Mostrando entradas con la etiqueta La música es del aire. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La música es del aire. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de julio de 2021

Antojo Palo

No puedo conjugar en pasado


Disculpame, pero no puedo escribir una despedida más. Ya es bastante. Palo es alguien muy cercano, su aliento vital me rozó y hace pocas horas nos cruzamos en microchats de madrugada, hablando de canciones y películas. Tengo la suerte de estar cerca. Hace unos años no nos vemos, pero cualquier noche de estas estamos conectados, no puedo conjugar aún en pasado, no quiero.

También me pregunto qué pasa cuando una ciudad pierde a uno de sus grandes artistas, los que le dan vida. Qué hueco queda, no sé cómo se vive después con ese hueco. Qué vacío es este, cómo seguir ahora.

Varios veranos de la década pasada nos juntamos todas las noches en la radio, FM La Tribu. Y le pusimos Antojo, claro, por la canción y por lo que dice y por Palo. Ay diosito mío, no quiero despedirme ya.


- ¿Qué es la canción "Antojo"? ¿Una tarantela?

- Uno de los nudos de Argentina es la fusión no aceptada, no asumida. No terminamos de fusionarnos en paz. No sé quién se puede sentir europeo pero yo soy fanático de la música inglesa. Una de mis contradicciones más grandes es el amor que tengo por la música inglesa y lo intragable que me resulta la política exterior inglesa hace como 300 años. Es como una especie de fisura en mí.

- Estoy leyendo Tragedia e infortunio de la epopeya del desierto o El Ultimo Combate del Capitanejo Nehuén, libro de Liborio Justo (publicado con el pseudónimo de Lobodón Garrá) en el que narra con documentos de primera mano los procesos del genocidio contra los pueblos originarios. El abuelo de Liborio era un milico que tenía un rancho en Carmen de Patagones y da claridad del origen de las armas para el exterminio, trajeron la mecánica, los ferrocarriles, armaron al ejército y generaron el genocidio de la Pampa. (De ahí Palo salta al arte del período paleolítico). (...) Lo que me interesa es la cantidad de años que dura el arte paleolítico, es algo que dura 20 mil años. Me parece muy sobrecogedor la idea de 20 mil años de un  desarrollo que no se modificaba cada 25 minutos por un nuevo tuit... Y de ahí llegaba a la revolución industrial inglesa. ¿Qué es si no la revolución industrial inglesa lo que nos está alimentando 300 años después y mueriéndonos de cáncer? 

- 

-¿Conocés la historia del cacique Calfucurá? Son 30 años de resistencia a las armas inglesas y creo que es el verdadero patriota argentino. Calfucurá: piedra azul. 

  

De ahí pasa a cómo compuso "Oficio de cantor": 

- Estaba en mi casa en un asado con todos, agarré la guitarra y me puse a cantar sin pensar, puse el grabador y después lo escuché. Y me puse a llorar. Salió sin querer, yo dije "el amor viene y va". Y yo no quiero eso, quiero que mi mujer y yo estemos bien, no quiero pelearme, no quiero separarme, reconciliarme, no quiero nada de eso, pero lo dije porque pasa. Y dije: "bueno, ahora voy a componer así".

Ah, el canto del zorzal
Su pluma se cayó
Cual lágrima en el mar
La cuidad
No deja ver el sol
La nave de papel
Se voló
Como la pasión
Y el amor
Que viene y va.


- Yo hice cinco temas que son como iluminaciones, los cuento con el dedo de una mano, son temas que vienen así, soy como un chamán, como un medium, vienen de otro lado, yo siempre digo: estos temas no son míos. 


Te estoy esperando ansiosamente
no puedo creer que me estés fallando
¿por qué no venís ya?
Vení pronto
que estoy perfumado estoy picante
¿Será esta noche una noche cualquiera
o será como una primavera?


Estos son solo algunos fragmentos grabados por la cámara de Martín Farina de aquel glorioso Antojo de una medianoche de febrero de 2015, junto a Palo, Martín, Santiago Segura y Maxi Diomedi en Fm La Tribu. 

