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jueves, 2 de marzo de 2023

Lecturas riesgosas: la filosofía de Nietzssche, Heidegger y el fascismo

 

Lou Andreas Salomé, Paul Ree y Nietzsche

- Mirá esta foto de Calamaro y Juan Grabois sentados en Café Tabac. Calamaro está leyendo el nuevo libro de Grabois, Los peores; y Grabois lee el diario La Nación.

- Bueno, pero ¿qué problema ves? Cristina, calculo, también por obligación debe leer La nación,el Clarín y todas esas porquerías. Lamentablemente deben de hacerlo por una cuestión estratégica. 

 - Sí, subí la foto sin intención persecutoria. Calamaro en twitter todos los días sube una foto de su mesa en Tabac, con un pocillo de café, una medialuna y la editorial de La Nación. Le gusta jugar con la provocación. Esta vez se habrá puesto de acuerdo con Grabois para leer Los peores. La foto justamente da qué pensar sobre el acto de lectura, leer algo no implica adherir a lo que se lee. Por suerte Calamaro no se fotografió con Milei ni Grabois le llevó el libro a macri. David Viñas leía La Nación. No estoy tratando de denunciar nada. Yo leo a Nietzsche a pesar de que algunas ideas conducen al fascismo. 

- Uhh.. Vos me tirás esas frases fuertes. Siempre creí que esa era una lectura tergiversada de Nietzsche, que en realidad la hermana era la de ideas fascistas. No tengo muchos elementos para debatir con vos, porque a Nietzsche lo leí poco. 

 - Bueno, a Nietzsche lo tergiversaron los nazis en parte, pero sobre la base de un pensamiento que tenía semillas de fascismo. Los franceses lo quisieron disimular, pero leé La genealogía de la moral, libro publicado en vida por Nietzsche sin manipulación posible de su hermana. Tratá de poner esas ideas en práctica en Argentina y después hablamos. Pero no todo en Nietzsche conduce al fascismo. El tenía un lado fascista y otro cristiano y otro gay y otro iluminista. No estaba bien del mate y según los días uno predominaba sobre los otros. 

 - Entonces ¿no es verdad que su hermana manipuló sus textos? 

 - Te paso un dato decisivo: todos los textos que circulan atribuidos a Nietzsche fueron escritos por él, salvo Mi hemana y yo que es una patraña muy posterior a su muerte. Entre las cosas que los franceses y los porteños afrancesados trataron de confundirnos está la idea falsa de que la hermana agregó en los fragmentos póstumos algunos textos pro-nazis que Federico no escribió. Falso de toda falsedad. Elizabeth Nietzsche en en la década de 1930, ya anciana, negoció el financiamiento del archivo Nietzsche con el régimen nazi y esto implica que ella incidió en qué textos se daban a conocer y cuáles no, de modo que ocultó fragmentos donde Nietzsche abominaba del nacionalismo alemán o bien atacaba despiadadamente a los antisemitas, cosas así escritas por FN que al nazismo no le convenía que se difundieran. Pero mucho antes, a fines del siglo xix, después de que Nietzsche tuviera el brote psicótico en Turín, ella colaboró con Heinrich Köselitz, el amigo de su hermano conocido por su pseudónimo Peter Gast y juntos se encargaron de hacer una selección extraída de los cuadernos que contenían miles de fragmentos póstumos. Esa selección fue en realidad comandada por Gast y la hermana más que nada contribuyó aportando los cuadernos que había conservado y encargándose del laburo de "marketing", cuando fue publicada años después con el título La voluntad de poder, obra controversial sobre cuya autoría se hizo caer la idea de que Nietzsche había sido manipulado en favor de los nazis. La arquitectura de ese libro como tal, con ese título, Nietzsche nunca la decidió, pero cada una de las palabras que aparecen fueron escritas por él, sin ningún agregado. Lo que Elizabeth y Gast hicieron fue darle una estructura que su hermano no había decidido. Y ocultaron fragmentos que no iban bien con el antisemitismo que ella sí profesaba. Pero jamás puso una palabra que su hermano no haya escrito. Así que cuando uno lee cosas espantosas como que una civilización para enaltecerse debe sacrificar a los deformes y malogrados, este tipo de aberraciones no es un agregado de Elizabeth sino una idea original del pobre Federico, quien quizá no habría sobrevivido a un régimen que se basara en sus ideas: lo habrían tenido que sacrificar por degenerado. Pero los franceses y los porteños afrancesados usaron este entuerto para hacernos pensar que Nietzsche era un crítico del poder, un postmarxista de centroizquierda como Foucault o Deleuze, digamos. Pero no: en vida fue un furioso anticomunista, antisocialista, contrario a la idea de derechos humanos, aristocratizante, despreciador de lo que llamaba la plebe. Después, los franceses postestructuralistas nos explicaron que cuando FN se burlaba así de la plebe en realidad se estaba refiriendo a otra cosa, a no sé qué cosa fea que no era el pueblo. Después de todo lo dicho, sostengo que a Nietzsche hay que leerlo con mucha atención, sobre todo para pensar sus inconsistencias y la razón por la cual nunca iba a poder terminar de darle forma a lo que llamaba su "obra capital".

- ¿Entonces sostenés que la hermana fue inocente de la manipulación a posteriori que hizo el régimen nazi de Nietzsche?

-Respecto a los detractores de Elizabeth: - es verdad: negoció con el régimen nazi el financiamiento del archivo; - es verdad, era antisemita; - es verdad, estaba casada con un nazi que vino a fundar una demencial colonia germánica en Paraguay. Pero hay una cosa que ni Foucault ni nadie podrá jamás negar: si no fuera porque ella con devoción guardó ese montón de manuscritos que Nietzsche alguna vez manifestó su decisión de tirar a la basura hoy no conoceríamos una parte fundamental de la obra de Nietzsche, que los actuales académicos de estudios nietzscheanos le consagran una próspera industria extractivista. Así que yo a Elizabeth Nietzsche no la cancelo. Por eso tampoco me voy a ofender si Grabois o Calamaro leen La Nación...

Heidegger en su cabaña de Messkirch

- Sí, después de estos argumentos, que Grabois o la misma Cristina lean La Nación no te escandaliza nada, che. Tendré en cuenta lo que decís cuando me ponga a leer a Nietzsche. No voy a negar que en muchos debates, también en la facultad, se habló de una lectura de Nietzsche en términos fascistoides, pero siempre alegaron que fue la hermana quién pudo haber intervenido en ello. Ahora voy a leerlo con esta data. Entonces, última pregunta: ¿a Heidegger también hay que leerlo atento a un despliegue de ideas fascistas? 

-Según yo entiendo Heidegger no es fascista ni mucho menos antisemita en los textos donde expone sus pensamientos fundamentales: Ser y tiempo, Carta sobre el humanismo, Arte y verdad, La cuestión de la técnica. Ahora, te complico más las cosas: él fue contemporáneo del nazismo e incluso en 1933 se afilió al Partido Nacionalsocialista Alemán. En algunos pasajes no decisivos de la orientación de su obra se refiere al Führer. Durante nueve meses de 1933 fue rector de la universidad de Friburgo, en esos meses manifestó públicamente su mayor entusiasmo por el nazismo, que no dejó escrito en ninguna obra filosófica de peso; podés encontrar alguna declaración suelta en algún libelo que no se estudia en ninguna parte, porque carece de relevancia filosófica. Ese entusiasmo no lo encuentro en sus libros. Un acto que lo deja mal parado: la primera edición de Ser y Tiempo, publicada antes del régimen nazi, estaba dedicada a su maestro en la escuela fenomenológica y antecesor en Friburgo Edmund Husserl, que era judío; pero en la segunda edición, con el nazismo ya entronizado, Heidegger omite esa dedicatoria, que volverá a introducir una vez terminada la guerra. Si me preguntás, lo veo antes como un acto de cobarde oportunismo político que como una manifestación de antisemitismo. Nueve meses dura como rector de Friburgo, renuncia por discrepancias con la política académica nazi y empieza un gradual distanciamiento del régimen. Desde 1936 da cursos sobre Nietzsche en los que polemiza veladamente contra la interpretación que los intelectuales orgánicos del nazismo hacían de Nietzsche: es decir: en sus cursos Heidegger niega la lectura de Nietzsche que hacían los nazis. Incluso después dijo sospechar que a esos cursos asistían infiltrados espías del régimen que lo estaban vigilando. Una en contra: nunca se desafilió del partido nacional socialista. Cuando termina la guerra, los vencedores empiezan un proceso de desnazificación que le impide dar clases durante algunos años. Por ese entonces, empieza en Europa occidental, sobre todo en Francia, un movimiento para "descancelar" a Heidegger, por considerarlo un gran filósofo. Ese movimiento de reivindicación es encabezado por Sartre con su breve libro El existencialismo es un humanismo. El argumento principal que usa Sartre para salvar a Heidegger es que el alemán era un existencialista ateo y que el existencialismo era en realidad una filosofía humanista. Curiosamente, Heidegger escribe una célebre Carta, donde niega la interpretación bienintencionada que había hecho Sartre de él. En Carta sobre el humanismo Heidegger desmiente a Sartre en tres puntos fundamentales que podrían haber acelerado su rehabilitación: - dice que él no es existencialista; - dice que él no es ateo; - ¡y dice que él no es humanista! Es decir, no cede ante la versión pasteurizada que Sartre y favorecedores intentaron. De todos modos, si me preguntás, yo creo que en los libros filosóficos de Heidegger no hay rastros del nazismo y que él es en realidad el pensador fundamental para criticar la civilización tecnocientífica que en el mundo globalizado se extiende por el planeta. Me parece que nadie antes ni mejor que él pensó los problemas actuales de la informática No creo que leyendo ningún libro de Heidegger caigas en la tentación de volverte nazi.

