¿Esto no es un golpe?

Son crímenes de Lesa Humanidad de los que los gobiernos sudamericanos son cómplices.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Los hombres huecos y la hora del lobo

La otra.-radio del domingo pasado, última parte, para escuchar clickeando acá 


Somos los hombres huecos
somos los hombres rellenos
apoyados uno en otro
la cabeza llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son tranquilas y sin significado
como el viento en la hierba seca
patas de ratas sobre cristal roto
en la bodega seca de nuestras provisiones.

Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento
los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como
perdidas almas violentas, sino sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenados.


Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
en el reino de sueño de la muerte
esos ojos no aparecen:
ahí, los ojos son
luz del sol en la columna rota
ahí, hay un árbol meciéndose
y las voces son
en el canto del viento
más lejanas y más solemnes
que una estrella que se apaga.

No me acerque yo más
en el reino de sueño de la muerte
revístame yo también
de tan deliberados disfraces
pelaje de rata, piel de cuervo, palos cruzados
en un campo
comportándome igual que el viento
sin acercarme más…

No ese encuentro final
en el reino crepuscular.


Esta es la tierra muerta
esta es la tierra de cactus
aquí se elevan las imágenes
de piedra, aquí reciben
la súplica de la mano de un muerto
bajo el titilar de una estrella que se apaga.

Así es
en el otro reino de la muerte
despertar solo
a la hora en que
temblamos de ternura
labios que querrían besar
forman oraciones a la piedra rota.


Los ojos no están aquí
no hay ojos aquí
en este valle de estrellas que mueren
en este valle hueco
la quijada rota de nuestros reinos perdidos
en este, el último de los lugares de encuentro
vamos a tientas juntos
y evitamos hablar
reunidos en esta playa del río hinchado
sin vista, a no ser que
reaparezcan los ojos
como la estrella perpetua
rosa multifoliada
del crepuscular reino de la muerte
la esperanza solamente
perpetua
de hombres vacíos.


Al corro del higo chumbo
al higo chumbo higo chumbo
al corro del higo chumbo
a las cinco de la mañana.

Entre la idea
y la realidad
entre el movimiento
y el acto
cae la Sombra.

Porque Tuyo es el Reino.

Entre la concepción
y la creación
entre la emoción
y la respuesta
cae la Sombra.

La Vida es muy larga.

Entre el deseo
y el espasmo
entre la potencia
y la existencia
entre la esencia
y el descenso
cae la Sombra.

Pues Tuyo es el Reino
pues Tuyo es
la Vida es
pues Tuyo es el
es el Reino.

Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con un estallido
sino con un lamento.
T. S. Eliot
Ilustración: Carmen Cuervo


En el último tramo del programa del domingo pasado nos dimos un gustito no muy común en la radiofonía: escuchamos "Los hombres huecos" ("The Hollow Men"), el poema de Eliot en estremecedora voz de Cristina Banegas. Dicho poema está incluido en Signos: Pronunciamiento global por un no al neoliberalismo, el disco de descarga libre (acá: www.signoscontraelneoliberalismo.com.ar)

El poema arranca con una cita de la nouvelle de Joseph Conrad, Heart of Darkness.

Poema y nouvelle que a la vez inspiran Apocalipse now de Francis Coppola.

Una película y un poema que llevan a otro(s) y así fuimos a parar al tremendo tributo que en El precio del absoluto hace Godard al cine italiano. Con una película, Roma, ciudad abierta, Italia simplemente recobró el derecho para una nación de mirarse a la cara y entonces llegó la asombrosa cosecha del gran cine italiano.

"El único film, en el sentido del cine, que resistió a la ocupación del cine por América del Norte, a una cierta manera uniforme de hacer cine". Dice Godard: "fue porque el film estaba hecho por gente sin uniforme, fue la única vez".

A propósito: nos preguntábamos al aire cómo es que el cine cordobés no ha dejado ver el fascismo blanco de clase media docta que crece en esa provincia. Si ya se han hecho tantas películas cordobesas, ¿cómo es que este fascismo ahí no se ve?

Y es que sí se ve, pero en una sola película, La Hora del Lobo, que hizo Natalia Ferreyra, quien, mirá vos, no viene del ambiente cinéfilo. La Hora del Lobo, diría Godard, la película que recobró para los cordobeses el derecho a mirarse a la cara. La asombrosa cosecha no llegó todavía. Hay un árbol meciéndose y las voces son en el canto del viento más lejanas y más solemnes que una estrella que se apaga.


La Hora del Lobo from Ideas por Rosca on Vimeo.

Hoy a las 12 de la noche habrá otras cosas así en La otra.-radio. FM 89,3, Radio Gráfica, www.radiografica.org.ar

viernes, 15 de noviembre de 2019

Nunca apuestes tu cabeza al diablo

Poe según Fellini: este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483. En el mismo programa La moneda de lo absoluto (Jean Luc Godard) + una yapa


En los años sesenta era muy habitual que los productores europeos armaran películas de episodios para las que solían contratar a estrellas en la cresta de la ola y autores de prestigio, en plena moda del cine de autor. Historias extraordinarias (1968) es uno de esos productos típicos de la época que invariablemente tenían que ofrecer resultados desparejos. Originalmente la idea de los productores franceses era proponer a tres grandes directores que adaptaran relatos de terror de Edgar Allan Poe, como una especie de respuesta euro-arty a las películas de bajo presupuesto que en Norteamérica hacía Roger Corman. Los presuntamente convocados habrían conformado un terceto descomunal si los planes iniciales se hubieran concretado: Orson Welles, Ingmar Bergman y Federico Fellini. Poe/Welles/Bergman/Fellini habría sido una fórmula explosiva e inolvidable desde todo punto de vista. El destino hizo que el único del combo original fuera Fellini.


Por ese entonces, Fellini se hallaba en un momento de crisis creativa y desorientación personal, después de haber alcanzado la cima del éxito y el reconocimiento con La dolce vita y 8 y 1/2 en la primera mitad de la década. Estaba desarrollando un proyecto con el productor Dino De Laurentiis que se iba a titular El viaje de Mastorna, basado en un relato de Dino Buzzati y protagonizado por Marcello Mastroiani. El proyecto era ambicioso pero la incidencia del productor De Laurentiis se volvió una presión insoportable para Fellini (unos años después De Laurentis también iba a atormentar a David Lynch en Duna, la única película de Lynch en la que no tuvo el corte final y de la que el director reniega).


Fellini contó así su experiencia: “Todavía estaba bajo contrato para hacer El viaje de Mastorna para De Laurentiis y me encontraba en total confusión. Entonces vienen estos productores franceses que me rogaron que participara en una película de episodios. Me aseguraron que de las tres historias yo haría una, Bergman otra y Welles la última. Conmigo, Welles y Bergman, por ser tres cineastas visionarios, el homenaje a Poe habría tenido una cualidad común. Entonces dije que sí. Después resultó que habían mentido sobre Bergman y que Welles no confiaba en ellos y se negó a firmar. Cuando me dijeron que los otros directores serían Louis Malle y Roger Vadim, legalmente podría haberme negado. Yo seguí igual, simplemente porque así me liberaba de De Laurentiis".