El audio completo lo vamos a pasar este sábado a las 18 hs. en Patologías Culturales, FM La Tribu, 88,7.

martes, 12 de enero de 2021

Los discos del año 2020 IV

por Santiago Segura

Fueron muchas las veces que recibí la invitación de Oscar para hacer mi selección anual en La otra.-radio. En todas llevé música argentina al programa, por eso esta vez voy por mis cinco discos favoritos en el plano internacional: todo en inglés, todo norteamericano, todo imperdible (no porque lo elija yo). Quedan cosas afuera -podría hacer una selección nacional también, por supuesto-, pero esto es lo que más me impresionó de 2020 si hablamos de música.

Ohmme – Fantasize your ghost: 

La (mi) gran revelación del año es este dúo de Chicago. Sima Cunningham y Macie Stewart: dos guitarras eléctricas, dos voces poderosas, un baterista que completa el trío como músico invitado. Cinco elementos que son suficientes para demostrar que el rock puede seguir siendo un conjuro interesante, misterio en los recovecos. Hay un saber en la ejecución de Fantasize your ghost que desmiente a cierto rock alternativo que hace de la actitud desganada su cliché más cansador: aquí no se trata solo de intuición autodidacta. Ohmme es potencia levemente descolocadora, melodías hermosas cantadas siempre en un unísono celestial, compases compuestos que desacomodan eso que parece sencillo a la vez que sostienen el ritmo marcial, disonancias y ruido puestos en el momento exacto -el trabajo guitarrístico es impecable-, cuerdas que tensan y liberan el ambiente (Stewart es violinista y tecladista, además). Del nerviosismo de “Flod your gut” hasta el cierre preciosista de “After all” hay un viaje: de esto se trataba escuchar discos.  


Dirty Projectors – 5EPs: 

Tal vez el mejor experimento pandémico-musical de esta nueva era covidosa que no quiere acabar. Desde marzo de 2020 y hasta el final del año, el quinteto neoyorkino fue publicando una serie de EPs en la que cada capítulo -así los definieron; bien podría reconvertirse la sigla EP de extended play a una abreviatura de episodes- era cantado por un integrante del grupo, a excepción del baterista Mike John que, básicamente, es el único DP que no canta nunca. Recién en la quinta y última entrega, las voces de Maia Friedman, Felicia Douglas, Kristin Slipp y Dave Longstreth se funden como en discos anteriores. Si bien cada bloque de cuatro temas tiene sus maneras, el espíritu lúdico y acústico combinado con la experimentación de estudio, las influencias variopintas -el capítulo de Longstreth lleva de título Super João en homenaje a João Gilberto- y la atmósfera extraña generada con pocos elementos atraviesa el todo y las partes, que así funcionan también: juntas y por separado. Indispensable(s).


Rainsticks – October Onwards: 

La otra gran revelación de 2020 también proviene de Estados Unidos. Unos pocos oyentes mensuales en Spotify (menos de mil), una biografía escueta y que no brinda información técnica (jangle pop for the people). Pero un apoyo inestimable: Wilco. El grupo liderado por Jeff Tweedy confecciona todos los años una lista con recomendaciones musicales de todos sus integrantes. En esa lista estaba este nombre, Rainsticks, unos muchachitos de Nashville que toman la posta de un universo cancionero infalible: de Left Banke a Big Star, de The Byrds a Martin Newell, su música tiene un efecto chicloso instantáneo: te pone de buen humor y a tararear. Rainsticks viene a ser el nuevo eslabón en esa tradición infalible de la canción como gema bien pulida, tan anclada en los 60 como releída y actualizada por los mismísimos Wilco, Teenage Fanclub y una lista extensa (y tal vez no tan certera como los dos ejemplos destacados). Si siguen así, habrá que agregar el nombre Rainstick al linaje sagrado. Placentero como la morfina.


Bob Dylan – Rough and rowdy ways: 

La voz al frente, los acordes que van cayendo como gotera leve dentro de un balde. “I contain multitudes” es un clásico instantáneo y una muestra de cómo la música de Dylan fluye al pulso que se le canta aún en esta nueva centuria, que lo sigue teniendo como uno de los creadores más importantes, lejos de dormirse en los laureles, incluso cuando canta que duerme “con la vida y con la muerte en la misma cama”, o que no recuerda cuándo nació y olvidó su muerte. Viejo pero no sonso, Bob continúa el sendero iniciado hace casi 25 años en Time out of mind (1997): blues y baladas para tributar a viejos ídolos, ungir a (no tan) nuevas generaciones -Fiona Apple al piano en “Murder most foul”-, y repasar amores e influencias. La cantidad de menciones a artistas y obras que lo marcaron es una manera de recorrer su propia vida y se mueve como las canciones: parecen lineales, antiguas, estáticas; son movedizas e infinitas como su voz (¿queda alguien que lo crea un mal cantante todavía?). El corolario es “Murder...”, un disco por sí misma, con una fórmula similar a la de “I contain multitudes”: entre arrojo y arrojo armónico hay un espacio en el que puede suceder cualquier cosa y, aunque sepamos lo que va a venir, cada nueva escucha exige una atención inusitada a La Voz y a una banda notable, que con los instrumentos de siempre logra resultados asombrosos.


