lunes, 31 de diciembre de 2018

Héctor Timerman fue empujado a la tortura y la muerte por los tribunales macristas con la complicidad de la DAIA


La muerte de H√©ctor Timerman contin√ļa una tr√°gica saga familiar de jud√≠os perseguidos por el estado argentino con la complicidad de la dirigencia de la DAIA. Igual que sucedi√≥ con su padre durante la dictadura, el estado argentino lo persigui√≥ y tortur√≥, con el consentimiento t√°cito de la m√°xima entidad comunitaria, la misma que viene sosteniendo el encubrimiento de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA ocurridos en los a√Īos 90.

Escribió ayer Cristina Fernández:

"H√ČCTOR TIMERMAN: ARGENTINO, PERONISTA Y JUD√ćO

El Calafate, 30 de diciembre del peor a√Īo que se recuerde.


... Pienso y siento la necesidad de decir hoy lo que siempre dije en privado a quien quisiera escucharme: H√©ctor se enferm√≥ por el dolor y el sufrimiento que le provoc√≥ el irracional e injusto ataque que ambos sufrimos con motivo de la firma del memorando de entendimiento con Ir√°n para lograr el esclarecimiento del atentado terrorista contra la mutual jud√≠a y poder destrabar as√≠ la causa judicial de la AMIA, que a casi a 25 a√Īos del hecho contin√ļa paralizada y sin ning√ļn condenado. Es que en esa gesti√≥n, a H√©ctor lo hab√≠a guiado no s√≥lo su responsabilidad como canciller. Creo que lo que m√°s lo hab√≠a movilizado era su condici√≥n de jud√≠o creyente y practicante. Es que H√©ctor era un jud√≠o hecho y derecho. Lo recuerdo organizando mi primer viaje a Israel y Palestina en el a√Īo 2005. Era c√≥nsul en New York cuando me dijo que la Universidad Hebrea de Jerusal√©n me iba a invitar a dar una conferencia y le gustar√≠a acompa√Īarme. Me sugiri√≥ que deb√≠a tambi√©n visitar Palestina para honrar la postura hist√≥rica de la Argentina y del peronismo [acerca] del reconocimiento de los dos estados. Porque, claro, H√©ctor adem√°s de jud√≠o era por sobre toda las cosas argentino y peronista. Nunca he visto sufrir tanto a nadie por los ataques, las calumnias y las injurias que le propinaban. Me acuerdo en much√≠simas oportunidades cuando ven√≠a a verme a mi despacho, lo notaba que estaba muy mal por los ataques de las instituciones de la comunidad jud√≠a. Me contaba en detalle lo que cada uno de ellos hab√≠a dicho sobre √©l y nuestro gobierno por la firma del acuerdo. No me lo contaba enojado o indignado. Lo que H√©ctor transmit√≠a, era una profunda angustia. Pude percibirlo desde el primer momento y me llev√≥ en muchas oportunidades a decirle «Por favor H√©ctor no les des bolilla, te vas a enfermar, mir√° c√≥mo est√°s». Es que a medida que me relataba las cosas que hab√≠an dicho o hab√≠an hecho se pon√≠a muy tenso y nervioso. Me viene hoy a la memoria esa escena tantas veces repetida. La persecuci√≥n judicial posterior, dirigida por el actual gobierno y la ins√≥lita, aunque no in√©dita, calificaci√≥n de traidores a la patria lo acabaron de demoler.

Pero hoy no ser√≠a justo, ni hist√≥rico, que esa fuera su √ļltima imagen. Lo recuerdo como el verdadero art√≠fice, junto a Axel Kicillof, de la resoluci√≥n de la ONU sobre la restructuraci√≥n de deuda soberana, en el marco de nuestra defensa de los intereses nacionales contra la depredaci√≥n de los fondos buitres. H√©ctor hab√≠a asumido esa tarea con la pasi√≥n de siempre y una dedicaci√≥n inclaudicable.

El 10 de septiembre del 2015 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas votó por 136 a favor, seis en contra y 41 abstenciones la serie de principios básicos recomendados ante ese tipo de procesos. Héctor había logrado que el voto negativo de muchos países que estaban siendo presionados para votar negativamente se convirtieran en abstención y obtuvo una victoria inédita en la historia de la diplomacia argentina.

En √©pocas de endeudamientos seriales. En tiempos de la vuelta al FMI y de diplom√°ticos que «reconocen» a los ingleses como autoridades en Malvinas, la figura de H√©ctor Timerman, no tengo ninguna duda, ser√° recordada y reconocida por la historia por su dignidad y su incansable lucha por la defensa de los intereses nacionales. Querido H√©ctor: jud√≠o, peronista y por sobre toda las cosas argentino, gracias y hasta siempre".



***

La familia Timerman llegó a Buenos Aires desde Ucrania el 11 de octubre de 1928, un día antes de que Yrigoyen asumiera su segunda presidencia. Jacobo y Héctor fueron ambos perseguidos durante dos períodos nefastos de la historia argentina. En ambos casos la DAIA se negó a protegerlos y terminó repudiándolos, alineada con las derechas de Argentina, Estados Unidos e Israel.

En 1976, Jacobo Timerman dirig√≠a el diario La Opini√≥n y hab√≠a comenzado a publicar los h√°beas corpus que reclamaban ante el poder judicial por el destino de las personas que eran secuestradas por la dictadura. El gobierno militar hab√≠a prohibido a los medios de prensa que hicieran p√ļblicos estos h√°beas corpus, pero Buenos Aires Herald y La Opini√≥n desconocieron esa prohibici√≥n. De hecho, la prohibici√≥n no era necesaria para diarios como La Naci√≥n o Clar√≠n, que apoyaban expresamente el plan represivo de la dictadura: los medios c√≥mplices del terrorismo estatal jam√°s publicar√≠an una sola l√≠nea cuestion√°ndolo.

Los militares amenazaron a los directivos del Herald y de La Opinión por la publicación de estos hábeas corpus. "El que más me impresionó fue Harindeguy -contó Timerman tiempo después-. Constantemente me citaba para explicarme que no podía publicarlos y yo le contestaba que, en la medida en que se presentaban a la Justicia, yo podía publicarlos o, si no, que prohibiera que se presentaran a la Justicia". [Citado por Graciela Mochkofsky en Timerman. El periodista que quiso ser parte del poder, págs. 239-240]

El 14 de abril de 1977 la dictadura secuestró a Jacobo Timerman y durante varios meses Ramón Camps y Miguel Etchecolatz lo sometieron a extensas y crueles sesiones de tortura.

La DAIA se abstuvo de reclamar por la vida y la libertad de uno de los integrantes de la comunidad argentina judía perseguido por el estado argentino.

"Los capos de la DAIA se metieron debajo de la mesa. No dieron su apoyo [a Jacobo]. Se cagaron en los pantalones -recordó [Daniel] Muchnik. Dijeron que era inoportuno salir en defensa de Timerman" relata Graciela Mochkofsky en su libro.

Otro testimonio recogido en el libro de Mochkofsky es el de Abrasha Rotenberg, socio de Jacobo Timerman en La Opini√≥n: "La DAIA tuvo una actitud indiferente en relaci√≥n con el encarcelamiento de Jacobo debido a una mezcla de cobard√≠a y de rechazo innato a su personalidad y conducta, a lo que hay que agregar cierta complacencia frente a la actitud gubernamental".

Nehemías Resnizky, entonces presidente de la DAIA, rechazó la sugerencia del Congreso Judío Mundial de que la DAIA diera ayuda legal a los familiares de los desaparecidos y se negó a denunciar internacionalmente a la dictadura por el tratamiento cruento que recibían los secuestrados de origen judío. La DAIA también colaboró para contrarrestar las críticas exteriores a la dictadura y dejó de hacer sus aportes económicos a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Ya liberado, Jacobo Timerman escribi√≥  el libro Preso sin nombre, celda sin n√ļmero en uno de cuyos pasajes dijo: "El tema jud√≠o domin√≥ todos los interrogatorios, todo mi per√≠odo de c√°rcel". Timerman dej√≥ escrito que la Argentina dictatorial no solo se pareci√≥ a la Alemania nazi por esta persecuci√≥n antijud√≠a, sino tambi√©n por el comportamiento de la dirigencia jud√≠a: "los Judenrat (los consejos jud√≠os que hab√≠an colaborado con el nazismo en el sometimiento de los jud√≠os) ten√≠an su equivalente en la dirigencia de la comunidad jud√≠a argentina, especialmente en la DAIA" [Mochkofsky, p. 384]. En los a√Īos posteriores a la dictadura, los dirigentes de la DAIA hicieron una causa del descr√©dito de Timerman: de lo contrario hubieran tenido que aceptar ante el mundo la categor√≠a vergonzante de Judenrat.