El episodio que filmó Fellini, muy superior a los de Vadim y Malle, adaptó con libertad el cuento de Poe "Nunca apuestes tu cabeza al diablo" y le puso el nombre de su personaje protagónico: Tobby Dammit; por eso la película se conoce por uno u otro título. Poe había escrito el cuento como respuesta satírica a cierto establishment literario que le reprochaba a sus relatos que no tuvieran una enseñanza moral. Con sarcasmo, el escritor puso la moraleja muy visible: en el mismo título. Fellini apenas si tomó algunos detalles argumentales del original literario y se permitió todas las libertades para probar sus invenciones audiovisuales. Algunos críticos consideran que la película de Fellini (de 45 minutos de duración) es lo mejor que el cine haya dado a partir de Poe, siempre que se tenga en cuenta que se trata más de Fellini que de Poe.


Como era usual en estas co-producciones europeas, el casting incluía una mezcla de actores de distinta procedencia (en los otros dos episodios aparecen Jane y Peter Fonda, Brigitte Bardot y Alain Delon), todos hablaban distintos idiomas y las películas se filmaban sin sonido directo, con las voces dobladas en diversas versiones. Para Fellini esto no era un inconveniente: el doblaje de los actores lo ayudaba a acentuar el clima notoriamente artificial que estaba explorando para alejarse de sus inicios neorrealistas. El actor que protagonizó su episodio fue el inglés Terence Stamp, que estaba de moda y por ese mismo año iba a actuar con Pasolini en Teorema.


Fellini caracterizó a Stamp como una estrella del teatro inglés especializado en personajes shakespereanos, alcohólico, pálido, ojeroso y aturdido, que llega a Roma para hacer un western católico producido por el Vaticano y se encuentra con el despliegue farandulesco que pululaba en las visiones fellinianas por esos años. El look que Fellini le dio a Stamp es curiosamente parecido a los retratos que se conocen de Edgard Poe, pero sin bigote.


Tobby Dammit o Nunca apuestes tu cabeza al diablo terminó por ser en una especie de eslabón perdido en la filmografía de Fellini. Por ser una película de episodios, quizás sea la menos difundida de sus obras. A él le sirvió para escapar de las garras de De Laurentiis y de un proyecto demasiado ambicioso y, dada su corta duración y su menor exigencia, le permitió tomarse todas las libertades formales. Se dice que el clima enrarecido que logró plasmar en la pantalla da cuenta de una experiencia previa con el LSD. Podría considerarse el comienzo de su "período lisérgico", que poco después iba a explotar en su Satyricon.


Nunca apuestes tu cabeza al diablo es un condensado de las visiones pesadillescas que Fellini iba a desarrollar en el resto de su obra, por su alternancia entre las escenas con un despliegue circense atiborrado de personajes, un tratamiento distorsionado de los planos sonoros que enrarecen la percepción espacial, y otras escenas brumosas y solitarias, que funcionan como puntos de detención y convocan al misterio. El punto de vista corresponde al del aturdido Toby Dammit.


Una curiosidad: ¿cómo podía encarar uno de los directores más idiosincráticos de la historia del cine algo parecido al cine de género? ¿Se trata realmente de una "película de terror"? No hay una respuesta unívoca. El conjunto exhala algo terrorífico, aunque no por los medios habituales del cine de género. Sin embargo, Fellini se permitió tomar una inspiración imprevista: hay un personaje fantasmal que solo Toby ve y que remite a Operazione paura (1966), película de uno de los maestros del giallo italiano: Mario Bava.

Este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483 junto a Nunca apuestes tu cabeza al diablo, vamos a ver El precio de lo absoluto (Jean Luc Godard) + una yapa.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Bolivia y los universos paralelos de las redes sociales

por Lidia Ferrari

La sociedad civil, eso que Gramsci llamaba la trama privada del estado, es capturada por las redes sociales, por la guerra de la informació, y muy trabajada en los países donde han asumido gobiernos emancipatorios o países donde la lucha política ha abierto una posibilidad a proyectos emancipatorios.

El neoliberalismo y sus narraciones entran en nuestras casas, llegan al último de los rincones porque van con nosotros en nuestros dispositivos electrónicos. Llegan directamente al interior del alma de cada persona. Nos encuentran en su soledad y le hablan. La llegada a través de la televisión y la radio es potente. Pero la información que nos llega por Facebook y por WhatsApp es altamente personalizada, se nos pega sin que debamos hacer nada. No es en ese momento de pausa cuando nos sentamos a mirar televisión. Llega en todo momento. Nos asalta, nos llama, nos requiere, nos interpela, nos obliga a responder. Sólo podemos no responder cuando hayamos decidido abstenernos.

La mayoría de las personas no desactiva las notificaciones ni el dispositivo. El aparato electrónico en forma de celular inteligente es el objeto más íntimo que exista. No hay otro objeto o persona que pueda tener esa relación de intimidad con cada uno. Alguna vez el cigarrillo, pero el cigarrillo no responde, no demanda. El celular, aunque se diga que estimula la soledad, ofrece un grado de compañía que es capaz de erradicar cualquier otro contacto social, porque allí se condensa todo lo social. Esa es su potencia. He visto en varias oportunidades padres con hijos muy pequeños que para comer le colocan al niño su celular en frente. El niño come mirando un video en una mesa de restaurante. Esos padres dimiten de su función de estar con el niño y sus conflictos para que el niño coma y se tranquilizan porque encuentran una manera de desentenderse de las zozobras de la vida con el niño. También para el niño hay un objeto que lo colma y lo calma, le brinda una compañía que le hace prescindir de cualquier otra cosa, objeto o persona, incluyendo sus padres.

Es a través de este objeto, con su valor de acompañante vital, que le demanda o le oferta, de acuerdo con el momento, que las eficaces propagandas políticas, ideológicas o religiosas llegan a todos.

Si alguien se ocupa de indagar las redes sociales de bolivianos que están en este momento a favor del golpe de estado en Bolivia, se encontrará con que han sido bombardeados por consignas, proverbios, solicitaciones, imprecaciones, advertencias, convocatorias que tienen un tono perentorio y autoritario. Hay un dogma que se reitera una y otra vez. Desde afuera uno lee y escucha mentiras, invenciones descabelladas. Pero, si se lee el itinerario periódico, se encontrará una línea narrativa coherente que ha conducido a que estas personas consideren como verdades estos mensajes que reciben. Estas verdades proclamadas y reiteradas son tomadas como banderas. La interpelación es clara. Les llegan mensajes continuos en los que se denuncian las tropelías, corrupciones que realizan, en este caso, los líderes del Mas o Evo Morales. Continuamente se les muestran situaciones en las que estos líderes están arruinando o amenazando su vida. 

