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martes, 20 de enero de 2026

Aceleración 2: fuga y retorno de lo mismo


 

Aceleracionismo: antecedentes filosóficos

El párrafo de El Antiedipo en el que se introduce la idea de aceleración dice:

“Pero ¿cuál es el camino revolucionario? ¿Existe alguno? ¿Retirarse del mercado mundial, como Samir Amin aconseja a los países del Tercer Mundo, en un curioso resurgimiento de la «solución económica» fascista? ¿O acaso ir en la dirección opuesta? ¿Ir aún más lejos, es decir, en el movimiento del mercado, de decodificación y desterritorialización? Porque quizás los flujos aún no están lo suficientemente desterritorializados, no están lo suficientemente decodificados, desde el punto de vista de una teoría y una práctica de carácter altamente esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más allá, “acelerar el proceso”, como decía Nietzsche: en este asunto, la verdad es que todavía no hemos visto nada".

Este párrafo se ubica en el contexto de una discusión que postula a la esquizofrenia como el límite y el potencial revolucionario del capitalismo. Deleuze/Guattari plantean una disyunción engañosa: ante los flujos descodificados y desterritorializantes del capitalismo, la salida no sería un repliegue fascista que nos aplasta en un territorio sino una escape hacia adelante. Quizá ese dilema del posestructuralismo sesentista hoy pueda ser añorado con melancolía. El resistirse al mercado tal vez no sea una reacción distintiva del fascismo, así como la compulsión de ir siempre aún más lejos haya terminado por mostrarse como la prisión perfecta que el fascismo no se atrevió a soñar. ¿No fueron capaces los antiedípicos de ver que Nietzsche se aterrorizó cuando advirtió que no poder sino huir más allá lo condenaba a encontrarse eternamente en lo Mismo? ¿Qué parte de Zaratustra no entendieron?

Ellos optaron por acelerar, aligerando la tragedia nietzscheana, afrancesándola, al preferir que la acción revolucionaria no se resistiera a los flujos del capitalismo en procura de frenarlos, sino más bien apurarlos para llevar al sistema a un punto de ruptura, un cuerpo sin órganos que desbordaría su capacidad de control y reterritorialización. La esquizofrenia resultó complicada.

Para ellos, la desterritorialización fue el concepto crucial para propiciar una ruptura, desmantelamiento y liberación de las fijaciones, estructuras y códigos represivos que organizan un territorio determinado. El territorio no es solo geográfico sino que metaforiza toda organización: social, conceptual, afectiva, lingüística o psíquica. Desterritorialización como fuga del territorio, desarticulación de las normas vigentes, apertura a inventar algo nuevo. Este desarraigo nos prometía entrar en conexiones novedosas, aunque siempre pendiera la amenaza de una nueva reterritorialización. ¿El principio de aceleración podría desligarnos definitivamente del territorio? ¿Y si resultara ser un movimiento quieto, paralizado sobre sí mismo?

El pasaje citado fue la partida de nacimiento del aceleracionismo. Nick Land y los neorreaccionarios interpretaron la aceleración como justificación para desregular absolutamente al mercado -en el sentido más absolutista de lo absoluto- y disolver todos los vínculos sociales y políticos, adjudicándole al capitalismo un impulso cósmico e impersonal -¡teológico!- hacia una singularidad tecnológica post-humana, sin las intenciones éticas o emancipadoras que conservaban Deleuze y Guattari. La flecha disparada al más allá, incapaz de detenerse. Es decir, la versión impotente del Übermensch.



Marx, Nietzsche, Heidegger, Deleuze: 
una conversación

"La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de trabajo, es decir, todas las relaciones sociales. La persistencia del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Este cambio continuo de los modos de producción, este incesante derrumbamiento de todo el sistema social, esta agitación e inseguridad perpetuas distinguen a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión.

"Impulsada por la necesidad de mercados siempre nuevos, la burguesía invade el mundo entero. Necesita penetrar por todas partes, establecerse en todos los sitios, crear por doquier medios de comunicación.

