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viernes, 11 de julio de 2014

Gambeta y amague



por Lidia Ferrari

Es clara la correspondencia entre la agilidad y destreza de los pies en los bailarines de tango con la de los futbolistas. Relación obvia para los rioplatenses que gambetean y juegan con sus pies con astucia y equilibrio. Uno de los puntos más altos del intercambio del baile entre hombre y mujer en el tango se produce en esa dialéctica engañosa entre ambos.

Esquivar, evadir, hurtar el cuerpo en el fútbol. Cuando alguien logra hacer una gambeta, se trata de una formación de compromiso entre dos aspectos: el éxito del propio movimiento y el fracaso del otro. La gambeta se le hace a otro, si no sería mera habilidad de los pies. El éxito de la gambeta es dejar al contrincante en el camino.

Quizá no se podría hablar con precisión de gambeta cuando se baila el tango. ¿Quién le haría la gambeta a quién? Con propiedad se trata de un abrazo, en todo diferente de dos cuerpos enfrentados como en el fútbol. Pero, cuando se ha llegado a cierto virtuosismo del baile, el juego entre hombre y mujer está en ese sutil juego de la elusión para el encuentro. Parece contradictorio.

Según el esquema clásico, el hombre conduce y la mujer lo sigue. Pero no lo hace para responder instantánea y automáticamente, sino para iniciar el juego de ese baile entre dos. El “entre dos” es el baile mismo, lo que se produce ni en lo que hace el hombre ni en lo que hace la mujer, sino en lo que van construyendo uno con el otro. Allí, en ese espacio de frontera amplia, que a veces queda más del lado del hombre y a veces más del lado de la mujer, en esa conversación se juega con la ironía. La ironía sería la figura que mejor precisa la gambeta en el tango. Te digo que quiero ir hacia allá, pero voy hacia otro lado, pero vos estás despierta para ir a ese lado donde voy a ir yo. Nos encontramos en el mismo sitio, pero después de haber probado el amague.

Hay varios movimientos en el tango que remedan una gambeta de a dos. Son usuales las “arrepentidas”, movimientos que cambian abruptamente de dirección. Son momentos de corte en la línea del movimiento. Se juega en el tango con quebrar la inercia del movimiento, con la agilidad necesaria para que el baile siga siendo fluido, suave. La verdadera “habilidad” es comunicar ese repentismo del cambio del movimiento. Por eso no es fácil. Porque no es esperable. El cambio de dirección o de sentido requiere una precisión tanto para su ejecución como para su conducción. Requiere del que sigue una sensibilidad tal que parece que adivina la intención de su partenaire. Está tan preparada para continuar el movimiento de acuerdo a su inercia como para responder con agilidad ante un cambio repentino.

Esta habilidad para el cambio en movimiento es lo que le da el carácter al tango. No se trata de tomar envión y continuar casi indefinidamente como en el vals tradicional, cuyos verbos distintivos son seguir, fluir, continuar, circular, prolongar, proseguir, rodear.

[Fragmento del libro Tango. Arte y misterio de un baile. Corregidor, 2011. Para seguir leyendo, vayan al blog Un Largo, clickeando acá]

martes, 8 de abril de 2014

BAFICI $26: Trespass



Trespass (Paul Wenninger, Austria, 2012)

por Carmen Cuervo

Un ser humano se pone de pie y sin salir de su casa realiza un viaje por diversos paisajes .El hombre tiene la posibilidad de estar presente en diversos lugares casi al mismo tiempo. El movimiento se hace vertiginoso y a veces se repite con pequeñas variaciones. Como el espacio, el tiempo también está dislocado. Los hechos que primero se ven son los que deberían pasar más tarde. Los movimientos del hombre son toscos, a veces mecánicos, pero muy expresivos. El espectador deslumbrado se pregunta si ese mundo es posible para sí.

Este corto de animación, dirigido y protagonizado por el bailarín y coreógrafo austríaco Paul Wenninger está realizado con una técnica que consiste en fotografiar un cuerpo inmóvil cuadro por cuadro, para luego simular el movimiento. A esto se le suma el cambio de los fondos, sobre el que coloca la figura animada y el uso de la proyección reversa.

Trespass significa entrometerse en un espacio prohibido.

