viernes, 27 de agosto de 2021

Uno cada día

Un nuevo blog de la familia de La otra 

(clickeen acá)

Carmen Cuervo, inédito

La otra es un proyecto de comunicación, creación y pensamiento que nació en 2003 como revista de papel: "Revista de arte y pensamiento". Cuando empezó, La otra no tenía una estrategia. 18 años después seguimos sin tenerla. En el camino fuimos viviendo y dejando algunas huellas. En 2006 nació La otra.-radio los domingos a medianoche en FM La Tribu, donde estuvimos hasta fines de 2015, para pasar en 2016 a Radio Gráfica en un ciclo que terminó al comenzar la pandemia, marzo de 2020. 

En 2008, último día de enero, una amiga pensó que ya era momento de tener un blog e hizo por su cuenta el primer posteo. Al día siguiente empezamos a escribir, principalmente sobre cine, música y filosofía. 2008 fue un año muy importante para la historia argentina: el año de la exteriorización del kirchnerismo  como identidad política. Si al mes de que empezó el blog estalló el conflicto con las patronales agrarias que intentaron destituir al gobierno recientemente electo de Cristina Kirchner, el período 2003-2007, con la presidencia de Néstor, fue el de la incubación de esta nueva identidad política, la primera surgida en Argentina en el siglo xxi, en el seno de la tradición peronista. Pero la exteriorización del kirchnerismo se manifiesta cuando surge su negación, un bloque de poder destituyente: entonces, primero de manera espontánea y cada vez con mayor conciencia, se forjó este movimiento encabezado por Néstor y Cristina que hoy sigue siendo el que más gravitación tiene en nuestra historia reciente, hasta el punto de que su oponente se define no por un proyecto estratégico propositivo sino meramente destructivo: el antikirchnerismo sigue orbitando hasta la obsesión alrededor de la figura del kirchnerismo, y su actual conductora política, Cristina Kirchner, condiciona y ordena todas las disputas, sea a favor o en contra. Los antikirchneristas forman parte de nuestro paradigma y su única razón de ser es extirpar este proyecto político de la historia argentina. Por esa razón contingente, en 2003 con el aparición de la revista y en 2008 con el inicio de este blog, La otra es un proyecto que quedó ligado a la historia del kirchnerismo y la sección política por momentos terminó por acaparar gran parte de nuestra atención.

Carmen Cuervo, publicado el 24/8/2021 en uno cada día

Pero nuestro interés por el cine, la música y la filosofía es igualmente intenso. Durante algunos períodos, sin premeditación, uno de estos ejes pasa al frente y los otros lo secundan. No como tags disociados: nuestro tratamiento de la música y el cine tiene una fuerte impronta política y también se ve estimulado por la interrogación filosófica. En cada posteo sobre conflictos sociales, cine, música, poesía o artes plásticas, siempre aparece una perplejidad acerca de qué es eso de lo que se trata: qué es una canción, qué es el cine, qué es una obra de arte, cuáles son sus maneras de estar en el mundo, cómo interactúan en la polis. Existen algunas orientaciones filosóficas postmodernas que intentan esquivar esta pregunta por lo que es o lo que está en el mundo -en jerga filosófica, este ser/estar se denomina ontología-. Sostenemos que hay cierta fetichización y deshistorización de las palabras en este discurso postmoderno: parecería que bastara con usar otras palabras para que las cosas cambien. Hace poco le hacíamos una entrevista a un joven cineasta que decía que prefería no pensar qué es el cine, sino cuál es el modo de existencia de las películas, como si solo desplazando levemente la terminología se esquivara el peligro del esencialismo. El prurito al nombrar supone que estar en el mundo, ser, equivaldría a postular una esencia atemporal y consistente. Este prejuicio de que ser es consistir ha sido la tradición dominante en el pensamiento occidental desde la antigüedad. Pero una vez que el prejuicio es percibido como tal, el siguiente paso no tendría que tratar de esquivar la interrogación por el "¿qué es...?" mediante una paráfrasis: "prefiero no preguntar qué es el cine sino cuáles son sus modos de existencia". Una manera torcida de decir lo mismo. Si hubiera un eje que define La otra en cualquiera de sus soportes y plataformas es la insistencia en estas preguntas, que valen tanto para la música, como para la cinefilia, las artes plásticas, la tecnología o el peronismo. Preguntar qué son de ninguna manera implica adjudicarles una esencia inmutable, sino constatar lo que se manifiesta, eso que estando ahí nos interroga, nos inquieta y nos desafía.

