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jueves, 23 de enero de 2014

Regresó la Unión Soviética



REGRESÓ LA UNIÓN SOVIÉTICA
por Diego Menegazzi (ex-colaborador de La otra)

Quien iba a decir que en pleno siglo XXI la Argentina se iba a convertir en un émulo de la vieja Unión Soviética.

A partir de hoy, la AFIP exige presentar una declaración jurada a todos aquellos que hagan compras al exterior por Internet, aunque sea un mísero DVD en oferta. Además del 35% de impuestos que ya tributamos por la compra, deberemos pagar otro 50% por entrar mercadería al país. ¿Qué tal? ¿Esto sigue siendo una democracia? Quien sabe...

¿Por qué la gente compra en el exterior? Muy fácil, TODO es muchísimo más barato. Porque los productos de todo tipo en la Argentina están por la nubes, con una enorme carga impositiva que los encarece. Y lo que se hace aquí muchas veces resulta de muy mala calidad. Ejemplos sobran.

En mi caso, he comprado por internet todo lo que no consigo aquí. Libros, películas de autor y sobre todo música clásica contemporánea. Todo lo que desapareció de las bateas durante la "década ganada". Así que adiós a los Cd's, y Dvd's importados, adiós a Sokurov y Philip Glass.

¿Qué harán los que estudian ciencias, cuya bibliografía se compone de alrededor del 80% de libros publicados en lengua extranjera? ¿Tendrán que contratar a un despachante de aduana para poder seguir sus carreras? ¿Nos seguiremos embruteciendo?

Qué ironía. Si uno gasta 100 dólares en compras por Internet, ahora tendrá que pagar 85 dólares al gobierno en impuestos. Ahora, si sos un narcotraficante y necesitás blanquear tu dinero, el gobierno te ayuda a meter sin problemas el dinero ilegal al sistema. Así estamos.



Menegazzi ayer publicó en facebook esta tremenda denuncia contra la dictadura comunista que nos oprime. ¡Ojalá no se entere la KGB, pobre Diego! y la ilustró con la foto que encabeza este post. Un par de acotaciones:

- Me acota Nacho Garassino: "Casualmente o no, esa es una foto emblemática de la victoria contra el nazismo por parte de los aliados. Es la bandera roja sobre el Reichstag, en Berlin, Mayo 2 de 1945... No es la URSS... interesante".

- Noticia del Diario La Nación:
Libros, remedios y obras de arte quedan fuera de los límites que puso la AFIP a las compras en el exterior
Se podrán ingresar al país más de dos veces al año; lo especifica la AFIP en su sitio Web; alcanza a todos los servicios de envíos por correo postal
La Agencia que dirige Ricardo Echegaray aclaró hoy en su sitio Web , refiriéndose al límite de dos envíos al año, que " quedan excluidas de la limitación prevista en la presente norma los libros, medicamentos con receta médica, obras de arte de la Ley 24.633 y demás mercaderías de primera necesidad para el destinatario, debidamente acreditadas ante el servicio aduanero ". Su compra, sin embargo, sí se computa para los 25 dólares de franquicia anual.

- Así que el único aspecto sovietizante es que si quiere importar sus disquitos, va a tener que pagar una franquicia de 25 dólares. Menegazzi tendrá que seguirse embruteciendo, pero no tanto como creyó. Seguirá resistiendo a los soviets desde su muro de facebook.

- Por último, me reí mucho con el espantajo que se agita sobre la llegada del comunismo. Medios como La Nación logran su cometido (comentido) al asustar a pequeñoburgueses impresionables con la llegada del comunismo, solo porque el estado regula las importaciones (cosa que hacen no solo los estados soviéticos como el nuestro, sino incluso los ultracapitalistas, que establecen fuertes barreras arancelarias para el ingreso de importaciones). El kirchnerismo es un tibio reformismo que, pese a sus insuficiencias, tomó algunas medidas que le ganaron la repulsa tenaz de la derecha tradicional y revivió un anticomunismo anacrónico, propio de la guerra fría, en el sector más gorila, pacato y voluble de la pequeño-burguesía ilustrada. Los que merecerían una vuelta del neoliberalismo que arrasaría también con ellos, como siempre pasa.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El hombre en el páramo


por Diego Menegazzi

El nuevo trabajo de la cantante y compositora Natalie Merchant es una de esas raras joyas que aparecen de tanto en tanto en el ámbito de la música popular. El álbum se llama Leave your sleep y fue editado el año pasado por el sello Nonesuch. Lo que en principio iba a ser un disco de canciones para niños se terminó por convertir en un álbum conceptual en el que Merchant musicaliza poemas infantiles de escritores británicos y norteamericanos de los siglos XIX y XX como Jack Preluvsky, Rachel Field, Robert Graves, e.e. cummings, Gerard Manley Hopkins, Christina Rossetti y Robert Louis Stevenson, entre otros.