Para ver las próximas proyecciones, clickear acá.

martes, 21 de mayo de 2013

Encrucijadas

Los posibles (de Mitre y Onofri)  y Rufus:
un progama para bajar clikeando acá 




Los posibles, la puesta escénica, nace cuando Juan Onofri, harto de la endogamia del ambiente de la danza porteña, decide ir hacia el kilómetro 29, una encrucijada del Conurbano, donde la ruta 3 se cruza con la ruta 21, pasando Laferrere y antes de llegar a González Catán; rumbo a Casa Joven, el Centro de Día que cada jornada recibe a adolescentes que no están contenidos en ninguna institución: ni en la cárcel, ni en la escuela, ni en institutos de menores ni en un hogar. Onofri, un coreógrafo joven e inconformista, fue ahí a buscar lo que no encontraba en los reductos del microcedntro. Empezó en el 2010 a dar un taller de entrenamiento físico para los chicos de Casa Joven y a la vez fue a buscar en este ámbito el material propicio para romper el cerco en el que se sentía confinado. Y desde el primer día se dio cuenta de que estos chicos de situaciones vitales complejas le podían brindar un material mucho más rico que el que a él se le podría llegar a ocurrir solo. Se trató entonces de un cruce de historias, de lenguajes, de experiencias: traducir la memoria corporal que los pibes tenían al lenguaje de la danza; acercarse a ellos para explicarles que la danza podría ser algo no tan ajeno, que se podían conectar a ella desde su propia memoria. Traducción de idiomas aparentemente distantes para vencer barreras que nos oprimen a los que quedamos atrapados de uno y otro lado.

Y así nació Los posibles, que se convirtió en un hit de la danza contemporánea, con funciones llenas de desbordante entusiasmo.

Santiago Mitre, cineasta, después del éxito de El estudiante y de su experiencia como parte de un grupo de guionistas de películas resonantes, fue como simple espectador a ver la obra en la última función que se dio en el Centro Cultural San Martín en 2012 y, sin ser un comocedor de la danza contemporánea, quedó fascinado con lo que vio y sintió que con eso se podía hacer una película. Una nueva traducción: de una obra danza con bailarines y música en vivo, esencialmente una experiencia efímera, a una película pensada no como mero registro, sino en términos decidiamente cinematográficos, con primeros planos, puntos de vista de los personajes, planos secuencia, movimientos de cámara que generan una interacción con el baile que no está presente en la obra original porque solo puede aparecer en un plano cinematográfico.

Esto es lo que se estrena este jueves en la Lugones. Los posibles, la película co-dirigida por ambos, Mitre y Onofri, em únicas 6 funciones diarias consecutivas siempre a las 22:00 (excepto el sábado 25). Y el domingo pasado Mitre y Onofir tuvieron que emprender para La otra.-radio, una nueva traducción: calle, danza, película y ahora radio.

Para bajar el audio del programa, hay que clickear acá.

En el programa también hablamos del paso por Buenos Aires de Rufus Wainwright, por primera vez, con un show unipersonal muy despojado en el que desplegó toda la  seducción de su voz extraordinaria y sus lírica intimista, como esta "Vibrate":




My phone's on vibrate for you

but still i never ever feel from you
pinocchio's now a boy who wants to turn
back into a toy
so call me, call me in the morning
call me in the night, so call me
call me anytime you like
my phone's on vibrate for you, for you.

domingo, 19 de mayo de 2013

Los posibles: calle, danza, película, radio

Hoy a la medianoche Los posibles en La otra.-radio, FM La Tribu



El año pasado Sofía Grenada había comentado en La otra la pieza escénica Los posibles, en la que se basa la película co-dirigida por Juan Onofri y Santiago Mitre. Sofía dijo:

"Una noche, dos años atrás, me encontré con Juan Onofri en un bar y me contó que estaba un poco cansado de los modos de producción habituales, que había empezado a entrenar con unos pibes de un centro de día en Gonzales Catán, que por el momento las pautas venían por el lado del rugby y que no tenía demasiada idea de hacia dónde iría a parar esto. Lo encontré entusiasmado y me alegró la noticia pero no imaginaba lo que podía salir de esa experiencia.

"El año pasado publicó por Facebook un video de su nueva obra llamada Los posibles. El tráiler ya me hizo reír y lo siguiente que me sorprendió es que para verla había que ir al TACEC de La Plata. Automáticamente le mandé un mensaje para ver la obra y allá fui.

