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sábado, 26 de marzo de 2016

Rehab: la fobia del converso

Las lamentables declaraciones de Héctor Starc sobre Spinetta. El NO de Amy a la rehabilitación compulsiva. Un debate sobre bíopoder en La otra.-radio del domingo pasado, para escuchar clickeando acá


Cuando Amy Winehouse ganó en 2008 cinco Grammy, la cantante Natalie Cole se indignó: "No tendría que haber ganado. Creo que eso le da un mal ejemplo a los jóvenes que están intentado hacerlo bien. Tenemos que parar de recompensar los malos comportamientos".

"No estoy en esto para ser un modelo a seguir -contestó Amy-, escribo canciones porque tengo la cabeza hecha mierda y necesito sacar algo bueno de lo malo".

La semana pasada el guitarrista Héctor Starc (ex Aquelarre) hizo unas declaraciones  muy desafortunadas sobre la muerte de Spinetta: "La marihuana es una droga que le costó la vida a Spinetta. ¿Por qué creés que murió de cáncer de pulmón? Por fumar porro durante 25 mil años". Starc se declara un ex-adicto y evidencia la fobia de todo converso. 

Sobre diversas ideas de la sanidad hablamos el domingo pasado en La otra en Radio Gráfica. El programa se puede escuchar clickeando acá.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Mañana


Esta noche sos completamente mio
me das amor tan dulcemente
esta noche la luz del amor está en tus ojos
¿vas a seguir amándome mañana?

¿Será un tesoro duradero?
o solo un placer del momento?
¿puedo creer en la magia de tus ojos?
¿vas a seguir amándome mañana?

Esta es una noche de palabras no dichas
y vos decís que yo soy la única,
pero ¿vas a romper mi corazón
cuando la noche se encuentre
con la estrella de la mañana?

Me gustaría saber si tu amor
es un amor del que puedo estar segura
así que decímelo de nuevo
no quiero volver a preguntártelo
¿vas a seguir amándome mañana?







viernes, 4 de julio de 2014

Artic Monkeys / Amy Winehouse

You Know I'm No Good


Te encontré en la escalera del bar, lastimado
te subiste las mangas de la remera
me dijiste: ¿por qué estuviste con él?
y me olfateaste como si fuera ginebra.

Porque vos sos mi compañero, mi tipo
pasame tu Stella y volemos
mientras yo salgo
vas tumbando tipos como Roger Moore.

Me engañé a mí misma
sabía que iba a hacerlo
te lo dije, soy un problema
vos sabés que no soy buena.

Estoy en el piso de arriba con mi ex novio
él hace lo que puede pero yo no disfruto
pensando en vos en la agonía final
y ahí es cuando suena mi despertador.

Corro a encontrarte, tus chips y tu pita
decís “cuándo nos casamos”, no estás enojado
ya no habrá nada con él nunca más...
y lloro por vos tirada en la cocina.

Me engañé a mí misma
ya sabía que iba a hacerlo
te lo dije, soy un problema
vos sabés que no soy buena.

Una dulce unión, Jamaica y España
otra vez los dos juntos como antes
yo en la bañera, vos en el lavabo
lamo tus labios mientras me mojo los pies.

Entonces me ves este chuponcito
mi estómago y mis tripas se revuelven
te encogés de hombros y eso es lo peor
¿quién clavó la primera puñalada?

Me engañé a mí misma,
ya sabía que iba a hacerlo
te lo dije, soy un problema



viernes, 16 de diciembre de 2011

Gabo, Amy, el derecho a huelga y a extorsión

Un programa para bajar (12-12-2011)



Ayer qué lindo estuvo lo del compañero Hugo en Huracán. Lástima que su lanzamiento para presidir el PJ (¿o era que renunció? ;-S ) se vio algo empañado porque había algunos huecos en el estadio.

Algunos compañeros comprenden o tienden a minimizar la gravedad de la actitud de Moyano diciendo que se trata de los aprestos para la puja distributiva que se viene en 2012. Pero los compañeros que defienden al compañero Moyano en nombre de la puja distributiva deberían explicar la reivindicación que el compañero Moyano hizo del compañero Zanola.

En fin, el domingo pasado en La otra.-radio ya hablábamos de esta cuestión sindical en todas sus aristas. Y hasta se armó un debate entre los compañeros del staff de La otra. Todo eso embellecido por las grandes canciones de los nuevos discos de la compañera Amy Winehouse y el compañero Gabo Ferro.

Compañeros, clickeando acá pueden descargar el audio del programa completo:

martes, 6 de diciembre de 2011

Si mis palabras no surten efecto, escuchá la melodía


A Song for You by Amy Winehouse on Grooveshark

Estuve en tantos lugares a lo largo de mi vida
canté un montón de canciones
hice algunas malas rimas
he actuado mi amor en los escenarios
con diez mil personas mirándome
pero ahora estamos solos
y estoy cantando esta canción para vos.

Sé que la imagen que tenés de mí
es la que a mí me gusta que sea
te traté mal, pero ¿no podés ver
que no hay nadie más importante para mí?
Cariño, ¿no podés ver más allá, por favor?
Porque ahora estamos solos
y estoy cantando esta canción para vos.

Me enseñaste preciosos secretos
sobre la verdad, sin ocultar nada
me miraste de frente y yo me escondí
pero ahora soy mucho mejor
y si mis palabras no surten efecto
escuchá la melodía
porque es mi amor lo que ahí se esconde.

Te amo en un lugar
en el que no existe el espacio o el tiempo
te voy a amar toda la vida, eres mi amigo
y cuando mi vida se acabe
acordate de cuando estábamos juntos, solos
y yo estaba cantando esta canción para vos.

Ayer salió Lioness: Hidden Treasures, el álbum póstumo de Amy Winehouse, que recopila una serie de grabaciones sueltas grabadas en distintos momentos de su vida. No se trata del disco que vendría después de Back to black, sino de registros ocasionales, en los que sin embargo brilla el excepcional talento de esta gran cantante que fue Amy. Su arrullo puede sonar alternativamente sensual, desgarradoramente solitario, juguetón, pero siempre de una musicalidad impecable. Elijo esta hermosísima canción de León Russell (cuya propia versión también incluyo al final de este post). La canción fue grabada de una toma, Amy sola con la guitarra en su casa de Londres en 2009. La post-producción artística es de Salaam Remi. Este domingo lo escucharemos y analizaremos con detenimiento en La otra.-radio.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Amy





Todo empezó con una nota, en los primerísimos días de este blog (10 de febrero de 2008). A la que siguió otra. . Y luego otras (todas acá). Mucho después fue el spam enviado por un intruso malicioso. Y en seguida fue la muerte de Amy.

El 30 de julio de 2011 10:14, oscar alberto cuervo escribió:

Queridísmos contactos:
parece que todos ustedes recibieron un mail desde mi casilla. Yo no lo envié y me fijé en mi carpeta de enviados y por supuesto no figura que desde aquí se haya enviado.
Aún no tengo muy claro cómo evitarlo, más allá de cambiar mi contraseña, pero no sé si eso es precaución suficiente.
Por las dudas. si reciben un mail a mi nombre que no tiene asunto (yo siempre le pongo) o que tiene un asunto en otro idioma, y en cuyo mensaje figura solo un link o un archivo adjunto sospechoso, por favor no lo abran.
saludos!