Más de seis años le llevó este proyecto que inicialmente surgió como un regalo para su hija a la que dió a luz en el 2003. "Mi hija creció muy rápido y empezó a hacer preguntas muy trascendentales", dice Merchant. Y así el futuro regalo se volvió más complejo con la incorporación de textos que dan cuenta de las inquietudes sobre la vida, la muerte y la pérdida de inocencia de la infancia.

A su vez, esta complejidad le dio la oportunidad a la cantante de explorar variados estilos musicales como la música cajún norteamericana, el folk celta, el jazz, la música tradicional de China o de la zona de los Balcanes. Para ello, Merchant contó con la colaboración de numerosos músicos invitados entre los que se encuentran Hazmat Modine, Lúnasa, Medeski, Martin & Wood, Wynton Marsalis y la producción del compositor Andrés Levin.

Aquí pueden apreciar la presentación en vivo de The man in the wilderness, uno de los temas principales del álbum.


The man in the wilderness asked of me,
"How many strawberries grow in the salt sea?"
I answered him, as I thought good,
As many a ship as sails in the wood.

The man in the wilderness asked me why
His hen could swim and his pig could fly.
I answered him as I thought best,
"They were both born in a cuckoo's nest."

The man in the wilderness asked me to tell
All the sands in the sea and I counted them well.
He said me with a grin, "And not one more?"
I answered him, "Now you go make sure."

sábado, 17 de septiembre de 2011

Philip Glass en Argentina‏


por Diego Menegazzi

El próximo martes 20 de septiembre en el Teatro Coliseo, se presentará el compositor norteamericano Philip Glass para interpretar al piano algunas obras de su autoría. El programa incluye piezas de su ciclo Metamorphosis (1989), Mad Rush (1979), Wichita Vortex Sutra (1988), Six Etudes (1994) y Dreaming awake (2006).

La música de piano de Glass es un excelente ejemplo del llamado estilo minimalista, que se basa en repeticiones de notas o figuras musicales que van variando levemente a lo largo del tiempo. Lejos de ser sencilla, esta música exige del intérprete una gran concentración y una perfecta coordinación en el ritmo de la mano izquierda y la derecha, para que el oyente pueda percibir esa sensación casi hipnótica de "movimiento estático". Esta es una característica que viene de las músicas orientales y que Glass incorporó a sus composiciones luego de su encuentro con Ravi Shankar en la década del 60.

Aquí pueden escuchar MAD RUSH, una pieza dedicada al Dalai Lama a raiz de su primera vista a EE.UU. en noviembre de 1979.

sábado, 18 de diciembre de 2010

A todo vapor

David Gray - Una presentación


por Diego Menegazzi

Muchas veces el reconocimiento tarda en llegarle a aquellos músicos que permenecen fieles a su arte sin hacer concesiones a las modas ni a ciertas estrategias del marketing cultural. Ese es el caso del británico David Gray, uno de los mejores cantautores de la actualidad. Aunque nació en Inglaterra, Gray vivió toda su adolescencia en Gales hasta que decidió mudarse a Liverpool para estudiar bellas artes en la universidad. Sus primeros discos aparecieron a principios de los noventa pero tuvieron poco eco en el público. En esos tiempos su estilo se encontraba dentro de las coordenadas del folk-rock acústico, con alguna presencia del piano en alguna de las canciones. Más adelante incorporó las guitarras eléctricas y también el uso de arreglos electrónicos.

Su consagración llegó recién en 1999 con su cuarto álbum, White Ladder, producido de manera totalmente independiente, sin apoyo de publicidad ni de sello discográfico. Este resultó un enorme éxito de público y crítica, sobre todo en Europa. En Irlanda el disco se convirtió en el más vendido de la historia. De ahí salieron los temas más reconocidos de Gray: "This years love", "Sail away", "Please forgive me" y el hit "Babylon". En los años posteriores publicó A New Day at Midnight (2002), Life in Stop Motion (2005), varios recopilatorios de canciones de la primera época, y un Greatest Hits (2007), que incluye el tema inédito "You're the World to Me".