Así se prepara a estas personas para que cuando haya una decisión, como la de hacer el golpe de estado en Bolivia, mucha gente esté preparada para pensar de determinado modo y para actuar. No estoy segura de que se trate de mestizos que detestan al indio, es decir, que sean racistas de “motu proprio”. Les han inculcado de muchas maneras que hay allí un enemigo, un peligro. Este es el actual poder narrativo de las estrategias de dominación neoliberal. Llegan directamente al consumidor, pero no estoy segura de que sean hechas a la medida del consumidor. ¿Cuál sería esa medida? ¿Podemos decir que llegan a los mestizos que no quieren ser indios? Más bien pienso que se pueden moldear personas que odien a las coyas. Es cierto, funciona con las personas más vulnerables a estos relatos. Los que han podido sostener una posición contraria a ese intento de manipulación es porque se han alojado en otro tipo de discursos, porque ya han construido un pensamiento diverso y consolidado. Es preciso que el antirracismo se sostenga en un discurso. Ha debido trabajar y trabajarse para llegar a serlo. Los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa tuvieron que desplegarse e instituirse a fuerza de una revolución social, cultural y política. Esos principios requieren el trabajo de cada uno inmerso en un universo simbólico que los acoge. No son datos de la naturaleza. Los principios de los derechos humanos también han debido y deben sostenerse en políticas, leyes y discursos. Hay quienes los atacan. Eso confirma que no son datos de hecho de la estructura del ser humano.

Estas personas dispuestas a odiar a cierto prójimo han sido arrojadas a eso a partir de narraciones que desde hace décadas -mucho antes, pues es parte de la constitución no igualitaria de las sociedades que portan el germen de la jerarquía y la desigualdad social inscripto en su matriz cultural- les advierten que son una amenaza para ellos. Esto no es ninguna disculpa para quienes sostienen esta manera de estar en lo social con sus semejantes. Pero intenta entender por qué sucede que las banderas más reaccionarias, desiguales y racistas sean levantadas por las clases populares.

Al ir a leer lo que comparten estas personas moralmente indignadas contra los partidarios de Evo, de Lula o de Kirchner, cuando vamos a leer sus Facebook -no quiero imaginarme sus WhatsApp- estamos en presencia de un aparato gigantesco de propaganda que llega al corazón de los más frágiles. Si creemos que están surgiendo personas fascistas por todos lados, sin entender que están siendo “domesticadas” para fines ideológico-políticos, los aborrecemos y podemos llegar a odiarlos, lo que es el efecto deseado del Divide et impera en clave neoliberal. No nos sirve para tratar de entender cómo es posible su emergencia y sus razones. Decir que hay una derechización del mundo no explica cómo ni por qué estaría sucediendo.

Lo que nos muestran estas operaciones estratégicamente dirigidas a cada persona es que ellas se realizan en silencio, en los momentos opacos, íntimos de la vida social. Nos sorprende su irrupción porque creemos que lo que pensamos y lo que circula alrededor nuestro es el mundo de todos. Sin embargo, parece que estamos viviendo en mundos paralelos. La actual física teórica acepta la existencia de múltiples dimensiones invisibles para nosotros. Los divulgadores, para que podamos entender esta idea física tan compleja, nos dicen que vivimos en uno de esos universos y nos invitan a  pensar que el nuestro sería como una rebanada de pan con muchas otras a nuestro lado, completamente invisibles. Estos otros mundos serían, en un sentido literal, universos paralelos. Haciendo uso metafórico de esta imagen quizás se haya logrado en la geopolítica nacional e internacional separar gruesas capas sociales o culturales -que ya no están en relación con la concepción marxista de las clases sociales- donde cada una poseería una ideología, una manera de estar en la cultura, hasta una ética de vida totalmente separada de la de su vecino. En Argentina la dieron en llamar grieta. Se trata de universos paralelos. Casi como los concebidos por la teoría física. Aunque estén a menos de un milímetro de distancia se desconocen profundamente entre ellos. Y, si llegan a colisionar, producirían un bigbang. Temo que la construcción de universos paralelos está circulando como forma de dominación en casi todo el planeta. Invito a visitar los Facebook y los Twitter de aquellas personas de las cuales nos separa un abismo ideológico. Después de esa visita, cuidándonos de la náusea, quizás podamos admitir que no es tan difícil que esas personas, en el universo narrativo en el que están capturados, puedan pensar que la tierra es plana.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Auschwitz, Sarajevo, Roma, La Paz

Historia(s) del cine: este sábado 19:30 El precio de lo absoluto (Godard), Nunca juegues tu cabeza al diablo (Fellini) + una yapa. Ayacucho 483


“Se hace necesario
llamar
la atención de los gobiernos europeos
sobre un hecho tan pequeño
que se diría
que los gobiernos
no parecen advertirlo
el hecho es este:
se asesina a un pueblo
¿Dónde?
En Europa
¿De este hecho hay testigos?
Un testigo, el mundo entero.
¿Acaso los gobiernos lo ven?
No.
Las naciones tienen sobre sí
algo
que está por debajo de ellas
los gobiernos."

Al comienzo de El precio de lo absoluto Godard cita -sin hacer la referencia correspondiente, como de costumbre- el durísimo texto que Víctor Hugo escribió en 1876 contra la pasividad de los gobiernos europeos ante la masacre de la población civil serbia a manos del ejército otomano. Godard lo dice con su propia voz, es decir: lo recupera. Su voz se escucha sobre las imágenes de la guerra de Yugoslavia de 1991. 

El olvido sobre un hecho actual en el preciso momento en que otro exterminio se está produciendo forma parte del exterminio. 

Se olvida el presente. 


El cine es un arte sin porvenir, había citado Godard la frase de los Lumiere cuando ellos inventaron el cine. Cierto, dice Godard, tenían razón: lo que no se entendió, remarca Godard, es que el cine es el arte del presente. Esta cualidad le confiere la posibilidad de redimir lo real: “incluso rayado sin remedio, un simple rectángulo de 35 mm salva el honor de lo real”. El privilegio se transforma en deber. Y en una horrible falta, si el cine se olvida del presente. 

La(s) historia(s) del cine de Godard no lo llevan a confeccionar la mera lista cronológica de las películas que podrían señalarse por una razón u otra. Cuando aparezca mencionado Spielberg no será porque se haya ganado un lugar en la historia del cine como consecuencia de sus magníficos logros mercantiles o por su aplicado rescate de la narrativa clásica para el consumo de las masas. Menos todavía porque Spielberg haya contribuido a desarrollar el dispositivo tecnológico que marquetizó la composición de cada plano, midiéndo en millones de espectadores el rendimiento de un film según la decisión de poner o sacar de cuadro una escena o a un personaje: como la nena del tapadito rojo en La lista de Schindler. Spielberg se ubica en el centro de la historia del cine cuando narra su versión del genocidio nazi y elige como héroe a un empresario capitalista que salva un número determinado de vidas comprándolas de entre la lista de los condenados a muerte. 