***

El 1 de agosto de 2011 Juan González del Solar escribió:

Querido Oscar, siempre una buena excusa para saludarte.

Me acordé mucho de vos, como imaginarás, tras la muerte de Amy Winehouse, y releí la nota. Qué tristeza. No sé si la muerte es por la droga (como puesta en abismo de todo su campo semántico, claro) o si la droga es porque ya se vive con cierta muerte. Siempre me consideré una persona con muchísima suerte por no haber pasado por ahí; creo en la suerte, inmensa en mi caso.

¿Cómo va todo?

Abrazo grande,
Juan

***

El 2 de agosto de 2011 06:51 de 2011, oscar alberto cuervo escribió:

Querido Juan:
por supuesto que me produjo mucha tristeza la muerte de Amy, porque eso pasa con los cantantes populares que logran meterse en nuestra intimidad, y más si lo hacen exponiendo su propio desgarro. Yo creo que Ami no habría podido ser tan buena artista si no hubiera logrado exponer su grieta. Creo que el aparato del show bussines hizo lo único que sabe hacer con eso: explotarlo de manera despiadada. Incluso ahora que se murió, la impiedad aumenta.
Por supuesto que me acordé de vos y releí todo lo escrito en aquellos posts fundacionales del blog La otra. Y ahora que murió no se me ocurrió agregar nada, en la radio paso sus canciones, que están tan vivas como siempre y sospecho que lo estarán por muchos años.
Yo pienso que todos vivimos con cierta muerte y por eso necesitamos del arte, que nos ayuda a aproximarnos a esa experiencia sin tener que morirnos. Los artistas que nos ayudan, muchas veces, se mueren en su intento. No soy un cultor de la muerte, pero tampoco de la vida sana, sino más bien de la vida con sus lados más luminosos y también los más sombríos. Que muchas veces suelen aparecer uno al lado del otro. Amo la vida y amo las canciones de Amy, que hacen mi vida más hermosa.
Como no hice despedida de Amy en el blog, se me ocurre que este nuestro intercambio de hoy podría publicarse en el blog como tal. Decime si me autorizás a publicar tu mail.
abrazo
Oscar

***

El 8 de noviembre de 2011 Juan González del Solar escribió:

Oscar querido, y acá me encuentro con un mail sin responder, algo que tan poco me gusta. Muchas disculpas.
Y, al quedarme así, veo tu propuesta final y más peor no haber respondido enseguida y que se me perdiera.

En fin, algunas cosas a tu mail:

Sí, los artistas nos hacen la vida más luminosa. Creo que el arte consiste, justamente, en develar espacios. Y por eso no entiendo el arte sin contradicción, sin ambigüedades, sin un espectador que complete el proceso. Amy fue única.
A mí sí me gusta la vida sana, pasa que, como antes, la entiendo en armonía con las borracheras si acaso también son parte del proceso en su búsqueda honesta de ser él mismo. La entiendo con el sexo, con la carne, con el asado. No está en la cosa, para mí, sino en cómo se vive la cosa, en cómo se busca. En mi caso, estoy empezando a no tomar algunos días. Me hace bien, me gusta. Pero no por eso me doy con el látigo cuando me siento a mirar una peli y me tomo una buena botella de vino.
Del mismo modo, no me gustaría responsabilizar al exterior de la muerte de Amy. ¿Por qué? El afuera es el infierno que es -de hecho, yo creo que estamos en el infierno-, y con él nosotros, y él para nosotros. Claro que es despiadado, que es horrendo, injusto tantas veces, que trabaja por llevarte puesto y arrancarte todo lo que pueda mientras pueda, como a veces hacen nuestros amigos, parejas y familiares.
Me gustó lo que dijiste del arte y la muerte. Creo que el arte le gana a la muerte, y no le tiene miedo, porque es en sí misma ya desde el momento en que es; luego, se renueva cada vez que conmueve. Pero ser en grado absoluto y morir forman parte de la misma cosa. A los hombres nos pasa algo distinto, nosotros cambiamos y nuestro trabajo es justamente ese, cambiar, crecer.

Muy probablemente sentiría mucha vergüenza por escribir estas palabras a cualquier otra persona del "intelectual" mundo que nos habita. Me alegra mucho poder hacerlo, y te lo agradezco.

Un gran abrazo,
Juan

***

El 9 de noviembre de 2011 05:46, oscar alberto cuervo escribió:

Juan:
nos suele suceder a todos eso de dejar mails sin responder, conozco bien los ataques de culpa que produce eso, no te hagas problemas.
Aunque hace ya varios meses que murió Amy, yo creo que aún podríamos publicar el intercambio, con el arranque del spam y el final de tu respuesta diferida: me parece simpático, decíme si lo ves bien.

abrazo

sábado, 21 de noviembre de 2009

Cantan las chicas

el domingo a la medianoche
en FM 88.7









Verano en la ciudad es fisura fisura fisura
y empiezo a extrañarte, nene, en ciertos momentos
me quedo despierta, bebiendo en un boliche
diciéndole a extraños cosas personales.

Verano en la ciudad, estoy tan tan tan sola
así que en protesta voy a apretar con extraños
y siento como si acabara pero también como si llorara
y ya no me parece que valga la pena.

Y los castrados parados en la esquina fumando
quieren sentir que sus bultos crecen
ante una mujer hermosa no sienten nada
excepto furia
la piel de ella los enfurece
en la noche nauseabunda.

Verano en la ciudad, estoy tan tan tan sola
estoy alucinando, nene, que vas detrás de otras
y les toco los hombros y se dan vuelta sonriendo
pero no hay ningún gesto de reconocimiento
en sus miradas.

Oh, verano en la ciudad es fisura fisura fisura
y no me hace mal, querido, por lo general la paso bien
sólo que cuando es verano en la ciudad
y estás tan lejos de la ciudad
empiezo a extrañarte, nene, en ciertos momentos.

Cuando es verano en la ciudad
y estás tan lejos de la ciudad
empiezo a extrañarte, nene, en ciertos momentos
empiezo a extrañarte, nene, en ciertos momentos
empiezo a extrañarte, nene, en ciertos momentos.



www.fmlatribu.com

jueves, 7 de agosto de 2008

Sanidad



Por Oscar A. Cuervo

Amy es un fenómeno, quiero decir, amamos cómo canta. Lástima que la vemos mal. Nos gustaría que se ponga bien, verla bien y que siguiera cantando. Lo mismo pasa con Charly. Lo queremos, quién no quisiera tener a un Charly sanito, haciendo lindas canciones por treinta años más.

En Crítica del lunes pasado, Pablo Alabarces dice: “parece que los ídolos del rock se queman en su propia llama si son honestos y consecuentes, y deciden que si no pueden sustraer su música al mercado por lo menos van a sustraer su cuerpo al destino del caretaje: esa llama es el exceso, la desmesura de la transgresión, del sexo, droga y rock & roll. Sin rescates ni yogures light. En esa consecuencia, claro, redimen nuestra cobardía: se sacrifican por todos los que no podemos ni sabemos ni nos animamos a ser como ellos. Y luego, en la caída, son víctimas del morbo del mismo mercado al que dieron opíparamente de comer; de estrellas se transforman en basuras condenadas por los hipócritas y por las cámaras clandestinas que insisten en transmitir el derrumbe.”