Owen Pallett – Island: 

Última joya llegada desde América del Norte, esta vez de un canadiense, que retoma su andar solista luego de seis años de silencio (Pallett trabaja, además de en la obra propia, como arreglista de infinidad de bandas y solistas de fama internacional). Island es un disco taciturno, que comienza desafiándote -el inicio instrumental es casi anticlimático para arrancar un álbum, hasta que se completa la experiencia y puede comprenderse como un resumen tímbrico y armónico del todo que vendrá: resonancia lúgubre- y va desplegándose canción tras canción. Si para “Paragon of order” no te enamoraste tal vez no sea lo tuyo, pero resulta difícil no sucumbir ante una música tan sobrecogedora y dramática, que va recargándose segundo a segundo en letra (“Hijos de hogares rotos/ Bailaremos”) y textura. Lo que sigue no es menos ominoso y bello, como si de un matrimonio entre Nick Drake y Joni Mitchell naciera un niño-monstruo de un planeta que aún desconocemos. Para valientes queda la tarea de escuchar el galope trágico de “A bloody morning”: “Seguramente algún desastre descenderá y nos igualará/ Una crisis unificará a los impíos, a los valientes y a los justos”. Distoépico.

viernes, 3 de abril de 2020

Podés elegir en cada esquina ensayar las mismas despedidas

Ernesto Cardenal y su Cántico Cósmico / Yo no sé decirlo con poesía: Ultimo programa de esta temporada de La otra.-radio, primera entrega, para escuchar clickeando acá


Ernesto Cardenal, poeta, sacerdote, revolucionario nicaragüense muerto este 1 de marzo a los 95 años: Maxi Diomedi relee un poema suyo escrito en 1989, cuando emergía con toda la fuerza el paradigma político y económico que hoy domina al mundo: el complejo financiero bélico industrial que para ser más sintéticos denominamos neoliberalismo. No sabemos si de esta pandemia el capitalismo salvaje saldrá herido o va a adoptar un rostro todavía más fiero. Ya era siniestro cuando Cardenal escribió el Cántico Cósmico:

Y negocios cuyo abismo apenas vislumbramos.
Negocios que son como cheque sin fondo.
"Los días de Allende están contados":
el banquero en Wall Street, una mañana de enero, con
un viento helado en el sombrío desfiladero de Wall Street.
Los muertos en Calcuta, no por superpoblación
sino por capitalismo.
Por lo de:
en la India
"Amenaza de superproducción de arroz"
"Amenaza de superproducción de trigo."
El horror a la abundancia y la saciedad.
La General Electric inventó la manera
de que una bujía en vez de 1 .000 horas durara
750.
Presidentes de corporaciones: criminales comunes
¡bang! ¡bang!
Con aviones que no duren demasiado.
Y las corporaciones ahora intencionalmente
no inventan.
"Uno de los mayores inventos de los años cincuenta
fue el tranquilizante."
La llanta de 100.000 millas:
Pueden. Pero no quieren.
Motores fuera de borda perfeccionados cada vez más
para que duren menos.
'Acelerar la obsolescencia'
(el presidente de Ailied Stores Corporation)
Nuestros productores de escasez.
Como se sabe,
Así que
los banqueros no tienen dinero.
al naturalista le basta conocer un individuo de una especie
o unos pocos individuos;
pero con la especie humana la unidad
parece como que no existiera.
En otras palabras:
la evolución biológica es pareja en las especies
pero no la social en la especie humana.
Así tres cuartas partes de la riqueza del planeta... etc.
Cántiga 6
Ernesto Cardenal


***

En el último programa de esta temporada de La otra.-radio, que fue emitido al aire de manera errática, hay varios tramos dignos de rescatar.