La furia de la dirigencia de la DAIA contra el apellido Timerman tuvo oportunidad de recrudecer con virulencia cuando en 2013 el gobierno de Cristina, con H√©ctor Timerman como Canciller, firm√≥ un Memorandum de Entendimiento con la Rep√ļblica de Ir√°n, luego aprobado por el Congreso y declarado inconstitucional por la Corte Suprema, para hacer avanzar la investigaci√≥n del atentado contra la AMIA. Desde entonces Timerman qued√≥ expuesto al ataque despiadado de la ultraderecha estadounidense e israel√≠, quienes desde el primer d√≠a del atentado -y con la anuencia del gobierno menemista-, operaron para orientar la investigaci√≥n no en busca de la verdad sino de sus intereses geopol√≠ticos. 

La dirigencia de la DAIA aprob√≥ durante unos d√≠as la iniciativa del Memorandum, pero ante la presi√≥n de la derecha israel√≠ se volc√≥ abruptamente en contra. El suicidio del fiscal Alberto Nisman, quien durante a√Īos respondi√≥ a las directivas de la embajada estadounidense y los servicios secretos de Israel para desviar la investigaci√≥n de los atentados, abroquel√≥ a la DAIA con el macrismo. El juez Bonad√≠o, servicial con este plexo de poderes, abri√≥ un absurdo juicio por traici√≥n a la Patria contra Cristina y H√©ctor Timerman, por el que fueron condenados en primera instancia, aunque la condena fue revocada luego por la C√°mara Federal. Bonad√≠o dispuso primero su prisi√≥n preventiva y luego, ante el agravamiento de la grave enfermedad que H√©ctor Timerman sufri√≥ en sus √ļltimos a√Īos, se lo deriv√≥ hacia una prisi√≥n domiciliaria. La crueldad de Bonad√≠o le neg√≥ el permiso para a viajar a Estados Unidos a continuar con su tratamiento m√©dico, lo que deterior√≥ la salud de Timerman de manera irreversible. Dada la gravedad de su enfermedad, puede considerarse que la sa√Īa del trato judicial se constituye en una aut√©ntica forma de tortura en la agon√≠a. La dirigencia de la DAIA hizo una vez m√°s lo que hab√≠a hecho contra su padr e: sali√≥ a repudiarlo para alinearse con el poder de turno.

El Llamamiento Argentino Jud√≠o lo despidi√≥ con una carta "al compa√Īero H√©ctor Timerman", donde dice: "Quiz√°s, lo que m√°s le doli√≥ fue la persecuci√≥n de las autoridades de la DAIA y la AMIA que lo tildaron de traidor a su condici√≥n de jud√≠o de la que se sent√≠a orgulloso. El pueblo empoderado se encargar√° de colocar en el basural de la historia a los que fueron capaces de tama√Īas vilezas".

"Una camarilla minoritaria que se arroga la representaci√≥n de la comunidad jud√≠a en Argentina, a la que de ninguna manera representa, atac√≥ a H√©ctor Timerman de la misma manera que atac√≥ a su padre cuando la dictadura lo secuestr√≥ por denunciar las violaciones a los derechos humanos" declar√≥ hoy a la ma√Īana Horacio Verbitsky a Radio 10. "Lo que han hecho ahora con H√©ctor Timerman es una de las infamias m√°s grandes de estos a√Īos infames".

jueves, 27 de diciembre de 2018

La caída de la ilusión macrista: las cosas podrían empezar a ponerse interesantes de un momento a otro


La cosa es as√≠: Cambiemos est√° en serios problemas porque su construcci√≥n a largo plazo ya fracas√≥. Para un proyecto pol√≠tico esto implica que solo puede ofrecer penurias al pueblo y para subsistir depende del grado de fragmentaci√≥n, desaliento y desorientaci√≥n popular. La ingenier√≠a pol√≠tica neoliberal est√° totalmente entregada a generar esa degradaci√≥n de la vida popular. Otros, antes que el macrismo, lo intentaron. Las series largas de la historia argentina (el 55, el 66, el 76, el menemismo, la Alianza) indica que no lo lograron. Ning√ļn determinismo hist√≥rico asegura que siempre ser√° as√≠, pero no son pocos los indicios recientes que muestran una s√≥lida inteligencia de las organizaciones populares -el "riesgo pa√≠s" del populismo: el freno al 2 x 1 que sacudi√≥ a una Corte reci√©n estrenada; los docentes bonaerenses, la in√©dita energ√≠a de los movimientos feministas; un estado de movilizaci√≥n incalculable por la Big Data. No todav√≠a detr√°s de una opci√≥n electoral, pero las elecciones no son el non plus ultra de las luchas populares, como el permanente bombardeo de encuestas de intenci√≥n de voto y segundas vueltas que propagan los medios corporativos quieren hacernos creer, sino instancias que periodizan una lucha que nunca termina. 

La cosa es as√≠: muchos confunden el programa de negocios de los integrantes del gabinete de Cambiemos con el proyecto pol√≠tico de Cambiemos. El equipo va a terminar este per√≠odo con sus fortunas acrecentadas, pero su proyecto pol√≠tico no para de dar s√≠ntomas de crisis. Los poderes f√°cticos que apostaron todo al macrismo se debaten entre diversas salidas, todas ellas admiten el fracaso de lo que se conoci√≥ como macrismo. Los resultados de la gesti√≥n son catastr√≥ficos. El gobierno neoliberal, aperturista y ajustador no solo baj√≥ el salario real, las jubilaciones, deterior√≥ la salud y la educaci√≥n p√ļblicas -lo que era previsible- sino que aument√≥ dram√°ticamente la inflaci√≥n -la baja de la inflaci√≥n se supone una especialidad de este tipo de reg√≠menes- y no atrajo ninguna inversi√≥n productiva -al menos en el plano ideal eso es lo que la derecha quiere lograr. Los cuantiosos cr√©ditos que un prestador de √ļltima instancia como el FMI vuelcan en el √ļltimo a√Īo se fugan m√°s r√°pido que lo que entran, tienden a enriquecer a un sector de los grandes especuladores y a sostener con instrumentos de vida asistida a macri, "hasta que se les ocurra algo mejor". Tampoco esta derecha logr√≥ en tres a√Īos ordenar la calle o disminuir los √≠ndices de la delincuencia. Para una visi√≥n de derecha dura, el macrismo ha sido ineficaz.

La cosa es as√≠: una interpretaci√≥n de los resultados de 2015 dec√≠a que Cambiemos era el otro partido emergente de la crisis de 2001, aparte del kirchnerismo. Muchos de estos int√©rpretes se apresuraron a escribir libros en los que se sorprend√≠an por el deterioro s√ļbito del kirchnerismo y admiraban la eficacia de la nueva derecha. Estas apreciaciones no se estar√≠an verificando. El kirchnerismo persiste como problema permanente para los poderes f√°cticos, locales y trasnacionales (el "riesgo Crisitna"): ofrece las dificultades para su desarticulaci√≥n que no ha mostrado el PT en Brasil, por ejemplo. Mal que les pese a muchos, el kirchnerismo es un poder popular persistente. De ah√≠ su cont√≠nua evocaci√≥n en los medios oficiales, no por un artilugio duranbarbesco para polarizar y capitalizar el descontento en favor del inepto macri, con dificultades para capitalizar algo fuera de la herencia de Franco. Para una mirada desapasionada el kirchnerismo aparece hoy m√°s vital que el macrismo. Una diferencia: el kirchnerismo se mantiene a pesar de un impresionante aparato de propaganda que le dispara las 24 horas del d√≠a; mientras el macrismo se sostiene con un debilitamiento permanente a pesar de un poderoso blindaje medi√°tico full time. Ese aparente "empate" indica en realidad una desigualdad. El llano y el poder real. Esta relaci√≥n de fuerzas desmiente a peron√≥logos y kirchner√≥logos que postulan a un movimiento que solo puede sostenerse al cobijo del estado, cosa de la que el kirchnerismo no goza, sin haberse debilitado en los √ļltimos tres a√Īos.

