se había hecho carne en muchos de nosotros. Por eso Cristina le propuso ser candidato a presidente a un político que no funcionara bien en estos términos tan previsibles e incitantes: venganzas absolutas, resarcimientos inmediatos, miradas fulminantes. Alberto Fernández era de ese otro tipo de dirigentes quizá el mejor. Había sido junto a Néstor y ella el fundador del kirchnerismo, pero también era el que se había bajado del barco cuando el enfrentamiento se hizo tan duro que ya no había lugar para sus capacidades. Cristina desde hace tiempo lo entendió pero solo comunicó a último momento que era necesaria una fórmula en la que cada uno de los integrantes fuera capaz de lo que el otro no. Y entendió que para que esto funcionara bien, su propia fuerza avasallante quedara en segundo lugar y el otro, el que había quedado afuera cuando el conflicto se hizo muy duro, quedara en primer lugar. Esta es la fórmula Alberto Fernández/Cristina Fernández.
Entonces les ganamos. Y ahora llegó el momento de gobernar.
Y algunos compañeros de ruta se quedaron fijados al modo grieta que la derecha reclamaba y todavía reclama. Hace falta esa chispa para encender una pradera por la que se esparce un vapor de kerosén.
Estos compañeros quieren que ya no quede ningún preso. Quieren ver satisfechas todas sus demandas ya.
Una respetada figura de la cultura escribe: "yo pregunto si finalmente vamos a tener una Cinemateca como corresponde por ley".
Me escribe una amiga: "Como si no fuera suficiente la implacable presión externa, internacional y de la oposición a un recién asumido presidente en una situación catastrófica, los de adentro, los que se suponen lo deberían sostener, lo presionan por reivindicaciones varias. Todas legítimas, claro... ¿No se puede sostener una causa y postergar las propias reivindicaciones, por más justas que sean, para después?"
La otra.-radio del 30/12/2019, para escuchar clickeando acá
Ilustración: Carmen Cuervo
Último programa del año y, según un consenso discutible, también de la década: el próximo domingo a las 12 de la noche haremos desde Radio Gráfica el primer programa de los años 20. Combinación arbitraria que resulta de privilegiar un punto cualquiera de la elipsis por la que la Tierra se mueve alrededor del sol en lugar de algún otro punto y de ceñirse a la secuencia que impone la aritmética decimal. ¿Decís mal al decir que una década empieza en el año 1 y termina en el 9? Año 0 no hubo nunca. Para ir contra estas imposiciones calendarias en la emisión donde se supone que algo estaba terminándose, nosotros estrenamos una nueva apertura musical que, una vez que oímos en el aire, constatamos que está bien, es sencilla, linda y emotiva y va a quedarse por un buen tiempo.
Los que hacemos La otra.-radio esperamos que el tiempo que viene sea un buen tiempo. Haremos lo mejor que nos salga para que lo sea.
También podemos considerar que este fue el segundo programa del período de Alberto y Cristina. En pocos días pudimos ver cómo el gobierno echó a andar. Mientras la oposición permanente que dirigen los medios corporativos -que también perdieron las elecciones pero siguen peor que nunca- atizaron cacerolazos, tractorazos y otros aumentativos sin demasiado eco, les Fernández no perdieron tiempo y en semanas atravesadas por festividades agobiantes lograron aprobar con mayorías holgadas el instrumento legislativo de emergencia necesario para afrontar el desastre humanitario que nos dejó el macrismo.
En las pocas jornadas en las que el año se extingue, el Frente de Todos mostró cómo se ejerce el poder democrático, de manera precisa, prolija y efectiva. Esa efectividad permite confirmar que del otro lado nos aguardan los enemigos de siempre, sin períodos de gracia, trabajando para minar cada segundo el poder popular. Una frase memorable de Vito Corleone en El Padrino dice que de las malas noticias es preferible enterarse pronto. Ya sabemos que para el poder permanente que no se somete a elecciones no hay otro objetivo que ir limando al gobierno popular. Mejor no engañarse acerca de la naturaleza del enemigo: es así y así es como debemos considerarlo.
Si las primeras movidas de Alberto sorprendieron por su rapidez y eficacia, a los sectores antidemocráticos les tomó unos días recalcular sus procedimientos para lesionar el inicio del gobierno provincial del dirigente político más peligroso para sus intereses: Axel Kicillof. A Axel le trabaron en la legislatura provincial una ley impositiva que beneficiaba a los sectores de menores recursos y gravaba en mayor proporción a dos centenares de latifundistas. Los medios enemigos presentaron una norma claramente progresiva como un "impuestazo", así como antes presentaron la ley de emergencia nacional como un "ajuste".
Creo que es tarea nuestra (todos los que se sientan incluidos en ese nosotros) generar una agenda de discusión que no venga impuesta por los dueños del mundo. Aunque el modelo que pretendieron imponer mostró su inviabilidad económica y su impericia política, la disputa por el sentido común sigue y van a volver a intentarlo. Por ejemplo, los medios confunden deliberadamente los impuestos con las tarifas y la baja del "costo político" con el despido de millones de trabajadores del estado. Al amplio sector social que formamos los que sostenemos este proyecto con intensidad -este es nuestro poder- nos toca asumir el desafío de innovar en nuestros recursos para quebrar el sentido común que los medios dominantes moldean de manera continua. Diez años atrás, durante el conflicto con las patronales agrarias, los blogs fueron un recurso eficaz para romper el cerco que le estaban tendiendo al gobierno de Cristina. Hoy que muchos blogueros se aburguesaron, se pasaron al mainstream, se cansaron o simplemente se murieron, nos toca buscar nuevas formas de intercomunicación que apuesten a una interacción popular inteligente, en lugar de la estupidez y el cinismo que los medios dominantes postulan para sus receptores.
Por ese lado se propone explorar La otra, blog y radio, en el período que estamos empezando.
El programa pasado, que pueden escuchar clickeando acá, lo musicalizó César Colman. Pero de eso hablamos en el próximo post.