Después de varios años de giras, Gray decidió formar una nueva banda y lanzó a fines del 2009, Draw the Line, que fue editado hace unos meses en Argentina. El álbum fue grabado en su propio estudio, The Church, que antiguamente perteneció al grupo Eurythmics. Este nuevo trabajo marca un cambio con respecto a los anteriores, y al mismo tiempo confirma que el cantante se encuentra en plena madurez expresiva. Son varios los temas que se destacan en el disco como "Fugitive", "Nemesis", "Draw the line", Kathleen" o "Jackdaw". Pero la gran sorpresa la constituye "Full Steam", una canción a duo con Annie Lennox. Las dos voces se complementan de manera perfecta. La letra es decididamente pesimista, impregnada de sentimientos oscuros. Dice Gray: "la veo en cierto modo como una canción política, pienso en esa línea de TS Eliot, 'el paciente anestesiado sobre la mesa', ese es el estado en que nos encontramos como masa colectiva. Vivimos sedados, hablando tonterías, desconectados la mayor parte del tiempo de las cuestiones importantes que afectan nuestras vidas".




A TODO VAPOR

Toda nuestra vida lo hemos soñado
y solo descubrimos que nunca fue real.
De hecho, esto no es el espléndido Valhala
acercándose a cada giro de la rueda.

Desesperados, a la deriva en mares color beige
de esta nuestra Edad de Oro.

Jamás imaginamos,
ni siquiera en los momentos más sombríos,
que pudiera ser tan malo.
Intimidados, vejados, prostituidos, tratados como idiotas
cada día de nuestras pretenciosas y miserables vidas.

Así que, pierde el control y entra
al silencio ensordecedor.

Ahora bien, tú lo viste venir
y yo lo ví venir.
Todos lo vimos venir.
Pero aún así, transamos.

Ahora bien, vos lo viste venir
y yo lo vi venir, pero aún así,
avanzamos a todo vapor.

Dormida o despierta
me rompe el corazón verte así.

Llorando, retorciéndote las manos y maldiciendo al destino.
Siempre tan cerca, demasiado tarde.

Son las tres de la mañana, estoy completamente despierta,
aún hay un llamado que hacer.

Ahora bien, tú lo viste venir
y yo lo ví venir.
Todos lo vimos venir.
Pero aún así, transamos.

Ahora bien, tú lo viste venir
y yo lo ví venir.
Pero aún así, avanzamos a todo vapor.

Avanzamos a todo vapor
Avanzamos a todo vapor

martes, 4 de agosto de 2009

Neil Hannon y La Divina Comedia



por Diego Menegazzi

Neil Hannon es el cantante, compositor y líder de The Divine Comedy, una de las mejores bandas surgidas en la década del 90. Su estilo se caracteriza por la sofisticada instrumentación y arreglos orquestales de las canciones, con marcadas influencias de la música de Jacques Brel, Scott Walker, Michael Nyman, además del sonido de las bandas sonoras cinematográficas. Sin duda, una rara avis dentro del panorama de la música pop/rock de los últimos años.

Para quien no conozca la música de The Divine Comedy, recomiendo empezar por A secret history, el álbum de 1999 que recopila lo mejor de sus primeros 5 discos (Liberation, Promenade, Casanova, A short album about love & Fin de Siècle). La discografía de la banda se completa con Regeneration (2001), Absent friends (2004) y Victory for the comic muse (2006).

A continuación pueden escuchar la versión en vivo de Tonight we fly (Esta noche volamos), extraída del recital ofrecido en el London Palladium, en abril del 2004.



Esta noche volamos
sobre las casas, las calles y los árboles
sobre los perros que están allá abajo
le ladrarán a a nuestras sombras
mientras flotamos en la brisa

Esta noche volamos
sobre las chimeneas, rascacielos y pizarras
mirando todas nuestras vidas y preguntándonos por qué
la felicidad es tan difícil de encontrar.

Sobre el doctor, sobre el soldado
sobre el agricultor, sobre el cazador,
sobre el predicador, sobre el jugador ,
sobre el profesor, sobre el vagabundo ,
sobre el abogado, sobre el bailarín ,
sobre el voyeur, sobre el constructor y el destructor,
sobre las colinas y más allá
Esta noche volamos
sobre las montañas, la playa y el mar,
sobre los amigos que conocimos,
y aquellos que conocemos
y aquellos que todavía no conocemos.