Los condenados a muerte que escapan a su destino fatal no lo hacen en Spielberg porque el viento sopla donde quiere, sino porque un capitalista, Schindler, elige de la lista a algunos que serán salvados. Muchos son los llamados pero pocos los elegidos: según Spielberg, los que el capitalista Schindler llegue a comprar. Así la historia retrospectiva del holocausto es reescrita por SS en honor del capital, que resulta redimido en La lista de Schindler, de manera que el "Nunca Más" se transforma en "Siempre lo Mismo".

Aunque Spielberg sea nombrado por Godard una sola vez en su(s) historia(s) del cine, esta mención, colocada en el centro mismo de su capítulo más urgentemente político, más rabioso y también más emocionante, bastará para situarlo como el patrón evidente del presente del cine, cuando el diseñador de Tiburón rinde tributo retrospectivo, con tapadito rojo y todo, al poder redentor del capital que motoriza el proyecto Schindler, es decir, el proyecto Spielberg y Lucas, que ha llevado al cine donde hoy está.


"Vamos a asombrar
a los gobiernos europeos
enseñándoles una cosa
que los crímenes son crímenes
que ya no está permitido
a un gobierno
como tampoco a un individuo
ser un asesino
y que Europa es solidaria
ya que todo lo que se hace en Europa
está hecho por Europa
(...) que actualmente
muy cerca nuestro
allá, ante nuestros ojos
se masacra
se incendia
se saquea
se extermina
se degüella a los padres y las madres
se vende a las niñas
y a los niños
y que
a los niños demasiado pequeños como para ser vendidos
se los parte de un sablazo
que se quema a las familias en sus casas..."

Godard puede citar sin decirlo a Víctor Hugo. No está haciendo historiografía del siglo xix. Lo dice con su propia voz a fines del siglo xx. Pero resuena hoy acá en la segunda década del xxi, cuando el cine sigue siendo, a pesar de Spielberg, un arte del presente. Podría estar hablando de Córdoba, de Chile o de Bolivia. Solo hacen falta oídos y ojos que sepan percibir lo que el montaje de Godard, su bella preocupación, suscita. Ver lo que el presente quiere olvidar., el cine que se haría o se hará, incluso el que no hará.

Si en este capítulo de la serie de la(s) historia(s) Godard llega a un pico de lirismo y emoción es por haber sabido reconocer el instante en que el cine asumió sus deberes de redimir la totalidad de lo real en un rectángulo rayado de 35 mm y fue capaz de recuperar el honor que una nación había perdido por su cobardía durante la era del fascismo europeo. En este encuadre es que Godard entona el más bello tributo a la asmobrosa cosecha del gran cine italiano:

“Del 40 al 45 no hubo cine de resistencia
no es que no hubiera filmes de resistencia
a diestra y siniestra, aquí y allá
sino que el único filme, en el sentido del cine
que resistió a la ocupación del cine por América
y a una cierta manera uniforme de hacer cine
fue un filme italiano
No fue por azar: Italia fue el país
que luchó menos, que sufrió mucho
pero que traicionó dos veces
y por lo tanto sufrió la pérdida de identidad
Y si la recuperó con Roma, ciudad abierta
fue porque el filme estaba hecho por gente sin uniforme
por única vez.
Los rusos hicieron filmes de mártires
Los americanos hicieron filmes de prpoaganda
los ingleses hicieron lo que hacen siempre en el cine: nada
Alemania no tenía cine, no tenía más cine
y los franceses hicieron Sylvie y el fantasma
Los polacos hicieron dos filmes de expiación
La pasajera y La última etapa
y un filme de recuerdos: Kanal
y luego terminaron recibiendo a Spielberg
cuando el “Nunca más” se transformó en “Siempre lo mismo”
mientras que con Roma, ciudad abierta
Italia simplemente recobró el derecho de una nación
de mirarse a la cara
y entonces llegó la asombrosa cosecha del gran cine italiano”.

Este sábado proyectaremos y comentaremos El precio de lo absoluto (J. L. Godard, 1998) junto a Nunca juegues tu cabeza al diablo (Fellini, 1968). Y una yapa. Ayacucho 483. 19:30 horas.

martes, 12 de noviembre de 2019

El neoliberalismo

La otra.-radio del domingo, para escuchar clickeando acá


El neoliberalismo
se postula a sí mismo
como un método imperfecto
de vivir pero con una salvedad
que a pesar de sus defectos
y con todos sus problemas
es el único sistema
que puede hacer funcionar la sociedad.

Por favor que conste en actas
que hay dos cosas inexactas
en esa nueva teoría
dos mentiras hay en esa afirmación:

Una es su señoría
que la sociedad funcione
y la otra, usted perdone,
si al decirlo se me pianta un pokemón
pero el neoliberalismo
ni siquiera es eufemismo
sino que es directamente
el mas práctico sinónimo que hay
de la muerte y quien lo cuente
como método de vida
puede que ande por Florida
pero no por Argentina o Uruguay.

El neoliberalismo
desde su mismo bautismo
o en el útero prestado
del capitalismo que lo reparió
ya venía vacunado
contra el hombre no rentable
que si no era tan amable
de morirse solo él siempre lo ayudó.

El neoliberalato
tiene cuerda para rato
y con ella anuda el moño
del regalo de la globalización.
Nuevo y último retoño
de la trinidad profana
que en relevo de la otra
y más de mil te afanan
matan y establecen su ritual de adoración
con un nuevo calendario que en vez de los santos
tiene las fechas de vencimiento
estipuladas en la carta de intención
que no explican la intención de lo que dicen
porque al igual que los del otro son oscuros
los designios del nuevo señor.

Este culto que se expande
como un gigantesco glande
en lugar de fecundar esteriliza
todo lo que alrededor
le sostenga la importancia
a algo que no de ganancia
y hasta los más afectados
por las consecuencias de la enfermedad
se acostumbran a luchar por el triunfo
de los que triunfan sobre ellos
convirtiéndolos en terminales
de un sistema que es el que se expresa
cuando hablan convencidos
de tener ideas propias
si las tienen porque alguien se las vendió.

El neoliberalismo
se libera a sí mismo
de las trabas que les ponen
los estados que una vez estatuyó
y en las nuevas condiciones
se estatuyen estatismos
no estatales, son quietismos
como el de la estatua de la libertad.

El neoliberalismo
se contempla a sí mismo
como aquel de la leyenda
que se ahogó en el agua que lo reflejó
pero hay una componenda
la división del trabajo
da que no se hunda el majo
sino cualquier otro que ni figuró.

De este modo se expresaba
un fiscal que presentaba
en un juzgado los cargos
contra la patota neoliberal
pero el juez que estaba a cargo
dio todo por anulado
dijo que estaba implicado
en el caso este mismo señor fiscal
porque acababa el estado
de quedar privatizado
y él solo era otro cesante
y si algo tenía para reclamar
que llamara en adelante
y en un tono más paciente
al servicio de atención al cliente
bien dispuesto a aguardar en línea
 hasta que la primera ave de rapiña
disponible con suerte lo fuera a escuchar.



