lunes, 27 de febrero de 2017

Daer, Acu√Īa y Schmid interpretan "Lo dudo"

La c√ļpula cegetista se pelea por ver qui√©n es el m√°s buch√≥n del gato. Columna pol√≠tica de anoche en La otra.-radio, para escuchar clickeando ac√° 



El Tr√≠o que mantiene en hibernaci√≥n a la CGT, Daer, Schmid y Acu√Īa, no quieren que la marcha que convocaron para el lunes que viene (a rega√Īadientes, por presi√≥n de las CGT Regionales, la Corriente Sindical Federal y las bases de todo el pa√≠s) se politice. Por eso, la semana pasada se estuvieron reuniendo con la UCR y el FR, que son la antipol√≠tica. En cambio, recibieron con notorio disgusto la declaraci√≥n de Cristina, invitando a sus partidarios a que apoyen a los trabajadores y trabajadoras que marchan el lunes, en lugar de ir a apoyarla a ella en Comodoro Py cuando est√© respondiendo a la citaci√≥n de Bonad√≠o. La verdad, es una verg√ľenza que una pol√≠tica se meta en asuntos que son de exclusiva incumbencia de la buurocracia sindical, que tan bien ha defendido los intereses de los trabajadores durante los √ļltimos 15 meses.

Clickeando acá pueden escuchar mi columna política de anoche en La otra.-radio, donde me explayo sobre Los Panchos en vivo.

Moonlight



No vi la ceremonia de entrega del Oscar porque no veo la ceremonia de entrega de los Oscars. Me parece aburrida. Adem√°s me dej√© convencer por la idea de que iba a ganar La la land, una pel√≠cula muy mediocre a la que las nominaciones de la propia Academia convirtieron en un acontecimiento. No es que sea muy mala: es que no tiene ninguna importancia, La la land no da ni siquiera para discutir. Pero ayer a la tarde tuiti√© que si hubiera justicia, tendr√≠an que ganar Moonlight o Hell or high water. Me gustan mucho las dos y ya me resultaba raro que dos pel√≠culas tan estimables llegaran a ser nominadas. Como sea, el premio del Oscar no tiene significado art√≠stico. Es un evento de la industria.

Respecto de Hell or high water (estrenada acá como Sin nada que perder), de David Mackenzie, creo que no se llevó nada. Igualmente es una película notable, buena de punta a punta, de una inteligencia y una elegancia muy difícil de encontrar hoy en el cine americano. Todavía no escribí sobre ella, pero hay que apurarse a verla porque ahora, sin la expectativa del premio, probablemente dure poco en cartel. Estaré escribiendo en los próximos días.

Moonlight (que ac√° se estren√≥ como Luz de luna) tiene todas mis simpat√≠as por razones est√©ticas y pol√≠ticas que explico m√°s abajo. Quiz√°s no sea tan perfecta de punta a punta como me resulta Hell or high water. Pero esa irregularidad justamente me parece que le otorga un inter√©s. Digamos: si Barry Jenkins sigue por el camino de la √ļltima media hora de su pel√≠cula, hay que esperar grandes cosas de √©l. Pero en Hollywood nunca se sabe: es un antro especialmente dedicado a arruinar carreras promisorias.

El papel√≥n de la entrega de anoche, donde anuncia el triunfo de La la land es entre pat√©tico y gracioso. Pero ese momento de zozobra en el que se dan cuenta de que hicieron subir al equipo de la pel√≠cula equivocada le dio a la ceremonia, usualmente muy careta, un toque de humanidad. Quiz√°, en este √°mbito, esta gaffe sea lo m√°s interesante que pas√≥ en muchos a√Īos.



En fin, ac√° va mi comentario sobre Moonlight:

[Atención: este texto está lleno de spoilers. Recomiendo la película y vuelvan a leerlo]

Son varios los peque√Īos detalles que me gustan de Luz de luna, pero lo que termina inclinando mi balanza es su capacidad de crecimiento: Moonlight es, algo raro en el cine actual, una pel√≠cula que va de menos a m√°s. Su √ļltima media hora es lo mejor de la pel√≠cula. Y eso hace que uno salga del cine finalmente convencido. Dividida en tres partes que marcan los tres momentos del crecimiento del protagonista: su infancia (lo llaman Little y as√≠ es como se titula esta parte); su adolescencia (Chirom es su nombre real y as√≠ se titula la segunda); y su juventud (Black, el nombre que antes le puso su best friend Kevin, ser√° la identidad que adopte al dejar de ser chico; y tambi√©n el t√≠tulo de la tercera parte), hay algo que se juega en c√≥mo el personaje es nombrado por los otros. Sus compa√Īeros de escuela lo llaman faggot, antes de que √©l tenga la posibilidad de preguntarse por su sexualidad. Kevin, en cambio, a veces le dice Chirom, a veces Black y otras nigger, lo que sorprende a Chirom. Sin saber del todo por qu√©, intuimos que hay algo subterr√°neo que se juega entre ellos dos al cambiarle el nombre.

La pel√≠cula parece ir ganando en misterio a medida que las etapas pasan. Su primera media hora es la m√°s convencional, sobreexplicada y conmiserativa. De ni√Īo, Little parece tener todas las fichas para transformarse en una v√≠ctima perfecta: negro, flacucho, temeroso, introvertido, hijo de una adicta, padre ausente, destinatario del bullying de sus compa√Īeros de escuela, matones, hom√≥fobos y despiadados, oprimido entre los oprimidos, √ļltimo orej√≥n del tarro, el patito feo.



Parecer√≠a que a los efectos de plantear un pacto con su espectador, Barry Jenkins tiene que concentrar en ese arranque todas las desgracias que puede sufrir su personaje para arrojar sobre √©l la crueldad del mundo. No es que esos primeros treinta minutos sean un desastre, hay toques de peque√Īa delicadeza que empiezan a transformar a Moonlight en otra cosa que un drama social que denuncia discriminaciones. Pero una descripci√≥n prosaica de las coordenadas sociales en las que se desenvolver√° la historia es la forma que elige el director para arrancar. As√≠, corre el riesgo de hacernos reforzar las im√°genes que consolidan nuestros prejuicios acerca de los seres d√©biles. Conociendo la tendencia dominante del cine norteamericano actual, uno podr√≠a presuponer que lo que resta de pel√≠cula no nos ahorrar√° sufrimiento por padecer.

Pero con "Chirom", la segunda parte, todo empieza a ganar otro vigor: el adolescente tiene su sue√Īo h√ļmedo y luego tendr√° su noche buena, la clave para impulsar la mutaci√≥n que vivir√° entre ser una v√≠ctima, descubrir la dimensi√≥n gozosa de su cuerpo y alzar la cabeza con orgullo en el contundente final de esta parte.

El √ļltimo cap√≠tulo, Black, es prodigioso en el manejo de las elipsis, el suspenso, la emoci√≥n pudorosa y la tensi√≥n rom√°ntica y er√≥tica que se juega en el reencuentro de los dos amigos, varios a√Īos despu√©s. Cuando empieza esta parte Chirom se ha convertido en Black, su cuerpo parece haber dejado atr√°s la vulnerabilidad que lo signaba en los cap√≠tulos anteriores. El patito feo es ahora un hermoso cisne negro. La sagacidad del director se juega en esa elipsis que permite una audaz decisi√≥n de casting que repercute en el sentido mismo de la pel√≠cula: el actor que hace de Chirom a los 27 cuesta ser identificado con los que lo encarnaron en los cap√≠tulos anteriores. Esta audacia muta no solo el f√≠sico del personaje, sino el modo de identificaci√≥n que tenemos con √©l. El poder de la narraci√≥n hace que primero vacilemos y luego aceptemos que se trata del mismo personaje. El hiato temporal genera un fuera de campo del que empieza a brotar un misterio. ¿Qu√© pas√≥ ac√°? Es notable que un personaje que hab√≠amos aceptado como la v√≠ctima con la que √≠bamos a sufrir ahora se nos vuelva misterioso. La misma reacci√≥n va a tener Kevin cuando lo vea. ¿Sos el mismo? Ese juego de desconocimiento/reconocimiento va a sostener la tensi√≥n que despliega cada plano de la √ļltima media hora. A diferencia de algunas decisiones formales un poco redundantes y convencionales que la pel√≠cula plante√≥ en su primer cap√≠tulo, ahora la direcci√≥n del relato queda en suspenso. Ni el espectador, ni Chirom, ni Kevin sabemos hacia d√≥nde se dirige la cosa, ni qui√©n es exactamente cada uno.



A esta altura se me ocurre que lo que yo percib√≠ como redundancia y previsibilidad en la primera media hora es la condici√≥n para que Jerkins subvierta el mecanismo de identificaci√≥n al llegar el tramo final de la pel√≠cula. Quiz√°s, aventuro, no sea solo una peque√Īa trampa narrativa, sino una astucia m√°s pol√≠tica, en la medida en que se propone producir un extra√Īamiento en nuestra mirada hacia una pel√≠cula que se supone cuenta la vida de un negro doblemente oprimido. Este giro imprevisto tambi√©n cambia el sentido de lo que se entiende por "final feliz". Por una vez esta felicidad no suena a un cierre, sino a una apertura, tambi√©n sutilmente pol√≠tica.

