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viernes, 4 de octubre de 2019

Radioactividad

Radio Perú acá
Radio Wilco acá
Radio Vayan a laburar acá


Esta semana hemos tenido ultraactividad radial. Además de nuestra habitual audición en Radio Gráfica de la medianoche del domingo / madrugada del lunes, con la presencia de Henrique Júdice Magalhães y su visión de Perú y de Santi Segura anticipando de la salida del nuevo disco de Wilco, el miércoles / jueves pasamos por la ultramadrugada de AM 750 para visitar a Martín Piqué en su programa Vayan a madrugar:


I - Visión sobre Perú


Para escuchar el informe sobre Perú que nos hizo Henrique Júdice Magalhães en la primera parte de la emisión del domingo pasado en La otra, clickeen acá.

Lo que sigue es parte de un texto más extenso de Henrique que complementa lo conversado en la radio (la versión completa del texto en Un Largo):

La literatura peruana no tiene muchas equivalentes en el mundo en calidad y volúmen. A los clásicos José María Arguedas, César Vallejo, Mario Vargas Llosa, Ricardo Palma y Ciro Alegría y a los también consagrados Julio Ramón Ribeyro, Manuel Scorza, Clorinda Mato de Turner, Abraham Valdelomar y Alfredo Bryce hay que añadir decenas de escritores, jóvenes o no tanto, de muchísimo talento y sensibilidad para hurgar en los vericuetos de la sociedad peruana. De allí sacan la materia prima de novelas y cuentos que resultan tanto o más importantes para comprender al país que su respetable tradición historiográfica y ensayística, en la que se destacan Jorge Basadre y Pablo Macera. Pero cuidado: quien mejor logró tal entendimiento (Arguedas) también por ello terminó por suicidarse, y su viuda se fuE después a Sendero Luminoso y estuvo 14 años presa.

Parecería que al tener tantos buenos escritores, Perú se permite el lujo de eliminar algunos, en general a temprana edad como en los antiguos sacrifícios incas y preincas: Javier Héraud (21 años) [1]; Edith Lagos (19); José Valdivia Domínguez (35); Hildebrando Pérez Huarancca, en la casa de los 30 [2]. Los tres primeros comprobadamente muertos, el último desaparecido, todos a raíz de actividades políticas armadas que, en un país muy injusto, consideraron necesario emprender. Los tres últimos, de extraviada manera, pero eso no importa ante los crímenes de Estado que segaron sus vidas.

La calidad y diversidad musical es igualmente impresionante y en eso merece especial reconocimiento la contribución negra, representada, por ejemplo, por la voz y el repertorio de la espléndida Susana Baca. La más grande cantantautora peruana, Chabuca Granda, lo es no solo por su talento, sino también porque, al sumar a sus valses criollos un encomiable trabajo de valorización de esas expresiones de origen africano, se volvió una artista-síntesis de la diversidad musical de Perú. Y es justo agregar una mención a lo que produce la incorporación de influencias del jazz, el blues y la bossa nova a la música del país. En ese rubro se ubica la voz más bella y expresiva que he tenido el privilégio de oír: la de Ingrid Merath (aunque canta también boleros). A la falta de una grabación suya, la interpretación que hace Pilar de la Hoz de un clásico vals con exquisitos arreglos jazzísticos es una buena muestra de esa interesante aleación.

Los versos de Javier Lazo en “De los amores", que canta Baca; los de Chabuca en “Cardo o ceniza”; y los de Juan Mosto Domecq en “Quiero que estés conmigo” hablan de los intensos, desatados amores que saben vivir e inspirar ciertas damas que hay en Lima. 

Tal música y la rara clase de mujer que la inspira, más algunas ricas comidas (frutas, jugos, chocolates, helados) y dos o tres periodistas y abogados que valen la pena (bonus de haber vivido recientemente bajo el autoritarismo, que pone dichas profesiones a prueba), son, quizás, lo único bueno de una ciudad que vive de espaldas al país, es intransitable, tiene demasiado ruido de bocinas, muy precario suministro de agua (un daño más que causaron los españoles, ya que antes el servicio andaba bien [3]) y una oferta cultural sorprendentemente acotada ante su misma producción. No fue en el més que pasé allá, sino a pocos días de regresar a Buenos Aires, que he podido ver (en Sala Lugones) cinco buenísimas películas de Francisco Lombardi pertenecientes a la filmoteca de la Pontifícia Universidad Católica del Perú. [Leer completo acá]



2 - Digámosle Vigilia Wilco: para escuchar esta parte, clickeen acá


@santidelaire, según su identidad instagrámica, irrumpió en los estudios de Gráfica a la 1 am del lunes y con tono desafiante aseveró:

"La semana que viene sale el nuevo disco de Wilco y esta es definitivamente una de las mejores bandas del mundo. Traigo música de toda su discografía. Desde AM (1995, su primer disco) hasta los adelantos de Ode to joy, que sale el viernes" [o sea: hoy].