"Una vez en la sala, el planteo espacial y escenográfico desarrollado por Matías Sendón me resultó motivante. Hay mucha madera y tres espacios diferenciados, uno encima de otro como si fuesen balcones sin barandas*. Lentamente comienzan a aparecer, casi en penumbras, los cuerpos. Son todos varones, todos distintos pero conectados en la tranquilidad de sus respiraciones; el tempo musical comienza irregular y es casi imperceptible, los cuerpos se muestran cargados de significados, se van formando dúos, tríos, arman figuras con sus torsos, juntan sus rostros casi hasta tocarse. Casi siempre, en el nivel de abajo hay muchos bailarines y arriba del todo uno, o muy pocos. Esos distintos niveles bien pueden ser pensados como diferentes escalas sociales". (La nota completa acá)


Ahora Los posibles, la película dirigida por Mitre y Onofri, está terminada, se vio en el BAFICI y ahora se estrena en la sala Lugones. Dicen sus directores:

Juan Onofri Barbato: "Los posibles es una pieza escénica de danza que se produjo en el cruce entre el centro y la periferia, la endogámica danza porteña y pibes del Centro de Día Casa Joven La Salle de González Catán. En esta intersección se creó un lenguaje y una estética propia, a medida de la desmesura que caracteriza a este proyecto y sus excéntricos integrantes. La realización de esta obra consolidó la existencia de un grupo, Km29. Uno de las pocos grupos de Danza autogestivos de Argentina. La unión de los ríos, otro grupo independiente, vio cine en esta obra y así llegó la película. El film ofrece un nuevo punto de vista de esta experiencia, uno muy próximo a los cuerpos de los jóvenes que hacen esta obra, una mirada interna de las tensiones que sostienen la estructura narrativa. Así apareció una transformación sobre un material que parecía cerrado y se creó un nuevo artefacto, inclasificable, potente, escurridizo, emotivo y musical. Y sin saberlo inauguró en espacio para danza contemporánea en el cine argentino".


Santiago Mitre: "Admito que me cuesta decir algo de Los posibles. Me cuesta por muchas razones. Porque es muy difícil poner en palabras algo que no las tiene, que no las quiere tener, que las rechaza. La danza, el movimiento, la luz, rechazan las palabras. Lo comprobé cuando intentábamos escribir un guion de rodaje. Era imposible. Me cuesta decir algo, además, porque el proyecto Los posibles viene desde muchísimo tiempo antes que yo, y el resto de los ríos que hicimos esta película, nos sumáramos. Ahí ya estaba el corazón de todo. Tiene más de cuatro años de trabajo, de entrenamiento, de lucha, en (y junto a) la Casa Joven, La Salle, de González Catán. Me cuesta sobre todo porque una de las cosas que más me impactaron de este proyecto es justamente lo que no dice. Y no se dicen muchas cosas: sobre las circunstancias sociales de los bailarines, sobre la lucha que implica sostener un grupo como Km29, sobre la falta de apoyos estatales. La pregunta es por qué no lo dice. Porque no hace falta. Porque sabe que esos bailarines (Ale, Lucas, Dani, Kun, Joni, Ponchi, Pola) tienen todo el talento y virtuosismo para desmarcarse de sus circunstancias, porque saben que las imágenes construidas en la puesta tienen potencia suficiente, porque el movimiento y la fuerza ya lo dicen todo, porque a veces hay que encontrar nuevas formas para decir. La pregunta que nos acompañó siempre fue cómo trasformar este material escénico en algo cinematográfico. ¿Es un documental? ¿Es un registro de una obra? ¿Es video danza? ¿Es una ficción? ¿Es un musical? Podríamos responder a todo esto que sí, también podríamos responder a todo que no. Y si la naturaleza de lo escénico está en lo efímero, en aquello que nunca más se va a repetir, en la esencia de lo cinematográfico está poder fijar el tiempo, volverlo materia. La belleza y la abstracción de la obra de los Km29 pasa a ser ahora cemento, carne, luz, madera, cuerpos, movimientos, espacio... una película.


Hoy a la medianoche vienen Los posibles a La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online: http://fmlatribu.com/radio/hd/

jueves, 7 de junio de 2012

Los Posibles

Una mirada posible


por Sofía Grenada

Desde hace un tiempo, salvo pocas excepciones, las obras de danza contemporánea me aburren. Sí, me aburren. No me interpelan ni desde lo emocional, ni desde lo kinésico, ni siquiera desde el intelecto. Algunas las reconozco bellas desde los planteos estéticos pero no pasa de ahí. Probablemente sea un rollo mío, aunque tampoco me he enroscado tanto porque fui encontrando esas cualidades en la música y en el cine.