Amy se niega a ir al tratamiento de rehabilitación, dice: “No tengo tiempo de ir, y si papá dice que estoy bien… él ya intentó llevarme a rehabilitación, pero no voy a ir, no, no. Prefiero estar en casa con Ray, no me sobran 70 días...”.

Y J. dijo: “A ver. Yo pienso que cada una y uno tiene derecho a vivir su vida como se le cante. Literalmente, como se le cante. La droga debería ser legal. Ser legal no significa legalizarla de cualquier manera. Hay formas. No voy a entrar ahora en eso. El Estado no puede prohibir el consumo personal. Prohibir el consumo es violar el principio de autonomía. Cada persona tiene derecho a vivir su vida como le parezca: mal, bien, lo que sea. Cada persona tiene derecho a tomar sus propias decisiones: buenas, malas, equivocadas, diferentes a las nuestras, etc. El consumo de drogas, para colmo, es lo que se llama una acción autoreferente: no afecta a terceros, sólo me afecta a mí. Y, sobre las acciones autorefentes, nadie me puede decir nada: yo hago lo que quiero conmigo y con mi vida”.

Y agregó: “Imagino muchas cosas, además de la rehabilitación, a las cuales decirles que no: Casate, tené hijos. O, al menos, formá una pareja estable, heterosexual y monogámica, sé fiel, no mientas, no engañes, no fumes, no tomes, no te drogues, estudiá, recibite, sé sana, hacé ejercicio, sé delgada, sé joven, sé linda, sé simpática, sé agradable, sé discreta, trabajá, ascendé, prosperá, sé productiva, tené un pasatiempo, comprate una casa. Si no podés, comprate un auto, aunque sea. I said no no no...!!”.

A lo que T. le respondió: “diría que el planteo de J. es bastante antiguo y profundamente liberal. Suena a elogio desenfrenado de la propiedad privada, en la cual, como es sabido, los liberales incluyen el propio cuerpo, tanto como la tierra, el agua, los bienes muebles e inmuebles y hasta el aire que respiramos. Creo que las personas no tienen límites para fabricar sus propias cárceles y las armas de su autodestrucción. Por eso, no nos falta más que unirnos al grito de guerra de un famoso franquista: ¡¡¡¡VIVA LA MUERTE!!!! y acoplar nuestras voces a la angelical de Amy”.


Foto: Nicolás Villalobos

La condesa acotó: “pienso que la droga mata y que durante su consumo no se puede producir ningún hecho artístico. Se necesita lógica, cordura, coordinación y razón para construir un andamiaje perfecto. Que Amy diga no. Yo también digo no, a la droga. Cada una haciendo uso de su libertad y gastando los 70 días a como guste”.

Entonces me metí yo para decir: “Creo que Amy plantea algo más que una discusión de qué hacemos con la droga y con los drogadictos. Creo que la canción REHAB se refiere no a los adictos enfermos, sino a lo que me atrevo a llamar: los portadores asintómáticos de la locura. Porque Amy, como Cobain, Johnny Thunders, Heath Ledger, Fassbinder, etc. son "los que no pueden más" (como dice la canción de Charly: los que no pueden más se van). No pueden más por debilidad o por fortaleza constitutiva, porque exteriorizan sus tragedias a través del arte (y la sociedad vive por medio de ellos lo que no es capaz de vivir cara a cara). Pero también estamos los que (aún) podemos... podemos ¿qué? Básicamente seguir funcionando, pagar los impuestos, respetar los horarios, salir limpios a la calle, tragarnos la bronca, atenuar la desesperación. Nuestra forma de inquietarnos es diferente a la de ellos: nosotros decimos que nos inquietamos "por ellos", ya sea para dejarlos matarse o para impedírselo. A mí Amy me recuerda (con ese pathos tan encantador que exhala en cada movimiento y en cada palabra que canta) que no es ella la que está en problemas. Ella dice: ¿a dónde me estás queriendo invitar? ¿a tu mundito?”.

Alguien citó a Baudelaire: “Ese señor visible de la naturaleza visible (hablo del hombre) ha querido crear el Paraíso por medio de la farmacia y de las bebidas fermentadas, semejante a un maniático que reemplaza muebles sólidos y jardines auténticos con decoraciones pintadas en una tela y montadas en bastidores. En esa depravación del sentido de lo infinito reside, a mi parecer, la razón de todos los excesos culpables, desde la embriaguez solitaria y concentrada del literato quien, obligado a buscar en el opio el alivio de una dolencia física y habiendo descubierto de este modo una fuente de placeres morbosos, lo adopta poco a poco como su única higiene y como el sol de su existencia espiritual, hasta la borrachera más repugnante de los arrabales, la que, con el cerebro pletórico de llamas y de gloria, ridículamente se revuelca entre las inmundicias del camino.”

Y otro recordó las palabras de Artaud: “La ley sobre estupefacientes pone en manos del inspector-usurpador de la salud pública el derecho de disponer del dolor de los hombres; en una pretensión singular de la medicina moderna querer imponer sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos oficiales de la ley no tienen poder de acción frente a este hecho de conciencia, a saber: que más aún que de la muerte, yo soy el dueño de mi dolor físico, o también de la vacuidad mental que pueda honestamente soportar.”

Fue ahí cuando Gabriela D'Odorico escribió en LA OTRA 18: “"Ni bien se tocan estos temas, se hace muy difícil no ceder a la tentación de preguntar: ¿cómo actuar entonces y qué hacer con estos casos? Más de una buena razón nos suele tomar por asalto, y muchas veces nos convence de que no se puede permanecer como un simple espectador de televisión al que se le quitó la libertad del zapping. Entonces se hace urgente actuar, sea por el bien propio del afectado aún cuando no lo demande, por mi imposibilidad de enfrentar la experiencia del otro sufriente, por la molestia que me provoca su comportamiento, por la lástima que me produce, porque pienso que tengo una función social/ moral/política en este mundo o por todo eso junto. Sin embargo hay, a mi juicio, una especie de mesianismo en esta interrogación acerca de qué hacer con el otro. (...) "Ese qué hacer con ellos significa, entre otras cosas, cómo gobernarlos. Por eso se los registra en planes de ayuda social, se hacen estadísticas, se los censa y se evalúa la necesidad de invertir o no en ellos. Se trata de administrar esas vidas, hacerlas entrar en los cálculos numéricos del Estado. Pero esas vidas, que son las nuestras (cada cual sabe en qué grupo fue incluido por el Estado) son un objeto que puede ordenarse, docilizarse, clasificarse y medirse con los fines de hacerlas gobernables".

Y un anónimo dejó este mensaje en el blog: “BASTA, POR FAVOR, DE GLORIFICAR A LAS CELEBRITIES DE LA INDUSTRIA DEL ENTRETENIMIENTO!! Como pueden tragarse semejantes boludeces!? Estudien musica en serio, ignorantes!”.

En fin, la discusión parece no tener fin, pero no creo que se trate de legislación ni de aprender música. Podríamos hablar del Burrito Ortega o de mi querido Mariano, qué sé yo.

La vamos a seguir este domingo en la radio (a la medianoche, FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/). Viene Gabriela D'Odorico, que ya es una amiga de la casa, y también viene Daniel González, director del Centro Psicosocial Argentino, que dicta cursos para operadores socioterapéuticos en drogadicción. El domingo a la medianoche en La Otra.- radio.

sábado, 10 de mayo de 2008

Back to black



Sin tiempo de arrepentirse,
con su pija todavía húmeda
él volvió a apostar a lo seguro.
Yo y mi cabeza volada,
y mis lágrimas secas,
me quedé sin mi hombre.