La cosa es as√≠: hay signos de las variables que se le escapan con cada vez mayor frecuencia al actual poder pol√≠tico. El riesgo pa√≠s, que es un instrumento de los inversores internacionales, aumenta hasta niveles inesperados para un gobierno amigable con los mercados (¿o ser√° que estos gobiernos son precisamente los que hacen aumentar el riesgo pa√≠s hasta destruir esos pa√≠ses puestos en riesgo?). Esto significa que los mismos poderes a los que el macrismo quiere complacer no le corresponden su amor. Significa que la fuga de capitales va a incrementarse en los pr√≥ximos meses, que el cr√©dito internacional se va a encarecer, que ninguna reforma impulsada desde el estado atraer√° inversi√≥n alguna. La ilusi√≥n de un a√Īo electoral financiado por los poderes trasnacionales para cobijar a un gobierno amigable es fantasmal. El mundo no parece muy preocupado por cobijar ning√ļn proyecto pol√≠tico en absoluto en Argentina, ni siquiera uno que les responda con obediencia.

La cosa es as√≠: hay una coalici√≥n pol√≠tica triunfante en 2015 y 2017 que se agrieta, vacila, expulsa a sectores que inicialmente se le alinearon, se contradicen, se pegan codazos. Un dato objetivo es repetido sin pudor por la propia prensa oficial (los mismos que dec√≠an que la reelecci√≥n estaba asegurada, hace menos de un a√Īo): Vidal no quiere compartir boleta con macri porque cree (sabe) que le va a restar votos. Con un sector del establishment que hasta hace poco los apoyaba en bloque, ahora eval√ļan la posibilidad de que Vidal se despegue de un presidente piantavotos. Es una salida tacticista nerviosa: por lo menos tratan de desenganchar una presunta boleta encabezada por Cristina de la de las intendencias y la gobernaci√≥n. No se sabe c√≥mo puede seguir esto. Si temen el efecto arrastre del nombre de Cristina en provincia de Buenos Aires, no se ve c√≥mo incluso un triunfo de Vidal como gobernadora dentro de unos meses evitar√≠a un triunfo posterior de Cristina en las generales. Les podr√≠a salir bien si todos los planetas, much√≠simos, se les al√≠nean, pero tambi√©n arriesgan todo. Por ejemplo: que ni a√ļn el desenganche de la boleta garantice el triunfo en la gobernaci√≥n o, en una hip√≥tesis mejor, que Vidal se quede con la provincia en condiciones muy dif√≠ciles para mantener su gobernabilidad, sin poder garantizar un triunfo del mismo signo a nivel nacional. Separar las boletas de los intendentes de una supuesta boleta de Cristina (aunque ella no haya manifestado todav√≠a su decisi√≥n a una candidatura presidencial) no debilitar√≠a a Cristina (a la que los intendentes necesitan en sus distritos) sino a los intendentes. Lo que no asegura esta especulaci√≥n es que los beneficiarios sean los intendentes de Cambiemos. Por ejemplo, un gobierno de Vidal conviviendo con una administraci√≥n nacional adversa a ese proyecto podr√≠a constituir el deterioro terminal de la figura en la que la derecha guarda las mayores esperanzas.

La cosa es as√≠: pero hay algo m√°s. Para que el desdoblamiento sea posible, el vidalismo tiene que contar con el apoyo del massismo. Si Massa apoya esa movida claramente funcional al oficialismo, se desdibuja su perfil opositor. Si el experimento no sale bien, no solo Vidal sino el propio Massa obran como fusibles de macri. Esta maniobra electoral, que de ning√ļn modo asegura la viabilidad del proyecto de ajuste en el pr√≥ximo per√≠odo (¿qu√© provincia gobernar√≠a una reelecta Vidal, en medio de un ajuste feroz?), es inconsistente con otro ensayo que le adjudica de manera inveros√≠mil una alta intenci√≥n de votos a Massa. Esta hip√≥tesis solo se sostendr√≠a con un perfil muy opositor que hasta ahora Massa no supo o no quiso asumir. Una conjetura no desechable sugiere que estas movidas en el banco de suplentes oficial tiene como objetivo apresurar la definici√≥n de candidaturas del frente opositor (peronismo, kirchnerismo, otras fuerzas democr√°ticas y populares). La intenci√≥n ser√≠a trasmitir la zozobra oficial hacia la oposici√≥n. La designaci√≥n de las candidaturas opositoras es algo que desvela al oficialismo porque no acaban de dise√Īar una t√°ctica electoral, pr√°cticamente su √ļnica especialidad. El kirchnerismo y el peronismo no pueden diferir indefinidamente la designaci√≥n de las candidaturas o el mecanismo para su selecci√≥n, pero no deben hacerlo por el ritmo que le marca el oficialismo.

¿Qu√© apura al macrismo? La certeza cada vez mayor de que solo puede trasmitir malas noticias y esperar que alguna desgracia (provocada por los operadores oficiales del r√©gimen) se desencadene sobre la figura persistente de Cristina. Las previsiones objetivas indican que una fuerte devaluaci√≥n puede desencadenarse durante el verano. ¿Cu√°nto tardar√° el dolar en llegar a $60? ¿Cu√°nto est√°n dispuestos a esperar los √ļnicos generadores de d√≥lares de la econom√≠a argentina -los grandes exportadores de los productos agrarios- antes de liquidar sus divisas a un precio que les resulte ventajoso? Los sectores sojeros ya no parecen sentirse atados a la suerte de macri. ¿Cu√°nto tardar√≠a una nueva devaluaci√≥n en disparar un rebote inflacionario? ¿C√≥mo puede repercutir todo esto en un a√Īo electoral? 

Algunos compa√Īeros, ante este panorama borrascoso, se ponen ansiosos y anhelan un estallido social que alivie su ansiedad. Pero este estallido se paga con nuestros muertos. La √ļnica salida hacia un gobierno popular estable, que no vuele por los aires como el de Dilma al poco tiempo de ganar, es la organizaci√≥n popular. ¿Va a coincidir el tiempo de la organizaci√≥n popular con los tiempos electorales? La pol√≠tica no es una ciencia exacta.

No te vayas, las cosas podrían empezar a ponerse interesantes de un momento a otro.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Los quiero ver cuando se enfrenten a su abismo






P√ļrpura, p√ļrpura, veo el color en el aire
p√ļrpura, p√ļrpura, quieren que yo no sea nadie
p√ļrpura, p√ļrpura, vamo a seguir este baile
la danza de los que resisten bailando
aunque quieran que no seamos nadie.

Porque bailando entiendo lo que pasa
en cambio el falso amor se deshilacha
si un día sos dios y al otro cucaracha
la mitad te deja de querer cuando perdés la racha.

Fui viajando a lo profundo de mi ser
y cuando quise darme cuenta ya no estaba haciendo pie
creo que floté
o fue tanta la presión, me parece que exploté

Parece el colmo
justo cuando busco peras me convierto en olmo
cuanto más vacío cuando más compongo
me construí mi casa entre caja y bombo
ahí dormido respiro y rezongo
te miro, transpiro y me odio
no estoy sobrio, eso es obvio, dame otro sorbo
o acaso sobro, hace cu√°nto no pensamos en nosotros.

P√ļrpura, p√ļrpura, veo el color en el aire
P√ļrpura, p√ļrpura, quieren que yo no sea nadie
P√ļrpura, p√ļrpura, vamo a seguir este baile
La danza de los que resisten bailando
aunque quieran que no seamos nadie.

Me dejo las cicatrices
son el mapa corporal que me recuerda lo que hice
somos lombrices, lombrices solitarias
en la panza de este mundo de infelices.

Somos clones, Clonazepam, clin, caja
y dinero de a montones, que no reacciones,
somos clones, Clonazepam, clin, caja
y dinero de a montones, que te amontones.

Que vivas produciendo pa que sigas consumiendo
no hay lugar para las emociones, lo estamos viendo
si nuestro placer viene con bases y condiciones
¿me est√°n jodiendo?

Entes repletos de egoísmo
los quiero ver cuando se enfrenten a su abismo
si pintan paredes, te parece vandalismo
pero matan mujeres ¿y eso a vos te da lo mismo?

Nah, no soy moralista
solo parte del artista
descargo en la pista mi punto de vista
hago que se desvista, se me despista, me pide pista
hasta la vi-vi-vi-vi-vi-vista.

Me gusta contar lo que siento realmente
as√≠ en diez a√Īos sabr√© lo que pensaba a los veinte
entiendo que no sepan qué expresar
si están viviendo mierda, qué mierda van a contar.