Y cuando muramos,
¿estaremos desilusionados o tristes?
Si el cielo no existe,
¿qué nos habremos perdido?
Esta vida es lo mejor que hemos tenido.

domingo, 31 de mayo de 2009

Por siempre Joni



por Diego Menegazzi

Joni Mitchell es ya parte de la historia grande del rock. La honestidad y la integridad de su carrera ha despertado la admiración de críticos, cantantes y artistas de diversas disciplinas. A lo largo de los años su estilo ha mutado varias veces explorando las intersecciones entre el folk, el pop, el rock y el jazz. Esto no obedeció a ningún cálculo, sino a una fidelidad a sí misma, a una búsqueda personal no exenta de riesgos. Discos como "Blue", "Court and spark", "Hejira", "Mingus", "Turbulent indigo" o el reciente "Shine", son la prueba de su audacia y su extraordinaria versatilidad.
En el 2000 presentó "Both sides now", un album de canciones clásicas donde Joni era acompañada por una orquesta. El mismo contenía nuevas versiones de "A case of you" y "Both sides now", dos clásicos de su primeros discos, ahora interpretados con su conmovedor registro de los últimos años.
Aquí pueden apreciar la presentación en vivo de Both sides now



AMBOS LADOS AHORA


Ondas y remolinos del cabello de un ángel
Castillos de helado en el aire
Y cañones de plumas por todas partes
Así era como yo veía las nubes.

Pero ahora solo tapan el sol
Llueven y nievan sobre todos nosotros
Tantas cosas habría hecho
Pero las nubes se pusieron en mi camino.

He visto a las nubes desde ambos lados ahora,
desde arriba y abajo,
y aún de otra manera
Son las ilusiones de las nubes lo que recuerdo
Realmente no sé nada de las nubes.

Lunas y junios y la rueda de la fortuna
Esa manera de bailar mareado que sientes
Como todo cuento de hadas se vuelve real
Así era como yo veía el amor.

Pero ahora es tan sólo otro espectáculo que dejas
Ellos se ríen mientras te vas
Y si te importa, no dejes que lo sepan
No te quedes al descubierto.

He visto el amor desde ambos lados ahora,
desde el dar y tomar,
y aún de otra manera
Son las ilusiones del amor lo que recuerdo
Realmente no sé nada del amor.

Lágrimas y miedos, y sentirse orgulloso
De decir "te amo" bien fuerte
Sueños, planes, y multitudes en el circo
Así era cómo yo veía la vida.

Pero ahora mis viejos amigos actúan de forma extraña
Se sacuden las cabezas y me dicen que he cambiado
Pues algo he perdido, pero algo he ganado
Viviendo cada día.

He visto la vida desde ambos lados ahora,
desde el ganar y perder,
y aún de otra manera
Son las ilusiones de la vida lo que recuerdo
Realmente no sé nada de la vida.

domingo, 17 de mayo de 2009

Leonard Cohen & Philip Glass, Book of Longing



por Diego Menegazzi

Hace dos años se editó por el sello Orange Mountain Book of longing, un trabajo de Philip Glass en colaboración con Leonard Cohen. Se trata de un ciclo de canciones líricas compuestas por Glass, basadas en poemas y dibujos del cantautor canadiense.

Dice el compositor: "Leonard y yo comenzamos a hablar sobre una colaboración poético musical hace más de seis años, cuando coincidimos en Los Ángeles y me mostró el manuscrito que acabaría convirtiéndose en la colección de poemas hoy publicada como Book of Longing. En el transcurso de una tarde, me leyó el libro entero. Me pareció un trabajo intensamente hermoso, personal e inspirador. En el acto, propuse un proyecto de música, poesía e imagen basado en ese trabajo. A Leonard le gustó mi idea y decidimos empezar. Ahora, seis años después, nuestras estrellas se alinean. Para mí, este proyecto es al mismo tiempo una novedad respecto a mi trabajo anterior y la consecución de un sueño artístico".

El trabajo fue concebido para un pequeña formación orquestal de siete músicos (teclados, cuerdas y varios instrumentos de viento), cuatro cantantes (tenor, barítono, soprano y mezzo-soprano), a los que se suma el propio Cohen recitando algunos poemas. Aquí podemos apreciar el primer tema del disco:


(Los dibujos que aparecen en el video pertenecen a Leonard Cohen)

Prologue - I can't make the hills

I can’t make the hills
The system is shot
I’m living on pills
For which I thank G-d.

I followed the course
From chaos to art
Desire the horse
Depression the cart.

I sailed like a swan
I sank like a rock
But time is long gone
Past my laughing stock.

My page was too white
My ink was too thin
The day wouldn’t write
What the night pencilled in.

My animal howls
My angel’s upset
But I’m not allowed
A trace of regret.