Wilco tiene una discografía profusa que desconocemos amplia e irresponsablemente, pero los bonitos temas que nos trajo Santi nos dejaron pensando si no tendrá razón.




3 - Agite cultural y la fórmula mágica de la cocacola en Vayan a laburar junto a Martín Piqué



Hay un programa en la radiofonía argentina que sale más tarde y con más frecuencia que La otra.-radio (de 2:00 a 6:00 de la madrugada, de lunes a viernes) y lo conduce Martín Piqué en AM 750: Vayan a laburar. Transcurre la noche en el estudio Antonio Carrizo de la radio situada en el barrio de San Telmo y, cada vez que menciona a Carrizo, Martín se pone de pie. Es una hora que da como para divagar entre las cuestiones que de verdad nos importan: el cine [el ciclo Historia(s) del cine, que empezamos este sábado en IWO], la música, el peronismo, el estruendoso fracaso del macrismo, el agite cultural, las veredas de Buenos Aires y la fórmula de la cocacola. Lo que conversamos pueden escucharlo acá abajo.



sábado, 13 de julio de 2019

El mito de La Moncloa y el elogio de la grieta





por Henrique Júdice Magalhães

La transición política modélica de fines de los 70, en la que los sudamericanos debemos inspirarnos, se dio en la Península Ibérica, pero no fue la española: fue la portuguesa, de la que nadie habla.

En España, tras la muerte de Franco, el sistema político se (re)compuso mediante los pactos de La Moncloa, no tan objetables para aquel momento en lo que atañe a sus letras, pero de espíritu dañino. Sacar de la arena deliberativa ciertos temas y volverlos tabúes es un fraude a la democracia.

Entre líneas, se plasmó la victória póstuma del generalísimo mediante la renuncia de los partidos comunista y socialista a cambiar el sistema monárquico por el republicano, a abolir títulos y privilegios de nobleza, a punir a los torturadores y sus mandantes, a restituir la identidad y los vínculos de miles de niños robados de sus familias. Se hace fácil comprender por qué ese esperpento encanta a las élites sudamericanas y, particularmente, a la argentina [1].

Las peripecias del doctor Baltazar Garzón como juez, primero “de” y luego “bajo” tal régimen quizás sean su mejor retrato. Fue alabado y protegido desde el sistema por sus desbordes represivos contra el independentismo vasco, que incluyeron el cierre de un diario, la proscripción de un partido electoral y la conivencia con la tortura. Fue tolerado cuando procesó a Pinochet y a algunos agentes de la última dictadura argentina – ya que, al fin y al cabo, hay que afirmar la jerarquía interestatal y la superioridad civilizatoria hacia las ex-colonias. Fue suspendido en sus funciones y severamente amonestado cuando quiso hacer lo mismo con los crímenes del franquismo. Y finalmente fue expulsado de la magistratura cuando intentó investigar, en el caso Gürtel, el entramado de corrupción de uno de los socios mayoritários de la torta horneada en la Moncloa, el PP.

En Portugal, casi en simultáneo a la alabada transición española, la mayoría de la oficialidad militar se hartaba de sostener el obscurantismo y la miséria y volteaba al heredero de Salazar, Marcelo Caetano, dando inicio a lo que pronto se volvió la revolución de los claveles. Revolución con tomas de fábricas y estancias por obreros y campesinos, purgas en órganos del Estado, disolución de cuerpos represivos y nacionalización de empresas. Y que, aún tras el golpe que le puso freno (pero no marcha atrás) el 25 de noviembre de 1975, dejó como legado um muy importante incremento de los derechos laborales y los sistemas públicos de salud y enseñanza.

En Sudamérica no hubo algo así. Pero existió un país en el que no se pactó la transición con la dictadura saliente porque ella, en verdad, salió echada a patadas en el culo: Argentina.

Ése país fue, por décadas, el único en hacer, – y, más tarde, la inspiración de unos pocos más, pero aquí mucho mejor hecho-, algo que en Portugal casi fue realidad [2] y en España sigue siendo tabú: juzgar, condenar y encarcelar a agentes del terror de Estado.

En Sudamérica, Argentina fue Portugal, mientras que Brasil, donde se impuso y sigue imponiéndose la rosca parlamentaria condicionada por los poderes fácticos (incluso los armados), fué España. Por eso es que ningún político argentino ha podido, desde 1983, darse el gusto que se permitió por años uno de los próceres del franquismo no muy reciclado del PP, Manuel Fraga Iribarne: tener de custodio a Rodolfo Almirón [3]. Por eso es que Bunge & Born, en los 80, pudo tener como jefe de seguridad a Miguel Etchecolatz, pero lo tuvo en Brasil, que también dio cobijo a autoridades y agentes del salazarismo.

Y no es que Argentina no haya tenido nunca su pacto de La Moncloa: lo tuvo entre 1994 y 2001. Lo tumbó una pueblada – que no es una revolución, pero algo es algo.

