sábado, 30 de octubre de 2021

Del natural - Árboles y Pájaros (Gustavo Fontán)

Doc Buenos Aires - Estreno mundial este domingo en la Sala Lugones



por Oscar Cuervo

Dice Gustavo Fontán que Del Natural y Árboles y pájaros son parte de un programa trazado al comienzo de la pandemia: una serie de pequeñas películas que tomaron como punto de partida el territorio que tenía frente a sí. La enunciación del programa es modesta en relación con su resultado. 

En Del natural el portento inagotable de la physis se fragiliza en el encuentro con la mirada de Fontán, que se constituye en algo distinto de un mero observador. Él pulsa la máquina de registro. En una película sin rostros, voces, palabras ni cuerpos humanos, lo que se deja ver y oír es el verde tímido de una ramita balanceada por la brisa, la lluvia suave que horada la resistencia de la piedra, el choque del viento que satura el micrófono captor, el ojo de la luna a la vez insomne e indecisa, los sesgos del infinito cielo amenazados por la niebla, el canto escueto del pájaro antepasado de la música, el silencio sobrecogedor de la montaña que trae ecos de voces ausentes. 

El devenir de la naturaleza se asienta en el fuera de campo de la historia humana. En la época del mundo reducido a imágenes por la prepotencia tecnológica, la labor del artesano consiste en hacer aparecer la grieta que quiso esconderse en el borde en el que se rozan el mundo y la máquina.



Tratándose de dos películas hermanas, el vínculo que reúne y discierne a Del Natural con Árboles y pájaros es sin embargo misterioso. Las dos se rinden absortas al incesante brotar de la vida. La ausencia de palabras y de rastros humanos señalan en ambas al dispositivo del registro callado: como aquello ante lo cual el misterio de la tierra y el cielo se abren. El hombre es el que presencia e indaga con su cámara. Me atrevo a proponer que en Árboles y pájaros la absorción de la mirada por parte de la naturaleza es irresistible y total: en ella impera la danza majestuosa entre las hojas de los árboles mecidas por la brisa, el andar leve de las aves y el abismo insondable del cielo; mientras que en Del Natural se hace visible la fricción de la physis con la tecnología de registro. Árboles y pájaros se entrega sigilosa a la danza delicada de las criaturas mientras Del natural manifiesta la materialidad del soporte digital y su propia aspereza.

A la vez, estas dos "pequeñas películas", como Fontán las llama, forman parte de una serie iniciada el año anterior con Luz de agua y Jardín de piedra (que pueden verse clickeando acá). La pandemia impuso el parate desde el que las cuatro películas se detienen a mirar el mundo y la tierra. La catástrofe humana es el fondo mudo sobre el cual el proyecto de cuatro tiene lugar. Esa catástrofe, que teñía el díptico inicial de un tono ominoso y fúnebre, parece dar lugar ahora al imponente resurgir de la physis. En ningún caso se trata de películas a-históricas. La pregunta por el habitar humano en la tierra es el acorde permanente que suena de fondo en el cine de Fontán. Pocos cineastas se ciñen con tanta fidelidad a pulir su intuición inicial. Ese impulso se desliza a través de los años en películas hermosas como El árbol, La orilla que se abisma, el cuarteto que estamos comentando acá o El piso del viento (2021), el largo que también se proyecta en el marco del Doc, este domingo en la Lugones.

Se trata siempre del habitar humano y del mundo que se abre a la mirada y la escucha. Secretamente el flujo del tiempo es lo que persiste, ante lo cual la mirada humana es un destello a punto de cesar.

[La información completa sobre la Selección Argentina en el DocBsAs, se encuentra acá.

miércoles, 27 de octubre de 2021

3SCOMBRO5 (Raúl Perrone, 2021) - Película de cierre del DocBuenosAires

 Estrena el 31/10 a las 22:00 hs. - Sala Lugones




por Oscar Cuervo

Un conjunto de figuras entrevistas por el fantasma fugaz de un Caravaggio blanco y negro habitan en Ituzaingó las ruinas de un edificio a punto de ser derribado. El cine de Raúl Perrone es enemigo de las sinopsis, por lo que la anterior aserción queda aniquilada por la experiencia. Ver y oír 3SCOMBRO5 es otra cosa. Podría haberse tratado de un edificio del cine de Coutinho en el que las ánimas invocan amores esperados de hace mucho y entonan canciones con las que buscan traducir su inquietud. Perrone en cambio se sumerge en el oscuro espeso de un tiempo suspendido en el que se topa continuamente con milagros: el milagro de la luz que hace estallar el marco de una ventana, el de los infinitos matices del plateado, el sobresalto del color moreno de unos talones deseados, el polvo rosa del ladrillo que tiñe la luz celeste. Las pieles obradas por el tiempo surgen apenitas del fondo negro y la devoción a la Virgen se dice en ritmo de rap. El delicado tejido sonoro –rumores, ladridos, pasos, gritos lejanos, cumbias, la voz que de vez en cuando narra, el jadeo del amor- le da volumen a la superficie plana de la pantalla. En un espacio desolado, todo es milagro.




