miércoles, 30 de enero de 2019

Bolsonaro de salida: avanza el golpe militar en Brasil

La otra.-radio para escuchar acá:
Primera parte
Segunda parte



Cuando el domingo pasado vino a visitarnos el periodista brasileño Henrique Judice, nuestra intención era hablar de los acelerados cambios políticos que está viviendo nuestra región latinoamericana. Las conversaciones previas que habíamos tenido con él nos dieron la impresión de que no solo podía orientarnos para entender el sorprendente giro a la ultraderecha de la sociedad brasileña sino que también está muy bien informado acerca de los procesos políticos y culturales de la Argentina postdictatorial hasta la fecha, y de la región en general. Judice hace además un valioso esfuerzo por pensar los procesos de cada país en particular y detectar sus diferencias, sus similitudes y sus interdependencias. Sostiene una mirada muy amplia que valoriza detalles sutiles que pueden alterar la apreciación del conjunto y evitar falacias de generalización apresurada. Ustedes pueden constatar estas cualidades escuchando el programa que se descarga acá: Primera Parte y Segunda Parte. Su mirada amplia y detallada seguro les va a interesar tanto como a nosotros.

Henrique vive parte del año en Argentina y otra parte en su país natal, con una tendencia a radicarse en nuestro país. Acaba de volver de Brasil, donde vivió los primeros días del régimen de Bolsonaro y se manifiesta preocupado por el clima de creciente violencia que vive su país, que está escalando hacia un resultado imprevisible, en una sociedad que de por sí ya era muy violenta. Considera que el fenómeno es tan acelerado que resulta difícil hacer predicciones e intentarlo puede dar lugar al riesgo de equivocarse. Pero aún consciente de ese riesgo, nos expuso algunas cosas que cree que van a pasar en Brasil tal vez más rápido de lo que esperamos. En primer lugar, que Bolsonaro es muy probable que no termine su mandato. Esa percepción nos dejó sorprendidos, porque la prensa corporativa argentina se dedica a mostrar a Bolsonaro como un hombre fuerte y un gran aliado para macri. De hecho, Fontevecchia, que se jacta de conocer muy bien a la sociedad brasileña y en Argentina practica un oficialismo semidisimulado, tituló su columna del domingo "Bolsonaro, una suerte para Macri" en la que se regocija: "Es probable que Bolsonaro y Macri sean los primeros presidentes de una Argentina y un Brasil unidos para potenciar su comercio, unidos más por el pragmatismo económico que por la ideología". Parecería que Fontevecchia tiene una mirada errónea respecto de la real situación en Brasil, tanto como trata de embellecer cuanto puede las presuntas virtudes de un macrismo al que cuesta mucho encontrarle aspectos positivos.

Lamentablemente, no será precisamente el PT el que pueda desestabilizar a Bolsonaro. Y quienes lo sucedan no serán justamente más democráticos que él.

El domingo a la noche, Judice nos dijo entre otras cosas:

- Yo me cuido mucho de hacer predicciones, sobre todo respecto de Brasil en el cuadro excepcionalísimo que tenemos hoy, pero voy a arriesgar una: Bolsonaro no cumple su mandato. Según lo declara [Eduardo Villas Boas] el excomandante en jefe del ejército que trasmitió el cargo a su sucesor [el general Edson Leal Pujol] hace pocos días, la elección misma de Bolsonaro es parte de un plan de aproximaciones sucesivas hacia la toma gradual del poder por parte de los militares. Hay un golpe de estado en Brasil para que las fuerzas armadas tomen el poder. Y por supuesto el golpe no se hace para poner a un exmilitar de bajo grado con un historial de los peores [como lo es Bolsonaro]. A Bolsonaro, como llegó a tener algún prestigio en el vacío de poder que se produjo en Brasil por una crisis política muy profunda, lo usaron como un caballo de Troya para que los propios militares terminen tomando el poder. Fijate que el vicepresidente de Bolsonaro es un general [Hamilton Mourão] y en el gabinete tiene 8 ministros que son generales y un almirante. Brasil es gobernado en los hechos por una junta militar. Y las cosas se encaminan, ya sea por juicio político, por renuncia o por complicaciones post-quirúrgicas, a que el vicepresidente asuma el lugar que hoy ocupa Bolsonaro, al que se puede considerar un títere en manos de la junta militar. Me parece que el avance hacia ese remplazo es rápido, por todo lo que ha pasado en los últimos días.