Algunos de ellos los vamos a ir subiendo en los próximos días.

Empezamos: la última columna sobre poesía que hizo Maxi Diomedi, sobre Ernesto Cardenal y su Canto Cósmico, que inicia el fragmento que todos pueden descargar arriba, en el subtítulo de este post.


En este fragmento, después de Maxi, también participó Santiago Segura, el nuestro, factótum de La música es del Aire. Como siempre que estuvo en La otra, lo hizo para acercarnos música muy buena, de la escena independiente, cosas que suelen escapársenos. En este caso: la banda Monotoro haciendo "Los hombros", Manu Hattom en dúo con Fito cantando la hermosa "El herido", la banda texana Okkervil River que hacen "Our life is not a movie or may be" -un título sugestivo para estos tiempos- y el para mí notable descubrimiento de Gilda Guichenduc junto a su banda Elegante Stone. Gilda tiene un timbre vocal muy inusual en la escena actual. No se lo comenté a Santi, con un fraseo áspero que me recuerda la voz de Nacha en los 70.

Son las seis
el mundo sigue andando, ok
la noche no me da temor
vos sabés
sólo que pensé tal vez no estés dormido.

Qué va a hacer
con vos siempre vuelvo a aprender
me da gracia cuando decís
que yo sé
¿ves que no es tan cierto?
a veces la moneda
gira
podés elegir en cada esquina
ensayar las mismas despedidas
pero no hay error
cuando estamos juntos nada queda alrededor.

Mi vida
no pienso matarte aunque lo pidas
yo no sé decirlo con poesía
nunca fue mejor
quién iba a decir
vos no sabías de qué se trata el amor.

Puede ser
que el tango a vos te queda tan bien
alta combinación
mi amor, vos y yo
diste varias vueltas por mis pensamientos.

Como ves
hablar siempre nos hace bien
te debo una canción de amor
pero no
me quedé mirando como nuestra historia gira
podés elegir en cada esquina
ensayar las mismas despedidas
pero no hay error
cuando estamos juntos ya no ves alrededor.

Mi vida
ahora usás palabras que son mías!
yo no sé decirlo con poesía
todo está mejor
quién iba a decir
vos no sabías lo que es el amor.

Pueden escuchar este tramo del último programa de esta temporada de La otra.-radio descargándolo acá.

martes, 21 de enero de 2020

La música del año que fue (Selección Segura)

La otra.-radio del 21/01/2020, para escuchar clickeando acá)

Amor Elefante, Billetes falsos

Pablo Comas, Hambre

Botis, La máquina del tiempo

Feli Colina, Feroza


Galean, El mago


Mora y los Metegoles, Dejen dormir


Candelaria Zamar, Una linterna


Paula Maffía, Polvo


Mister, El último piano blanco sobre la tierra


El estrellero, Alto Miedo

Esta es la lista segura de los discos del año que fue porque la hizo Santiago Segura, pero también porque es infalible. Santiago todos los años aporta su selección, que la mayor parte de las veces consta de músicas y músicos que están totalmente fuera de mi radar hasta que el los trae. Por ejemplo, de esta lista de 10 solo conocía a unos pocos artistas, como el nuevo de Botis, Paula Maffía o Amor Elefante -banda de tres chicas y un chico que justamente conocí en una selección de Santiago de hace un par de años, y que esta vez vuelve con un hermoso disco de separación, del subgénero "Nos separamos pero seguimos formando parte de la misma banda", que hasta donde sabemos solo está compuesta por Rumours de Fleetwood Mac y Billetes falsos de Amor Elefante-. La lista es asombrosamente buena, o no tanto, considerando que ya me pasó en años anteriores: de ahora en más voy a adoptar unas cuantas de estas canciones para que vayan rotando siempre en La otra. Hay varias, pero la que realmente me deslumbró es "El último piano blanco sobre la tierra", del platense Mister, que quizá termine siendo mi canción del año. Como por cuestiones de tiempo hay algunas canciones que no llegamos a pasar, las subo al blog. Las otras están el el flujo del programa, que escuchan clickeando acá.








El último piano blanco sobre la tierra 

Ese mundo que apenas conocí
con canciones y sol en el jardín,
ya no existe más
fue hace tiempo su fin.

Pero el cielo croma en mi reflector
y el comando de mi generador
de vida interfaz
está bien para mí.