Conozco a Juan Onofri desde hace tiempo, hicimos la misma escuela y como bailarina formé parte de FYZ, su primer obra como director.

Lo que más recuerdo de esos años con Juan, que en ese momento era un incipiente director, es que tratábamos de huir de lo conocido, de lo remachado; le escapábamos a determinadas técnicas con las que nos habíamos formado. Armábamos secuencias de movimientos y al mostrarlas nos dábamos cuenta de que había algo en ellas que estaba muy en la periferia de lo que éramos o de lo que Juan quería sacar de nosotros. Cuando lográbamos ver esto, a modo de chiste, siempre alguno terminaba usando el mismo latiguillo: “Esto es DANZA CONTEMPORÁNEA”, deschavando que lo que estábamos haciendo era medio “careta”, algo así como aparentar más de lo que en realidad había.

Una noche, dos años atrás, me encontré con Juan Onofri en un bar y me contó que estaba un poco cansado de los modos de producción habituales, que había empezado a entrenar con unos pibes de un centro de día en Gonzales Catán, que por el momento las pautas venían por el lado del rugby y que no tenía demasiada idea de hacia dónde iría a parar esto. Lo encontré entusiasmado y me alegró la noticia pero no imaginaba lo que podía salir de esa experiencia.

El año pasado publicó por Facebook un video de su nueva obra llamada Los posibles. El tráiler ya me hizo reír y lo siguiente que me sorprendió es que para verla había que ir al TACEC de La Plata. Automáticamente le mandé un mensaje para ver la obra y allá fui.

Una vez en la sala, el planteo espacial y escenográfico desarrollado por Matías Sendón me resultó motivante. Hay mucha madera y tres espacios diferenciados, uno encima de otro como si fuesen balcones sin barandas*. Lentamente comienzan a aparecer, casi en penumbras, los cuerpos. Son todos varones, todos distintos pero conectados en la tranquilidad de sus respiraciones; el tempo musical comienza irregular y es casi imperceptible, los cuerpos se muestran cargados de significados, se van formando dúos, tríos, arman figuras con sus torsos, juntan sus rostros casi hasta tocarse. Casi siempre, en el nivel de abajo hay muchos bailarines y arriba del todo uno, o muy pocos. Esos distintos niveles bien pueden ser pensados como diferentes escalas sociales.

La obra se va amasando a medida que transcurre, hay pausas, los bailarines se escuchan entre ellos. De repente todo explota, el espacio se expande, los cuerpos salen como eyectados, potentes, se cruzan, saltan, trepan y bajan, la música ayuda a empujar lo que ya se empuja solo, hay equipo, laten. Están transpirados, agitados. Ahora se paran de frente al público, nos observan y sus miradas están llenas de potencia, nada se ve forzado, nada es literal.

Hay una idea que escribió Florencia Ruiz que dice que lo que uno a veces necesita no es encontrarse en el camino con maestros sino con alentadores (de alentar, de dar vigor, de mantener vivo un sentimiento), no para que te den ganas de hacer lo mismo que el otro, sino para hacer algo que hable de vos, que te inspire.

El sábado pasado, después de varios meses, volví a ver la obra, esta vez en el Centro Cultural General San Martín. Está mejor que aquella vez en La Plata. A la salida, Jonhatan –uno de los bailarines- me dijo: “hay que entrenar”. Me alentó. Fue una noche imborrable. Los posibles, más que una posibilidad, es la certeza de que mañana es mejor.


KM29 - Los Posibles - Trailer 2012 from KM29 on Vimeo.

Intérpretes:
Alejandro Alvarenga / Alfonso Barón / Daniel Leguizamón / Jonathan Carrasco / Jonathan Da Rosa / Lucas Araujo / Pablo Kun Castro
Coreografía: Grupo Km 29.
Música original e interpretación: Ramiro Cairo
Iluminación, escenografía: Matías Sendón.
Fotos: Sebastian Arpesella.
Asistencia de dirección: Marina Sarmiento.
Dirección general: Juan Onofri Barbato.
CENTRO CULTURAL GENERAL SAN MARTIN
Sarmiento 1551
http://www.ccgsm.gov.ar
Entrada: $ 20,00 - Domingo - 19:00 hs - Hasta el 10/06/2012
Entrada: $ 20,00 - Jueves - 21:00 hs - Hasta el 10/06/2012
Entrada: $ 40,00 - Viernes, Sábado y Sábado - 21:00 hs - Hasta el 10/06/2012