Perrone es renuente también a las generalizaciones, por lo que en su filmografía innumerable ninguna fórmula sencilla puede abarcarlo. Pero como creador de una época en la que la cosa antes llamada cine atraviesa una mutación de su sintaxis con final aún incierto en cada una de las estaciones de su viaje hay una marca de este temblor. Para ver 3SCOMBRO5 hay que aprender a no saber casi nada.

lunes, 25 de octubre de 2021

Hasta que La hija de la lágrima y Say No More no entren al canon garciano no habrá sosiego ni justicia.

Esta historia no ha terminado. Ya todos lo saben porque el sábado fue cadena nacional: Charly cumplió 70 y una ráfaga de amor atravesó la Argentina como pocas veces pasa. Esto es un signo de algo: ¿se trata del más importante argentino vivo? Si el mundo no está solo hecho de bienes tangibles, si el cuerpo de un músico no tiene los límites que mensura la biología sino los traspasa hasta dotar de sentido la sensibilidad de varias generaciones que no se ponen de acuerdo en casi nada más, es probable que a este país que tiene aproximadamente dos siglos más o menos, Charly lo haya habitado, afectado, y puesto música y letra a digamos un 33% de su historia. Las canciones se emitieron desde su parlante pero están en el aire y en nuestros sueños y pesadillas.

Charly apareció a tocar en el Centro Cultural Kirchner en medio de la emisión de Patologías Culturales en FM La Tribu, lo cual es una bendición y una maldición a la vez para su conductor Maxi Diomedi, que tenía un programa armado en base a precisamente Charly. Maxi la piloteó como buen hombre de radio, relatando la salida al escenario del Maestro y dejándolo sonar y dejando al público aplaudir sin que el programa se despeinara. Eso es la radio después de todo y esa es su nobleza clásica a la que ningún podcast podría aspirar. Y si estamos hablando de Charly lo que corresponde es que aparezca en medio del programa en el que lo estaban invocando y venga a alterar su imagen, que es mejor que todas sus imágenes. Después de la salida inesperada de Charly, el programa sigue.

Yo tuve la suerte de que mi bloque estuviera pautado justo para las 19:30, cuando ya Charly había terminado de tocar. Si Charly se hubiera atrasado un poco, mi participación en el programa quedaba para la semana siguiente. Pero ahí con la brisa de Charly aún rozándonos fue mucho mejor. Un poco de emoción, de más emoción, nos vino bien: teníamos que tratar de decir algo sobre García en un fin de semana en el que nadie se privó de decir lo suyo.


Y ahí fuimos: la obra de Charly es fácilmente periodizable: en 1972 sale Vida, su primer disco (el año que viene estaremos celebrando -otra vez- su medio siglo). Desde entonces hasta 1982 integra tres bandas eternas: Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Si ahí terminara, Charly habría pasado a la historia de la música. Pero desde el 82 hasta el 92 aprox. hace su carrera solista que se inicia con una seguidilla de perfección extraterrestre: Yendo de la cama al living, Clics Modernos y Piano Bar, tres al hilo. Hazaña sobrehumana solo equiparable a, digamos, Rubber Soul, Revolver y Sgt. Pepper. Obviamente si por alguna contingencia Charly solo hubiera grabado estos tres discos, la gloria la tenía ganada. Entonces ahí empieza otro tipo de dificultad: ¿cómo sobrevivir cuando uno tocó el cielorraso? ¿Golpeando la cabeza contra el techo? Charly es el sobreviviente. Pensemos en los Beatles. Llegan a la perfección en siete, ocho años. Y después tienen que luchar el resto de su vida con haber sido un beatle. A Charly le pasa distinto: su obra solista no es un intento de superar a sus bandas juveniles: en el primer surco del primer disco ya las superó. Después de esa santísima trinidad pongamoslé que estira el efecto hasta el 92. Ahí empieza el tercer período, el choque de la cabeza contra el techo, el rompedero de cráneos, la mutación, lo que se suele nombrar como el período Say No More (aunque el disco propiamente dicho lo saca en 1996). Esta tercera etapa se sabe que empieza cuando Charly parece perder el comando de su vida, de sus discos y sus shows. Si la iniciamos en 1992, no se sabe bien dónde termina. Quizás cuando Palito se hace cargo de su sobrevivencia en 2008. Esa es la decisión que toma Roque Di Pietro para escribir el segundo tomo del libro difícilmente superable, Esta noche toca Charly. De ahí en adelante viene la cuarta etapa de un Charly sosegado e instituido. Si alguna vez escribió una canción llamada "Instituciones", la ceremonia colectiva de este sábado muestra que hoy él mismo es una institución. La sociedad argentina, después de años de hostigarlo, lo acepta como su Músico de la Nación.