Este día no es más que un día más
ella viste de acetato y se va
al delineador
de imagen corporal.

Me sugiere que me debo cuidar
hacerme otra cirugía quizá
que a mis 102
no me vendría mal.

Pensar que fui y soy el mejor
senso-ritmo-programador
¿Dirían “letrista” en la antigüedad?

Pero yo me siento un tipo común
aún me gusta usar con auto tune
palabras, sí,
cual droga y amor
en la instrumental.

Pero se trata de sobrevivir
y en verdad nunca no ha sido así.
te adaptarás
con o sin microchip.

Esta noche hay luna flúo y rubí
y algo trajo una voz hasta aquí
¿Dónde andarás
chica del año 2000?

¿Sonará en tu pulsoreceptor
mi última condensación?
¿Dirían “canción” en la antigüedad?

Y aunque me pague una corporación
para sintetizar una emoción
prefiero el rubor que cupo
en la flor sin saber por qué.

A veces sueño con ir al único museo
de cuando al menos había guerras
y con lo más profundo de mí ser deseo
robar el último piano blanco de la tierra.

¿Pero quién quiere escuchar mi canción
hecha con acordes y corazón?
¿ya nadie más?
Fue hace tiempo su fin.

Ese mundo que tanto conocí
con tu cuerpo durmiendo junto a mí
no vuelve jamás
y está bien que sea así.



En el programa, Alejandro Brain también dictaminó cuál es el libro del año que fue: Las Malas de Camila Sosa Villada. Las razones de esta elección también las explica durante el programa.

Y durante el transcurso del programa también nos hicimos un tiempo para hablar de:

- El suicidio de Nisman
- La serie de Netflix de Nisman
- La coquetería de Nisman
- La marcha de Nisman
- El fracaso de la marcha de Nisman
- La saturación de información sobre Nisman
- Nisman
- Los casos psiquiátricos que marcharon en homenaje a Nisman
- Lo bueno y lo malo de Netflix
- La barba del año
- La Rolling Thunder Revue de Dylan
- El nuevo disco de Spinetta que sale esta semana
- El horrible resultado que produjo Eminem al samplear a Spinetta
- El viaje de Alberto a Israel alentado por Cristina
- Los termocéfalos nuestros

Y algunas cosas que ahora se me escapan, pero que encontrarán si escuchan el programa completo acá.

viernes, 4 de octubre de 2019

Radioactividad

Radio Perú acá
Radio Wilco acá
Radio Vayan a laburar acá


Esta semana hemos tenido ultraactividad radial. Además de nuestra habitual audición en Radio Gráfica de la medianoche del domingo / madrugada del lunes, con la presencia de Henrique Júdice Magalhães y su visión de Perú y de Santi Segura anticipando de la salida del nuevo disco de Wilco, el miércoles / jueves pasamos por la ultramadrugada de AM 750 para visitar a Martín Piqué en su programa Vayan a madrugar:


I - Visión sobre Perú


Para escuchar el informe sobre Perú que nos hizo Henrique Júdice Magalhães en la primera parte de la emisión del domingo pasado en La otra, clickeen acá.

Lo que sigue es parte de un texto más extenso de Henrique que complementa lo conversado en la radio (la versión completa del texto en Un Largo):

La literatura peruana no tiene muchas equivalentes en el mundo en calidad y volúmen. A los clásicos José María Arguedas, César Vallejo, Mario Vargas Llosa, Ricardo Palma y Ciro Alegría y a los también consagrados Julio Ramón Ribeyro, Manuel Scorza, Clorinda Mato de Turner, Abraham Valdelomar y Alfredo Bryce hay que añadir decenas de escritores, jóvenes o no tanto, de muchísimo talento y sensibilidad para hurgar en los vericuetos de la sociedad peruana. De allí sacan la materia prima de novelas y cuentos que resultan tanto o más importantes para comprender al país que su respetable tradición historiográfica y ensayística, en la que se destacan Jorge Basadre y Pablo Macera. Pero cuidado: quien mejor logró tal entendimiento (Arguedas) también por ello terminó por suicidarse, y su viuda se fuE después a Sendero Luminoso y estuvo 14 años presa.