For someone will use
What I couldn’t be
My heart will be hers
Impersonally.

She’ll step on the path
She’ll see what I mean
My will cut in half
And freedom between.

For less than a second
Our lives will collide
The endless suspended
The door open wide.

Then she will be born
To someone like you
What no one has done
She’ll continue to do.

I know she is coming
I know she will look
And that is the longing
And this is the book.

martes, 18 de noviembre de 2008

Mike Oldfield: un regreso a toda orquesta

por Diego Menegazzi

Mike Oldfield siempre ha sido un músico singular, con una obra difícil de clasificar. Desde que el mundo conoció Tubular Bells en 1973, Oldfield ha atravesado décadas siguiendo un camino propio en constante evolución y ha ido incorporando diversos sonidos, del rock al jazz, del pop al folklore étnico, pasando por la música electrónica. Discos como Incantations, Platinum, Crisis o The Songs from Distant Earth han sido algunos de los hitos de una carrera tan prolífica como ecléctica.

En los últimos años, Oldfield parecía haber agotado su inspiración, y sus acercamientos al sonido ambient-electrónico no convencieron demasiado. De ahí que se esperaba una vuelta al estilo musical de sus comienzos, donde Mike interpretaba y mezclaba él mismo una multitud de instrumentos de una manera más artesanal.



En marzo de este año presentó su nueva creación, Music of the Spheres, con la que sorprendió a propios y extraños. Es una composición escrita para orquesta sinfónica y coro, en la que contó con la colaboración de Karl Jenkins en los arreglos y la dirección general. Aquí, Mike solo toca la guitarra clásica y se destacan como músicos invitados, el pianista Lang Lang y la soprano Hayley Westenra.

La presentación mundial se hizo en el Guggenheim de Bilbao, España, donde Oldfield aparece acompañado por la Orquesta Sinfónica de Euskadi, el coro femenino de la Sociedad Coral de Bilbao y la mencionada soprano Hayley Westenra.



El título del disco, Music of the Spheres, refiere a una antigua teoría filosófica-matemática que decía que los cuerpos celestes tenían música en su interior, pero ésta era inaccesible para el oído humano. El propio Mike Oldfield lo explica de esta manera:

"En este mundo, todo tiene pulso o vibración. Este sonido es único en cada cosa viva o inerte. Y en sí misma crea una música que no se puede escuchar. Creo que esto tiene una poderosa resonancia en nuestras vidas, y con un efecto profundo. ¿Qué podría pasar si esta teoría la aplicamos a cosas mucho mayores, más poderosas, como todo el sistema solar o las galaxias? ¿Cómo sonaría?

"Musica Universalis es la ancestral teoría por la que cada cuerpo celeste, el Sol, la Luna y las estrellas, tienen una música interior. Es un concepto armónico y matemático derivado de los movimientos de los planetas en el sistema solar. La música creada es inaudible para el oído humano.

"Music of the Spheres es mi interpretación de esta teoría. Cada planeta y cada estrella, incluso todo el universo, tiene música que no se puede escuchar. Esto es como podría sonar si fuera libre. Esta es la música de las esferas".

lunes, 10 de noviembre de 2008

Philip Glass, un clásico del siglo XX



Por Diego Menegazzi

El norteamericano Philip Glass es uno de los compositores fundamentales surgidos en la segunda mitad del siglo XX. Nacido en 1937 en Baltimore, tuvo que formar a fines de la década del 60 su propio grupo, el Philip Glass Ensemble (incluye teclados amplificados, voces e instrumentos de viento) para poder presentar su música, que era rechazada por los círculos tradicionales y, al mismo tiempo, menospreciada por la vanguardia ortodoxa. Con el tiempo, un público muy heterogéneo ha apoyado incondicionalmente su prolífica carrera y lo ha puesto en un lugar de privilegio. Su capacidad de comunicación es algo que ha molestado a gran parte de la crítica “seria”. Lo cierto es que la música de Glass no conoce fronteras y su campo de acción abarca numerosas colaboraciones con el cine, el teatro y la danza.

Dentro de su prolífica producción, podemos destacar sus composiciones para piano solo. Se trata de piezas íntimas, despojadas, que pueden encuadrarse dentro de la tradición norteamericana de clásica música tonal. Es una muestra depurada de su estilo minimalista, basado en la repetición, pero que nunca deja de expresar lirismo y emoción. En su disco "Solo piano" (CBS, 1989) se destaca especialmente el ciclo de cinco piezas Metamorphosis. Escrito por Glass en 1988, toma su nombre de una obra basada en la historia de Franz Kafka.

