¿Hay otra campaña antiargentina en el exterior, desatada por el Mundial, como en el 78?
Existen antecedentes a los que habría que prestar atención y se olvidaron rápido. Hace pocos meses Messi estuvo en una escena montada por Trump en la que amenazaba con aniquilar la civilización iraní en una noche. Se ve que para los argentinos hay cierta memoria selectiva para algo tan reciente pero ¿cómo creemos que cayó en el mundo musulmán esa sonrisa algo despistada de Messi? Porque yo recuerdo que en ese momento muchos nos preguntamos si Messi entendía de qué estaba participando. Algunos futboleros salieron a preservar a Messi de su propio descuido. Con eso no estoy diciendo que esa percepción de un Messi cómplice sea justa, pero trato de ponerle algo de racionalidad a esta reacción que ahora escala como "defendamos a la Patria de la campaña antiargentina".
Las ofensas a la historia argentina también hay que buscarlas en el discurso de Milei en Davos, delirio paranoide, misógino, homofóbico, que expresa la voz más extrema y abyecta de la derecha global, mucho más ofensiva que esa "conspiración woke" que ahora se tiende a identificar como nuestro enemigo declarado. ¿La sociedad argentina no debe asumir que la investidura presidencial nos implica a todos, que haber votado varias veces a Milei nos afecta colectivamente? Para emprender una lucha anti colonialista primero habría que identificar las propias miserias nacionales.
El gesto de Lo Celso y los otros pibes de la selección que la semana pasada levantaron la bandera de Malvinas es histórico y enaltecedor, pero aparece en el contexto de otras señales problemáticas. La bandera por Malvinas hizo un recorrido extraordinario desde la prohibición de la FIFA respaldada por el propio gobierno argentino. Algunas personas escribieron el cartel y lo llevaron a escondidas para arrojarlo en la cancha y fue levantado por los jugadores, en un espíritu que se remonta al Maradona de 1986 y en los días previos al partido estaba flotando. La filiación maradoniana hizo que los jugadores argentinos se pusieran en esa línea que ahora vuelve a aparecer en las canchas argentinas: son varias las hinchadas que empezaron a levantar la bandera de Malvinas en un proceso indetenible.
This was the banner of a military dictatorship that murdered thousands of leftists and tried to salvage its collapsing rule through chauvinist irredentism. pic.twitter.com/a767ZVCdXT
— Bhaskar Sunkara (@sunraysunray) July 15, 2026
La semana pasada apareció inmediatamente la objeción ideológica de izquierda en el sitio web Jacobin. Bhaskar Sunkara, fundador de la versión estadounidense de Jacobin, cuestionó la bandera de la Selección argentina afirmando que "Las Malvinas son argentinas" había sido la consigna de una dictadura militar que asesinó a miles de activistas y procuró salvarse mediante una aventura irredentista. Sunkara replicó así la perspectiva de una izquierda anglosajona, que interpretó el gesto de los jugadores como una manifestación prodictadura de chauvinismo reaccionario. Ante eso, Jacobin América Latina plantó una postura adversa y publicó un ensayo de Martín Mosquera titulado "Malvinas y la cuestión nacional". Argumentó que limitar el reclamo a 1982 es un error analítico que regala la causa al nacionalismo reaccionario. Lamentablemente ese interesante debate interno de sitios como Jacobin es arrasado por la lógica de polarización del algoritmo.
Ayer apareció Pedro Rosemblatt desde Gelatina a decir que para él cualquier argentino, incluso milei, le resulta preferible a todo extranjero, incluso "los zurdos". Un claro retroceso en la dinámica reactiva del ideal de los nacionalismos "puros". La dinámica futbolera del mundial y la de los algoritmos tienden a reducir problemas contradictorios a posiciones básicas, reactivas e irracionales.
"Primero está la patria, después está la ideología" -dice Rosemblatt a los 10 minutos de este programa- "seas peronista, seas de izquierda, seas de derecha, no me importa. Yo prefiero a cualquier argentino, aunque sea gorila, aunque sea libertario, que a cualquier progre español, que a cualquier zurdo chileno. No tengo ninguna duda: primero la patria y después, mucho después, la ideología, la doctrina, el partido político, el movimiento...".
Nadie de los que está en esa mesa le plantea el más mínimo debate, porque todos están capturados por reaccionar a "la campaña antiargentina".

No hay comentarios:
Publicar un comentario