Lo mejor es que Moonlight replica la mutaci√≥n de su protagonista. ¿Puede una pel√≠cula que no empieza muy interesante ir mejorando a medida que avanza? No es lo que suele suceder: m√°s bien vemos pel√≠culas que tienen un planteo inicial prometedor que luego se va esfumando: se me ocurre el ejemplo de Boyhood de Linklater (una pel√≠cula que puede vincularse con Moonlight, para ver c√≥mo hace el camino inverso, en cuanto su inter√©s decrece). Es posible que en el cine industrial impere un criterio que dice que hay que conquistar al espectador en los primeros 15 minutos y, una vez logrado eso, el resto se hace solo, a golpes de efecto de edici√≥n. La pel√≠cula de Jenkins contradice esa regla: cuando la mayor√≠a de las pel√≠culas se van desinflando y defraudan la expectativa inicial, Moonlight nos reclama paciencia para que el patito feo se convierta en cisne. Y lo que empez√≥ como un film de denuncia social deviene una pel√≠cula de amor.

Ahora vacilo en pensar si el director se equivocó en la primera media hora o si esa era la forma necesaria para hacerme pensar en todas estas cosas.

domingo, 26 de febrero de 2017

Cristina llam√≥ a acompa√Īar a los trabajadores, no a apoyar al Tr√≠o Los Panchos: ni los necesita ni son trabajadores

Papelón de Juan Carlos Schmid en su twitter. Lo conversamos hoy a la 0:00 en FM 89,3, Radio Gráfica


Si van a la cuenta de twitter de Juan Carlos Schmid, puede ser que se les aclaren muchas cosas sobre la pol√≠tica argentina actual. Por si alguno no se acuerda, Schmid es uno de los integrantes del Tr√≠o Los Panchos que desde el 22 de agosto pasado viene conduciendo la catatonia de la CGT. Hasta ahora, el Tr√≠o Los Panchos parece rankear como la conducci√≥n m√°s entreguista de la historia: mientras aumenta el costo de vida y el gobierno y el empresariado despiden trabajadores con goce s√°dico, Los Panchos fueron un par de veces a la Mesa de Di√°logo por la Producci√≥n y el Trabajo, se retiraron con la promesa de una suspensi√≥n de despidos por tres meses que todo el mundo menos ellos sab√≠an que no se iba a cumplir y levantaron un paro general al que en septiembre hab√≠an convocado sin ponerle fecha. En noviembre convocaron a una movilizaci√≥n al Congreso con consignas opositoras, pidiendo la sanci√≥n de la Ley de Emergencia Social, para terminar en un pase de magia que transform√≥ esa movilizaci√≥n en un acto oficialista y antikirchnerista. El mismo Schmid dijo estas palabras que sonaron como m√ļsica para el gato: 

"Est√° claro que despu√©s de tres d√©cadas de democracia no ha habido macana y cagada que no hayamos cometido para que nos encontremos en esta situaci√≥n (...) yo no quiero poner el acento en un determinado tiempo (...) Esto que estoy diciendo ha sucedido en democracia, en personajes que en nombre del peronismo, en nombre de la rep√ļblica, en nombre de las instituciones, o en nombre de no s√© qu√© proyecto transformador lo que han hecho es saquear el patrimonio nacional, arrasar con las conquistas y multiplicar los pobres".

Es dif√≠cil imaginar de parte de un bur√≥crata sindical palabras m√°s funcionales al ajuste que el macrismo est√° perpetrando. La culpa no es de estos que reci√©n asumieron sino de los otros que estuvieron 12 a√Īos en nombre de no s√© qu√© proyecto transformador. Si me pongo insistente con este discurso, es porque me parece que como ning√ļn otro exhibe la impudicia entreguista de esta c√ļpula, la condici√≥n necesaria para que el macrismo haya gozado de 15 meses para destruir nuestro tejido social. 

Para coronar un a√Īo vergonzoso para la historia de la burocracia sindical, el Tr√≠o Los Panchos fue en diciembre a brindar con el gato a la quinta de olivos. Los despidos se acentuaron, la reactivaci√≥n econ√≥mica se posterga sin fecha, las tarifas aumentan, el gato pretende ponerle a las paritarias un tope del 17% y juega la carta de la flexibilizaci√≥n, para "bajar el costo laboral argentino" y "atraer inversiones productivas". O sea: m√°s hambre para el pueblo y m√°s guita para el Grupo Gato. Los cientos de miles de trabajadores que en estos meses se quedaron sin empleo ahora son variable de ajuste para negociar en condiciones defensivas frente al ataque del r√©gimen. Nada de esto hubiera sido posible sin la complicidad de Los Panchos, que le regalaron al macrismo un tiempo precioso para que la vulnerabilidad de la clase trabajadora aumente y su capacidad de resistencia al ajuste se debilite.

Hecho este prólogo, vamos a la cuenta de twitter de Schmid:


El integrante de Los Panchos retuitea una nota del diario La Naci√≥n que dice "La CGT se distancia de Cristina y busca despolitizar la marcha". Interesante por donde se lo mire: ¿la CGT es hablada por La Naci√≥n? ¿la CGT le da letra a La Naci√≥n? ¿o ni siquiera hace falta resolver el dilema ya que el Tr√≠o Los Panchos y La Naci√≥n forman parte de un mismo proyecto estrangulador del pueblo?

Pongamos en contexto: la reacci√≥n disgustada de La Naci√≥n/El Tr√≠o Los Panchos llega despu√©s de que Cristina se comunicara con el pueblo a trav√©s de las redes sociales con el siguiente mensaje: 

Hace unas semanas que mucha gente viene y me dice: “el 7 vamos a Comodoro Py.” Especialmente en estos √ļltimos d√≠as, por mi cumplea√Īos y el de N√©stor. Tantos y tantas se han acercado con el afecto de siempre y esa misma idea fija... Ayer, la entra√Īable Hebe convocando a movilizar con un video.
Miren... el 7 de marzo tienen que marchar todos y todas, pero junto a los trabajadores.
La gente est√° muy mal. No llega a fin de mes. Siguen despidiendo obreros y cerrando f√°bricas... Las facturas que llegan de luz, de agua y de gas se est√°n tornando impagables para muchos compatriotas... Cocheras, peajes, expensas, colegios, prepagas, transporte p√ļblico, precios imposibles en el s√ļper azotan los bolsillos de los argentinos.
Poner la energ√≠a y las ganas en Comodoro Py por una convocatoria m√°s de Bonad√≠o no vale la pena... Es muy grave lo que le est√° pasando al Pueblo argentino. Yo concurrir√©, como siempre, a la citaci√≥n de Bonad√≠o, a quien por los servicios prestados le cerraron los pedidos de juicio pol√≠tico en el Consejo de la Magistratura –es el juez m√°s cuestionado-.
Quiero darles las gracias por todas las muestras de preocupación, apoyo y afecto, pero en serio... no caigamos en la trampa. El 7, yo lo veo a Bonadío, pero por favor, ustedes hagan que el Gobierno vea al Pueblo. Marchen junto a los trabajadores y trabajadoras.
Los quiero mucho❤️
Cristina

Evidentemente esto le cay√≥ muy mal a la alianza pol√≠tica oficialista, de la que la conducci√≥n de la CGT y el diario La Naci√≥n forman parte. El 7 de agosto va a haber una movilizaci√≥n al ministerio de producci√≥n que las bases trabajadoras, los gremios m√°s combativos (fundamentalmente la Corriente Sindical Federal) y las regionales provinciales le sacaron a Los Panchos a rega√Īadientes. Los Panchos pusieron otra vez un paro general sin fecha, para seguirle dando al gobierno aire para que avancen los despidos y las paritarias se negocien bajo amenaza para arreglar a la baja o perder el trabajo, mientras llegan a todas las casas las facturas con un nuevo tarifazo. Por eso, junto con la movilizaci√≥n de los trabajadores y para intentar obturar la visibilidad del acontecimiento, Bonad√≠o cit√≥ para ese mismo d√≠a a Cristina a Comodoro Py. La idea del r√©gimen, al que Los Panchos responden con su habitual servicialidad, es que la protesta pasara desapercibida y el kirchnerismo acudiera en masa a los tribunales de Retiro, con gran despliegue de c√°maras y cientos de agentes de Gendarmer√≠a, en una situaci√≥n que nadie explica mejor que este dibujo de Lucas Fulanito:


Los Panchos esta semana se reunieron con algunos integrantes de la alianza gobernante, como la UCR y el Frente Renovador, para pedirles el apoyo pol√≠tico para que la movilizaci√≥n del 7 sea amplia y pluralista y "no se tome como una maniobra destituyente". Por lo visto, eso no signific√≥ para Los Panchos un gesto de politizaci√≥n. La idea era aislar al kirchnerismo y mostrarse abiertos con los que le aportaron los votos a todas las leyes y decretos predadores de los 15 meses del r√©gimen. No olvidar que la propia CGT apoy√≥ la Ley de ART que inicia de hecho la flexibilizaci√≥n laboral, ley que cont√≥ con el voto de la UCR y el cu√≥rum y la abstenci√≥n del massismo. Pero que Cristina les pida a sus militantes que se junten en esa marcha con el pueblo y que desistan de ir a acompa√Īarla al show medi√°tico de Bonad√≠o (con amenaza de detenci√≥n pendiente) bast√≥ para que Los Panchos mostraran el alineamiento sin fisuras que pretenden lograr entre la CGT y el r√©gimen.

M√°s tuits de Schmid:


Curioso: Schmid, secretario general del Sindicaro de Personal Embarcado de Dragado Y Balizamiento coincide en todos los conceptos... consigo mismo.