Vos volviste a lo que conocías,
tan lejos de lo que vivimos,
yo voy por un camino atribulado,
mis asuntos atascados,
voy a volver al negro.

Apenas nos despedimos con palabras,
y yo morí cien veces,
vos volviste con ella,
y yo de vuelta a
y yo de vuelta a

nosotros

Te quiero tanto
pero eso no es suficiente,
a vos te encanta soplar y a mi aspirar,
la vida es como un tubo
y yo una monedita que rueda por su interior.

Apenas nos despedimos con palabras
yo morí cien veces,
vos volviste con ella...
y yo de vuelta a
y yo de vuelta a

al negro.

Amy Winehouse (más sobre ella en LA OTRA 18)

viernes, 4 de abril de 2008

La otra 18: Amy dice No



TRATARON DE QUE FUERA A REHABILITACIÓN,
Y DIJE: NO, NO, NO.
SÍ, ME HE DESMAYADO,
PERO CUANDO RECOBRO EL SENTIDO
NI SIQUIERA TE ENTERÁS, NO, NO.

"El reiterado NO de Amy en su Rehab es también la negación a aceptar esa identificación con la que el Estado norteamericano se dirige a ella y desplaza su música a un lugar periférico. Con su NO responde que su ilegalidad, su supuesta inmoralidad, y esa monstruosidad que la va alejando de lo humanamente admisible no es lo único que tiene para ofrecer. Y creo que es sólo en ese sentido que habla de su vida personal. En ese acontecer privado se devela, una vez más, un verdadero problema del orden de lo público. Su música se ubica en ese punto oscuro, en ese umbral, justo allí donde la distinción entre lo privado y lo público pierde todo sentido. (...)



"Ni bien se tocan estos temas, se hace muy difícil no ceder a la tentación de preguntar: ¿cómo actuar entonces y qué hacer con estos casos? Más de una buena razón nos suele tomar por asalto, y muchas veces nos convence de que no se puede permanecer como un simple espectador de televisión al que se le quitó la libertad del zapping. Entonces se hace urgente actuar, sea por el bien propio del afectado aún cuando no lo demande, por mi imposibilidad de enfrentar la experiencia del otro sufriente, por la molestia que me provoca su comportamiento, por la lástima que me produce, porque pienso que tengo una función social/ moral/política en este mundo o por todo eso junto. Sin embargo hay, a mi juicio, una especie de mesianismo en esta interrogación acerca de qué hacer con el otro. Es cierto que la pregunta es ineludible para el que tiene que legitimar su función de gobierno o bien diseñar una política pública. Y también es cierto que por razones posiblemente diferentes a las enumeradas, guiadas por un sentido práctico, los pobres, las mujeres golpeadas, los niños abusados, los jubilados, los cartoneros o los adictos constituyen un problema de gobierno.

"Ese qué hacer con ellos significa, entre otras cosas, cómo gobernarlos. Por eso se los registra en planes de ayuda social, se hacen estadísticas, se los censa y se evalúa la necesidad de invertir o no en ellos. Se trata de administrar esas vidas, hacerlas entrar en los cálculos numéricos del Estado. Pero esas vidas, que son las nuestras (cada cual sabe en qué grupo fue incluido por el Estado) son un objeto que puede ordenarse, docilizarse, clasificarse y medirse con los fines de hacerlas gobernables."

(fragmento de la nota "Rehabilitación: ¿una política para los excesos?" escrita por Gabriela D'Odorico para La otra 18)

miércoles, 19 de marzo de 2008

Estar a salvo IV


Señor legislador de la ley 1916, aprobada por el decreto de Julio de 1917 sobre estupefacientes: eres un castrado.


Tu ley no sirve más que para fastidiar la farmacia mundial sin provecho alguno para el nivel toxicómano de la nación porque:


1º El número de los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias es ínfimo.


2º Los verdaderos toxicómanos no se aprovisionan en las farmacias.


3º Los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias son todos enfermos.


4º El número de los toxicómanos enfermos es ínfimo en relación a los toxicómanos voluptuosos.


5º Las restricciones farmacéuticas de la droga no reprimirán jamás a los toxicómanos voluptuosos y organizados.


6º Habrá siempre traficantes.


7º Habrá siempre toxicómanos por vicio de forma, por pasión.


8º Los toxicómanos enfermos tienen sobre la sociedad un derecho imprescriptible que es el de que se los deje en paz. Es por sobre todo una cuestión de conciencia.


La ley sobre estupefacientes pone en manos del inspector-usurpador de la salud pública el derecho de disponer del dolor de los hombres; en una pretensión singular de la medicina moderna querer imponer sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos oficiales de la ley no tienen poder de acción frente a este hecho de conciencia, a saber: que más aún que de la muerte, yo soy el dueño de mi dolor físico, o también de la vacuidad mental que pueda honestamente soportar.


Lucidez o no lucidez, hay una lucidez que ninguna enfermedad me arrebatará jamás, es aquella que me dicta el sentimiento de mi vida física. Y, si yo he perdido mi lucidez, la medicina no tiene otra cosa que hacer sino darme las sustancias que me permitan recobrar el uso de esta lucidez.
Señores dictadores de la escuela farmacéutica de Francia, ustedes son unos pedantes roñosos; hay una cosa que deberían considerar mejor; el opio es esta imprescriptible e imperiosa sustancia que permite retornar a la vida de su alma a aquellos que han tenido la desgracia de haberla perdido.


Hay un mal contra el cual el opio es soberano y este mal se llama Angustia, en su forma mental, médica, psicológica o farmacéutica, o como Uds. quieran.
La Angustia que hace a los locos.
La Angustia que hace a los suicidas.
La Angustia que hace a los condenados.
La Angustia que la medicina no conoce.
La Angustia que vuestro doctor no entiende.
La Angustia que quita la vida.
La Angustia que corta el cordón umbilical de la vida.


Por vuestra ley inicua ustedes ponen en manos de personas en las que no tengo confianza alguna, castrados en medicina, farmacéuticos de porquería, jueces fraudulentos, doctores, parteras, inspectores doctorales, el derecho a disponer de mi angustia, de una angustia que es en mí tan aguda como las agujas de todas las brújulas del infierno.


Temblores del cuerpo o del alma, no existe sismógrafo humano que permita a quien me mire llegar a una evaluación de mi dolor más precisa que aquella, fulminante, de mi espíritu. Toda la azarosa ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el único juez de lo que está en mí.


Vuelvan a sus buhardillas, médicos parásitos, y tú también Legislador Moutonier, que no es por amor a los hombres que deliras; es por tradición de imbecilidad. Tu ignorancia de aquello que es un hombre sólo es comparable a tu estupidez pretendiendo limitarlo. Deseo que tu ley recaiga sobre tu padre, sobre tu madre, sobre tu mujer y tus hijos y toda tu posteridad. Y mientras tanto, soporto tu ley.



ANTONIN ARTAUD

martes, 11 de marzo de 2008

Estar a salvo III



(Las ilustraciones de este post son de William Blake.)

Bueno, veo que todos y todas ya se han puesto un poco nerviosos... ¡ja! Y eso que apenas empezamos con el debate en torno a “Estar a salvo” y la canción de Amy. ¡Falta mucho todavía! Falta Artaud, faltan canciones, filósofos, películas, no pierdan la chaveta tan rápido que se van a perder lo mejor.