Este blog fue sumando extensiones en blogs asociados: Un Largo desde octubre de 2013, para publicar textos de una longitud y un tiempo de lectura que exceden los de los blogs habituales, que permanecen a la vista durante más tiempo y van consiguiendo sus lectores a lo largo de los años: textos "de catálogo" (vean, por ejemplo "Nietzsche Largo" el posteo más largo que La otra haya jamás publicado, de 18600 palabras, casi un librito, que hasta el día de hoy cuenta con tres mil quinientos lectores que se suman mes a mes). En enero de 2015 empezamos a editar un blog de fragmentos breves y diarios al que no pudimos darle continuidad. En noviembre de 2017 publicamos KBSAS, que nació acompañando a la agrupación Kierkegaard Buenos Aires, de vida efímera, pese a lo cual hasta hoy se mantiene como blog.

En Youtube La otra tiene un canal desde abril de 2009, que en el último año recibió los aportes creativos de artistas como Raúl Perrone, César González y Martín Farina. En Facebook tenemos un grupo desde julio de 2009. En Twitter estamos con el nombre de usuario oscaracuervo desde octubre de 2010. También estamos en Bandcamp como laotra21, donde ya publicamos tres álbumes con nuestras experimentaciones sonoras. También desde el año pasado tenemos nuestro canal de Ivoox en el que ya publicamos una primera serie de podcasts, que continuarán de manera inminente. Desde diciembre de 2018 también tenemos el perfil @laotra21 en Instagram, combinando imágenes y textos breves, en una fase todavía experimental, a la busca de públicos que no circulan por las otras plataformas. Palabras, imágenes y sonidos combinados son las sustancias por las que La otra se va deslizando a través de ya 18 años. La revista de papel dejó de salir en 2012 cuando se volvió económicamente insostenible. 

Les colaboradores con que contamos en todas nuestras mutaciones y soportes a lo largo de los años se cuentan en centenares. Entre todes contribuyeron a darle a La otra la particular tonalidad en la que vibra. Suponemos que el tiempo nos va a seguir dirigiendo el rumbo, como fue desde el principio.

Carmen Cuervo, publicado el 25/8/2021 en uno cada día

A partir de esta semana el blog uno cada día empieza una nueva etapa. Allí Carmen Cuervo irá publicando sus pinturas de a una por día. Contará algunas veces con la colaboración de otres artistes que aportarán sus voces para hacer un canal de comunicación cotidiana predominantemente visual y poético. Aparecerá ahí la pregunta por el mirar. Este posteo está dirigido a darle la bienvenida a uno cada día

Las pinturas que ilustran este post son algunas de las que ya fueron publicadas en estas primeras jornadas. La que encabeza el post aparece por primera vez en La otra. Ojalá les guste. Lo encuentran clickeando acá. El tiempo está después.

lunes, 23 de agosto de 2021

Kiarostami y las ventanas



[El final de Like someone in love me produjo un shock. La filmografía de Kiarostami me resultaba bastante familiar, ya había pensado bastante en el camino singular que recorrió desde la década del 80, cuando parecía que sobre el cine estaba todo dicho. Pero el piedrazo en la ventana y el corte me sacudieron. Ni sabía que se trataba del final absoluto de su cine. Iban a pasar algunos años para encontrarme con esa evidencia del cierre. Pero qué cierre. Ese final de obra precisamente no cierra nada, no hay final que cierre, el cine no tiene forma de cerrarse sobre sí].




Pocos cineastas me emocionan más que Kiarostami. Pensé mucho en la intensidad con la que su cine me afecta y creo que se trata de su precisa conjunción de sensibilidad y entendimiento. La emoción no surge de una peripecia que pudiera traducirse en palabras, sus peripecias a veces suelen ser simplísimas y en la mirada de otro director podría resultar anodina, sino de la forma en la que logra articular el vínculo entre cine y mundo. Kiarostami es de los pocos cineastas que lograr crear formas que piensan. Lo que su cine piensa es el cine mismo en su inserción en el mundo y la figura primordial que lo organiza es la de la ventana. 




No es el primer cineasta que se vale de la ventana como figura del cine: también lo hace Hitchcock. Sin embargo, sus poéticas resultan totalmente distintas. En Hitchcock la ventana aparece como la tentación del que espía: el goce del espectador como voyeur. En Kiarostami se trata de la dialéctica entre espacio interior y exterior, no como dos ámbitos separados, sino como contiguos. En cada plano en que Kiarostami ve al mundo a través del marco de una ventana nos recuerda que el cine no está separado de la vida sino que no hay marco que no pueda desmarcarse. El cine logra aparecer a través de la figura de su propia inserción en el mundo.