Lo interesante son las respuestas al tuit, que reproduzco en el orden en que aparecen sin cortar ni una sola:


La elocuencia de los comentarios que Schmid cosecha en su cuenta de twitter me exime de caracterizar su posici√≥n. Solo quiero resaltar que puse todos los tuits Schmd mereci√≥ y que no hay absolutamente ninguno que reivindique su posici√≥n (perd√≥n: hay uno o quiz√°s dos que con muy buena voluntad podr√≠an interpretarse como un tibio apoyo al Pancho Dragado). Esto habla del grado de popularidad de Los Panchos. Su posici√≥n pol√≠tica es muy bien expresada por el diario La Naci√≥n pero se desintegra al contacto con el aire. Solo agrego un enunciado: los trabajadores para resistir el embate de este r√©gimen hambreador necesitamos todos los apoyos que quieran sumarse. Si Schmid dice otra cosa, es porque no est√° con los intereses de los trabajadores y quiere conducirlos a una trampa mortal.

Para terminar este post, que es una creación colectiva, me gustan estos párrafos que leí en el blog Nestornautas:

AMPLITUDES, SECTARISMO Y "POLITIZACIONES"


El mismo d√≠a se reun√≠a el peronismo bonaerense en la quinta de San Vicente donde descansan los restos de Per√≥n, para conmemorar el triunfo electoral del 24 de febrero de 1946, y para producir √©ste documento cuya lectura recomendamos; en el que realizan un crudo diagn√≥stico de la realidad nacional, reivindican los gobiernos de N√©stor y Cristina y reclaman por el cese de la persecuci√≥n judicial a ella, y la libertad de Milagro Sala, entre otras cuestiones.

Mientras eso pasaba Daer (del consejo directivo de la CGT) pidió "no politizar la protesta" del 7 de marzo: Daer, diputado del Frente Renovador que viene de apoyar la ley de ART impulsada por el gobierno de Macri, pide no politizar una protesta contra los efectos de las políticas de ese gobierno; y para la que pidieron apoyo a los principales partidos políticos: el PJ, el socialismo, el propio massismo y hasta la UCR; con cuyas autoridades se reunieron en estos días.

Y al parecer, no les molestó el previsible rechazo de los radicales a apoyar la protesta (al fin y al cabo son oficialistas), tanto como les molesta el apoyo de Cristina; como a Schmid (ver imagen de apertura), que dice que no lo necesitan.

A ver como explican ahora esta actitud de la conducción de la CGT los "autocríticos" que dicen que el kirchnerismo es sectario, se encierra y sí mismo y no busca ni concita nuevos apoyos fuera de los que ya tiene.

Porque al contrario de lo que dice Schmid, todo indica que los trabajadores necesitan apoyos y muchos para defender sus derechos, todos los que puedan conseguir. De hecho, muchos de ellos hubieran necesitado mucho antes m√°s apoyo de los dirigentes de la CGT, que siguen sin ponerle fecha cierta al postergado paro general.

A menos que esos dirigentes estén buscando otra cosa y no defender los derechos de los trabajadores; y que "no politizar" la protesta signifique que no la capitalice electoralmente el kirchnerismo, con lo que cabe preguntarse si la razón de la molestia es que Cristina (que se opuso de plano a las políticas de Macri, desde el primer día del gobierno de "Cambiemos") les estaría escupiendo un asado que preparaban para Massa. (Completo acá)

viernes, 24 de febrero de 2017

El Fulgor, la próxima película de Marco Berger y Martín Farina, los realizadores de Taekwondo

La otra.-radio, para escuchar clickeando ac√° y Taekwondo online



El domingo en La otra estuvieron cuatro integrantes de la película Taekwondo: sus directores Marco Berger y Martín Farina (que también forma parte del staff de La otra) y los actores Lucas Papa y Gastón Re.

Ellos est√°n preparando una nueva pel√≠cula, El fulgor, un documental sobre el carnaval de Gualeguaych√ļ, pero mostrado desde una perspectiva infrecuente: precisamente desde un punto de vista en el que este equipo se especializ√≥ en sus pel√≠culas recientes.

"Es un documental sobre los hombres del Carnaval de Gualeguaych√ļ -dice Marco Berger-, b√°sicamente. Yo hace algunos a√Īos fui a Gualeguaych√ļ y me impresion√≥ mucho el comportamiento de los hombres heterosexuales, como el macho de pueblo, que en el contexto del carnaval se maquillan, se llenan de purpurina, se ponen muchas lentejuelas, se ponen sungas apretadas y se exhiben como si fuera en un mercado de carne frente a todo el mundo y las mujeres se enloquecen, como una especie de striper popular, que el resto del a√Īo no, y en ese contexto no tiene que ver con el cl√°sico chiste que har√≠an personas que vienen de otro lugar, que dir√≠an: 'putos, ¿estos maricones por qu√© se visten as√≠?'; sino que es una cuesti√≥n de la idioscincracia del lugar. Los hombres est√°n autorizados a mostrarse casi en pelotas. Y de ah√≠ sale mi idea de convocarlo a Mart√≠n para hacer un documental sobre eso. Es algo propio de Gualeguaych√ļ. Lo llamativo es el vedetismo que nace en ellos. Porque la exhibici√≥n del cuerpo femenino no resulta rara, en todos los pueblos est√° naturalizada: la reina del caracol, o la reina del pejerrey, siempre hay una mujer expuesta f√≠sicamente. Ac√° lo venden con el cuerpo femenino, pero cuando vas es 50 y 50. Y el detr√°s de escena que nosotros filmamos es de vedetismo, de ego, de m√ļsculo, de tomar sol y del hombre como objeto de deseo, que es algo que siempre me interesa a m√≠ trabajar en mis pel√≠culas.

Y Martín Farina agrega: "Yo entiendo que hay un momento en que se produce en ellos ese efecto. Me ha tocado pasar por la pasarela, con la acreditación de prensa para filmar, y hay un momento que los predispone, porque ellos son tocados, agarrados, besados, hay una horda en la tribuna de excitación...".

Pregunta: ¿Pero los tocan las chicas, o tambi√©n los hombres?

"En ese momento son las chicas -dice Martín, pero teníamos una hipótesis sobre el comportamiento de ellos para consigo mismos que pudimos comprobar: ellos arrastran una vida de pueblo, se fueron a vivir a la ciudad, y a propósito del carnaval, se pueden juntar cuatro o cinco amigos en un departamento y se genera un vínculo corporal y afectivo. Es una declaración de principios: el carnaval es entre amigos, y hay un erotismo que para mí es más infantil, pero que también tiene algo de la seducción que se puede trasladar a una relación de pareja".

Marco Berger y Mart√≠n Farina ya vienen indagando la mirada homoer√≥tica en sus pel√≠culas; Marco desde sus cortos iniciales y en todos sus largos: Plan B, Ausente, Hawaii y Mariposa; Mart√≠n especialmente en Fulboy, el documental que muestra la intimidad de un equipo de f√ļtbol, los vestuarios, las concentraciones, las conversaciones en los momentos de aislamiento o en una habitaci√≥n de hotel. En Fulboy Marco colabor√≥ en el dise√Īo del montaje de la pel√≠cula. En Taekwondo ambos convergieron en una ficci√≥n que tiene algo de los dos: un grupo de muchachos que pasan unos d√≠as en una quinta, mientras surge el homoerotismo que puede ser usual en el mundo varonil; pero donde pasa algo m√°s, porque entre dos de los muchachos del grupo el deseo va a aflorar de una forma m√°s expl√≠cita, como romance. Dos de los actores de Taekwondo, Lucas Papa y Gast√≥n Re, se van a incorporar al proyecto de El Fulgor: Lucas como asistente de producci√≥n, detr√°s de c√°mara, y Gast√≥n interviniendo en la situaci√≥n del carnaval, como el intruso venido de Buenos Aires que se suma al grupo a prop√≥sito de la realizaci√≥n de la pel√≠cula, que de esta forma podr√≠a reflexionar sobre su propio dispositivo documental/ficcional/experimental.

Si escuchan el audio del programa (ac√°) se van a enterar de m√°s detalles de El Fulgor. Tambi√©n hablamos de los escollos que pueden encontrar algunos actores en el momento de jugar escenas de encuentro homosexual: ¿por qu√© a veces resulta m√°s f√°cil encarnar a un personaje que mata a un hombre antes que uno que besa a un hombre?

Y de paso, en este link pueden ver Taekwondo, la pel√≠cula completa que re√ļne a nuestros invitados del domingo pasado.

Ya ves, amanece otra vez: Random


Ah√≠ lo tengo a Charly en mi habitaci√≥n otra vez, como cuando yo ten√≠a 16, escuchando su nuevo disco. Cuando casi todo el siglo xx se ha ido. Y pr√°cticamente todos se han convertido en posters o estaciones de subte o discos tributos o cirques de soleil, ahora que los muertos est√°n de moda.  √Čl y yo todav√≠a palpitando juntos en la misma ciudad, ¿raro, no? Est√° √©l habl√°ndome y yo escuch√°ndolo. A esta altura ya no podr√© dejarlo atr√°s. Es parte de m√≠, indefectiblemente. No morir√° mientras est√© haciendo discos o, al menos yo est√©, no morir√°, lo que sea que pase despu√©s.

El disco Random no es un testamento ni nada por el estilo. Es un gran regreso, imperfecto y vivo. Charly dispuesto a ejercer su rol de musicalizar la vida de los argentinos, tres, cuatro, cinco, generaciones. En eso, soy uno m√°s. Una √©poca cre√≠ que era √©l y yo los √ļnicos que nos d√°bamos cuenta. Otras veces √©ramos un partido, una minor√≠a intensa. Hoy no pretendo poseer ya ninguna particularidad: es de demasiada gente, muy de todos.