La Moncloa y Olivos no fueron solo arreglos mafiosos entre facciones parlamentarias: fueron actas de impunidad para criminales de uniforme. Ya sé que la base jurídica para enjuiciarlos, la dio uno de los puntos del acuerdo Menem-Alfonsín: el rango constitucional de los tratados internacionales de derechos humanos. Eso es tan cierto como que, durante la vigencia del pacto, ni un solo represor fue encarcelado y, tras su derrumbe, se iniciaron los juicios de lesa-humanidad, con una profundidad nunca vista en ningún lugar. El tema no es la letra del acuerdo, sino su espíritu.

La implosión del Pacto de Olivos y la inexistencia de cualquier cosa de ese tipo en Portugal ayudan también a comprender por qué estos son dos de los escasos (¿o los únicos?) países de Europa y América donde, pese a las dificultades económicas y el malhumor social, la extrema derecha tiene una expresión social y electoral risible. Mientras en Brasil ella gobierna con Bolsonaro y en España se apresta a hacerlo con Vox, en Portugal su caudal de votos no alcanza para elegir un diputado, e incluso la derecha a secas (CDS) es frecuentemente superada no solo por los comunistas ortodoxos (PCP) y heterodoxos (BE) sino también por un partido animalista, el PAN (y ya que estamos: otro lindo contraste civilizatório ante España y su fijación tauromáquica).

Para mantenerse electoralmente competitivas, las derechas argentina y portuguesa tuvieron que abandonar las formas explícitamente cavernícolas y retroceder al liberalismo, aunque – en el caso argentino – con represión. Mientras el PP español, fundado por ministros de Franco, nunca ha renegado de su orígen, es impensable que alguna fuerza política se reivindique salazarista en Portugal o que miembros de aquel régimen ocupen posiciones políticas importantes. Y pese a que Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto incitan de manera criminalmente irresponsable las pulsiones de represión y muerte, Argentina está muy lejos, todavía, de aquellos años del Pacto de Olivos en que Aldo Rico y Luis Patti llegaron a ser o tener parlamentarios e intendentes.

Un país donde los privilegios de las clases dominantes sean intocables por consenso y sus matones no solo tengan garantizadas la impunidad y las prebendas, y donde incluso esté prohibido hablar de ellos [4], es lo que añoran ciertas élites económicas e intelectuales y las dirigencias macrista, pejotista no K, lo que queda de la radical y quizás también algún político o intelectual K. Y eso fue, precisamente, lo que la lucha del pueblo en la calle, primero y luego las decisiones políticas del kirchnerismo les quitaron.

Hoy, más que nunca: ¡viva la democracia, viva la grieta!

NOTAS:

[1] - https://www.infobae.com/politica/2019/05/06/felipe-gonzalez-desde-1984-me-preguntan-en-la-argentina-como-hicimos-el-pacto-de-la-moncloa/

[2] - http://visao.sapo.pt/jornaldeletras/2017-12-11-Irene-Flunser-Pimentel-O-julgamento-da-Pide

[3] - https://www.publico.es/actualidad/rodolfo-almiron-guardaespaldas-fraga.html

[4] - www.pajarorojo.com.ar/?p=42419 y https://anovademocracia.com.br/no-186/6900-nem-justica-nem-memoria

lunes, 13 de mayo de 2019

Primeras veces

Cristina en la Rural - Charly en la Torre de Tesla: un especial de La otra.-radio para escuchar clickeando acá


Un pibe de 17 ve a Charly en vivo por primera vez. Un brasileño asiste a un acto de Cristina por primera vez. Anoche en La otra por FM 89,3 Radio Gráfica -inaugurando un equipo transmisor que triplica el alcance de la señal de aire de la radio- fue una velada de primeras veces.

Naza Brain, que nació en 2002, conoció a Charly con los primeros discos de Sui Generis, pero esta semana por fin lo fue a ver por primera vez en vivo. Imagínense: un país con un poco más de 200 años de historia tiene a un ídolo popular de talento descomunal que viene tocando desde principios de los 70, es decir: desde hace casi medio siglo. Mi generación se inició en el rock con Charly y un pibe nacido a comienzos del nuevo siglo también. Hace rato -desde su actuación en el Colón- que no logro conseguir tickets para verlo y su actual dispositivo de venta sorpresiva y fugaz de entradas me lo hace difícil. Naza sí pudo conseguir ver la versión '19 del maestro. Cuando pueda, yo voy a volver a verlo, pero en esta emisión de La otra me interesaba especialmente conocer la mirada de alguien que tiene la edad que tenía Charly cuando empezó a tocarrock. ¡Volver a los 17! No, volver a ninguna parte, ir por primera vez. Pude ver a Charly entero y quebrado, flaco o gordo, eléctrico y acústico, en pleno dominio de su genio o poseído por los demonios, cantando sus tremendas canciones o haciéndolas trizas, pero nunca podría tener la perspectiva de Nazareno de esta semana. Él se encontró no con el Charly que compuso a su misma edad las canciones de Sui que se sabe de memoria sino con el viejo guerrero de 67 años que sigue dando pelea en canciones compuestas en los últimos años. Perspectivismo. 