Lo que emociona, entonces, es la fragilidad perpetua de toda mirada.

[Sé que estás líneas no dicen con suficiente claridad la relación entre forma y emoción en el cine de Kiarostami, pero lo dejo acá anotado para una posterior revisión].

Continuá acá: https://kbsas.blogspot.com/2021/09/abbas-kiarostami-judith-butler-marcos.html

jueves, 19 de agosto de 2021

Tres piezas nietzscheanas: risa y temblor


I 

 Parágrafo 125 de La Gaya Scienza

 '¿No oyeron hablar de aquel loco que, con una linterna encendida en pleno día, corría por la plaza y gritaba sin cesar: "¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!"? -Y como precisamente se habían juntado ahí muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron risas. ¿Se te perdió?, dijo uno. ¿Se extravió como un niño?, dijo otro. ¿No estará escondido en algún sitio? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Emigró? -así gritaban y se reían a coro. El loco los encaró, les clavó la mirada y exclamó: '¿Dónde está Dios? ¡Se los voy a decir! ¡Lo matamos - ustedes y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero ¿cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar completamente el horizonte? ¿Qué hemos hecho para desencadenar a esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde rueda ahora? ¿Dónde nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia adelante, en todas las direcciones? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del vacío? ¿No hace ya frío? ¿No anochece continuamente y se hace cada vez más oscuro? ¿No hay que encender las linternas desde la mañana? ¿No seguimos oyendo el ruido de los sepultureros que enterraron a Dios? ¿No seguimos oliendo la putrefacción divina? -¡los dioses también se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo matamos nosotros! ¿Cómo vamos a consolarnos nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestros cuchillos -¿quién nos quitará esta sangre de las manos? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué solemnes expiaciones, qué juegos sagrados habremos de inventar? ¿No es demasiado grande para nosotros la magnitud de este acto? ¿No tendríamos que convertirnos en dioses para resultar dignos de semejante acción? Nunca hubo una acción más grandiosa -¡y todo el que nazca después de nosotros pertenecerá, a causa de esta acción, a una historia más elevada que lo que la historia fue hasta ahora!'. Al llegar a este punto, el loco se calló y miró de nuevo a sus oyentes: ellos también se habían callado y lo miraban sin entender. Por último, tiró la linterna al suelo, que se rompió y se apagó. 'Vine demasiado pronto -dijo él entonces-, mi tiempo no ha llegado aún. Este formidable acontecimiento está todavía en camino, avanza, pero aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Necesitan tiempo el relámpago y el trueno y la luz de los astros para ser vistos. También necesitan tiempo los actos después de su realización. Esta acción es para ellos más lejana que los astros más lejanos -¡y sin embargo son ellos los que lo ejecutaron!' Cuentan también que ese mismo día el loco entró en varias iglesias en las que entonó su Requiem aeternam Deo. Cuando lo echaban de ellas y le preguntaban por qué lo hacía, él no dejaba de repetir: '¿Qué son estas iglesias, sino los sepulcros y los monumentos funerarios de Dios?'" 
Friedrich Nietzsche

Ilustración: Carmen Cuervo


II 

Mi ángel de la guarda está tirado en el sillón,

descompuesto

dice que las espadas están superadas

y las alas, peor, no se usan más, que ya nadie sabe con qué atacar la “materia”

Mi ángel anduvo consultando con colegas y demonios menores, fáciles de abordar.

Juran que tampoco entienden mucho.

Los demonios mayores se frotan la falta de manos, o las colas, pero es por puro alarde, me explica, ellos tampoco se adjudican la autoría.

¡Nadie entiende!

Mi ángel de la guarda es viejo, es decir, antiguo. Debería saber.

Pero no se le ocurre ninguna comparación. “Esta época es incomparable”.

Yo estoy tirada en el otro sillón

lo sigo con los ojos

me habla directamente con las plumas

-eso lo mantenemos-

está asustado, creo

no tanto como yo

que, aunque él diga lo contrario,

sólo me acuerdo de la mortalidad.

Daniela Andújar

III

La escritura de La Gaya Scienza coincide con un momento de salud delicado para Nietzsche. En 1880 empieza su última década filosófica. Sus malestares se agravan: terribles dolores de cabeza, ceguera progresiva y problemas gástricos. Sufre  la comida, la humedad, el viento. Son sus años errantes. Deambula por Europa: norte de Italia, Suiza, Alemania. ¿Qué busca? El clima que le deje vivir. No vive una vida jovial. Cuando escribe de su risa olímpica, Nietzsche está delineando un personaje literario.