Este reencuentro tiene un sabor especial. El nos asust√≥ al final de un a√Īo horrendo donde est√°bamos entregados a recibir noticias horribles en las madrugadas tuiteras, la peor manera de enterarse de lo malo. Deja, twitter boludo, ya no me cuentes m√°s. Ya parec√≠a una fatalidad inevitable perder y seguir perdiendo en un a√Īo en el que lo hab√≠amos perdido a casi todos y casi todo.

Pero en la ma√Īana de la fecha, cuando empieza mi noche, est√° Charly en mi habitaci√≥n poni√©ndole a mi jornada canciones nuevas. Est√°n sonando ahora, cuando todav√≠a no me hace falta calcular si est√° arriba de Kill Gill o de Rock & Roll Yo, pero abajo de La hija de la l√°grima o  Influencia, o si en este tema hay citas a "Be muy baby", a Chopin, a "Locomotion" o a "Ojos de v√≠deo tape". Este tipo de trivia me es un poco ajena en la intimidad que compartimos en mi cuarto. Cuando pasa esto, cu√°nto hace que ni pasaba, un disco de √©l con todas canciones nuevas, sin refritos, due√Īo de su imperio, con sus melod√≠as infantiles y sus bater√≠as met√°licas y sus teclados antiguos, sus acordes en redondas ligadas y su tierno sarcasmo y su convicci√≥n de que nunca va a dejar de estar en los cimientos de la Naci√≥n Argentina. 

¿Puede un m√ļsico cambiar la historia de un pa√≠s? Charly la cambi√≥. Estuvo en la Casa Rosada, rompiendo la guitarra ante una mirada algo aterrorizada de Cristina, sabiendo que todo estaba bien puesto, en el Sal√≥n Blanco, pregunt√°ndole a los aplaudidores si tambi√©n eran peronistas como lo hab√≠an sido con nemem, y estuvo con el otro charly en olivos en agradecimiento porque lo banc√≥ en un momento fulero, igual que palito, con √©l, quien tambi√©n estuvo. Gente cuya necesidad hist√≥rica se justifica por haber facilitado que Charly zafara. O el haber estado con Tato, Roberto Gal√°n, Mariano Mores, Spinetta, Maradona, el general Viola, o haber sido el primero en decirle pelotudo a Lanata.

El disco es tan García como solo puede serlo él en el siglo xxi, como una voz que viene del xx y se nota en su fragilidad y en su mirada sarcástica, en el género de comedia, en la fuerza que tiene cuando muchos me decían que no tenía más fuerza. Su mirada de lo que lo rodea y de sí mismo no perdió gracia, gracias. Están las canciones, más prolijas, no hay nada tremendamente oscuro como "Andan" o desgarrador como "No importa" o "Cuando ya me empiece a quedar solo", ni está enojado como en 2007 ni mucho menos devastado como en 2008, ni con el chaleco químico de 2009/2010. Ni siquiera haciendo revisionismo de sus canciones inmortales como en 60 x 60 o en el Colón. Está para hacer canciones que nacen inmortales como "Lluvia": ya ves/ no te puedo dejar las cosas que quisiste tener/ ya ves/ amanece otra vez/ por eso es que hoy llovió/ me escapé/ una vez/ me metí en un cine sucio y vi/ como él bailaba/ en la lluvia, era/ una película gastada/ una película en color/ ya ves/ amanece en la lluvia/ te lo digo yo...

Si esta canci√≥n la escuch√© reci√©n hoy, ahora, mientras escribo, quiere decir que todav√≠a no est√° todo dicho. Ni tampoco esa rabia que met√≠a miedo hace 10 a√Īos. Digamos que Random es la vuelta aut√©ntica del tipo que viene por lo suyo. Una celebraci√≥n, en el fondo, de que los guerreros no se dan por vencidos ni a√ļn cuando parece que el hilo se cort√≥.

Me parecen muy buenas las canciones. Algunas ya son para siempre.

El sonido es limpio, cuidado, su fragilidad apuntalada por un dise√Īo de estudio astuto. Ya no autodestrucci√≥n saynomore.

Ya ves, amanece otra vez.

Oderbrecht, HSBC, BNP Paribas: el macrismo no investiga los crimenes econ√≥micos (¿o los encubre?)

Entrevista a Nicol√°s Macchione, del CIPCE, en La otra.-radio, para escuchar clickeando ac√°


El CIPCE (Centro de Investigaci√≥n y Prevenci√≥n de la Criminalidad Econ√≥mica) es una organizaci√≥n no gubernamental dedicada a impulsar pol√≠ticas de prevenci√≥n y persecuci√≥n de la criminalidad econ√≥mica, que pone un √©nfasis especial en los mecanismos de recuperaci√≥n de activos. Uno de sus objetivos principales es lograr que el dinero generado por la corrupci√≥n y la delincuencia econ√≥mica sea devuelto al Estado y utilizado para reparar el da√Īo social causado.

El concepto de criminalidad econ√≥mica es aplicado para remarcar la necesidad de que estos delitos "de guante blanco", muchas veces de car√°cter trasnacional y realizados a una escala multimillonaria, sean tratados como aut√©nticos cr√≠menes que lesionan el tejido social de una forma mucho m√°s da√Īina que cualquier delito simple. El CIPCE trabaja para que el da√Īo que la criminalidad econ√≥mica causa en las pol√≠ticas p√ļblicas sea no solo sancionado, sino que sus consecuencias logren alg√ļn modo de reparaci√≥n.

En los √ļltimos a√Īos, la lucha contra este tipo de delito hab√≠a alcanzado significativos avances en nuestro pa√≠s, a partir del impulso de organismos como la UIF (Unidad de investigaciones financieras) y la colaboraci√≥n del estado argentino con el GAFI
(Grupo de Acción Financiera Internacional). Pero el CIPCE ve con preocupación que a partir de la asunción del gobierno macrista se viene sosteniendo una política deliberada no solo de desmantelamiento de estas organizaciones de control, sino de deliberada obstaculización, cuando no de un uso avieso, destinado exclusivamente a perseguir opositores, mientras se obstruyen las investigaciones sobre presuntos crímenes cometidos por personajes ligados a la actual administración.

En diciembre √ļltimo, el CIPCE envi√≥ una nota al Presidente del GAFI, uno de los principales organismos mundiales dedicados a la prevenci√≥n del lavado de dinero. En la nota, el CIPCE mostr√≥ su preocupaci√≥n por el desempe√Īo actual del gobierno argentino. En primer lugar, objet√≥ que los familiares de funcionarios puedan adherirse al blanqueo de capitales dispuesto por el gobierno, ya que as√≠ el Poder Ejecutivo est√° otorgando una amnist√≠a por delitos econ√≥micos, cuando los legisladores lo hab√≠an prohibido esto expresamente.

Estas irregularidades se agravan cuando se analiza la actuación de la Unidad de Información Financiera en materia de delitos tributarios: el propio Presidente de la UIF, Mariano Federici dijo que era "entendible" que en la Argentina se cometieran delitos de evasión fiscal y fuga de divisas. Apoyó su posición en cuestiones culturales y políticas y criticó la decisión del GAFI, que había establecido que la evasión impositiva trasnacional era un delito precedente del lavado de dinero. Federici hizo estas definiciones durante una charla en la Universidad de Belgrano:

"La informalidad estuvo y est√° muy relacionada con lo que ha sido hasta ahora la incapacidad de aquellos que nos precedieron en el gobierno, durante varias d√©cadas, de crear las condiciones necesarias de confianza y estabilidad en la econom√≠a, de ejercer el poder con razonabilidad, de brindar servicios p√ļblicos de calidad a cambio de los impuestos y de manejar la cosa p√ļblica con dignidad y con integridad. Esta cuesti√≥n se ha visto exacerbada en las √ļltimas d√©cadas", dijo Federici para justificar la decisi√≥n de la UIF de relajar los controles sobre la evasi√≥n tributaria. Y agreg√≥: "Por eso es que la decisi√≥n de muchos ahorristas argentinos en a√Īos recientes de proteger su riqueza, de proteger sus ahorros bajo leyes m√°s seguras o en monedas m√°s estables, termina siendo una decisi√≥n en nuestro contexto entendible. Una decisi√≥n razonable tanto desde el punto de vista legal como econ√≥mico. A√ļn cuando esas pr√°cticas desde el punto de vista t√©cnico jur√≠dico terminaron posicionando a aquellas personas en situaci√≥n irregular frente a las autoridades impositivas".

Esta indulgencia del titular de la UIF respecto de los crímenes de evasión impositiva fue denunciada por el CIPCE ante el GAFI. El consentimiento de los delitos de evasión a gran escala se agrava en el contexto de otras políticas del macrismo, como la designación en cargos ministeriales de empresarios con conflictos de intereses, los despidos masivos de trabajadores, los recortes de funciones de la UIF, la interrupción de una Evaluación Nacional de Riesgo que la UIF debería hacer y la ausencia de investigaciones de la Oficina Anticorrupción sobre los presuntos delitos de corrupción del actual gobierno, mientras se inclina tendenciosamente a investigar solo a los opositores.

En 2014 Argentina había podido salir con muchos esfuerzos de las listas grises de países que no cumplen con sus obligaciones internacionales en prevención del lavado. Con las políticas que se están desarrollando actualmente, el CIPCE entiende que existe un claro riesgo de regresar a esa zona gris. Por eso solicitó al GAFI que intime al Poder Ejecutivo Argentino a que cumpla los estándares internacionales en materia de prevención del lavado de activos.