"Por la explotación del mercado universal, la burguesía da un carácter cosmopolita a la producción de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su carácter nacional. Las antiguas industrias nacionales son destruidas o están a punto de serlo."

Karl Marx, Manifiesto Comunista.


"Somos, con mucho, los más fuertes entre los fuertes. Ni siquiera necesitamos la mentira: ¿qué otro poder podría prescindir de ella? Una fuerte seducción lucha por nosotros, quizás la más fuerte que haya: la seducción de la verdad... ¿de la verdad? ¿Quién me puso esta palabra en la boca? Pero ya la vuelvo a sacar, desdeño la orgullosa palabra: no, tampoco necesitamos la verdad, llegaríamos al poder y a la victoria también sin la verdad. El encanto que lucha por nosotros, el ojo de Venus que cautiva y enceguece hasta a nuestros enemigos, es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros, inmoralistas, somos los extremos". 

Nietzsche, Fragmento póstumo

- Me interesaría indagar en las relaciones que pueden establecerse entre la desterritorialización de El Antiedipo y el nihilismo nietzscheano, así como su vinculación con el aceleracionisno de Nick Land y Curtis Yarvin. Propongo la hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de dar paso a un proceso de radicalización anticapitalista, terminó por proveer las bases de una filosofía de ultraderecha. También me pregunto si tanto la desterritorialización de El Antiedipo como el aceleracionismo de Land no remiten al concepto marxista del desvanecimiento de todo lo sólido en el capitalismo. No digo que quisieran lo mismo: mientras Marx impulsó una filosofía como crítica práctica del sistema capitalista -no intepretar el mundo, sino transformarlo- que dio lugar a movimientos políticos antiburgueses en los primeras décadas del siglo XX; en cambio Deleuze y Guatari despejaron el espacio para la consolidación de los mecanismos de desmantelamiento más opresivos que hoy describen y celebran los neorreaccionarios, en su vínculo funcional con los magnates de Silicon Valley. El marxismo condujo a revoluciones antiburguesas, así como la voluntad de poder de Nietzsche acuñó ideales que el nazismo primero y el aceleracionismo después reinterpretaron para promover la reacción hoy en curso en la ultraderecha global. ¿No se quedó El Antiedipo a mitad de camino, al proporcionar conceptos que solo aprovechó la ultraderecha?

- Tus hipótesis plantean preguntas provocativas sobre la apropiación de conceptos filosóficos con sus consecuencias políticas, un tema de debate intenso en la teoría contemporánea. Tocas puntos clave de la controversia que rodea a la obra de Deleuze y Guattari y su relación con el aceleracionismo de derecha. Puntualicemos:

La Desterritorialización, Marx y el Capitalismo

- Aciertas al trazar un paralelo entre la frase de Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire" y el concepto de desterritorialización de Deleuze y Guattari. Marx señaló que el capitalismo disuelve constantemente las jerarquías feudales, las tradiciones y las relaciones sociales fijas, reemplazándolas por el nexo del dinero y la innovación constante. Esta disolución era para él un proceso crítico práctico que abonaba el terreno para la revolución proletaria, al desencadenar las contradicciones de la praxis burguesa. Deleuze y Guattari reconocieron la capacidad del capitalismo de desmantelar códigos y territorios. De hecho, ellos se declaraban marxistas a su manera, al insistir en que cualquier filosofía política debería centrarse en el análisis del capitalismo y su desarrollo. En El Antiedipo describieron cómo el capitalismo empuja los límites de la desterritorialización, liberando flujos de deseo y producción, aunque simultáneamente los reterritorializa mediante mecanismos de control más opresivos, como el Estado o la familia. Estado y familia, más que mercado era el objetivo al que ellos apuntaban.