Si vamos siguiendo la secuencia de estos cuatro períodos, aparece una evidencia clara: la tercera etapa, Say No More, aún no ha sido asimilada. Ahí no hay consenso: en las escuelas cantan "Inconsciente colectivo" o "Canción de Alicia en el País". Nadie decidió todavía qué hacer con "Andan", "Kurosawa", "No sugar", "Say no more" -la canción-, "Necesito un gol". Ni siquiera en las celebraciones del sábado hubo lugar para ellas, ni en el Kirchner ni Fito en el Colón. Pero estas canciones están entre las mejores de su obra. Por eso le pedí a Maxi que mi tramo en el programa lo cortineara con "Fax U", que para mí es superior a "Los dinosaurios", "Inconsciente colectivo" o "Canción de Alicia en el País". Es el Charly que todavía falta pensar: el segundo tomo de Esta noche toca Charly es apasionante porque encara ese problema. Si Di Pietro advirtió en el primer tomo que la obra de Charly no son solo los discos sino también las actuaciones en vivo, su tarea ya se hacía titánica. Pero en la etapa Say No More se pone peor: Charly toca todo el tiempo en todos lados: en su casa, en su limo, en sótanos, en recitales de otros que él invade, en los suyos, que no se sabe a qué hora empiezan ni a qué hora terminan, si es que llega. Entonces, ¿como acotar el objeto de estudio? Hay una sola posibilidad y Charly da la pista: Constant Concept. Si en su primer disco Charly entrega una joya como "Quizá porqué", su forma perfecta es algo que se puede asir. Lo mismo pasa con cualquiera de sus canciones tremendas de los primeros dos períodos: podemos analizar sus giros armónicos, su polirritmia, sus vuelcos líricos y admirarnos con el acabado impecable de su forma. El tercer período desborda las formas, es inasible, de una intensidad que da miedo: los que vimos a Charly entre 1992 y 2008 asistimos al rock de terror. ¿Con qué lo puedo comparar? En el programa se me ocurren varias analogías, pero una de ellas es: haber estado en Turín cuando Nietzsche se abraza al caballo, verlo caer, levantarse y seguir tocando.

Pero mejor escuchen lo que conversamos con Maxi el sábado a la tarde:
 

Después descubrí una hermosa conversación radial entre el artista plástico Daniel Santoro, mi amigo el Pájaro Salinas y César Litvin, en un programa que sale por AM 750 los domingos ¡a las 7 de la mañana!, El Gato Escaldado. Santoro fue al homenaje que Fito le hizo a Charly en el Colón. Es un momento precioso y me sirve para redondear este post.


De todos modos, esta historia no ha terminado.

sábado, 23 de octubre de 2021

Hoy hablamos de Charly

Hoy desde las 18 hasta las 20 en Patologías Culturales, conducido por Maxi Diomedi - FM La Tribu 88,7 - Online acá




Dice Roque Di Pietro en Esta noche toca Charly - Tomo 2: Say No More (1994-2008):

Villa Gesell: Autocine (20 de enero 1996)

[...] En El fantasma de Canterville, Charly está notablemente en otro planeta. Ya no canta ni dice: balbucea. Y mete solos de guitarra donde se le antoja. La banda, en tanto, cuya performance es muy buena, tiene que estar atenta para intentar entender de manera casi telepática en qué momento García dejará de hacer el solo para volver a la estructura del tema. "Y en mi casa tengo [a la] Turca", dice, otra vez, como en el ensayo en Fitz Roy del año anterior. El grupo en Canterville se aboca a la repetición obsesiva del riff para que Charly haga sus solos de guitarra, la mayoría de las veces muy interesantes, ya sea porque están fuera de tonalidad, porque genera melodías nuevas, o porque es una manera de entender la musicalidad que hay en los dedos de este artista, más allá del estado en que se encuentre.

[...] A pesar de que García está imposibilitado para todo, excepto para colorear lo que se le ocurra con su guitarra, por lo general de manera original y única (por las razones que sea, nunca más escucharemos algo así), hay que insistir con que la banda es muy sólida y que, si bien este concierto fue considerado un papelón, en los años por venir habrá performances (en lo estrictamente musical) mucho más flojas de sus grupos. El inicio de Revolución, por ejemplo, es un tormento sonoro, una bola de feedbacks muy disfrutable por los amantes del sonido de guitarras eléctricas. Claro, da un poco de pudor escribir que uno está disfrutando de algo que quizás es consecuencia del precario estado psíquico del artista que lo produce. Pero, de nuevo, así son las cosas con el arte radical o con los artistas radicales o con los artistas. 

[...] Dos días después, el lunes 22 de enero, los diarios entregaban su visión del desastre. Página 12, por ejemplo, tituló "El enésimo bochorno de Charly". (págs. 109-110).

Vean:


Hay que pensarlo, ¿no?

viernes, 22 de octubre de 2021

Existir con vos / Existir sin vos: Charly y la mutación


LA MUTACIÓN I

Ecce Homo: hubo un tiempo en que Charly llegó a ser el que era el que era: en el verano de 1994. Había sido el más diestro orfebre de canciones del país, había grabado decenas de discos asombrosamente perfectos, había nutrido el repertorio de la canción popular de gemas indelebles. Había entrado ya en la historia, siendo un tipo aún inconcluso. Pero llegó el tiempo. 

Víctima de libertad
víctima de un sol extraño:
cuando todos van a ver 
cuando va a nacer
todo va a caer
tengo que salir, volver
desaparecer
y alguien va a caer...