En nuestra √ļltima emisi√≥n de La otra.-radio, entrevistamos al abogado Nicol√°s Macchione, integrante del CIPCE y docente de la Universidad Nacional de C√≥rdoba. En la entrevista, Macchione se√Īala el desinter√©s de la actual UIF y la Oficina Anticorrupci√≥n en investigar (¿o acaso el inter√©s del gobierno en que no se investiguen) tres casos paradigm√°ticos de la criminalidad financiera: la causa por lavado de dinero contra el HSBC, el caso BNP-Paribas y las graves denuncias en el caso Oderbrecht en Brasil, que involucran al titular de la Agencia Federal de Investigaciones de Argentina, Gustavo Arribas, quien adem√°s es un viejo amigo y socio de macri en el negocio de compra-venta de jugadores. Este √ļltimo caso tiene un agravante: al ser imputado el jefe de la inteligencia estatal argentina, el sospechado Arribas cuenta con recursos extraordinarios para entorpecer la investigaci√≥n que lo incrimina. El abogado del CIPCE Nicol√°s Macchione nos explica la gravedad que significa que la UIF y la Oficina Anticorrupci√≥n, que deber√≠an tomar la iniciativa en la investigaci√≥n de este caso, se nieguen a aportar informaci√≥n al respecto.

Para escuchar la entrevista a Macchione en La otra.-radio del domingo, clickear ac√°.

El macrismo quiere vaciar las pol√≠ticas p√ļblicas por la memoria, la verdad y la justicia y contra los cr√≠menes de Lesa Humanidad


Contratos en la modalidad PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ver m√°s ac√°).

jueves, 23 de febrero de 2017

No lo siento


Ya hicimos nuestra propia carga
el aire est√° tan viciado, mis lagrimales secos
yo soy tan indigno como vos odi√°s que lo sea
y, cuando te agach√°s yo te veo triunfar
me gustaría decirte que lo siento, Aleppo
hay demasiado pl√°stico en mi maldita cabeza
si fuera de carne y hueso, me despertaría muerto
lo siento por mi padre, por lo que quería que fuera
lo siento por mi madre, por simular que me quería
pero no, no lo siento para nada.


miércoles, 22 de febrero de 2017

La tierra tiembla

Los cines posibles 8 - S√°bado 19:30 - Alvarez Thomas 1093



Cuando Italia ense√Ī√≥ al mundo que el cine pod√≠a ser otro: La tierra tiembla (Luchino Visconti, Italia, 1947/1948)



Luchino Visconti re√ļne varias condiciones que lo ponen en un lugar singular√≠simo en la historia del cine: proven√≠a de una familia de la m√°s alta aristocracia europea, ten√≠a el t√≠tulo nobiliario de Conde de Lonate Pozzolo, de Mil√°n. Adem√°s, como militante comunista, se involucr√≥ en la resistencia al fascismo integrando el Gruppo Azione Partigiana. Fue arrestado en 1944 por los fascistas y sentenciado a muerte por negarse a denunciar a los miembros de su grupo. Ayudado por los guardias, Visconti se escap√≥ de la c√°rcel. Para ese entonces ya hab√≠a dirigido su primer largo, Ossessione (1943), todav√≠a bajo el fascismo, una adaptaci√≥n de la novela negra norteamericana El cartero siempre llama dos veces de James Cain. Existe un acuerdo un√°nime en considerar a Ossessione la primera pel√≠cula neorrealista de la historia.



Curiosamente, la hizo un arist√≥crata homosexual que, gracias a su procedencia de clase, se hab√≠a vinculado desde muy joven al mundo de la √≥pera de Mil√°n. Tambi√©n hab√≠a sido, en los a√Īos 30, asistente del director franc√©s Jean Renoir. Todos estos links se notan en su cine: el compromiso pol√≠tico, el gusto refinado heredado por su extirpe, una sensibilidad af√≠n al decadentismo y un deseo del encuentro con el otro: el que viene de otra clase. En Visconti la lucha de clases asume connotaciones oper√≠sticas y er√≥ticas.

El neorrealismo constituye un quiebre en la historia del cine, la ruptura con el tipo de imágenes que se habían elaborado en Hollywood, pero también en la Cinecitta fascista, la UFA alemana y en el cine revolucionario soviético. Contra todos estos antecedentes, lo que el neorrealismo italiano hizo irrumpir es la huella involuntaria de lo real, más allá de toda manipulación teatral, lumínica, montajística o novelesca: las calles destruidas de la posguerra italiana, sus personas reales, no-actores, que llevaban en el cuerpo y en la cara las huellas sin maquillaje de la catástrofe y los conflictos irresueltos de la historia.



El neorrealismo es el comienzo del fin del clasicismo en el cine, la evidencia de que los sue√Īos no se pueden fabricar y lo real involuntario deja sus rastros en la im√°gen f√≠lmica. Esa camada de directores visionarios no quiso conciliar en la pantalla lo que en el mundo estaba quebrado porque comprendi√≥ que el cinemat√≥grafo es un dispositivo apto para abrirse a lo real y hacerlo obrar. Este quiebre marca el comienzo de la emancipaci√≥n del cine respecto de la narraci√≥n; las secuelas de esta ruptura que empez√≥ en el momento m√°s ruinoso y productivo de la postguerra todav√≠a no cesaron: Robert Bresson, Michelangelo Antonioni y la nouvelle vague son herederos de esa conmoci√≥n; el cine contempor√°neo, con cineastas tan distintos como Abbas Kiarostami, Hou Hsiao Hsien o los hermanos Dardenne, sigue atento a esa inquietud de lo real que filmaron primero los italianos.



La tierra tiembla es un proyecto que Visconti hizo por encargo del Partido Comunista. El "Episodio del mar", el √ļnico que qued√≥, aspiraba ser la primera parte de una trilog√≠a sobre las clases oprimidas y sus perspectivas de liberaci√≥n. Pero la pel√≠cula fue un fracaso comercial debido sobre todo al dialecto siciliano hablado por sus personajes que Visconti se empe√Ī√≥ en respetar, algo a lo que el p√ļblico italiano no estaba acostumbrado. El lugar de Visconti con La tierra tiembla en esta ruptura es parad√≥jico: su manera de moverse en un terreno al que no pertenec√≠a -el mundo arcaico de los pescadores pobres de Sicilia, cuya cultura se ve√≠a amenazada por la corrosi√≥n capitalista- es el de un militante que quiere denunciar la injusticia social, pero tambi√©n un regisseur que compone una puesta monumental con la magnificencia que le regala el paisaje mar√≠timo y la belleza curtida de los pescadores. Por eso, La tierra tiembla es una obra √ļnica en la historia del cine y tambi√©n en la de su autor. A partir de ella, Visconti se ir√≠a proyectando m√°s all√° del neorrealismo, hacia el goce tan√°tico del decadentismo de su propia clase. El melodrama de gran estilo ser√≠a su estaci√≥n final.


lunes, 20 de febrero de 2017

Todav√≠a no se sabe si en marzo la CGT convoca a un paro, pero ya hay acuerdo con el Justicialismo para... ¿qu√©?

Alberto Roberti, Chino Navarro, Emilio P√©rsico, Diego Bossio y todos los compa√Īeros


Anoche me puse a ver un debate pol√≠tico en un canal de cable. Hab√≠a representantes de diversos partidos, entre ellos una chica del PRO que repet√≠a el manual de respuestas redactadas por Dur√°n Barba. Tambi√©n estaba Myriam Bregman con esa capacidad que tiene de trasmitir ideas sensatas de manera simple y su coherencia ideol√≥gica. Y hab√≠a un "representante de los trabajadores". Alberto Roberti, Secretario General de la Federaci√≥n Argentina Sindical del Petr√≥leo, Gas y Biocombustibles, integrante de la CGT. Diputado nacional. ¿De qu√© partido? No me pidan precisiones. En su p√°gina web dice: "Justicialista". Le tengo que creer. Consulto a algunos compa√Īeros que tienen una informaci√≥n m√°s precisa que la m√≠a y me dicen que lleg√≥ con la boleta del Frente Renovador (menos mal, pienso), pero ahora integra el bloque comandado por Diego Bossio. 

Algunos datos relevantes: Roberti es el sindicalista que no opuso resistencia al convenio de flexibilizaci√≥n laboral firmado por los petroleros de Vaca Muerta, conducidos por Guillermo "Caballo" Pereyra, l√≠der del Sindicato de Petr√≥leo y Gas Privado de Neuqu√©n, R√≠o Negro y La Pampa. Este convenio es propuesto por el macrismo como una avanzada para ir hacia una flexibilizaci√≥n laboral generalizada y bajar "el costo laboral argentino". 

Roberti, el sindicalista, es uno de los 10 diputados m√°s ricos de la C√°mara. Triplic√≥ su fortuna en un a√Īo: en julio pasado ascend√≠a a $14.038.211,61; tuvo un incremento patrimonial del 205%. Ahora debe tener unos cuantos pesos m√°s, dada su gran capacidad de ahorro. Roberti cobra 110 mil pesos mensuales de la Federaci√≥n Petrolera y 91 mil pesos que le corresponden como diputado (m√°s adicionales). Es mucho, no gana el sueldo b√°sico de un docente bonaerense, pero su capacidad de ahorro es llamativa. A raz√≥n de $ 200 mil por mes, su fortuna actual equivale a que ahorr√≥ 70 sueldos enteros, suponiendo que no gast√≥ nada en los √ļltimos 6 a√Īos. Repito: tendr√≠a que haber ahorrado 70 alt√≠simos sueldos enteros sin gastar nada.

Esto lo supe despu√©s, cuando trat√© de averiguar qu√© clase de sindicalista era Roberti. Lo que me llam√≥ la atenci√≥n es su intervenci√≥n en el debate. Lo presentaron como un sindicalista de la CGT, as√≠ que me dispon√≠a a escuchar un discurso t√≠pico de disconformidad por lo caro que est√° todo, algo as√≠. No es que esperara un discurso revolucionario que propusiera la abolici√≥n de la propiedad privada. Me bastaba que tirara la bronca por la carest√≠a de la vida. 