Lo escuchamos y comentamos anoche en la ciudad que nunca duerme.

In the city that never sleeps
I sleep alone
In the city that never sleeps
I found my home
And never worry for the things
I have to say
And never worry for the things
I do it my way...



Henrique Judice Magalhães es un periodista y abogado recibido en la Universidad de San Pablo, agudo analista político de los procesos que atraviesan tanto Brasil como Argentina en estos años. Esta semana fue por primera vez a ver a Cristina en el acto político más novedoso e impactante de los últimos tiempos, cuando ella presentó su libro Sinceramente -récord histórico de ventas- en la Sala Jorge Luis Borges en la Feria del Libro, en el predio de la Sociedad Rural. ¿Se pueden reunir en un solo acto significantes más densos de la singularidad argentina? El carácter político del acto era novedoso incluso para los que venimos asistiendo a las movilizaciones kirchneristas desde la década pasada. Era una noche de clima inhóspito que podría haber desbaratado cualquier otra movilización. (¡Lástima el feo día!, ¿se acuerdan?) Pero la expectativa concitada por la reaparición pública de Cristina en plena debacle macrista era muy grande y así de grande fue la multitud que desafió la tormenta y se apropió del formato inédito del acto: "Sinceramente, les copamos la Rural" cantaban los miles que fueron. Millones la vimos a través de internet o la televisión (36 puntos de rating es una cifra que solo alcanzan las grandes finales futbolísticas y, hoy por hoy, triplica la audiencia que tiene un programa como el de Tinelli, supuestamente el summum de la popularidad). Fue durante varias horas primera tendencia global en Twitter. Henrique estuvo afuera, en la avenida Sarmiento, siguiendo su discurso por las pantallas, pero sobre todo muy atento a los comportamientos distintivos de la multitud reunida. Una mirada y una escucha diferentes de la que podríamos tener cualquiera de los kirchneristas que nos movilizamos en los últimos años. Como pueden comprobar oyendo el programa, la mirada de Henrique es perspicaz como para resaltar detalles y signos que a los más acostumbrados podrían escapársenos.

Henrique también musicalizó un tramo del programa y eligió despedir a la recientemente fallecida Beth Carvalho, una cantante admirable por su talento y también por su compromiso político.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Terraplanismo, macrismo y muerte de la verdad

La otra.radio del domingo pasado para escuchar descargando el audio acá 


Hace pocos días se hizo la primera convención de terraplanistas argentinos. Es un grupo de papanatas que sostienen que la Tierra es plana y que existe una conspiración a nivel internacional para ocultarlo. Comentábamos esto en el comienzo de nuestra emisión más reciente de La otra.-radio. Los terraplanistas no son el único grupo oscurantista de los que proliferan en el siglo xxi. Se me ocurrió que puede resultar sorprendente que en el momento de máxima tecnologización de la vida humana estos grupos oscurantistas encuentren tantos adherentes. Pensándolo bien no es tan sorpresivo: depender de la tecnología no nos hace más racionales, como podrían haber creído los positivistas del siglo xix. Al contrario, es posible que la eficacia de la técnica pueda acrecentarse totalmente disociada de la capacidad humana del discernimiento, puesto que el objeto de la técnica no es la verdad sino la eficacia. 

De manera que la multiplicación de los oscurantistas en la era digital sería un corolario esperable, una vez que se volvió parte del sentido común la doctrina nietzscheana de que la verdad no existe y todo es interpretación, así como los diversos modos de interpretacionismo y la vulgata foucaultiana que reduce la verdad a una construcción social resultante de las relaciones de poder. Si todo es interpretación, la esfericidad de la Tierra bien podría ser una interpretación impuesta por el poder científico dominante y los terraplanistas harían uso de su libertad de enarbolar una disidencia astronómica reivindicable. Una derivación algo farsesca de todos los relativismos y constructivismos postmodernos: la Tierra no es esférica sino que depende de cómo la diversidad de los terráqueos quiera que sea. El detalle más curioso es que la convención de terraplanistas argentinos se hizo en la localidad de... ¡Colón!

Nuestro columnista brasileño, Henrique Júdice, nos dice que en Brasil los terraplanistas están desde hace tiempo, ya que ese país hace mucho que importa cualquier locura conspiranoica proveniente de EEUU. Hasta el punto de que quien encabeza la facción iluminista del gabinete de Bolsonaro, el Ministro de Ciencia y Tecnología, que fue astronauta y vio la Tierra desde el espacio, se desespera ante la convicción que manifiesta otra ministra de ese gabinete que adhiere al terraplanismo. Nada raro en un gobierno que triunfó con la ayuda de las más aberrantes fake news que, después de todo, son interpretaciones. Acá no tenemos teraplanistas en el gobierno, pero hay gente que cree en las cosas que dice Lilita Carrrió, de manera que tan lejos no estamos. 