Lo que me resulta curioso es que con sólo leer los posts desde Soul en adelante, pasando por Estar a salvo I y II, y Mi Funeral, apenas se han ido desplegando algunas voces, la de la chica que no se quiere someter a la cura a la que familia y estado quieren obligarla, pasando por las interrogaciones de Juan, quien escribe su posición paradójicamente cuando explica que no puede escribirla, Calamaro que expone con brillantez artística y oscuridad existencial el corazón de las tinieblas en el que se hallaba a la altura de El salmón, finalmente (por ahora) la selección de Baudelaire que Tatiana envió. ¡Baudelaire, quien demasiado rápido fue confundido aquí con un obtuso prohibicionista!

Me parece que lo que produce molestia es el aplazamiento de la sentencia: algunos preferirían que declaremos ya a Amy una enferma, otros que derivemos la discusión hacia la legislatura, para caer en el lugar común liberal de que cada uno es dueño de hacer con su vida lo que quiera, esa gema del pensamiento que se puede leer en tantos lugares que volver a repetirla acá sería un pecado (oh!).
Pólvora se permite celebrar el suicidio como la actitud más civilizada y se ofende porque yo llamo a eso "embellecimiento". Digamos que no parece una palabra tan ofensiva para alguien que está tan superada como para celebrar el suicidio. Pólvora: es un exceso de mentalidad conspirativa que creas que yo me escondo detrás de Tatiana. Me parece que me hacés una acusación infantil: yo firmo lo que pienso y cuando vos nos regalás tu versión cool del suicidio sos vos y no yo la que lo dice... y así sucesivamente. ¿Por qué se te ocurre una idea tan aburrida como que yo necesito esconderme en Tatiana? Decís que yo me horrorizo con tu estética cool. ¿Adónde me horrorizo? Otros comentaristas del blog se horrorizaron con tu performance, yo la tomé como una perfomance, la leí y punto, el horror te lo debo.

Julieta y rizla_ pierden interés en el debate, aunque no dejan de debatir: me parece perfecto.
Nadie está obligado a debatir, por el blog pasan cientos de personas por día y sólo algunos debaten, me encantaría que haya más participación, pero no pretendo obligar a nadie a hacerlo. Cuando alguien ya no tiene ganas de debatir, deja de hacerlo: buenísimo. Otros siguen debatiendo para decir por qué no quieren debatir: excelente. Julieta dice que no quiere debatir con posturas religiosas, porque los que tienen posturas religiosas son incapaces de debatir: ¡brillante! Incluso Julieta, en su no debate, tiene tiempo para caracterizar la posición que ella decidió que es inmerecedora de debate: "ellos" (los religiosos) son dogmáticos. Es un alarde de síntesis que seguramente condensa siglos de pensamiento libertario y respetuoso de las diferencias. Ya ha quedado demostrado que con religiosos no se puede debatir. Lo único interesante es dictaminar a cada rato sobre lo que debería ser y leer toda interrogación y toda problematización como una necesidad permanente de legislar, de pronunciarse siempre a favor y en contra, de prohibir y permitir.
Baudelaire quiere prohibir la droga: perfecto. A la altura de Calamaro: ¿estaré proponiendo el suicidio? ¿Cuando digo que no me interesa la discusión legalista de la legalización, porque ya se sabe que habría que legalizar, pero lo que no se sabe son muchas otras cosas de las que habrá que seguir discutiendo el día en que se legalice, cuando digo eso, entonces Julieta reduce todo a: Oscar está diciendo que las drogas son malas y hay que prohibirlas? ¡¡¡Extraordinario!!! Ya quisiera yo lograr su capacidad de síntesis para exponer los problemas con tanta claridad.

rizla_: simpatiza con la posición de Julieta. El efecto de los debates es que alguien descubre que simpatiza más con unos que con otros. Muy bien, ójalá que esa simpatía devenga en el futuro en profundo entendimiento. Pero la simpatía hacia Julieta viene acompañada de una pérdida de ganas de debatir: lástima. No sin antes decir que se va viendo que mi posición en el debate es parcial y moralizante. Parcial: obvio (y eso que todavía falta), porque mi posición de base es que escuchemos partes: lo que dijo Amy y lo que dice Juan y lo que dice Baudelaire y lo que dice Calamaro y lo que dice Julieta y lo que decís vos, etc. Me interesa enormemente que todos digan algo, cuando la escucho a Amy me fascina porque dice algo y lo dice de un modo en que no es habitual, con calidad poética, con belleza musical, con ternura, con inteligencia, con lucidez política. A ella la droga no le impide lograr todo eso. Pero después lo escucho a Juan y digo: sí, es verdad, muchas veces detrás del liberalismo de rigor, tan fácil de aceptar por lo visto entre nosotros, hay dimensiones que se escapan. A veces ese liberalismo de: “vos hacé lo que se te ocurra” es auténtico respeto de la libertad del otro; pero en un mundo donde se respeta tan poco la libertad del otro (fijate que una campeona de la libertad propone excluir del debate a las posiciones religiosas), en un mundo donde todos se llenan la boca con la libertad pero en seguida te acusan de algo y te quieren bajar el gañote, en un mundo así, toda la perorata de la libertad individual es muchas veces una manera de deshacerse del otro, del problema que significa el otro, del amor o del odio que despierta el otro. El fariseísmo (oh!) es la obsesión por la ley, la regla, el principio, la norma, el derecho, para no quedar pegado al otro. Alguien dijo que apostó su vida a la ley hasta que se dio cuenta de que la ley prohibe pero no da vida, hasta que se dio cuenta de que estaba perdiéndose (oh!) en su obsesión por la ley.

rizla_ no sé qué te parece esta última idea, si te parece parcial o moralista, o como dice Julieta “demasiado” religiosa. Pero yo creo que estaría bueno debatirla y lo digo justo en el momento en que parece que el problema está a punto de diluirse en el lugar común liberal de que cada uno es propietario (oh!) de su cuerpo.

¿De veras te parece negativamente atrevido referir las connotaciones místicas y religiosas de Blake? ¿Hubieras preferido que no mencionara el tema? Te pido disculpas, pero si vos apreciás la obra de Blake (y no solo la frase que citás) es difícil que puedas esquivar su dimensión religiosa, su imaginería de inspiración bíblica, su afinidad con las doctrinas gnósticas, su vinculación con la Swedenborgian New Jerusalem Church, la iglesia creada por el místico Emmanuel Swedenborg. Yo entiendo que eso a vos no te interese, que sólo te importe la expansión de la percepción sin hacer referencia al contexto religioso en el que Blake se mueve. Lo que me resulta más difícil de comprender es que me tildes de atrevido por señalar algo con lo que te topás ni bien entrás en contacto con Blake. La intención de querer “limitar” el significado de Blake a eso corre por tu cuenta, yo nunca la afirmé.



Vos rizla_ afirmaste “la posibilidad de un consumo q expande las posibilidades perceptivas del individuo”. Y eso quedó dicho en el debate, así como otros elevaron el suicidio a la actitud más civilizada, Amy se negó al tratamiento, Tatiana se enojó, Calamaro dijo que sus amigos no se suicidaron aún por cobardía y Baudelaire identificó la búsqueda de los paraísos artificiales como un intento de los hombres de saciar su sed de infinito. Yo en ningún momento relacioné la posibilidad de expansión que vos reivindicás con lo que dice Baudelaire sobre los paraísos artificiales.