Pero cuando Roberti abri√≥ la boca, empez√≥ a sorprenderme. Dec√≠a: "el presidente comete errores porque est√° muy presionado; recibe presiones de una oposici√≥n que le pone palos en la rueda, que critica pero no propone". "Yo soy peronista", dec√≠a Roberti. Ninguna sorpresa ah√≠. "Al presidente no lo dejan gobernar, hay algunos que se oponen a todo porque s√≠". Epa, esto ya es raro, como representante de la CGT, en el debate le echa la culpa de la situaci√≥n de la crisis a los opositores. "Nosotros los peronistas estamos con compa√Īeros dispuestos a colaborar, no oponernos a todo. Hay que aprender de compa√Īeros responsables como Diego Bossio". Ah, ah√≠ me hice a la idea: no s√© si entr√≥ por el massismo, pero ahora est√° en el bloque Justicialista. ¿Esto indica algo? No mucho. No se sabe qu√© carajo es ese bloque. Se dicen peronistas pero votaron por el pago a los fondos buitres (hold outs, si prefieren). 

Este bloque dio cu√≥rum para la ley de ART que se aprob√≥ la semana pasada. Dio cu√≥rum, igual que el Movimiento Ev√≠tala y el massismo. Hab√≠an dicho, todos ellos, que quer√≠an dar debate, "porque es un asunto muy complejo". Y, un poco detr√°s del discurso de Massa, el pretexto es "tratar de mejorar la ley, dando el debate, sin poner palos en la rueda, mejorando lo que se pueda mejorar". Es una zona gris la que ocupa el Bloque Justicialista, a veces parecen massistas, a veces macristas; cuando las papas queman sacan a relucir su chapa peronista y "defienden" a los trabajadores. Muy parecidos a Pichetto, la pata peronista del r√©gimen hambreador que nos gobierna, marcando el l√≠mite del sadismo lamborghiano de los ni√Īos bien que gobiernan. La semana pasada parec√≠an dispuestos a votar la ley de las ART si lograban "mejorarla un poco". Pero, cuando al Congreso lleg√≥ la noticia de que el macrismo hab√≠a dispuesto que el incremento de las jubilaciones fuera menor que el que est√° fijado por la ley de actualizaci√≥n vigente, todos estos bloques grises se soliviantaron. Dieron cu√≥rum. Pero se quedaron en sus bancas para que la votaci√≥n fuera posible. Ojo: no votaron en contra: SE ABSTUVIERON. La C√°mara termin√≥ aprobando la ley por apenas 88 votos, una de las leyes con menos consenso de los √ļltimos a√Īos: 88 votos sobre 257 integrantes de la c√°mara. Apenas un poco m√°s de un tercio. Con el Movimiento Ev√≠tala, el Frente Renovador y los Justicialistas dando cuorum y el FR y el BJ "absteni√©ndose". Hubo un episodio enojoso donde Wado de Pedro reproch√≥ duramente a Leonardo Grosso, del Movimiento Ev√≠tala por haber dado cu√≥rum y hacer posible la aprobaci√≥n de la ley, un paso en direcci√≥n de la flexibilizaci√≥n laboral, ya que que viola los tratados internacionales al prohibir el acceso irrestricto de los trabajadores a recurrir a los tribunales en defensa de sus derechos.

"...la reforma se hab√≠a aprobado por 88 votos a favor (de Cambiemos y sus aliados provinciales), 23 en contra (de Progresistas, el Movimiento Evita y el Frente de Izquierda, entre otros) y 44 abstenciones (del Frente Renovador, el bloque Justicialista y el Movimiento Popular Neuquino). Los diputados del PJ-Frente para la Victoria (PJ-FpV) se quedaron de pie junto a sus bancas, sin votar, grit√°ndoles a quienes hab√≠an anticipado su abstenci√≥n o su rechazo para que dejen la sesi√≥n sin qu√≥rum. "¡Si ustedes se levantan se cae la ley!", les reclamaba Adri√°n Grana.
Estaba en lo correcto. Sin la colaboraci√≥n de quienes no votaron a favor del proyecto, el oficialismo no hubiera podido aprobarlo. M√°s tarde, el l√≠der del FR, Sergio Massa, responsabiliz√≥ al PJ-FpV: "Si el kirchnerismo se quedaba y votaba en contra, ca√≠a la ley. Salvaron al Gobierno", sostuvo. Sin embargo, los n√ļmeros lo contradicen. El PJ-FpV ten√≠a 57 diputados y necesitaba 66 para que los votos en contra fueran m√°s que los votos positivos. Al Gobierno, finalmente, lo salvaron el FR, el bloque Justicialista, el Movimiento Evita y Progresistas, al garantizar el qu√≥rum.
Esas mismas bancadas hab√≠an colaborado para que Cambiemos logre abrir la sesi√≥n con lo justo y 45 minutos despu√©s del horario fijado para la sesi√≥n. Cuando se venc√≠a el tiempo reglamentario, Felipe Sol√° se sent√≥ y el tablero marc√≥ 129". [COMPLETO AC√Ā]
En el debate de anoche estaba claro que Roberti defend√≠a al gobierno y culpaba a la oposici√≥n por los errores de un pobre macri "presionado". Tambi√©n dej√≥ en claro su decisi√≥n de participar de la interna "peronista", porque est√° seguro de que el peronismo este a√Īo va a dejar atr√°s las desviaciones del anterior gobierno para volver al verdadero peronismo. Puso como ejemplo a los "compa√Īeros" Florencio Randazzo y Juli√°n Dom√≠nguez para conducir al peronismo. Hoy por hoy, Alberto Roberti quiere lo mismo que el Chino Navarro, Emilio P√©rsico, Leonardo Grosso, Dom√≠nguez y Randazzo. Quieren a Cristina afuera.

¿Son opositores? Depende. M√°s o menos, un poquito m√°s y un poquito menos. Dan cuorum, se abstienen, dialogan con el gobierno, quieren a Cristina afuera...

Si uno se√Īala la opacidad de un tipo como Roberti, corre el riesgo de que salga alg√ļn peronista de paladar negro que te acuse de "clasemediero" que tiene prejuicios hist√≥ricos contra el movimiento obrero. O sea: Alberto Roberti, uno de los diputados m√°s ricos del pa√≠s, promotor de la flexibilizaci√≥n laboral, defensor del macrismo, a pesar de que le se√Īala "errores" a macri, es representante del Movimiento Obrero Organizado pero uno no puede criticarlo sin que te acusen de "clasemediero gorila". Aunque yo sea un trabajador, aporte a un sindicato, gane el 7% del sueldo que gana Roberti y nunca tendr√© 14 millones de pesos por m√°s que ahorre toda mi vida, yo no puedo saltar por encima de la org√°nica de la CGT. Yo obviamente no soy petrolero ni quiero sacar a Roberti de su sindicato. No quiero saltar la org√°nica del MOO. Pero debo respetar la intangibilidad de su palabra como representante del MOO.

Roberti, Bossio, Navarro, Pérsico me proponen sumarme al movimiento nacional y popular conducido por Randazzo y Julián, sin Cristina, que es parte del pasado.

Mientras termino este post, una conferencia de prensa conjunta de la c√ļpula del PJ y Daer (massista en representaci√≥n de la CGT) nos piden su apoyo a la marcha del 7 de marzo hacia el Ministerio de la Producci√≥n y una protesta cuya fecha y modalidad a√ļn no ha sido fijada. Es decir: todav√≠a, dice Daer, no est√° decidido un paro general. Algo muy parecido, incluso un poco peor, de lo que los mismos actores nos convocaron el 29 de abril pasado. No importa. Vamos todos, obvio.

Todos unidos triunfaremos. ¿Unidos? ¿Triunfaremos? ¿Todos?

La cinefilia argentina en coma 4: la Lugones y el blog de Roger Koza cerrados



La cinefilia no es una parafilia médica. Es una construcción de generaciones que han tenido su educación sentimental e intelectual, su mirada del mundo, su apertura y su sensibilidad gracias a una frecuentación con las grandes películas, en conversaciones apasionadas que pueden durar horas y en lugares concretos. Lugares que concitan una ética, un compromiso, un modo de mirar.

El estado actual de la cinefilia porte√Īa es terminal.

La Sala Lugones es mucho m√°s que un cine de 250 butacas en un 10° piso. Es el lugar donde varias generaciones nos conectamos cotidiana, silenciosa y amorosamente a ver algunas de las obras de arte m√°s creativas y nobles del √ļltimo largo siglo. Es una escuela de la mirada. O fue. Gran parte del cine argentino no se explicar√≠a sin las horas en que muchos j√≥venes y viejos fuimos formados como personas frente a Bresson, Ozu, Godard, Favio, Murnau, Naruse, Sivan, Sokurov, Kluge, Rohmer, Visconti, Fassbinder, Ferreri, para solo nombrar a un pu√Īado de artistas, en su peque√Īo y amable espacio. Ni siquiera se cerr√≥ durante los a√Īos negr√≠simos de la Dictadura.

Est√° indefinidamente tapiada y no sabemos en qu√© estado desde hace casi cuatro a√Īos y medio por la falta de idoneidad, desprecio por el arte y/o corrupci√≥n de la gesti√≥n macrista en CABA.