Nietzsche, la voluntad de poder y la apropiación por la derecha

- La historia de Nietzsche es un ejemplo notorio de cómo las ideas pueden ser pervertidas. La voluntad de poder y el Übermensch fueron horriblemente reinterpretados por el nazismo, que los usó para justificar doctrinas de superioridad racial y belicismo, a pesar de que el propio Nietzsche despreciaba el antisemitismo y el nacionalismo alemán de su época. Puede que esta dinámica se repita en la actualidad: el aceleracionismo neorreaccionario de Land y Yarvin pervierte conceptos deleuzianos para celebrar el desmantelamiento capitalista, no como un paso hacia la revolución sino hacia un orden tecnocrático, un neoabsolutismo: la Ilustración Oscura. 

¿Se quedó El Antiedipo a mitad de camino?

Tu hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de ser anticapitalista, proveyó las bases para la neorreacción es una crítica común. Deleuze y Guattari buscaban un uso revolucionario de la desterritorialización, una esquizofrenia experimental que pudiera desbordar los límites del capitalismo e inventar nuevas  vidas. Se figuraron una "máquina de guerra nómade" contra el aparato de Estado sedentario. Apuntaron, dijimos, contra el Estado con más énfasis que contra el mercado. El aceleracionismo de Land lleva la lógica capitalista al extremo, abogando por agudizar el proceso de desterritorialización tecnológica y económica hasta el punto de una singularidad post-humana, desentendiéndose de la liberación social o de una crítica humanista, alineándose funcionalmente con los megamillonarios de Silicon Valley. En este sentido, la crítica no sería tanto que El Antiedipo se quedó a mitad de camino, sino que sus conceptos son tan abiertos como para permitir interpretaciones radicalmente opuestas: una izquierda aceleracionista como la que encarnan Nick Srnicek y Alex Williams busca reapropiarse de la tecnología y la infraestructura capitalistas con fines socialistas; mientras una derecha neorreaccionaria ve en esos mismos flujos una justificación para el darwinismo social y un autoritarismo tecnocapitalista. La filosofía deleuziana, al enfocar los procesos inmanentes de flujos y máquinas, puede ser vista, igual que un martillo, como una herramienta que en manos de diferentes actores produce resultados muy distintos. La cuestión pendiente es si esa postura contiene suficientes barreras de seguridad éticas o políticas para evitar su uso por ideologías opresivas, un debate vigente. Aunque la dinámica de la desterritorialización no sea propicia a las barreras.


- Uhmm... Podría decirte que, aunque exoneráramos a Nietzsche de los intentos de su hermana por asociarlo al antisemitismo y al nacionalismo germanófilo, no sería tan fácil desligar a la voluntad de poder del desencadenamiento total de la desmesura tecnocapitalista. ¿Qué otra cosa que eso es una voluntad que no reconoce límites a la desmesura que dinamita todas las jerarquías? ¿No es precisamente eso lo que Land y Yarvin celebran, de modo que no sería una mera perversión de la intención subjetiva de Nietzsche sino una prolongación plausible de las posibilidades que él mismo esboza? ¿Y no se aplicaría esa misma vara a Deleuze y Guattari? ¿Dónde quedó la radicalidad de un pensamiento cuyos rastros, medio siglo después, solo encuentra una continuidad efectiva en la alianza entre neorreaccionarios y megamagnates, mientras el presunto aceleracionismo de izquierda solo produce una literatura académica que no da lugar a ninguna praxis transformadora? ¿Dónde hallar una praxis en Deleuze y Guattari, dónde están los esquizos experimentales que amenacen disolver el capitalismo, mientras los paranoicos Land y Yarvin lo absuelven? ¿Ellos pervierten a Deleuze o solo extraen las consecuencias prácticas que deja sembradas El Antiedipo? ¿Aparece una crítica suficientemente radical para desligar capitalismo y tecnología?