En el video se puede apreciar Metamorphosis 2, interpretada por Branka Parlic en un concierto que ofreció en la Sinagoga Novi Sad, Serbia, el 27 de octubre del 2004.

viernes, 3 de octubre de 2008

Pablo Llorca: “Cada película es diferente y requiere su propia sintaxis”


La cicatriz, film inédito en Buenos Aires,
que veremos este sábado en La Tribu.

(Entrevista a Pablo Llorca realizada por Juan Aguzzi en el marco del MARFICI 2007)

—Quienes vimos sus películas en la edición 2006 del Marfici pudimos comprobar su diversidad temática pero también algunas constantes que remiten al universo sentimental: los celos, la infidelidad, el amor fou. ¿Desde dónde surgen sus historias y qué determina sus recursos estilísticos?

—Las historias surgen a veces de la pura imaginación personal, o de fuentes fílmicas, literarias, o de historias reales. Respecto al estilo, trato de evitar los apriorismos. Cada película es única y necesita una forma particular.

Jardines colgantes propone un relato en el que espacio y tiempo arbitran el relato a su antojo y sumergen en un clima fantástico. Se hace inevitable pensar en Buñuel. ¿Admite alguna influencia del gran maestro del surrealismo?

—Buñuel me gusta mucho, sobre todo sus películas mexicanas. Jardines colgantes se aproximaría a él en la atracción por la morbosidad y el impulso de lo inconsciente. Pero no lo pensé de manera explícita cuando la hice; creo que su cine tiene una apariencia de rudeza de la que carece el mío.

— ¿Qué lugar cree ocupar en el cine español? ¿Reconoce alguna afinidad con Víctor Erice –sobre todo en la intención de experimentar y en el despojamiento de tradiciones–, con las primeras películas de Julio Medem, con Marc Recha o José Luis Guerín?

—Mi intención de experimentar se quedó en los comienzos, en algunos cortometrajes, tal vez más por mi inexperiencia que por vocación definida. Desde entonces me limito a contar historias de una manera sencilla o a contar ideas (como en Uno de los dos no puede estar equivocado) de una forma lo más simple posible. Creo que esto es bastante clásico y está presente en buena parte de la historia del cine. El problema es que el cine actual, en general, ha perdido el gusto por ese tipo de narraciones depuradas. Existen directores que todavía lo hacen (en España gente como Salvador García o Felipe Vega, en Europa ancianos como Eric Rohmer o más jóvenes como Aki Kaurismaki), pero son excepciones. Respecto de mi lugar en el cine español, no lo tengo muy claro. Y mi conexión con los directores mencionados no la veo.

—Usted ha sostenido que no hace cine de autor; sin embargo la factura de su cine, su estilo, los temas y hasta su rol de productor lo confirman en ese lugar. ¿Cómo explicaría esta dicotomía?

—Lo de productor es un accidente, una forma obligada de legalizar mis películas. Cuando digo que no hago cine de autor, aludo a una corriente que me pone un poco nervioso como espectador y de la que trato de huir: películas cuya justificación es ser fieles a un estilo reconocible. Insisto: cada película es diferente y requiere de su propia sintaxis.

La espalda de Dios, La cicatriz y Uno de los dos no puede estar equivocado fueron grabadas en digital. ¿Cree que se trata de una herramienta eficaz para encarar los riesgos de sus propuestas?

—Más que eficaz, es imprescindible. Por lo económico del material y por la posibilidad de una tecnología de calidad con la que puedo trabajar de manera cotidiana, sin presiones de tiempo. Y también por las posibilidades de rodar de una manera distinta, grabando imágenes y sonidos fuera del rodaje e integrándolos luego en la película.

—El entramado complejo de sus films compromete la atención minuciosa del espectador. ¿Piensa que ese rol beneficia el encuentro entre obra y espectador?

—Creo que las películas pueden tener diferentes niveles de entendimiento y que, si uno alcanza varios, disfruta de la película de una manera más intensa. Pero para que una película resulte poderosa no es imprescindible una supuesta profundidad. Apariencias brillantes, que no parecían esconder mucho, han dado como resultado películas maravillosas. No hay que olvidar que Hitchcock fue el director más popular de su tiempo y el público no se cuestionaba si era profundo o no. Lo mismo sucede con otros directores ahora muy valorados, que eran consumidos como entretenimiento puro. Muchos de los que hacían cine de género norteamericano de los años 30 y 40 pueden ser vistos como ejemplo, aunque la idea que tengamos ahora de ellos sea diferente, una mirada poscahierista.