Ayer me enteré de una noticia desalentadora: el blog de Roger Koza, Ojos Abiertos, ha cerrado por tiempo indeterminado, por problemas técnicos difíciles de entender. No pasó nunca durante su estadía en WordPress, pero desde que se incorporó a la plataforma más amplia de otroscines.com, curiosamente, los hackeos, caídas e imposibilidad de conectarse se repitieron con inquietante frecuencia.

Ahora ya sabemos que no estará por un tiempo indeterminado. Para el que no lo sabe Ojos Abiertos es la publicación de crítica de cine -en cualquier formato- más seria, sensible, crítica e informada del país y quizás de habla hispana.

La combinación del cierre de la Lugones con el de Ojos Abiertos pone a la cinefilia argentina en estado terminal. Faltan estas dos referencias imprescindibles. No sabemos ni nos importa si los motivos son en uno y otro caso completamente distintos. Basta con comprobar la coexistencia en el tiempo de estas dos ausencias para declarar el ahogo que sufre el cine local por coincidencias tan funestas.

Algunos van a decir que pasan cosas más graves y es cierto. Pero eso no quita que haya que declarar el estado de orfandad que hoy sentimos todos los que tenemos al cine en un lugar importante en nuestras vidas. En otro post podemos seguir hablando de otras graves carencias. Pero esto tiene que quedar dicho: en una sociedad que está acostumbrándose a perder algo cada día, la falta de la Lugones y Ojos Abiertos nos empobrece la vida.

domingo, 19 de febrero de 2017

Estado y mujer



por Esther Díaz

Lo que es hostil est√° m√°s pr√≥ximo que lo dem√°s. Si una mujer se viste de color p√ļrpura es duramente castigada por la ley. Otro tanto ocurre si su ropa es de seda o si luce joyas. S√≥lo debe usar telas de lana sin te√Īir. Que sea rica no es excusa para vestidos lujosos. Hay varios argumentos que avalan estos mandatos. Uno es que la manera de mostrar u ocultar el cuerpo delatan el grado de honestidad de cada mujer. Adem√°s, la seda se importa, en cambio la lana se hila y teje en casa y -siendo la mujer quien hace esa faena- hay un motivo m√°s para que no se aparte del hogar.

Hasta aquí se trata de manipulaciones domésticas y de construcción de subjetividades femeninas dóciles. Pero también hay vinculaciones directas con intereses de Estado. Al limitar los gastos de la mujer se produce una planificación biopolítica del ahorro. Hogares con abundante efectivo otorgan solidez a un gobierno asediado por conflictos bélicos. A ello se le agrega el aumento de poder simbólico masculino, que sale fortalecido con el sometimiento.

En este sentido, las mujeres no pueden usurpar el color p√ļrpura, ya que representa el poder masculino relacionado directamente con lo pol√≠tico. Por otra parte, la mujer rica debe ser un ejemplo para las pobres. Porque si las de clase privilegiada les reclamaran a sus maridos vestimentas ostentosas, las humildes las imitar√≠an. Se podr√≠an desatar tormentas conyugales, familiares y hasta sociales. Menuda carga depositan los legisladores -varones en su totalidad- en las espaldas de quienes no pueden entrar al recinto legislativo. La Ley Opia, que reglamenta c√≥mo deben vestirse las mujeres, se promulg√≥ en Roma en el a√Īo 215 antes de Cristo.

Y, si bien algunos de sus términos suenan anacrónicos, el espíritu que la animó sigue vigente. La mujer es utilizada como instrumento de gobernabilidad. Una somera deconstrucción permite vislumbrar lo milenario (y puntilloso) del aparato de control. Devela así mismo las estrategias gubernamentales para normalizar a la mujer y, como valor agregado, a los demás discriminados.

Si damos un salto retrospectivo desde la represi√≥n policial por amamantar en p√ļblico o tomar sol sin corpi√Īo, en Buenos Aires 2017, hasta la promulgaci√≥n de leyes para determinar c√≥mo vestirse, en Roma doscientos a√Īos antes de Cristo, aparece la naturalizaci√≥n de los prejuicios en contra del cuerpo de la mujer. As√≠ como la solidez de estructuras coercitivas que sobreviven siglos.

El contexto pol√≠tico en el que se aprob√≥ la Ley Opia correspond√≠a a la segunda guerra p√ļnica. Hab√≠a que poner orden en la poblaci√≥n y acumular fondos para la guerra. La variable de ajuste se concentraba en las mujeres. Hubo otras normativas, como la prohibici√≥n de heredar y el reforzamiento de que el √ļnico rol aceptable para una mujer es el cuidado de futuros ciudadanos.

Gestos, palabras, miradas, alimentaci√≥n, procreaci√≥n, en fin, todos y cada uno de los movimientos de las mujeres estaban administrados por el poder. Esa represi√≥n fue internalizada por las romanas, de modo que pocas mujeres se sent√≠an atra√≠das por lo placeres del sexo. Las alegr√≠as cotidianas, el arreglo personal o los divertimentos no las seduc√≠an, pues tem√≠an caer bajo la condena p√ļblica. Prefer√≠an el silencio y la moderaci√≥n para pasar desapercibidas. Se resignaban, ya que los “medios hegem√≥nicos” de entonces (dramatizaciones, poes√≠as, discursos) llenaban de agravios a las mujeres que no cumpl√≠an el mandato.

No es casual que el episodio de Lucrecia, ocurrido en el siglo VI anterior a nuestra era, haya sido exaltado por la cultura romana como ejemplo que deber√≠a de ser seguido. Lucrecia, seg√ļn el poco confiable testimonio de Tito Livio, era una joven romana famosa por su belleza y honestidad. Una noche, aprovechando que su marido no estaba, Sexto Tarquino, el hijo del rey, entr√≥ en su casa y la viol√≥. Al otro d√≠a ella hizo llamar a su padre y a su esposo, les relat√≥ lo ocurrido e, inmediatamente, se suicid√≥ clav√°ndose un pu√Īal en el pecho, no sin antes dejar su mensaje: “Con el ejemplo de Lucrecia, ninguna mujer quedar√° autorizada a sobrevivir a su deshonor”.

No hay manera de testimoniar si realmente fue violada, si se suicid√≥ o la mataron, menos a√ļn si dijo esas palabras. Es hist√≥rico en cambio que, a partir de graves incidentes entre los Tarquino y la familia de Lucrecia, se produjo el fin de la monarqu√≠a y el comienzo de la rep√ļblica. No existen testimonios confiables acerca de la muerte de Lucrecia, pero el episodio transcendi√≥ como eslogan para marcarle el terreno a las mujeres.

Se deben sentir culpables si un hombre abusa de ellas y, en caso de ser violadas, deben asumir la carga y la culpa. Esto sigue vigente. El 11 de noviembre de 2016, en Catamarca, Luz Villafa√Īez, una ni√Īa de trece a√Īos, fue abusada. La madre intent√≥ hacer la denuncia, pero los polic√≠as no la quisieron atender porque, seg√ļn dijeron, se trataba de un caso irrelevante. Al agresor ni lo citaron. Luz estaba descompuesta, no pod√≠a caminar. En el hospital desestimaron su malestar y ni siquiera le practicaron una revisaci√≥n ginecol√≥gica. Es decir que, adem√°s de la agresi√≥n del violador, la menor recibi√≥ maltrato m√©dico y policial. Esa noche se suicid√≥. La autopsia revel√≥ que hab√≠a sido brutalmente violada.

Regresemos a la cultura latina. Catón, defensor acérrimo de la Ley Opia, fatigó los estrados políticos y judiciales arengando en contra de las mujeres, de su impostura, de su lujuria, de su peligrosidad y de la necesidad de mantenerlas con las riendas cortitas. Esa era la faceta adusta de la ofensiva contra la mujer; la burlesca la asumió Plauto, cuya obra es una sátira antifemenina. Retoma la sorna machista griega y la condimenta con exabruptos romanos.

Megadoro, uno de sus adinerados personajes, expone su decisi√≥n de casarse con una mujer pobre. Es muy alabado por ello pues, si los dem√°s ciudadanos siguieran su ejemplo, los ricos ser√≠an mejor valorados por el populacho gracias a su acto de “liberalidad” y, por a√Īadidura, las esposas (por ser de extracci√≥n humilde) ser√≠an m√°s sumisas. Temer√≠an a sus maridos m√°s que las ricas. Y ellos tendr√≠an menos gasto, ya que una pobre se contenta con cualquier cosa.

Ahora bien, si todos siguieran el camino de Megadoro, ¿con qui√©n se casar√≠an las mujeres ricas?, le pregunta un interlocutor. La respuesta es que se casen con qui√©n quieran, con tal de que no aporten dote. Eso traer√≠a no solo ventajas econ√≥micas para su familia paterna sino tambi√©n mayor sometimiento al esposo. Pues, al no tener dote para hacerse valer, las mujeres se preocupar√≠an por mejorar sus costumbres y ser virtuosas para congraciarse con sus maridos.

Derecho a utilizar p√ļrpura, seda, oro, poseer criadas, mulas, muleros, lacayos, recaderos y carruajes; nada de esto puede reclamar una mujer que no aport√≥ dote. Pero como siempre quedaban algunas mujeres con poder adquisitivo que se les escurr√≠an por los entramados del poder (hu√©rfanas, viudas o divorciadas), se estableci√≥ un impuesto a la riqueza de las mujeres. Aunque no solo se controlaba a las mujeres en general y a las que pose√≠an bienes en particular, tambi√©n se persegu√≠a a las lindas. Si es bella, no es buena.

¿Por qu√© tanta sa√Īa con las mujeres destacadas que, en t√©rminos poblacionales, eran una minor√≠a? Justamente, porque despu√©s de las guerras p√ļnicas, los hombres quedaron diezmados y las nobles adquirieron potestades desconocidas hasta entonces. Hab√≠a que destruir a machetazos el huevo de la serpiente.