La jovialidad es efecto de la liberación del peso de la verdad que agobia a los seres humanos. La verdad pesa y entristece. Una vez que el hombre y la mujer descubren, escribe Nietzsche, que la verdad es un invento propio, ya no se ponen por debajo de ella, la tratan como que la manejan y se jactan de eso. El eje vertical -arriba/abajo- organiza la visión nietzscheana de la vida. La postmodernidad que colonizó el sentido común de la socialdemocracia francesa -y en consecuencia porteña- se entusiasma con el giro emotivo y deviene jovial. O trata.

No es nuevo. Así es como en la filosofía se producen los ínfimos desplazamientos de sentido. Nunca es una simple adulteración. La filosofía no habla un léxico convencional, se ve corroída como toda lengua que no responde a la voluntad de nadie. Se toma un fragmento, se lo quita del flujo del pensamiento nietzscheano, de la tragedia en medio de la cual aparece, se lo resalta, se lo hace circular de mano en mano como una moneda que se gasta, lo sabían los cínicos. A la scienza jovial se le ha sacado densidad. La muerte de la verdad y de Dios no son en Nietzsche acontecimientos jocosos sino catástrofes que abaten la civilización europea -hoy global. Europa exportó su ruina. Y arrasan el cuerpo de su profeta. Nietzsche lo llama advenimiento del nihilismo. ¿Es jocoso para sus lectores tardos? Lo que hoy vive el mundo es el hoyo del nihilismo, lo que dice el loco de la linterna en La Gaya Scienza. No hay título menos entendido. Esta es la clave para ubicarse política y personalmente en la época. La muerte de la verdad significa que el fundamento falta. No una simple falta de conceptos sino que falta el piso sobre el que pararse.

Oscar Cuervo

[Texto completo, acá: http://unlargo.blogspot.com/2018/01/nietzsche-largo.html]

domingo, 15 de agosto de 2021

La geopolítica del Homo Sapiens y los desastres naturales

Olivo en 2021

Melendugno. Olivo de 2500 años, me dijeron.


por Lidia Ferrari

Estuve en la región de Puglia en 2015. Por primera vez visitaba esa hermosa región que viví como un Jardín de Olivos. Durante kilómetros y kilómetros la belleza del paisaje de los verdes olivos se extendían por todo el territorio. El lugar de mayor densidad de olivos del mundo, decían, y los más antiguos. En una librería encontré un libro con fotos de los más bellos, gigantes y ancianos, que ostentaban su vejez sin pudor desde hace siglos. En mi biblioteca ese libro tiene un lugar destacado. Este año fue diferente. Al llegar al Salento, la parte sur de Puglia, el paisaje mostró una trágica faceta que nunca hubiera deseado ver. Los olivos que me habían enamorado estaban secos, muertos. Han sido infectados por una bacteria llamada Xylella. No podía dejar de entristecerme y angustiarme por ese paisaje que tanto me había fascinado en el 2015. Son 750000 hectáreas dañadas y millones de plantas de olivo que han muerto. Los que saben dicen que esos olivos que han sobrevivido siglos y milenios se enfermaron porque el territorio estaba enfermo. Múltiples factores debilitaron a los olivos que no pudieron defenderse de la bacteria. Los agentes químicos, la desertificación, las migraciones y la menor biodiversidad fueron destruyendo el ecosistema. 

Debe ser así, porque si sobrevivieron cientos y miles de años, ¿qué hizo que no pudieran resistir este embate del destino? Pienso en los olivos y me inunda la tristeza. Cuando se habla del cambio climático, como lo hacen en los medios, parece algo lejano, de otra galaxia. Esta visita me confrontó con lo inexorable de una destrucción en marcha. Pero no de cualquier destrucción, sino de la humana destrucción. Esa verdad revelada ante mis ojos me produjo, me produce, un dolor profundo. Recordé que me hablaron de algo similar con los cardones de la Puna, algunos centenarios que están muriendo. Y fui a indagar. Y también es terrible. Los cardones gigantes de la Baja California se están muriendo. Los informes que leí hablan de que ‘no saben’ qué los enferma. Pero los expertos sobre la tragedia de los olivos nos hablan de ese conjunto de razones humanas para que estas especies centenarias no pudieran sobrevivir en los últimos años cuando sobrevivieron siglos. 