P√ļrpura, p√ļrpura, siento el color en el aire
P√ļrpura, p√ļrpura, quieren que yo no sea nadie
P√ļrpura, p√ļrpura, vamo a seguir este baile
La danza de los que resisten moviendo
aunque no quieran que no seamos na-na-na-na-na

domingo, 23 de diciembre de 2018

Las fake news de Marguerite Yourcenar y el peronismo

Fotografía de Yousuf Karsh

por Lidia Ferrari

Pensamos que las fake news signan el tiempo presente. Es cierto que las herramientas neoliberales han agigantado el fenómeno de tal modo que podemos decir que vivimos inmersos en medio de casi sólo noticias falsas. Pero el uso de la mentira para la consolidación del poder es tan viejo como la historia misma. Hay muchas fuentes para la divulgación de falsos sucesos. Una de ellas es la ignorancia. La gente expande noticias que escucha o creer haber escuchado con la velocidad de la luz a pesar de su error o falsedad. Todos lo hacemos todo el tiempo. Wittgenstein nos absuelve de estos pecados, cuando plantea que nuestras certezas se basan en la autoridad de quien las transmite pues no podemos estar en estado de verificación permanente de todo lo que leemos y oímos.

El problema es cuando alguien desde ese lugar de autoridad simb√≥lica, desde un lugar de rigurosidad y seriedad reconocidas en el mundo de las palabras tambi√©n se hace v√≠ctima o culpable de esparcir falsedades. As√≠ me sorprendi√≥ Marguerite Yourcenar en el texto “Borges o el vidente”. Porque para m√≠ es una de las escritoras m√°s admiradas y respetadas, a pesar de que habitamos un mundo de √≠dolos ca√≠dos. Este texto no la destituye pues su obra es inmortal, pero me tropieza una vez m√°s con la idea de que nadie es infalible. Idea que es m√°s f√°cil enunciarla que hacerla propia con todas sus consecuencias.

En esta suerte de elogio a Borges, Marguerite no sólo nos muestra que lo ha leído, sino que lo admira y lo conoce muy bien. Ella parece adherir a sus ideas políticas, pero no vamos a creer que Yourcenar sea antiperonista, pues ella no está en condiciones de serlo. Sólo puede ser antiperonista un argentino. Los no argentinos podrán simpatizar o no con nuestras mitologías, pero no dejarán de ser convidados de piedra de ese sentimiento tan argentino que es el antiperonismo.

Tampoco podemos pedirle neutralidad a una admiradora de Borges de la estatura de la Yourcenar, pero la rigurosa y brillante escritora de Memorias de Adriano nos sorprende cuando sostiene errores ostensibles para cualquier persona que conozca algo de la historia argentina. No vamos a defender a Perón frente a Yourcenar. Sólo le diríamos que nos sorprende su falta de indagación en temas históricos argentinos frente al conocimiento exhaustivo que muestra de su admirado Borges. Algunas cosas que dice no las sostendría ni el mismo Borges.

Dice Yourcenar: “El primero de los dos “reinados” de Per√≥n (de 1946 a 1955) vio a Borges…”[i] y comenta c√≥mo fue ridiculizado cuando lo promueven al cargo inspector de aves de corral. Todos conocemos esa historia. La iron√≠a de los dos “reinados” la dejamos pasar porque no es sino una identificaci√≥n con el relato borgeano. El problema es que la frase termina as√≠: “la ca√≠da del tirano tras las revueltas de C√≥rdoba le inspira algunos bellos versos…”. ¿De qu√© revuelta de C√≥rdoba habla? ¿La del “Cordobazo” de 1969? ¿Es tan dif√≠cil hacerse a la idea de que Per√≥n fue elegido por el voto democr√°tico y que lo derroc√≥ una dictadura militar en 1955?

M√°s adelante insiste: “La segunda dictadura de Per√≥n, en 1972, le cost√≥ a Borges el exilio”[ii], para mostrar c√≥mo ese exilio fue nutriente para su poes√≠a. ¿Nadie le dijo a Yourcenar que Per√≥n gan√≥ las elecciones democr√°ticas en el a√Īo 1973 por m√°s del 60% de los votos, despu√©s de una proscripci√≥n de dieciocho a√Īos? ¿De d√≥nde sale esa idea del exilio de Borges? Porque Borges no parti√≥ al exilio ni en 1972, ni en 1973 ni en ning√ļn momento por razones pol√≠ticas. Este texto elogioso de Borges fue la √ļltima conferencia de Yourcenar que dio en la universidad de Harvard en 1987.

Si Yourcenar ha divulgado en el universo literario y acad√©mico estos errores hist√≥ricos, sin haber tomado nota acerca de la validez de los hechos que relata, ¿c√≥mo vamos a pedirle a cualquier hijo de vecino que se cerciore o no difunda todo lo que le llega a trav√©s de las “a veces” nocivas redes asociales, si ni siquiera ha hecho el esfuerzo de ir buscar esa noticia ni se debe preparar para una conferencia en Harvard?

[i] Yourcenar, Marguerite, Peregrina y extranjera, Madrid, Alfaguara, 1992. p. 264.

[ii] Ibid. p. 266.

s√°bado, 22 de diciembre de 2018

Un paseo por los 70: tragedia y farsa simult√°neamente







N√©stor Montalbano es un cineasta egresado del CERC, la escuela de cine dependiente del INCAA que antecedi√≥ al actual ENERC, de la que tambi√©n salieron Lucrecia Martel, Fabi√°n Bielinsky Ana Polliak o Fernando Mart√≠n Pe√Īa, entre otros. Montalbano tiene una filmograf√≠a espor√°dica, irregular y bastante desapercibida, con algunos momentos arriesgados e interesantes, como Soy tu aventura. A nadie se le ocurrir√≠a asociarlo al llamado "nuevo cine argentino". Su obra es por todos los lados por donde se la mire una anomal√≠a. Tambi√©n fue director de televisi√≥n y ah√≠ su mejor aporte fue contribuir al delirio que a fines de los 90 desat√≥ Todo por dos pesos en canal 7, con Capusotto y Alberti.

Acabo de descubrir que tiene un canal de youtube en el que desde hace unos meses viene subiendo mediometrajes de archivo sobre la historia argentina entre los 40 y los 70 del siglo pasado, en cap√≠tulos de a uno por a√Īo. No los publica en orden cronol√≥gico. En las √ļltimas semanas aparecieron los de 59, 57, 76 y 74, en ese orden. De la d√©cada del 70 ya lleva publicados el 70, el 72, el 73, el 74, el 75 y el 76 que ac√° linke√©. Espero con gran inter√©s que en los pr√≥ximos d√≠as aparezcan los del 71 y el 77.

La serie es extraordinariamente interesante. Montalbano trabaja casi exclusivamente con material de archivo f√≠lmico, muy ocasionalmente televisivo y radial y muchas canciones de cada √©poca. Una parte de ese material es conocido pero tambi√©n hay cantidad de hallazgos notables. Montalbano logra construir un punto de vista y una tonalidad que rompen con las ret√≥ricas usuales sobre este per√≠odo hist√≥rico. No se parece a La Rep√ļblica Perdida ni a Per√≥n: Sinfon√≠a de un Sentimiento. Tampoco a la narrativa estatal construida durante los a√Īos del kirchnerismo en Encuentro y mucho menos a esperpentos protomacristas como El Olimpo Vacio o al melancolismo tramposo de Esto no es un golpe

Montalbano narra con z√≥calos de dise√Īo estridente, cercanos a las placas de Cr√≥nica TV, sin solemnidad historiogr√°fica, con desenfado plebeyo. Por ejemplo, hay un z√≥calo que dice "El pa√≠s est√° enquilombado". No esquiva los sobresaltos ni evita los momentos de regocijo. M√°s bien apuesta a la comicidad involuntaria de un devenir catastr√≥fico. Como si la historia pudiera ser considerada simult√°neamente tragedia y farsa y una cosa no fuera en desmedro de la otra.

Hay un aire de familia con los sketches de Capusotto sobre los 70. Montalbano mira una √©poca desquiciada que no es posible entender del todo -lo que no equivale a decir que no se entiende nada. La narraci√≥n est√° estructurada a partir de ciertos ejes: el peronismo y sus conflictos internos, el discurso protocolar de un estado represivo, el deporte -en este per√≠odo vuelve constantemente a Monz√≥n, Reuteman y Bonavena como casos emblem√°ticos-, el cine -sobre todo Leonardo Favio pero no solo √©l. Y especialmente la m√ļsica popular como gran narradora de la historia, desde Pedro y Pablo hasta Quilapay√ļn, pasando por Los Iracundos, Buenos Aires 8, Piero, Marilina Ross, Astor Piazzolla, Charly Garc√≠a, la  m√ļsica beat. La m√ļsica no redunda los hechos referidos sino que se resignifican una a los otros. En esos n√ļcleos musicales/hist√≥ricos se encuentran los hallazgos m√°s interesantes de esta narrativa.