Júdice nos cuenta que la parte del gabinete de Bolsonaro más vinculada a las iglesias evangélicas sostiene la necesidad de que en las escuelas se enseñe el creacionismo y ahora ya van por la enseñanza de la Tierra plana.  Según él en Brasil hay una explicación para esto que no se aplica tanto a Argentina. En su país nunca hubo una democratización efectiva de la enseñanza pública, por lo que se pasó bruscamente de un estado de analfabetismo hasta una cultura televisiva y luego digital, sin haber atravesado una etapa de la cultura letrada. Es cierto que en Argentina, sobre todo en Buenos Aires, hay una extensa tradición de ilustración y escuela pública que proviene ya desde el siglo xix. Tan cierto como que el macrismo quiere terminar con esa tradición.


Judice piensa que los EEUU exportan pseudociencias y fanatismos religiosos porque el establishment estadounidense no puede afrontar sus debilidades incrementando el nivel de conocimiento de su propia población, ya que si este nivel aumentara, si el pueblo norteamericano fuera más consciente y menos alienado de lo que es, el sistema mismo no sería capaz de sostenerse. Así, lo resuelve exportando sus debilidades y volviendo a los otros países más débiles que ellos. (Se me ocurre ahora que el cine norteamericano sería en parte un vehículo de esta neobarbarie, pero no lo digo porque algunos allegados cinéfilos pueden sentirse ofendidos). 

Si la tesis de Judice es compatible con el crecimiento de pseudociencias en la Argentina, podemos explicar en qué sentido el gobierno cambiemita se ha abierto al mundo del siglo xxi, en el que la verdad no existe y todo es interpretación. Durán Barba, Alejandro Rozitchner o Elisa Carrió, sin ser miembros de las iglesias evangélicas, son entusiastas promotores del pensamiento mágico que se huele en los desvaríos de los discursos presidenciales. Una vez más, la víctima sacrificial es la verdad.

Con la misma soltura con que alguien afirma que la Tierra es plana, puede otro cualquiera decir que Cristina se robó dos PBI y habrá creyentes dispuestos a creerlo. 

La música del programa pasado fue en parte programada por Henrique Júdice, que nos trajo a algunos exponentes de la música popular brasileña totalmente desconocidos por aquí.

Así fue como escuchamos "Aos fuzilados da CSN", de Garotos Podres, una banda de punk rock que es leyenda en Brasil por ser pioneros en ese estilo musical y por su firme compromiso político. La canción la compusieron en homenaje a tres obreros de la Compañía Siderúrgica Nacional asesinados por el Ejército en la represión a una huelga en 1988, en pleno gobierno civil. Ahora, nos explica Júdice, la policía sigue siendo tan brutal y asesina como entonces. La diferencia es que la Compañía Siderúrgica Nacional ya no existe como sociedad del Estado.

La segunda canción que Henrique programó fue "Milonga Borgeana", parte de un libro de Jaime Vaz Brasil después convertido en CD, el más grande poeta vivo del idioma portugués para gusto de Henrique. La obra tiene muchas canciones maravillosas, pero Henrique eligió esta por su relación con Argentina.

La tercera canción es "Raízes" de Renato Teixeira, que en la versión que escuchamos la canta junto al dúo Pena Branca y Xavantinho. La canción forma parte de la banda sonora de la película Árabia, de modo que Henrique aprovecha para invitar los oyentes a que vayan al cine Cosmos a ver esta película que considera excelente. La canción es muy popular en el interior de Brasil, sobre todo en la parte central, aunque su autor no figura entre los artistas preferidos de los medios, que poco hablan de él.

Por último, la Escola Mangueira ganó el carnaval de Río este año con un samba muy fuertemente político, de la mejor especie de política, colmado de referencias históricas a las luchas populares. Aunque la melodía parece un tanto estándar -hay poco margen para la creatividad musical en el formato que impone la competición de las Escolas de Samba en Río-, por su letra y el momento político en que se da a conocer tiene un valor especial.



La selección musical la completé yo. Nuestro módico carnaval larretista tuvo su momento de gloria plebeya cuando la murga de los Chiflados de Boedo le tocó en la propia cara del jefe de gobierno de esta ciudad gorila una afamada melodía popular. Y también escuchamos a un desconocido artista de las redes sociales que compuso un gran hit, inspirado en las zozobras lingüisticas del presidente afásico que padecemos.

Siguiendo con nuestra investigación sobre el oscurantismo, intentamos penetrar en los circuitos mentales de un garca que es partidario del gobierno, levanta la bandera del déficit cero y evade impuestos sin detectar su propia inconsistencia. Todo es interpretación (la verdad no existe).