- En Brasil toda la institucionalidad está podrida -sigue Judice-, igual o más quizás que en la Argentina de 2001, y cuando un régimen llega a ese grado de incapacidad, incluso de renovación interna, hay dos salidas clásicas en la historia: una revolución -o cuando menos una pueblada, como la que ustedes tuvieron acá en 2001-, o un golpe militar. Para hacer una revolución se requieren años o décadas para prepararla; para una pueblada se requiere una vitalidad que la sociedad brasileña no tiene hoy. Así que el vacío se llena con el golpe militar que ya se lo ve a simple vista. Y el desarrollo más reciente de esto es que la prensa Globo en particular -hoy enfrentada a Bolsonaro- empezó con denuncias muy serias en contra de él y de sus hijos [...]. Y la interpretación más corriente en Brasil en este momento es que Globo, como vocero de un bloque de intereses de las clases dominantes, quiere sacar a Bolsonaro y que asuma su vice, el general retirado Mourão. Este golpe en marcha se vio en la constitución del gabinete de Bolsonaro. Los evangelistas neo-pentecostales creían que iban a copar los ministerios y quienes en verdad lo hicieron fueron los generales. Solo entró como ministra una pastora evangélica, que además no la eligieron los líderes de las iglesias sino los militares".

- ¿Y a vos te parece que si Bolsonaro fuera remplazado por los militares, esto daría lugar a un régimen más represivo, retrógrado y oscurantista? -preguntamos.

- Me permito establecer un paralelo con una situación que los argentinos conocen bien. Ustedes tuvieron por dos años, en el 74 y 75, una orgía de sangre con una presidenta más inepta que Bolsonaro y Dilma juntos y un tipo que era el líder a la vez de una secta esotérica y de una banda parapolicial. Nadie soportaba eso, la cosa llegó a tal punto que hasta la guerrilla de izquierda sin admitirlo públicamente prefería que el general Videla, que parecía mucho más preparado que esa gente, diera de una vez el golpe y estableciera un mínimo de orden, y todos saben lo que pasó. Así que si me preguntás qué es peor, si un cuadro de total anomia política y de sangre o una dictadura ordenada que justo por ser más prolija, si se define un objetivo genocida, lo puede cumplir a la perfección, yo no sabría decirte qué es lo peor.

Le pedimos a Henrique que explicara su tendencia a radicarse en Argentina y a vivir cada vez menos en Brasil y nos explicó:

"El clima social en Brasil se pone no solo raro, con desbordes de violencia y con muchos de los elementos que vuelven cada día más difícil la vida en el país, el tema de los tarifazos, tema por el que acá con razón se quejan y protestan, allá tanto la luz como el colectivo y todo eso es mucho más caro. Bueno, Argentina incluso con macri, no por mérito de él sino a pesar de él, sigue siendo lo más parecido a una sociedad decente que hay en Latinoamérica y quizás en todo el hemisferio sur.

- Nosotros a veces nos desesperamos porque nos parece que hay una pasividad y falta una reacción contra las medidas de ajuste del gobierno -digo- y en realidad a macri le cuesta imponer un plan de ajuste mucho más duro que el que logró imponer en estos años, justamente porque hay una resistencia social que por ahí no es tan visible, pero es continua, cotidiana, en las marchas, en los cortes de calle, las protestas sindicales, por ejemplo el conflicto que tiene ahora Rodríguez Larreta con los docentes y alumnos por el cierre de escuelas de adultos. Vos ves que hay en la sociedad una actividad continua para frenar los intentos del gobierno, aún cuando los dirigentes están un poco vacilantes para ofrecer una oposición frontal al gobierno. Pero sí hay una sociedad que hace mucha fuerza de resistencia.