Salir, volver, desaparecer: Charly anunciaba al comienzo de La hija de la lágrima el viaje que iba a emprender. Tardaríamos en entender la mutación que empezaba. Después aparecería en público con el pelo platinado (una tarde de otoño en el hall del Teatro San Martín) y todos iban a prestar atención al color del pelo.

Al final de Existir sin vos. Una noche con Charly García (el documental de Alejandro Chomsky que se estrenó el 21 de septiembre de 2013 en Vorterix y ahora se lo encuentra en youtube, acá) él ya tiene el pelo platinado: la mutación empezó. Le dice al cameraman que le pida una canción: "La máquina de hacer pájaros", dice el otro. "La máquina son tres discos" retruca Charly. El camarógrafo empieza a entonar "Alto en la torre" y Charly lo sigue. Y de ahí a "There's a place", la canción fundante del lirismo beatle, la que lo había desplazado de su órbita mucho antes, siendo aún un niño. Charly sonriendo, en estado de confiada felicidad, coincidente consigo mismo, todos los Charlys juntos.

II

Charly durante la noche filmada por Chomsky compone una canción, "Existir sin vos", una gran canción todavía inédita. Están Alejandro Medina (la canción al principio suena a Manal), María Gabriela Epumer, el Zorrito y Samalea. La canción va cobrando forma: aparece un riff que va a terminar siendo el final de "Intraterreno" y un estribillo que va a ir a parar a "No sugar": 

pero no quiero
existir con vos
ya no puedo
existir con vos
existir sin
existir...

Tracks 19 y 20 de La hija de la lágrima. Un punto de inflexión en su obra, el momento de la disolución de las canciones. Charly artista romántico, a punto de conquistar su forma decisiva. A partir de ahí él mismo va a ser su propia obra. Constant concept.

El artista performático aún al comando. De un momento a otro lo perdería (tengo que salir, volver, desaparecer y algo va a caer) y para empezar su etapa más ardida y espeluznante. Ir a verlo  en las noches de presentación de La hija de la lágrima (meses después de esta noche de la película Existir sin vos) se iba a volver una excursión al abismo: dispuesto a dispendiarse en un solo gesto, incinerarse en público, volverse grafía o desaparecer en el aire. O que lo tragara la tierra. Nunca tuvimos tanto miedo en un show. El vértigo se iba a ahondar al año siguiente, en las caóticas presentaciones de Say No More en el Opera. Charly, el ídolo de nuestras juventudes, el flaco de las canciones, volviéndose un zombie, afantasmándose. Queríamos reconocerlo y nos costaba.

"Yo no estoy loco, ¿te parece que un loco puede hacer estos discos?"

martes, 19 de octubre de 2021

#Peronismos: bancate este defecto


por Oscar Cuervo

El periodista Pablo Ibáñez encontró una fórmula lingüística eficaz para relatar las internas peronistas: etiqueta sus tuits como #peronismos. Implica el reconocimiento de una imposibilidad, la de usar esta palabra de manera unívoca. Todo aquel que pretende eludir los juegos del lenguaje a los que se presta el uso de este nombre tan lábil se juega a postular una unidad que no es tal. En tiempos de incertidumbre, como este posterior a la derrota imprevista de las PASO, uno está inclinado a caer en la tentación de correr en busca de refugio en una casa amable y hospitalaria llamada "peronismo". Esta ilusión tiene un inconveniente: el peronismo nunca fue una casa amable. 

Hay que desconocer muchos de los tramos decisivos de su historia: el renunciamiento de Evita, Perón en la cañonera paraguaya, su relación hosca con los resistentes, las rupturas de Perón con Jauretche y Cooke, su acercamiento a las llamadas "formaciones especiales" a fines de los 60, Ezeiza, la destitución de Galimberti, el asesinato de Rucci, el forzamiento de la renuncia de Cámpora, la fórmula Perón-Perón, el viaje invernal del anciano líder al Paraguay pocas semanas antes de morir, los decretos de aniquilamiento del accionar de elementos subversivos firmados por María Estela Martínez e Italo Luder en 1975, la expulsión de López Rega del gobierno, la nula resistencia que opuso el peronismo al golpe de 1976, la desangelada campaña de Ítalo Luder y Deolindo Bittel en 1983, la infame década menemista, el abrazo de Menem e Isaac Rojas, los indultos, las privatizaciones de Dromi de "todo lo que deba permanecer estatal", los desbordes represivos del interinato de Duhalde, las cuatro fórmulas presidenciales de 2003, la renuncia de Menem al balotaje para dejarle a Kirchner una presidencia herida de legitimidad institucional, la traición de Cobos después del histórico discurso de Pichetto en 2008, la traición de Pichetto, el acercamiento del sindicalismo al macrismo en 2015, el "poné la fecha, la puta que te parió", el derribo del atril en Diagonal Norte, el silencio cómplice con que gran parte del pejotismo consintió la persecución de la mafia judicial macrista contra los dirigentes y militantes kirchneristas... 