En 6 años pasé de visitar el Jardín de los Olivos al Cementerio de los Olivos. La gente del lugar habla de la tragedia, pero lo viven como una fatalidad. Los comprendo, son los que te cuentan que no hay trabajo, que la mayoría emigran al norte. Su vida también se desertifica allí y deben huir. Ellos también están amenazados como los olivos por ese mal que corre por el planeta sin que nada lo detenga. La depredación humana aniquila… Sobre esa tragedia, encima, no se detienen los provocadores de incendios. Algunos piensan que es una oportunidad para hacer negocios. Radix malorum est cupiditas (la raíz del mal es la codicia). No hay nada que hacer con eso. 

Pero las oleadas de extinción y la tragedia ecológica se iniciaron con la colonización de los Sapiens, nos cuentan los antropólogos. Por eso sería difícil decidir cuál estrategia geopolítica estuvo en la base de tales desastres. Sin duda, el capitalismo industrial ha sido un principal protagonista. Pero hasta Freud dice, casi de modo ingenuo, que una de las tareas del ser humano es dominar la naturaleza. Se supone que para su beneficio. Se está enterando ahora que ese tipo dominio no lo lleva sino a su propia extinción. Como la maquinaria capitalista que no puede frenarse porque su lógica es sin fin y, afirmada en ese dominio de la naturaleza, se juega la especie. 

Desde nuestra finitud de seres singulares no podemos aprehender lo que sucede con los tiempos siderales de la tierra, como planeta. Las decisiones geopolíticas pueden exacerbar la maquinaria capitalista o ralentizarla, pero ese atributo depredador del Sapiens parece irrefrenable.

Estamos viviendo ‘ahora’ los efectos de ese ‘dominio de la naturaleza’ fuente del ‘progreso civilizatorio’. Los olivos milenarios. Los gigantes cardones. La colosal bajante del río Paraná. La emergencia hídrica de Asia Central con la casi desaparición del gigantesco Lago Aral. No sabíamos que anidaba allí la mayor barbarie, esa que los civilizados industriales capitalistas le endilgaban a los salvajes. 

Mientras los desastres sucedieran lejos, no importa. Pero ahora están aquí. Pocos tomaron nota de la encíclica del Papa Francisco, Laudato Sii, sobre el cuidado de la casa común. Hay mucha prédica mediática y hasta política, pero sospecho que es más de lo mismo. Pues no se detiene la maquinaria si siguen jugando a aprovechar la emergencia climática para sus negocios y ciertas políticas. La pregunta crucial es: ¿alguien puede detener esto?

jueves, 12 de agosto de 2021

Bresson, probablemente




Si hubiera que reducir toda la historia conocida del cine a lo esencial

y quedarse con lo mínimo indispensable

que pudiera contenerlo todo

(procedimiento harto discutible, ya que ¿por qué prescindir del resto?

pero ya aplicado por la fenomenología)

si me pidieran que lo hiciera

me quedaría con solo dos películas

del mismo cineasta

Robert Bresson



Un condenado a muerte se escapa 

que la hizo a los 55 años

y contiene todo el clasicismo posible, con sus elementos mínimos

El diablo, probablemente

filmada en el terrible 1977

a sus 76 años

que abre la contemporaneidad

dos películas simétricas opuestas

que a la vez resumen toda su obra

dos condenados a muerte

uno se escapa y el otro no

dos películas con sus marcas históricas definidas

la segunda guerra, la resistencia, la liberación

y el capitalismo tardío con su estela de devastación

dos finales simétricos y anunciados desde los planos iniciales de cada película

renunciando a toda intriga sobre el resultado

y ateniéndose concisamente al camino

porque la verdad no es el resultado 

sino el camino




dos pares de compañeros

dos muros saltados

y en ambas la escapada final hacia lo oscuro 

Bresson ya se había ganado el porvenir del cine con su prodigiosa década del 50

y ya anciano a los 76 vuelve sobre el motivo de la condena y la salvación

con especial atención a la presencia del prójimo

y sus resultados diversos

cuando al final de Un condenado a muerte se escapa

Fontaine salta el muro

y advierte que solo no habría podido hacerlo, salvarse

se abre el sentido, tan retaceado hasta ese momento de la película

"Solo no habría podido"

y al final de El diablo, probablemente

después de saltar otro muro

Charles se detiene para empezar a decirle a Valentin

"¿Quieres que te diga...?"

será interrumpido por la decisión de su compañero

seca, inapelable

la frase queda trunca

podría haber sido de otra manera

pero el dilema se repite: lo que un hombre puede o no puede hacer solo

lo que solo puede hacer con otro

el amor y su falta

si me pidieran que redujera todo el cine a su núcleo esencial

diría

Un condenado a muerte se escapa

El diablo, probablemente.




viernes, 6 de agosto de 2021

El fetichismo de la marginalidad, nuevo libro de César González

 



Ya tengo en mis manos el nuevo libro de César González, El fetichismo de la marginalidad, que pronto nos dará mucho que hablar.