Las nimiedades sobre el boato de la mujer sorprenden por provenir de adustos varones que parecerían llamados a legislar sobre temas más trascendentes que someter a la mujer desde su vestidos, adornos y afeites. Pero ese control en realidad se sostenía en previsiones geopolíticas. Así pues, la promulgación de la ley contra el boato estaba grávida de significación doméstica (para administrar la cotidianidad) y de política exterior (acumulación de capitales para posibles guerras).

Otra función de la normativa comentada era dejar en claro la dicotomía heredada: madre o prostituta. La Ley Opia proporcionaba privilegios simbólicos a la matrona obediente y destinaba todo el oprobio para la que, por no cumplir el mandato, era consideraba meretriz. El reticulado de control era tan exhaustivo que las prostitutas no podían vestir ropas que se consideraban exclusiva de las patricias, así como estas no podían vestirse con colores reservados para el boato masculino.

No se legislaba √ļnicamente sobre costumbres y fortuna, otra virtud de la mujer deb√≠a ser el silencio. Pero hubo mujeres que gritaron y lograron finamente que se derogara la Ley Opia. Aunque no fue √ļnicamente por su persevante movilizaci√≥n, sino tambi√©n por los encendidos discursos de algunos patricios celosos de sus intereses privados. Las restricciones a sus mujeres afectaban, en algunos casos, los intereses de los se√Īores.

Durante los d√≠as en los que los legisladores discut√≠an la abrogaci√≥n de la ley, las mujeres se volcaron masivamente a las calles y presionaron con su obstinada resistencia y su inaudita presencia en el foro. La Ley, despu√©s de veinte a√Īos de vigencia, qued√≥ sin efecto. No as√≠ su esp√≠ritu, que se extiende con variantes hasta nuestra √©poca. Desde la inequidad salarial hasta el femicidio, pasando por la desigualdad de tareas en el hogar, la violencia de g√©nero y el acoso sexual.

La mujer es una tecnología de poder. No te olvides. Lo importante es que no te olvides cuál es tu función en el dispositivo social. Tampoco el machismo -que atraviesa todos los géneros- debe olvidarlo. Hoy las normativas se expresan con diferentes expresiones, pero el mensaje persiste. He aquí el epitafio aleccionador del sepulcro de una matrona romana que vivió y murió antes de Cristo:

Extranjero, tengo poco que decir. Detente y lee. Este es el sepulcro no bello de una mujer que fue bella porque amó a su marido de todo corazón. Puso en el mundo dos hijos. Amable en el hablar, honesta en el comportamiento, custodió la casa, hiló la lana. He terminado, puedes seguir tu camino.

viernes, 17 de febrero de 2017

Un rayo misterioso

Sobre Luz de luna (Moonlight, Barry Jenkins, 2016)

[Atención: este texto está lleno de spoilers. Recomiendo la película y vuelvan a leerlo]

Son varios los peque√Īos detalles que me gustan de Luz de luna, pero lo que termina inclinando mi balanza es su capacidad de crecimiento: Moonlight es, algo raro en el cine actual, una pel√≠cula que va de menos a m√°s. Su √ļltima media hora es lo mejor de la pel√≠cula. Y eso hace que uno salga del cine finalmente convencido. Dividida en tres partes que marcan los tres momentos del crecimiento del protagonista: su infancia (lo llaman Little y as√≠ es como se titula esta parte); su adolescencia (Chirom es su nombre real y as√≠ se titula la segunda); y su juventud (Black, el nombre que antes le puso su best friend Kevin, ser√° la identidad que adopte al dejar de ser chico; y tambi√©n el t√≠tulo de la tercera parte), hay algo que se juega en c√≥mo el personaje es nombrado por los otros. Sus compa√Īeros de escuela lo llaman faggot, antes de que √©l tenga la posibilidad de preguntarse por su sexualidad. Kevin, en cambio, a veces le dice Chirom, a veces Black y otras nigger, lo que sorprende a Chirom. Sin saber del todo por qu√©, intuimos que hay algo subterr√°neo que se juega entre ellos dos al cambiarle el nombre. 

La pel√≠cula parece ir ganando en misterio a medida que las etapas pasan. Su primera media hora es la m√°s convencional, sobreexplicada y conmiserativa. De ni√Īo, Little parece tener todas las fichas para transformarse en una v√≠ctima perfecta: negro, flacucho, temeroso, introvertido, hijo de una adicta, padre ausente, destinatario del bullying de sus compa√Īeros de escuela, matones, hom√≥fobos y despiadados, oprimido entre los oprimidos, √ļltimo orej√≥n del tarro, el patito feo. 


Parecer√≠a que a los efectos de plantear un pacto con su espectador, Barry Jenkins tiene que concentrar en ese arranque todas las desgracias que puede sufrir su personaje para arrojar sobre √©l la crueldad del mundo. No es que esos primeros treinta minutos sean un desastre, hay toques de peque√Īa delicadeza que empiezan a transformar a Moonlight en otra cosa que un drama social que denuncia discriminaciones. Pero una descripci√≥n prosaica de las coordenadas sociales en las que se desenvolver√° la historia es la forma que elige el director para arrancar. As√≠, corre el riesgo de hacernos reforzar las im√°genes que consolidan nuestros prejuicios acerca de los seres d√©biles. Conociendo la tendencia dominante del cine norteamericano actual, uno podr√≠a presuponer que lo que resta de pel√≠cula no nos ahorrar√° sufrimiento por padecer. 

Pero con "Chirom", la segunda parte, todo empieza a ganar otro vigor: el adolescente tiene su sue√Īo h√ļmedo y luego tendr√° su noche buena, la clave para impulsar la mutaci√≥n que vivir√° entre ser una v√≠ctima, descubrir la dimensi√≥n gozosa de su cuerpo y alzar la cabeza con orgullo en el contundente final de esta parte.


El √ļltimo cap√≠tulo, Black,  es prodigioso en el manejo de las elipsis, el suspenso, la emoci√≥n pudorosa y la tensi√≥n rom√°ntica y er√≥tica que se juega en el reencuentro de los dos amigos, varios a√Īos despu√©s. Cuando empieza esta parte Chirom se ha convertido en Black, su cuerpo parece haber dejado atr√°s la vulnerabilidad que lo signaba en los cap√≠tulos anteriores. El patito feo es ahora un hermoso cisne negro. La sagacidad del director se juega en esa elipsis que permite una audaz decisi√≥n de casting que repercute en el sentido mismo de la pel√≠cula: el actor que hace de Chirom a los 27 cuesta ser identificado con los que lo encarnaron en los cap√≠tulos anteriores. Esta audacia muta no solo el f√≠sico del personaje, sino el modo de identificaci√≥n que tenemos con √©l. El poder de la narraci√≥n hace que primero vacilemos y luego aceptemos que se trata del mismo personaje. El hiato temporal genera un fuera de campo del que empieza a brotar un misterio. ¿Qu√© pas√≥ ac√°? Es notable que un personaje que hab√≠amos aceptado como la v√≠ctima con la que √≠bamos a sufrir ahora se nos vuelva misterioso. La misma reacci√≥n va a tener Kevin cuando lo vea. ¿Sos el mismo? Ese juego de desconocimiento/reconocimiento va a sostener la tensi√≥n que despliega cada plano de la √ļltima media hora. A diferencia de algunas decisiones formales un poco redundantes y convencionales que la pel√≠cula plante√≥ en su primer cap√≠tulo, ahora la direcci√≥n del relato queda en suspenso. Ni el espectador, ni Chirom, ni Kevin sabemos hacia d√≥nde se dirige la cosa, ni qui√©n es exactamente cada uno. 

A esta altura se me ocurre que lo que yo percib√≠ como redundancia y previsibilidad en la primera media hora es la condici√≥n para que Jerkins subvierta el mecanismo de identificaci√≥n al llegar el tramo final de la pel√≠cula. Quiz√°s, aventuro, no sea solo una peque√Īa trampa narrativa, sino una astucia m√°s pol√≠tica, en la medida en que se propone producir un extra√Īamiento en nuestra mirada hacia una pel√≠cula que se supone cuenta la vida de un negro doblemente oprimido. Este giro imprevisto tambi√©n cambia el sentido de lo que se entiende por "final feliz". Por una vez esta felicidad no suena a un cierre, sino a una apertura, tambi√©n sutilmente pol√≠tica.


Lo mejor es que Moonlight replica la mutaci√≥n de su protagonista. ¿Puede una pel√≠cula que no empieza muy interesante ir mejorando a medida que avanza? No es lo que suele suceder: m√°s bien vemos pel√≠culas que tienen un planteo inicial prometedor que luego se va esfumando: se me ocurre el ejemplo de Boyhood de Linklater (una pel√≠cula que puede vincularse con Moonlight, para ver c√≥mo hace el camino inverso, en cuanto su inter√©s decrece). Es posible que en el cine industrial impere un criterio que dice que hay que conquistar al espectador en los primeros 15 minutos y, una vez logrado eso, el resto se hace solo, a golpes de efecto de edici√≥n. La pel√≠cula de Jenkins contradice esa regla: cuando la mayor√≠a de las pel√≠culas se van desinflando y defraudan la expectativa inicial, Moonlight nos reclama paciencia para que el patito feo se convierta en cisne. Y lo que empez√≥ como un film de denuncia social deviene una pel√≠cula de amor.

Ahora vacilo en pensar si el director se equivocó en la primera media hora o si esa era la forma necesaria para hacerme pensar en todas estas cosas.