martes, 18 de octubre de 2011

Pina


por Sofía Grenada

Pigüé es una ciudad en la provincia de Buenos Aires que tiene 15 mil habitantes, lo que quiere decir que es una ciudad chica. Empecé a bailar a los 3 años danzas españolas con la única maestra que había en mi pueblo. A los 10, para una muestra de fin de año en la que bailábamos los temas de Las cosas del querer, invitaron para hacer una coreografía de ballet a una bailarina del Teatro Colón (esas cosas pasan muy seguido en los pueblos del interior). De las alumnas del estudio eligieron a cuatro para interpretar esa coreografía: a la hija de la profesora, a la que tenía condiciones, a la que le podían comprar el tutú y a la flaca (esa era yo).

El mismo día de la función me di cuenta de que ese tipo de música, que no tenía letra y en la que no había que tocar las castañuelas, me gustaba más. Así que dejé el español y me interné con Laura (la nueva maestra que había sido alumna a su vez del Teatro Colón y que había venido a vivir al pueblo) a estudiar “en serio”.

Recuerdo que para los 13, con la intención de competir en los Torneos Juveniles Bonaerenses y poder viajar a Mar del Plata, copiamos de un VHS una coreografía de danza contemporánea de Susana Tambutti. Nos pusimos unas gorras de baño en la cabeza, un enterito plateado, nos sacamos las zapatillas de punta y nos fue bien. Me sentí más libre.

Durante muchos años yo no supe lo que era la danza contemporánea. Cuando mis amigos y mi familia me preguntaban qué era, yo decía: “es lo mismo que hacía antes, pero con música rara y en patas “.

Más tarde me vine a estudiar a Buenos Aires, entré a estudiar al Taller de danza contemporánea del Teatro San Martín. Para poder hacer la carrera había que pasar tres semanas terroríficas de audición y sentía que todos los que estaban a mi lado entendían mucho más que yo de esta danza descalza. Entonces volví a agarrar ese VHS de la coreografía copiada y me encontré conque seguido a eso había un fragmento de Café Muller de Pina Bausch. No me aclaró demasiado el concepto pero… ya no me importaba, Había algo en esa manera de moverse que no tenía que ver con la técnica, no era danza, no era teatro, era más cotidiano pero poético, más ingenioso, más fuerte y frágil a la vez.

Ésa era la danza que yo quería.

Ver hoy la película en 3D de Wenders sobre Pina Bausch fue tan o más mágico que ver en vivo un ensayo en su estudio (un cine abandonado en Wuppertal).


Pina y Wenders eran amigos, hacía años que él quería llevar su material al cine. Pero había un impedimento en el que Pina insistía: la lente de la cámara no captaba la tridimensionalidad de los cuerpos y del espacio. Años y años Bausch estuvo marcándole eso que para ella era un defecto del cine y que la llevaba a no querer filmar. Cuando sale el 3D, Wenders le dijo a Pina: “ya está, ahora sí”. Y retomaron su vieja idea. Pero Pina muere poco antes de comenzar el rodaje y Wenders decide abandonar el proyecto. Por suerte, sus bailarines le piden seguir y tomar la película a modo de homenaje.

El 3D en este caso saca lo mejor de Wenders y de Pina, juntos se potencian, humanizan lo que parecía no ser más que un efecto pochoclo. Descubren lo que las palabras encubren, lo que los bailarines con su rostro en primer plano no pueden decir, cuando son puestos a definir en palabras lo que significó Pina para ellos. Intentan y no pueden. Una de ellas recuerda que lo único que la Bausch le dijo en años fue: “tenés que volverte más loca”.

Así como cuando a mí preguntaban qué era la danza contemporánea se me hacía difícil explicar, es también difícil hacer entender que la relación que hubo entre Pina y sus bailarines fue una relación física, cenestésica, una plástica que no corresponde a las palabras. Contar no sólo se puede hacer con palabras. Lo demuestra una de las bailarinas cuando intenta explicar qué es lo que Pina le dejó en el cuerpo, y lo que hace es saltar sillas por el aire. Otro baila en una escalera mecánica, otra en zapatillas de punta debajo de un tren, y todos juntos en una colina. Son sólo algunas de las escenas maravillosas que se incluyen.

Pina y Wenders se potencian, porque juntos descubren lo que las palabras ocultan. ¿Al fin de cuentas el movimiento no es lo que mueve al mundo? (valga la redundancia).

´´Bailemos, bailemos, bailemos; de lo contrario, estamos perdidos ´´.