Parecería que al tener tantos buenos escritores, Perú se permite el lujo de eliminar algunos, en general a temprana edad como en los antiguos sacrifícios incas y preincas: Javier Héraud (21 años) [1]; Edith Lagos (19); José Valdivia Domínguez (35); Hildebrando Pérez Huarancca, en la casa de los 30 [2]. Los tres primeros comprobadamente muertos, el último desaparecido, todos a raíz de actividades políticas armadas que, en un país muy injusto, consideraron necesario emprender. Los tres últimos, de extraviada manera, pero eso no importa ante los crímenes de Estado que segaron sus vidas.

La calidad y diversidad musical es igualmente impresionante y en eso merece especial reconocimiento la contribución negra, representada, por ejemplo, por la voz y el repertorio de la espléndida Susana Baca. La más grande cantantautora peruana, Chabuca Granda, lo es no solo por su talento, sino también porque, al sumar a sus valses criollos un encomiable trabajo de valorización de esas expresiones de origen africano, se volvió una artista-síntesis de la diversidad musical de Perú. Y es justo agregar una mención a lo que produce la incorporación de influencias del jazz, el blues y la bossa nova a la música del país. En ese rubro se ubica la voz más bella y expresiva que he tenido el privilégio de oír: la de Ingrid Merath (aunque canta también boleros). A la falta de una grabación suya, la interpretación que hace Pilar de la Hoz de un clásico vals con exquisitos arreglos jazzísticos es una buena muestra de esa interesante aleación.

Los versos de Javier Lazo en “De los amores", que canta Baca; los de Chabuca en “Cardo o ceniza”; y los de Juan Mosto Domecq en “Quiero que estés conmigo” hablan de los intensos, desatados amores que saben vivir e inspirar ciertas damas que hay en Lima. 

Tal música y la rara clase de mujer que la inspira, más algunas ricas comidas (frutas, jugos, chocolates, helados) y dos o tres periodistas y abogados que valen la pena (bonus de haber vivido recientemente bajo el autoritarismo, que pone dichas profesiones a prueba), son, quizás, lo único bueno de una ciudad que vive de espaldas al país, es intransitable, tiene demasiado ruido de bocinas, muy precario suministro de agua (un daño más que causaron los españoles, ya que antes el servicio andaba bien [3]) y una oferta cultural sorprendentemente acotada ante su misma producción. No fue en el més que pasé allá, sino a pocos días de regresar a Buenos Aires, que he podido ver (en Sala Lugones) cinco buenísimas películas de Francisco Lombardi pertenecientes a la filmoteca de la Pontifícia Universidad Católica del Perú. [Leer completo acá]



2 - Digámosle Vigilia Wilco: para escuchar esta parte, clickeen acá


@santidelaire, según su identidad instagrámica, irrumpió en los estudios de Gráfica a la 1 am del lunes y con tono desafiante aseveró:

"La semana que viene sale el nuevo disco de Wilco y esta es definitivamente una de las mejores bandas del mundo. Traigo música de toda su discografía. Desde AM (1995, su primer disco) hasta los adelantos de Ode to joy, que sale el viernes" [o sea: hoy].


Wilco tiene una discografía profusa que desconocemos amplia e irresponsablemente, pero los bonitos temas que nos trajo Santi nos dejaron pensando si no tendrá razón.




3 - Agite cultural y la fórmula mágica de la cocacola en Vayan a laburar junto a Martín Piqué



Hay un programa en la radiofonía argentina que sale más tarde y con más frecuencia que La otra.-radio (de 2:00 a 6:00 de la madrugada, de lunes a viernes) y lo conduce Martín Piqué en AM 750: Vayan a laburar. Transcurre la noche en el estudio Antonio Carrizo de la radio situada en el barrio de San Telmo y, cada vez que menciona a Carrizo, Martín se pone de pie. Es una hora que da como para divagar entre las cuestiones que de verdad nos importan: el cine [el ciclo Historia(s) del cine, que empezamos este sábado en IWO], la música, el peronismo, el estruendoso fracaso del macrismo, el agite cultural, las veredas de Buenos Aires y la fórmula de la cocacola. Lo que conversamos pueden escucharlo acá abajo.



viernes, 24 de agosto de 2018

Ruidos programados

por Santiago Segura para La otra.-radio. Se escucha clikeando acá.


Nos armé una serie de ruidos programados
voy a reproducirlos para dormir callados
nueve horas de lluvia y pasto.

Quiero ser quien cuide de nuestros silencios
ya sabemos convertir nuestras células en truenos
y la lluvia como un cruel cencerro.