El programa del domingo pasado estuvo dedicado a pensar en el períodos de aceleradísimos cambios políticos y turbulencias sociales que esta viviendo nuestra región, prestándole especial atención al golpe de estado que se impuso en Bolivia, la liberación de Lula y el cercano fin del régimen macrista, vencido en las urnas por la fórmula del Frente de Todos, según una línea editorial que ya expuse en el post anterior, acá.

El programa estuvo enteramente musicalizado por canciones extraídas del disco Signos: Pronunciamiento global por un no al neoliberalismo, de artistas varios. Recientemente aparecido en la web, el disco se puede descargar gratuitamente acá: 
www.signoscontraelneoliberalismo.com.ar 

Un fragmento del texto que acompaña el lanzamiento del disco dice: "Es inabarcable, contradictoria y larga como larga es la historia de la explotación de la humanidad por la humanidad misma la suma de literaturas, reflexiones, críticas, defensas, resistencias y luchas que el neoliberalismo ha suscitado. Ya no parece posible hacerse de certezas a las que no les quepa sombra. Con todo, si por aseverar se ganara algo, hay una certeza de la que podemos envanecernos. Una certeza que es triste, pero que es también la herramienta primera si lo que se desea es la transformación de nuestro mundo y nuestras vidas, y si recordamos (o decidimos) que nada es siempre: ni nuestras derrotas ni sus triunfos". [Ver versión completa acá].

El bloque del programa en el que pasamos la canción de Leo Masliah que encabeza este post, junto con la primera parte de nuestro análisis político, se lo puede escuchar clickeando acá.

lunes, 11 de noviembre de 2019

El macrismo no condena el golpe de estado en Bolivia porque es un camino que está dispuesto a recorrer

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



La terrible situación que sufre el pueblo boliviano después del golpe contra el gobierno de Evo Morales nos ensombrece por los lazos fraternos que nos unen a ese pueblo. El salvajismo de la derecha blanca y racista boliviana está en condiciones de destruir en poco tiempo el camino que el pueblo boliviano se labró pacientemente durante una década y media. Tenemos el oscuro presentimiento de que la ofensiva antipopular recién empezó y el daño que aún resta por hacer es mucho. Este daño podría reducirse si las voces internacionales tuvieran la vocación de emitir un repudio tajante contra la violencia golpista. Lo que se pudo ver en este fin de semana es que este ataque ocurre también con la complicidad de poderes externos. La oligarquía boliviana no dio sola este salto al abismo dictatorial: la OEA, que se había pronunciado señalando irregularidades en el último proceso eleccionario, ahora se sumió en un silencio que es mera complicidad. El fascista Bolsonaro aplaude el golpe porque va a encaramar en el poder a un régimen de un salvajismo igual o peor que el que él ejerce en Brasil. 

Pero Bolivia es también Argentina. El gobernador radical macrista Gerardo Morales instauró un régimen de facto en enero de 2016 que persiguió y encarceló a Milagro Sala y destruyó la obra social edificada durante años por la Tupac. Morales cuenta con un apoyo de la clase blanca racista para sostener su terror de estado. Los voceros que en Buenos Aires defienden la brutalidad con que Morales gobierna su provincia alegan que la represión ejercida en esa provincia cuenta "con el apoyo de los jujeños". como si el estado de derecho quedara librado a la abyección de un aglomeramiento circunstancial de la población que consiente una dictadura provincial. El odio racial que ahora desataron los fascistas bolivianos es similar al que una parte de la sociedad jujeña adopta contra la Tupac.

Este vínculo es inquietante porque nos implica en el escenario golpista. Y explica el desdén con que el declinante gobierno macrista y la prensa hegemónica tratan los crímenes que se están cometiendo en Bolivia. La prensa canalla trata el golpe como una "crisis política". El gobierno, en línea con la OEA, no tiene voluntad de condenar el golpe: al contrario, parece celebrarlo. Esto también preanuncia cómo reaccionarían estos sectores ante una presunta crisis en nuestro propio territorio. No pueden condenar lo que llegado el caso están dispuestos a imitar.

Anoche trascendió el intento del presidente electo Alberto Fernández para concertar con el macrismo saliente un rechazo del Estado Argentino al golpe fascista en Bolivia. Alberto tomó la iniciativa de llamar a macri ayer a las 6 de la tarde pero el presidente que se va en menos de un mes tardó una hora en responder al llamado: estaba mirando un partido de fútbol. Cuando lo hizo, no solo se negó a pronunciarse contra el golpe. Alberto propuso que Argentina conceda asilo político a los dirigentes del gobierno de Evo que lo soliciten. macri se negó. La abyección macrista contrasta con la actitud solidaria de México, que está concediendo asilo a los perseguidos por los dictadores bolivianos. Lo que hace macri al no repudiar el golpe ni conceder el asilo político a los perseguidos es anticipar un patrón de conducta ante presuntos conflictos futuros en Argentina. El gobierno que todavía preside este país no solo propicia el golpismo en Bolivia, con las trágicas consecuencias que ya está produciendo. También manifiesta su golpismo sin escrúpulos ahora que está a punto de cesar su mandato.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Una herida en el corazón del continente




Hace unas horas se consumó el golpe cívico-policial en Bolivia. No lo imaginábamos hace unos días, cuando estábamos celebrando la liberación de Lula en Brasil. Lo que sí es una triste certeza es que los fascistas blancos van a destruir la Bolivia que Evo construyó. Son feroces, también los conocemos aquí. Con la misma ferocidad destruyeron la obra de la Tupac acá en Jujuy, allá en Jujuy, cerca de Evo. Una herida en el corazón del continente.

Son días vertiginosos en nuestro continente: tampoco esperábamos hace unas semanas que Lula saliera de la cárcel con el temple de lucha que mostró en estas horas. Prestamos mucha atención al estallido social que sigue manifestándose en las calles de Chile, la niña mimada de la derecha feroz en el sur de América, el pueblo en la calle le marca el límite a la desigualdad naturalizada por el postpinochetismo. Semanas antes fuimos sorprendidos por la rebelión indígena en Ecuador, con una crisis cuyo resolución no se vislumbra.

Hace unos meses no estábamos seguros para nada de que el macrismo se iba del gobierno el 10 de diciembre ni que íbamos a ganarles en elecciones libres y democráticas. El macrismo saliente no llama al golpe boliviano por su nombre: es previsible que no lo haría. Sí lo hacen los dos integrantes de la fórmula electa que asume en Buenos Aires el 10 de diciembre. También lo expresa con toda claridad la Cancillería mexicana.




Hay algo seguro en todo esto: este proceso se precipita más allá de nuestra capacidad de asimilación de estas convulsiones. La pregunta inquietante: ¿qué hacemos nosotros, el pueblo argentino, para preservar nuestro camino democrático y pacífico hacia la justicia social?