Este sábado en La Tribu (Lambaré 873) a las 19:00, La cicatriz y el cortometraje Las olas, ambos films de Pablo Llorca. Contaremos con la presencia de Diego Menegazzi (programador del MARFICI).

martes, 30 de septiembre de 2008

Films inéditos del cineasta español Pablo Llorca en el ciclo de cine en La Tribu


Las olas, cortometraje de Llorca que exhibiremos este sábado

por Diego Menegazzi

El nombre de Pablo Llorca (1963) aparece en el contexto de los cineastas españoles surgidos en la década del 90. Alejado de la industria, Llorca ha ocupado siempre una posición marginal en un contexto en el que sólo podría asociarse con outsiders notables como Víctor Erice, José Luis Guerín o Marc Recha. Sus films escapan a cualquier intento de clasificación genérica y muestra afinidades con el arte contemporáneo: de hecho, él ha participado como crítico de arte y organizador de exposiciones. Lo cierto es que su cine constituye una bella anomalía.

Llorca debuta en el largometraje con Venecias en 1989, pero es con su siguiente film Jardines colgantes (1993), que llama la atención a nivel internacional. A pesar de ser elegida por el New York Post como una de las mejores películas del año y de los elogios en varios festivales, la película no encontró una distribución adecuada en un circuito de exhibición que desde hace años ve con desconfianza todo lo que se aparta de las fórmulas establecidas. Hoy se ha convertido en uno de los films españoles más citados y en una referencia ineludible del cine de los 90.

Posteriormente, Llorca realiza dos largometrajes, Todas hieren (1998) y La espalda de Dios (2000), que terminan por definir un cosmos particular: historias de amor y obsesión que nos transportan hacia mundos cerrados, donde los personajes intentan controlar el caos que los rodea. Como señala el crítico Carlos Losilla, los personajes aspiran a ser una suerte de de-miurgos, pero sus esfuerzos terminan en el más absoluto de los fracasos.En el 2005, Llorca presentó La cicatriz, una historia de amor y espionaje en el contexto de la guerra fría. Con un estilo más clásico, el film aborda el dilema entre los ideales y los sentimientos. En todos estos años, Llorca también filmó algunos cortometrajes. La cocina en casa (1990), Las olas (2003) y la serie Pizcas de paraíso (2003-6) son experimentos radicales con el lenguaje del cine que muestran la faceta más vanguardista de su filmografía.

Pablo Llorca estuvo presente en el último MARFICI como miembro del jurado del Competencia Internacional de Documentales y además para vino a presentar su nuevo film, Uno de los dos no puede estar equivocado (que también se exhibió en la última edición del BAFICI).

Este sábado a las 19:00 en La Tribu (Lambaré 873) proyectaremos La cicatriz (España, 2005, 93 minutos) de Pablo Llorca. En la misma función, veremos su cortometraje Las olas (España, 2004, 11 minutos).

martes, 13 de mayo de 2008

La otra 18: Ketil Bjornstad







Por Diego Menegazzi
Escasamente conocida en nuestro país, la obra del pianista y compositor noruego Ketil Bjornstad es una de las más interesantes de la actualidad. Con discos notables como The Sea, Epigraphs, Grace o The Nest, Bjornstad desafía las categorías musicales con una sabia amalgama de jazz, rock avant-garde y música clásica contemporánea.



Bjornstad es una figura única en el arte de su país. Pianista y compositor, ha grabado más de treinta discos desde 1973.Además de su carrera musical, ha incursionado en el terreno literario, publicando numerosas novelas, ensayos y libros de poesía.



Desde el 2000 Ketil Bjornstad viene editando sus últimos discos en el sello Universal, que incluyen composiciones para piano solo, grabaciones en vivo con distintos grupos de jazz y obras sobre textos literarios en donde incorpora la voz humana. Discos como Bach variations (2001), Before the Light (2002), Grace (2002), The Nest (2003), Seafarer´s song (2004), Floating (2005), “The Rainbow Sessions” (2006) o “Devotions” (2007), son el testimonio de la constante evolución de su música, cada vez más rica en matices. (La nota completa sobre Bjornstad en LA OTRA 18; las fotografías son exclusivas del blog.)



(Fotografías: Willy Villalobos, Cabo Polonio, 2008)

domingo, 6 de abril de 2008

Anticipo BAFICI: Sergei Lonitsa

Por Diego Menegazzi

Dentro de la sección "Panorama" del inminente BAFICI, se verá The Revue (2008), la última película de Sergei Lonitsa (nacido en Bielorrusia en 1964).