martes, 9 de octubre de 2018

Teatro en el aire

La otra.-radio del 8102018 (capicúa) se puede escuchar acá 


¿Qué lecciones se pueden sacar del desastre de esta semana en Brasil en relación con la política argentina? ¿El derrumbe del macrismo -que ya muestra cien signos- podría dar lugar a algo todavía peor que macri? ¿Se agrieta Cambiemos ahora que Lilita se apioló de que el gato es corrupto? ¿O, en un estilo que hace unos años se denominaba "moyanismo", la Carrió lo golpea para después negociar? Sea como fuera, unas declaraciones en las que la garante moral 😂 de Cambiemos sale en la tapa de La Nación diciendo "Le perdí la confianza al presidente", aunque horas después se desdiga, marcan las grietas del armado político oficial. La falta de conducción política de este proceso de degradación social está a la vista.

Hablando del macrismo y de Lilita, ¿qué hay para ver en teatro? Ja, no... es una falta de respeto ligar la degradación de la palabra pública del macrismo con un arte venerable como el teatro. ¿Desde cuándo existe el teatro? -Muy probablemente desde antes de que existiera la escritura-. ¿Hasta cuándo existirá? -Con toda seguridad, junto con la música y la pintura, se seguirá practicando cuando todas las tecnologías inventadas desde el siglo xix en adelante hayan colapsado-. ¿Se puede plantear una resistencia desde la escena teatral contra la era de la manipulación tecnológica de las conciencias y los deseos que posibilita los ciberfascismos que se propagan en el siglo xxi? ¿No son el teatro y la música experiencias históricas que persisten por causa de su cercanía a la verdad, a pesar de las más microscópicas invasiones de la voluntad de poder en la era del cibernihilismo? 

¿Todas las canciones son iguales?

Están las que dan la sensación de poder detener el tiempo por un instante/ y cargan el espíritu de gente extraña/ a un corazón ausente no se lo engaña./ También hay, y parece broma, un repertorio en otro idioma/ canciones que no leemos y solamente miramos./ Hace mucho que aprendimos y nos acostumbramos/ a escuchar palabras que nunca entendemos/ tanto que no sabemos si entendemos/ ni siquiera las de este idioma./ Fuera de broma, hay canciones lo suficientemente heroicas/ que paran los relojes con el pensamiento de alguien. (El salmón, "Todas son iguales")

¿Se puede resistir cantando? ¿Canciones de resistencia? ¿Quién acaba de grabar una nueva versión de "Bella Ciao" en un disco titulado, precisamente, Songs of Resistance 1942-2018? ¿Cómo darme cuenta de si todo esto no es una pesadilla de la que voy a despertar pronto? ¿Y si al despertar el mundo es todavía peor de lo que lo percibo? ¿Quién soy yo, el que está escribiendo estas preguntas? ¿Por qué es el ente y no más bien la nada? 

Con el bocho lleno de preguntas nos lanzamos en la medianoche del domingo hacia el micrófono para hacer La otra.-radio. No logramos responder más que una u otra, las más contingentes, pero en cambio nos topamos con otras, que nos llaman, que nos inquietan, más hondas -con el permiso de los que gustan resbalar por superficies de hielo y látex-. Las decisivas quedaron colgando del aire.


"El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera" citaba Nadia Albarracín en un momento del programa a Federico García Lorca, para decir que todo teatro es político. La sensibilidad de un pueblo y la posibilidad de cambiarla o adormecerla no es poca cosa: en la era de la tecnomanipulación de las conciencias y las sensibilidades, en la época de los macris y los bolsonaros, cuando el sentido se enmaraña en  redes virtuales y la verdad se ahoga entre los likes, en la era de la posverdad y del tecnonihilismo, el encuentro en el territorio que convocan la escena teatral, la conversación o la música podría ser un campo de disputa. El teatro se pone a funcionar, nos dice Nadia, cuando se juntan al menos dos en un lugar, no hay teatro sin ese encuentro r e a l . Con solo uno solo no alcanza.

Cuando las velas ya ardieron y no arden, casi al filo del programa aparece un párrafo de Deleuze o Félix Guattari, en El Anti-Edipo:

«El problema fundamental de la filosofía política sigue siendo el que Spinoza supo plantear (y que Reich [Wilhelm] redescubrió): «¿Por qué combaten los hombres por su servidumbre como si se tratase de su salvación?» Cómo es posible que se llegue a gritar: ¡queremos más impuestos! ¡menos pan! Como dice Reich, lo sorprendente no es que la gente robe o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. ¿Por qué soportan los hombres desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlas no sólo para los demás, sino también para sí mismos? Nunca Reich fue mejor pensador que cuando se niega a invocar un desconocimiento o una ilusión de las masas para explicar el fascismo, y cuando pide una explicación a partir del deseo, en términos de deseo: no, las masas no fueron engañadas, ellas desearon el fascismo en determinado momento, en determinadas circunstancias, y esto es lo que precisa explicación, esta perversión del deseo gregario».

Estas preguntas nos inquietan aún cuando dejen fuera de cuadro, en su generalización apresurada, a otros y otras: los que luchan incesantemente, con alegría. Quizás ya pensar en términos de «masas» y de «deseos gregarios» sea un tributo involuntario que estos eminentes pensadores [Nietzsche, Freud, Reich, Deleuze, Guattari] le rinden a la era del nihilismo. ¿No es acaso sorprendente que haya otras y otros que no se conformen con menos que con la verdad?



Todas o algunas de estas cuestiones fueron rozadas en la hora cincuenta de radio en la que además hablamos de algunas obras de teatro y escuchamos unas canciones que conducen a este mismo sitio. El audio del programa se descarga clickeando acá.

martes, 11 de septiembre de 2018

Días distintos

Especialísimo Calamaro en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


Acaba de aparecer Días distintos, el ensayo de Walter Lezcano dedicado a la fabulosa trilogía de fin de siglo de Andrés Calamaro: Alta suciedad, Honestidad brutal y El salmón, una torre poético-musical conformada por ocho volúmenes y ciento cincuenta y cinco canciones, que colocó a Calamaro en el podio de los muy pocos grandes artistas vivos argentinos. Calamaro se reveló desde joven como un creador de hits entradores, de estructura musical sencilla, concepto despojado y letras de apariencia inocente que, como verdaderos Caballos de Troya -según acota Lezcano respecto de "Mil horas"-, esconden referencias múltiples e inquietantes. 

Justamente, la facilidad para las rimas de Calamaro, sus melodías entradoras, su propensión a cierta comicidad melancólica y su falta de solemnidad le costaron una injusta reputación de artista ligero, juicio que se basa en escuchas distraídas. La transición que va desde el pulido concepto artístico de Alta Suciedad hacia el torrente ominoso de El salmón despeja las dudas de los que al final pueden comprender (aunque hay quienes mueren aferrados al prejuicio). La lírica de Calamaro, sobre todo en sus hits más difudidos, podría parecer un arte menor para quienes consideran a Spinetta el non plus ultra de la poética en la música popular. Pero una escucha atenta lo revela como un literato descomunal. Desde La otra sostenemos -y lo bancamos a full- que Calamaro tiene letra suficiente como para ser uno de los mejores escritores argentinos. Los que creen que las letras solo viven en los libros y nunca en las canciones no van a entenderlo. Los devotos de la importancia menos. 