"Marx en “Elogio del Crimen” (New York Daily, 1860) nos dice que el delincuente “produce riqueza”. Enumera distintas categorías de la economía que se ven beneficiadas con la actividad delictiva (Sistema judicial-policía-maquinaría tecnológica, periodismo, etc., una idea que como sabemos retomará Foucault). También remarca que el ladrón produce arte y menciona a La Culpa de Mullner, Los bandidos de Schiller, pasando por el Edipo de Sófocles y Ricardo III de Shakespeare, donde los delincuentes y marginales cumplen roles determinantes en las tramas de esos clásicos. Por lo tanto, la marginalidad es una reserva renovable de productividad artística y salarial.

"La definición oficial de fetichismo nos habla de una “forma de creencia o práctica religiosa en donde se considera a los objetos como poseedores de poderes mágicos o sobrenaturales”. Eso es lo que hacemos los individuos con las mercancías según Marx y eso hacen los artistas con la marginalidad. Es decir, se la aborda desde una perspectiva fantasiosa, no empírica sino mitológica. La marginalidad se representa en pasado, como una leyenda de un carnaval canibalístico de feroces perros mutilándose sus propias patas, homogéneas piedras que no se dejan erosionar por ningún sentimiento, cuasi humanos, criaturas extraviadas del orden natural, analfabetos que no pueden firmar el contrato social. Se busca del espectador sólo una onomatopeya; ¡Guauuuuu!".

César González, El fetichismo de la marginalidad, pág. 15, Editorial Sudestada

miércoles, 4 de agosto de 2021

YouTube levantó la restricción sobre el video que había censurado: "La Policía de la Ciudad de Buenos Aires reprime a otro trabajador senegalés"

En el post anterior informaba que YouTube había restringido el video publicado en el canal de La otra en esa plataforma el 13/10/2018 "Reprimen a otro trabajador senegalés en la Argentina de Macri"

Los fundamentos por los cuales se había restringido su visibilidad aludían a una violación de las normas comunitarias: "Contenido violento o peligroso: En YouTube no se permiten los discursos de incitación al odio, el comportamiento abusivo, la violencia explícita, los ataques malintencionados ni el contenido que promueva cualquier tipo de comportamiento dañino o peligroso". Resultaba curioso que el registro de una agresión cometida por la policía de Larreta y Santilli contra un inmigrante senegales, registro cuya finalidad era denunciar un caso de violencia institucional, viera restringida su visibilidad dado que la publicación del video consitutía todo lo contrario a una incitación al odio. Lo que incita al odio y constituye un comportamiento abusivo, dañino y peligroso es la acción de la policía de CABA y no el acto de denunciarla. Este mecanismo hace visible que también las imágenes por las redes sociales son patrulladas y en cualquier momento pueden ser censuradas.

El video no había sido registrado por ninguno de los colaboradores de La otra, nos llegó por vía indirecta. El registro tiene una resolución muy baja y no permite indentificar a los policías agresores, pero sí documenta la violencia que la policía de Larreta y Santilli ejerce sobre la población porteña.


En el día de ayer, después de haber apelado la restricción impuesta, YouTube decidió levantarla, de manera que el video volvió a ser visible. Recibimos la siguiente comunicación: 

Hola, Oscar Cuervo:

Hemos revisado tu apelación relativa al siguiente contenido:

Vídeo: Reprimen a otro trabajador senegalés en la Argentina de Macri

Tras volver a revisar el caso, hemos confirmado que el contenido no infringe nuestra normas de la comunidad.

Agradecemos tu paciencia durante el proceso de revisión de la apelación. Nuestro objetivo es asegurarnos de que el contenido no infringe las Normas de la Comunidad para que YouTube sea un lugar seguro para todos los usuarios y, a veces, cometemos errores en nuestro esfuerzo por hacer las cosas bien. Sentimos las molestias que hayamos podido causarte y te agradecemos que te hayas puesto en contacto con nosotros.