Parecernos a lo nuevo que ocurra
parecernos a las plantas y su escucha.
Creo que cuando hablamos algo falla,
nos parecemos a lo mismo que nos saca.

Me paralizo como un lago que hace años vive en invierno
y tu silueta del otro lado hace las muecas que fui grabando.
No te escucho.



Ya subí el programa del domingo pasado dividido en partes temáticas. Pero hay otra manera de atravesarlo: Santiago Segura vino, como lo hace cada tantos domingos, con su marroquinería llena de música, mayormente novísima. Aparte de la bonita canción de Mariana Michi que encabeza el post (una gran revelación para mí) y de Sol Bassa (otra), también conocimos a Los Andes (no son del rock mendocino, a pesar del nombre), Altertango (estos sí son mendocinos, revelación algo tardía para mí, ya que los muchachos vienen tocando hace años; en el tema que pasamos, ft. Juan Saiegh, Bruno Beguerie y Alejandro Guyot), A la vera, Lucía (banda cordobesa nuevita nuevita) y Sucesores de la Bestia (rosarinos). Como sucede con lo que trae Santiago, gran parte de esto quedará en los anaqueles ocultos en un hueco de una pared subterránea de La otra.

domingo, 19 de agosto de 2018

La magia azul se inyecta en mi piel al escuchar esto


En cada ventana hay algo para mostrar
subí tu persiana, hay mucho para sacar

En cada canción hay una historia
una historia de amor, un mensaje eterno

En cada canción hay una historia
una historia de amor, un mensaje eterno

La música nos une
el éxito es encontrarnos (vos y yo)
y hacer el amor en cada bendita canción

En cada canción hay una historia
una historia de amor, un mensaje eterno

En cada canción hay una historia
una historia de amor, un mensaje eterno

Suenan las guitarras en el medio del sur del planeta
viento azul como tus ojos brillantes

Una nueva ruta nos lleva otra vez
vamos buscando este mojo

La magia azul se inyecta en mi piel
se inyecta en mi piel al escuchar esto...


Hoy a la medianoche viene Santiago Segura, mi dealer musical, a traer mercadería nueva a La otra.-radio. En cada canción hay una historia.

viernes, 8 de junio de 2018

La música y el cine son del aire


Una oferta que no podría rechazar era la de Santiago Segura, factótum de La Música es del Aire, blog y programa de radio (lunes de 16:00 a 18:00, Radio Atómica), que nos invitó a Maxi Diomedi y a mí a musicalizar un segmento de su programa del lunes pasado. Pocas cosas en el mundo me gustan más que musicalizar radio, mi medio favorito. Es que, como Santiago dice en el título de su medio, la música está en el aire y la radio, digo yo, también.

En su blog, Santiago pone varios epígrafes, entre ellos este de Edward Elgar: 

"Hay música en el aire, música alrededor nuestro, el mundo está lleno de ella y simplemente tomas la que necesitas".

Ahora bien: en el blog también hay otro epígrafe, de Andrés Caicedo:

"Cantan los pájaros, y a los árboles (que lejos están de aquí, al otro lado del Río) los imagino meciéndose en cada crepúsculo, luego me imagino que cada hoja produce el sonido atarván de las trompetas que es el llamado de la selva, la que ya me picó con su embrujo. Sé que soy pionera, exploradora única y algún día, a mi pesar, sacaré la teoría de que el libro miente, el cine agota, quémenlos ambos, no dejen sino la música".

A diferencia de Caicedo, yo no me veo tentado a optar entre cine y música. Al revés, la conjunción de las dos experiencias me da algunos de mis momentos más felices. Por eso, cuando Santiago me invitó, no tardé muchos segundos en decidir que iba a hacer un bloque de canciones que me gustan mucho que aparecen en películas que me gustan muchísimo. Más abajo sigo.