Con todo, tenemos que hacer el programa de esta noche a las 12 en vivo. Radio Gráfica, 89,3. www.radiografica.org.ar

jueves, 7 de noviembre de 2019

Godard - Truffaut - Prividera: La Nueva Ola, JP y el cine del presente




Podría tejerse una trama en la que los cineastas Jean Luc Godard y François Truffaut y el actor Jean Pierre Leaud conformaran un triángulo escaleno, cuya figura condensaría las tensiones, amores, odios y disputas políticas desatados por la irrupción de la nouvelle vague, cuando el cine, en medio del siglo xx, llegó a su mediana edad. Es decir, cuando la inocencia del cine fue puesta en cuestión. ¿Cómo ser inocente respecto del cine después de Truffaut y Godard, primero como críticos, en seguida como cineastas? La modernidad es la admisión de que la inocencia se ha perdido, sin poder ya volver a la infancia. Así es como la piensa Godard todavía a la altura de sus Historia(s) del cine.

Precozmente dijo Godard -y no cesa de repetirlo- que cuando ellos escribían crítica ya estaban haciendo cine, así como cuando empezaron a filmar seguían haciendo crítica. Truffaut y Godard, jóvenes turcos, los textos que ellos escribían en Cahiers du cinéma insuflaron con su iracundia las revueltas juveniles del mayo francés. Truffaut y Godard, autores de las dos obras fundacionales de la nouvelle vague: Los cuatrocientos golpes (Truffaut, 1959) y Sin Aliento (Godard, 1960, con una idea argumental en la que participó Truffaut).

Escribir Truffaut y Godard unidos por una conjunción produce escalofríos. ¿Acaso no empezaron juntos? ¿Acaso no dice el propio Godard, cuando una chica le pregunta, al final de Une vague nouvelle, si conoció a Truffaut: "Sí, él fue mi amigo"?

Sin embargo, a principio de los años 70 los caminos de Godard y Truffaut se habían bifurcado hasta volverse inconciliables, como dos modos de entender la "política de los autores" que se batían en abierta beligerancia.




La presencia icónica de Jean Pierre Leaud fue primero la encarnación de la inocencia asediada en Los cuatrocientos golpes. Con el correr del tiempo, se constituyó en el emblema de toda la nouvelle vague, de su insolencia juvenil, de su angustia, su neurosis, su politización y su aburguesamiento, destinado a contener una totalidad imposible. El rostro de Leaud fue terreno de una disputa en la que batallaron Jean Eustache, Luc Moullet, Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Tsai Ming-liang y Albert Serra, entre otros.

Pero los dos principales contendientes de la disputa por J. P. siempre serían Truffaut y Godard.

Tres años después de que Truffaut lo hiciera encarnar a Antoine Doinel en Los cuatrocientos golpes, la película cuya figura de niñez asediada logró casi eternizarlo, el cineasta decide retomar al personaje en un mediometraje titulado Antoine y Colette, que formaba parte de El amor a los veinte años, uno de esos largos de episodios de varios autores, típicos de los 60. Quizás pueda situarse en Antoine y Colette el comienzo de la mutación de Antoine Doinel en el joven burgués que amaba a todas las mujeres, un borramiento de las marcas históricas reconocibles todavía en Los cuatrocientos golpes. En Antoine y Colette Jean Pierre Leaud corporiza el lado luminoso de la nouvelle vague, aéreo, romántico, tenazmente joven, angustiado, amigo de los padres de las chicas cuyo amor no le correspondían. ¿Sería Antoine y Colette el signo precoz de la incompatibilidad entre Truffaut y Godard? Cuando poco después Godard convoca a J. P. Leaud en Masculino, Femenino, Made in USA, La chinoise, Weekend, será para politizar esa figura cuyas aristas ríspidas Truffaut quiso limar a través de la saga de Antoine Doinel: Besos robados, Domicilio conyugal, El amor en fuga. 

En determinado momento, la guerra entre Godard y Truffaut se hizo abierta.

Cuando en 2018 un ya anciano J.P. Leaud estuvo en Buenos Aires para asistir a una proyección de Los cuatrocientos golpes en el MALBA, a Nicolás Prividera se le ocurrió intervenir en esa disputa por la historia de la modernidad cinematográfica que pasa por el cuerpo del actor cuya imagen quedó fijada a la de Antoine Doinel: de ahí sale su corto Yo maté a Antoine Doinel. Prividera se suma a esos otros autores que batallaron en torno al ícono Leaud/Doinel.

"La modernidad no tendría nostalgia, no adoraba una imagen del pasado y odiaría mirarse en esa vieja juventud, como si estuviera viva medio siglo después. Porque siempre creyó que aún había un futuro posible, aún latiendo entre ruinas" dice la voz que narra en primera persona el corto de Prividera. No habla solo de la nouvelle vague, sino también del llamado "nuevo cine argentino" (el de los 90).

Este sábado vamos a ver Antoine y Colette de Truffaut junto con Yo maté a Antoine Doinel. En el contexto de las Historia(s) del cine de Godard. También vamos a proyectar Una vague nouvelle, el capítulo de Godard en el que se detiene a repensar el lugar que terminó ocupando la nueva ola francesa en la historia del cine. Poema ensayo, Une vague nouvelle puede oírse como una elegía por un futuro pretérito, una derrota generacional en la que Truffaut vuelve a ser nombrado como su amigo. Un ajuste de cuentas.




Pero ¿es admisible hablar de fracaso?

En un pasaje clave de Une vague nouvelle aparece un Godard ya maduro -todavía no anciano- conversando con una pareja de jóvenes:
Chico: Eso fue la nueva ola, la política de los autores: no los autores, sino las obras.
JLG: Su amigo tiene razón, señorita, primero los trabajos, luego los hombres.
Chica: Usted no tiene corazón, señor.
JLG: Podemos filmar el trabajo, señorita, no los corazones.
Chica: No sé, ahora son tiempos de desempleo, señor.
JLG: ¿Y quién está sin trabajo, señorita? Son tiempos en los que ha demasiadas manos pero no hay suficientes corazones, sí, tiempos sin corazón pero no sin trabajo. Cuando una época está enferma y no tiene trabajo para todas las manos es una nueva exhortación la que ella nos dirige a nosotros: la exhortación a trabajar con nuestros corazones en lugar de usar nuestras manos y todavía no conozco ninguna época en la que no haya trabajo para todos los corazones.


¿No hay en nuestra época de desempleo trabajo para todos los corazones?

miércoles, 6 de noviembre de 2019

El domingo después

La otra.-radio palpitando el final del macrismo, para escuchar clickeando acá 


Nuestro programa de radio ocupa un tiempo marginal en las semanas ordinarias (¿final del domingo? ¿principio del lunes?) pero se vuelve central los días de elecciones. Según el sistema electoral vigente, cada cuatro años hay entre cuatro y seis domingos con elecciones nacionales. De manera que en La otra.-radio llevamos desde 2006 como 20 noches electorales. Dadas las turbulencias de estos años, la mayoría de esas noches fueron dramáticas. Varias veces nos tocó llevar adelante el programa en medio de derrotas. Las peores fueron las de octubre y noviembre de 2015, derrotas dolorosas, que anticipaban el desastre que íbamos a vivir durante el macrismo.