Para escuchar el programa, clickear acá.

miércoles, 30 de enero de 2019

Bolsonaro de salida: avanza el golpe militar en Brasil

La otra.-radio para escuchar acá:
Primera parte
Segunda parte



Cuando el domingo pasado vino a visitarnos el periodista brasileño Henrique Judice, nuestra intención era hablar de los acelerados cambios políticos que está viviendo nuestra región latinoamericana. Las conversaciones previas que habíamos tenido con él nos dieron la impresión de que no solo podía orientarnos para entender el sorprendente giro a la ultraderecha de la sociedad brasileña sino que también está muy bien informado acerca de los procesos políticos y culturales de la Argentina postdictatorial hasta la fecha, y de la región en general. Judice hace además un valioso esfuerzo por pensar los procesos de cada país en particular y detectar sus diferencias, sus similitudes y sus interdependencias. Sostiene una mirada muy amplia que valoriza detalles sutiles que pueden alterar la apreciación del conjunto y evitar falacias de generalización apresurada. Ustedes pueden constatar estas cualidades escuchando el programa que se descarga acá: Primera Parte y Segunda Parte. Su mirada amplia y detallada seguro les va a interesar tanto como a nosotros.

Henrique vive parte del año en Argentina y otra parte en su país natal, con una tendencia a radicarse en nuestro país. Acaba de volver de Brasil, donde vivió los primeros días del régimen de Bolsonaro y se manifiesta preocupado por el clima de creciente violencia que vive su país, que está escalando hacia un resultado imprevisible, en una sociedad que de por sí ya era muy violenta. Considera que el fenómeno es tan acelerado que resulta difícil hacer predicciones e intentarlo puede dar lugar al riesgo de equivocarse. Pero aún consciente de ese riesgo, nos expuso algunas cosas que cree que van a pasar en Brasil tal vez más rápido de lo que esperamos. En primer lugar, que Bolsonaro es muy probable que no termine su mandato. Esa percepción nos dejó sorprendidos, porque la prensa corporativa argentina se dedica a mostrar a Bolsonaro como un hombre fuerte y un gran aliado para macri. De hecho, Fontevecchia, que se jacta de conocer muy bien a la sociedad brasileña y en Argentina practica un oficialismo semidisimulado, tituló su columna del domingo "Bolsonaro, una suerte para Macri" en la que se regocija: "Es probable que Bolsonaro y Macri sean los primeros presidentes de una Argentina y un Brasil unidos para potenciar su comercio, unidos más por el pragmatismo económico que por la ideología". Parecería que Fontevecchia tiene una mirada errónea respecto de la real situación en Brasil, tanto como trata de embellecer cuanto puede las presuntas virtudes de un macrismo al que cuesta mucho encontrarle aspectos positivos.

Lamentablemente, no será precisamente el PT el que pueda desestabilizar a Bolsonaro. Y quienes lo sucedan no serán justamente más democráticos que él.

El domingo a la noche, Judice nos dijo entre otras cosas:

- Yo me cuido mucho de hacer predicciones, sobre todo respecto de Brasil en el cuadro excepcionalísimo que tenemos hoy, pero voy a arriesgar una: Bolsonaro no cumple su mandato. Según lo declara [Eduardo Villas Boas] el excomandante en jefe del ejército que trasmitió el cargo a su sucesor [el general Edson Leal Pujol] hace pocos días, la elección misma de Bolsonaro es parte de un plan de aproximaciones sucesivas hacia la toma gradual del poder por parte de los militares. Hay un golpe de estado en Brasil para que las fuerzas armadas tomen el poder. Y por supuesto el golpe no se hace para poner a un exmilitar de bajo grado con un historial de los peores [como lo es Bolsonaro]. A Bolsonaro, como llegó a tener algún prestigio en el vacío de poder que se produjo en Brasil por una crisis política muy profunda, lo usaron como un caballo de Troya para que los propios militares terminen tomando el poder. Fijate que el vicepresidente de Bolsonaro es un general [Hamilton Mourão] y en el gabinete tiene 8 ministros que son generales y un almirante. Brasil es gobernado en los hechos por una junta militar. Y las cosas se encaminan, ya sea por juicio político, por renuncia o por complicaciones post-quirúrgicas, a que el vicepresidente asuma el lugar que hoy ocupa Bolsonaro, al que se puede considerar un títere en manos de la junta militar. Me parece que el avance hacia ese remplazo es rápido, por todo lo que ha pasado en los últimos días.