En el programa del domingo pasado de La otra, guiados por el libro de Lezcano, compartimos con Maxi Diomedi esta tesis que a muchos podrá parecerles impertinente. Las canciones de Calamaro ya forman parte del inventario popular y será muy difícil desplazarlo. Su calidad de escritor está todavía por admitirse. Una idea que nos salió durante el programa es que bien podrían trascribirse, una tras otra, las 103 canciones de El salmón en un libro, despojadas de su soporte musical de baja fidelidad, como él quiso que sonara. Leídos de corrido, estos 103 textos terminarían de despejar su excelencia literaria. Dado que hay muchos que se jactan de no haber escuchado nunca El salmón completo, al menos podrían abstenerse de emitir una opinión sobre esta cuestión.

El audio del programa, con las pocas canciones que pueden entrar en un programa de dos horas más nuestros comentarios y las referencias al libro de Lezcano, puede escucharse clickeando acá. Ahí nuestros fundamentos se extienden. Para pronunciarse sobre el fondo de la cuestión vendría bien abrir las orejas y ponerse a escuchar los discos.

Acá transcribo apenas unas pocas entre sus letras más logradas, de las menos conocidas (no todas las pasamos en el programa):

Dos Romeos
" si no terminamos juntos..."
Él nació en una casa de cemento como vos y como yo
en un barrio de casas bajas y lluvia
en el país es importante el material y todo eso
la casa era propia.

Pero la diferencia si querés era brutal
el nació pegado a su hermano siamés
y una tercera cabeza que había sumaban tres
y juntos fueron estrellas de rock.

Pero la tercera cabeza no tenia relación
con los dos hermanos, Barry y Tom
y había que torcerse para no tocarse.

Dos Romeos son
dos Romeos pegados
y alguna que otra Julieta hay
dos Romeos
dos Romeos eran más
que cualquier Romeo individual.

De una vez, Barry y Tom son separados
(pero sin sangre)
están casi muertos en una habitación de hotel
la mucama repugnada se robó hasta la almohada
y fueron tres partiéndose en dos.

La operación se llevó a cabo en el cuarto del hotel
y el cirujano maldito no se dio a conocer
pero la intervención final fue un éxito total
ya que los Bang Bang ahora son dos o tres.

Dos Romeos son
dos Romeos pegados
y alguna que otra Julieta hay
dos Romeos raros
dos Romeos son más
que cualquier Romeo individual.

Las dos cabezas juntas en la almohada están soñando
que una corbata normal están usando
cuando volví a Nairobi me encontré que los Bang Bang ya separados
con un tema habían pegado
que decía así:

"Bajo el signo de Géminis incubado 
sesenta y nueve es el numero dorado,
somos dos en uno, un todo formamos
con doble cañón la carga disparamos".

De los dos hermanos,
uno está vivo, creo que ese es Tom, creo
el otro sobrevive con un corazón artificial de cartón
pero no resistieron la siguiente operación
y las tres cabezas en un nudo descansan para siempre.

Desde esa retorcida posición un ojo mira el cielo de la mañana
pero eso ya es cosa del pasado
A veces todavía eschucho los discos de Bang Bang
que son más que un Romeo normal
que son más que un Romeo individual.

Lou Bizarro

Lou Bizarro perdió por knockout
con Roberto Mano de Piedra Durán
y su hermano Bizarro invade el escenario
para rescatar a Lou.

Lou Bizarro quedó muy mal
pero llevó manjares a su hogar
que no pudo ni probar
que no pudo ni probar.

Esta es la historia que nadie contó
la historia de otro boxeador que perdió
esa noche América bizarra lamentó
la caída de un campeón sin corona.

Y Mano de Piedra ni se enteró
si Lou Bizarro se levantó
porque alguien en el ringside le encaró
creo que algo le gritó en español.

Y América bizarra se divide en dos
el gran sector que ni se enteró
y los interesados por el perdedor
que son dos
tal vez nosotros dos
tal vez nosotros.

Lou Bizarro perdió por knockout
fue en el primero o en el segundo round
un fallo que nadie protestó
un hombre ganó, otro hombre perdió.

En casa de Lou Mamá Lou lloró
pero el cuñado la apuesta ganó
la hermana de Bizarro aprieta su pañuelo
bordado en Sicilia por un bisabuelo.

Esta no es la historia de Lou solamente
es casi todas simultáneamente
son diez segundos de un hombre común
que en la lona cayó
y en ese caso la pelea perdió.

Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou,
Mamá Lou, papá Lou.

No quiero ser Vincent
no quiero ser Van Gogh
No quiero ser Tyson
Tyson en Japón
porque un campeón a veces cae
un campeón también cae
porque un campeón a veces cae
un campeón.

Hay

Hay ciertas personas que toleran el alcohol
de una forma sobrehumana
personas que mueren todos los días
pero siguen caminando.

Hay ciertas personas que mataron a su ángel
de la guarda
hay personas que son un soplo de aliento
de la eternidad.

Hay ciertas personas que se movilizan
por la estela de un caracol
locos cuya sonrisa es más bella
que el amor de Dios
que el amor de Dios.

Hay personas de cristales
tallados como diamantes
que a la luz de un respirar
son muslos de amazonas
ahorcando el dulce cuello del amor.

Y hay amores que mueren
y hay amores que matan
y hay ciertas personas
que toleran el amor de una forma sobrehumana
más bellas que el amor de Dios
más bellas que el amor de Dios.

Hay personas que otorgan sus ojos
a cuchillas de afeitar
hay personas que llueven en las venas
con el letargo de un beso
personas que han matado
a su ángel de la guarda
más bellas que el amor de Dios
más bellas que el amor de Dios.

Hay personas.

Aguas peligrosas

El coronel es un genio pero vio demasiadas cosas
y vamos a ejecutarlo en aguas peligrosas
un cocinero, un surfista y un negro
que van a matar el primero
y el Capitán Huracán remontando el río
hasta el centro de Camboya no se folla
no se folla.

Uh, no sé por qué voy a matar al coronel
si no hay otro tan genio como él
será que vio el horror tantas veces
que se cansó de estupideces
es el más profundo del mundo y además
se va a dejar matar.

Este coronel es lo más
(ah, jajaja...)
habrá que matar a Brando y salir pirando
porque esos cuarteles de invierno
son el infierno
y no tiene quién le escriba
por eso me va a dejar a mí
nadie va a quedar vivo
es el fin del mundo
Camboya profundo
aguas peligrosas y demasiadas cosas.

Primero me sirvieron la cabeza del cocinero
y después el coronel Brando dijo
capi, crucificando
dijo, crucifícame y no trates de entender el sacrificio
los dos somos soldados forma parte del oficio
de matar y matar.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Vecinos buchones y canas violentos contra los pibes: el devenir invisible del fascismo cotidiano

¿Cómo se da este devenir imperceptible hacia las prácticas fascistas?


Comunicado del Centro de Estudiantes de la Técnica 5:

Repudiamos la violencia institucional ejercida por las fuerzas de seguridad en Lomas de Zamora hacia compañeros del segundo año de secundaria de la E.E.S.T. N 5.

El 16 de noviembre algunos estudiantes de nuestra escuela se encontraban en la plaza San Martín de Turdera esperando el horario de ingreso a educación física. Una mujer dirigió una queja a la policía porque uno de los compañeros pasó cerca de ella con su bicicleta y por esto llegaron efectivos de las policía local y bonaerense.

Ante el intimidamiento de los efectivos hacia nuestros compañeros, ambos se alejaron de la plaza por miedo a que les saquen sus bicicletas o les hagan algún daño, después de los casos de abuso policial que se dieron en el distrito. Luego la policía comienza a perseguir a uno de los pibes, hasta que uno de los uniformados lo golpea con la puerta del patrullero produciéndole una caída y un fuerte golpe en la cabeza. Los efectivos obligan al compañero a decirles su número de documento y este argumenta que no lo recuerda entonces los policías comienzan a golpearle en la cabeza.