Atentamente,

El equipo de YouTube

martes, 3 de agosto de 2021

YouTube censura las denuncias contra los abusos de violencia xenófoba de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires


Me llega un mensaje de YouTube:

Hola, Oscar Cuervo:

Queríamos comunicarte que nuestro equipo ha revisado tu contenido, y consideramos que no cumple nuestra normas de la comunidad. En consecuencia, hemos aplicado una restricción de edad al siguiente contenido:

Vídeo: Reprimen a otro trabajador senegalés en la Argentina de Macri

No obstante, no se ha aplicado ninguna falta a tu canal, y el contenido sigue disponible para algunos usuarios de YouTube. Sigue leyendo para obtener más información sobre lo que implica esta decisión y las medidas que puedes tomar para apelarla.

Qué implican las restricciones de edad

Aplicamos estas restricciones al contenido que no consideramos apropiado para audiencias jóvenes. Esto quiere decir que dejará de estar disponible para los usuarios que no hayan iniciado sesión, que sean menores de 18 años o que tengan habilitado el modo restringido. Además, tampoco se podrán mostrar anuncios en él. 

Contenido violento o peligroso

En YouTube no se permiten los discursos de incitación al odio, el comportamiento abusivo, la violencia explícita, los ataques malintencionados ni el contenido que promueva cualquier tipo de comportamiento dañino o peligroso.

Link al video de visibilidad restringida: acá.


Al recibir la notificación, envié una apelación a la restricción impuesta por YouTube: 

"El video restringido no vulnera ninguna de las normas de la comunidad de YouTube. Muestra un episodio real de 2018 donde la Policía de la Ciudad de Buenos Aires reprime a un trabajador sengalés. Lejos de difundir "discursos de incitación al odio, el comportamiento abusivo, la violencia explícita, los ataques malintencionados ni el contenido que promueva cualquier tipo de comportamiento dañino o peligroso" el video denuncia un comportamiento dañino y peligroso de las fuerzas policiales contra un inmigrante. Al restringir la visibilidad de este abuso del poder policial contra un trabajador inmigante, YouTube toma partido por sujetos que cometen actos violentos y xenófobos. En lugar de desalentar la violencia racista, YouTube la está invisibilizando y protege a quienes la ejercen.

domingo, 1 de agosto de 2021

Basta de llanto

 

Entre tantas muertes de estos meses, la de Palo Pandolfo no fue para mí ni para mis amigos más cercanos una muerte más. Siempre estuvimos atentos a los que fundan su autoridad en su autoría: los artistas populares. Palo es uno de los artistas populares más importantes que dio a luz la Argentina postdictatorial. Su obra y su vida pueden delinear con mayor finura de detalles lo que fue la historia del país después de la dictadura, nuestra vida. 

Palo se hizo conocido en el ambiente del rock porteño en medio de la primavera alfonsinista, con su banda Don Cornelio [por Saavedra] y la Zona [por Tarkovsky]. Conocido, prestigioso y muy querido, nunca masivo, Palo hizo la diferencia: no se sumó al espíritu de esa primavera. Algún ejecutivo de las discográficas lo pensó como posible competencia al pop ligero de Soda Stéreo. Palo con Don Cornelio hizo prevalecer su sensibilidad romántica, su nocturnidad y su proveniencia proletaria. No quiso ser del jet set. No voy a seguir acá los pormenores de la trayectoria de Palo durante 35 años. Sí quiero recordar que el segundo disco de Don Cornelio -los segundos discos suelen ser los que definen la consolidación de una banda de rock-, publicado en 1988, se tituló Patria o Muerte. No hay otro sintagma que suene más anómalo a fines de los 80. Palo, cuando lo conversamos, nos contó que era un disco contra su padre, "un comunista marxista leninista estalinista del orto, uno de los tipos contra los que nosotros cantábamos", pero el disco era también una manera de recusar un dilema funesto: 

"Patria o Muerte era la consigna de Tacuara y la de los Montoneros, de la derecha y la izquierda. Un tema delicado -nos decía Palo-, Patria o Muerte es en definitiva Muerte o Muerte, una cosa de burgueses enloquecidos". Palo decía que si hubiera empezado en los 60 habría sido un desaparecido, pero "fuimos de la generación que escuchó a Lennon y nuestra consigna fue 'Denle una oportunidad a la paz'". 