Este que está terminando fue un año particularmente inquietante: durante la mayor parte del tiempo reinó la incertidumbre, siempre rozando la posibilidad. Empezó a despejarse la mañana en que Cristina anunció su precandidatura a vice en la fórmula encabezada por Alberto. A la noche siguiente hicimos un programa en el que empezamos a oler la victoria. Mientras el país entraba en un pleno desastre macrista, iba creciendo la posibilidad de terminar el año con un gobierno popular y macri afuera.

La esperanza se volvió estruendosa la noche del 11 de agosto, el momento en el que el país pegó un giro decisivo después de años de malas noticias. Nos sentimos seguros de que macri estaba acabado. Cuestión de aguantar meses horribles con expectativas buenas. Si uno se guía por la montaña rusa que sacude a la sociedad argentina, cada semana parece explotar una conmoción. Pero si la mirada no queda tan apegada a los tts o los zócalos, las tendecias son un poco más previsibles.

El macrismo empezó a caer justo después de ganar las elecciones de medio término en 2017. Ese resultado fue mal leído por el oficialismo saliente. En cambio, Cristina, la líder que el régimen se propuso destruir, leyó bien el resultado y a partir de ese momento empezó a afianzar su liderazgo.

El macrismo puede ser evaluado de distintas maneras: si uno considera que su fin estratégico era hiperendeudar la Argentina, bajar los salarios, subir la pobreza y el desempleo y destruir la industria nacional, puede decirse que fue una gestión exitosa. Pero si su objetivo era más ambicioso y quería aniquilar al kirchnerismo, destruir la organización de trabajadores y movimientos sociales, clausurar el diseño social del peronismo, imponer la flexibilización laboral y naturalizar la desigualdad, entonces el macrismo fracasó estrepitosamente.

Mi idea es que el fin estratégico del macrismo era el más ambicioso. En la recta final de su fracaso político logró una remontada que lo deja con una base social de derecha dura fidelizada, cuyo proyecto no logrado es un país en el que solo quepan 2/3 de la sociedad. Con el triunfo del Frente de Todos sigue prevaleciendo el proyecto que nos contiene a todos, incluso a los que nos quieren afuera. El camino será difícil por todo lo que el macrismo destruyó y por el poder de daño que las clases dominantes conservan. También porque en la segunda década del siglo el mundo giró netamente al espanto. Habrá que ver si este triunfo y el desquicio del modelo chileno no marcan un tope de la derecha al menos en nuestra región. El año lo terminamos con el macrismo fuera del gobierno y Piñera colgado de un hilo al otro lado de la cordillera.

Escribo diez días después de las elecciones, mientras esperamos la asunción de Alberto y Cristina. La noche del domingo de las elecciones yo lo sabía pero no pude articularlo de una manera clara en el contexto del programa.

Esa noche parte del staff de La otra veníamos de fiscalizar en una escuela de Burzaco. Nunca concebimos que cumplíamos con nuestro compromiso solo yendo a poner el voto y sentarnos a esperar los resultados por la tele. Pero también era parte de nuestro compromiso estar a la medianoche contando el resultado de la jornada electoral. Teníamos para relatar la mejor noticia de los últimos años. Pero el anochecer de un día agitado no nos permitió hacer un programa a la altura de semejante victoria. En las calles había fiesta. Yo estaba muy bien por el resultado pero el programa no funcó. Algunos me dijeron que estuvimos bien, otros que no, yo lo padecí. Por eso, la semana pasada no subí el audio al blog.

El domingo siguiente, ya más tranquilos, la alegría se fue asentando. Era nuestra oportunidad de alinear el programa con el momento que vivimos, una esperanza dispuesta a seguir trabajando, porque el cuidado del triunfo nos va a exigir más inteligencia y más energía. Es el ánimo del domingo después. Todos estos años de pelear con los dientes apretados no fueron al pedo: no nos han vencido, la tarea sigue.

Una manera de agasajarnos es hacer un programa de radio con cosas que nos gustan mucho: además de pasar en limpio estas ideas, nos dedicamos a saborear música hermosa. Uno, clásico imbatible: Abbey Road, en su notable edición del 50° aniversario. El otro, no tan célebre, lleva ¡solo! 30 años desde su edición, Songs for Drella, delicadísimo tributo de Lou Reed y John Cale a Andy Warhol cuando él murió, el querido y odiado amigo y mentor de ambos, .

Después de hacer el programa del domingo me dediqué a revisitarlo como oyente. Lo disfruté de punta a punta.

El otro, el del domingo del triunfo, no volveré a escucharlo. Será un episodio perdido, una pieza que falta. Te lo debo.


Maxi Diomedi, mi amigo y compañero de La otra, escribió en su muro de Facebook hace unos días:

"A partir del 10 de diciembre voy a cambiar mi foto de portada. La sacó y publicó la Revista Anfibia en febrero de 2016 para ilustrar una nota por los despidos de les trabajadores de la Cultura. Eran las primeras plazas y les compañeres de distintos ministerios eran despedides como moscas. Si miro bien, además de Sofia Grenada, se ve a Luciana Jury (a quien encontramos hace un ratito, afónica, volviendo de Chacarita), el bajista Marcelo Torres, el músico Goyo Grasso y un montón de caras con las que nos cruzamos en estos años de desazón. Creo que a esa foto la dejaba ahí como un modo de no olvidar desde dónde partimos. No olvidar aquellas plazas donde estábamos les que intuíamos que esto podía ser lo peor que le iba a pasar a la democracia argentina. Y lo fue. De aquel verano a la unidad pasó mucha agua bajo el puente. Ahora, con el resultado puesto y el 40 por ciento de argentines que votaron (otra vez) un proyecto de hambre y gatillo al pobre, se hace más visible lo necesario que era la unidad. Con lo imperfecta que es, los sapos que tragamos y lo que seguramente vamos a putear, pero -está a la vista- era imprescindible. Y desde la más lúcida al que menos votos aportó, todes pusieron su playa o su granito. Lamento que la mitad de Bahía Blanca y Buenos Aires sigan empecinados en mirar su propio ombligo y se crean una raza superior. Igual festejamos. Ahora a arremangarse".




Vos nunca me das tu dinero
solo me das esos papeles raros
y en medio de las negociaciones te quebrás.
Yo nunca te doy mi número
solo te doy mi situación
y en medio de la investigación me quiebro.
Salgo del colegio, no queda plata
no veo futuro ni pago el alquiler
todo el dinero se fue, no tengo donde ir.
Los empleados despedidos
El lunes a la mañana de vuelta
camión amarillo y lento, no tengo donde ir
Pero ¡oh, esta mágica sensación
de no tener adonde ir!
Un dulce sueño
tomá las valijas y subí a la limusina
pronto estaremos lejos de acá.
Apretá el acelerador y secate las lágrimas
Un dulce sueño hoy se hizo realidad
se hizo realidad
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo.