Mientras tanto, el otro compañero vuelve a la plaza porque sus amigos tenían sus pertenencias y cuando llega al lugar la Policía lo pone contra un árbol y comienzan a hostigarlo verbalmente con prepotencia y amenazas. Entre dos policías lo agarran poniéndolo contra un árbol y luego tirándolo al piso, doblando sus brazos por la fuerza, sujetándoles las piernas, colocándole la rodilla en la espalda y poniendo las esposas como si fuese un delincuente. Nuestro compañero, tirado en el piso, comenzó a argumentar que es menor de edad y que no pueden llevarlo detenido pero a ninguno de los policías le importó y lo metieron a un patrullero de la bonaerense para llevarlo a la comisaría.

Como hicimos en todas las ocasiones en donde la violencia institucional y el abuso de poder nos golpeó, hoy repudiamos fervientemente el hecho aberrante que llevó a cabo la policía bonaerense y local, y exigimos que el Estado tome cartas en el asunto. El abuso policial corresponde a una forma de concebir a lxs pibxs y a la juventud, no como sujetos de derechos sino como delincuentes.



Postdata de La otra: Hace varios días que sigo pensando en el proceso del devenir fascista de nuestra sociedad, un fenómeno no dictado por las leyes de la naturaleza ni tampoco por la mano invisible del mercado. Es un experimento colectivo propiciado por las clases dominantes en esta fase en la que se quiere introducir a la sociedad argentina de pleno en el estado mundial del reinado del terror y la crueldad de la que hablaba Nietzsche hace más de un siglo cuando anunciaba el advenimiento del nihilismo. 

Nihilismo, Nietzsche, neoliberalismo, vecinos buchones, violencia policial, neofascismo, una escuela de Turdera: a alguno le podría sonar una cadena de elementos distantes y heterogéneos o a un forzamiento de conexión de elementos distintos. Sin embargo, me parece que esa disociación que se pretende efectuar para desligar lo micro de lo macro es una de las características del pensamiento neoliberal que inyecta el terror y la crueldad en la vida cotidiana. La incapacidad del neoliberalismo para pensar la relación entre la macro-economía y la micropolítica  -o la voluntad de desligarlas-tiene raíces en el liberalismo más clásico, que solo ve hechos atómicos donde todos los signos apuntan en una misma dirección: el envilecimiento de los vínculos sociales.

Una auto-degradación lleva a que amplios sectores medios y medios bajos, a pesar de sufrir las consecuencias del ajuste y el verdugueo social, se entreguen a una crueldad que fomenta su propia ruina. Repito, porque la pregunta requiere instalarse: ¿Cómo se da este devenir imperceptible de las prácticas fascistas? ¿Cuándo nos "olvidamos" de la atmósfera cotidiana de la dictadura?

Quizás mejor que leer a José Natanson sea escuchar a Andrés Calamaro para entender qué es lo que realmente pasa.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Si no hay que pelear, no peleamos

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


En el programa del domingo pasado de La otra.-radio (medianoche, Radio Gráfica, 89,3) estuvimos saboreando el muy buen nuevo disco de Andrés Calamaro, Volumen 11, cuyo título no alude a una posición en la serie de sus discos solistas sino a la máxima intensidad de volúmen en el que pretende ser escuchado: 10 + 1. Se trata del disco más libre y, probablemente, el mejor que haya sacado Andrés desde El Salmón. Lo cual puede tener una explicación en su producción artística: no debió ajustarse a los criterios estandarizados del pop industrial que imprimió a los discos de su última década Cachorro López (que acá solo metió mano en "La noche", el corte de difusión que, de todos modos, quedó muy bien), o quizá simplemente se trata de un nuevo rapto de inspiración salmonesca que coincide con la circunstancia de que la producción artística fuera más libre. Y, a pesar de que varias de las canciones fueron compuestas para destinos diversos (el OST de una próxima película de Alex de la Iglesia, un proyecto de 24 horas de música de Javier Corcobado, alguna zapada en vivo, una versión a pedido que quedó afuera de un disco tributo a Infame) Volumen 11 guarda una notable unidad conceptual.

Es una versión madura, noctámbula y refinada de la más clásica extirpe del blues y rock porteño, que no oculta su devoción por Pappo y Spinetta. Con el valor agregado del millaje en las rutas que ostenta con orgullo la voz curtida de Calamaro y su manejo único de líricas simples, precisas y hondas. Menos estribillos adhesivos y más revolución turra. Se agrega derecho a la lista de lo mejor de 2016.

El auge del humano

En el programa también encontrarán todo lo que La otra puede ofrendarle a una medianoche de domingo: política pendenciera; un anticipo del ciclo de recitales que va a dar esta semana Fernando Cabrera en Café Vinilo; películas (La noche de Edgardo Castro, El auge de lo humano de Teddy Williams, Train to Busan de Yeon Sang-ho, Capitán Fantástico de Matt Ross y Viggo Mortensen, entre otras); Basura de canciones, un disco recientemente editado por Gustavo Sala, que reúne sus improvisaciones musicales junto a Nico Igarzábal en el programa radial Basura de persona. 



Y un debate sobre el manoseo periodístico al que la Rolling Stone sometió al Indio Solari. Para escuchar el programa clickear acá.

Capitán Fantástico

Me espera una tormenta interminable
con frentes de batalla diferentes
mi propio panorama se presenta complicado
retirada...
y los árboles opinan en silencio
mejor por hoy que siga todo igual.

Si no hay que peinar, no peinamos
si no hay que pelear, no peleamos
si no hay que viajar, no viajamos
si no hay que pensar, no pensamos
si no hay que cantar, no cantamos
voy a intentar o disimulamos...
AC, El huevo y la gallina

sábado, 3 de diciembre de 2016

La noche & La noche

Este domingo a las 12 de la noche, Edgardo Castro, director de La noche en La otra.-radio // Además: Volumen 11, el nuevo disco de Andrés Calamaro  // FM 89,3 Radio Gráfica // Online acá




La noche es atrevida y pretenciosa
la noche tiene tanto para dar
y pide firmemente caprichosa
que no faltes un día a clase ni por enfermedad.

La noche sopla siempre como el viento
que siempre sopla, en algún lugar su blues
no es una señorita, es una señora
y hay que saber tratarla a la noche como tal.

La noche es el día a la sombra
que busca y te nombra como un tango fatal
y hay que bailarlo como Virulazo
el paso de la noche con deseo de bailar.

La noche y su colecciones
como corazones abandonados
la noche y su colecciones
como corazones abandonados.
Tonta, todo en la vida se paga
tonta, conmigo no.

No me voy, ya soy parte del decorado
me alegro de haberme encontrado contigo otra vez
mi amigo preferido y peligroso
poderoso enemigo que se llama igual a mí.

La mentira también tiene pies de barro
mi carro esta enchulado en Villa Cariño
el niño que llevo adentro ya tiene sus años
los daños los paga el que viene detrás.

La noche y su colecciones
como corazones abandonados
la noche y su colecciones
como corazones abandonados.
Tonta, todo en la vida se paga
tonta, conmigo no.




Apuesta extrema, salto al vacío. Si decir ésto es decir poco más que nada, es, al menos, lo primero que puede arriesgarse luego de ver La noche, el debut como director cinematográfico del actor Edgardo Castro. Y es que difícilmente esta ópera prima pueda componer serie con otras películas del cine argentino –y aquí el recorte de fronteras estrecha demasiado las potencialidades del film– si se considera que ciertos ecos de malditismo parecieran condenarla a ser una película solitaria y a prescindir de cualquier progenie. No porque carezca de elementos proteicos que pudieran ser retomados por otros directores, sino porque la singularísima experiencia de Castro apuesta a extenuar sus propios recursos condenando prospectivamente al remedo epigonal a quienes pretendan adentrarse en el camino trazado por La noche ("La larga noche de Edgardo Castro" Javier Rossanigo, completo acá).