Los bloques 1, 2, 4 Y 5 fueron programados por Santiago, el dueño de casa:

1
Los Andes –Espiando al sol
El Sueño de los Insectos – Colón y Alsina
Ray Davies – Poetry
Amor Elefante – No me inspira
Anna Burch – 2 cool 2 care

2
Delfina Campos – Pasatiempo
Pete Yorn & Scarlett Johansson – Iguana bird
Koyi – Pelícanos
Medalla Milagrosa – A1
El Principe Idiota – Amazonas

4
Alvy, Nacho y Rubin – Dos clases de gente
Shaman Herrera – Govinda
Manuela de las Casas – Contacto
Ezra Furman – Love you so bad
Julio y Agosto con Paula Maffia y Mel Muñiz – Pensaba

5
Fus Delei – Será cuestión de verse
St. Vincent – New York
Juan Baro Latrubesse – Juegos del puerto
Luciana Tagliapietra – Escala

El bloque 3 lo programó Maxi Diomedi:

3
Dos Astronautas – Islandia
Cornelius – If you're here
Francisca y los Exploradores – Automático
Rhabdoviridae – Kuhand
Los mundos posibles – En otra dimensión

En el audio, Maxi fundamenta sus elecciones.

Y a mí me tocó programar el bloque 6, que salió en la última media hora del programa.

6
Elliott Smith – Ángeles
Aphrodite's Child – Rain and tears
Flying Pickets – Only you
Faye Wong – Dream person
David Bowie – Cat people (Putting out fire)

Todo se puede escuchar acá:


En el programa lo explico más, pero hay ciertas escenas de algunas películas que son lugares preciosos a los que cada tanto quiero volver, como esquinas en las que pasé momentos lindos y forman parte de mi biografía sentimental. Quiero volver ahí siempre. Por ejemplo, cuando en Paranoid Park  (2007) Gus van Sant hace sonar a Elliott Smith en "Angeles", miestras Alex se decide a quemar su diario íntimo justo en el momento en que logra escuchar por primera vez su voz interior. Paranoid Park es definitivamente la mejor película de Van Sant y una de las mejores de este nuevo siglo (¡ya no tan nuevo!) y este final tiene toda la sugestión de la que su autor es capaz de lograr cuando observa muy de cerca a sus jóvenes parcos.


Mi escena de amor favorita de todos los tiempos la filmó Hou Hsiao Hsien en Three times (2005), al final del primero de tres episodios. Dos jóvenes tímidos en la década de los 60 taiwaneses tienen su primera salida en una noche en la que se larga a llover. Son los momentos preliminares del romance, cuando el amor no fue declarado todavía. Pero resulta que se hace un poco tarde, el último tren se les escapa y la persepectiva que tienen que encarar es quedarse esperando varias horas juntos. Llueve y Hou pone "Rain and tears", una canción tremenda de la banda griega Aphrodite's Child. El efecto es de un romanticismo arrasador.


Entre 1994 y 1995 Won Kar-wai tiene uno de sus picos de inspiración con un par de películas que funcionan claramente como el perfecto díptico de pop romántico, con toques de noir, angustia juvenil y un poco de comedia absurda. (Poco después Wong va a venir a caer en la Argentina noventista para filmar la magistral Happy Together y en el 2000 va a tocar el cielo en Con ánimo de amar). El díptico al que me refiero, un poco menos conocido pero genial, está formado por Fallen Angels y Chunking Express. Una de las especialidades de Wong es poner canciones de pop occidental en los momentos precisos -se diría que Hong Kong es punto de cruce de corrientes culturales de oriente y occidente que, como en el Taiwan de Hou, se perciben a través de las canciones-. Yo no sé si esas escenas me gustan tanto porque tienen canciones tan lindas o si esas canciones me gustan tanto porque están en esas escenas tan extraordinarias. Mis momentos musicales favoritos del díptico son "Only You", de la banda vocal inglesa Flying Pickets en el final de Fallen Angels y la versión china de "Dream Person" (el hitazo de los Cranberries) versionado por Faye Wong, la actriz que protagoniza Chunking Express.



Y para terminar mi participación en La Música es del Aire, elegí a Bowie, con una referencia cinéfila múltiple: Tarantino elige "Cat People" para abrir el capítulo 5 de Bastardos sin gloria, sin dudas la cumbre artística de su obra hasta el momento. En este caso, lo que arranca es una escena de odio arrasador en la que Shossanna se prepara para liquidar a toda la jerarquía nazi en medio de una proyección cinematográfica. La película que allí se proyecta la dirigió el propio Joseph Goebbels y se llama El orgullo de una nación. A la vez, "Cat people" es la canción que Bowie había hecho para la película de Paul Schrader de 1982, también titulada Cat People, que es una remake de la obra maestra de la película homónima de Jacques Tourneur. Es decir, un despelote de cine y de música.