- En Brasil toda la institucionalidad está podrida -sigue Judice-, igual o más quizás que en la Argentina de 2001, y cuando un régimen llega a ese grado de incapacidad, incluso de renovación interna, hay dos salidas clásicas en la historia: una revolución -o cuando menos una pueblada, como la que ustedes tuvieron acá en 2001-, o un golpe militar. Para hacer una revolución se requieren años o décadas para prepararla; para una pueblada se requiere una vitalidad que la sociedad brasileña no tiene hoy. Así que el vacío se llena con el golpe militar que ya se lo ve a simple vista. Y el desarrollo más reciente de esto es que la prensa Globo en particular -hoy enfrentada a Bolsonaro- empezó con denuncias muy serias en contra de él y de sus hijos [...]. Y la interpretación más corriente en Brasil en este momento es que Globo, como vocero de un bloque de intereses de las clases dominantes, quiere sacar a Bolsonaro y que asuma su vice, el general retirado Mourão. Este golpe en marcha se vio en la constitución del gabinete de Bolsonaro. Los evangelistas neo-pentecostales creían que iban a copar los ministerios y quienes en verdad lo hicieron fueron los generales. Solo entró como ministra una pastora evangélica, que además no la eligieron los líderes de las iglesias sino los militares".

- ¿Y a vos te parece que si Bolsonaro fuera remplazado por los militares, esto daría lugar a un régimen más represivo, retrógrado y oscurantista? -preguntamos.

- Me permito establecer un paralelo con una situación que los argentinos conocen bien. Ustedes tuvieron por dos años, en el 74 y 75, una orgía de sangre con una presidenta más inepta que Bolsonaro y Dilma juntos y un tipo que era el líder a la vez de una secta esotérica y de una banda parapolicial. Nadie soportaba eso, la cosa llegó a tal punto que hasta la guerrilla de izquierda sin admitirlo públicamente prefería que el general Videla, que parecía mucho más preparado que esa gente, diera de una vez el golpe y estableciera un mínimo de orden, y todos saben lo que pasó. Así que si me preguntás qué es peor, si un cuadro de total anomia política y de sangre o una dictadura ordenada que justo por ser más prolija, si se define un objetivo genocida, lo puede cumplir a la perfección, yo no sabría decirte qué es lo peor.

Le pedimos a Henrique que explicara su tendencia a radicarse en Argentina y a vivir cada vez menos en Brasil y nos explicó:

"El clima social en Brasil se pone no solo raro, con desbordes de violencia y con muchos de los elementos que vuelven cada día más difícil la vida en el país, el tema de los tarifazos, tema por el que acá con razón se quejan y protestan, allá tanto la luz como el colectivo y todo eso es mucho más caro. Bueno, Argentina incluso con macri, no por mérito de él sino a pesar de él, sigue siendo lo más parecido a una sociedad decente que hay en Latinoamérica y quizás en todo el hemisferio sur.

- Nosotros a veces nos desesperamos porque nos parece que hay una pasividad y falta una reacción contra las medidas de ajuste del gobierno -digo- y en realidad a macri le cuesta imponer un plan de ajuste mucho más duro que el que logró imponer en estos años, justamente porque hay una resistencia social que por ahí no es tan visible, pero es continua, cotidiana, en las marchas, en los cortes de calle, las protestas sindicales, por ejemplo el conflicto que tiene ahora Rodríguez Larreta con los docentes y alumnos por el cierre de escuelas de adultos. Vos ves que hay en la sociedad una actividad continua para frenar los intentos del gobierno, aún cuando los dirigentes están un poco vacilantes para ofrecer una oposición frontal al gobierno. Pero sí hay una sociedad que hace mucha fuerza de resistencia.

- A mí me parece -nos responde Judice- que la sociedad argentina de manera admirable sabe marcar límites no solo al macrismo sino a otros poderes, como fue el tema del 2 x 1 en la Corte Suprema, o la reacción ante la reforma previsional que, aunque se la aprobó, lo hicieron con un desgaste político que, si macri llega a perder este año, se podrá decir que todo empezó allí. Por más admirable que eso me parezca, sin embargo, hay un intento de desmovilización que pasa por la complicidad de los dirigentes mismos. Y aunque macri sepa los límites de eso, lo que me temo es que esos límites se vuelvan cada vez más cómodos para él hasta que pueda gradualmente ir imponiendo los ajustes. 

La conversación siguió tocando varios otros temas, entre ellos los intereses internacionales cruzados en la crisis fabricada por los EEUU en Venezuela, otros rasgos del bolsonarismo en relación con las iglesias neopentecostales, algo más de la situación argentina, las comparaciones entre Globo y Clarín, la pueblada argentina de 2001 como salida virtuosa a la crisis, la complicidad de parte de la dirigencia social y del sindicalismo con el gobierno macrista, y asuntos más referidos a las culturas brasileña, argentina, uruguaya, música, literatura, blogs, etc. El programa completo puede escucharse en dos partes, acá y acá.


Al otro día de esta charla, pudimos constatar que las sospechas de Henrique hacia la continuidad de Bolsonaro parecen bien fundadas. En un newsletter de circulación restringida apareció la nota cuya foto puede verse arriba de este texto, cuya traducción (realizada por el propio Judice) sería:

"Están en marcha las negociaciones para una tutela del presidente de la República, Jair Bolsonaro, por su vicepresidente Hamilton Mourão y demás ministros militares con prestigio en el Palacio del Planalto. Se trata de una acción realizada en sintonía con el ministro de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, y los comandantes de las Fuerzas Armadas. El término “negociación” es pro forma.