La noche realiza la proeza de un registro porno donde no hay ningún orgasmo: el goce, aparentemente, está en otra parte. El deseo fuera de foco: no se sabe qué desean los personajes, qué los mueve, en esa deriva siempre saturada de cocaína y que los vuelve, frecuentemente, figuras espectrales, perdidas en una ciudad que poco los acoge, pero que tampoco los persigue ni los sanciona. El chongo de la primera noche es el más propicio: por la paga ofrece erección y abrazo, que es lo que se le pide. Desde ahí, los que suceden van derrumbando la fantasía sexual: son escenas sin goce, apenas puntuadas por un erotismo débil, donde la escena sexual deja lugar a otra cosa: una charla, un juego (como el del trío con la mujer cis y su amigo: pasados de cocaína, se divierten con ropa interior del hombre araña, más que con el trío sexual). El film dramatiza, en sus silencios, en su cámara siempre muy cercana, en los fragmentos de cuerpo a la intemperie que repetidamente pone en escena, la conformación de ese abismo entre el protagonista y esa noche en la que su deseo parece no tener lugar, línea de satisfacción. Hay, sí, una escena donde el chongo adquiere su antiguo esplendor: una orgía de una mujer trans con varios hombres, en un boliche. Pero el protagonista queda afuera de ese circuito de goce, rechazado, justamente, por el pibe al que se quiere acercar. La noche toma las medidas de esa nueva distancia entre el deseo del protagonista y esos chongos con los que, aquí, no pasa nada: ninguna intensidad, ningún goce, más bien los restos, ese desenfoque de una fantasía que no puede anclarse en estos cuerpos. Incluso en la última escena -el último chongo, digamos-, lo que podría ser una extática lluvia dorada (un “regalito”, dice el pibe), aquí se vuelve una escena disonante, más bien inofensiva y donde nadie parece gozar demasiado: como si los cuerpos no pudiesen encarnar, canalizar las fantasías que los reúnen. Esa obturación, ese flujo trabado, eso que no termina de pasar: La noche pone ahí a sus chongos ("La noche de los cuerpos", Gabriel Giori, completo acá).



domingo, 24 de enero de 2016

La grieta, modelo 2007

Scott Fitzgerald, Gilles Deleuze, Andrés Calamaro: un programa de colección de La otra.-radio para escuchar clickeando acá


Muy pronto va a volver a emitirse La otra.-radio en vivo, en nuestro querido horario de los domingos a medianoche, en otra radio que oportunamente anunciaré. Mientras tanto seguimos con la práctica de subir al blog cada domingo a última hora un programa de colección de nuestros primeros años. Esta vez es un programa que hicimos en verano de 2007, cuando La otra.-radio no había cumplido siquiera un año y duraba solo una hora. Estamos solo Maxi Diomedi y yo, con Carmen Cuervo en la producción, por lo que infiero que es de febrero de ese año. Desde el inicio del ciclo tuvimos la idea de hacer programas que cruzaran a personajes a veces distantes, pero que era posible vincular con un eje temático. Los protagonistas de este programa fueron Francis Scott Fitzgerald, Gilles Deleuze y Andrés Calamaro. Y el hilo conductor es "La grieta", que en 2007 tenía resonancias diferentes a las actuales.

Dice Scott Fitzgerald en The Crack up

Febrero de 1936

Evidentemente toda vida es un proceso de demolición, pero los golpes que llevan a cabo la parte dramática de la tarea —los grandes golpes repentinos que vienen, o parecen venir, de afuera—, los que uno recuerda y le hacen culpar a las cosas, eso golpes que, en momentos de debilidad, habla a los amigos, esos golpes no hacen patentes sus efectos de inmediato. Hay golpes que vienen de adentro, que uno no nota hasta que es demasiado tarde para hacer algo con ellos, hasta que se da cuenta de modo definitivo de que en cierto sentido ya no volverá a ser un hombre tan sano. El primer tipo de demolición parece producirse con rapidez, el segundo tipo se produce casi sin que uno lo advierta, pero de hecho se percibe de repente.

...Y me rompí como un plato viejo.

Me di cuenta de que en esos dos años, con objeto de preservar algo —tal vez un sosiego interior, tal vez no—, me había apartado de todas las cosas que acostumbraba amar, que cada acto de la vida, desde lavarse los dientes por la mañana hasta la cena con un amigo, se habían convertido en un esfuerzo. Comprendi que durante largo tiempo no me habían gustado personas ni cosas, sino que sólo seguía con la vacilante y vieja pretensión de que me agradaban. Incluso comprendí que mi amor hacia los que me eran más cercanos se había convertido sólo en un intento de amar, que mis relaciones informales —con un editor, un vendedor de tabaco, el hijo de un amigo —eran solamente lo que yo recordaba de antes que debían ser, de otros dias. En el mismo mes llegaron a molestarme cosas tales como el sonido de la radio, los anuncios de las revistas, el chirrido de las vías de tren, el muerto silencio del campo —sentía desprecio ante la blandura humana, y de repente (si bien secretamente) sentía hostilidad hacia el esfuerzo—, odiaba la noche en la que no podía dormir y odiaba el día porque se encaminaba hacia la noche. Ahora dormía sobre el lado del corazón, porque sabía que cuanto más pronto lo cansara, aunque fuera un poco, más pronto llegaría esa bendita hora de la pesadilla que, como una catarsis, me permitiría encarar mejor el nuevo día.


Dice Gilles Deleuze en Lógica del sentido, "Porcelana y Volcán":

«Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición». Pocas frases resuenan tanto en nuestra cabeza con este ruido de martillo. Pocos textos tienen este irremediable carácter de obra maestra y de imponer silencio, de forzar un asentimiento aterrado, como la novela corta de Fitzgerald. Toda la obra de Fitzgerald es un único desarrollo de esta proposición y sobre todo de su «Evidentemente». ¿Qué pasó exactamente?

(...) Por supuesto que sucedieron muchas cosas, tanto en el exterior como en el interior: la guerra, la quiebra financiera, un cierto envejecimiento, la depresión, la enfermedad, la pérdida del talento. Pero todos estos accidentes ruidosos ya produjeron sus efectos en su momento; y no serían suficientes por sí mismos si no socavaran, si no profundizaran algo de toda otra naturaleza y que, por el contrario, no ha sido puesto de manifiesto por ellos sino a distancia y cuando ya es demasiado tarde: la grieta silenciosa. «¿Por qué hemos perdido la paz, el amor, la salud, una cosa tras otra?» Había una grieta silenciosa, imperceptible, en la superficie, único Acontecimiento de superficie como suspendido sobre sí mismo, planeando sobre sí, sobrevolando su propio campo. La verdadera diferencia no está entre lo interior y lo exterior. La grieta no es ni interior ni exterior, está en la frontera, insensible, incorporal, ideal. Con lo que sucede en el exterior y en el interior tiene relaciones complejas de interferencia y cruce, de conjunción saltarina; un paso aquí, otro paso allí, a dos ritmos diferentes: todo lo que ocurre de ruidoso, ocurre en el borde de la grieta y no existiría sin ella; inversamente, la grieta no prosigue su silencioso camino, no cambia de dirección según las líneas de menor resistencia, no extiende su tela sino bajo el golpe de lo que ocurre. Hasta el momento en que los dos, el ruido y el silencio, se unen estrechamente, continuadamente, en el crujido y el estallido del fin, que ahora significa que todo el juego de la grieta se ha encarnado en la profundidad del cuerpo, a la vez que el trabajo del interior y del exterior ha distendido sus bordes.

(...) Cuando Fitzgerald habla de esta grieta metafísica incorporal, cuando encuentra en ella, a la vez, el lugar y el obstáculo de su pensamiento, la fuente y la desecación de su pensamiento, el sentido y el sinsentido, es porque ha efectuado la grieta en el cuerpo con todos los litros de alcohol que ha bebido. Cada uno arriesgaba algo, ha ido lo más lejos posible en este riesgo, y extrae de ahí un derecho imprescriptible. ¿Qué le queda al pensador abstracto cuando da consejos de sensatez y distinción? ¿Hablar siempre de la herida de Bousquet, del alcoholismo de Fitzgerald y de Lowry, de la locura de Niestzsche y de Artaud, permaneciendo en la orilla? ¿Convertirse en el profesional de estas charlas? ¿Desear solamente que los que recibieron estos golpes no se hundan demasiado? ¿Hacer investigaciones y números especiales? ¿O bien ir uno mismo para ver un poquito, ser un poco alcohólico, un poco loco, un poco suicida, un poco guerrillero, lo justo para alargar la grieta, pero no demasiado para no profundizarla irremediablemente? Donde quiera que se mire, todo parece triste. En verdad, ¿cómo permanecer en la superficie sin quedarse en la orilla? ¿Cómo salvarse salvando la superficie, y toda la organización de superficie, incluidos el lenguaje y la vida? ¿Cómo alcanzar esta política, esta guerrilla completa?