- A mí me parece -nos responde Judice- que la sociedad argentina de manera admirable sabe marcar límites no solo al macrismo sino a otros poderes, como fue el tema del 2 x 1 en la Corte Suprema, o la reacción ante la reforma previsional que, aunque se la aprobó, lo hicieron con un desgaste político que, si macri llega a perder este año, se podrá decir que todo empezó allí. Por más admirable que eso me parezca, sin embargo, hay un intento de desmovilización que pasa por la complicidad de los dirigentes mismos. Y aunque macri sepa los límites de eso, lo que me temo es que esos límites se vuelvan cada vez más cómodos para él hasta que pueda gradualmente ir imponiendo los ajustes. 

La conversación siguió tocando varios otros temas, entre ellos los intereses internacionales cruzados en la crisis fabricada por los EEUU en Venezuela, otros rasgos del bolsonarismo en relación con las iglesias neopentecostales, algo más de la situación argentina, las comparaciones entre Globo y Clarín, la pueblada argentina de 2001 como salida virtuosa a la crisis, la complicidad de parte de la dirigencia social y del sindicalismo con el gobierno macrista, y asuntos más referidos a las culturas brasileña, argentina, uruguaya, música, literatura, blogs, etc. El programa completo puede escucharse en dos partes, acá y acá.


Al otro día de esta charla, pudimos constatar que las sospechas de Henrique hacia la continuidad de Bolsonaro parecen bien fundadas. En un newsletter de circulación restringida apareció la nota cuya foto puede verse arriba de este texto, cuya traducción (realizada por el propio Judice) sería:

"Están en marcha las negociaciones para una tutela del presidente de la República, Jair Bolsonaro, por su vicepresidente Hamilton Mourão y demás ministros militares con prestigio en el Palacio del Planalto. Se trata de una acción realizada en sintonía con el ministro de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, y los comandantes de las Fuerzas Armadas. El término “negociación” es pro forma.

"El proyecto es imponer límites y restricciones al comportamiento y libertad decisoria de Bolsonaro, incluyendo la vigilancia y reducción de las iniciativas de sus tres hijos en las redes sociales y fuera de ellas. En el entorno del presidente es comparado a João Baptista Figueiredo, que sorprendió incluso a sus camaradas por sus actitudes estrafalarias después de ser elegido. La conducta de Figueiredo se justificó por la cirurgía cardíaca que sufrió. Bolsonaro fué acuchillado, pero no sería ese el componente emocional responsable de sus desbordes.

"Jair Bolsonaro simplemente no está a la altura del cargo y mucho menos del equipo que montó. No comprende gran parte de lo que se discute en el gobierno ni hace ningún esfuerzo para comprenderlo. Él se dirige solamente a un grupo de sus electores. No respeta los protocolos. Y parece maniatado por el gnomo de Richmond, Olavo de Carvalho, en una simbiosis familiar que ya incomoda a los militares. Entre los generales, empresarios y buena parte de los formadores de opinión, mejor sería si fuera posible hacer algún acuerdo cordial para que Bolsonaro dejara el cargo y Mourão lo asumiera inmediatamente.

"Después que dejó de lado el lenguaje del cuartel, volviéndose más comedido, el vicepresidente ha mostrado una preparación muy superior y la autoridad necesaria para el ejercicio de la función. Lo que se dice casi en las narices del presidente es que él gobierna para un gueto y Mourão gobernaría para los brasileños. El alacrán que pasea en medio de las conspiraciones destila la certeza que el hijo Flávio Bolsonaro no tiene como explicar sus actos inconfesables. Y no es posible esterilizar las extrañas operaciones del joven senador, de modo que ellos no salpiquen en el presidente y en los demás miembros del clan. Es el bolsonarogate o la temerización ya, en el flamante gobierno del capitán. Mourão está listo para asumir. Basta que las condiciones estén dadas. Por ahora, la tutela es una primera etapa."

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