"El proyecto es imponer límites y restricciones al comportamiento y libertad decisoria de Bolsonaro, incluyendo la vigilancia y reducción de las iniciativas de sus tres hijos en las redes sociales y fuera de ellas. En el entorno del presidente es comparado a João Baptista Figueiredo, que sorprendió incluso a sus camaradas por sus actitudes estrafalarias después de ser elegido. La conducta de Figueiredo se justificó por la cirurgía cardíaca que sufrió. Bolsonaro fué acuchillado, pero no sería ese el componente emocional responsable de sus desbordes.

"Jair Bolsonaro simplemente no está a la altura del cargo y mucho menos del equipo que montó. No comprende gran parte de lo que se discute en el gobierno ni hace ningún esfuerzo para comprenderlo. Él se dirige solamente a un grupo de sus electores. No respeta los protocolos. Y parece maniatado por el gnomo de Richmond, Olavo de Carvalho, en una simbiosis familiar que ya incomoda a los militares. Entre los generales, empresarios y buena parte de los formadores de opinión, mejor sería si fuera posible hacer algún acuerdo cordial para que Bolsonaro dejara el cargo y Mourão lo asumiera inmediatamente.

"Después que dejó de lado el lenguaje del cuartel, volviéndose más comedido, el vicepresidente ha mostrado una preparación muy superior y la autoridad necesaria para el ejercicio de la función. Lo que se dice casi en las narices del presidente es que él gobierna para un gueto y Mourão gobernaría para los brasileños. El alacrán que pasea en medio de las conspiraciones destila la certeza que el hijo Flávio Bolsonaro no tiene como explicar sus actos inconfesables. Y no es posible esterilizar las extrañas operaciones del joven senador, de modo que ellos no salpiquen en el presidente y en los demás miembros del clan. Es el bolsonarogate o la temerización ya, en el flamante gobierno del capitán. Mourão está listo para asumir. Basta que las condiciones estén dadas. Por ahora, la tutela es una primera etapa."

sábado, 26 de enero de 2019

La situación en Venezuela no es compleja, es simple: Estados Unidos está promoviendo un golpe de Estado


El título es una excelente síntesis. Me permito calificarla porque no se me ocurrió a mí: gloso un tuit de Damián Selci.
El montaje fotográfico que ilustra el post circula por las redes y muestra diversos lugares del mundo antes y después de la intervención yanqui "en defensa de la libertad y las instituciones democráticas".

En estos días, se produce en los medios dominantes una saturación de informesinformativa sobre la crisis venezolana, lo que no necesariamente implica una comprensión de la misma, quizás suceda todo lo contrario. Aquí tampoco podemos decir algo distinto de lo mucho que se dice. Unas pocas cosas sabemos. La crisis es un asunto de política internacional, pero también nos alcanza. El imperialismo vuelve sobre nuestra región, como en los años de la guerra fría del siglo pasado. Se formó una alianza entre gobiernos proyanquis de la cual el gobierno macrista forma parte, abandonando nuestra tradición diplomática no intervencionista. El proceso de degradación política en Brasil, promovido también por el imperialismo, es el antecedente del actual ataque norteamericano contra Venezuela. Sabemos como todos que en Venezuela hay petróleo, intereses cruzados, con el trasfondo de la lucha por la supremacía entre las grandes potencias.

Otra vez Latinoamérica está atravesada por convulsiones que expresan la violencia que sostiene el "orden" mundial. La derecha del nuevo siglo es más brutal, más despiadada y retrógrada que la del fin del siglo pasado.

La Argentina macrista interviene de la peor manera: propiciando una guerra civil que puede escalar gravemente hasta la invasión directa de las tropas yanquis en nuestro continente. La precipitación de la crisis sirve también para definir el alineamiento de la derecha peronista con los yanquis: Massa, Urtubey,  Pichetto: ¿con estos podríamos contar para construir la unidad nacional y popular? ¿Qué frente de salvación nacional puede contener a los títeres del imperio? Venezuela ordena la interna peronista y hace caer todas las caretas.


En La otra.-radio de este domingo a la medianoche vamos a conversar de estas cuestiones. Nos visitará el periodista brasileño Henrique Júdice Magalhães, columnista habitual del quincenario carioca A Nova Democracia y traductor al portugués de varios libros argentinos.

Aprovecharemos la oportunidad para pensar el momento que esta pasando América Latina: el inicio del gobierno Bolsonaro que nadie sabe en qué puede terminar, el fin del mandato de Macri que tampoco sabemos cómo concluye, la novedad de López Obrador en México y ahora la precipitación de la crisis venezolana con la incidencia de potencias extraregionales. Demasiadas variables como para predecir escenarios en el futuro inmediato.