Son demasiados los contraejemplos de la idea de que el peronismo es una casa hospitalaria a la que siempre volver, idea que se sostiene en algunos reales momentos luminosos a lo largo de 70 años, momentos de una potencia que permite seguir alentando la posibilidad de que el peronismo vuelva a ser el freno inevitable contra la disolución nacional y no un actor de reparto del nuevo orden planeado por sus enemigos históricos. Ser peronista es una experiencia áspera pero, en la penuria, los que tienen un acercamiento más emocional al movimiento se aferran al credo de que "Los días más felices, fueron, son y serán peronistas", cosa que puede ser verdad si se agrega que, además, desde una aproximación racional, algunos de los días más horribles también fueron peronistas: cuando en las noches de 1974 ganaban la calle las Tres A o cuando casi todos los dirigentes hicieron -hacen- silencio ante la inaceptable prisión de Milagro Sala. Los peronistas son luchadores populares que de lejos parecen moscas. Si sigo así, estoy a punto de que me declaren gorila, si es que ya no lo hicieron.

No una doctrina de pilares sólidos sino un juego variable del lenguaje nos permite conectar los momentos más paradójicos de nuestra nacionalidad para seguir pensándonos peronistas. Mi vínculo con el movimiento es más racional que emocional. Por el contrario, lo que me sorprende es que la tradición oligárquica liberal haya convencido hasta a los más firmes compañeros de que el peronismo es un sentimiento, cuando es la posición política más racional de que disponemos para enfrentar los momentos rudos de esta época -no recuerdo un solo momento de mi vida civil que no fuera rudo.

Entonces vamos con que este es un momento rudo y vislumbramos que el resultado de las elecciones de noviembre puede precipitar acontecimientos más rudos todavía. Pero tenemos la memoria de los momentos felices: cuando en la noche de la muerte de Néstor nos encontramos en la Plaza con todos los compañeros para abrazarnos y renovar nuestro compromiso o cuando fuimos a acompañar a Cristina a Comodoro Py una mañana lluviosa en que empezamos a volver de la infamia macrista. Parece chiste pero los momentos felices del peronismo suelen estar asociados a alguna desgracia y son los que nos dan más fuerza. 

Por ejemplo: este 17 de octubre fue raro porque las jerarquías no querían convocar a la Plaza, después de casi dos años de estar encerrados y dejar que la calle nos la ganaran las empastilladas de Pato Bullrich. Que sí, que no, que ni. En una semana tres o cuatro comunicados convocando, desconvocando, reconvocando, haciendo suspensión fenomenológica del 17 y llegando los monos. Al final, las que llenaron la Plaza el 17 de octubre de 2021 fueron Hebe y las Madres. Nunca la dirigencia fue tan renuente a movilizar, pocas veces como esta las bases marcaron el pulso para que se celebre el 17 con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes (verdad justicialista número 21). Se sabe que el peronismo pone en escena sus disputas internas a cielo abierto, transforman toda la calle en escenario del drama y así la interna se vuelve externa. Solo entonces se entiende perfectamente que, después de tanto ASPO, Alberto y Cristina no estén en la Plaza y la principal oradora sea Hebe. Y que Hebe diga que el Presidente debe hablar más con el pueblo y menos con los empresarios. Estas cosas no pasan en el radicalismo ni entre los liberales libertarios. Este estilo que desconcierta a amigos y enemigos hace que, al día siguiente, el conjunto de la burocracia sindical que no ponía la fecha la puta que los parió mueva todos su aparato y lleve igualmente o más gente que el domingo. 

¿Cuál de las dos marchas, la de las bases del domingo en la Plaza o la del aparato el lunes en Paseo Colón, es más peronista? Muchos fueron a una y deploraron la otra, pero también muchos fueron a las dos. La respuesta racional dice: el peronismo es el cruce de ambas. Todos están un poco incómodos con esta evidencia, pero te digo: ey, bancate ese defecto! Al fin y al cabo Cristina el sábado 16 desde la Ex-ESMA había convocado a una "una refundación de aquel pacto entre los trabajadores y el capital" -qué escozor producen estas palabras entre los trosquistas- y el documento de la CGT leído el lunes por Don Nadie pide "producción y el trabajo, única fórmula que garantiza un crecimiento sostenible con justicia social". Es decir, todos sabemos que los gordos de la CGT y los pibes para la liberación que Cristina tiene acá no se pueden ni ver y por eso no se juntaron el 17 ni el 18, a pesar de que están postulando lo mismo. Es probable que Cristina y Alberto hayan arreglado la conveniencia de no aparecer ninguno de ambos en cualquiera de las dos convocatorias y que eso permitiera digerir las críticas muy justas de Hebe y la elegancia del documento cegetista para apoyar al Gobierno sin nombrar a ninguno de los integrantes de la fórmula. Para frenar la embestida de la barbarie neoliberal que nos mira con ganas de aplastarnos tendríamos que estar juntos por más que unos y otros no nos podamos ni ver.

Día de la lealtad: ¿dos actos son dos lealtades o una sola?


por Willy Villalobos

Tomé el tren en Liniers con la incertidumbre de no saber cómo iba a resultar el acto del 17 de octubre en Plaza de Mayo.