Tu planteo apunta directamente al núcleo de los debates contemporáneos sobre la filosofía post-estructuralista y el aceleracionismo. Sugieres que la voluntad de poder nietzscheana, lejos de ser simplemente un concepto distorsionado por la ultraderecha, podría ser la proclamación legítima de la desmesura tecnocapitalista moderna, y que El Antiedipo no ofrecería una crítica suficientemente robusta para contrarrestarlo. Vayamos por partes:

1. La "Voluntad de Voluntad" y la cuestión de la tecnología

La conexión que señalas entre voluntad de poder y la desmesura técnica del capitalismo tiene un precedente filosófico evidente en Martin Heidegger, quien interpretó la voluntad de poder nietzscheana como la culminación de la metafísica occidental y la esencia misma de la tecnología moderna, a la que llamó Gestell, el "armazón" o estructura de emplazamiento. La voluntad de poder, interpretada como voluntad de voluntad, es decir, una voluntad que se quiere a sí misma, busca el dominio total y el aseguramiento de todo lo que es, reduciendo a la naturaleza y a los seres humanos a un fondo de reserva (Bestand) de energía disponible y calculable: recursos naturales y recursos humanos. Esta es la desmesura ilimitada a la que aludes: un impulso constante hacia el acrecentamiento que no reconoce  límites naturales ni morales, esos cielos que admiraba Kant desde su sepulcro. Si así fuera, Land y Yarvin no estarían pervirtiendo a Nietzsche, sino solo sacando las consecuencias prácticas y lógicas de lo que Heidegger caracteriza como la dirección de la técnica moderna. Los NRx celebran precisamente esa disolución de jerarquías tradicionales en favor de un flujo de poder puro, tecnológicamente mediado, absuelto de cualquier humanidad.

2. Deleuze, Guattari y la carencia de praxis revolucionaria

Tu segunda crítica es aún más molesta: ¿dónde está la práctica revolucionaria de Deleuze y Guattari, si su única herencia práctica parece ser la aceleración capitalista? Ellos celebraron la capacidad del capitalismo de desterritorializar y liberar flujos como algo potencialmente revolucionario, un paso adelante a través del cual la revolución podría emerger: esta es la idea central del aceleracionismo, tanto de derecha como de izquierda. Sugieres que, al no proporcionar una barrera de seguridad o una ética suficientemente arraigada para dirigir esos flujos hacia fines anticapitalistas, El Antiedipo dejó la puerta abierta a los teóricos neorreaccionarios, publicistas de Silicon Valley. Si la filosofía alguna vez fue ancilla theologiae y más tarde auxiliar de la ciencia newtoniana, ahora tuitea al servicio de los Barones Neofeudales. Al aceleracionismo de izquierda se le reprocha por producir una literatura que no da lugar a ninguna praxis, mientras la alianza entre ideología neorreaccionaria y capital tecnológico parece garantizar una continuidad efectiva y consecuencias materiales tangibles en la reconfiguración del poder global. 



En suma, tus conjeturas sugieren que ni Nietzsche ni Deleuze/Guattari son inocentes de las apropiaciones de la ultraderecha. Más que meras distorsiones, estas relecturas serían prolongaciones legítimas de las posibilidades intrínsecas de sus ideas, que no supieron criticar la desmesura tecnocapitalista con la radicalidad con que apuntaron contra otros ideales, sino que la abrazaron de maneras que hoy benefician a las fuerzas más opresivas del rumbo contemporáneo. El debate actual en la teoría política gira en torno a si se puede reapropiar la aceleración -a esta altura, un facto, más que un proyecto- con fines emancipatorios, o si la filosofía está intrínsecamente viciada y solo sirve para interpretar, acaso acompañar desde la retaguardia la desmesura capitalista. 

Atención pido al silencio

y silencio á la atención

que voy en esta ocasión

si me ayuda la memoria

a mostrarles que a mi historia

le faltaba lo mejor.

(continuará)

domingo, 18 de enero de 2026

Aceleración inmóvil o la era neorreaccionaria

I

Aceleracionismo

Para Nick Land (1962, GB), el aceleracionismo no solo debe destruir la democracia sino propiciar un secesionismo biónico.

Ir más allá de lo humano para que una pequeña élite superior pueda reinar sobre todos los seres vivos.