Si no me equivoco, dije que bajo la etiqueta “droga” se aplastan muchos problemas distintos y que a mí me parecía que el de Amy se vincula principalmente con la desesperación. Ya sé que la desesperación no es un tema tan alegre como la alegre experimentación que vos reivindicás, ni tan civilizado como el civilizado suicidio de Pólovora, ni tan concluyente como la clasificación de Julieta entre paternalistas, abolicionistas y no me acuerdo qué más. Sé que mi propuesta de pensar la desesperación no termina de satisfacer a Juan, quien preferiría que hagamos algo por salvar a esos chicos y esos amigos que mencionó, por sacarlos de las garras de la droga. Sospecho que Tatiana preferiría pasar más temprano que tarde de la desesperación a la fe. Pero me temo que la desesperación sea una experiencia persistente en el mundo actual.

Lo que yo propongo con este blog, aunque te parezca mentira, es escuchar todas estas perspectivas (las mías incluidas, claro está). Y me llama la atención las pocas ganas que a veces tenemos de escuchar a los que dicen otra cosa.


OSCAR ALBERTO CUERVO

domingo, 9 de marzo de 2008

Estar a salvo II


¡Ay! los vicios del hombre, por muy llenos de horror que se los suponga, contienen la prueba (¡aunque sólo sea por su expansión infinita!) de su afición a lo infinito; sólo que es una afición que se equivoca de camino con frecuencia. (...) El espíritu humano rebosa de pasiones; las tiene para dar y tomar, si he de servirme de otra expresión trivial; pero ese espíritu desdichado, cuya depravación natural es tan grande como su aptitud repentina, casi paradójica para la caridad y las virtudes más arduas, es fecundo en paradojas que le permiten emplear en el mal el desagüe de esa pasión desbordante. Jamás cree haberse vendido a él. Olvida en su engreimiento que se las tiene que ver con alguien más astuto y más fuerte y que el Espíritu del Mal, aunque sólo se le entregue un cabello, no tarda en llevarse la cabeza. Ese señor visible de la naturaleza visible (hablo del hombre) ha querido por consiguiente, crear el Paraíso por medio de la farmacia y de las bebidas fermentadas, semejante a un maniático que reemplaza muebles sólidos y jardines auténticos con decoraciones pintadas en una tela y montadas en bastidores. En esa depravación del sentido de lo infinito reside, a mi parecer, la razón de todos los excesos culpables, desde la embriaguez solitaria y concentrada del literato quien, obligado a buscar en el opio el alivio de una dolencia física y habiendo descubierto de este modo una fuente de placeres morbosos, lo adopta poco a poco como su única higiene y como el sol de su existencia espiritual, hasta la borrachera más repugnante de los arrabales, la que, con el cerebro pletórico de llamas y de gloria, ridículamente se revuelca entre las inmundicias del camino. (...)

En esta última parte quiero definir y analizar el estrago moral que causa esa peligrosa y deliciosa gimnasia, estrago moral tan grande, peligro tan profundo, que los que vuelven del combate sólo ligeramente averiados me parecen valientes escapados de la cueva de un Proteo multiforme, Orfeos vencedores del Infierno. Tómese, si se quiere, este modo de hablar como una metáfora excesiva, pero confesaré que los venenos excitantes me parecen no sólo uno de los medios más terribles y seguros de que dispone el Espíritu de las Tinieblas para reclutar y esclavizar a la humanidad digna de lástima, sino también una de sus incorporaciones más perfectas. (…)

Sería muy natural, pues cada hombre representa a la historia, que surgiera una herejía obscena, una religión monstruosa, en quien se ha entregado cobardemente a merced de una droga infernal y se complace en dilapidar sus propias facultades. (...)

Toda contradicción desaparece, todos los problemas filosóficos se aclaran o al menos así parece. La plenitud de su vida actual le inspira un orgullo desmesurado. En él habla una voz (¡ay, es la suya!) que le dice: “Ahora tienes derecho a considerarte superior a todos los hombres, nadie sabe ni podría comprender todo lo que piensas y todo lo que sientes; inclusive serían incapaces de apreciar la benevolencia que te inspiran. Eres un rey al que los transeúntes desconocen y que vive en la soledad de sus convicciones. ¿Pero qué te importa? ¿No posees ese soberano desprecio que hace tan buena al alma?”
Sin embargo, podemos suponer que de cuando en cuando atraviesa y corrompe esa dicha un recuerdo punzante. (...) ¿Acaso no está lleno ese pasado de numerosos actos insensatos o viles, que son verdaderamente indignos de ese monarca del pensamiento y que mancillan su dignidad ideal? Podéis creer que el hombre drogado con el haschisch, afrontará valientemente a esos fantasmas llenos de reproches y que sabrá extraer de sus recuerdos horrorosos nuevos elementos de placer y de orgullo.
¿Agregaré que el haschisch, como todos los goces solitarios, hace al individuo inútil para los hombres, y a la sociedad superflua para el individuo, pues le impulsa a admirarse sin cesar a sí mismo y le precipita, día a día, hacia el abismo luminoso donde admira su rostro de Narciso?

(...) admitamos por un instante que el haschisch otorga el genio o, por lo menos, lo aumenta; olvidemos que el haschisch, por naturaleza, disminuye la voluntad y, de este modo, otorga por un lado lo que quita por otro, es decir, la imaginación sin la facultad de aprovecharla. Finalmente, hay que pensar, aun suponiendo un hombre lo bastante hábil y vigoroso para poder sustraerse a tal alternativa, en un peligro más, fatal y terrible: el peligro de los hábitos adquiridos. Todos ellos se transforman pronto en necesidades. El que apela a un veneno para pensar no podrá al cabo de poco tiempo pensar sin ese veneno. ¿Se imagina la suerte espantosa de un hombre cuya imaginación paralizada no podría funcionar ya sin la ayuda del haschisch o el opio? (...)

Dije que, al aspirar sin cesar a reanimar sus esperanzas y a elevarse hacia el infinito, [el hombre] manifestaba en todos los países y en todas las épocas, una afición frenética a todas las sustancias peligrosas que, al exaltar su personalidad, podían presentar un instante ante sus ojos ese paraíso de ocasión, objeto de todos sus deseos y, en fin, que ese espíritu temerario que lo puede llevar, sin que él lo sepa, hasta el infierno, atestiguaba su grandeza original de ese modo. Pero el hombre no está tan abandonado, tan privado de recursos honestos para ganar el cielo que se vea obligado a invocar la hechicería y la farmacia; no necesita vender su alma para pagar las caricias embriagadoras y la amistad de las huríes. ¿Qué es un paraíso, comprado al precio de la salvación eterna?