Me preguntaba qué significaba la lealtad mientras miraba por la ventana un cielo azul en el que se destacaba ese sol que anticipa el verano y una luna casi llena que más tarde sorprendería a todos los que se animaran a contemplarla.

Pensaba que ser leales es algo así como tratar de ser justos. Más tarde en la Plaza me quedaría más claro.

Los pasajeros del tren estaban en silencio. En el último acto al que había concurrido los vagones eran una fiesta de baile, bombos y canciones que anticipaban la asunción de Alberto y Cristina. Ese día ella le dijo al Presidente que solo le hiciera caso al pueblo y que no se dejara apretar por las tapas de los diarios.

Ya pasaron dos años y la pandemia, el desastre que dejó el macrismo y las indecisiones del gobierno impiden pensar cuál sería el camino que nos llevará a mejorar la vida de nuestro pueblo. Como si esto fuera poco, se perdieron las PASO.

este panorama lo había advertido Cristina y luego de la derrota escribió una carta en la que manifiesta sus críticas porque no se priorizaron las necesidades de los que menos tienen y se prestó demasiada atención a las exigencias del FMI. 

La carta crítica provocó una reacción de algunos sectores que querían movilizar en apoyo de Alberto para que se distancie de Cristina. Menos mal que algunas sensatas consiguieron evitar lo peor, a pesar de la insistencia de los Chino Pérsicos que se caracterizan por intentar maniobras rupturistas.

El resultado está a la vista: nosotros a la Plaza el 17 y los otros al Monumento al Trabajo. La dirigencia gremial que durante el macrismo no quería convocar a un paro general hasta llegar al inolvidable episodio del atril derribado y la consigna "poné la fecha, la puta que te parió". Esos mismos, más o menos, son los que no quisieron poner la fecha del 17 excusándose en que el domingo era el día de la Madre y por eso el pueblo no se iba a movilizar. Estos muchachos tienen problemas persistentes en poner la fecha.

La unidad del Frente de Todos es motivo de debate entre la propia militancia.

Al llegar a Once las cosas cambiaronn, la mayoría arrancó con la marcha y volvió el alma al cuerpo. Llegamos a la estación Perú cantando y sonriendo con la bronca y la alegría a flor de piel.

Avenida de Mayo estaba llena de compañeros y me fui caminando hasta la Pirámide para escuchar el discurso de Hebe, que estaba por comenzar.

La convocatoria de las Madres fue muy inteligente, abrió un espacio para que decenas de miles pudieran expresarse. La expectativa era enorme y Hebe  no se anda con chiquitas.

Y ahí estaba esa Madre, junto a las otras, festejando su día con todos sus hijos, como debe ser. Se disculpó porque el asma no la dejaba hablar fuerte y arrancó resaltando la consigna con la que convocaron al acto: No al pago de la deuda externa con el hambre del pueblo, que la deuda la paguen los que se la robaron.

Dijo que no quería hablar de "ellos", que quería referirse al Presidente, que esperaba que la escuchara porque "últimamente se junta con los empresarios, con el grupo IDEA, pero no con nosotras"

"Señor Presidente, tenemos un 44% de pobres y usted pretende pagar una deuda que se robaron, usted reparte alimentos de bajísima calidad y resulta que los flanes no tienen huevo y los yogures no tienen leche. 

"No nos engañe, señor Presidente, nosotros queremos comer como comen los ricos".

A pesar de la poca voz, Hebe canta la posta y es ovacionada por la gente. 

Se escuchan algunos gritos en contra detrás de mí, me acerco y escucho un diálogo entre compañeros. Uno dice: "No tiene que tratarlo así al Presidente, eso favorece a la derecha". El otro le pregunta si lo que dice Hebe es verdad, el primero asiente.  Hebe dice la verdad, por eso es Hebe.

Luego hablan otros. Boudou reclama investigar la deuda.

Luego llega Mario Secco, intendente de Ensenada, que con mucho énfasis resalta: "Si nosotros nos bancamos las diferencias, que ellos se blanquen las nuestras. No se tienen que enojar con el pueblo, que se enojen con Clarín y toda esa manga de mafiosos. Exigimos la libertad de los presos políticos. Quédense tranquilos que yo voy a estar siempre, siguiendo las directivas de mi jefa, Cristina".

NOTA DE LA REDACCIÓN: La particularidad de esta vuelta del peronismo a la calle residió en las idas y venidas de las convocatorias, la fecha de la movilización, el domingo 17, el lunes 18, el Día de la de la Leatad, el Día de la Familia, los comunicados, las desmentidas, los resquemores entre los diversos convocantes y las interpretaciones que se les asignan a estas dos movilizaciones en base a sus convocantes, sus consignas explícitas o sus silencios, sus presencias y ausencias. La Plaza del 17 fue convocada por la insistencia de un sector muy importante de la militancia, con una manifiesta incomodidad del sector albertista del gobierno. Fue masiva y tuvo un tono crítico y combativo. El lunes 18 convocó la CGT poniendo en marcha todo el aparato. La movilización fue inmensa, las organizaciones sindicales pusieron toda la carne en el asador. La coexistencia de las marchas dan lugar a interpretaciones diversas: a falta de movilizaciones durante los dos años de la pandemia, en este octubre el peronismo convocó a movilizarse dos días seguidos y con consignas parcialmente coincidentes y parcialmente discrepantes. Esta duplicidad demanda un análisis que las plazas no terminan de expresar con toda claridad, el relato mismo de Willy Villalobos dice que el domingo esto se debatía en la Plaza: ¿se trata de una diferencia estratégica o solo táctica en el seno del Frente de Todos, a pocos días de las elecciones? ¿Es un debate necesario en el interior del movimiento popular para redefinir el sentido de la unidad? ¿La unidad de los diferentes es una expresión de debilidad o una fortaleza? Evidentemente las dos marchas demandan seguirlas pensando, ya que expresan la complejidad, la riqueza y los riesgos de este momento: continuará.