Me agarró la lucidez total
y quiero perderme un poco.
Para no ser un recuerdo
hay que ser un reloco.

Lo dijo Peralta Ramos
y lo transcribió Martínez,
y lo leí y tengo mala memoria
pero lo aprendí,
de acuerdo y poco a poco.

Para no ser un recuerdo
habrá que ser un reloco.
Y quién te va a perdonar
no hacer exactamente lo mismo.
Todos los abismos están
prohibidos o mal vistos,
es lo mismo.

Es sábado a la noche,
apenas me enteré, eso calculo.
No veo la televisión ni disimulo,
vos estarás rascándote el culo.
Yo no hago nada más
que lo que me corresponde
y es verdad, hago demasiado
a veces del otro lado.

Debo ser un bohemio,
una especie de otro milenio,
un maldito que pasó a la acción armada,
fue un desastre o no pasó nada.
Es otra cosa que el tiempo dejará enterrada.

Vuelvo por Cabildo
como cuando era potrillo,
no uso color amarillo, pero brillo
a cambio de algo por determinar.
Otro contrato sin firmar,
y sin hogar y sin soportar una cocina,
pero el tiempo no se termina.
Y queda gasolina y futuro,
el futuro.

El presente es duro,
se presenta
con su chicle de menta,

Verano 2007: Oscar Cuervo, Maxi Diomedi. Productora: Carmen Cuervo. Operador: Miguel. Lo podés escuchar ahora mismo clickeando acá.

viernes, 8 de mayo de 2015

Kierkegaard sin wifi (x Calamaro)

El domingo pasado estuvimos leyendo fragmentos del libro de Andrés Calamaro, Paracaídas & vueltas. Para escuchar el programa, clickear acá.


Un pensador sin paradojas es como un amante sin sentimientos.
Kierkegaard sin WiFi.
La verdad y la paradoja.
Por eso Kierkegaard se va a Alemania hasta que pare de llover.
Por eso vuelve a Copenhagen para vestir de negro y caminar siempre bajo un paraguas sombrilla.
O será que Kierkegaard está sin WiFi.
Constantinis está a punto de volver a las cavernas anteriores a la tecnología de los Samsung y descubrir lo que se puede hacer sin Internet.
Va a fumar, va a escribir, a tocar el saxo de madera, escribir cartas, proponerse cosas.
Los conversatorios arrieros le mostraron un gaucho distinto, más pícaro y solidario.
Martinfierrista habitual, Constantinus opta por escribir ficciones eróticas, su don Juan, aun declarado dead-on-arrival por Leonard Cohen.
Muerto al llegar.

Capítulo 52
(...)
Graciosamente.
Johannes sufrió el escarnio en Copenhagen.
Ver sus fragmentos pisoteados por botas manchadas con sangre y bosta.
Morir y resurgir de las cenizas nunca aspiradas por Keith.
El juez Willy podría encontrarse en un estadio próximo.
Otro catálogo incierto de mesetas.
Constantinus no puede evitar que vengan hacia él los sándwiches de miga.
Ya tomó sus medicinas, las de las diez.
Que le merman las capacidades psicópatas de integrarse en el pensamiento de Kierkegaard sin WiFi.
Johannes está estable porque purgó con insistencia el camino hacia aceptar la ausencia permanente de Keef thr Riff pero ya sabe oler la tormenta en el aire.
Y está viviendo, aun atento a la noticia inevitable.
Y será su herencia lo que su padre querría para él.
Leer y escribir.

Extracto de Aforismos Diapsálmata, escrito por El Filisteo

NOTA DEL EDITOR: El domingo pasado, en la segunda parte de La otra.-radio, estuvimos leyendo algunos fragmentos del libro de Calamaro, Paracaídas & vueltas. No leímos este curioso fragmento donde Andrés juega con varios de los pseudónimos que Soren Kierkegaard usó a lo largo de su obra: Johannes, Constantin Constantius, el Juez William, que mezcla con referencias autobiográficas del propio Calamaro y un personaje de ficción, Keef the Riff, inspirado en Keith Richards. En el programa del domingo leímos otros fragmentos en los que Calamaro se refiere a su relación con Charly, con Bob Dylan y Enrique Symns. (Ver más acá y acá).

El programa se puede escuchar clickeando acá.

domingo, 3 de mayo de 2015

La sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche

(Correspondencia de Andrés Calamaro con Enrique Symns) *



15 de junio, Mar del Plata
Amigo Andrés:
El hospital es el aeropuerto de la vida y de la muerte, ya que la gran mayoría nacemos en hospitales y partimos hacia la nada desde ellos, lo de tu padre es fantástico pero yo he vivido una existencia demoledora. Supe escribir que "la sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche, navegando alborozados, hasta perdernos para siempre". Pero ahora todo cambió. Como ya he dicho más de una vez, mi vida cumple con la consigna de un bolero que alguna vez compuse y que se llama Rumbo, piérdeme el rumbo. Estoy solo, sin pareja, nómade por destino y no decisión. En los últimos años me mudé veintitrés veces. En cada mudanza pierdo todo, pero sobre todo el rumbo. Como ya imaginaba, bajo cobardemente hacia la muerte por la ladera de la existencia.
Te quiere, Enrique.

27 de junio, Madrid
Querido Enrique, entiendo la debacle de los bienes materiales en la mudanza, por poco que tengas no hay cosas que resistan mudarse, abandonarlas... viajar lejos. La soledad nos interviene, nos ocupa y nos habita, creo que estamos solos aunque encontremos a la Venus de las pieles. Especialmente, ¡Caray! Para mí fue un caos. Las paredes se venían encima, celebraba alucinaciones, perdí todo en mis transiciones también. Quizás tengo una camiseta con agujeros o una de aquellas camperas de cuero... como últimos bienes materiales, sobreviviendo. Sigo transitando mi mes tranquilo. Madrid está cálida, el barrio sereno con sus adoquinados y su silencio muy de apreciar en una ciudad ruidosa. Fuimos a ver a los Rolling Stones, a encontrarme con estos hermanos mayores. Asistí a una espléndida demostración de rock y de vida, sin artificios en plan Disney, sin grabaciones ni artefactos escenográficos. Se mostraron tocando juntos en un escenario normal, y habitado por los amplificadores y la batería. También vimos a la leyenda de la tauromaquia, José Tomás. Por poco se deja la vida en la Plaza de Toros de Granada. Le dio la espalda al toro, quizá porque fue a buscar el estoque para matar; el toro no dudó un segundo en atropellar al torero, que cayó redondo, inmóvil, desvanecido y con los ojos entreabiertos. Lo llevaron con pavura a la enfermería y otro torero se dispuso -no sin complicaciones- en matar al toro. Mientras lo intentaba, José salió de la enfermería, pálido: tocado pero no hundido; para matar. Merecía salir en hombros pero declinó el honor para ir a la enfermería y de ahí al hospital, sin heridas en la carne, con una costilla fisurando. Dos días después volvió a torear dos morlacos en León, dos de tres únicas faenas en todo el año. En Alicante fue Morante el artista, el más puro y flamenco de los toreros. Es mi amigo, me aconsejó leer la Conferencia del duende que dio Federico García Lorca. Realmente tiene conceptos, sonríe en la arena y sabe tomarse con filosofía una tarde gris. Te gustaría conocer a José Antonio, el arte es él. Recibe mi fraternal abrazo.

28 de junio, Mar del Plata
Andrés, en tus relatos siento que viajo contigo, aunque no salga de mi cuarto oscuro. Qué hermosos eventos a los que asististe, pero sobre todo te envidio Madrid, aunque quizá sea el de mi memoria, ya que viví cuatro años allí pero hace cuatro décadas. Los hombres que se juegan la vida por deporte nunca me atrajeron como me atraen los pistoleros. Estoy escribiendo muy lentamente, demasiado lento. Y no veo casi a nadie, no tengo amigos. Vivo en una ciudad trágica, Mar del Plata, que durante el día saca lustre a una decencia sospechosa y que por las noches se esconde de sus propios horrores.
Un abrazo
Enrique

* Entre los varios libros que me regalaron o me regalé en mi reciente cumpleaños, está el de Andrés Calamaro, Paracaídas & vueltas. Diarios íntimos, uno muy bueno que confirma lo que sabía de otro modo, que Andrés, además del cantante popular, es también uno de los grandes escritores argentinos contemporáneos. Sabrán disculparme que hable así, ya que no soy crítico literario para establecer semejantes jerarquías y no leo tantos libros de literatura actual ni anterior. Pero ya el contacto con las canciones de Calamaro me decía que es muy potente y agraciado el trabajo que él hace con el significante, su modo de decir. En el libro habla de sus giras, de toros, de sus amigos, de Charly, del Indio, de Moris, de Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera, de Spinetta, de Pappo, de Dylan, obviamente, de insomnios y tóxicos, de redes sociales y ciudades. Y todo lo toca con un tacto delicado, medio irónico, cariñoso, desgarrado y discreto. Uno de los mejores capítulos aparece casi al final, y es esta correspondencia que él mantiene con el gran Enrique Symns, de la que reproduzco solo un fragmento. Gran libro que voy leyendo de a poco junto con los otros que me regalaron o me regalé. Y que iré comentando.