Fue en la edición 2005 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata donde descubrimos su cine. Ese año fueron programados cuatro de sus documentales: Andén (2000), Retrato (2002), Paisaje (2003) y Fábrica (2004). Son trabajos de corta duración, que combinan el acercamiento a realidades cotidianas con una variada búsqueda formal. Su alejamiento de la narrativa tradicional incomodó a muchos espectadores. Loznitsa no utiliza en sus films la voz en off explicativa de muchos documentales, sino que apela a nuestra capacidad de contemplar, obligando al espectador a interrogar lo que está viendo en las imágenes.

En la edición 2007 de Mar del Plata se presentaron dos nuevos trabajos del director: Artel, que muestra las duras condiciones de vida de los pescadores de un pueblo de la zona del Mar Blanco, y Bloqueo, un extraordinario montaje de imágenes de archivo sobre el sitio de Leningrado. Este hecho aconteció entre 1941 y 1944, luego de que Alemania invadiera la URSS. El bloqueo duró 900 días y tuvo consecuencias catastróficas para los habitantes de la ciudad. Las imágenes de archivo fueron tomadas por camarógrafos en medio del caos reinante, lo que posibilitó escapar del estricto control que el estado ejercía sobre el material filmado. Un aspecto fundamental de Bloqueo es el del uso sonido. Loznitsa explicó que, como en esa época no se acostumbraba a grabar el sonido para los documentales, con su sonidista Vladimir Golovnitki crearon íntegramente la banda sonora a partir de archivos de la década del 50. El trabajo resulta extraordinario no sólo en la recreación del sonido ambiente sino también en el uso expresivo de los silencios.

The Revue, la película que ahora conoceremos, está montada a partir de noticieros y films propagandísticos de la URSS en las décadas del 50 y 60. Dice Lonitsa de su concepción cinematográfica: "Una cosa para mí importante es provocar al espectador hacia su propio pensamiento. Y el pensamiento que provoca es muy diferente de lo que yo quise mostrar en la película. Por eso, es importante salirse uno mismo de la película y también retirar la narrativa que normalmente está detrás del cuadro, contándonos la historia. Y además, hay también una cuestión de humildad: ¿qué derecho tengo yo a hablar de algo que es mucho más grande que yo? Es por ese motivo que casi nunca uso voz en off. Lo que vemos con los ojos, no podemos describirlo con palabras. Por eso prefiero mirar".

Anticipo BAFICI: Foco Roy Anderson

En el BAFICI que está a punto de comenzar se verá una retrospectiva del sueco Roy Anderson. En lo que sigue, un perfil de este cineasta.


Por Diego Menegazzi

El director sueco Roy Andersson (1943, Goteborg, Suecia) es uno de esos grandes directores mal conocidos, pero que ha tenido durante años una gran reputación en una parte de la crítica por la coherencia y radicalidad de su planteo cinematográfico. Sus películas siempre han provocado controversias por su utilización sistemática de largos planos secuencias y sus agudos comentarios sobre la sociedad actual.

Su debut se produjo en 1970 con Una historia de amor (A Swedish Love Story), un sensible retrato del mundo adolescente que fue premiado en el Festival de Berlín. El siguiente film de Andersson, Giliap, realizado en 1975 fue mal recibido por el público y la crítica. Luego de este fracaso, el director no consiguó financiación para sus proyectos y se dedicó enteramente a la publicidad.

En 1991 reaparece con un extraordinario cortometraje, World of Glory, donde un grupo de jóvenes y niños desnudos son introducidos en un gran camión utilizando una rampa para bovinos. Luego de cerrar las puertas, varias personas miran como los jóvenes son gaseados a la manera del holocausto, usando el dióxido de carbono que sale del caño de escape, que es conectado a la parte trasera del camión. El camión terminará su recorrido en una zapatería, donde se venderán los zapatos de los muertos. En este pequeño gran film, hay algo de ácido comentario sobre la actuación de su país durante la Segunda Guerra Mundial.

En el 2000 Andersson estrenó en Cannes Canciones del segundo piso (Songs from the second floor), una original comedia negra estructurada como una serie de viñetas surrealistas sobre las condiciones de vida en la moderna sociedad capitalista.


Su último film La comedia de la vida (You, the living, en el original) fue presentado el año pasado fuera de concurso en Cannes y es una tragicomedia sobre el difícil arte de permenecer humanos, a pesar de todo. Como no podía ser de otra manera, las opiniones de la crítica y el público volvieron a estar divididas.