Land es conocido por haber teorizado el aceleracionismo. Critica la esclerosis de la izquierda contemporánea, la que se esfuerza en vano, aduce, por contener los efectos negativos del capitalismo. Según él, por el contrario, habría que asumir la dinámica del capitalismo para acentuarla. Si bien su aceleracionismo tiene sus raíces en el pensamiento crítico, Land termina adoptando una posición procapitalista. A principios de la década de 2010, buscando la forma más eficaz de «reacelerar» el capitalismo en Occidente, se interesa por el pensamiento neorreaccionario de Curtis Yarvin (1973, USA). Las notas del libro The Dark Enlightenment (El Iluminismo Oscuro) marcan su deslizamiento hacia el pensamiento neorreaccionario (NRx). No se contenta con retomar la retórica antidemocrática de Yarvin, sino que la sitúa en una lectura más general de la historia de la modernidad. Según él, el fin de la democracia debe permitir reacelerar el capitalismo y proyectarnos hacia un futuro transhumanista.

Para Land el capitalismo es una fuerza de destrucción liberadora que asimila al movimiento de entropía, mientras que la democracia es un retardador, lo que expresa con el término «demosclerosis». 

Esta posición es el resultado de una interpretación  de las tesis desarrolladas por Gilles Deleuze y Félix Guattari en El AntiEdipo (1972). Deleuze y Guattari describen el capitalismo como una fuerza de desterritorialización que el Estado se esfuerza por recuperar como puede. Deleuze y Guattari añaden —lo que Land omite deliberadamente— que el capitalismo no es solo una fuerza liberadora sino que también tiene tendencias mortíferas. 


[Cita Land]:

“Lo que el liberalismo clásico produjo (la revolución industrial), el liberalismo tardío acaba retomándolo (mediante el Estado del bienestar canceroso)”

La metáfora del cáncer entona el léxico de la enfermedad utilizado por los neorreaccionarios para describir la democracia. La sociedad está abrumada por el cáncer estatal, el parasitismo de los «aprovechados» o la gangrena de la corrupción de las élites democráticas. Esto es «demosclerosis». Como alternativa a esa esclerosis, Land propicia una crisis total de desintegración.

[Cita Land]:

“Renacer implica primero morir, y cuanto más duro sea el reinicio mejor será el resultado. Una crisis total y una desintegración sistémica es lo más propicio”.

“Esto es lo que se necesitaría: Sustituir a la democracia representativa por un republicanismo constitucional (o mecanismos de gobierno aún más antipolíticos)”.

El «republicanismo constitucional» se refiere aquí a una interpretación antiliberal de la Constitución estadounidense. Esto implica, en particular, minimizar los contrapoderes legislativo y judicial en favor del poder ejecutivo. Esto es lo que defienden algunos teóricos posliberales como Adrian Vermeule. Los «mecanismos de gobierno aún más antipolíticos» hacen eco del monarquismo de Yarvin.

[Cita Land]:

“Reducir masivamente el tamaño del Estado y confinarlo de manera rigurosa a sus funciones esenciales (como máximo). 

Ya está perfectamente claro que nada de esto puede suceder fuera de un cataclismo civilizatorio. Pedir a los políticos que limiten sus propios poderes está, en esencia, condenado al fracaso, aunque sea precisamente en esa dirección en la que hay que avanzar. Por otra parte, ni siquiera es ese el problema más profundo. 

Por mucho que la democracia sea en su origen un mecanismo procedimental para limitar el poder del gobierno, se transforma rápida e inexorablemente en algo completamente diferente: una cultura de robo sistemático. En cuanto los políticos comprenden que pueden comprar apoyo político con «dinero público» y condicionan a los votantes para que acepten el saqueo y la corrupción, el proceso democrático se reduce a la formación de «coaliciones de interés» (Mancur Olson), es decir, mayorías electorales unidas en su interés común por beneficiarse de un robo colectivo. 