Hoy a medianoche en La otra.-radio, Fm La Tribu, 88,7, online hd o sd, si a fibertel se le antoja, cosa que a veces no sucede.

martes, 24 de marzo de 2015

El salmón, Pez, Divididos, Flopa, Manza, Minimal, Aristimuño, Liliana Herrero

Textos sobre la música argentina del siglo xxi



Andrés Calamaro

por Oscar Alberto

Si el citado siglo empieza en el 2000 (cosa que es materia de controversias, pero no nos conviene revisar eso justo ahora, que estamos terminando de publicar los resultados de nuestra mega-encuesta y los apuntes con los que nuestros amigos contribuyeron a analizar a los artistas más votados), entonces hay que admitir que justo ese año Calamaro arrojó la última bomba atómica del rock argentino, estoy hablando de El salmón, obviamente. Las circunstancias autobiográficas de su producción también estás sobre-escritas. Pero creo que vale la pena todavía pensar en qué momento de la historia del rock argentino aparece, cómo establece su contemporaneidad, cómo señala a sus precursores y determina su posteridad.

Hay una tensión de Calamaro con su propia obra a la que El salmón llega a ajustar cuentas. Él fue alguna vez el pendejo que opacó el brillo escénico de Miguel Abuelo en la primavera alfonsinista, con sus hits ligeros y pegadizos, algo que se reprocharía a sí mismo. Porque el alfonsinismo terminó como todos ya saben y casi al mismo tiempo, o un poco antes, Miguel se murió. El ambiente festivo de esa década corta resultó tener demasiada muerte olvidada sólo por un momento. Charly escribe ya en el año 88 (pero la grabará en el 98) “Todo el mundo quiere olvidar”. Lo reprimido vuelve: si hay una ley de la historia, una sola, es ésta.  Por ende, en el 89 presenta sus credenciales el Calamaro disidente, el otro, su lado noir, el Calamaro blue. Su carta de presentación es Nadie sale vivo de aquí.

Es menester señalar que hay al menos dos Calamaros, como había dos (o tres) Romeos, los Bang Bang de la canción de aquel disco del 89:



Él nació pegado a su hermano siamés
y una tercera cabeza que había sumaban tres
y juntos fueron estrellas de rock
pero la tercera cabeza no tenía relación
con los dos hermanos, Barry y Tom
y había que torcerse para no tocarse.
Dos Romeos son dos Romeos pegados
y alguna que otra Julieta hay
dos Romeos, dos romeos eran más
que cualquier Romeo individual.

De pronto, el chico de los hits vuelve algo sombrío y logra una inquietante metáfora para hablar de lo que la sociedad quería esquivar: “había que torcerse para no tocarse”. Ahí escala del talento al genio.

De todos modos, el tránsito posterior de Calamaro parece alejarlo de esa zona delicada: se va a España y con el rock insolente y expansivo de Los Rodríguez hace prevalecer su lado hitero, mucho más eficaz ahora puesto que su universo (su mercado) se ha expandido a toda el habla hispana. Eso parece no tener techo. Cuando la juvenilia madrileña de Los Rodríguez haya completado su ciclo (con algunos muertos a cuestas también), vendrá el AOR-de-un-single-tras-otro, Alta suciedad. Una gema elegante, producida por Joe Blaney, bien Los Angeles, con sonido internacional, balance perfecto, sesionistas soñados y cierta turra frialdad a través de la cual Andrés anunciará su disidencia de modo civilizado, de modo que todos quieran comprársela. Pero late ahí una sorda rabia que tanta brillantez aligera.

Hay luego un pequeño gesto: un año después de Alta suciedad AC edita un disco que a veces ni siquiera figura en su discografía oficial: Las otras caras de Alta suciedad, versiones no tan pulcras de algunos de los grandes hits, más un gusto por hurgar y apropiarse de un repertorio popular que va desde Gardel hasta Moris, pasando por boleros, rumbas y rancheras (gusto que expandirá en el paso siguiente). Hay ahí una desprolijidad tímida que va a explotar en el dobleHonestidad brutal. A esa altura, el Bang Bang disidente toma el comando. Hace demasiadas (37) canciones, se pone oscuro un poco demasiado, se avinagra y se aspereza. Desde el título mismo, este disco extraordinario es ya un gran gesto pendenciero. ¿Contra quién? Contra la Compañía, contra el mercado, contra el público que lo venera por esas canciones redondas e irresistibles, contra el público que lo desprecia por esas canciones redondas e irresistibles.

Contra sí mismo.

El talento instantáneo y el dinero rápido lo han ido amargando por dentro. Mientras tanto, a ambos lados del Atlántico, un mundo vil corea sus estribillos.

Si todo hubiera quedado ahí, un historiador del rock en español diría: ese fue su disco descarnado. Su gesto honesto. Pero resulta que al poeta disidente no le parece suficiente (este pequeño ensayo adopta cierto gusto por la rima fácil, contagiado de ya saben quién).Y entonces se arma la podrida: La Podrida del Rock and Roll, podría llamarse, evocando a aquella Pesada de Billy Bond que tuvo una misión crucial en la primera mitad de los 70. El salmón es una revuelta y una vuelta de La Pesada del Rock and Roll, donde en lugar de tocar Billy, Spinetta, Pappo, Charly, Lebón, Gabis, Medina, Martínez, Pajarito Zaguri y Jorge Pinchevsky tocan Calamaro, Calamaro, Calamaro, Calamaro, Fogliatta y Pappo. Todos secundando a los diversos solistas que son: Calamaro, Calamaro, etc.

El salmón es un vómito del siglo XXI incubado en la fiesta demasiado larga de la década infame del siglo anterior. Hay por ahí algunos potenciales hits desperdigados que en otro contexto más amigable habrían sido recibidos con pitos y matracas (“Revolución turra”, “All you need is pop”, “Valentina”, “Tuyo siempre”, Gaviotas”, todos inoculados por una alta toxicidad que los bizarrea demasiado para las buenas maneras del pop); y una relectura sórdida de un repertorio entre popular y plebeyo, con deslumbrantes apropiaciones de “Así”, “Alfonsina y el mar”, “Libros sapienciales”, “El día que me quieras”.



Pero ese disco quíntuple con silueta de pescado alargado es una película de horror, el corazón de las tinieblas, una resaca muy insistente, un plano secuencia interminable de la era del pesar. La rabia que lo anima no le permite buscar matices para airear el ambiente. Calamaro nos incita a encerrarnos en su habitación oscura. Su facilidad para la melodía entradora es poco a poco dejada de lado y a medida que nos internamos en su melancolía terminal, este depresivo famoso amenaza con no soltarnos nunca más. ¿103 canciones? ¿307? ¿mil y una? (Leer completo acá).