Hay grandes picos emotivos, como el de la jornada del 25 de mayo del 73, con el traspaso del mando de Lanusse a C√°mpora, la liberaci√≥n de los presos pol√≠ticos y esa misma noche el estreno de Juan Moreira. El regreso de Per√≥n al Congreso el 1 de mayo del 74 -dos meses antes de su muerte-, est√° musicalizado con "Photography" de Ringo Starr y George Harrison. Otro n√ļcleo muy bello articula los conflictos internos del peronismo que conducen al asesinato de Rucci con la m√ļsica de Waldo de los R√≠os para Boquitas pintadas. Una cierta indolencia beat va impulsando esos a√Īos fren√©ticos hacia el abismo de la dictadura. Como hasta ahora lleg√≥ hasta el a√Īo 76 -impresionante el cumplea√Īos de Isabel al que asisten Videla, Massera y Agosti, semanas antes del golpe, mientras todo se "despelota"- va a ser interesante ver c√≥mo se las arregla para tratar los a√Īos m√°s oscuros del terror estatal. 

Ac√° est√° la serie de los 70 publicada hasta ahora. Y en youtube pueden encontrar los cap√≠tulos de las d√©cadas anteriores, que todav√≠a no vi.












viernes, 21 de diciembre de 2018

Las derechas en Argentina, Brasil y Paraguay: parecidos y diferencias


por Henrique J√ļdice Magalh√£es

Hace pocas semanas fue invitado al programa La otra.-radio el escritor y soci√≥logo Iv√°n Silvero Salgueiro. El audio del programa fue luego subido al blog, en esta entrada. All√≠ Iv√°n habl√≥ de c√≥mo derrocaron a Fernando Lugo en Paraguay mediante un golpe parlamentario que fue el ensayo del que a√Īos despu√©s se aplic√≥ en Brasil. Ahora Paraguay tiene como presidente a "Marito" Abdo Ben√≠tez, hijo de un militar stronista, con un discurso de derecha rancia, al que Iv√°n caracteriza como un borrador de Bolsonaro. Silvero Salgueiro nos aconseja prestar atenci√≥n a lo que sucede en Paraguay porque suele anticipar las pol√≠ticas que el imperialismo despu√©s aplica en otros pa√≠ses de nuestra regi√≥n

El programa me gust√≥, incluso por las aclaraciones que hizo respecto de Paraguay. Y s√≠, el juicio pol√≠tico a Dilma Roussef fue calco y copia del de Lugo: en eso Paraguay fue realmente un campo de pruebas. Discrepo del entrevistado, sin embargo, cuando √©l extiende esa apreciaci√≥n al ascenso de Bolsonaro. Abdo Ben√≠tez s√≠ tiene la ret√≥rica polic√≠aca que vuelve a estar de moda entre la derecha latinoamericana. Pero hay un dato no menor que distingue al presidente de Paraguay de quien los brasile√Īos empezamos ahora a padecer: Abdo Ben√≠tez fue electo por el partido que en Paraguay se confunde con el sistema, mientras Bolsonaro fue elegido con su ret√≥rica anti-sistema y desde una posici√≥n marginal en el mismo. El bolsonarismo no es solo apolog√≠a y pr√°ctica de la brutalidad, sino que intenta presentarse como respuesta a -en verdad, profundizaci√≥n de- la falencia del sistema pol√≠tico-institucional brasile√Īo. Por eso trajo la liquidaci√≥n del ala derecha de la partidocracia tradicional (PSDB).

La institucionalidad brasile√Īa est√° podrida como la argentina lo estaba en 2001, con algunas diferencias que favorecen a los argentinos y no a los brasile√Īos. Como ejemplos: una amplia franja de los brasile√Īos ve a las FFAA como salvaci√≥n; el Poder Judicial brasile√Īo, tan o m√°s corrompido que el argentino de entonces y de ahora, mantiene entre la poblaci√≥n brasile√Īa cierta imagen de prestigio. Los partidos y el parlamento son los componentes m√°s desprestigiados.

El macrismo y la derecha justicialista podrán, ante las duras condiciones objetivas que crearon y no saben como sortear, recurrir al ejemplo electoralmente exitoso de Bolsonaro y apelar a las pulsiones sociales más odiosas para sacar réditos electorales. Sin embargo, no creo que por ahora puedan gobernar en base a eso, ya que en Argentina (y creo que también en Paraguay), hay un pueblo, una oposición política y social e incluso una institucionalidad que todavía imponen limites (el freno al 2 x 1 que intentó la Corte argentina, el procesamiento de Chocobar), aunque esa misma institucionalidad tienda a brutalizarse en medio al clima general.

Agrego una apreciaci√≥n muy personal: la fuerza que tiene el bolsonarismo como fen√≥meno social y pol√≠tico de una ultraderecha todav√≠a m√°s lumpen que sus hom√≥logas europeas y argentina es la contracara de la debilidad que tuvieron los gobiernos del PT como experimentos pol√≠ticos de “izquierda”. La ra√≠z de una y otra cosa es una caracter√≠stica √ļnica del proceso pol√≠tico brasile√Īo. M√°s all√° de la distinci√≥n que pueda hacerse entre los gobiernos sudamericanos de la √ļltima d√©cada, de centroizquierda o populares, si se prefiere, entre los m√°s “duros” (Ch√°vez, Cristina, Evo) y los “blandos” (el PT en Brasil, el PS chileno, el FA uruguayo), Brasil fue y es el √ļnico pa√≠s donde la fuerza pol√≠tica presuntamente popular y transformadora (el PT) asume la defensa a ultranza de los pactos olig√°rquicos en que se bas√≥ la actividad pol√≠tica desde d√©cadas anteriores. Ch√°vez ascendi√≥ como sepulturero del Pacto de Punto Fijo; N√©stor Kirchner, si bien form√≥ parte del Pacto de Olivos, lleg√≥ al poder sobre sus ruinas y produjo deliberadamente la superaci√≥n de ese pacto, reconfiguraci√≥n del tablero pol√≠tico mediante.

En Brasil, en 2002, las estructuras pol√≠ticas y econ√≥micas permitieron que el PT llegue al gobierno como √ļltima carta para evitar un colapso como el que se ve√≠a en Argentina y Venezuela. Y el PT, que un d√≠a pudo, pero no quiso, ser la fuerza superadora de la institucionalidad olig√°rquica heredada, pas√≥ – sobre todo desde 2013– a confundirla en su discurso con la democracia misma. Para empeorar la situaci√≥n, desde el in√≠cio del Lava Jato, la izquierda parlamentaria y sindical no petista tambi√©n adhiri√≥ a ese relato. Ser√≠a como si en la Argentina de 2001 toda la izquierda marxista se hubiera pegado al destino del Frepaso o hubiera salido a defender instituciones como la Corte Suprema argentina de entonces. Por eso, cuando el lumpenaje peque√Īo-burgu√©s que se articula alrededor de Bolsonaro se presenta como anti-sistema, no hay lamentablemente quien se le plante desde la otra vereda.

jueves, 20 de diciembre de 2018

El √°lbum de las fiestitas del facebutt


¿Qu√© hago? ¿Firmo la acordada o no la firmo? ¿O la firmo y despu√©s tacho? 


Demostración de poder. Almuerzo frugal y buena onda.


El peronismo racional se aleja de Cristina pero reconoce que necesita 25% en la provincia de Buenos Aires para no quedar tercero.


¿C√≥mo? ¿Denserio? ¿Taja√≠?


Llegan las fiestas y todos subimos nuestras fotitos a fakebook.

martes, 18 de diciembre de 2018

Lucrecia Martel (el confundido era yo)


En junio de 2018 el portal Gatopardo public√≥ una entrevista a Lucrecia Martel, ¿la conocen? Una de las m√°s grandes artistas argentinas. La entrevista la hizo M√≥nica Yemayel, quien extract√≥ algunas frases que Lucrecia solt√≥ al pasar en sus conversaciones. El resultado es una peque√Īa autobiograf√≠a de una belleza inmensa, que da una idea cabal de qui√©n es Lucrecia.