CHARLES BAUDELAIRE, Paraísos artificiales, Losada, Buenos Aires, 2005, págs. 47-101. (Textos seleccionados por nuestra lectora Tatiana)

miércoles, 5 de marzo de 2008

Estar a salvo


Cuando a Amy Winehouse le preguntan por qué está tan flaca, contesta: “sufro de anorexia, bulimia y otros problemas alimenticios. No estoy del todo bien aún, pero tampoco creo que ninguna mujer lo esté”. Son ideas acerca de la salud. Ustedes saben, porque ya lo hablamos aquí: Amy se hizo mundialmente famosa con una canción en la que se niega a someterse a un tratamiento de rehabilitación por sus adicciones, tratamiento al que su familia y el estado quieren obligarla:

NO TENGO TIEMPO DE IR,
Y SI PAPÁ DICE QUE ESTOY BIEN…
ÉL YA INTENTÓ LLEVARME A REHABILITACIÓN
PERO NO VOY A IR, NO, NO.
PREFIERO ESTAR EN CASA CON RAY,
NO ME SOBRAN 70 DÍAS...

Parece que después, cuando se puso peor, accedió a internarse por un tiempo. Pero al menos en cierto sentido ya era tarde. Porque la canción transformó un asunto privado en una obra de arte (cuando vas al teatro no esperás que Hamlet sea un dechado de virtudes: ¿por qué esperarlo entonces del personaje de una canción?) y en un asunto político (ya no se trata de lo que le pase a un famoso en su privacidad, después de todo decenas de ídolos pop se toman todo y caretean tener una vida impecable; Amy, al hacer con eso una canción, pone sobre el tapete el tema del poder sanitario del estado y de la familia: ¿quién se considera sano como para obligar a otro a someterse a su idea de la salud?).

Cuando Amy hace poco ganó cinco Grammy por sus canciones, la que se puso mal fue Natalie Cole: "No tendría que haber ganado. Creo que eso le da un mal ejemplo a los jóvenes que están intentado hacerlo bien. Tenemos que parar de recompensar los malos comportamientos".

"No estoy en esto para ser un modelo a seguir -respondió Amy-, escribo canciones porque tengo la cabeza hecha mierda y necesito sacar algo bueno de lo malo".

Cuando el amigo Juan González del Solar leyó en nuestro blog acerca de Amy, expresó sus reservas: “No hay apología, ok, pero ¿no te parece que así va a ser leído por un adicto que cante esta canción como un himno de victoria? Por otra parte, la mina está diciendo no a la rehabilitación; ¿a qué le dice que sí cantando esto?”.

Le respondí a Juan que pienso que un buen efecto que produce la canción es que se debata políticamente sobre salud, sobre individuos sanos o enfermos, sobre sociedades sanas o enfermas, sobre la medicalización de la existencia. Le comenté que a mí me interesa abrir ese debate, escuchando voces diversas. Y creo que la de Amy es la voz que menos se escucha, la del “enfermo” que “no sabe lo que le conviene”. E invité a Juan a desarrollar su punto de vista en nuestro blog (Juan tiene el suyo, muy interesante). En principio, Juan aceptó seguir pensando el asunto, pero después de un par de semanas me mandó un mail en el que me decía: “Estimado Oscar, acá te paso el archivo de lo que quiso ser tantas veces el post. Se me hizo imposible. Gracias por la oportunidad.”

Pero al leer el archivo, me pareció que este era justamente el testimonio que valía la pena publicar. Se lo comenté y luego de una pequeña y amable negociación, Juan aceptó que el archivo de su imposibilidad se transformara en este post:




«Definitivamente se me hace imposible escribir este post, no tengo ganas o no puedo. Qué puedo contar; nunca consumí cocaína, ni siquiera la vi, lo máximo fue hace dos semanas en el baño de un boliche, un flaco sacó un papelito y se dio un saque como quien se lava las manos; me imagino cómo debe de ser por El pasado, todo mi acercamiento. Alguna vez fumé pero me cayó mal y con eso suficiente, no me gustó aunque le di un par de oportunidades; tal vez la que cultivaba un amigo era diferente, una pitada y listo, pero no otra cosa, no me seduce verme a mí mismo sin mis reacciones, pobres pero mías y concientes. Me acuerdo de mis amigos hablando de las genialidades que pensaban en ese estado en el que cada vez estaban más; los escuchaba y no se les caía una idea ni aunque citaran a Nietzsche. Y después decían que había que fumar con un anotador, no sabés las cosas que se me ocurren, a vos que escribís te haría bien, te puedo pasar un par de ideas. No leían un libro ni bajo tortura, pero ellos sabían más, ellos siempre tenían la razón y la muerte que después llega. Porque que tu vida pierda cualquier sentido o ánimo no es liberación, es pobreza.

«Pero es buscada, claro, con los ojos abiertos, como Amy, que tiene bien claro qué es lo que quiere, lo que necesita y lo que no le interesa: bien por ella. Mientras tanto la muerte otra vez, ver familias destruidas y yo que sé más, ustedes no entienden, “ustedes”, con desprecio y superioridad, y esa larguísima cantidad de estadísticas y excusas que solo demuestran más carencia.

«¿Que qué se siente? Te sentís Superman, podés todo. Excelente, Superman. Mi amigo tenía la S azul y roja tatuada en la espalda. Como si supiera. La definición es de otro amigo, que por el momento está peor todavía y nada indica lo contrario; ambos coinciden con los otros y los otros y con Amy: ellos saben, saben más, mucho más que vos, que sos un careta. Llega un día en que les aburre mucho estar con vos aunque hagas las idioteces de siempre, en que les molesta e incomoda que digas no gracias; no me juzgues, no te juzgo, lo estás haciendo, no lo estoy haciendo, simplemente que no me interesa, que no tengo ganas, que no gracias, pasemos a otro tema, no hay otro tema, el adicto habla por sobre todo de una cosa –esta es, según la psicología, la definición del adicto y su diferencia con el que solo consume–.

«Amy se da un pase en el escenario. Acá, en Madrid, escucho a los Redondos y me acuerdo de la exégesis que hacía de chico, uh, mirá, esto habla de la droga, qué loco. Qué muerte, qué basura, pero eso no lo decía ni lo sabía ni, por sobre todo, me hubiera animado a decirlo o pensarlo: este tipo el Indio es un genio. Qué bien. Todo está bien. Que los pendejos prueben, que los grandes prueben, que te pegues un tiro, no hay problema, es tu vida. Sí, ya sé que vos lo manejás.

«Amy necesita un amigo y yo también; a mí me toca la suerte, para mí, de no encontrar el substituto.

«Yo intenté, como muchos, ser buen amigo de mis amigos: el primer día no lo estás entendiendo; el segundo no entendés nada; el tercero te atiende y te corta; el cuarto y subsiguientes no te atiende el teléfono. Vos probás con todas las formas pero él sabe todo antes. Está todo bien, me fumo un faso y pasa la vida; una noche; dos; desde que me levanto. Y no se trata de no fumar –tengo muchos amigos que cada tanto fuman y no tendría mayor problema en dar alguna otra pitada– o de no darse un pase –ya, estimo, de otro calibre y no me anotaría–, se trata de vivir.

«¿La vida, qué es eso, esa basura de sistema en el que estás vos donde te dicen qué hacer todo el día? Dejame a mí. Él la tiene clara y yo no; Amy también la tiene clara, I said no, no, no. Genia, Amy. Cuatro millones más dicen no, no, no. ¿Y la respuesta?, ¿a algo se le dice sí? En algún momento la rebeldía va a consistir en ser parte de algo y se hará famoso el torneo de golf para roqueros.