Peor aún, como la gente no es, en promedio, muy inteligente, el alcance de la depredación de la casta política supera con creces las malversaciones visibles para el gran público. Saquear el futuro —mediante la depreciación monetaria, la acumulación de deudas, la destrucción del crecimiento o el retraso tecnoindustrial— es especialmente fácil de ocultar y, por lo tanto, siempre se considera una medida popular. La democracia es intrínsecamente trágica, ya que da al pueblo un arma para autodestruirse, un arma que, por cierto, siempre se apresura a empuñar. Nadie dice nunca «no» a algo que es gratis. Casi nadie entiende que nada nunca es gratis”.

(Land retoma aquí el adagio «There’s no such thing as a free lunch», popularizado por Milton Friedman en su libro homónimo de 1975, una fórmula muy repetida en los círculos libertarios).

[Cita Land]:

“Cada cinco años (sic), Estados Unidos se roba a sí mismo y se vende a cambio de apoyo político. La democracia es realmente un juego de niños: se vota por quien promete más cosas. Incluso un idiota podría hacerlo. De hecho, le gustan los idiotas, los trata con extrema benevolencia y hace todo lo posible por fabricar más".

[Idiotas como Trump o Milei han podido hacerlo, por lo visto].

"La inexorable tendencia de la democracia hacia la degeneración es en sí misma un argumento a favor de la reacción. Dado que cada gran “avance” sociopolítico ha llevado a la civilización occidental a la ruina, corregir el rumbo implica necesariamente dar marcha atrás: retroceder de la sociedad del saqueo a un orden más antiguo de responsabilidad individual, trabajo honesto, comercio, aprendizaje sin propaganda y autoorganización ciudadana”.

II

Actualidad. El segundo gobierno de Trump, 

Silicon Valley y los NRx

Pregunto:

¿Existe un vínculo entre pensadores del aceleracionismo de derecha y la neorreacción como Land y Yarvin y el actual rumbo del gobierno de Trump en alianza con Silicon Valley?

Responde:

Sí, existe un vínculo documentado entre las corrientes del aceleracionismo de derecha y la neorreacción (NRx) con el actual ecosistema político de Donald Trump, articulado principalmente a través de figuras clave de Silicon Valley. El vínculo se manifiesta en tres niveles principales en la actualidad:

1. La conexión JD Vance - Peter Thiel - Curtis Yarvin 

El puente más directo entre el gobierno deTrump y los neorreaccionarios es el vicepresidente JD, Vance. Vance, quien citó a Yarvin -conocido en la blogosfera como Mencius Moldbug, fundador de la NRx- como un amigo y una inspiración en su visión del Estado.

Peter Thiel, magnate de Silicon Valley y mentor de Vance, es presentado como el principal promotor de las ideas de Yarvin en el ámbito tecnológico. Thiel financia la carrera política de Vance y comparte la idea de Yarvin de que la democracia y la libertad económica ya no son compatibles.

2. Implementación de modelos de gestión corporativa (DOGE)

El actual rumbo del gobierno de Trump refleja la visión de Yarvin de transformar el gobierno en una estructura corporativa eficiente. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, se presenta como una aplicación práctica de las ideas de Yarvin sobre el "CEO-monarca". El objetivo es desmantelar la burocracia federal -"el Estado Administrativo" o, como Yarvin lo llama "La Catedral"- y reemplazarla con una gobernanza centralizada y empresarial.

Las ideas de Nick Land sobre el aceleracionismo antes citadas —acelerar las dinámicas del capital y la tecnología para superar los límites del sistema actual— resuenan en la retórica de la administración que dice priorizar la innovación tecnológica y el dominio de la inteligencia artificial sobre las regulaciones tradicionales. 

3. Alianza estratégica con Silicon Valley

A diferencia del primer mandato de Trump, el actual (2025-2026) tiene una fuerte alianza con sectores de "Hard Tech" y los desarrollos bélicos: se informó sobre la convergencia entre grandes empresas tecnológicas y las FFAA para crear unidades de alta tecnología. Esta alianza busca consolidar un poder tecnocrático en el que las élites tecnológicas intervengan directamente en la dirección del estado, intentando consumar el proyecto de la Dark Enlightenment que rechaza el igualitarismo democrático. 