“Soy ama de casa.
Y hago algunas películas.
No soy cinéfila. No sé nada de cine.
Nací en 1966, a mil quinientos kilómetros de Buenos Aires.
En Salta, noroeste argentino.
A los 19 a√Īos me fui.
Empecé a hacer cine por confusión.
Observando a mi alrededor.
Todo estaba ahí. En mi familia.
No creerme una celebridad es f√°cil.
El mundo que me importa est√° en Salta.
Y en Salta no me dan bola.
Para mi familia es lo mismo hacer cine que criar chanchos.
Creo que Zama s√≠ les gust√≥.
Tuve c√°ncer. Algunos me dec√≠an: ‘¡Fue por Zama!’.
Por el esfuerzo extremo.
¡Pero si yo estaba feliz! Estaba filmando de nuevo.
En ese estado terminé la película. Así llegué al final.
Pienso volver a Salta. Construir mi casa en el monte.
La vejez tiene bastante de periferia, ¿no?
Y yo quiero aprovecharme de eso.”
[La nota completa ac√°]

POSTDATA DE LA OTRA: Conoc√≠ a Lucrecia cuando lleg√≥ a Buenos Aires a estudiar en el CERC. Y realmente trasmit√≠a confusi√≥n, ni yo ni nadie esperaba que fuera a ser una de las m√°s grandes artistas argentinas. Su dulce tono salte√Īo era el rasgo que m√°s llamaba mi atenci√≥n. 

A principio de los 90 los estudiantes de cine est√°bamos en conflicto con las autoridades del CERC porque el menemismo hab√≠a cortado el presupuesto de la escuela y no pod√≠amos hacer los cortometrajes que estaban previstos en el plan de estudios. En una asamblea y sin abandonar su tono dulce, Lucrecia pidi√≥ la palabra y propuso ocupar la escuela y tomar de reh√©n a su director, Humberto R√≠os. Algunos nos miramos desconcertados, por el contraste entre la radicalidad de su propuesta y la dulzura de su tono. 

Me hab√≠a gustado Besos rojos, un ejercicio para la escuela grabado en UMatic, si la memoria no me enga√Īa. Me gust√≥ su corto Rey muerto (1995), incluido en Historias Breves 1. Y par√° de contar.

Seis a√Īos despu√©s estren√≥ La ci√©naga con una notable recepci√≥n cr√≠tica. Supe que era de Lucrecia, la chica salte√Īa, pero soy un poco distra√≠do y otro poco desconfiado de los consensos instant√°neos. As√≠ que ni fui a verla. Un par de a√Īos despu√©s me la cruzo en el hall del Hoyts, nos saludamos. Lucrecia ya ten√≠a un inmenso prestigio en el mundo. Pero yo me hab√≠a quedado con la imagen de la chica confundida que conoc√≠a desde hace a√Īos, as√≠ que como al pasar le coment√© que todav√≠a no hab√≠a visto La ci√©naga y le pregunt√© absurdamente: "¿todav√≠a est√° en cartel?". El confundido era yo. "No, hace rato que no est√° en cartel". "Uy, claro". 

Meses después repusieron La ciénaga durante unos días en la Sala Tita Merello. Ahí fui a verla. Recién entonces me avivé de que esa chica que conocía desde que empezó a hacer cine por confusión era una artista descomunal y que esa película torció el rumbo del cine argentino.

√öltimo programa del a√Īo

La otra.-radio, para escuchar clickeando ac√°






En el √ļltimo programa de La otra.-radio de este a√Īo Maxi Diomedi program√≥ la m√ļsica: los discos y las canciones que escuch√≥ con m√°s gusto del per√≠odo que termina (sin orden de preferencia indicado): Boarding House Reach, Jack White; Enchastre, LOUTA; El primero es el √ļltimo, Shaman y los Pilares de la Creaci√≥n; La huella en el cemento, Sof√≠a Viola; There's a riot going on, Yo La Tengo y alg√ļn otro que qued√≥ en el tintero por falta de tiempo. Estas listas continuar√°n en los primeros programas del a√Īo pr√≥ximo con los discos escogidos por Santiago Segura y C√©sar Colman.

Como invitados estuvieron los cr√≠ticos Emilio Bernini y Nicol√°s Su√°rez, editor y co-autor -entre otros- del libro Despu√©s del nuevo cine, que anticipamos en el post del domingo. (Yo particip√© en la escritura de uno de los cap√≠tulos). Hablamos de la necesidad de problematizar las nociones prematuramente impuestas sobre el llamado "nuevo cine argentino" o "cine de los 90" -aunque sus pel√≠culas m√°s emblem√°ticas se hayan hecho a partir de 2000. Hablamos de unos rasgos que se pretendieron pensar por oposici√≥n a un presunto "cine de los 80". Fue una operaci√≥n m√°s de la cr√≠tica que construy√≥ estos conceptos que de los cineastas a los que se adjudic√≥ formar parte de un movimiento. ¿En qu√© consisti√≥ esa operaci√≥n de la cr√≠tica y qu√© mirada se puede aportar ahora desde otra perspectiva hist√≥rica? ¿Se termin√≥ ese (ya no) nuevo cine (si acaso alguna vez empez√≥)?

De ah√≠ se derivaron algunos asuntos asociados y algunos nombres claves: Martel, Trapero, Caetano, Perrone, El Pampero, Prividera, Carri, Alonso, Loza, Fund, Gonz√°lez, Campusano, la FUC, El Amante, el BAFICI, Stantic, el  cine de los 60, los libros que instituyeron per√≠odos, rasgos y oposiciones y las dudas que hoy despierta esta constelaci√≥n. Pel√≠culas, autores, movimientos, libros.

Como parece apropiado al programa que cierra un ciclo -aunque nuestro receso durará solo dos semanas-, predominó una mirada retrospectiva. Aunque también hablamos del sacudón que la sociedad registra desde hace un tiempo y cada vez con mayor intensidad por el muy cuestionado patriarcado declinante.

Para escuchar el programa completo, clickear ac√°.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Después del nuevo cine


Este a√Īo que termina no ha sido para la industria editorial tan malo como para imposibilitar la aparici√≥n de un libro, Despu√©s del nuevo cine. Diez miradas en torno al cine argentino contempor√°neo (editado por Emilio Bernini editor para EUFyL) que recopila ensayos cr√≠ticos que revisan las nociones m√°s instaladas sobre el "nuevo cine argentino" de los 90. Esas nociones se hab√≠an fijado casi simult√°neamente con la aparici√≥n de sus primeras pel√≠culas (Pizza, birra, faso, La ci√©naga, Mundo Gr√ļa, La libertad, para citar las m√°s obvias), las que r√°pidamente encontraron un discurso y una l√≠nea tajante de demarcaci√≥n producidos no por los propios cineastas sino por un grupo de cr√≠ticos y ensayistas que en aquel momento tuvieron la voluntad de poder de legitimar -y legitimarse- en esas obras, en un demasiado aceptado contraste n√≠tido con la producci√≥n cinematogr√°fica argentina anterior. ¿Hubo en la segunda mitad de los 90 un corte tan n√≠tido con el cine que se hab√≠a venido produciendo en los a√Īos anteriores? ¿Ese corte responde a una autoconsciencia generacional que los constituyera en movimiento o puede haber sido propiciado por la variaci√≥n de condiciones de producci√≥n y circulaci√≥n de las pel√≠culas? ¿Hab√≠a rasgos estil√≠sticos marcados, aunque sean unos pocos, que el grueso del llamado "nuevo cine" compartiera? ¿Qu√© lugar jug√≥ la recepci√≥n cr√≠tica para ayudar a construir su objeto "nuevo cine" y de este modo autorizarse a s√≠ misma como "nueva cr√≠tica? ¿La producci√≥n posterior de los autores surgidos durante ese per√≠odo reforz√≥ sus rasgos distintivos o tendi√≥ a diluir sus diferencias con el cine argentino anterior?