***

Pez



por José Miccio

...En una canción el lenguaje no depende de sí mismo. Minimal no escribe poemas (igual que Spinetta, igual que Solari). Un equívoco literaturista impide pensar en “Que me pisen” a la hora de identificar grandes letras de rock en castellano. O en “Juana de Arco”, esa maravilla de los Ratones Paranoicos. Pero lo cierto es que hay más arte en el “La-la-lala-la” de Juanse que en las profundidades a las que aspiran unos cuantos. No se trata -más vale- de que las letras no importen: se trata de que su poder depende casi todo de la música que lo hace posible. Una canción de rock dice antes que nada: Yo no digo, yo sueno. Y luego sí, una vez atrapados por el sonido, las palabras pueden resultarnos poéticas, volverse consigna o tatuaje, llegar a nosotros con una plenitud que parece provenir solo de ellas. Es inútil desestimar su energía. Copiamos pedazos (de letras) de canciones en la carpeta del colegio, en la agenda, en las remeras, en la pared, en el placar, en los libros, en las tarjetas que acompañan los regalos de amor. Pero es la música que subyace al recuerdo de la letra lo que determina su fuerza emocional. ¡¿Escuchaste lo que dice?! viene después de ¡Escuchá eso! En Pez abundan las frases de fácil transcripción. Y momentos asombrosos como la oración con frase adjunta con la que empieza “Por siempre” (“Se van -el tiempo apremia y tienen que partir- las almas”). Como las canciones están a la altura de lo que pretenden no hay riesgo de fatuidad. Pero a veces algo se pierde en estos éxitos: esas iluminaciones de la palabra que no existen más que en el sonido, que no envían señales cuando leemos las letras en el sobre del CD o en la página del grupo, y cuya maravilla no se puede comunicar sino poniendo play y diciendo: ¡ahí! En el sauna eléctrico de Pez, por ejemplo, “Árbol, dame asilo” es un momento más bello y más poderoso que declaraciones que parecen funcionar por fuera de la música como “Sin justicia no hay luz/ sin furia, libertad”, por recordar dos canciones del maravilloso El sol detrás del sol (“Desde el viento…” y “Tristezas del sur”).

Difícilmente alguien copie en su carpeta ese instante de gloria, cuya emoción inmensa se sostiene toda en el sonido. Pero es lógico: nadie nunca prefirió llevar encima “Luna loba dedo cal” en lugar de “Mañana es mejor”. Lo que importa es otra cosa: el hecho de que lo que nos hace anotar las palabras no está todo en las palabras sino en eso que no podemos anotar (la música tiene una escritura, por supuesto, pero el tema es otro). En el caso de Pez, que cambia y cambia, que se hace folk en Hoy, que se hace hard en Volviendo a las cavernas, que se hace progresivo en Folklore, que se hace punk en Pez, que se hace folk, hard, progresivo y punk en cualquier momento, incluso en una misma canción, en el caso de Pez, decía, lo que importa antes que nada es la brillante combinación de (presuntos) opuestos que conforma su sonido y el talento compositivo y vocal de Minimal. La voz decide buena parte de la fortuna de una canción: es el espacio en el que la letra y el sonido se vinculan y discuten. Se trata de un arte difícil, imposible de evaluar en términos de afinación. (Palo canta mejor que Aznar. Aznar es incapaz de pifiar una nota). La voz delicada de Minimal le hace bien a sus letras tremendas. O mejor dicho: hace a sus letras tremendas. (Leer completo acá).

***

Divididos



por Federico Anzardi

“Más vale que los rockeros jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad. Porque en esa profesionalidad se establece un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada”, escribió un Spinetta rabioso en 1973 en su manifiesto Rock, música dura, la suicidada por la sociedad. Amapola del 66, publicado en marzo de 2010, reivindica las ideas del rock que originaron el movimiento en nuestro país y provocaron que Mollo y Arnedo se hicieran músicos. El disco rechaza la industria que reemplazó la angustia existencial de los inicios y que moviliza todo proceso creativo.

“Muerto a laburar” y “Amapola del 66” resumen la idea del disco. En la primera canción, Luca Prodan es utilizado por la maquinaria discográfica y comercial del rock, que lo vuelve morbo-pasión, bandera y ringtone. En la segunda, Mollo canta mejor que nunca y dice que el tiempo es hoy, abriendo un círculo que se cierra dos temas después, en “Senderos”: allí explica que vienede ayer, pero no es el ayer. Mañana es mejor. Spinetta omnipresente. Los herederos del Flaco podrían cobrar regalías por este álbum. Amapola del 66 no es una reedición de los viejos valores, sino una redención del ingenuo sueño del rock que sirve para trascender al ser, encontrar el alma.

En los últimos quince años, Ricardo Mollo y Diego Arnedo sumaron a su gran capacidad instrumental y compositiva un elemento que es más difícil de encontrar y que no aparece sólo por ensayar mucho con el baterista de turno: aprendieron a hablar sólo cuando tienen algo para decir. Alcanzaron la madurez conociendo sus tiempos. Nada suena forzado en el Divididos actual. Porque bebe de sus influencias y convicciones más profundas para mirar al futuro. (Leer completo acá).

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Flopa, Manza, Minimal



por Joaquín Vismara

En algún modo, Flopa Manza Minimal es una ventana a miedos, incertidumbres y miserias de sus propios integrantes  “Soñando estrellas por la mañana, y por las noches esperando el sol, y no hay calma y mi alma no descansa nunca”, “Ni gracia me hace saber que en tu lista estoy debajo del Álbum Blanco”, “Ella envió de regreso mis cartas, mi orgullo, mi estupidez”… una colección de temores absolutamente terrenales e identificables. Cada palabra parece elegida con precisión quirúrgica. Al igual que con la música, todo está calculado en la medida justa.

Publicado a mitad del 2003 por Azione Artigianale, tanto el disco como el trío corrieron la misma suerte que los demos de Flopa que llegaron hasta Minimal. Esas doce canciones circularon de mano en mano, como si la necesidad de divulgar esa obra fuera una urgencia imposible de desatender. En un escenario en el que los artistas convocantes se peleaban por medirse en escenarios que sólo les quedaban a mano en un escenario post devaluatorio, ahí estaban estos tres amigos haciendo patria a favor de la belleza de lo simple. Canciones a puro piel y hueso, como hacía rato no se escuchaban por estas latitudes (y que hoy en día tampoco abundan).  (Leer completo acá).

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Lisandro Aristimuño



por Patricio Féminis

No es extraño. La música del cantautor (una definición en tensión, ya, en la cultura sonora argentina del siglo XXI) de Viedma, Río Negro, sigue sin hallar o necesitar rótulos entre quienes, con la mente en las bateas en declive comercial, siguen buscando espejos para aquietar sus propias imágenes o preconceptos sobre los géneros. ¿Qué hace Aristimuño? ¿Qué hará mañana? A esta altura de la evolución musical del país, en que la raíz folklórica se cruza con el rock, el jazz, la electrónica y hasta las cuerdas clásicas, en un desarrollo creciente y crucial, la obra de Lisandro Aristimuño sigue dinamizándose, encuentra nuevas generaciones en las cuales resonar, y se perfecciona a niveles de ajuste técnico e instrumental tampoco sin espejos por aquí.

“Yo tomo todo lo que escuché: soy un resultado de todos ellos”, dijo Aristimuño en una entrevista que le hice para un diario nacional en 2013, cuando estaba tramando los primeros ciclos de presentaciones de su último disco Mundo anfibio en el Gran Rex, con convocatoria siempre hacia arriba (y las plateas llenas también). Un festival de cuerdas para su alma de rock, un vuelo de melodías en ritmos con aires siempre más allá de lo que, en otros tiempos se nombró, hasta el hartazgo, como rock cuadrado. Predecible. Autoconsciente y poco desafiante. Pero el rock -como filosofía, como acción- siempre fue un cuestionamiento de sus propias normas y poderes, incluso cuando el mercado lo volvió un remedo trágico o satírico de los referentes esenciales. Aristimuño conecta con las tradiciones del rock argentino en su guitarra, en su capacidad melódica y en su ética de canciones, y su destreza está en hacer fluir sus canciones hacia otras tradiciones siempre en movimiento: las de, lo que se da en llamar aquí, folklore. (Leer completo acá).

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Liliana Herrero


por Patricio Féminis

Ella trae a los ausentes y los presentes. A los idos, a los que volverán, a los que traman nuevos sentidos en las orillas caminadas: en las venideras. En memorias y en identidades aquí delante: Liliana Herrero, la entrerriana nacida en Villaguay en 1948, comparte y reúne en su voz un caudal de melodías, ritmos e interrogaciones acerca de la cultura argentina hecha sonoridad, silencios, necesidades de cambios. Ella, la que se radicó en Rosario en 1966 y se desafió a sí misma en cada uno de sus discos. La que trazó una forma inquieta y liberadora, también incómoda, para reapropiar las músicas argentinas en nuevos oídos. Retomar legados, poéticas, formas del decir de provincias; desnudar retóricas de tradición congelada; desarmar discursos sobre lo propio y lo ajeno; contener en la voz a las voces de los que no están y celebrarlas como huellas de vanguardias de otros años. Hacia un futuro pendiente. (Leer completo acá).