lunes, 11 de octubre de 2021

Algunas ideas sobre "El fetichismo de la marginalidad" de César González

Una conversación en Patologías Culturales, FM La Tribu


Karl Marx escribió en Elogio del crimen ("Concepción apologética de la productividad de todas las profesiones", apéndice a Teorías de las plusvalías):

"EI filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. EI delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad y esto nos ayudará a sobreponernos de muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos. Produce además el derecho penal y, al mismo tiempo, al profesor encargado de dar cursos sobre esta materia y también el inevitable compendio en que el mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una mercancía. Esto ayuda a aumentar la riqueza nacional, aparte de la satisfacción privada que el manuscrito del compendio causa a su propio autor. 

"EI delincuente produce también toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc., y, a la vez, las diferentes ramas de industria que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo. Desarrollan diferentes capacidades humanas, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas. La tortura dio pie a los más ingeniosos inventos mecánicos y ocupa, en la producción de sus instrumentos, a gran número de honrados artesanos. 

"El delincuente produce una impresión, a veces moral, otras veces trágica, según los casos, y así presta un servicio al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público. No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y legisladores que se ocupan de los delitos y las penas. También produce arte, literatura, novelas y tragedias, como lo muestran, no sólo La culpa de Müllner o Los bandidos de Schiller, sino incluso el Edipo y Ricardo III. EI delincuente rompe la monotonía y el aplomo cotidiano de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y, provoca la tensión y el desasosiego sin los cuales hasta el estímulo de la competencia se embotaría. Así impulsa las fuerzas productivas. EI crimen descarga al mercado de trabajo de una parte de la superpoblación sobrante, reduce la competencia entre los trabajadores y pone coto hasta cierto punto a la baja del salario. Al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe otra parte de la misma población. Por estas razones, el delincuente funciona como una de esas compensaciones naturales que contribuyen a restablecer el equilibrio adecuado y abren una perspectiva de otras ramas útiles de trabajo. 

[…] Los cerrajeros nunca habrían podido alcanzar su actual desarrollo si no hubiese ladrones. La fabricación de billetes de banco no habría llegado nunca a su actual refinamiento de no ser por los falsificadores de moneda. EI microscopio no habría encontrado acceso a los negocios comerciales corrientes si no le hubiera abierto el camino el fraude comercial. Y la química práctica debiera estarle tan agradecida a las adulteraciones de mercancías y al intento de descubrirlas como al honrado celo por aumentar la productividad. EI delito, con los nuevos recursos que cada día se descubren para atentar contra la propiedad, obliga a descubrir a cada paso nuevos medios de defensa y se revela, así, tan productivo como las huelgas, en lo tocante a la invención de máquinas".


Este texto mordaz escrito hace alrededor de 160 años parece haber afirmado su vigencia con el progreso social. Las tecnologías de vigilancia, los aparatos represivos, el periodismo policial y los programas de entretenimiento que muestran la marginalidad y la delincuencia parecen estar viviendo un momento magnífico. En su libro El fetichismo de la marginalidad (Sudestada, 2021), el cineasta y escritor César González toma esta idea de Marx como disparador para pensar en el florecimiento de la temática de la marginalidad, las villas, la delincuencia y las cárceles en la industria audiovisual: películas, series y telenovelas que iluminan la oscuridad del home theater pequeño-burgués. El capitalismo empuja a amplios sectores populares hacia los márgenes de la indigencia y el delito y entonces recicla los frutos de su propia opresión como mercancías para consumo masivo. 

La reflexión de González se basa en su propia experiencia de artista proveniente de una villa que pasó parte de su vida  en el sistema carcelario. El cine, arte burgués desde su inicio en la era de la revolución industrial, encuentra en González al primer autor argentino proveniente de la villa. La singularidad de su mirada no constituye por sí misma una garantía de calidad: cada película tiene que ganarse su lugar como pueda. Pero a esta excepción González agrega otra: es de los pocos cineastas que piensa en el fundamento económico de su producción. Cineastas y críticos se inclinan a reducir sus conversaciones al plano de la técnica y de la estética, y esquivan tenazmente las marcas que esta base económica deja impresas en la superficie de sus obras. La mayor parte de las veces sienten cualquier indagación sobre su función económica como una intromisión incómoda y un planteo de mal gusto: "no se nombra la soga en la casa del ahorcado" parece la regla tácita de los textos sobre cine. No se trata simplemente de "temáticas sociales" ni de "posiciones ideológicas", sino de la base material que hace posible el cine y la literatura que lo comenta.