«A mí no me interesa recibirme, no me interesa laburar, no me interesa tener una novia ni hacer la vida que hacés vos, no puede ser tan difícil de entender. No te creo, no te creo nada. Y mucho menos creo que sepas cuál es la vida que elijo yo. ¿Elijo? No sé, no tengo idea. Tampoco sé si elije Amy, claro, sé que dice no, no, no, con una banda que suena increíble, y que va a los Grammys y los gana todos. Genia Amy, vos sí que la pegaste.

«¿Sabés lo que es ver a tu alumno de dieciséis años dado vuelta a las 8 de la mañana? Que llore y que no sepas qué hacer. Que pierda otra vez el año. Que te hable de que quiere suicidarse. A los dieciséis años. Y Amy dice no, ojalá saliera de acá como por arte de magia.

«Está todo bien, reina, es tu vida, vos sabés más, ya conseguirás tu amigo y les explicarás a los que tenés que el que falta es otro, es distinto, o por ahí se van a vivir juntos y te dan una mano con esta forma que parece no gustarte tanto; guita no falta y hasta pueden hacer un reality que se llame Safehouse. Mi amigo sabe más siempre; un día dijo basta y estuvo como tres semanas sin consumir; genio, mi amigo. Después pasó algo y se dio un saque de como 14 grs. que casi lo deja para el recuerdo; qué se le va a hacer, cosas que pasan, la próxima no va a ser así. Claro que no va a haber una próxima, aunque del lado de los mortales la vida se ponga áspera y haya que despertarse temprano por lo que te parece muy poco. Lástima que el día que lo encontraron justo estuviera toda tu familia reunida por tristeza; ellos tampoco entienden nada. Está todo bien, el afano también, si estaba como loco, no pude hacerlo de otra manera. Te creo.

«No es contra la droga; por mí que la legalicen, que no se enriquezcan los de siempre y que se cobren impuestos para invertir en Salud.

«¿Qué queda después? ¿A qué se le dice sí? ¿Cuál es la alternativa para la droga?

«No puedo escribir este post porque no entiendo nada y porque lo que pienso lo piensa cualquiera –hasta Amy–, que la droga mata, te asesina. Para el mundo en que vivimos soy un bicho feo con espíritu moralizante y eso no sirve, abajo la inquisición; encima tampoco soy “del palo”, así que peor que peor. Me falta todavía mucho coraje para ser lo políticamente incorrecto que querría. Y encima creo en Dios.

«No tengo nada para decir, que Amy diga no, que la canten frenéticas millones de personas en el mundo, que esté todo bien, genia Amy.»


Esto es lo que piensa Juan. ¿Qué piensan ustedes?


O. A. C.

viernes, 15 de febrero de 2008

El día después de San Valentín



To know him is to love him es una vieja canción que Phil Spector escribió en 1958 y que aquí canta Amy Winehouse.

Conocerlo es amarlo,
simplemente ver su sonrisa
hace que mi vida valga la pena,
conocerlo es amarlo,
y es lo que yo hago, sí, lo hago.

Oh, seré buena con él,
le daré alegría,
todos dicen que ya llegará el día
en que caminaré a su lado,
conocerlo es amarlo,
y es lo que yo hago, realmente lo hago.

¿Por qué no se da cuenta?
¿Puede ser tan ciego?
Algún día él va a ver
que está destinado a mí.

Conocerlo es amarlo,
simplemente ver esa sonrisa
hace que mi vida valga la pena,
conocerlo es amarlo,
y es lo que hago, sí, lo hago.

Spector, uno de los más grandes productores musicales del siglo XX, se inspiró en el epitafio que figuraba en la tumba de su padre, quien se había suicidado cuando Phil tenía sólo 9 años. El epitafio decía: "Haberlo conocido fue haberlo amado" y a Phil, que al componer la canción tenía sólo 18, le pareció bien cambiar el tiempo verbal: Conocerlo es amarlo. O sea: "no esperes que se vaya para amarlo, ahí lo tienes". La canción fue grabada en una sesión de apenas 20 minutos (sólo dos tomas) por los Teddy Bears, el conjunto soul que Spector integraba, con Annette Kleinbard en la voz principal.

Como a la discográfica no le pareció lo suficientemente buena, la mandaron al lado B de un simple cuyo lado A tenía Don't You Worry My Little Pet. Poco después una radio de North Dakota empezó a programar el lado B con insistencia y la canción llegó a conquistar los corazones de toda la nación. En 4 meses llegó al número 1 del ranking de ventas y catapultó a su autor a la fama mundial. Después, el tema fue cantado por Peter and Gordon (en 1965), Bobby Vinton con el título To Know You Is to Love You (1969), Dolly Parton, Emmylou Harris y Linda Ronstadt (1987). Los Beatles la habían cantado como To know her is to love her en las sesiones de la BBC en 1962, con John haciendo la primera voz. La versión no fue editada en disco hasta 1994.

Hace poco la cantante soul británica Amy Winehouse, de 24 años, grabó To Know him is to love him como bonus de su multipremiado CD Back to black. El domingo pasado Amy se llevó cinco Grammys por este cd (revelación del año, mejor vocalista pop, álbum vocal pop, mejor canción -Rehab- y disco del año -Back to black-). Pero no pudo recibir los premios personalmente, ya que Estados Unidos le niega la visa por sus problemas con las drogas.

O sea: Amy está aquí, tenemos la fortuna de compartir nuestra estancia en el planeta con ella, que canta como una diosa. No esperes que se vaya para amarla, ahí la tienes.

domingo, 10 de febrero de 2008

Soul



Trataron de que fuera a rehabilitación, y dije: no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido ni siquiera te enterás, no, no.
No tengo tiempo de ir, y si papá dice que estoy bien…
él ya intentó llevarme a rehabilitación pero no voy a ir, no, no.

Prefiero estar en casa con Ray, no me sobran 70 días
porque no hay nada, nada que me puedan enseñar
que no aprenda con el sr. Hathaway.
No aprendí demasiado en la escuela, pero sé que no venimos en una copa de licor.

Intentan que vaya a rehabilitación, y digo: no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido ni siquiera te enterás, no, no.
No tengo tiempo de ir, y si papá dice que estoy bien…
él ya intentó llevarme a rehabilitación pero no voy a ir, no, no.

El hombre me dijo: ¿por qué creés que estás aquí?
Y le contesté: "no tengo idea. Voy a perderlo, voy a perder a mi chico.
Por eso siempre tengo una botella cerca".
Y él me dijo: "sólo estás deprimida, besame y andá a descansar".

Intento ir a rehabilitación, y digo no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido no te enterás, no, no.
No tengo tiempo de ir, y si papá dice que estoy bien…
él ya intentó llevarme a rehabilitación pero no voy a ir, no, no.

Ni siquiera quiero volver a beber
lo que necesito es un amigo no voy a perder diez semanas
para que crean que estoy sentando cabeza.

No es sólo una cuestión de orgullo,
me durará hasta que estas lágrimas se hayan secado.
Intentan que vaya a rehabilitación, y digo: no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido no te enterás, no, no.
No tengo tiempo de ir, y si papá dice que estoy bien…
él ya intentó llevarme a rehabilitación pero no voy a ir, no, no.



Él es Paolo Nutini. Tiene nombre y apellido italianos, pero es escocés. Tiene 20 años pero canta como un viejo soulman. Su repercusión actual es bastante limitada para lo que seguramente llegará a ser. Todo indica que en cuestión de meses Paolo estallará a nivel planetario y se convertirá en una gran estrella de la música popular. Paolo hace un cover del tema de Amy.