En su voz, una de las voces capaces de adoptar las inflexiones más rudas y también más dulces que el rock argentino entonó, darle una oportunidad a la paz se canta parado en una encrucijada, de cara al estado de guerra. Patria o Muerte, contra el patriarcado y contra la burguesía enloquecida, es, de todos modos, un rock de violencia desgarrada en la época en la que todos, hasta Pappo y Spinetta, hacían pop. Palo no adoptó la indumentaria dark porque era la moda que venía de los británicos -a pesar de que él siempre amó la música británica. La oscuridad de su rock, en contraste con el vitalismo colorido de los 80 alfonsinistas, es la de la sombra que la Argentina postdictatorial no podía expulsar. Cuando en sus canciones apareció la luz, emergió de en medio de las tinieblas, no de una retórica apolínea. Palo ha sido el más dionisíaco de nuestros rockeros. 

De todos estos ingredientes se compone la autoridad que Palo construyó en estos años. Es su muerte, qué lástima, la que le otorga definitivamente la evidencia de ser uno de los más grandes músicos de acá. De eso venimos hablando con mis amigos. Las épocas tienen períodos presidenciales pero también tienen direcciones espirituales que muchas veces trascienden los mandatos institucionales. Por eso hay que escuchar a Palo para entendernos.  

Palo se desmoronó hace diez días en una calle de Parque Centenario, en el centro geográfico de su ciudad, una tarde en la que todo se oscureció. No tenía la masividad de otras figuras pero la onda expansiva de su muerte se va a ir haciendo sentir junto con la estela de su vida y de su obra. Por sus canciones será difÍcil olvidarlo. Su voz retumbará adentro nuestro.

Diego Skliar, que fue siguiendo lo que publicamos en La otra, me hizo llegar la última entrevista que él le hizo para su podcast La Mar en Coche, hace casi un año. Vale la pena escuchar  con atención lo que Palo dice, estaba narrando de algún modo el crack up que se hizo manifiesto para el mundo hace diez días.



 

En estos días conversamos con mi amigo Maxi Diomedi de las muertes sucesivas de Horacio González y de Palo, que nos pegaron especialmente en el medio del pecho. Los imaginamos conversando y pensamos que ese diálogo quizá hubiera sido posible por medio de Liliana Herrero, la pareja de Horacio, la amiga de Palo. Nos habría gustado escucharlos conversar, aunque solo lo consideramos una fantasía consoladora. Hasta que apareció este fragmento de uno de los últimos programas de radio que hizo Palo, despidiendo así a Horacio:

A medida que los días pasan la muerte de Palo se me hace un cierre de ciclo demasiado drástico para el rock. Se ha ido el último de los clásicos y su pérdida marca la hora del comienzo del final para este movimiento. Palo condensaba lo mejor de todas las tradiciones fundantes: la mística, la lírica, la política, el cuerpo hecho obra, el tango, el rock áspero, la mirada sobre el mundo y la época, Lennon, Spinetta, el Che, el Tata Cedrón, las músicas telúricas, el rito, el pacifismo, la violencia, una ética indoblegable, una voz que nunca nadie jamas tendrá, una inspiración para las melodías hermosas, la luz y la oscuridad, la ternura, la comunión, la inteligencia, la cultura, la calle, la lucha contra la dictadura. Palo era Spinetta, Javier Martinez, Charly, Morís, Tanguito, Luca. Y era uno que no se parece a nadie y los contiene a todos. Era la historia argentina y la noche de los 80 y el campo y la ciudad. La autoconciencia del rock nacional. La originalidad no buscada, la que solo exhalaba de su forma de ser. El surrealismo y la militancia. Era demasiadas cosas en una sola persona, por eso su ausencia no se podrá tapar con 10, con 100, con 1000. El universo tardó millones de años en llegar a Palo Pandolfo y una tarde en perderlo. Nos quedan las canciones y la energía, pero esos rituales arcaicos de sus noches en salones chicos no se repetirán. Palo no tuvo su Gran Rex, su Obras, su Luna Park ni su cancha, a pesar de ser mas grande que muchos que sí llegaron fácilmente. Era un poeta iluminado, un trabajador, un pensador y un militante. Y un cuerpo en sintonía con el universo. Es irrepetible. Los que llegamos a ver su arte en toda su magnitud hemos conocido una belleza singular, no progamable, irrepetible. Ahora nos queda pensar en lo que nos dejó, aun no sopesado en toda su magnitud. Habrá que detenerse por lo menos un día en cada canción y revisar todos los libros de rock nacional en los que no figure: todos ellos quedaron incompletos. 

No creo en la eternidad. Palo nos dice que las cosas más hermosas son mortales.