En su libro González destaca la paradoja de que los estereotipos más burdos sobre la vida popular a veces terminan siendo adoptados como modelos de conducta en los propios barrios populares. Por eso escribe en un estilo que se dirige tanto a sus colegas cineastas y críticos como a sus compañeros de barrio, continuamente expuestos a la colonización de su sensibilidad. Esta discusión a dos bandas sería la tercera singularidad que distingue la producción de César González. Su libro no resuelve ninguna contradicción: las deja expuestas.


En Patologías Culturales (FM La Tribu, sábados a las 18:00, con la conducción de Maxi Diomedi) nos detuvimos a conversar un rato sobre las preguntas que El fetichismo de la marginalidad y el cine de González nos incita. Pueden escucharlo acá:

 

jueves, 7 de octubre de 2021

Sólo con la belleza me conformo/ La fealdad me produce dolor


I
Digo las cosas tales como son
O lo sabemos todo de antemano
O no sabremos nunca absolutamente nada.

Lo único que nos está permitido
Es aprender a hablar correctamente.

II
Toda la noche sueño con mujeres
Unas se ríen ostensiblemente de mí
Otras me dan el golpe del conejo.
No me dejan en paz.
Están en guerra permanente conmigo.

Me levanto con cara de trueno.

De lo que se deduce que estoy loco
O por lo menos que estoy muerto de susto.

III
Cuesta bastante trabajo creer
En un dios que deja a sus creaturas
Abandonadas a su propia suerte
A merced de las olas de la vejez
Y de las enfermedades
Para no decir nada de la muerte.

IV

Soy de los que saludan las carrozas.

IX

Ya desaparecieron los tranvías
Han cortado los árboles
El horizonte se ve lleno de cruces.

Marx ha sido negado siete veces
Y nosotros todavía seguimos aquí.

X

Alimentar abejas con hiel
Inocular el semen por la boca
Arrodillarse en un charco de sangre
Estornudar en la capilla ardiente
Ordeñar una vaca
Y lanzarle su propia leche por la cabeza.

XI

De los nubarrones del desayuno
A los truenos de la hora de almuerzo
Y de ahí a los relámpagos de la comida.

XII

Yo no me pongo triste fácilmente
Para serles sincero
Hasta las calaveras me dan risa.
Los saluda con lágrimas de sangre
El poeta que duerme en una cruz.

XIII

El deber del poeta
Consiste en superar la página en blanco
Dudo que eso sea posible.

XIV

Sólo con la belleza me conformo
La fealdad me produce dolor.

XV

Última vez que repito lo mismo
Los gusanos son dioses
Las mariposas son flores en movimiento perpetuo
Dientes cariados
                           dientes quebradizos
Yo soy de la época del cine mudo.

Fornicar es un acto literario.

XVI

Aforismos chilenos:
Todas las colorinas tienen pecas
El teléfono sabe lo que dice
Nunca perdió más tiempo la tortuga
Que cuando tomó lecciones del águila.

El automóvil es una silla de ruedas.

Y el viajero que mira para atrás
Corre el serio peligro
De que su sombra no quiera seguirlo.

XVII

Analizar es renunciar a sí mismo
Sólo se puede razonar en círculo
Sólo se ve lo que se quiere ver
Un nacimiento no resuelve nada
Reconozco que se me caen las lágrimas.

Un nacimiento no resuelve nada
Sólo la muerte dice la verdad
La poesía misma no convence.
Se nos enseña que el espacio no existe

Se nos enseña que el tiempo no existe
Pero de todos modos
La vejez es un hecho consumado.

Sea lo que la ciencia determine.

Me da sueño leer mis poesías
Y sin embargo fueron escritas con sangre.


Nicanor Parra, "Cartas de un poeta que duerme en una silla"



De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

Nicanor Parra, "Epitafio"

martes, 5 de octubre de 2021

Directed and Produced by Clint Eastwood







La ética formal

 Eduardo Gijón se aferraba a un argumento

sobre la excelencia de Clint Eastwood

como un náufrago a su breve tabla.


Batiendo los brazos en el agua fría

de su obstinación, antes de hundirse lo intentó:

"¡Lo que pasa es que ustedes se preocupan

del contenido y lo formal a mí solamente me interesa!".


Ahí Elena lo encañonó:

"Yo jamás,

jamás de los jamases

me ocupé del argumento

-y nunca hablé de moral

sino de ética subyacida en lo formal!".


Ernesto, su marido, simulaba

una semisiesta en el sofá.


Al día siguiente el sobrino Julio

cumplía cinco años. Ernesto,

del tedio atormentado en la infantil jarana,

se acuclilló de pronto y lo agarró

con sus grandes manos de los hombros:

"¿Sabes lo que dijo ayer la tía Elena?

¡Yo jamás, pero jamás jamás, me ocupo de los argumentos,

siempre practico la ética formal!"


Y le vendaron los ojos para la piñata.

Edgardo Dobry


Nota del editor: gracias a Carla Maglio