¿Qu√© queda hoy de esos rasgos de estilo que la primera cr√≠tica y ensay√≠stica quisieron encontrar como el n√ļcleo est√©tico de un presunto movimiento? ¿Fueron alguna vez estos autores y pel√≠culas tan homog√©neos? ¿La "independencia" a la que muchas veces se asoci√≥ a estas pel√≠culas era una posici√≥n √©tico/pol√≠tica deliberada o respond√≠a a las contingencias de un contexto hist√≥rico? Y todav√≠a: ¿tiene sentido seguir hablando, 20 a√Īos despu√©s de su irrupci√≥n, de un nuevo cine o el simple paso del tiempo termin√≥ por mostrar su novedad como un rasgo meramente perecedero? ¿Hubo un nuevo cine despu√©s del nuevo cine de los 90? ¿O acaso surgieron algunos nuevos cineastas que disuelven todav√≠a m√°s la apariencia de homogeneidad que los primeros ensayistas del nuevo siglo quisieron codificar?



El libro tiene una voluntad de remover, repensar, acaso refutar alguno de los consensos más instalados al respecto. En todo caso, cuenta con la ventaja de que puede ver en perspectiva histórica lo que antes se quiso caracterizar de manera inmediata. Su estructura de "diez miradas" que responden a diversos autores marca una voluntad de no cerrar los ejes de discusión sino de diversificarlos. Y parte distintiva del proyecto consiste en pensar no solo las películas, sus autores y condiciones de producción, sino de examinar también cómo los discursos que se producen alrededor de las películas constituyen el propio objeto al que se refieren, incluso contribuyen a reducirlo con efectos empobrecedores.


Tuve la suerte de ser convocado por Bernini para formar parte de esta decena de miradas diversas, junto con otros cr√≠ticos y ensayistas: David Oubi√Īa, Nicol√°s Su√°rez, Marcos Zagrandi, Rom√°n Setton, Patricio Fontana, Mariano Dagatti, Julia Kratje y el mismo Bernini. La parte que yo quise desarrollar: "El cine de la herencia pol√≠tica: Nicol√°s Prividera y Albertina Carri", una de las zonas pol√≠ticas m√°s calientes de esta producci√≥n. Muy agradecido por haber sido tenido en cuenta, hoy en La otra.-radio, voy a recibir a Bernini y a otro de los coautores: Nicol√°s Su√°rez, que escribi√≥ para el libro "¿La est√©tica es el modo de producci√≥n?" y "El «cine de los ochenta».


jueves, 13 de diciembre de 2018

"Si los analistas políticos están concentrados en analizar a la derecha, yo quiero analizar lo mejor que hemos producido: el militante"

Conversaci√≥n con Dami√°n Selci, autor de Teor√≠a de la militancia en La otra.-radio del domingo pasado
Audio de la primera parte de la conversación, clickeando acá
Segunda parte de la conversación, clickear acá



Fotografías: Cc By-NC-nd 4.0-M.A.F.I.A

"En Latinoam√©rica hubo en la d√©cada anterior experiencias populistas, muchas de las cuales se interrumpieron -nos dec√≠a Dami√°n Selci en nuestra conversaci√≥n en La otra.-radio del domingo pasado, cuando habl√°bamos de su libro recientemente aparecido-. Si la teor√≠a del populismo de Ernesto Laclau permiti√≥ explicar el √©xito de estos gobiernos, las fallas de las experiencias populistas deber√≠an ser tambi√©n fallas en esa teor√≠a. Esa es la idea que me lleva a escribir Teor√≠a de la militancia, para problematizar la noci√≥n de demanda tal como la piensa Laclau en la constituci√≥n de los populismos" .

- Seg√ļn sosten√©s en tu libro -acoto-, Laclau plantea un antagonismo no dial√©ctico. En el antagonismo pueblo-oligarqu√≠a, el enemigo permanece como puramente externo y el pueblo no interioriza el antagonismo. Se comporta como una sustancia id√©ntica a s√≠ misma. La oligarqu√≠a va a ser siempre la oligarqu√≠a y el pueblo va a ser siempre id√©ntico a s√≠ mismo, constituido a partir de una articulaci√≥n de demandas insatisfechas. En esa identidad de cada uno consigo mismo, permanecen como entidades metaf√≠sicas, como si fuera una oposici√≥n entre el bien y el mal.

- En la teor√≠a populista de Laclau -dice Selci-, la oligarqu√≠a es para el pueblo un par√°sito que vive a costa del pueblo, son los de arriba, los especuladores, no importa qui√©n ocupe el lugar de la oligarqu√≠a. Si tom√°ramos al nazismo como una construcci√≥n pol√≠tica populista, y tal vez se puede hacer esta caracterizaci√≥n, ah√≠ el lugar de la oligarqu√≠a lo ocupan los jud√≠os. Lo que a m√≠ me llama la atenci√≥n en este planteo es que en todos los casos el pueblo queda en una posici√≥n demasiado pasiva y demasiado inocente. Parad√≥jicamente, el pueblo, en cuanto se constituye como sujeto en la teor√≠a de Laclau, queda sustancializado, es decir sin ninguna divisi√≥n interna, por lo menos en el plano te√≥rico, cuando justamente hab√≠a sido producto de una articulaci√≥n de demandas muy distintas entre s√≠. Laclau es un constructivista que se propone eludir la sustancializaci√≥n del sujeto-pueblo. Pero a partir  de que se constituye como pueblo, a posteriori, se termina postulando como una entidad no contradictoria, cuyo √ļnico antagonismo ser√≠a contra la oligarqu√≠a. Esto hace que el pueblo en la teor√≠a del populismo jam√°s podr√≠a interiorizar el conflicto. Eso no es lo que vivimos nosotros en Argentina o en Latinoam√©rica. Es al rev√©s, una vez que se logr√≥ plantear el antagonismo entre el pueblo y la oligarqu√≠a es que se dividi√≥ el campo del pueblo y apareci√≥ un conflicto entre las demandas.

Selci ejemplifica con sectores que, después de la emergencia del antagonismo con la 125, aparecieron demandando por la inseguridad, la compra de dólares, el mínimo no imponible, demandas que no son todas conciliables en un mismo campo popular sin asumir su carácter contradictorio. Demandas que fueron atizadas por la derecha.

"En mi propia experiencia -dice Selci-, lo que explota el antagonismo en Argentina es la crisis de la 125 en 2008. Con la constitución de ese antagonismo, se produce una división entre una parte que se politiza y otra parte del pueblo que no lo hace. Hay quienes insisten en el antagonismo y se politizan y otros que se quedan en la demanda insatisfecha, los cualunquistas. Ahí aparece una interiorización del antagonismo en el campo del pueblo".

Selci sostiene que su libro es una fenomenolog√≠a de la conciencia pol√≠tica, el recorrido que hace hasta completar una experiencia en la que los antagonismos exteriores se convierten en contradicciones internas. Su tesis de autor es que es bueno que esto pase, porque as√≠ el pueblo sale de la postura demandante y asume una postura responsable. Entonces vuelve a ser pensable algo as√≠ como el poder popular, el poder de hacerse cargo del conflicto y no simplemente permanecer id√©ntico en la posici√≥n demandante. El poder popular no es sustancial sino de una vitalidad ag√≥nica, es decir: de lucha.

Sin la lectura completa del libro, este tramo de la conversación con Selci podría interpretarse como una dura impugnación de la teoría del populismo de Laclau. Sin embargo, no es esta la idea cuando se lee el libro completo. Selci considera que la importancia de la formulación de Laclau es crucial en las experiencias populistas de principios del nuevo siglo. Vino a vitalizar una discusión que se había cristalizado en el campo de la izquierda clásica. Pero una vez que la dinámica política expuso la materialización del populismo, quedaron por eso mismo expuestas sus fallas, no solo políticas sino a la vez teóricas. La interiorización del antagonismo aparece no en el desarrollo teórico interno de Laclau sino explícitamente en su controversia con Sizek: así lo plantea Teoría de la militancia.

Mi experiencia de lectura del libro es que se funda en una doble g√©nesis. Hay una discusi√≥n te√≥rica que lo precede, la citada controversia entre Laclau y Sizek, cuyos conceptos remiten a posiciones previas: Hegel, Marx, Lenin, Adorno, Mao, Lacan, Deleuze, Badiou son  personajes de un drama que Selci plantea en la primera parte del libro, en un notable esfuerzo para exponer discusiones muy arduas con la mayor claridad y precisi√≥n posibles, sin simplificar estos conceptos. Se trata de una puesta al d√≠a de una discusi√≥n de la filosof√≠a pol√≠tica cuya tradici√≥n nos remite por lo menos a la modernidad. Este drama se encamina en el resto del libro a hacer emerger su aut√©ntico protagonista, no para formular una nueva teor√≠a del Pueblo como sujeto, tema que abunda en la bibliograf√≠a pol√≠tica previa, sino para trazar los rasgos de la figura que falta pensar una vez que la conciencia politizada hizo el movimiento de interiorizar la contradicci√≥n y hacerse cargo de la inconsistencia del mundo y del mismo pueblo: el militante.