La propuesta de Yarvin para hackear la democracia desde adentro a través de un partido disciplinado sigue siendo una referencia fundamental para entender la estrategia actual de la Casa Blanca.

Pregunto:

En sus recientes deciciones y declaraciones Trump se encamina a abandonar organismos multilaterales como la ONU y OMS, así como cuestiona también la OMC, se dirige adesconocer  tratados internacionales posteriores a la segunda guerra mundial, saturar con fuerzas de choque los territorios de los estados políticamente adversos (Minessota, New York, Filadelfia), en colisión con las fuerzas de seguridad de esos estados. También juega a considerar la posibilidad de suspender las elecciones de medio termino previstas para este año. ¿Son pasos para ir abandonando la institucionalidad democrática y transitar hacia un modelo monárquico o, como algunos lo llaman, un tecnofeudalismo? 

Responde:

Los acontecimientos de enero de 2026 permiten un análisis alineado con las teorías neorreaccionarias (NRx) de pensadores como Yarvin y Nick Land. Las acciones del gobierno de Trump sugieren una transición sistémica hacia un modelo que prioriza la eficiencia jerárquica sobre el consenso democrático y el orden global tradicional:

1. Ruptura con el orden multilateral (La "Catedral")

La decisión de Trump de retirar a EEUU de más de 60 organismos internacionales, incluidos la ONU y la OMS, así como cuestionar la utilidad de la OMC, se interpreta desde el marco NRx como un ataque a "La Catedral". La neorreacción ve a estas instituciones como una burocracia globalista ineficiente que limita la soberanía. Al abandonarlas, el gobierno busca acercarse a un absolutismo. 

2. Conflicto con estados adversos y la Ley de Insurrección

El despliegue de fuerzas federales (ICE, patrulla fronteriza) en ciudades como Minneapolis, que viene derivando en enfrentamientos con autoridades locales y ciudadanos movilizados, marca un punto de inflexión hacia el autoritarismo. Trump amenaza con apelar a la Ley de Insurrección para someter a los estados que, según sostiene, están "fuera de control". Este recurso a la fuerza federal sobre las estatales y comunales refleja la premisa de Yarvin de que un gobierno debe actuar como una corporación unificada donde el CEO, con las funciones de un monarca absoluto, elimine los nodos de resistencia interna, ya sean gobernadores u opositores. El objetivo es la gestión técnica y eficaz del territorio. Yarvin pone el ejemplo de Apple o startups exitosas para afirmar que los usuarios (ex-ciudadanos) prefieren un producto que funcione bien bajo un mando único antes que un sistema democrático ineficiente. 

3. El cuestionamiento de las elecciones y el modelo monárquico

En estos días, Trump deslizó públicamente la posibilidad de cancelar las elecciones de medio término de este año, argumentando que el sistema actual "no es justo". Esta propuesta remite al concepto neorreaccionario de "Gobernanza como Propiedad", en el que el Estado es tratado como una empresa privada dirigida por un monarca tecnológico. La alianza con figuras de Silicon Valley para "auditar" y desmantelar el Estado administrativo a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) es la implementación práctica del "tecnofeudalismo". La infraestructura estatal no se aniquila, como en el anarquismo clásico, sino que se entrega a las corporaciones high tech

Concluyendo, las acciones de 2026 no parecen incidentes aislados sino parte de una estrategia para abandonar la democrcia liberal y dirigirse hacia un régimen de neo-royalism -la restauración tecnocrática del viejo absolutismo preliberal. ESta es su extraña fórmula que combina avance tecnológico con reacción política. La democracia dejaría de ser el valor supremo, siendo reemplazada por la "aceleración" tecnológica y el poder ejecutivo centralizado. 

NOTA: Esta es solo la presentación más descriptiva de un análisis al que le falta su corazón palpitante, que aparecerá en los próximos posteos del blog La otra.

(continuará)