Andy, soy yo, no te vi en mucho tiempo
ojalá te hubiera hablado más cuando estabas vivo
pensé que estabas seguro de vos mismo cuando actuaste con timidez.
Hola, soy yo
Realmente te extraño, realmente extraño tu espíritu
no escuché ideas así en mucho, mucho tiempo
me encantaba verte dibujar y pintar
pero cuando te vi por última vez, me di vuelta.
Cuando Billy Name estaba enfermo y encerrado en su habitación
me pediste speed, pensé que era para vos
lamento si dudé de tu buen corazón
las cosas siempre parecen terminar antes de empezar.
Hola, soy yo, tu exposición estuvo genial
tu vaca pintada sobre papel y tus almohadas flotantes plateadas
ojalá te hubiera prestado más atención cuando se rieron de vos.
Hola, soy yo
"Disparan a un artista pop" decía el titular
"¿el tiroteo fue un simulacro? ¿Warhol está realmente muerto?"
Te dedican menos tiempo por robar un auto:
recuerdo haberlo pensado cuando escuché mi propio disco en un bar.
Realmente te odiaron, ahora todo eso cambió.
Pero tengo algunos resentimientos que nunca se borran
me golpeaste donde dolía, no me causó gracia.
Tu diario no es un epitafio digno,
En fin, Andy, supongo que ahora tenemos que irnos
ojalá te guste este pequeño show
sé que llega tarde, pero es la única forma que conozco.
Hola, soy yo
Buenas noches, Andy
Adiós, Andy.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Investigaciones privadas


Es un misterio para mí, el juego comienza
con la tarifa habitual más las expensas
la información confidencial figura en un diario
esta es mi investigación, no es pública.

Estoy revisando los informes, sacándoles el polvo
podés encontrar cualquier cosa en este tipo de trabajo
alevosía y traición, siempre es una excusa para eso
y cuando encuentro la razón igual no puedo acostumbrarme.

¿Y qué es lo que te queda al final del día?
¿y qué tenés que descartar?
Una botella de whisky y una sarta de mentiras
las persianas bajas y un dolor en los ojos
marcado de por vida, sin indemnización
investigaciones privadas.


domingo, 3 de noviembre de 2019

El problema con los clasicistas

Hoy 12 de la noche en La otra.-radio. FM 89,3. Radio Gráfica. Online acá


El problema con un clasicista es que mira un árbol
y eso es todo lo que ve, entonces pinta un árbol.
El problema con un clasicista es que mira al cielo
y no pregunta por qué, sólo pinta un cielo.

El problema con un impresionista es que mira un tronco
y no sabe quién es él, el que mira fijamente al tronco
y los recuerdos surrealistas son demasiado amorfos y vanidosos
mientras que esos pintores machos del centro sólo son alcohólicos.

El problema con los impresionistas
ese el problema con los impresionistas.

El problema con las personalidades
es que están demasiado obsesionadas con el estilo
es demasiado personal, están enamorados de su propia astucia
son como los inmigrantes ilegales tratando de conseguir un mango
manejan un carro gitano pero creen que es un avión.
Ese es el problema con las personalidades.

Me gustan los pibes colgados del centro que pintan paredes y trenes
me gusta su falta de training, su técnica primitiva
creo que a veces te arruina pasar mucho tiempo en la escuela
creo que a veces te arruina tener miedo a que te tomen por tonto.
Ese es el problema con los clasicistas.

Serú Girán 2019: No se inunda más


Parece que los muchachos (?) de Serú Girán recuperaron el catálogo de su discografía en la extinta discográfica Music Hall y ahora Pedro Aznar está trabajando en remasterizar La Grasa de las Capitales para editar pronto una edición que suene, a 40 años de la primera vez, como nunca se escuchó.

En el video de abajo se ve a los tres Serú vivos juntándose a hacer por primera vez la escucha comparada de las anteriores versiones y de la remasterización que ahora hace Pedro con un ingeniero de sonido que podría ser el nieto de ellos. Ya llegará el momento de apreciar el resultado, pero por ahora grabaron el encuentro y la primera escucha con un celular, con las reacciones espontáneas de Charly y David ante el trabajo hecho por Pedro.

Es muy divertido ver a los tres Serú hoy juntos escuchando las tres versiones de La Grasa, más allá de que la grabación en celular no permite apreciar adecuadamente las diferencias entre la versión mala (CD), la regular (vinilo) y el remáster 2019 (la óptima). Para eso habrá que esperar a que salga el disco entero remasterizado y escucharlo y disfrutarlo cada uno en su casa, lo que seguro será alucinante. 

Pero lo gracioso es ver la actitud espontánea de cada uno de ellos ante esta primera escucha: la obsesividad de Pedro ante los detalles técnicos, que lo vuelven muy hinchapelotas al querer comparar a cada rato las diferencias; el asombro de David ante lo bien que suena el remaster; y la actitud de Charly, que parece no estar muy deslumbrado ante el detallismo de Aznar. Charly se engancha siempre con las canciones, en cualquiera de sus versiones, escucha la composición y se muestra igualmente copado ante la versión supuestamente mala, la regular y la muy buena. Lo que él quiere es escuchar la canción entera y no las continuas interrupciones que hace Pedro para comparar los progresos técnicos. Efectivamente, el remáster debe sonar de puta madre, pero Charly solo presta atención a la canción, la estructura y su sentido. Cuando hace comentarios siempre son muy corrosivos, poco respetuosos de las cuestiones técnicas y muy seguro de la integridad artística de la música. 

Hay fetichismo técnico en Aznar y hay fe en la música en Charly. 

Los momentos culminantes son dos:

1- Cuando antes de ponerse a escuchar las distintas versiones, David le dice a Charly: "¿Y vos qué pensás, negro, de todo esto... ¡que viva Serú Girán". Y Charly responde con una secuencia de frases terribles: primero "¡que viva Serú, porque nunca murió!". David acota: "Es verdad, nunca nos separamos". Y al toque Charly dice: "Serú nació muerto". Con la autoridad que solo puede tener el que craneó esta maravilla.

2- Más adelante, cuando se escucha a los Serú originales cantando "¡No se banca más!" al Charly actual se le ocurre decir "¡No se inunda más!". Ocurrencia genial que los otros dos no festejan.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Lo último que escuché es que se iba por el desagüe


Me desperté con una sensación que no podía soportar
Me desperté con una sensación que no podía soportar
Me desperté con una sensación que no podía soportar
Me desperté con una (no podía)


Tirado a la basura
Nadando por la cuneta
Nadando por la cuneta
Tragado
Tragado por la ciudad
Por la ciudad, por la ciudad.


Humanos del tamaño de ratas
La oportunidad se quiebra, tartamudea
Toma solo un minuto
Y lo toma, y lo toma
Y lo toma, y lo toma.


Me desperté con una sensación que no puedo soportar
Me desperté con una sensación que no puedo soportar
Me desperté con una sensación que no puedo soportar
Me desperté con una sensación que no puedo soportar


Caminando con tacones altos
Se te rompen tus tacones altos
Tratando de escapar
(me desperté con un sentimiento que no podía soportar),