El otro elemento que est√° en la g√©nesis del planteo de Selci no es te√≥rico, sino hist√≥rico, generacional y existencial. En 2008 irrumpi√≥ en Argentina de manera inesperada un antagonismo que operaba subterr√°neamente en la historia nacional. El conflicto popular con los intereses olig√°rquicos no fue inventado por el kirchnerismo. Una falla de c√°lculo, quiz√° la misma din√°mica material del populismo, lo repuso en un primer plano, rompiendo con la "normalidad" postdictatorial. Desde entonces, esta lucha dej√≥ de ser una mera curiosidad historiogr√°fica y pas√≥ a operar con fuerza en la vida cotidiana, en nuestras decisiones y en nuestras relaciones personales. 

[Esa incidencia pr√°ctica apremiante es lo que saca de quicio a la derecha gorila (estos son t√©rminos m√≠os, no de Selci ni de Laclau): eso es lo que al kirchnerismo no se le perdona. Para decirlo con palabras medi√°ticas actuales, el "peronismo perdonable" o "peronismo racional" es el sector cualunquizante que aspira a retrotraer al pueblo a un estad√≠o meramente demandante. El pueblo demandante es el que nunca puede gobernar. Para asumir el poder hay que desechar la posici√≥n infinitamente insatisfecha de la demanda. Una demanda satisfecha desaparece como tal. Para permanecer en la posici√≥n demandante hay que perderse en los senderos infinitos de la insatisfacci√≥n irresponsable que pide todo -a√ļn lo incompatible- de un modo pueril. Con estas claves habr√≠a que entender el √ļltimo discurso de Cristina el 9 de diciembre de 2015 sobre el empoderamiento. Lamentablemente no falta tampoco una especie de cualunquismo kirchnerista (fin de la nota del editor)]. 

La fase de la politizaci√≥n requiere un momento singular: la interiorizaci√≥n de la contradicci√≥n, el "hacerse cargo" de la lucha supone una decisi√≥n del singular. No puedo esperar que los otros, todos a la vez, o paulatinamente, interioricen las contradicciones que subsisten en el campo popular. No es un mero devenir dictado por la l√≥gica inmanente del concepto -y es ah√≠ donde pienso que una vuelta a Hegel no es suficiente para dar cuenta de este movimiento-. Nadie va a hacerse cargo de interiorizar la inconsistencia del mundo y las contradicciones en el campo del pueblo si yo no lo hago. Extremando el planteo, soy el √ļnico responsable de esta falla. Y es mi propia angustia la que puede posibilitar esta decisi√≥n (¿les suena?), si es que no sucumbo a la par√°lisis privada o a la comodidad vociferante de las demandas. Tanto la par√°lisis peque√Īo-burguesa ante los avances de la derecha como el circuito infinito del demandante que asume que su ejercicio de la ciudadan√≠a consiste en plantarse frente a las c√°maras que le pone la televisi√≥n para indignarse al grito de ¡Justicia! ante el primer caso de "inseguridad" son t√°cticas para esquivar los antagonismos como una responsabilidad propia, posiciones desesperadas e impotentes. Si yo espero que vos te hagas cargo primero del antagonismo y vos actu√°s en espejo y esper√°s que me haga cargo yo... ¡nadie se hace cargo! En la emergencia de la conciencia militante -efecto espiritual del populismo, seg√ļn las  palabras de Selci- el militante se dice: "yo soy el √ļnico responsable" (esto es agregado m√≠o). Esto no  implica hacer ninguna impugnaci√≥n de la tarea colectiva, porque el encuentro colectivo se constituye solo cuando a partir de mi propia decisi√≥n soy capaz de encontrarme con otros, que a su vez han tomado una decisi√≥n similar. Si no lo hago, por m√°s que el colectivo se constituya, lo m√°s probable es que yo quede del lado de los cualunquistas demandantes. Para algo puede terminar sirviendo la angustia, esa "intensidad" que el cinismo postmoderno desprecia: para interiorizar el conflicto.

Hebe y Amado: ES Fotografía.

Contra ese desdén neo-cualunquista que denigra con sorna a los "politizados intensos" está escrita esta verdadera reivindicación de la militancia que constituye esta Teoría de la militancia de Selci. Dice el autor:

"Este libro lo que busca es dignificar, prestigiar la actividad militante, que es una de las m√°s estigmatizadas de todas, y una forma de darle una cobertura pol√≠tica es la teorizaci√≥n. Es lo que hizo Laclau con el concepto de "populismo", que era un agravio y √©l lo convirti√≥ en un concepto, que te puede gustar m√°s o menos, pero como es un concepto es m√°s dif√≠cil combatirlo. El proceso que se detalla en mi libro es la asunci√≥n de la lucha. Cuando uno va asumiendo que hay algo que hacer, se sale de una postura m√°s contemplativa y se pasa a la pr√°ctica, eso produce transformaciones en las personas. Lo que yo no encontraba es que nadie hablara de lo que le ocurre a una persona cuando se politiza. La producci√≥n intelectual contempor√°nea est√° volcada masivamente a tratar de entender a la derecha, ver por qu√© pas√≥ lo de Bolsonaro, qui√©n es Trump, por qu√© macri gan√≥ las elecciones. Temas interesantes, por supuesto, pero el analisis del enemigo puede tener un efecto que a algunos los desmoraliza mucho. Someterse y entregarse pacientemente a la lectura permanente de la habilidad del enemigo solo lo pueden hacer cuadros pol√≠ticos con una enorme capacidad de resistencia. Normalmente, un acad√©mico que estudia el bolsonarismo en Brasil, por ejemplo, est√° muy desprotegido para no desmoralizarse. Tiene que protegerse mucho para que el an√°lisis del enemigo no termine da√Ī√°ndolo. Uno siempre est√° sometido a las palabras ajenas, que tienen un poder sobre nosotros. Por esa raz√≥n es que yo al final del libro defino al cuadro pol√≠tico como el que nunca es doblegado por la palabra enemiga".

- En estos a√Īos estuvimos leyendo innumerables textos sobre las destrezas de la derecha -digo- escritos con una admiraci√≥n malsana o soterrada, que intentan convencernos de su superioridad pol√≠tica, lo que quiere producirnos una angustia paralizante.

- Claro, -dice Selci- ese diagn√≥stico ya muchas personas lo compartimos, el asunto es c√≥mo contrarrestarlos. Y el mejor modo de contrarrestar esto es cambiar completamente el eje. Si los analistas pol√≠ticos est√°n concentrados en analizar a la derecha, yo quiero analizar al militante. Con lo √ļnico que se puede enfrentar el avance neofascista que est√° ocurriendo en el mundo y en Latinoam√©rica es con la figura del militante. No va a ser con el analista pol√≠tico. Lo fundamental es la figura subjetiva que le vamos a contraponer a Bolsonaro o a la mano dura de Bullrich ¿En qu√© vamos a invertir el tiempo? Porque el tiempo es escaso. Entonces ¿de qu√© vamos a hablar ahora? Me pareci√≥ que hab√≠a que dejar un poco de hablar de la derecha y m√°s de nosotros. ¿Qu√© es mejor que una militante feminista, sindical, pol√≠tico, territorial, universitario, estudiantil? Es un producto de lo m√°s civilizado que tenemos. Alguien tiene que decir que esta gente trabaja por los dem√°s, que piensa colectivamente, es gente muy valiosa. En lugar de eso, lo que tenemos es la estigmatizaci√≥n de la militancia por el lado de la derecha. Y gente como Jos√© Natanson y otros que se le parecen est√°n tambi√©n estigmatizando todo el d√≠a la figura del militante. No tiene sentido que cada vez que Natanson escribe una nota contra la militancia alguien salga a responderle, cosa que pasa regularmente. No basta con decirle "no" a los que critican a la militancia, sino que hay que decirle "s√≠" a la militancia. Y para eso hay que construir conceptos que resistan el rigor filos√≥fico actual y por consiguiente no puedan ser doblegados f√°cilmente por estos periodistas cancheros, hipsters que nos atacan con sus certezas de cuarta categor√≠a.


Esto es solo una parte de la riquísima conversación que mantuvimos con Damián Selci el domingo en la radio, como invitación a leer su libro. La primera parte se escucha acá. La segunda acá.